CHIMENTOS
Juan Manuel Artaza: “Le dije a papá que iba a poner el título de Licenciado en Relaciones Públicas en el baño de su casa”

En el presente, Juan Manuel Artaza, actor, director y guionista, transita una etapa de determinación y autonomía creativa. “Estoy eligiendo más los proyectos que quiero hacer. Hoy estoy con un poco en ese plan de decir: ‘Voy a hacer mis propios proyectos, voy a hacer mis propias cosas’. Y es un sentimiento muy lindo, debo decir”, confesó en una charla con Teleshow, dejando entrever la calma y la convicción que lo acompañan en este momento.
Heredero de una voz y una sensibilidad artística que remiten inevitablemente a la figura de su padre, Nito Artaza, reconoce esa huella con naturalidad y orgullo. La búsqueda constante de esa magia que solo el arte puede brindar se ha convertido en el eje de su camino, guiado por el deseo de crear y de apropiarse de cada paso que da dentro del universo escénico.
—¿Cuál es tu formación, o sos autodidacta ?
—En principio soy licenciado en Relaciones Públicas de la UADE, me recibí. Le dije a papá que iba a poner el título en el baño de su casa y está ahí, porque después no lo toqué nunca más. Cuando estaba terminando la carrera, empecé a hacer teatro con el estudio de entrenamiento actoral de Julio Chávez. Ahí estuve por cinco años. Después también estuve con otros grandes maestros como Javier Daulte, como Alda Garrote y otros tantos. Ahora también estoy haciendo mucho guion con Mónica Salerno.
—¿Por qué colgaste el título en el baño? ¿Sentís que lo tuyo siempre fue el arte?
—Sí, también el máster en humor lo tengo hecho, pero no solo por papá, porque quizás mi humor no se parece tanto al de mi viejo. El máster de humor lo tengo hecho también de haber compartido teatros y haber ido a ver en la calle Corrientes a tantos artistas, a tantos, pero muchísimos, miles de humoristas he visto en mi vida. Es como que a lo largo lo vas pensando y decís: “Ah, claro, de acá saco esto”, no solamente de papá. O de Les luthiers , por ejemplo, que los adoro, para mí ellos son lo más grande que tuvimos en cuanto al humor.
—¿Qué otros referentes tenés?
—Quizás de repente había una época que estaba papá con Miguel Ángel Cherutti en el teatro Atlas, en Mar del Plata, y arriba se turnaban, iban tres veces por semana o a veces dos, estaba Capusotto y Alberti. Otro día estaba Yayo y otro día estaba Hugo Varela. Veías y tenían tres humores totalmente diferentes y uno igual de genial que el otro, pero en distintas formas. Eso yo lo veía todos los días. Más allá también de mi viejo y de tantos otros que laburaron con él, porque yo llegué a ver a Mario Sánchez, o lo veía a Antonio Gasalla también en el teatro con papá.

—¿Tu camino va por el humor o te interesa otro tipo de actuación?
—A mí me gusta todo tipo de actuación. Igualmente creo que el humor está en todo. Es imposible hacer teatro o cine sin humor. Para mí es totalmente imposible.
—¿No harías una obra de drama o un clásico?
—He hecho mucho drama también, que al fin y al cabo siempre tiene un poquito de humor, parece, de lo que me gusta decir a mí.
—¿Te inclinás por un humor más irónico o más fino?
—Sí, sí. Yo tenía un maestro que decía: “El humor está en la vida y en las cosas que hacemos”. En todo vas a encontrar siempre, hasta en la escena más triste, algo de humor. Algo la gente va a encontrar empatía y se va a reír.

—¿No volviste a trabajar con tu padre?
—No. No volví a trabajar, pero está la idea y ya estoy trabajando un poco en eso. Quiero escribir una obra sobre su vida, con él en el escenario. Es una especie de biodrama, sobre su vida.
—¿Él haría de sí mismo?
—No, no. Básicamente, yo voy a contar cosas sobre él y después él también las va a contar. Es un poco extraño, no sé si llamarlo biodrama, un tipo de teatro que se hace mucho últimamente. Tengo la idea de hacerlo sobre él, porque tiene una historia de vida y una historia artística muy vasta y muy interesante y emocionante.

—¿Vas a contar también su vida personal o solo la artística?
—¿Sabés que no tanto? Eso es lo que me parece más interesante. Cuando uno habla de Nito Artaza, es una de las primeras cosas que por ahí viene a la cabeza. Y no es de maña, no es que no quiera hablar de eso. Es que realmente, si tengo que agarrar todas las historias que tengo para contar, tengo como para hacer tres obras. Y la verdad que tengo mucho de eso para dejar afuera, todo lo que es su vida personal y amorosa, que además ya se ha hablado por demás. Lo que tengo para contar son cosas de su vida en Bella Vista, Corrientes, de cómo empezó a ser artista, cómo ya era un artista de niño, su relación con su madre, mi relación como hijo. El verlo yo siendo un niño que vivía en la Patagonia, ir a verlo en un teatro lleno y cómo era para mí ver a mi papá haciendo las cosas que hacía arriba de un escenario, que hoy las pienso y eran muy infantiles. Que mi papá se divierta arriba de un escenario, esa mirada es la que tengo ganas de indagar y que la gente conozca. Porque mucha gente relaciona a papá con todo eso, pero tengo ganas de que la gente conozca a otro Nito Artaza, a Eugenio.

—¿Cuándo te gustaría estrenar ese biodrama?
—Eso, si puedo empezar a… El problema es que mi padre es mi padre, todos lo conocemos, o por lo menos la gente del medio sabe que es medio desbolado. Sentar a mi papá dos segundos para ensayar algo es muy difícil. Temo mucho por mi vínculo padre-hijo… arriesgo mucho. Y no por él, porque él no se va a enojar. Yo me puedo llegar a enojar como hijo: “Papá, dame bola”. Pero sabiendo que va a ser parte del proceso y ahora que ya terminé el corto, esta segunda mitad de año quiero ponerme las pilas para escribirlo. Si llegamos al verano, genial. Si no, no me voy a apurar, tengo claro eso. Si veo que está como para el verano, capaz hacerlo en el verano, si él está en Mar del Plata. Sería para hacer tipo una vez por semana. Y quiero que esté también mi hermano Leandro, que es músico. No es actor, pero también tiene mucho humor. Y que Sabrina vive en Francia. Supongo que cuando venga de visita la sumaremos, haremos una función con ella. Ojalá, sería hermoso, pero ella tiene su vida allá.
—¿Cómo es la experiencia de haber trabajado con tu papá en teatro?
—Creo que es buena. La vez que trabajamos juntos fue en La jaula. Éramos muy diferentes. Era mi primera vez en un teatro muy grande, pero él es más del gag, del teatro de revista, del sketch. No toleraba que pase un segundo sin risa la gente. Y uno que viene del teatro independiente, donde la gente quiere ver una historia, algo que sucede, era como: “Papá, ahora tenemos que decir estos textos para que haya un peso dramático, para que suceda algo”. Y él quería meter chistes en todo.
—¿Eso generaba discusiones o diferencias?
—Sí, un poco Raúl Lavié también era así. Era maravilloso porque era un gag, tras otro. Pero a veces uno se descolocaba ahí, pero yo también igual tengo un poco de eso. A mí me gusta mucho el humor. Ahí llegábamos a discutir a veces un poquito con papá en ese sentido, o quería que todo sea más rápido.
—Te gustó la experiencia…
—La disfruté muchísimo. Un día, una de las últimas semanas de La Jaula de las Locas, recuerdo haber estado detrás de escena a punto de salir con papá. Salíamos juntos a escena y recuerdo haber hecho el ejercicio de decir: “Guau, estoy acá, en este escenario con mi papá”. Creo que llevábamos algo de doscientas funciones, esa era la función número doscientos. Dije: “Hice doscientas funciones con mi papá. Que pase lo que pase, hice doscientas funciones con mi papá y me lo voy a acordar toda la vida”. Me acuerdo haber hecho ese ejercicio y que todavía lo siga recordando.

—¿Tu papá sabe de este proyecto sobre su vida? ¿Él te buscó o vos le propusiste?
—Yo le propuse. Igual, ahora que vio el corto y le gustó tanto, y que también vio algunas otras cosas que hice, ahora me está empezando a buscar él a mí y me dice: “Juan, quiero escribir esto, quiero hacer esto, quiero hacer lo otro. ¿Qué te parece? ¿Por qué no me lo hacés?” Es como: “Bueno, pará”. Y no lo voy a apurar. Si veo que está como para el verano, le voy a proponer hacerlo en el verano, si él está en Mar del Plata. Hacerlo una vez por semana. Y quiero que esté también mi hermano Leandro, que es músico, y si Sabrina viene de Francia, hacer una función con ella.
—¿En dónde trabajás como guía de turismo?
—Acá en la ciudad de Buenos Aires. Trabajo de manera particular y también para una empresa. Hago tours privados y también walking tours, esos que al final la gente elige el precio, o también ahora hay unos con un precio fijo. Es lo que me permite persistir con mi carrera actoral, me permite financiar mi vida.
—¿Sentís que el trabajo de guía tiene algo de actuación?
—Es un trabajo muy performático. Lo hago todo en inglés para gente de otros países. De hecho, el corto está todo en inglés y en francés, solamente hay un poquito de español al final. Hablo francés un poco, mi madre es francesa.

—¿Viviste fuera de Buenos Aires en algún momento?
—Había vivido un tiempo afuera y todavía hay gente que cree que vivo en Barcelona, pero la verdad es que empecé como guía de turismo en España, cuando me fui a vivir allá. Estuve un tiempo ahí y empecé como guía, y volví. En Buenos Aires, también se dio como la forma que tengo de persistir con mi carrera. El actor hoy por hoy, vivir solo de actuar es difícil. Es hermoso ser actor en Buenos Aires, pero hay que tener otros quioscos para mantenerse. Ojalá el día de mañana pueda vivir de la actuación más tranquilo. Pero hoy es muy valioso tener algo que financie todo el resto y no estar detrás de la plata con la actuación. Hoy estoy en ese lugar y me pone muy feliz porque también estoy eligiendo más los proyectos que quiero hacer.

—¿De qué trata tu nuevo cortometraje?
—Es un corto que escribí, dirigí, actué, financié y produje. Estuve en todos los roles. Hay un equipo enorme detrás, pero es una producción en equipo y un corto que me puse al hombro. Es la primera vez que hago todo eso junto. No creo que vuelva a suceder. (se ríe). O actúo o dirijo, pero las dos cosas al mismo tiempo es difícil poder estar concentrado en todo. Estoy supercontento porque logré realizar el trabajo que quería.
—¿Qué género tiene?
—Es un falso documental, algo así como The Office o Modern Family, que es como si se estuviese grabando una situación de afuera. Es humor lo que escribí, siguiendo la línea familiar. Está un poco relacionado también a mi trabajo normal, lo que me paga las cuentas, que soy guía de turismo.

—¿De dónde surge la historia?
—Es un francés que viene a Buenos Aires de turista después de la final de la Copa del Mundo que le ganamos a los franceses, y el guía pega buena onda con él, le hace un chiste sobre la Copa en medio del tour y le dice que no le va a hacer más chistes, pero finalmente empieza a hacer muchísimos. Eso tan argentino que tenemos, que es tan irritante como seductor. Mientras van recorriendo la ciudad, se ven imágenes hermosas de Buenos Aires. El guía también va dando datos históricos, hablando de lugares como la Torre de los Ingleses, la Embajada de Francia, la casa de los Ortiz Basualdo, el Obelisco. Es un cóctel de humor, argentinidad y mostrar la ciudad de Buenos Aires. El objetivo lo tenía claro, quería hacer eso.
—¿Ya se presentó?
—En la Alianza Francesa hicimos un screening, se mostró el corto como un work in progress, lo que se tiene hecho hasta el momento. Muchos de los festivales de cine internacionales piden que no sea estrenado, entonces no pude hacerlo. Lo que se hizo fue una proyección privada. Hay algunas historias subidas a Instagram para empujarlo con el tema del Mundial, pero el estreno va a ser si queda en algún festival.
Juan Manuel Artaza
CHIMENTOS
Marky Ramone, un sobreviviente del punk: “La música que hoy suena en la radio es una porquería”

Ponerle una guitarra punk a uno de los himnos del folk norteamericano no es una decisión menor. Marky Ramone, el baterista que sostuvo el rimo de Los Ramones durante casi dos décadas, acaba de hacerlo a los 73 años: con su banda Marky Ramone’s Blitzkrieg lanzó una versión punk de “Blowin’ in the Wind”, el clásico de Bob Dylan de 1962, junto a una reversión de “Time Won’t Let Me”, el hit de The Outsiders escrito por Tom King y Chet Kelley en 1965. Ambos temas fueron grabados en febrero de 2026 en los estudios Romaphonic de Buenos Aires, y ya circulan en plataformas digitales.
La respuesta a por qué Dylan y por qué ahora la da el propio Marky, desde su casa de Nueva York vía Zoom en una charla exclusiva con Teleshow, y sin rodeos: “Seguimos en guerra. Sigue habiendo hambre. Sigue habiendo gente sin hogar. Hay tantas cosas que no cambiaron”. Una canción escrita hace más de 60 años, dice, sigue describiendo el presente con una precisión incómoda. El punk, para él, no es un género sino un canal: el mismo que usaron Los Ramones para hablar de lo que nadie quería escuchar.
Marky integró Los Ramones desde 1978 hasta la disolución de la banda en 1996, el mismo año en que se despidieron en el estadio Monumental de River Plate ante 50.000 personas, en lo que fue una de las noches más recordadas del rock en la Argentina. Entre 1987 y ese adiós, la banda de Queens tocó 26 veces en el país y encontró aquí lo que no había logrado en ningún otro lugar del planeta: multitudes que los recibían con una devoción cercana a la beatlemanía. Johnny Ramone llegó a decir que el público argentino era el mejor del mundo. Esa influencia dejó huella directa en el rock local: bandas como Attaque 77, 2 Minutos, Cadena Perpetua y Massacre reconocen a los Ramones como una referencia fundacional.
La banda que acompaña desde hace años a Marky —Mark Bell según su documento— tiene sello argentino y vasco: Marcelo Gallo en guitarra y Martín Sauan en bajo, ambos de Argentina, más Iñaki “Pela” Urbizu en voz, oriundo del País Vasco. “Para mí y para muchos de mis fans que lo vieron en vivo, es uno de los mejores frontmen nuevos que hay”, dice sobre Pela. Y ese combo vuelve pronto: Marky Ramone’s Blitzkrieg planea regresar a la Argentina en mayo de 2027, luego de haber girado por el interior de nuestro país a principios de este año y tocar en el Cosquín Rock.
— ¿Elegiste versionar “Blowin’ in the Wind” y “Time Won’t Let Me” porque hay alguna historia particular tuya con esas canciones? ¿Y por qué decidiste grabarlas ahora?
— Con todo lo que está pasando en el mundo, siento que “Blowin’ in the Wind” es un mensaje sutil de lo que está ocurriendo. Las cosas nunca cambian. Esa canción fue escrita hace unos 62 años. Mirás para atrás y lo comparás con el presente: seguimos en guerra, sigue habiendo hambre, gente sin hogar, gente desempleada. Sentí que la letra realmente significaba algo. La otra canción me gustó por los cambios de acordes. Era casi una canción punk cuando salió, pero nosotros la hicimos más punk todavía. Siempre me gustaron los one-hit wonders, y eso era exactamente lo que era, así que disfruté mucho grabarla. Además, las dos están funcionando muy bien en Estados Unidos en las plataformas de descarga. Todavía no hay CD ni vinilo, pero la gente descarga. Ese es el futuro, y hay que aceptarlo.
— Es una movida arriesgada meter a “Blowin’ in the Wind”, una canción folk, en territorio punk. ¿Tuviste alguna devolución de Bob Dylan?
— No sé si la escuchó. No estoy seguro de si le gusta el punk rock. Pero el hecho de que sea una canción folk no significa que no pueda ser una canción punk. Es un mensaje, y muchas canciones punk tienen mensajes. Escuchá “Do You Remember Rock ‘N’ Roll Radio”, que hice con Los Ramones: es un mensaje sobre el rock and roll, sobre qué va a pasar, adónde va a ir. Pensé que era el momento justo para sacar esa canción porque mucha gente necesita escucharla. Y mirá, Bob Dylan admitió que le gustó más la versión de Jimi Hendrix de “All Along the Watchtower” que la suya propia. Así que quién sabe.
— ¿Eras fan de Dylan en tu adolescencia?
— Nunca lo vi en vivo. No era fan de Bob, pero me gustó su etapa rockera. Me gustaba “Like a Rolling Stone”, “I Want You”, canciones donde había guitarra y órgano, cuando se pasó al rock eléctrico. Pero sentí que hacer “Blowin’ in the Wind” al estilo Ramones era la canción perfecta por la forma en que fluía y el fraseo.
— Podrías haber grabado estas canciones en cualquier estudio del mundo, o en tu ciudad, en Nueva York, pero las grabaste en el estudio Romaphonic, de Buenos Aires. ¿Por qué?
— Quería ir a Electric Ladyland, pero no estaba allá. Estaba en Sudamérica en ese momento. Me sugirieron que fuera a ver el estudio, y me gustó la consola. Llevé mis platillos y mi redoblante, y usé elo resto de la batería de ellos. Los otros chicos trajeron sus amplificadores y guitarras, y funcionó. El ingeniero fue muy paciente. Disfruté mucho grabar ahí.
— ¿Por qué elegiste, desde hace años, a dos músicos argentinos y a uno vasco para armar tu banda?
— Son geniales. ¿Qué puedo decir? Dos tipos de Argentina, Martín y Marcelo. Y un tipo del País Vasco, Pela, que para mí y para muchos de mis fans es uno de los mejores frontmen nuevos que hay. Escuchá “Time Won’t Let Me”. Escuchá “New York, New York” que grabé. Escuchá “It’s Not In You”. El tipo es realmente bueno. Y las chicas lo adoran. A mí no me adoran, lo adoran a él.
— La primera vez que viniste a la Argentina con Los Ramones fue una revolución. ¿Sabías, antes de llegar, que acá había una historia de rock and roll?
— Sé que ustedes están muy metidos en el rock. Muchas veces pedí que me mandaran CDs de bandas. Y nunca los recibí (ríe). Sé que muchos están en el heavy metal y el punk y que muchos citan a los Ramones como influencia. Y estoy agradecido por ello. Pero me gustaría escuchar más.
— ¿Seguís alguna banda argentina? Este año en el Cosquín Rock, donde tocaste, habrás tenido oportunidad de escuchar a varias.
— Me gustan algunas, pero me resulta muy difícil pronunciar los nombres. Ese es el problema: no hablo el idioma. Me gustaría, pero no puedo. Hubo algunas que abrieron mis shows y me gustaron. Ellos saben quiénes son. También me gusta la música tradicional de cada país, esas cosas.
— Cuando venís a la Argentina, ¿vas a ver tango?
— Me encanta el tango. Me gustó lo que escuché en un club, con mi promotor. Es increíble. Ese baile, lo que hacen, y la forma física que tienen para poder hacerlo… Es todo ritmo.
— ¿Qué te pasa cuando escuchás la música que suena en la radio hoy?
— Es una porquería. Vos lo sabés, y yo lo sé. ¿Hay algo ahí afuera que sea tan influyente o tan directo como The Beatles, The Stones, The Who, The Ramones, The Clash, los Pistols, Nirvana? Creo que muchas bandas tienen miedo de hablar realmente de lo que está pasando. Me refiero a las bandas más nuevas, no a tipos como Bruce Springsteen. Me gustaría ver más comunicación sobre lo que está pasando en nuestro mundo.
— ¿Qué más no te gusta de la escena actual?
— No me gustan las bandas que usan auto-tune. No me gusta cuando tienen que depender de pistas. No me gusta ver una banda con demasiadas luces, porque muchas de las que existen ahora reemplazaron a todos sus integrantes originales, queda un solo tipo y la sigue llamando con el mismo nombre. Las luces están ahí para disimular eso. No me gustan las bandas que intentan engañar al público. Y noto que pasa mucho en las bandas de heavy metal, porque muchos de sus cantantes ya no pueden llegar a las notas altas. No voy a mencionar nombres, pero creo que la gente sabe de quiénes hablo. ¿Por qué no retirarse con la cabeza en alto y estar feliz de haber estado ahí todos esos años presentando la música como debe ser?

— Hoy hasta la inteligencia artificial puede hacer una canción. ¿Creés que ese es el futuro de la música?
— Creo que es una opción. Si una banda quiere que la IA le escriba una canción, es su elección. Si quieren seguir siendo originales y hacer lo suyo, lo que les va a desarrollar el cerebro para poder seguir escribiendo sus propias canciones y tocándolas en vivo, esa es otra opción. Pero para mí, lo más importante que puede hacer una banda es salir de gira. El público quiere verte tocar en vivo sin trucos. Sin computadora, sin el tipo del teclado acomodando las voces con auto-tune. Y a la batería no se le puede hacer trampa.
— ¿Planeás seguir tocando?
— Mientras el cuerpo aguante. Últimamente estuve escuchando mis dos álbumes de Dust (Nota: su primera banda, antes de integrarse a Los Ramones). Mucha gente me dice “volvé a formar Dust, volvé a formar Dust”. Fuimos una de las primeras bandas de heavy metal en Estados Unidos. Ahora Richie Wise, el guitarrista, ya no toca. Kenny Aaronson, el bajista, toca otro tipo de música. ¿Conseguiría dos tipos nuevos para tocar conmigo y hacer los álbumes? ¿Lo llamaría Dust? Tendría que hacerlo, porque así se recuerda a la banda. Pero entonces tenés dos miembros nuevos que no estuvieron en el principio y no grabaron los álbumes. ¿Cómo lo llamás? ¿El regreso de Dust? ¿Baby Dust? ¿New Beginnings?
— Se habla mucho sobre las tensiones internas de Los Ramones. ¿Fue tan grave como todos dicen, o la historia creció con los años?
— La historia creció con los años. Éramos hermanos, éramos familia, éramos compañeros de banda, éramos amigos. Los amigos y los hermanos pelean, pero se reconcilian. Nunca llevamos eso al escenario. Liberábamos las tensiones a través de los instrumentos. La forma en que nos movíamos, la forma en que tocábamos, lo canalizábamos hacia eso. Y por eso funcionó. Fuera del escenario, yo pasaba más tiempo con Dee Dee. Era mi mejor amigo. Johnny hacía su vida y Joey hacía la suya. Pero, como con cualquier cosa, el tiempo exagera las cosas. Lo mismo que con Phil Spector y todo eso de que nos apuntaba con armas, lo cual no hizo.
— ¿Es un mito que Phil Spector les apuntaba con un arma a los músicos para que hicieran lo que él quería?
— Sí sacó un arma cerca de John Lennon y Leonard Cohen, pero no nos apuntó a nosotros. Las tenía encima, pero las guardó. Yo estaba en el estudio todos los días. Lo vi. De hecho, Phil y yo éramos probablemente de los primeros en llegar, porque teníamos que conseguir el sonido de la batería. Afinar los tambores, usar las diferentes percusiones y todo eso. Más tarde llegaban Johnny, Dee Dee, y después Joey trabajaba con Phil una vez que terminaba la grabación de las guitarras y la batería. Pero sí tocamos juntos en el estudio. Yo tenía que llegar temprano para asegurarme de que los parches seguían afinados desde el día anterior, que no hubiera chirridos ni vibraciones. Entonces él llegaba al estudio, se sacaba las armas y las colgaba en el perchero.
— ¿A quién extrañás más de Los Ramones?
— A toda la banda. A todos ellos. Cuando la muerte te golpea a cuatro personas a la vez, incluyendo a Tommy, no podés elegir a quién extrañás más. Todos tenían algo que era irremplazable. Todos tenían su propia personalidad. Todos hicieron lo que tenían que hacer, y uno se queda con los buenos momentos.
marky ramone
CHIMENTOS
Los cuatro signos del horóscopo chino que tendrán la energía a su favor para cumplir sus sueños en julio, según Ludovica Squirru

Julio se presenta como un mes para construir sobre bases firmes dentro del horóscopo chino. De acuerdo con las claves compartidas por Ludovica Squirru, las próximas semanas favorecerán los compromisos importantes, la firma de acuerdos, el inicio de tratamientos y todas aquellas decisiones que requieran planificación y constancia. Será un período para avanzar con seguridad, sin dejarse llevar por la ansiedad.
Al mismo tiempo, Ludovica recomienda no apresurar algunos cambios de vida. Si bien habrá impulso para iniciar nuevos proyectos, el mes invita a pensar dos veces antes de mudarse o casarse. La energía estará enfocada en consolidar lo ya construido y dar pasos que puedan sostenerse en el tiempo.
Tigre
Será uno de los grandes protagonistas de julio. Tendrá la determinación necesaria para asumir nuevos desafíos y avanzar con proyectos que venía postergando. Si actúa con paciencia y estrategia, podrá convertir una idea en algo duradero.
Caballo
La afinidad energética potenciará su capacidad de liderazgo y decisión. Será un excelente momento para cerrar acuerdos, iniciar emprendimientos o asumir compromisos personales que le aporten estabilidad de cara a los próximos meses.
Perro
Julio le ofrecerá el escenario ideal para ordenar su vida y fortalecer sus vínculos más importantes. La energía favorecerá las conversaciones sinceras, las decisiones maduras y todo aquello que implique construir confianza a largo plazo.
Conejo
Después de un período de dudas, el Conejo encontrará mayor claridad para definir prioridades. Será un mes favorable para comenzar tratamientos, resolver cuestiones pendientes y avanzar con objetivos personales que requieran constancia. La clave estará en evitar las decisiones impulsivas y apostar por procesos sólidos.
horóscopo chino, Ludovica Squirru, signos
CHIMENTOS
El horóscopo de hoy: sábado 4 de julio

ARIES (del 21 de marzo al 20 de abril)
Sentirás una fuerte necesidad de expresar lo que piensas sin filtros. Tu mente estará acelerada y surgirán ideas brillantes de manera inesperada. También podrías experimentar cambios repentinos en planes, conversaciones o desplazamientos. Será importante actuar con inteligencia para evitar discusiones impulsivas.
TAURO (del 21 de abril al 20 de mayo)
Este tránsito movilizará temas relacionados con tus recursos, valores y seguridad personal. Podrías descubrir nuevas oportunidades económicas o sentir la necesidad de liberarte de situaciones que limitan tu crecimiento. La flexibilidad será clave para aprovechar los cambios que se presenten.
GÉMINIS (del 21 de mayo al 21 de junio)
La conjunción se produce en tu signo, por lo que la sentirás con gran intensidad. Experimentarás deseos de independencia, renovación y cambios importantes en tu manera de actuar. Sentirás que algo dentro de ti busca romper viejos esquemas para abrirse a nuevas posibilidades. Será una etapa de gran despertar personal.
CÁNCER (del 22 de junio al 22 de julio)
Podrían emerger inquietudes internas que te impulsen a modificar patrones emocionales que ya no tienen sentido para ti. Tu intuición estará especialmente activa y podrías recibir señales o comprensiones repentinas que cambien tu perspectiva sobre ciertas situaciones del pasado.
LEO
(del 23 de julio al 22 de agosto)
Las amistades, los grupos y los proyectos a futuro atravesarán movimientos inesperados. Podrías conocer personas que transformen tu manera de pensar o descubrir nuevas metas que despierten tu entusiasmo. Será un momento para abrirte a experiencias diferentes.
VIRGO
(del 23 de agosto al 21 de septiembre)
Los asuntos profesionales y las metas personales podrían experimentar giros inesperados. Sentirás deseos de innovar, asumir desafíos distintos o liberarte de estructuras que ya no favorecen tu crecimiento. La adaptación rápida te permitirá sacar ventaja de las oportunidades.
LIBRA (del 22 de septiembre al 22 de octubre)
Tu visión del mundo comenzará a expandirse de manera acelerada. Surgirán deseos de estudiar, viajar o explorar nuevas filosofías de vida. Algunas creencias que dabas por ciertas podrían cambiar de forma repentina, impulsándote hacia una mayor libertad mental.
ESCORPIO (del 23 de octubre al 21 de noviembre)
Este tránsito movilizará procesos de transformación profunda. Podrías sentir la necesidad de cortar con situaciones emocionales, económicas o psicológicas que limitan tu evolución. Será una energía poderosa para liberarte de cargas y comenzar una nueva etapa.
SAGITARIO (del 22 de noviembre al 22 de diciembre)
Las relaciones serán escenario de cambios importantes. Algunas dinámicas podrían modificarse de manera inesperada, obligándote a replantear acuerdos o formas de vincularte. La honestidad y la apertura al cambio favorecerán el crecimiento de los vínculos.
CAPRICORNIO (del 23 de diciembre al 21 de enero)
La rutina, el trabajo y las responsabilidades cotidianas necesitarán ajustes rápidos. Podrías sentir deseos de implementar nuevas formas de organización o modificar hábitos que ya no funcionan. Será una excelente oportunidad para modernizar tu día a día.
ACUARIO (del 22 de enero al 21 de febrero)
La creatividad, los romances y la expresión personal recibirán una fuerte descarga de energía. Te sentirás más espontáneo, innovador y dispuesto a experimentar. Será difícil tolerar situaciones que limiten tu libertad de ser quien realmente eres.
PISCIS (del 22 de febrero al 20 de marzo)
Los cambios podrían sentirse especialmente en el hogar, la familia o la vida emocional. Será posible que surjan decisiones inesperadas relacionadas con tu entorno más cercano. Aunque algunos movimientos parezcan abruptos, estarán impulsándote hacia una mayor autenticidad y crecimiento personal.
horóscopo
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