ECONOMIA
El Gobierno explicó cómo pagará todos los vencimientos de deuda hasta después de las elecciones: las claves de la estrategia

El Ministerio de Economía dio a conocer el programa financiero para los años 2026 y 2027, con el objetivo de mostrar la hoja de ruta para cubrir todos los compromisos de deuda en moneda extranjera. Los cuadros oficiales muestran, de manera precisa, la suma total que el Gobierno debe afrontar durante esos dos años, así como el origen de los fondos para cada obligación.
Según la información presentada, el Tesoro nacional enfrenta necesidades de financiamiento en dólares que ascienden a USD 19.200 millones para 2026 y a USD 24.900 millones para 2027. Estas cifras incluyen tanto los pagos de capital como los intereses de la deuda, además de otras erogaciones puntuales.
El programa financiero no solo detalla cuánto debe pagar la Argentina, sino también cómo planea obtener los recursos necesarios para cumplir con cada uno de estos compromisos. El Gobierno publicó la lista de fuentes de financiamiento previstas para cada año, con montos asignados a cada uno de los instrumentos.

Para cubrir los USD 19.200 millones de necesidades en 2026, el Gobierno espera contar con USD 22.900 millones en fuentes de financiamiento, lo que genera un excedente de USD 3.700 millones que, según el plan oficial, quedará disponible para el año siguiente.
Las fuentes de financiamiento para 2026 incluyen:
- Compra de dólares al Banco Central: USD 6.700 millones
- Roll over intra sector público (capital e intereses): USD 800 millones
- Préstamos con garantía de organismos internacionales: USD 4.000 millones
- Desembolso del FMI: USD 1.900 millones
- Organismos internacionales (excluyendo FMI): USD 2.800 millones
- Emisiones locales: USD 6.000 millones
- Emisiones internacionales: No se definió un monto (el Gobierno aclara que es una opción, no un objetivo inmediato)
- Otras fuentes de financiamiento: No se informaron montos para 2026
- Privatizaciones: USD 800 millones
Para 2027, el esquema financiero prevé exactamente el mismo monto en necesidades y fuentes: USD 24.900 millones. De este modo, la planificación contempla cubrir la totalidad de los compromisos asumidos.
Las fuentes para 2027 se estiman de la siguiente manera:
- Saldo del programa financiero 2026: USD 3.700 millones (el excedente acumulado el año anterior)
- Compra de dólares al Banco Central: USD 4.900 millones
- Roll over intra sector público (capital e intereses): USD 1.800 millones
- Préstamos con garantía de organismos internacionales: No se asignó monto específico para este rubro en 2027
- Desembolso del FMI: USD 1.700 millones
- Organismos internacionales (excluyendo FMI): USD 4.200 millones
- Emisiones locales: USD 5.000 millones
- Emisiones internacionales: No se estimó un monto concreto, figura como opción
- Otras fuentes de financiamiento: USD 2.000 millones
- Privatizaciones: USD 1.500 millones
El Gobierno explicó que parte de los recursos surgirá de adquisiciones de dólares al Banco Central, tanto en 2026 como en 2027. Además, el plan incluye la refinanciación de deuda dentro del sector público, es decir, renovar títulos que vencen mediante colocaciones a organismos estatales.
Otra fuente relevante son los préstamos que cuentan con garantía de organismos internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Para 2026, la previsión es obtener USD 4.000 millones en este tipo de créditos, con tasas ya negociadas y aprobaciones en curso.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) también aparece entre las fuentes tanto para 2026 como para 2027, con desembolsos programados de USD 1.900 millones y USD 1.700 millones, respectivamente. Además, el Gobierno espera recibir fondos de otros organismos internacionales, por USD 2.800 millones en 2026 y USD 4.200 millones en 2027.
Las emisiones locales representan una porción significativa del financiamiento. En 2026, el monto estimado es de USD 6.000 millones, mientras que para 2027 la cifra prevista es de USD 5.000 millones. En cuanto a las emisiones internacionales, el Gobierno no definió un monto, ya que la intención oficial es recurrir a los mercados solo si las condiciones resultan favorables.
Finalmente, el plan contempla ingresos por privatizaciones: USD 800 millones en 2026 y USD 1.500 millones en 2027. Además, para 2027 se incorpora la categoría de otras fuentes de financiamiento, que sumarían USD 2.000 millones.
El Ministerio de Economía destacó que el esquema para 2026 arroja un saldo positivo de USD 3.700 millones, que se transferirá como colchón para 2027. Esto significa que, si se cumplen las previsiones, el Tesoro comenzará el año electoral con recursos disponibles para cubrir parte de los vencimientos, reduciendo la presión financiera.
Para 2027, el plan propone utilizar ese saldo acumulado junto con el resto de las fuentes ya detalladas, de modo que el total cubra exactamente la suma de los pagos comprometidos para ese año.

Las garantías de créditos y los desembolsos de organismos internacionales representan una pieza clave en el programa financiero. El Ministerio de Economía incluyó préstamos con garantía del Banco Mundial y el BID, así como fondos provenientes del FMI y otros entes multilaterales. Además, el Gobierno dejó abierta la posibilidad de realizar emisiones internacionales si las condiciones de mercado resultan favorables, pero aclaró que no es un objetivo prioritario, sino una alternativa.
En el caso de los bonos y emisiones locales, el plan prevé continuar utilizando instrumentos como los Bonares y los Globales para renovar vencimientos y captar fondos en el mercado argentino, según la demanda y las tasas disponibles.
Durante la presentación, funcionarios mencionaron que las próximas licitaciones incluirán nuevos instrumentos, como el Bonar 2029 (AO29), y que parte de la estrategia consiste en ampliar el acceso a fuentes de financiamiento local. El objetivo, según el equipo económico, es sostener la acumulación de reservas y evitar tensiones en los meses previos a las elecciones.
El programa también contempla la posibilidad de renegociar condiciones o sumar alternativas de financiamiento si el contexto lo requiere, incluyendo eventuales acuerdos bilaterales o préstamos puente.
ECONOMIA
El sueldo dura cada vez menos: 6 de cada 10 argentinos no llegan al día 20 del mes

El salario volvió a convertirse en una de las principales preocupaciones de los argentinos. Según una encuesta de Zentrix, la mayoría de los hogares considera que sus ingresos no logran acompañar la inflación y enfrenta dificultades para sostener sus gastos durante todo el mes.
El dato más relevante del relevamiento indica que el 86,1% de los consultados cree que su sueldo pierde frente a la inflación. El indicador permanece cerca del máximo registrado en abril, cuando alcanzó el 86,6%, y muestra que la percepción negativa sobre los ingresos continúa instalada desde marzo.
Incluso dentro del electorado oficialista aparece una mayoría que reconoce esta situación: el 70,2% sostiene que sus salarios quedaron por debajo de la evolución de los precios. Entre quienes votaron a la oposición, la cifra escala al 96,6%.
Cuánto duran los ingresos de los hogares argentinos
La dificultad para llegar a fin de mes aparece reflejada en otro de los indicadores del estudio.
- El 61% de los encuestados asegura que el dinero disponible se termina antes del día 20 de cada mes.
- El 24,3% afirma que logra llegar a fin de mes, pero sin capacidad para generar ahorro..
- Solo el 13% declara que puede cubrir todos sus gastos y además reservar parte de sus ingresos.
La situación presenta diferencias según la identificación política de los participantes. Entre quienes respaldan al Gobierno, el 45,3% señala que sus ingresos se agotan antes del día 20. En el caso de los votantes opositores, esa proporción llega al 71,3%.
La economía nacional genera más preocupación que la situación personal
El diagnóstico sobre el país mantiene una evaluación negativa. El 64% de los argentinos considera que la situación económica general es mala o muy mala.
Sin embargo, cuando la consulta apunta a la economía personal, el porcentaje disminuye: el 41,7% realiza una evaluación negativa sobre sus propias finanzas.
La diferencia entre ambos indicadores refleja que el malestar está asociado principalmente a una visión crítica sobre el escenario general, aunque no todos los hogares perciban el mismo impacto en su situación cotidiana.
En paralelo, la percepción sobre la posición económica personal también muestra cambios: el 50,2% de los consultados se ubica dentro de los sectores bajos o medio-bajos, mientras que solo el 10,5% se identifica como parte de la clase alta.
La inflación oficial y las expectativas para los próximos meses
La desconfianza sobre los datos de inflación continúa siendo elevada. De acuerdo con Zentrix, el 68,8% de los encuestados considera que el índice difundido por el Indec no representa la variación de precios que observa en su vida diaria.
Aunque el resultado es inferior al máximo alcanzado en mayo, cuando llegó al 70,6%, la percepción crítica permanece en niveles altos desde marzo.
De cara al futuro, las expectativas tampoco muestran una mejora significativa: el 55,1% cree que «lo peor está por venir» en materia económica, mientras que solo el 24% considera que «lo peor ya pasó».
Además, después de la corrupción, los salarios aparecen como la segunda mayor preocupación de la población y desplazan a la inflación, que durante períodos anteriores ocupaba el primer lugar.
El ingreso disponible tuvo una mejora, pero todavía sigue por debajo de años anteriores Más allá de la percepción social, un informe de Equilibra registró una recuperación del ingreso disponible en abril de 2026. El indicador, que representa el dinero que queda en los hogares luego de afrontar los gastos fijos, mostró una suba mensual del 0,8%. El resultado marcó el final de una etapa de siete meses consecutivos de retrocesos iniciada en agosto de 2025.
Sin embargo, la mejora todavía no permitió recuperar el terreno perdido. El ingreso disponible permaneció 1% por debajo del nivel de abril del año pasado y se ubicó 14,5% debajo del promedio registrado entre enero y septiembre de 2023.
Qué sectores recuperaron ingresos y cuáles siguieron perdiendo
La recuperación de abril no alcanzó a todos los grupos. Los trabajadores asalariados privados registrados fueron los únicos que mostraron una mejora tanto mensual como interanual. En ese segmento, el ingreso disponible aumentó 1,6% frente a marzo y avanzó 1,5% respecto de abril de 2025.
El resto de los sectores continuó con resultados negativos. Los empleados públicos registraron una caída mensual del -1,1% y acumularon una baja interanual del 6,6%.
Entre los jubilados, la pérdida también continuó. Los haberes mínimos con bono retrocedieron 0,7% durante abril y acumularon una caída del 9,2% frente al mismo mes del año anterior. Por su parte, las jubilaciones superiores a la mínima disminuyeron 0,2% en la comparación mensual y 3,5% en términos interanuales.
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ECONOMIA
Mientras compra pesos a China, la Casa de la Moneda va a empezar a imprimir billetes para Nigeria: los detalles del acuerdo

Mientras se importan pesos desde China, la Casa de la Moneda comenzará a imprimir billetes para Nigeria. Se calcula que las máquinas volverán a encenderse en agosto para imprimir unas 700 millones de unidades.
La empresa a cargo de la compra es la inglesa De la Rue, que se encargará de proveer las nairas producidas en las plantas de Retiro y Don Torcuato al banco central nigeriano.
Según fuentes de la Casa de Moneda, las negociaciones iniciaron en marzo y hace dos meses les hicieron firmar a los trabajadores un contrato de confidencialidad para evitar filtraciones sobre el tema. La denominación que se imprimirá corresponderá a billetes de 500 nairas.
Esperan que el trabajo tome entre 18 y 24 meses y que la mayor parte de los insumos sean provistos por De la Rue, la cual se beneficiaría de la mano de obra, la moderna maquinaria alemana adquirida en 2022 y exenciones aduaneras. Por ello, el costo sería muy bajo.
Las fuentes afirman que la empresa estaba buscando fábricas en Latinoamérica y la capacidad ociosa de la Casa de Moneda, además de lo anterior, contribuyó a que fuera la elegida.

“El contrato está firmado, pero aún no hemos completado toda la operación. Falta la instancia de la orden de compra. Es decir, está muy avanzado. Te diría que es inminente”, precisaron otras fuentes.
Y explicaron: “Casa de Moneda necesitaba volver a salir al mercado porque, desde 2024, tras el cese de los contratos, la actividad vinculada a la impresión de billetes había quedado prácticamente paralizada. Entonces, como una cuestión proactiva y, justamente, para mantener la empresa productiva, se empezó a mirar el mercado internacional. En ese contexto surgió la posibilidad de producción a fasón y se avanzó con esas gestiones”.
En ese sentido, se están presentando a todos aquellos bancos centrales de la región que tienen licitaciones abiertas. Por ejemplo, a fines del año pasado buscaron proveer a Paraguay y actualmente están completando la documentación para participar de una licitación del Banco Central de Bolivia y Guatemala.
“Nos estamos lanzando al mercado internacional, principalmente al regional, con la idea de explorar todas las oportunidades comerciales que existan. Donde haya una posibilidad de competir, nosotros nos vamos a estar”, remarcaron.
“En materia de impresión de billetes, cualquier oportunidad que surja en el mercado nos encuentra disponibles para cotizar y competir”, sostuvieron las fuentes.
Cabe recordar por otra parte que en 2024 el BCRA realizó una licitación para confeccionar 540 millones de billetes de $20.000. A partir de ese entonces, los proveedores pasaron a ser China Banknote Printing and Minting y Crane Currency Malta. El motivo fue el menor costo que representaba importarlo desde el país asiático, al igual que está sucediendo en la mayoría de los sectores de la economía.
En abril de 2025, el Gobierno nacional había ratificado, mediante el Decreto 295/2025, el nuevo estatuto de Casa de Moneda Sociedad Anónima Unipersonal y extendido la intervención de la empresa estatal, en el marco del proceso de reorganización de las empresas públicas.
En los considerandos, el Ejecutivo recordó que Casa de Moneda fue intervenida en noviembre de 2024 mediante el Decreto 964/2024, que designó al abogado Pedro Daniel Cavagnaro como interventor por un plazo inicial de 180 días.
Según indicaron, durante la intervención se avanzó en la reorganización de la empresa y en el análisis de sus cinco principales unidades de negocio: la fabricación de billetes, la producción de estampillas fiscales e instrumentos fiscales de control con servicios de trazabilidad, la confección de pasaportes, la fabricación de chapas patentes y los servicios de atesoramiento y destrucción de billetes para el Banco Central.
En ese contexto, en la Casa de Moneda dijeron: «Nuestro único accionista es el Estado nacional. Y no dejamos de estar dentro de la órbita de las empresas que el Gobierno tiene intención de privatizar».
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ECONOMIA
Qué espera con urgencia el mercado tras la buena respuesta inicial al plan anticrisis de Caputo

El economista Miguel Kiguel tiene un diagnóstico que, hoy en día, es compartido por varios de sus colegas y también por las consultoras más escuchadas en la City.
«El semestre que arranca no va a ser fácil, pero tampoco empieza desde cero. El Gobierno llega con una mejor posición de reservas, una inflación que retomó el camino descendente y un volantazo político. Lo más difícil será convertir un semestre financieramente sólido en algo que también se sienta en el bolsillo y que, llegado 2027, pueda trasladarse a las urnas», apuntó Kiguel.
La preocupación por la situación de la denominada «economía real» es concreta y extendida. Para los economistas no está nada claro cuáles podrían ser los motores de la actividad económica.
El mercado financiero tomó muy bien el anuncio de Luis Caputo sobre el plan para refinanciar los vencimientos de la deuda de los próximos 18 meses. No es poco; la incertidumbre por los dólares siempre es la base de las crisis en la Argentina, pero nadie duda de que en el actual contexto falta más.
El mensaje de Caputo sobre los vencimientos de deuda
Lo cierto es que Caputo consiguió ayer lunes un objetivo que venía persiguiendo desde hace meses: despejar el principal foco de preocupación de los inversores. Con el anuncio de su estrategia para afrontar los vencimientos de deuda de este año y de 2027, el equipo económico buscó instalar la idea de que no habrá una nueva crisis cambiaria ni sobresaltos financieros en la antesala de las elecciones.
El mensaje fue contundente. La administración de Javier Milei aseguró que tiene cubiertos los compromisos de deuda por u$s19.200 M de este año y que también tiene diseñado el esquema para afrontar los u$s24.900 M que vencen en 2027. Incluso sostuvo que el programa financiero para 2026 terminaría con un excedente de unos u$s3.700 M.
La señal apunta directamente al mercado. Después de las turbulencias cambiarias de 2025, el Gobierno intenta convencer a bancos, fondos de inversión y empresas de que esta vez el dólar permanecerá bajo control y que no habrá riesgos de un default que obligue a cambiar el rumbo económico.
Sin embargo, una vez despejado —al menos parcialmente— el frente financiero, la atención comienza a desplazarse hacia otro problema que preocupa tanto a los empresarios como a los propios inversores: la economía real sigue mostrando señales de debilidad.
La reactivación que no llega y el consumo masivo que no despega
Mientras las variables financieras muestran una situación mucho más ordenada que un año atrás, la actividad continúa ofreciendo un panorama heterogéneo, con varios sectores todavía en retroceso. Los últimos indicadores recopilados por iProfesional, en base a fuentes oficiales y de las cámaras empresariales, muestran que los últimos 90 días fueron particularmente flojos para la producción.
La industria sufrió una caída mensual superior al 3%, la construcción retrocedió más del 3% y el comercio también volvió a mostrar números negativos. Lo más preocupante es que el deterioro no aparece concentrado en un único sector. Los economistas remarcan que las bajas y subas se distribuyen entre distintas ramas de actividad, lo que dificulta encontrar una explicación puntual. El fenómeno luce bastante más generalizado de lo esperado.
Donde más se percibe la desaceleración es en el consumo. El patentamiento de autos volvió a caer, las escrituras en la Ciudad de Buenos Aires retrocedieron y tampoco aparecen señales claras de recuperación en el crédito al sector privado. La recaudación también encendió una alarma: registró en junio una merma del 7,6% real.
La morosidad bancaria continúa en niveles históricamente elevados, un dato que explica por qué las entidades financieras mantienen una actitud mucho más cautelosa a la hora de prestar dinero. Sin crédito y con familias todavía financieramente ahogadas, el consumo masivo continúa sin encontrar un motor consistente.
En este escenario complicado, algunos datos ofrecen cierto alivio. El salario real volvió a mostrar una ligera mejora en los últimos 60 días y, si el proceso desinflacionario continúa, podría comenzar a traducirse en una recuperación más firme del poder adquisitivo durante los próximos meses. Pero, por ahora, ese efecto todavía no alcanza para modificar el humor del mercado interno.
La economista Marina Dal Poggetto dio un panorama para los próximos meses en su último informe:
«Hacia adelante, según nuestro estimador de actividad, la economía volvería a rebotar en junio con una suba del 0,8% empujado principalmente por el segmento de bienes. La mayor tracción es concedida por el sector energético, luego de un gran mayo, con una suba del 8,1% s.e., mientras que la construcción volvería a dar buenas señales anotando un crecimiento del 2,8% sin estacionalidad«.
El desafío electoral que enfrentará Milei si la macro no baja a la calle
Hasta ahora, la principal preocupación de los financistas era evitar una nueva crisis cambiaria de cara a las próximas elecciones presidenciales. Con el anuncio oficial sobre el financiamiento de la deuda, el Gobierno intentó responder a esa inquietud.
Ahora la discusión cambia de eje: el desafío pasa por transformar esa estabilidad financiera en crecimiento económico más generalizado. En definitiva, aparece un trade-off que hasta hace pocos meses permanecía oculto.
Para el Gobierno ya no alcanza con mostrar una inflación en descenso y un programa financiero blindado. El mercado empieza a exigir que esa estabilidad también llegue a las fábricas, al comercio, al consumo y al bolsillo.
No se trata solamente de una cuestión económica. También es política.
Entre los inversores existe la convicción de que, si la mejora de la macro no termina llegando a la economía cotidiana durante los próximos meses, Milei podría enfrentar mayores dificultades para sostener el respaldo electoral que necesitará de cara a la elección presidencial de 2027.
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