POLITICA
Un frágil pacto de gobernabilidad, entre la necesidad y la desconfianza

Se percibe en el Gobierno un aire renovado después de haber dado vuelta la página tóxica que tuvo a Manuel Adorni como protagonista. En la semana que termina hubo un regreso a la normalidad, con las reuniones de mesa política y de Gabinete, donde el clima fue claramente diferente. Los funcionarios que transmitían una sensación de asfixia empezaron a hablar otra vez de proyectos, expectativas y gestión. Cuesta entender cómo se demoró tanto este reseteo.
Dentro de ese contexto se produjo un cambio sustancial a partir de una definición obvia pero determinante: la identificación de la reelección presidencial como el principal objetivo de todo el gobierno. Este planteo permite ordenar desde las iniciativas económicas hasta la estrategia electoral, porque la única variable independiente pasa a ser el futuro político de Javier Milei; el resto, está supeditado a ese mandato superior.
Esto abrió las compuertas a un profundo replanteo en la relación con los gobernadores, que volvieron a transformarse en actores centrales del diseño del poder en la Casa Rosada. Dos fotos grupales en ocho días, una en la asunción de Diego Santilli y otra el 9 de Julio en Tucumán, demuestran que hay una aproximación diferente en este vínculo, que estuvo marcado por oscilaciones constantes desde que La Libertad Avanza llegó al poder.
Tanto el gobierno nacional como los gobernadores admiten que hay una nueva sintonía en las últimas semanas que apunta a lograr compromisos legislativos en el Congreso, pero también entendimientos electorales con vistas al año próximo. Es una suerte de nuevo acuerdo de gobernabilidad, aunque signado por necesidades y desconfianzas mutuas. Nada formal ni escrito; todo verbal y volátil. Milei no llegó al poder para los grandes consensos. La idea de la Moncloa es de la casta, aunque él de a poco se va convirtiendo también en un clásico.
El menú de las conversaciones es muy diverso, pero se sustenta en un giro muy profundo que operó en el corazón del poder nacional a partir de un diagnóstico compartido. Ese análisis marca que el Gobierno necesita blindar el proyecto de reelección de Milei en una economía más sólida, que dé garantías de previsibilidad. De ahí el anuncio que hizo Luis Caputo el lunes para asegurar la financiación de los pagos de la deuda de este año y el próximo. De la misma fuente deriva el énfasis en los proyectos económicos que impulsa en el Congreso, como la reforma del Banco Central, el RIGI II, inocencia fiscal, propiedad privada y ahora también una versión criolla del shutdown norteamericano. Todo este paquete apunta a los mercados.
Pero el diagnóstico también incluyó un plano político. En él se identificó que el oficialismo llegará a los comicios con chances de éxito, pero sin grandes excedentes de capital electoral, y con una carencia de figuras propias competitivas en varias provincias, lo cual lo expondría a una seguidilla de derrotas antes de la cita nacional.
Esta presunción modeló una idea mucho más pragmática y aperturista en la relación con los gobernadores, que incorporó una novedad absoluta: por primera vez Karina Milei y los Menem habilitaron la posibilidad de avanzar en entendimientos con otras fuerzas si LLA no tiene la potencia necesaria para ganar en determinados distritos. Significa un viraje del purismo violeta que habían promovido el año pasado, en detrimento de la línea de Santiago Caputo, más proclive a un pacto con los gobernadores. No quiere decir que se bajen de la meta de una construcción nacional propia, pero sí que hay más realismo en las conversaciones.
La idea de un pacto de gobernabilidad con una docena de mandatarios provinciales, con el objetivo de dar una señal de estabilidad a los mercados y galvanizar el plan económico, fue expuesta por Luis Caputo en una reunión clave de la mesa política hace tres meses. En esa ocasión fue Karina la que puso reparos en abrir una conversación tan ambiciosa, porque entendía que el apuro podía comprometer el plan del armado nacional de LLA.
Sin embargo, tímidamente empezó a involucrarse en las primeras reuniones con los más cercanos, como Rogelio Frigerio y Alfredo Cornejo. Ahora la situación cambió, y el rango de acción se amplió a ese ramillete de gobernadores que desde el Argentina Week viene mostrándose en la órbita del Gobierno. “Estamos todos muy finitos de imagen y de plata. A todos nos conviene acordar”, grafica una figura clave del Gobierno.
Las necesidades mutuas
Esta aproximación actúa sobre una realidad que se ha ido consolidando en los últimos años y que el politólogo Marcelo Leiras definió como un sistema político “confederal”. Desde hace tiempo los gobiernos nacionales no tienen mayorías propias en el Congreso ni controlan políticamente un conjunto amplio de provincias. Eso los posiciona en una situación de debilidad estructural y en la necesidad de gestionar alianzas.
Esas alianzas antes se articulaban con los partidos políticos nacionales, pero ante su desgajamiento ese lugar lo ocuparon los gobernadores, que se transformaron en actores esenciales para garantizar gobernabilidad. Y si antes los gobernadores eran ordenados desde una lógica partidaria, ahora eso se quebró y todos disfrutan de una autonomía inédita y se mueven sólo en función de sus necesidades. Como señala Andrés Malamud, “se produjo una desnacionalización de los partidos nacionales, y ahora todos los partidos son provinciales, con excepción de LLA”.
Sin embargo, al mismo tiempo los jefes territoriales tienen dificultades económicas estructurales, ya que son pocos los distritos que se autoabastecen y la mayoría necesita de los fondos nacionales. Este es un talón de Aquiles que fuerza a los mandatarios a peregrinar por los despachos de los ministros en Buenos Aires para negociar partidas, obras o ayuda en especias. Leiras calificó a este mecanismo “la paradoja de las debilidades cruzadas”, porque las provincias operan con gran autonomía política, pero al mismo tiempo tienen una subordinación fiscal a la Nación.
A esta paradoja se llegó después de un largo proceso de redefiniciones en la relación entre la Nación y las provincias. Malamud destaca que en 1983 los gobernadores no tenían reelección y no podían desdoblar su calendario electoral como lo hacen hoy. Esto les dio mayor independencia política. También fue clave la reforma constitucional de 1994, que les otorgó a las provincias el control sobre los recursos naturales del suelo y del subsuelo, concretamente petróleo, gas y minería, los sectores que actualmente más crecen y que les otorgó a las provincias andinas y patagónicas un margen de maniobra que antes no tenían.
Alejandro Querol /
Pero al mismo tiempo, nunca se rediscutió la ley de coparticipación de 1988, tal como estableció la constitución reformada, por lo cual la Nación se quedó con un grado de discrecionalidad muy grande en la distribución de los fondos coparticipables, un mecanismo que utilizaron todos los gobiernos.
A partir de todas estas variaciones, la relación entre la Casa Rosada y las provincias oscilaron fuertemente en las últimas décadas. Frente a gobiernos débiles, los gobernadores fueron actores determinantes, como ocurrió con Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde. La famosa “liga de gobernadores” se transformó en el poder real en ese turbulento cambio de siglo, y de ciclo. Pero después con los Kirchner, los mandatarios fueron totalmente subordinados a la lógica del poder central.
Hoy rige un delicado equilibrio producto de las debilidades mutuas. Ni Milei tiene tanto caudal como para avanzar por su cuenta con las reformas que propone, ni los gobernadores cuentan con el margen suficiente como para tener éxito en sus territorios sin un mínimo entendimiento con los libertarios. Están enlazados por necesidades compartidas, con un agravante: en muchos distritos el Presidente y los gobernadores tienen un electorado solapado, con lo cual la ruptura no es una buena opción para ninguno de ellos. De hecho a Milei siempre le fue mejor en el interior que en el AMBA.
Al mismo tiempo varios de los mandatarios peronistas buscan huir del clima enrarecido que emana de la disputa bonaerense entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof, por lo cual el componente partidario dejó de ser un corsé para sus movimientos. No sienten que deban tributar nada a nivel nacional. Tampoco tienen vocación por un armado propio.
La consecuencia directa de todos estos procesos ha sido la absoluta territorialización de los gobernadores, que desde hace tiempo sólo buscan conservar su hegemonía local, sin interés en involucrarse en el debate nacional. No es casual que todas las figuras que disputaron el poder central en los últimos años sean derivados del AMBA, desde la Cristina bonaerense, hasta Mauricio Macri, Daniel Scioli, Sergio Massa, Alberto Fernández, Axel Kicillof y Milei. Los gobernadores hace tiempo se alejaron de ese juego. Apenas la candidatura tardía de Juan Schiaretti y la fallida postulación de Juan Manzur. Ahora trata de asomar otra vez Sergio Uñac. El nuevo diseño del poder robustece a los caciques en su terruño, pero los desacopla de Buenos Aires. Una división de roles que hasta ahora sirvió para estabilizar el sistema político, pero no para fortalecerlo.
Las desconfianzas mutuas
Las conversaciones de los gobernadores con Karina Milei, Santilli, Luis Caputo y los Menem tienen varios capítulos. Algunos son clásicos, como la demanda por fondos. El balance del primer semestre fue negativo por la merma en la recaudación, a pesar de que tuvo un leve repunte en mayo (y un posterior desplome en junio). Según datos de la consultora Politikon Chaco, los giros a las provincias tuvieron un descenso del 5,3% respecto del mismo período de 2025, por una caída del 2,8% de las transferencias automáticas y del 61,8% de las discrecionales. En valores constantes, unos $2000 millones menos.
Hernán Zenteno
Pero el diálogo se intensificó especialmente en las últimas semanas por la aceleración que le imprimió el Gobierno a la reforma electoral. Si bien consta de varios ítems gravitantes (financiamiento de los partidos, cambios en las campañas, ficha limpia), la discusión central está en el sistema de votación, en particular en la continuidad o no de las PASO. El Gobierno asume que no tiene los votos en el Senado para su eliminación, y ahora giró hacia la suspensión. En cualquier caso implicaría un golpe para el peronismo, que en su desorden interno sería el principal beneficiario de unas primarias que le permitieran definir sus candidatos.
Los gobernadores no tienen mucho conflicto con el tema, porque la mayoría ya las desactivó en sus distritos. Según un relevamiento del politólogo Pablo Salinas, apenas siete provincias tienen vigentes las PASO (Buenos Aires, CABA, Catamarca, Chaco, Mendoza, Entre Ríos y Santa Fe), de las cuales las cinco primeras las suspendieron en 2025. Aplicando un mínimo de coherencia, estarían para acompañar a la Casa Rosada en su intento.
Distinto es el tema de las colectoras o adhesiones, que permiten, por ejemplo, que un candidato a presidente lleve dos listas de legisladores separadas, que después se distribuyen las bancas por el sistema D´Hont (es una diferencia con la ley de lemas, en el que la lista ganadora se lleva todas las bancas). Sería un esquema ideal para Milei, porque lo habilitaría a colgar debajo de su postulación a presidente una boleta de legisladores de LLA junto a otra de la UCR o del Pro. Como marca un gobernador importante, “al peronismo le sirven más las PASO porque necesita ordenar arriba, definir su candidato a presidente; en cambio a LLA le resultan más útiles las colectoras, porque le posibilitan ordenar abajo, en el tramo legislativo. Si sacan las PASO e introducen las colectores sería un escenario ideal para el oficialismo”.
La idea de las colectoras, que según el Gobierno fue aportada por gobernadores radicales y según los gobernadores es una propuesta del Gobierno, encuentra resistencias políticas y también operativas. Por ejemplo: ¿cómo sería el diseño de la Boleta Única con un botón para votar lista completa (otro de los cambios en análisis) y al mismo tiempo colectoras? Da la impresión de que el tema se propagó demasiado rápido y que todavía no maduró del todo en el Gobierno.
Pero este tema lleva al otro aspecto gravitante en la relación con los gobernadores: la desconfianza. Porque en el sistema de colectoras, el que decide qué listas acepta que adhieran es el candidato de arriba, en este caso el presidencial. ¿Cómo harían las otras fuerzas para estar seguros de que no serán rechazados en el momento de cerrar las listas? ¿Alcanza con una promesa verbal cuando el año pasado varios gobernadores quedaron desairados a último momento por los armadores libertarios?
Opciones de cooperación política con los gobernadores hay muchas, porque el Gobierno podría liberarles la elección provincial a cambio del apoyo nacional; o podría compartir la fórmula de gobernador y vice con una figura propia, o derivar su gente a las listas legislativas. Algunos mandatarios inclusive le propusieron a la Casa Rosada llevar un candidato a vicepresidente del interior, para armar un esquema de mayor compromiso federal.
Pero el problema es siempre la desconfianza. Los gobernadores deberían apoyar la reforma política del Gobierno ahora, a cambio de un entendimiento electoral a nivel provincial el año que viene, y que a su vez requiera un compromiso después para la elección nacional. Es decir, hay al menos tres etapas desfasadas temporalmente. Unirlas es sólo posible con un compromiso del que hoy todos dudan.
“A vos te parece que podemos avanzar en un acuerdo así, cuando Milei ni siquiera nos dedicó media hora para hablar la otra noche en Tucumán”, se quejó un gobernador aliado. El fugaz paso del Presidente después de haber reunido a 13 mandatarios desilusionó a varios. Tampoco se acercó a saludar el día de la asunción de Santilli. Así todo es más complicado.
fue expuesta por Luis Caputo en una reunión clave de la mesa política hace tres meses,pic.twitter.com/GCrmdIJ3Iw,March 9, 2026,Jorge Liotti,Conforme a
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El Gobierno asegura que no colaboró con la fuga de Bolsonaro y mantendrá silencio sobre su asilo en EE.UU.

El Gobierno busca evitar una nueva escalada diplomática con Brasil en medio del escándalo por la fuga de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos. La Casa Rosada descarta realizar nuevos pronunciamientos sobre el excandidato presidencial brasileño y mantiene como posición oficial que no existen registros de su ingreso a la Argentina. La decisión se produce después de que circularan versiones sobre una presunta salida del senador a través de Puerto Iguazú, pese a la prohibición judicial que le impedía abandonar su país.
En la primera línea del Ejecutivo aseguran que no está previsto que el Gobierno se pronuncie cuando Bolsonaro llegue a Estados Unidos. Buscan mantener una posición de reserva y evitar que el episodio genere nuevas fricciones con la administración de Luiz Inácio Lula da Silva, que acaba de conseguir la reelección en el balotaje del domingo.
La Dirección Nacional de Migraciones informó oficialmente que no registra ningún ingreso de Flávio Bolsonaro a territorio argentino. El organismo difundió un comunicado después de que trascendiera la presencia de una aeronave privada en el Aeropuerto Internacional de Puerto Iguazú, que tenía previsto realizar un vuelo hacia Estados Unidos durante la madrugada de este martes.
El organismo explicó que, ante la repercusión del caso, las autoridades iniciaron controles sobre la aeronave y su tripulación. Según el informe, la documentación de la compañía se encontraba en regla y no se había presentado ningún plan de vuelo que incluyera a integrantes de la familia Bolsonaro.
La aeronave involucrada es un Gulfstream G400, matrícula LV-JQW, operado por la empresa argentina Baires Fly, que salió el lunes por la noche desde Aeroparque y aterrizó cerca de la medianoche en Puerto Iguazú. El avión había sido contratado para trasladar a cuatro ciudadanos brasileños hacia Estados Unidos, pero el viaje fue cancelado antes de que los pasajeros abordaran. Hasta el momento no existe una confirmación oficial de que el senador integrara ese grupo.
En las fuerzas federales argentinas también niegan haber participado de un operativo de colaboración con la Policía Federal brasileña para localizar al dirigente. Fuentes consultadas por TN en Gendarmería Nacional, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y otras áreas de seguridad aseguraron que no tenían registradas comunicaciones específicas relacionadas con su presunto ingreso al país.
“Nosotros no tenemos nada aún. No creo que cambie porque también se consultó a Migraciones, que son los que registran los ingresos”, explicó una fuente de las fuerzas federales. Desde la Policía de Seguridad Aeroportuaria también descartaron contactos propios con sus pares brasileños. Las respuestas corresponden a las áreas consultadas y no permiten descartar que otras dependencias hayan recibido requerimientos de información.
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El Gobierno oficializó la disolución de Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas

El Gobierno oficializó este miércoles la disolución de Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) mediante el Decreto 1286/2026 publicado en el Boletín Oficial. La medida dispone “el inicio del proceso de disolución y posterior liquidación del Iosfa a cargo del Administrador que designe el Ministerio de Defensa”.
Según la normativa, “el Directorio de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) determinará, conforme su estructura vigente y las necesidades operativas del organismo, los puestos de trabajo requeridos y su dotación necesaria”.
En esa dirección, el decreto establece que, “en función de ello, identificará al personal del Iosfa que resulte necesario para el adecuado cumplimiento del objeto de la OSFA con el fin de formalizar su transferencia, conforme el régimen jurídico aplicable a la situación de revista del personal”.
La medida publicada en el Boletín Oficial tuvo lugar luego de que, a principios de octubre, el gobierno de Javier Milei anunciara que destinará fondos del Tesoro nacional a la cancelación de la deuda de la obra social de los militares, que alcanza los $210.000 millones, a partir de acuerdos con unos 2000 proveedores y prestadores que, por falta de pago, mantienen casi paralizada la atención médica de los afiliados.
Se estima que hay unos 30 grandes acreedores de la obra social, aunque la deuda se extiende a un amplio número de clínicas, farmacias, cadenas de farmacias, laboratorios, asociaciones y colegios profesionales, proveedores de prótesis e insumos y profesionales que prestan atención médica.
Ese anuncio, realizado por el Ministerio de Defensa y publicado por la Oficina del Presidente, se conoció en momentos en que la crisis de la OSFA se agudizó. En septiembre, había renunciado el administrador de la estructura residual del antiguo Iosfa, coronel retirado Ariel Guzmán, quien trabajaba en el proceso de liquidación del organismo.
Otro de los elementos que emergen de la decisión del Ejecutivo es que el administrador del Iosfa deberá evaluar “la situación de revista de su personal que no resulte transferido a la OSFA y dispondrá las medidas que correspondan, conforme el régimen jurídico aplicable en el ámbito de su competencia”.
En el documento también se hace alusión a la situación de las diversas fuerzas a partir de la nueva reglamentación. “El personal perteneciente a la Gendarmería Nacional Argentina y a la Prefectura Naval Argentina que revista en comisión de servicios o se encontrare adscripto prestando servicios en el Iosfa deberá reincorporarse a su respectivo organismo de origen”, consignó el Poder Ejecutivo.
Finalmente, la resolución que lleva la rúbrica del presidente Javier Milei y de los principales ministros del Gabinete alude al paso siguiente una vez concretada la supresión del Iosfa. “Concluida la liquidación, los compromisos y obligaciones pendientes derivados de la situación del personal que no hubiera sido transferido serán asumidos por el Ministerio de Defensa. El personal de planta permanente con estabilidad que a esa fecha se encuentre en situación de disponibilidad continuará en ella en el ámbito de dicho Ministerio hasta su reubicación o baja, conforme la normativa aplicable”, finaliza el decreto.
Decreto 1286/2026,Fuerzas Armadas,Ejército Argentino,Fuerza Aérea Argentina,Conforme a
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El Ministerio de Seguridad creó un programa para priorizar la captura de prófugos con mayor peligrosidad

El Ministerio de Seguridad Nacional creó el Programa “Los Más Buscados”, una estructura que reunirá información oficial y aplicará criterios de análisis para ordenar la búsqueda de personas prófugas o evadidas de la Justicia según su nivel de peligrosidad. La medida quedó formalizada mediante la Resolución 1089/2026, publicada este miércoles en el Boletín Oficial.
El programa funcionará dentro del Comando Unificado Federal de Recaptura de Evadidos (CUFRE), que depende de la Dirección Nacional de Investigaciones de Delitos Federales. Su objetivo será consolidar una base de datos y definir prioridades operativas para las fuerzas federales encargadas de localizar a personas con pedidos de captura.
La nueva herramienta será alimentada de manera permanente con información del Sistema Federal de Comunicaciones Policiales (SIFCOP), el Programa Nacional de Recompensas y otras bases oficiales. Además, el Ministerio de Justicia fue invitado a aportar los registros disponibles sobre antecedentes penales, rebeldías y órdenes de captura vigentes a través de la Dirección Nacional del Registro Nacional de Reincidencia.

Según la norma, el sistema deberá clasificar los casos a partir de criterios técnicos y variables objetivas. Entre ellas figuran la gravedad de los delitos imputados o por los que existan condenas, las penas previstas o aplicadas, los antecedentes de reincidencia y el eventual vínculo con organizaciones criminales.
De acuerdo con lo que fija el anexo de la normativa, el sistema automatizará la clasificación de prófugos y evadidos según su nivel de peligrosidad. También prevé que la Mesa de Evaluación defina, valide y actualice los parámetros objetivos para ese cálculo. La resolución no publica la fórmula específica ni el peso que tendrá cada variable, ni identifica a las personas que integrarán inicialmente la nómina de mayor prioridad.
El Ministerio sostuvo que la iniciativa responde a la necesidad de contar con mecanismos de localización e identificación más coordinados frente al crimen organizado y al número de personas que se encuentran fuera del alcance de la Justicia.
La Resolución 1089/2026 también dispone la creación de una Mesa de Evaluación de Casos de Personas Prófugas y Evadidas, que funcionará dentro del nuevo programa. La mesa tendrá como función analizar los casos y contribuir a la definición de prioridades. De ese modo, la información reunida por las distintas dependencias y fuerzas deberá convertirse en decisiones sobre los objetivos de búsqueda y recaptura.
El espacio estará integrado por representantes de la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico y la Criminalidad Organizada, la Subsecretaría de Investigación Criminal y la Dirección Nacional de Investigaciones de Delitos Federales.
También participarán áreas especializadas de la Policía Federal Argentina, la Gendarmería Nacional Argentina, la Prefectura Naval Argentina, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y el Servicio Penitenciario Federal. La medida habilita, además, la convocatoria de representantes del Poder Judicial de la Nación, de los ministerios públicos y de otros organismos competentes, en calidad de colaboradores.
El responsable del desarrollo, mantenimiento y actualización del sistema será el titular de la Dirección Nacional de Gestión de Bases de Datos de Seguridad. La resolución le asigna también el fortalecimiento de las políticas de protección de datos y de gestión de la información, un punto vinculado a la centralización de registros personales y judiciales en una misma herramienta.
En sus considerandos, el Ministerio menciona modelos implementados en Reino Unido, Estados Unidos, Colombia y México. Entre los antecedentes citados aparecen el Crime Severity Score británico, las listas de fugitivos buscados por el FBI y el U.S. Marshals Service, las notificaciones rojas de Interpol y los listados de personas buscadas elaborados por fuerzas de seguridad de países latinoamericanos.
La medida también reconoce antecedentes locales. Entre ellos, el Programa Nacional de Recompensas, regulado por disposiciones de 2012 y 2022, y la lista de “Los más buscados” que el Ministerio de Justicia puso en marcha en 2016. La nueva resolución plantea que esos instrumentos requieren mayor articulación y una metodología de priorización sistematizada.
La implementación dependerá ahora de la provisión regular de datos por parte del SIFCOP, el Programa Nacional de Recompensas y los organismos que adhieran al esquema. La Subsecretaría de Investigación Criminal será la encargada de establecer los criterios bajo los cuales esa información ingresará al sistema y se utilizará para clasificar los casos.
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