POLITICA
Los vaivenes del gobierno de Milei sobre el tema Malvinas: de la “nueva relación” acuerdista de Mondino a los reclamos de Quirno

Fanático de Mick Jagger y, sobre todo, de Margaret Thatcher, Javier Milei eligió hablar de su admiración por el cantante de los Rolling Stones y por la ex primera ministra británica en su primera charla con el exmandatario inglés David Cameron. Milei acababa de ganar la presidencia. No hubo en ese diálogo menciones al reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas y Cameron dijo que los dos países podrían “lograr mucho trabajando juntos”.
Participó como testigo Diana Mondino, que después fue la primera canciller de Milei y promovió que no se discutiera la soberanía, en pos de conseguir otros acuerdos.
La política de acercamiento del gobierno libertario a Gran Bretaña fue constante, y en los primeros meses de su gobierno consiguió mejorar los vínculos bilaterales sin avance alguno que se conozca en el reclamo por la soberanía de las islas.
A la par de distintos incidentes diplomáticos, vinculados a movimientos de tropas y logística británica en las islas, el vínculo empezó a tener vaivenes.
También se modificó el discurso presidencial: esta mañana, en una entrevista por radio El Observador luego del triunfo argentino sobre Inglaterra, Milei afirmó que “nunca en la historia argentina se han hecho tantos avances diplomáticos para recuperar las Malvinas”. Y afirmó: “Hemos negociado que la ONU obligue a Inglaterra a sentarse a negociar”, sostuvo, aunque la exhortación del Comité de Descolonización de la ONU a una “solución negociada” del diferendo se da todos los años, sin cambios, desde 1965.
El acercamiento de Mondino
Durante la gestión de Mondino se dieron los primeros pasos de lo que la propia canciller llamó una “nueva relación” con Gran Bretaña. De una reunión con su entonces par David Lammy salió un informal “acuerdo comercial” con el gobierno laborista que preveía incluir el retorno de los vuelos a las islas vía Córdoba, un chárter con familiares para visitar el cementerio de Darwin y la finalización del trabajo de reconocimiento de restos de caídos vía la Cruz Roja, que se había “cerrado” bajo la gestión del primer ministro Rishi Sunak, con David Cameron como canciller.
“La idea es no discutir soberanía, sino otros temas de mucha importancia. Ese es el paraguas”, decía la propia Mondino, eyectada de su cargo a fines de 2024 por el voto argentino en contra del embargo a Cuba, y reemplazada por Gerardo Werthein. El acercamiento comercial fue duramente criticado por el kirchnerismo y la vicepresidenta Victoria Villarruel, que a partir de allí se pararían (cada uno con su estilo) en las antípodas de la política del gobierno sobre Malvinas.
A la vez, Milei verbalizaba –como lo hizo en su discurso del 2 de abril de 2024- su intención de “convencer” a los habitantes de las islas -en su inmensa mayoría británicos o hijos de británicos, además de su destacamento militar- de “que quieran ser argentinos” a través de convertir a la Argentina en una potencia mundial. La idea predominante era la de “generar confianza” con el Reino Unido, como paso previo para el avance diplomático.
Con Werthein en lugar de Mondino, el vínculo comercial y económico se afianzó. Según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC), entre febrero 2025 y febrero 2026, las exportaciones argentinas se incrementaron poco más del 9 por ciento, y las importaciones un 16 por ciento. No hubo progresos en el núcleo central del vínculo: el reclamo diplomático argentino para recuperar las islas, donde se desarrolló el conflicto bélico, entre abril y junio de 1982, y en el que murieron 649 soldados argentinos.
En diciembre pasado, ya sin Werthein en la Cancillería y con su sucesor, Pablo Quirno, dando sus primeros pasos, Milei le expresó al también británico The Telegraph que estaban abiertas las conversaciones con Gran Bretaña para levantar el embargo británico, que le impide a la Argentina comprar armamento que contenga algún componente de ese país, sin renunciar al reclamo de soberanía. Una información que Gran Bretaña no confirmó, mientras sostenía que lleva adelante una política de “revisión caso por caso” de las licencias de exportación de bienes de uso militar, más flexible que en años anteriores.
En el mismo sentido conciliador en materia comercial, Quirno afirmó a en diciembre pasado que el Mercosur debería acordar un tratado de libre comercio con Gran Bretaña, aunque varios incidentes lo llevaron a presentar protestas ante las autoridades británicas.
Las denuncias de Quirno
El mes pasado, Quirno denunció en las Naciones Unidas la “militarización” y “explotación unilateral de los recursos naturales” de las Islas Malvinas por parte del Reino Unido, en especial la pesca e hidrocarburos. Tenía en mente el proyecto conjunto Sea Lion, de una empresa británica y otra israelí, para la explotación petrolera en Malvinas. Luego de la denuncia del gobierno de Tierra del Fuego, que encabeza el opositor Gustavo Melella, la Casa Rosada se sumó al reclamo y endureció sus posturas en relación con la soberanía de las islas. El canciller de Israel, Gideon Saar, lamentó el incidente, que involucró a la empresa israelí Navitas, aunque desde Gran Bretaña no hubo comentarios.
“La Argentina nunca prestó consentimiento a esa ocupación y mantuvo una protesta constante, pacífica y fundada en el derecho”, dijo Quirno, con un discurso endurecido que distó bastante de la postura del Gobierno en los primeros meses de gestión. El lunes pasado, Quirno elevó una nota formal de protesta a la Embajada del Reino Unido para expresar el “más enérgico rechazo a la realización de los movimientos del buque HMS Medway,- ilegalmente destacado en las Islas Malvinas-, que no fueron debidamente notificados de conformidad con los acuerdos y declaraciones bilaterales vigentes, y que involucraron el tránsito por el Mar Territorial argentino”, según reza el comunicado oficial.
Las sucesivas quejas argentinas enfriaron el vínculo bilateral. Luis María Kreckler, propuesto por Werthein como embajador en el Reino Unido, nunca llegó a Londres, y el puesto sigue siendo ocupado por la embajadora Mariana Plaza. Mientras tanto, el viaje de Milei a Gran Bretaña, anunciado para “abril o mayo” de este año, se postergó en principio para “el último trimestre” de este año.
“Es un sentimiento que está dentro de todos los argentinos, es válido y lícito que se quieran expresar”, dijo hoy Milei en relación a la bandera con la frase “las Malvinas son argentinas”, que mostraron los jugadores argentinos luego del triunfo de ayer.
De todos modos, instó a la “negociación”, y a dejar de lado “slogans baratos o frases hechas”, en alusión al mote de “piratas usurpadores” que Villarruel dedicó a Gran Bretaña antes del partido de ayer. Un delgado equilibrio en un vínculo signado por idas y vueltas, que 44 años después de la guerra sigue lejos de desembocar en una victoria diplomática.
primera charla,su discurso,abiertas las conversaciones,denunció,en relación,Jaime Rosemberg,Conforme a
POLITICA
El Niño: la crecida del río Uruguay obligó a cerrar cuatro pasos fluviales a Brasil

Prefectura Naval tomó la decisión de suspender los cruces por balsas y embarcaciones que comunican ciudades misioneras con municipios de Brasil. Chaco, en tanto, registró más de dos mil evacuados y autoevacuados por el nivel del río Paraná.
La decisión afecta a cuatro pasos: El Soberbio – Porto Soberbio; Alba Posse – Porto Mauá; Panambí – Porto Vera Cruz y San Javier – Porto Xavier. Los pasos a Brasil que siguen habilitados son a través del puente Tancredo Neves (Iguazú – Foz do Iguaçu) y por “frontera seca” entre Bernardo de Irigoyen – Dionisio Cerqueira y San Pedro – Paraíso.
El fundamento de la medida de restricción es el crecimiento de las aguas del río Uruguay, producto de las lluvias que se produjeron en la cuenca alta. Esto forzó a las centrales hidroeléctricas brasileñas Itá y Foz do Chapecó, ubicadas sobre la naciente del curso de agua, a abrir sus compuertas.
La reapertura de los pasos dependerá de la evolución de los niveles. Según las mediciones de Prefectura Naval del viernes, el Uruguay crece desde El Soberbio, en el centro de Misiones, hasta Yapeyú (Corrientes). En el camino costero, dos localidades misioneras entraron en situación de alerta: Alba Posse y Panambí.
En Paso de los Libres el nivel permanece estacionario. Hacia el sur de este punto, los parámetros incluso son a la baja. Esto indica que la onda de crecida (una suerte de ola lenta que circula por el río) transita por el curso medio del Uruguay.
La otra costa
Mientras, la creciente del Paraná sigue impactando a las provincias de Chaco y Corrientes. Los datos oficiales hablan de 2.239 chaqueños afectados entre evacuados y autoevacuados. Las familias perjudicadas son 629. Las localidades más damnificada son Puerto Vilelas (en el Gran Resistencia), Isla del Cerrito (en la confluencia del Paraná y el río Paraguay) y Colonia Benítez.
Barranqueras, otra ciudad del Gran Resistencia, sigue en situación de evacuación. Lo mismo ocurre en San Javier y Reconquista (Santa Fe).
El gobernador chaqueño, Leandro Zdero, dispuso hace unos días que los presos fabriquen camas para los afectados por la crecida. Durante la semana, recorrió un centro de evacuados donde llegó una partida de cuchetas a las que se equipó con colchones y ropa de cama.
En Corrientes, en tanto, Defensa Civil afirma que la situación está controlada. Allí se registran unas 1.500 personas que debieron abandonar sus hogares. La mayoría de ellos son de la Isla Apipé, ubicada sobre la salida de agua de la represa de Yacyretá, Itatí y Paso de la Patria.
En esta provincia, además, también permanecen en estado de evacuación por el nivel del río las ciudades de Corrientes Capital, Bella Vista y Goya.
Aguas abajo de la mega represa de Itaipú, la altura del río Paraná comenzó a crecer de nuevo en el tramo inicial sobre territorio argentino. Este segmento se ubica entre las localidades de Libertad y Puerto Maní.
En el tramo siguiente, que va hasta Esquina, se registran niveles estacionarios o en descenso. Eso implica que la onda que afectó a Corrientes días atrás se ha desplazado aguas abajo.
Las dificultades comienzan a la altura de San Javier (Santa Fe) donde se verifica un alza. En Entre Ríos, la ciudad de La Paz se mantiene en grado de alerta. El río frente al puerto local está en 6 metros, a 15 centímetros de la cota de evacuación. Todo el segmento que sigue hacia el sur, hasta el delta, muestra un crecimiento de las aguas.
Proyecciones
El relevamiento del Instituto Nacional del Agua (INA) consigna que para los próximos días se esperan precipitaciones de moderadas a abundantes en la cuenca alta de los ríos Paraná y sus afluentes, el Paraguay y el Iguazú.
Además, alertó que por la onda de crecida en el tramo superior del río Uruguay es muy probable que en el segmento San Javier (en el sur de Misiones) – Santo Tomé (norte de Corrientes) se ingrese en situación de alerta.
POLITICA
Malvinas: el Gobierno envía la misión para las audiencias ante el Tribunal del Mar y ya baraja los escenarios posibles

Con una comitiva encabezada por la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy, el Gobierno argentino enviará representantes en las próximas horas rumbo a Hamburgo, Alemania, para participar de las audiencias ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, en medio del conflicto por la explotación de hidrocarburos en las islas Malvinas.
En las audiencias, que serán el próximo lunes y martes, el Gobierno buscará que se decreten las medidas provisionales que buscan impedir la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte. La decisión podría conocerse dentro de las próximas dos semanas, estiman fuentes oficiales.
Casi un mes atrás, la Argentina pidió al Tribunal la adopción de medidas provisionales para que se ordene el cese urgente de las actividades de las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration en relación con la explotación de hidrocarburos en las islas Malvinas. Se trata de empresas de capitales estadounidenses e israelíes.
Ante la urgencia de la solicitud, el Tribunal fijó audiencias orales para este 10 y 11. La Argentina y el Reino Unido deberán presentar sus argumentos. Después, el Tribunal se tomará un tiempo para decidir.
En el Gobierno explican que hay cuatro escenarios posibles.
El primero, que se haga lugar al recurso presentado hasta que se resuelva la cuestión de fondo y se frenen provisoriamente los trabajos en la zona.
El segundo es que se ordene que se frene el proyecto totalmente, lo que ven casi imposible que suceda.
El tercero, que el Tribunal diga que no tiene competencia, y por último, que avale la explotación.
El primer escenario es el que confían que puede ser el más probable y que sería una suerte de primera victoria para la Argentina, estiman fuentes oficiales consultadas por .
La presentación argentina fue realizada por los equipos jurídicos de la Secretaría Legal y Técnica, la Cancillería, el Ministerio de Economía y la Procuración del Tesoro de la Nación, en medio de la avanzada de la administración mileísta para impedir la explotación petrolera en la zona.
Desde septiembre pasado, cuando el presidente Javier Milei habló en cadena nacional por la causa Malvinas, en la que marcó un giro con lo que siempre había dicho, el Gobierno activó distintos frentes para la preservación del área. Entre ellos, el planteo ante el Tribunal del Mar y presentó el proyecto de ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que está trabado en el Congreso.
Desde entonces, la Argentina viene solicitando el cese inmediato de las actividades de explotación del proyecto Sea Lion.
La defensa argentina encabezada por Ibarzábal Murphy está integrada por Marcelo Kohen, exsecretario general del Institut de Droit International y exjuez ad hoc del Tribunal Internacional del Derecho del Mar, que representó a la Argentina en el caso de la fragata Libertad, en el que el mismo Tribunal ordenó en 2012 la liberación del buque como medida provisional.
También por el neerlandés Nico Schrijver, expresidente del Institut de Droit International y de la International Law Association y una de las máximas autoridades mundiales en soberanía sobre los recursos naturales, y Agustín Giustiniani, profesor de la Maestría en Solución de Controversias Internacionales de Ginebra (MIDS).
En su reclamo ante el Tribunal Internacional, Argentina identificó que la inminencia de la explotación hidrocarburífera del llamado proyecto “Sea Lion” “no puede esperar a los tiempos habituales de conformación del tribunal de arbitraje” y por eso elevó el reclamo urgente ante el Tribunal del Mar para impedir que avancen las operaciones mientras se constituye el tribunal arbitral que resolverá la controversia de fondo.
Tribunal Internacional del Derecho del Mar,Cecilia Devanna,Javier Milei,Conforme a
POLITICA
La visita de Juan Pablo II que quedó en la historia: estuvo 33 horas en el país y 2 millones de personas fueron a verlo

Desde unas horas antes ya estaba todo preparado en la pista del aeropuerto de Ezeiza. Los miembros de la Junta Militar esperaban en el palco erigido a un costado, también la banda musical. Hacía frío y había mucho viento. Eso, a último momento, complicó los planes. La alfombra dispuesta al pie de la escalera comenzó a volarse. Decenas de voluntarios corrieron a sostenerla.
A las 8.50 del 11 de junio de 1982, aterrizó el avión de Alitalia que traía al papa Juan Pablo II a la Argentina; el primer papa en ejercicio en visitar el país (los que luego sería Pío IX y Pío XII habían estado brevemente antes de ser papas).
El viaje había sido organizado con urgencia en medio de la Guerra de Malvinas.
A las 9.02, el papa bajó por la escalera, dio unos pasos, se arrodilló y besó el suelo argentino. Unos segundos después, dos obispos argentinos y el Gral. Galtieri, presidente de facto, se acercaron a saludarlo.
Las terrazas de los espigones de Ezeiza rebalsaban de gente que agitaba banderas y gritaba.
Empezaban 33 horas fragorosas de una visita exprés pero fundamental. Muchos sostienen que la llegada de Juan Pablo II a la Argentina fue clave para precipitar el fin de la Guerra de Malvinas. No sólo por sus conversaciones privadas con los militares argentinos sino por el mensaje y el ánimo que dejó en la población. Durante cada aparición pública, el papa insistió con el mensaje de paz. Una paz justa, digna y duradera. Clamaba para que se terminara el dolor.
En 1980, una misión vaticana negoció con el gobierno y con la corona inglesa una visita de Juan Pablo II a Gran Bretaña. El papa polaco se distinguía de sus antecesores no sólo por la nacionalidad sino por su itinerancia: llevaba su mensaje a todos los continentes. El atentado contra él perpetrado por Alí Agca el 13 de mayo de 1981 pareció frenar ese impulso viajero. Pero apenas se repuso, Juan Pablo II retomó sus periplos; con su llegada a la Argentina llegaba a los 200.000 kilómetros recorridos desde el inicio de su gestión.
El problema con el viaje británico fue que, fijado dos años antes, cayó en medio de la Guerra de Malvinas. El papa viajaría a Inglaterra entre el 28 de mayo y el 2 de junio. Cuando se confirmó, en la Argentina hubo grandes enojos y protestas. La junta militar (y buena parte de la población) guardaba la esperanza de que Juan Pablo II suspendiera la visita británica. Pero desde el Vaticano repetían que sólo era un viaje pastoral, que nada tenía que ver con la política y que no había posibilidades de que no se realizara.
Los militares trataron de que los medios criticaran al Vaticano, de iniciar una campaña de prensa, pero no lo consiguieron. Hubo quejas diplomáticas que no se hicieron públicas y múltiples presiones.
Los cardenales argentinos Juan Carlos Aramburu y Raúl Primatesta viajaron a la santa sede para notificar personalmente al papa de la molestia que la gente expresaba por su viaje a Inglaterra. Es muy probable también que llevaran algún mensaje secreto del gobierno nacional.
El malestar argentino surtió efecto. El papa, en una carta manuscrita que dio a conocer el 25 de mayo, se dirigió a los argentinos. Explicaba que el viaje a Inglaterra había sido coordinado con mucha antelación, que no podía desilusionar a los fieles que lo esperaban, afirmaba que esperaba ir pronto a dar misa a Luján para todos los argentinos, aclarando que esa que sería una breve visita no descartaba que se organizara otra más larga y completa para después, y llamaba a la paz: “Mis días de permanencia en Gran Bretaña seguirán siendo una incesante plegaria en favor de la paz”, afirmaba la misiva.
La primera oferta de los negociadores vaticano fue que Juan Pablo II volaría directamente desde Londres a Buenos Aires, para no mostrar parcialidad en el conflicto bélico.
Pero la Junta pidió más tiempo y la llegada papal se postergó hasta el 11 de junio. Sería breve e intensa pero los militares argentinos la consideraron como una victoria diplomática pese a que el papa se encargó de aclarar que no sería una mediación sino un viaje pastoral organizado in extremis.
Desde que se arregló la llegada del pontífice en abril hasta su arribo en junio, la situación en las Islas Malvinas había cambiado mucho. Aunque en la Argentina se desconociera, algunos analistas internacionales se preguntaban si todavía habría guerra para cuando el papa pisara Buenos Aires. Su gira, breve y de una intensidad maniática, fragorosa, debía ganarle al avance británico.

Un día y medio después de que Juan Pablo II abandonara el país, se produjo la capitulación argentina: ¿Cuánto tuvo que ver la presencia del papa en el país?
Muchos años después, Galtieri le aseguró al Tata Yofre que esa visita de día y medio perjudicó su accionar y las chances argentinas. Esa afirmación no parece tener el más mínimo sustento fáctico. La posición argentina y su capacidad de rechazar los avances ingleses sobre Puerto Argentino, a esa altura, no eran demasiadas ni alentadoras, pese al exitismo tropical que pudiera reinar en la Casa Rosada, en algunas redacciones y en las calles de las grandes ciudades del país.
Unos días antes de la llegada de Juan Pablo II, un grupo de civiles encabezados por Adolfo Critto, un sociólogo católico con contactos políticos, trabajaron por un plan de paz: “El Plan Critto, escrito pensando en la llegada del papa, consistía en un llamamiento público de Galtieri de retirada de tropas, explicándole al país la imposibilidad de seguir combatiendo con un enemigo superior en preparación y tecnología”, se cuenta en Malvinas. La Trama Secreta, un clásico de la no ficción argentina escrito apenas terminada la guerra por Cardozo, Kirschbaum y Van der Kooy. Ese plan tenía en cuenta subrayar los hechos que se veían como positivos: haber puesto en primer plano la causa justa, la lucha por la soberanía, se habían hecho sacrificios, se había logrado unir al país. Esas cosas había que preservarlas en una mesa de negociaciones porque no tenía sentido seguir combatiendo contra un enemigo muy poderoso y que tenía el total respaldo de Estados Unidos.
El Plan Critto sostenía que había que aprovechar la presencia del papa para que él diera un marco de paz, serenidad y comprensión cristiana, al retiro de tropas y al hecho de dar por concluidos los enfrentamientos.
Al principio pareció que Galtieri podía aceptar la propuesta (que todavía no se había consultado con fuentes vaticanas); pero los líderes de la Armada la rechazaron de plano.

En los primeros días de junio de 1982, como avanzada vaticana, llegó Paul Marcinkus, el obispo norteamericano que era uno de los hombres más poderosos de la Iglesia. Manejaba sus finanzas y fue llamado El Banquero de Dios, estuvo involucrado en la caída del Banco Ambrosiano y algunos hasta lo señalaron como responsable de la muerte de Juan Pablo I. Lo cierto es que Marcinkus era muy poderoso y cercano a Juan Pablo II: la visita era tan sensible, en un momento tan álgido, que envió a alguien de su mayor confianza y con poder de decisión para lidiar con los militares argentinos, para poner reglas de juego claras, para tratar de influir en sus decisiones bélicas y para ahorrarle momentos incómodos a Juan Pablo II.
Ya aterrizado en Ezeiza, Juan Pablo II dio unas palabras desde un atril ubicado en la pista: instaló el concepto que repetiría a lo largo de su estadía, la paz. Acompañó en el dolor a las víctimas y a sus familiares (habló también de la incertidumbre de los que no sabían el destino de sus seres queridos, ampliando para quien quisiera entender, el mensaje a los desaparecidos aunque sin mencionarlos) y le exigió a ambos gobiernos y a los organismos internacionales que pongan fin a la guerra.
Después, Juan Pablo II se dirigió a la Catedral porteña. Al costado de la autopista y de las avenidas, lo saludaban multitudes. En cada vereda había cientos y hasta miles de personas que agitaban sus manos, pañuelos y banderas para expresarle su cariño. Desde su cabina blindada, el sumo pontífice saludaba y repartía bendiciones -en algunos medios se especuló sobre lo que debían dolerle los brazos por las noches. No sólo en las calles se amontonaba la gente, también en los balcones que corrían riesgo de desmoronarse ante tanto peso.
Una de las estrellas de la visita fue el Papamóvil. El vehículo con el que hizo sus traslados públicos fue una sensación. Una camioneta Ford F-350 que estaba destinada a ser un remolque de la ACA, se transformó en el transporte papal. Lo rodeaba una cabina blindada. En el interior, en el centro, un sillón que giraba para que el papa pudiera saludar a los fieles mientras atravesaba las avenidas porteñas y autopistas.
De la Catedral caminó hasta la Casa Rosada. Hubo una reunión con la Junta Militar. Fue puramente protocolar. Después tuvo otra privada, sólo con Galtieri. No hubo versiones oficiales sobre lo hablado pero se supone que el papa pidió para que no hubiera más muertos ni familias segadas, y que dio a entender que él sabía cuál era la verdadera situación en Malvinas. Además, le recordó que el gobierno argentino no había aceptado el laudo arbitral en el caso del Beagle.
Después, salió al balcón de la Casa Rosada desde el que Galtieri meses antes había vociferado “Si quieren venir que vengan”, y bendijo a la multitud.
Luego, el papa inició su camino hacia Luján, donde desde hacía días, pese al frío y la lluvia, lo esperaban miles.
Otra vez el Papamóvil y las multitudes al costado de las avenidas, las banderas, los gritos y los balcones desbordados. Cruzó toda la Avenida Rivadavia y en Morón tomó un tren especialmente acondicionado hasta Luján.
La misa frente a la Basílica la escucharon más de 800.000 personas y en la emisión televisiva por cadena nacional batió récords de encendido. En Luján se describió como “el peregrino de los momentos difíciles”.
Luego emprendió el regreso a Buenos Aires para el descanso en la Nunciatura porteña, para poder encarar sus últimas horas en el país.
La segunda misa, la del sábado 12 de junio, fue en el Monumento a los Españoles, mismo lugar en la que tendrá lugar la ceremonia de León XIV el lunes que viene. Esa mañana concurrieron dos millones de personas a la Avenida del Libertador a la misa de Corpus Christi. Una multitud extraordinaria que los diarios destacaron como la mayor convocatoria de la historia argentina hasta el momento.
La cantidad de gente desbordó las expectativas y, también, a la seguridad. A Galtieri le costó más de 10 minutos acceder al palco pese a que el auto oficial lo había dejado a menos de 15 metros.
El Papamóvil avanzaba también con dificultad, pero mucho más complejo era el trabajo de las motos que le abrían camino. Esos hombres de custodia no dudaron en arrollar a varios transeúntes que se cruzaban en el camino. Hubo decenas de heridos y fracturados por el accionar de esta custodia que abría el paso.
Algunos de los heridos y desmayados eran sacados del lugar en camillas. Desde el Papamóvil, Juan Pablo II le daba la bendición a los que pasaban descompuestos frente a él.
El mensaje fue nuevamente de paz. Una paz duradera, digna, honrosa. La gente reaccionó de buena manera. Se escuchó muchas veces a la lo largo de la ceremonia el grito de “¡Queremos la paz!”. Pese a la cerrazón informativa y la euforia de buena parte de los medios (y las noticias falsas que hablaban de miles de bajas del lado inglés y de constantes triunfos argentinos) que la población iba entendiendo. La guerra hacía su trabajo y los argentinos no querían atravesar más dolor ni muerte.
La misa fue transmitida una vez más por cadena oficial. Al iniciar la transmisión se escuchó, como durante toda la Dictadura, la voz del locutor oficial, Juan Mentesana. Los diarios consignan que cuando mencionó a los miembros de la Junta Militar se escucharon varios silbidos entre la multitud. Muy cerca del escenario, a la izquierda del altar, había una amplia delegación de las Madres de Plaza de Mayo que tampoco pasó desapercibida y fue bendecida por el papa.
Juan Pablo II les pidió a los jóvenes argentinos que se unieran con los jóvenes británicos. “Ellos también en los últimos días han aplaudido y han sido igualmente sensibles a toda invocación de paz, de concordia. No dejen que el odio marchite la energía generosa y la capacidad de entendimiento que todos llevan adentro”, dijo frente a la multitud.

El mar de gente respondía con aplausos y agitando banderas argentinas y con los colores papales. La ovación más grande fue cuando recordó que los jóvenes británicos le habían pedido que intercediera para lograr el fin de la guerra. Otra vez el rugido: “¡Queremos la paz!”.
Más allá de esas explosiones para remarcar o festejar algún aspecto de la homilía, la ceremonia se siguió en un respetuoso silencio; tanto que muchas veces, de fondo, se escuchaba el ulular de las sirenas de las ambulancias que iban y venían de los hospitales trasladando los múltiples pacientes surgidos de la multitud y los empujones y las avalanchas espontáneas; el trabajo había empezado porque varios de los que acamparon, mojados y soportando el frío terrible, fueron atendidos por hipotermia. Tanto trabajo tuvieron los médicos que hasta hubo dos partos: dos mujeres embarazadas dieron a luz en medio de la ceremonia.
Después de “Juan Pablo Segundo, te quiere todo el mundo”, el otro cántico más repetido durante esa jornada fue “Camilla, camilla”, de gente que pedía asistencia de manera constante.
A la hora de la comunión, el papa la brindó a los diáconos que lo ayudaron en la ceremonia y a un grupo de personalidades que estaban en el palco principal. Por una rampa accedieron al escenario/altar los miembros de la Junta Militar para recibir la comunión de manos de Juan Pablo II; también lo hizo Jorge Rafael Videla. Imágenes que hoy producen escozor.
Con la masa en movimiento, se produjeron momentos de caos. Había 2000 sacerdotes distribuidos en diferentes lugares para dar la comunión a los fieles. Pero fueron pocos los que pudieron recibir su hostia consagrada. Algunos de los curas se desmayaron por los apretujones, otros fueron arrollados por los que querían acercarse.
Otra frustración fue la del coro. Un coro de cientos de voces había ensayado para la ocasión con un órgano. Pero varios de los integrantes del conjunto vocal no pudieron llegar al escenario. Tampoco lo hizo el órgano que quedó a 50 metros pero que fueron infranqueables por la cantidad de gente que impedía el paso.
“Me siento espiritualmente feliz. Interpreto que así lo está también nuestro pueblo. Hemos compartido pocas pero intensas horas de nuestras vidas con el sucesor de Pedro que, como Vicario de Cristo, reconfortó sin dudas nuestro espíritu con la fe y la esperanza en estas inolvidables jornadas”, dijo Galtieri apenas terminada la misa que consideraba la visita un gran éxito político propio. Lo que Galtieri no decía era que el avance inglés era indetenible, tanto que los comunicados oficiales, minutos antes de que empezara la misa de Juan Pablo II, se bajaron del exitismo furioso para anunciar ataques ingleses y dificultades en las defensas argentinas.
El jefe de la aeronáutica Basilio Lami Dozo, en medio de la visita y con la guerra casi perdida, intentó acomodarse para los días venideros sabiendo que la derrota era inevitable y que ya antes de ella, la dictadura padecía una crisis terminal. El 12 de junio declaró: “Una vez terminada la guerra no volveremos a cometer los errores del pasado y se instalará en el país una democracia pluralista”.
Menos de 48 horas después de la partida de Juan Pablo II del país se producía la rendición argentina.
El papa cumplió su promesa y regresó al país en abril de 1987. El panorama ya era muy diferente. Un gobierno democrático y el conflicto del Beagle dirimido. Estuvo del 6 al 12 de abril. recorrió muchísimas ciudades (Mendoza, Córdoba, Tucumán, Viedma, Bahía Blanca, Salta, Corrientes, Paraná, Rosario), estuvo en el Colón y en el Luna Park. También tuvo su misa multitudinaria en la 9 de julio, fue la Misa de Ramos.
Esta visita no tuvo consecuencias políticas directas como la anterior, pero a la semana de su partida otra vez el país estaba movilizado y en las calles: se había producido el primer levantamiento Carapintada.
Juan Pablo II, Papa, Iglesia
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