POLITICA
Javier Milei participará del acto a 32 años del atentado a la AMIA, junto a Karina, Santilli y Bullrich

Javier Milei participará esta mañana del acto en el que se conmemorará el 32 aniversario del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), ocurrido el lunes 18 de julio de 1994 en la sede de la mutual, ubicada en el barrio de Once, donde fueron asesinadas 85 personas.
Milei confirmó días atrás su participación en el acto de conmemoración, sobre la calle Pasteur al 633, donde se reconstruyó la sede de la AMIA luego del brutal ataque terrorista.
Desde la Presidencia confirmaron en el anochecer del jueves que iría acompañado por su hermana, la secretaria general de Presidencia, Karina Milei. También están confirmadas las presencias del jefe de Gabinete, Diego Santilli, y de la líder del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich.
Si bien se esperan más presencias del Gabinete, no había aún confirmaciones oficiales. Desde que asumió la Presidencia, en diciembre de 2023, Milei asistió a todos los actos de conmemoración. Al igual que en esas ocasiones, se prevé que se ubique en las primeras filas, frente al escenario, para acompañar a los familiares en reclamo de justicia.
La convocatoria del acto está prevista para las 9.45. Será así, ocho minutos antes de las 9.53, el exacto horario en que la mañana del lunes 18 de julio de 1994 se produjo la voladura. En la que además de los 85 asesinados, quedaron centenares de heridos.
El acto de este año se realizará bajo el lema “Hoy no podemos perder la memoria”. Y se da con la convocatoria de AMIA, Delegación Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), y familiares de las víctimas. Comenzará, con el sonido de la tradicional sirena, a las 9.53.
En el acto está previsto que hable el presidente de la AMIA, Osvaldo Armoza, y un grupo de familiares de víctimas. En esta oportunidad, la conmemoración estará conducido por el actor Martín Seefeld, perdió a su mejor amigo, Fabián Schalit, en el atentado. Schalit había asistido a la AMIA para realizar los trámites del sepelio de su abuelo, junto a su hermano Pablo y su primo Luis Kupchik, y estaban dentro del edificio cuando se produjo la explosión.
Los familiares que hablarán son Alberto y Florencia Abadi, yerno y nieta de Jaime Plaksin y Andrés Said, hermano de Marisa. Los nombres de las 85 personas asesinadas serán leídos por Daniela, hermana de Silvana Alguea de Rodríguez; Adrián, hermano de Fabián Furman; Mercedes, hija de Roberto Pérez; y Patricia, hermana de Mirta Strier.
También colocarán flores y encenderán las velas en honor a la memoria de las 85 víctimas fatales Gustavo Grinblat, primo de Luis Kupchik, y de Pablo y Fabián Schalit; Natalia y Vanesa Said, hijas de Ricardo Hugo Said; y Valeria Basiglio, hija de Hugo Norberto Basiglio.
El derrotero de la causa
En abril de 2024, poco antes de que se cumplieran 30 años del atentado y de una causa marcado por la impunidad, la Cámara Federal de Casación, máximo tribunal penal del país, dio por probado que Irán estuvo detrás del atentado contra la sede de la AMIA de 1994. Lo calificó como un delito de lesa humanidad y pidió reformas legales para poder juzgar a los profugos por el atentado “en ausencia”.
Por el caso hay un grupo de prófugos de origen iraní y libanesas, con pedido de captura: Hadi Soleimanpour, Alí Akbar Velayati, Ali Fallahijan, Mohsen Rezai, Ahmad Vahidi, Mohsen Rabbani, Ahmad Reza Asghari, Salman Raouf Salman, Hussein Mounir Mouzannar, Farouk Abdul Hay Omairi y Abdallah Salman.
En mayo de este año, la Cámara Federal destrabó el avance de la realización del juicio en ausencia contra los acusados iraníes y libaneses del atentado contra la AMIA, a pesar de que los prófugos cuestionaron la constitucionalidad de ese procedimiento en la Cámara Federal de Casación Penal.
El atentado se produjo poco más de dos años después de la voladura de la Embajada de Israel, el 17 de marzo de 1992. Allí fueron asesinadas 22 personas y más de 200 quedaron heridas. Por el caso esultó acusado la organización terrorista Hezbollah, bajo el patrocinio y planificación de Irán,
En ese caso, a más de 34 años, no existen detenidos ni condenados, a pesar de una larga investigación que dio a conocer a sus responsables.
destrabó,Conforme a
POLITICA
Discapacidad: Menem y Santilli buscan aprovechar la crisis para que Economía avale el acuerdo con los aliados

Entre los acuerdos políticos y la ortodoxia económica, esta semana volvió a imponerse la segunda. La presentación del Presupuesto 2027 dejó al descubierto una contradicción dentro del Gobierno: el texto enviado por el Poder Ejecutivo avanzó en sentido contrario a la negociación que el oficialismo venía sosteniendo con sus aliados en el Congreso para encontrar una salida al conflicto por discapacidad.
Ante el riesgo de otra derrota parlamentaria, Martín Menem buscó contener a propios y aliados y trazó una estrategia junto con Diego Santilli: aprovechar el cortocircuito que provocó el Presupuesto para convencer al equipo económico de aceptar el proyecto alternativo que los diputados libertarios venían negociando con sus socios.
La crisis abrió así una discusión dentro del Gobierno. De un lado quedaron Menem y Santilli, que necesitan reconstruir los acuerdos políticos en el Congreso. Del otro, las posiciones que terminaron reflejadas en el Presupuesto: la defensa del equilibrio fiscal de Luis Caputo y los cambios en el sector impulsados desde el Ministerio de Salud, que conduce Mario Lugones, cercano al asesor presidencial Santiago Caputo.
La discusión tendrá dos escalas la semana próxima. El lunes llegará a la reunión de Gabinete y el martes, a la mesa política. Menem y Santilli buscarán allí que el temblor de esta semana juegue a su favor: que Economía avale las concesiones necesarias para sostener el acuerdo con los aliados y evitar que el tema de la discapacidad vuelva a reunir en el recinto una mayoría adversa al Gobierno.
El principal reclamo tanto de Pro, la UCR y otros bloques provinciales es que se garantice el cumplimiento del artículo 13 de la ley de discapacidad, que establece una compensación para los prestadores por el atraso acumulado entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024 que no quedó cubierto por las posteriores actualizaciones. Los aliados también piden garantías de que las prestaciones para las personas con discapacidad no se verán afectadas.
“Si ustedes no pagan, no vengan a pedirnos a nosotros que nos inmolemos”, lanzó un referente de los bloques amigos.
Pese a las diferencias, coincidieron en seguir trabajando sobre un proyecto “superador”: una salida que permita abandonar el esquema de emergencia, pero que antes atienda los reclamos que dieron origen a la ley vigente.
Poco más de 24 horas después llegó el Presupuesto y dinamitó lo conversado.
Laura Rodríguez Machado, una de las principales referentes libertarias en la negociación del nuevo texto, tuvo que aclarar públicamente durante el debate en comisión que el proyecto de presupuesto sería revisado.
Rodríguez Machado es una exPro aliada a Patricia Bullrich, que también expresó su desconcierto este jueves. “A mí me sorprendió porque, estando en la mesa política, el tema no salió a la luz y llegó el presupuesto con cambios en la ley de discapacidad que no eran conocidos”, dijo en Radio Rivadavia.
Recomponer con los aliados
Pese al cortocircuito, en Diputados decidieron mantener abierta la negociación. El oficialismo aseguró a los bloques aliados que confían en que el equipo económico terminará aceptando las modificaciones que se acuerden en el Congreso.
Los antecedentes pesan. Desde el año pasado, el Gobierno atravesó siete votaciones adversas en el Congreso vinculadas con discapacidad -incluida la insistencia frente a un veto presidencial-, enfrentó decisiones judiciales que lo obligaron a reglamentar la emergencia y quedó alcanzado por una causa por presunta corrupción en la ex Agencia Nacional de Discapacidad (Andis).
En ese recorrido también fue perdiendo respaldos entre sus aliados parlamentarios.
El último revés ocurrió en diciembre, cuando Diputados rechazó un capítulo completo del Presupuesto 2026 que proponía derogar la emergencia en discapacidad y el financiamiento universitario. Es la escena que Menem y Santilli quieren evitar que se repita.
Presupuesto 2027,pic.twitter.com/pzhcixofz5,September 17, 2026,siete votaciones adversas,Delfina Celichini,Cámara de Diputados,Conforme a
POLITICA
"Que haya PAS" para “que reine la paz”: la maniobra del Gobierno para las elecciones y el juego de desconfianza con las provincias

“Nosotros preferimos que primero nos voten la Reforma Electoral y después concentrarnos en las alianzas electorales. Ellos quieren hacer exactamente al revés. ¡Es todo un quilombo!”.
El integrante clave de la Mesa Política libertaria que resume sin metáforas el estado de las negociaciones con los gobernadores no necesita explicar demasiado más. Es que, a poco más de un año de las presidenciales del 24 de octubre de 2027, la discusión sobre el futuro de las primarias se transformó en un ida y vuelta incómodo, desgastante e interminable.
La Casa Rosada empuja para que los aliados acepten extirpar las PASO del calendario y recién más adelante se sienten a discutir cómo se van a repartir distritos, candidaturas y lugares en las boletas. Los caciques del interior, por el contrario, pretenden garantías antes de los votos en el Congreso, más teniendo en cuenta que este tipo de asuntos exige mayorías absolutas -37 senadores y 129 diputados- y eso los convierte en indispensables.
“¿Quién nos asegura que, si los protegemos de una competencia con nosotros los violetas y facilitamos sus reelecciones, después no vayan a usar ese poder para construir una alternativa presidencial?”, se preguntan unos. “¿Y quién nos jura que, si los ayudamos ahora, Karina y los Menem no nos vayan a llenar de opciones libertarias cuando llegue el momento de cerrar las listas?”, retrucan los otros. La dinámica de la rosca implica una muestra de confianza entre Javier Milei y los mandatarios provinciales. El problema, desde ya, es que nadie se fía de nadie.
El sistema político sabe que la eliminación completa y definitiva de las internas es, a esta altura del partido, virtualmente imposible. Por eso desde hace tiempo crece una salida que no está muerta ni mucho menos: la suspensión de esa herramienta, tal como sucedió en las últimas legislativas. Diego Santilli, “un optimista del gol” según su equipo, sigue convencido de que en los próximos dos meses puede conseguir los sufragios que lo vienen esquivando y evitar que la población tenga que ir al cuarto oscuro el 8 de agosto del año que viene. Sin embargo, hasta los más esperanzados admiten que el panorama ya no es el mismo que hace apenas unas semanas: sin ir más lejos, a finales de julio fuentes de la administración libertaria le habían dicho a Infobae que la cuenta estaba “70% cocinada”; hoy, la estimación baja a la mitad. “Estamos 50 y 50. Veníamos bien y nos trabamos”, reconocen ahora.

¿Qué sucedió en el medio? No cambiaron necesariamente “las ganas”. Cambiaron “los incentivos”. La reforma, presentada de manera formal en un ya lejano 22 de abril, se mezcló con la pelea por las alianzas a nivel nacional y terminó convertida en una moneda de cambio.
Pero atención: en ese juego de sospechas mutuas empezó a crecer con fuerza una tercera vía: que no haya PASO sino una PAS. O sea, “la posibilidad de mantener las primarias, abiertas y simultáneas, sólo que quitándoles la obligatoriedad”, admiten en el corazón del gabinete. “Si fuera así, no iría nadie a votar. No tendrían volumen. Las desinflás”, analizan. Y agregan un factor clave: la idea, que excede largamente la letra “O” que desaparecería de la sigla, podría traer “algo de calma” a una negociación cada vez más cargada de desconfianza; en las provincias no quedarían completamente sometidos a la lapicera del poder central y el Gobierno se quitaría de encima el peso de una contienda engorrosa y cara que además podría servir como una herramienta de cohesión para la oposición. No era la pretensión original. Tampoco es lo ideal. Es simplemente lo que hay. “La PAS permitiría que, al menos por un rato, reine la paz”, dice un ministro, coqueteando con las palabras.
Los sondeos de opinión pública que recibe la Casa Rosada entregan, curiosamente, argumentos para todos. Un estudio de Opinaia encontró que el 68% evalúa positivamente la muerte de las PASO, un número que a simple vista parece escrito para reforzar el discurso libertario sobre el costo de movilizar obligatoriamente a millones de personas para ordenar candidaturas partidarias. La Sastrería y TresPuntoZero, por su parte, formularon la pregunta de otra manera y obtuvieron una fotografía con matices: 36,3% quiere eliminarlas definitivamente; 33,6% conservarlas con voto obligatorio; 18,3% mantener el instrumento pero convertirlo en optativo; y apenas 3,6% suspender esa instancia sólo para la próxima elección. Ese mismo relevamiento ofrece un dato todavía más disonante para el relato oficial: cuando se consulta qué persigue realmente la Balcarce 50 con la reforma, apenas 38,6% responde que intenta reducir el gasto electoral contra un 48,2% que considera que busca mejorar su posición electoral y dividir a la oposición para la posible reelección de Milei.

Nadie en LLA niega que esa segunda consecuencia sería especialmente bienvenida y que, más allá de las justificaciones oficiales, es el gran objetivo de fondo de la reforma. “Si alguna de las tribus de Unión por la Patria gana una PASO con contundencia, al día siguiente esos resultados te pueden generar una convulsión política y económica: dólar, riesgo país, expectativas, todo. Si la borrás de las opciones, pateás el riesgo hasta octubre”, razona uno de los operadores que trabaja para sacar agosto de los almanaques. El antecedente de 2025 está demasiado fresco como para no aparecer en cada conversación: la derrota libertaria en las elecciones bonaerenses desdobladas generó varias semanas de incertidumbre antes de que lograra recomponer su desempeño en los comicios nacionales.
Con estas disquisiciones en mente, Javier y Karina Milei empezaron a bajar una recomendación poco habitual para un espacio que hizo de la pelea una forma de identidad: cuidar a los socios potenciales evitando enfrentamientos gratuitos con quienes, si todo sale bien, tendrán que levantar la mano en el palacio legislativo.
Eso sí: la tregua tiene condiciones. “Gobernador que no apoye, gobernador que no va a ser tenido en cuenta para futuros acuerdos”, amenazan. Hasta ahora, las posibilidades más concretas de compartir listas aparecen en el AMBA, Mendoza, Entre Ríos y Chaco, aunque Santilli, a pedido de “El Jefe” multiplicó al infinito reuniones y contactos. Un ejemplo: en apenas 36 horas mantuvo encuentros con Rolando Figueroa, Raúl Jalil, Juan Pablo Valdés, Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo, Carlos Sadir y Gustavo Melella. Cada provincia llega con una carpeta llena de “mangazos” y “El Colo” hace lo que puede con los pocos “caramelos” que tiene en el bolsillo, como cuentan a su lado: hay que inventar malabares para cumplir, en medio de la era del superávit fiscal, con los pedidos de obras, rutas, subsidios, autorizaciones para tomar deuda y Aportes del Tesoro Nacional.

Ahí aparece otra contradicción que complica la tarea de los negociadores. Mientras el ala política reparte gestos, Economía continúa mostrando la motosierra. Los guarismos permiten dimensionar la tensión: un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal calculó que entre enero y agosto las transferencias corrientes de Nación a provincias y municipios quedaron 86,6% abajo, en términos reales, respecto de 2023; si el ritmo de reducción del gasto se mantuviera durante el último cuatrimestre, el gasto primario de la Administración Pública Nacional terminaría 2026 en torno al 12,4% del PBI, 5,4 puntos menos que antes de la llegada de Milei.
El Presupuesto 2027, con sus planillas anexas llenas de centros a la cabeza de los mandatarios del interior, había sido imaginado como una herramienta para empezar a ordenar esa relación. Sorpresivamente, terminó abriendo un frente inesperado dentro del propio oficialismo. La controversia central giró, una vez más, en torno a la discapacidad: legisladores propios, aliados y opositores descubrieron que el texto introducía modificaciones sensibles y recortes de magnitud que no habían sido consensuados con nadie. La Rosada, que blanqueó una descoordinación total, fue un hervidero. Patricia Bullrich, que además de conducir el bloque libertario en el Senado integra la Mesa Política creada justamente para anticipar problemas parlamentarios, convirtió el fastidio en una declaración que sonó a hartazgo: “Si estamos el día anterior discutiendo y no nos enteramos de las cosas, yo siento que me toman de tonta”. Después, visiblemente ofuscada ante las cámaras de TV, pidió pensar las decisiones “tres veces” para no chocar contra la misma pared de siempre y calificó lo sucedido como un “error no forzado” capaz de hacer perder el partido. La ex ministra de Seguridad es la misma persona que hace horas abrió la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara alta sólo para comprobar que el poroteo para avanzar con los cambios electorales todavía da negativo. “Aceleró el debate sin tener todavía garantizada la mayoría y no está muy enamorada del proyecto”, la cuestionan los que no la quieren.
Un paréntesis obligado sobre uno de los artículos menos comentados de la Reforma Electoral que esconde un cambio de enorme peso simbólico: la eliminación de la obligatoriedad de los debates presidenciales. El proyecto oficial propone borrar del Código Electoral el capítulo que desde 2016 obliga a los candidatos a ocupar el Sillón de Rivadavia a confrontar públicamente sus propuestas antes de la primera vuelta y, si hubiera balotaje, volver a hacerlo antes de la definición. Como pasó inadvertida y temen que nadie la defienda, esta semana nueve organizaciones de la sociedad civil reclamaron al Senado que preserve esa instancia y alertaron que su desaparición terminaría recortando uno de los pocos momentos de la campaña en los que todos los postulantes quedan expuestos, al mismo tiempo y bajo las mismas reglas, frente a los votantes.

La política tiene, en paralelo, un adversario que no atiende teléfonos ni acepta obras a cambio: el calendario. La Cámara Nacional Electoral acaba de recordar que modificar reglas demasiado cerca de los comicios puede generar “más daños que beneficios” y citó los estándares internacionales que recomiendan preservar las características fundamentales del sistema durante el año previo a una elección. Alberto Dalla Vía, Santiago Corcuera y Daniel Bejas se cuidaron expresamente de no opinar sobre la conveniencia de la reforma y limitaron su advertencia a los tiempos de implementación, pero el mensaje fue suficientemente claro para quienes siguen haciendo cuentas: si el Congreso quiere alterar el esquema de 2027, la ventana se achica rápido y el oficialismo está contrarreloj.
La discusión proselitista toma forma, para completar el cuadro, en medio de una nueva oleada de encuestas que llega semana tras semana a los escritorios oficiales y que Milei suele leer con una mezcla de atención, fastidio y vocación por discutir las conclusiones que no coinciden con su diagnóstico. AtlasIntel ubicó la aprobación de Milei en 38,1% y la evaluación negativa en 58%, Zentrix destacó que el 53,2% dice que ya se le acabó la paciencia para ver resultados económicos, Analogías descubrió que el 65,5% prefiere que mejoren los sueldos y el trabajo por sobre la estabilidad de los precios y Opinaia encontró al desempleo, la pobreza y la corrupción entre las principales preocupaciones. Los mismos sondeos, de todas maneras, vuelven a mostrar una sociedad menos lineal de lo que sugieren algunos títulos: una parte relevante de quienes expresan desgaste no reclama necesariamente un cambio completo de signo político sino correcciones dentro del rumbo. Esa zona gris es la que el Gobierno pretende conquistar antes de que empiecen a imprimirse las boletas.
Proyección ofrece quizá la fotografía más interesante del momento: 63,3% de los consultados considera que la Argentina atraviesa una crisis económica y 51,4% responsabiliza principalmente al Gobierno actual; pese a eso, cuando se pregunta quién tiene mayor capacidad para mejorar la situación, el oficialismo aparece con 40,7%, frente a 29,2% de la oposición y un enorme 30,1% que no sabe a quién elegir. Hay descontento, pero todavía no está claro quién puede apropiárselo.
Los estudios de opinión pública conviven con indicadores de la economía real que también encendieron algunas luces amarillas. “Toto se hace el canchero pero está preocupado”, describe un dirigente violeta que frecuenta a Luis Caputo y que asegura haberlo visto golpeado por el impacto de los malos registros de la industria, la construcción y la reciente confirmación de la caída de 0,6% del Producto Bruto Interno (PBI) en el segundo trimestre del año frente al primero en la medición desestacionalizada.

Javier Milei se enfrenta a los números sin matices: en la reunión de gabinete del lunes pidió “cuidar la reputación económica” reconstruida durante su gestión, destacó la importancia de sostener la baja del Índice de Precios al Consumidor y el crecimiento del salario real, rechazó de manera explícita que “no haya consumo” y volvió a defender el sostenimiento del rumbo general. “Hay que profundizar las políticas que adoptamos”, resumió ante los suyos, algunos de los cuales forzaron rostros serios para esconder sus sensaciones de incredulidad.
Mientras tanto, en Olivos ocurrió un movimiento llamativo que también dice algo sobre el clima que rodea al Presidente. El Gobierno desplazó a doce empleados de la residencia, entre ellos al hasta ahora intendente de la Quinta, y resolvió transferir a la Casa Militar el control integral de la seguridad y de la administración del predio. La explicación oficial en un comunicado público usó como argumento la necesidad de reforzar los estándares de protección ante la visita de León XIV y el trajín extraordinario de personal que va a implicar su peregrinaje por Argentina, pero Infobae pudo reconstruir a través de tres fuentes oficiales que la decisión se produjo porque Milei está convencido de que hubo “filtraciones” sobre su intimidad en el lugar. “No me sorprende cierta paranoia si en cualquier encuentro que tengas con él tenés que dejar tu celular en un locker, un sobre o una bolsita”, cuenta uno de sus alfiles.
Con la misma convicción con la que suele afirmar que la política tradicional lo quiere “voltear”, el liberal libertario cree que muchos argentinos que hoy expresan cansancio terminarán valorando la estabilidad conseguida cuando llegue el momento de elegir y uno de sus operadores lo explica con una comparación doméstica que empezó a repetirse en las conversaciones de los pasillos del poder: cambiar de Presidente se parece a una mudanza; alguien puede pasar meses diciendo que está harto de su casa, mirar departamentos y fantasear con irse, pero cuando empieza a calcular el costo y la incertidumbre que implica abandonar lo conocido muchas veces termina quedándose donde estaba. Es, desde ya, la teoría con la que trabaja el oficialismo y no una certeza que pueda darse por descontada. Antes de comprobarla en las urnas, la Rosada tiene que resolver algo mucho más urgente: con qué reglas van a encarar un 2027 lleno de desafíos, aliados con precio propio, lealtades frágiles y turbulencias inesperadas capaces de cambiar de un día para otro el tablero que hoy todos creen tener bajo control.
POLITICA
Cruce entre Pilar Ramírez y exministras de Larreta por la urbanización de las villas en la ciudad de Buenos Aires

Pilar Ramírez, jefa del bloque La Libertad Avanza (LLA) en la Legislatura porteña, y María Migliore, exministra de Desarrollo Humano y Hábitat durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta, protagonizaron este jueves un cruce en redes sociales por la urbanización de las villas en la ciudad de Buenos Aires, medida que marcó la política social del exjefe de gobierno. Guadalupe Tagliaferri, quien ocupó el mismo cargo que Migliore en la administración de Larreta, también respondió al planteo de la libertaria.
“Urbanizar villas fracasó. 50 años tirando la plata de los porteños. El resultado: más villas y peor calidad de vida”, escribió Ramírez, delegada de Karina Milei en el bastión de Pro.
Acompañó el mensaje con un recorte de su participación matutina en el streaming de Infobae, en el que rechazó que los barrios populares “sigan creciendo como se alimentó en estos últimos años”. Consideró que la urbanización no fue efectiva dado que “siguen siendo focos de delincuencia y cosas ilegales; hay que atenderlas, son un problema en la ciudad de Buenos Aires”.
Asimismo, advirtió que LLA presentó un proyecto en la Legislatura “para que el IVC [Instituto de Vivienda de la Ciudad] deje de subsidiar este modelo agotado”. En rigor, la iniciativa, a la que tuvo acceso , busca la eliminación de la entidad, aunque justifica la medida por la necesidad de reducir la estructura burocrática del gobierno de la Ciudad.
Tras la publicación de Ramírez, Migliore, quien además de ministra de Desarrollo Humano y Hábitat fue titular del IVC, defendió la política de urbanización de los barrios populares en territorio porteño y cuestionó a LLA: “No fracasó Pilar, pasa que como para ustedes el pobre es pobre porque quiere, poner plata ahí es fracasar. Pero de hecho bajó el delito, hay más escuelas, se inunda menos, y podría seguir”. Y cerró con un desafío a Ramírez: “Igual te leo, contame, ¿en qué fracasó?”.
La jefa del bloque libertario no tardó en responderle: “María, se gastaron más de 500 millones de dólares en urbanizar la Villa 31. El resultado está a la vista. Podemos discutir escuelas, calles, pasillos y cada una de las obras que se hicieron. Pero después de semejante cantidad de plata de los porteños, la villa sigue siendo una villa”.
A su vez, señaló que lo que están planteando es que “el modelo fracasó” y sumó que “reconocerlo es el primer paso” para discutir “uno distinto”.
Migliore renunció a la gestión de Larreta luego del triunfo de Jorge Macri sobre Martín Lousteau en las PASO de 2023. Hoy es directora del área de “Bienestar compartido” de Fundar, un centro de investigación orientado al diseño de políticas públicas, y está detrás del espacio político Popurrí. “Venimos trabajando hace años en la Ciudad y sentimos que hay espacio para construir una alternativa nueva que proyecte futuro”, dijo en una entrevista con Letra P en junio pasado. “Queremos dedicar nuestra energía a construir una propuesta que vuelva a interpelar a las personas y que pueda proyectar futuro. Después llegará el momento de discutir elecciones o alianzas”, agregó.
Guadalupe Tagliaferri, también exministra de Desarrollo Urbano y Hábitat de Larreta –dejó su cargo a Migliore en 2019 para asumir una banca en el Senado–, también respondió a Ramírez: “Pilar, hace unos días pedías más Estado en el sur de la Ciudad y hoy decís esto. ¿En qué quedamos? Así no resistís un archivo ni una semana”.
Con este mensaje de X, Tagliaferri, hoy legisladora porteña por el larretismo, se refirió a un video que Ramírez publicó la semana pasada, en el que habló del “abandono” del sur de la Ciudad, en un dardo a Jorge Macri. Allí sostuvo que la zona “necesita una red de transporte eficiente que lo integre al resto de la Ciudad, inversiones reales y limpieza adaptada a las necesidades de estos barrios”.
Tagliaferri agregó: “Integrar un barrio no es sólo levantar la basura, es que nadie viva en una casa precaria. Si no creés en eso, se entiende que para vos el plan haya fracasado”.
“La salvación de la pobreza será con capitalismo”
El diputado nacional Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) y Santiago Oría, director de Realizaciones Audiovisuales del presidente Javier Milei, se sumaron a la polémica.
Ferraro, exaliado de Larreta –encabezó la lista de candidatos a Diputados del exjefe de gobierno en 2023–, salió al cruce de Ramírez al marcarle que “la urbanización de los barrios populares no fracasó”. Argumentó que “urbanizar no fue solamente construir viviendas”, sino que incluyó la creación de espacios públicos, la construcción de escuelas y centros de salud y el acceso de “miles de familias” a servicios básicos, a una dirección formal y a una mejor integración con el resto de la Ciudad.
Por su parte, Oría, que adquirió relevancia en la comunicación en redes del Gobierno en las últimas semanas, argumentó que la gente que vive en los barrios populares quiere “capitalismo, mercado, bajos impuestos, trabajo formal (modernización laboral)”: “Todo lo contrario al paternalismo estatista que predicas vos y no genera riqueza. Hay que transformarlas de fondo y eso solo lo logra el capitalismo que propone LLA”.
También le respondió a Migliore por sus dichos sobre que, para los libertarios, “el pobre es pobre porque quiere”: “Tenemos muy claro porque la gente es pobre. Es pobre por el modelo pobrista, estatista y anti generador de riqueza que propone el establishment político del que sos/fuiste parte”.
“La salvación de la pobreza será de abajo para arriba con capitalismo, no por iluminados de una elite administradora como propone el desarrollismo larretista”, concluyó Oría.
jefa del bloque,ministra de Desarrollo Humano y Hábitat,pic.twitter.com/4bFNEdGog1,September 10, 2026,director de Realizaciones Audiovisuales,https://t.co/9jWjVUFvM7,pic.twitter.com/dmBcarREbA,September 17, 2026,Ciudad de Buenos Aires,Conforme a
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