POLITICA
Inminente publicación del pliego para iniciar la privatización del Belgrano Cargas

Al interior del Gobierno afirman que “falta muy poco” para la publicación de los pliegos para la privatización del Belgrano Cargas y Logística, una de las compañías públicas que había sido dispuesta para su venta en la sanción de la Ley Bases. Tres fuentes de diferentes sectores del Poder Ejecutivo afirman que, a diferencia de instancias anteriores, debería ser cuestión de días para que las condiciones de privatización de la empresa salgan en el Boletín Oficial.
“Debería estar pronto”, confirmó una fuente inobjetable a Infobae, que agrega que el timing de la publicación sigue estando en la revisión en manos de las plumas legales del Ministerio de Economía. Desde esta última área se limitaron a decir que “todas las medidas que se toman se anuncian oficialmente”.
La Casa Rosada quería comenzar a mostrar avances en las privatizaciones dispuestas en la Ley Bases a comienzos de año, pero el inicio de ese proceso para el Belgrano Cargas tuvo una serie de revisiones cruzadas entre diferentes áreas del Gobierno que forzó a demorarlo más.
Y es que se trata de una de las concesiones más importantes que se pueden poner en juego en la Argentina debido tanto al impacto que supone a nivel de infraestructura y en la matriz productiva como por los 50 años que se estipula en el pliego licitatorio. Se espera que haya un plazo de 90 días para que las empresas interesadas se presenten y que para fin de año o comienzos del próximo se determinen las adjudicatarias.
El proceso abarcará las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, que hoy integran Belgrano Cargas y Logística S.A., la empresa estatal que transporta granos, insumos industriales y otras mercaderías desde las economías regionales hacia puertos y centros de consumo. La compañía también administra la infraestructura ferroviaria, el material rodante y los talleres del sistema.
La licitación cambiará el formato de las concesiones ferroviarias de los años 90, porque el negocio se dividirá en tres procesos independientes: la administración de las vías, los talleres y el material rodante. Ese diseño permitirá que una empresa compita por una operación integrada o que distintos actores se repartan cada unidad de negocio.
La novedad que se conoció por estos días es que se habilitará la opción que una empresa o grupo pueda presentarse para todas las unidades en simultáneo.
Es algo que interesa de particular manera a la compañía Ferromex (Grupo México), el principal postulado extranjero para operar de manera integral la red ferroviaria del Belgrano Cargas en Argentina. La compañía impulsa un plan de inversiones de hasta 3.000 millones de dólares para modernizar las líneas estatales.
Pero también figuran otros actores de relevancia en la compulsa, aunque no están precisamente interesados en todas las ramas del negocio. El principal competidor es el consorcio de cerealeras integrado por Bunge, Cargill, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), Aceitera General Deheza (AGD) y Louis Dreyfus Company (LDC). También aparecen empresas argentinas ligadas a la infraestructura ferroviaria, como Grupo Roggio.
Para incentivar las presentación de compañías, el Gobierno publicó meses atrás el decreto 282/2026, el cual oficializó la decisión de vender el material rodante -como vagones y locomotoras- y que el monto que ingrese a las arcas estatales sea direccionado directamente para financiar y pagar obras sobre las vías que buscan ser concesionadas.
La transferencia de la operación de la principal red ferroviaria de cargas del país a capitales privados busca, a su vez, forzar un ciclo de inversiones para revertir la baja densidad de carga, los altos costos fijos y el deterioro de la infraestructura. La búsqueda ideal de todo el proceso es incrementar el volumen de capacidad de los transportes para mejorar costos operativos y de rentabilidad del servicio.
Se estima que el plan de obras ferroviarias propiciadas por el Estado sean cercanas a los 800 millones de dólares y que la venta del material rodante cubra algo más de la mitad de este monto.
Otro de los atractivos que colocó el Gobierno para los inversores será que los montos destinados a la concesión por parte de los privados se encuadrarán en los beneficios del RIGI.
Asimismo, el nuevo esquema aplicará plenamente el sistema de acceso abierto previsto en la Ley 27.132 de 2015 para los servicios ferroviarios de cargas. Esa modalidad permite que cualquier operador transporte mercaderías entre distintos puntos de la red, sin depender de la titularidad de las instalaciones de carga o destino, mediante el pago de un canon. El modelo habilita a que una compañía pueda utilizar locomotoras y vagones propios o contrate a un operador privado y pague un peaje por usar las vías.
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POLITICA
Operativo reelección: el debate interno que se abrió en el Gobierno y las primeras aproximaciones para 2027

“Todos los que dicen que el objetivo es la reelección no la ven. El objetivo es transformar la Argentina”, planteó una importante fuente con acceso al despacho presidencial ante Infobae, en medio de los primeros pasos del operativo de Casa Rosada por otros cuatro años del presidente Javier Milei. Superada la parálisis generada por la causa judicial que investiga a Manuel Adorni, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, reavivó los deseos de la administración libertaria de pelear por un nuevo mandato del libertario y movió las primeras fichas en clave electoral rumbo a 2027.
Con el cronograma por definir, el armado de La Libertad Avanza, a cargo de la menor de los Milei e instrumentado por los primos Eduardo “Lule” y Martín Menem, se prepara para encarar los incipientes debates electorales una vez terminado el Mundial 2026, que concluirá este domingo, a las 16, cuando la Selección Argentina se juegue la posibilidad de conquistar el bicampeonato contra España.
La propia administración libertaria fijó ese horizonte, y deberá tender puentes con los partidos socios y gobernadores aliados para delimitar acuerdos.
En la misma línea se expresa el propio mandatario, quien repite una y otra vez que, en 2027, su principal rival en las urnas será el mismo. “Compito contra mí mismo, trabajo cada día para hacer una gestión mejor. Es lo que voy a llevarle como propuesta a los argentinos. Hay un claro camino hacia donde vamos y en eso estamos trabajando”, sostuvo el jueves en declaraciones a El Observador.

No obstante, desde un sector de la administración libertaria consideran anticipados los planes electorales, mientras que otros sostienen que el debate por la reforma del sistema democrático habilita automáticamente el planteo. En un tercer escalón figuran los que consideran que el mensaje de la reelección tiene un destinatario claro: los mercados.
“El objetivo del Presidente no es su propia permanencia en el Poder sino la transformación de la Argentina. Se entiende la importancia de la reelección de un gobierno no peronista, pero la prioridad es cambiar la Argentina”, argumentaron desde una de las tribus violetas. “Se habla naturalmente por la reforma electoral. Si bien es cierto que no debe tener centralidad en la agenda, es lógico que la reelección esté sobre la mesa, en particular, cuando se sabe que si el Presidente hace una buena gestión lo van a reelegir”, contrapusieron desde la otra.
Las diferencias internas no terminan ahí. Superada la disputa por la confección de las listas que atravesó al Triángulo de Hierro durante 2025, en el entorno de Santiago Caputo —relegado del proceso— celebraron que el armado político se muestre dispuesto a ampliar las conversaciones con los gobernadores para construir acuerdos de cara a las presidenciales del año próximo.
En el karinismo aseguraron que se trata de una decisión estratégica que responde a la lógica de una elección presidencial, distinta de una legislativa, y plantearon que en 2025, cerrar acuerdos con algunas provincias, implicaba ir rumbo a un “gobierno de coalición”. “No todas las reglas aplican en todo momento”, expresaron.
En paralelo, la Casa Rosada ensaya alternativas para sumar los votos necesarios que le permitan eliminar o suspender las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) y así alterar las garantías de orden en la oposición. Para eso, evalúan distintas opciones, entre ellas la implementación de un sistema de colectoras, que les permitiría a los gobernadores aliados adherir sus listas legislativas a la boleta del Presidente.

Aún restan por definirse algunos criterios para su implementación, por ejemplo, la validación previa que utilizarán para habilitar a los espacios, que podría darse a través de la recolección de avales de ciudadanos comunes, aunque es solo una posibilidad.
En la Casa Rosada también empiezan a aparecer las primeras conversaciones, todavía informales, sobre la integración de la fórmula presidencial. Si bien el Poder Ejecutivo evita hablar de candidaturas, la definición del eventual vicepresidente cobra relevancia a la luz del conflictivo vínculo que mantiene la Casa Rosada con Victoria Villarruel, que en las últimas sesiones no ocultó su discrepancia con el Poder Ejecutivo.
Curados de espanto, en el Gobierno buscan evitar repetir errores. En ese marco, fijan como característica innegociable la necesidad de que el próximo vice esté alineado con el Poder Ejecutivo, algo complejo en función de la historia argentina, y es ahí donde el nombre de Patricia Bullrich como compañera de fórmula de Milei en 2027 cobra sentido en varios despachos. Sin embargo, la cuota de confianza a la legisladora viene aparejada de la puesta a prueba frente a las próximas sesiones en la Cámara de Senadores.
“No vamos a permitir, después de haber tenido la experiencia con Villarruel, que el Vice -sea quien sea- no responda a Casa Rosada. Eso se acaba”, alertaron ante este medio.
La posibilidad llega luego de algunos meses de tensión con la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, tras algunos vestigios de independencia que no fueron bien receptados por Karina Milei. Incluso, en varios despachos responsabilizan a la legisladora por el frustrado desenlace que tuvo la Ley de Propiedad Privada el pasado jueves en la Cámara Alta, cuyo debate fue postergado para el 6 de agosto.
Pese al malestar generado, en particular tras la diferenciación respecto a la polémica por el tema Adorni, los gestos hacia Bullrich se multiplicaron. Además, crece la esperanza violeta de aumentar la representación legislativa en 2027, lo que restringiría el margen de maniobra de quien oficie de titular del Senado. “Si vos ganas la reelección y conseguís más senadores y diputados propios, tenes menos debilidad”, descontaba un hombre que transita a diario Casa Rosada.
En algunos despachos de Balcarce 50 creen que la ex Juntos por el Cambio solo podría competir por fuera de la fuerza a la que se afilió en 2025 si se siente “condenada a muerte”, pero descuentan que no sería competitiva en soledad. No obstante, apuestan a contenerla y se esperanzan con abrir una “conversación racional”.
En el entorno de la legisladora evitan las proyecciones con tantos meses de diferencia, y pese a que deslizó la posibilidad de permanecer en el Senado, creen que está capacitada para afrontar el desafío. “La persona hace al cargo, Patricia lo aprendió en la vida, pero todavía no sabemos dónde irá. Se hablaron de tantos lugares”, planteó un dirigente de su riñón.
La discusión, en cualquier caso, ya está instalada. Aunque Milei insista en que su única competencia es consigo mismo, en los despachos oficiales ya comenzaron a cruzarse conversaciones sobre alianzas, reglas electorales y nombres propios. Con el Mundial a punto de terminar, en Balcarce 50 se preparan para una nueva etapa: la de empezar a diseñar el camino hacia 2027.
POLITICA
Milei, el estropicio de las internas y la lección mundialista antes de la final

Nada, ni siquiera el Mundial, pareció suficiente para sosegar la interna libertaria. Y hasta el cálculo básico quedó desairado: lejos de resultar contenidos o disimulados, los conflictos y desajustes en el interior del oficialismo -algunos, realmente graves- terminaron por constituir un dato sobresaliente de la gestión violeta entre partido y partido. No sólo eso. El Gobierno quedó descolocado antes de la final, mal parado -en parte también por una batalla propia- en el siempre sensible tema de Malvinas y desubicado frente a una declaración de Messi sobre la alegría colectiva generada desde la cancha y la realidad social. Se confirmó así, por anticipado, la máxima lección mundialista: no suele haber correspondencia entre lo que da el fútbol y lo que se imagina en los escritorios del oficialismo de turno.
Ese desacople tiene registro desde los días previos al Mundial. Manuel Adorni imaginó beneficios por un cambio de foco social para presentar su declaración jurada, después de un largo proceso de deterioro propio y del oficialismo por la investigación sobre su patrimonio. El efecto fue inverso y Olivos finalmente decidió su salida ante la inminencia de un desenlace político duro, en el Congreso. Después, con la coronación de Diego Santilli, se apostó a que el “profesionalismo” político revertiera el cuadro. El camino de las negociaciones con gobernadores y aliados es complicado: un nuevo pico te tensión interna acaba de precipitar otro revés en el Senado. Coincidió en la práctica con el manejo del Gobierno -malo, de mínima- frente a la carga emocional colectiva del partido con Inglaterra, antes y después del triunfo.
El Gobierno navega además en aguas difíciles. Da señales de entender que cualquier utilización evidente del clima generado por la Selección provocará el efecto inverso, es decir, claramente negativo. Y al mismo tiempo tiene la esperanza de que el humor social juegue a favor, incluso una vez pasado el Mundial. Está dicho: la historia mundialista de la Argentina está lejos de exponer un impacto mecánico de logros o caídas deportivas en el tablero político.
Vale un repaso. Argentina ganó dos de sus tres estrellas en democracia: la del 86, en México, llegó en la antesala del declive de la gestión radical; y la del 2022, en Qatar, fue seguida por el final del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. En el medio, las frustraciones mundialistas mezclaron en política celebraciones y derrotas de los gobiernos en los siguientes turnos electorales.
En estas horas, el Gobierno mira al lunes que viene con una consideración de sentido común: cualquiera sea el resultado del domingo, la Selección será recibida con enorme homenaje en las calles. Olivos apuesta a una foto de los jugadores en el balcón de la Casa Rosada, sin Javier Milei y sin ningún funcionario. Por supuesto, sería una postal a contraponer al patético intento de hace cuatro años, otro síntoma del deterioro del experimento PJ/K.
Las tratativas para organizar la llegada de la Selección y montar un enorme operativo de seguridad involucran, además de cálculo, al gobierno nacional, a las autoridades porteñas y a la gestión bonaerense. Tiene todo connotación especial, también, porque del otro lado está Claudio Tapia, apuntado por investigaciones sobre manejos escandalosos de la AFA. En la superficie, para algunos es una especie de mancha venenosa. Por debajo, asoma todo más matizado, con grises, especialmente desde la coronación de Juan Bautista Mahiques en el ministerio de Justicia. De todas maneras, determinante es la palabra de los jugadores.
Hasta hace unos pocos días, el oficialismo se movía formalmente alejado del tema, envuelto en sus propios problemas y con sus objetivos, en primer lugar el plan reeleccionista. Se notaban sobreactuaciones en las felicitaciones por algún resultado y poco más. Pero por efecto de la interna y por pésima lectura de lo que podía generar, y generó, el cruce en semis con Inglaterra, cambió el cuadro.

Era previsible que el tema de Malvinas emergiera entonces, más allá de la explotación por parte de la vicepresidente. Está claro el necesario -en rigor, ineludible- camino de la diplomacia, un frente que en sentido amplio es desatendido y hasta desconsiderado por el Gobierno como juego propio. No era eso, de todas maneras, lo que estaba en discusión. Subir el tono como parte del nuevo capítulo con Villarruel fue inentendible en función del Mundial -de la expectativa abierta en ese terreno, social antes que política- y además, sin atender la estribación, cada tanto visible, de repetidas frases de Milei con elogios a Margaret Thatcher.
Frente a ese cuadro, asomaron al menos dos apariciones de Adrián Ravier, que parece no haber sopesado los temas y tampoco, el momento. En la primera, a raíz de aquellos dichos sobre Thatcher, recurrió al argumento de que fueron sacados de contexto y añadió que sólo eran referidos al plano económico. Poco eficaz como respuesta. La segunda se produjo después de declaraciones de Messi y, si como algunos sostienen, no apuntó a ser un cruce, expuso al menos impericia.
Lo que había dicho Messi no demandaba comentario alguno. Explicó el valor de generar alegría social, un festejo popular, desde la cancha, cuando las cosas no están fáciles: “Hay gente que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la viene peleando”, describió. Ravier dijo que no hay que generalizar “con esto de que la gente no llega a fin de mes”.
Claro que el tema Malvinas sumó la foto de la bandera que dio vuelta al mundo. Y claro también que cada uno en política debería cuidar su lugar. La vicepresidente no reparó en su lugar institucional. Tampoco es algo nuevo: más bien ahonda el camino transitado por otros, incluido en primera línea Milei, cuando cargan e insultan contra cualquier expresión crítica. Un listado que incluye a opositores, economistas, periodistas, artistas.
La nueva serie de cruces con Villarruel agregó lo suyo a una interna que por supuesto la incluye y supera. El Gobierno se propuso avanzar en el Congreso como parte central del plan reeleccionista y, antes incluso, para “recuperar” manejo de la agenda. Fue algo así como el paso siguiente a la designación de Santilli en la jefatura de Gabinete. Esa movida, también para despejar el camino, suponía la contención de la interna entre el bando de Karina Milei -fortalecida a pesar de haber tenido que precipitar la caída de Adorni- y el espacio de Santiago Caputo, que se llevó como gesto un largo abrazo presidencial, el 9 de Julio.
No fue así. Hubo un pase de organismos que se movían en la órbita del asesor (Enacom, Arsat, Correo) al área de la jefatura de Gabinete. Y, desde las cercanías de la secretaría General, se hace circular que vuelve a estar en la mira la Side, una pieza mayor en esta diputa. Para completar, volvió a crujir la relación con Patricia Bullrich -además de su cruce con Villarruel-, después de otro frustrado intento de avanzar con el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada.
Todo el temario legislativo -con la reforma electoral a la cabeza- quedó postergado de hecho para agosto. Para entonces, ya no se tratará del efecto Mundial, sino de la realidad de todos los días. También en política.
POLITICA
Más cambios en el Gobierno: Diego Santilli suma poder y prepara nuevos desplazamientos

El Gobierno prepara nuevos cambios en la estructura de la Jefatura de Gabinete y Diego Santilli suma poder sobre áreas que hasta ahora estaban vinculadas al esquema de Santiago Caputo. En Nación aseguran que el secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, Darío Genua, no seguirá en su cargo y que su reemplazante será definido por el jefe de Gabinete.
El Ejecutivo mantiene la decisión pese a que en el entorno de Genua niegan su salida. En los distintos sectores de la mesa chica sostienen que “Genua ya está afuera” y remarcan que la discusión ahora pasa por el lugar que ocupará su reemplazante dentro del nuevo esquema de poder que se abrió tras la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete.
La Casa Rosada no descarta que Genua continúe en otro lugar de la Administración Pública, pero advierte que ya no seguiría al frente de Innovación. Se trata de un funcionario identificado internamente con el asesor presidencial Santiago Caputo y su eventual desplazamiento es leído como parte de la reconfiguración de fuerzas dentro del oficialismo.
En Balcarce 50 explican que Santilli pondrá al próximo secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología. La decisión se complementa con el traspaso de áreas estratégicas hacia la órbita del jefe de Gabinete y de la Vicejefatura de Gabinete del Interior, encabezada por Gustavo Coria.
En el entorno del jefe de Estado también anticipan cambios en las cúpulas de los organismos que pasaron a depender de la estructura de Coria. En especial, mencionan modificaciones en ARSAT y en áreas vinculadas a la Subsecretaría de Innovación, que encabeza el abogado Enrique Carrizo.
El Gobierno viene de formalizar un reordenamiento de competencias que fortaleció a Santilli y a su equipo. ENACOM y la Agencia de Acceso a la Información Pública quedaron bajo la órbita directa del jefe de Gabinete, mientras que ARSAT y el Correo Argentino pasaron a depender de Coria, uno de los funcionarios de máxima confianza de Santilli. En la documentación oficial publicada esta semana también aparece la nueva centralidad de la Vicejefatura del Interior: Santilli delegó allí la facultad de asignar el Fondo de Aportes del Tesoro Nacional a las Provincias.
El Ejecutivo lee ese movimiento como una señal de empoderamiento del jefe de Gabinete. En el entorno de Karina Milei lo celebran como una avanzada sobre áreas que venían siendo asociadas al esquema de Caputo. “Se está descongelando lo que arrancó luego de los cambios en Justicia”, agregan.
Leé también: En el Gobierno apuntan contra Bullrich por el traspié en el Senado y evalúan cambios en la estrategia legislativa
En la Casa Rosada, sin embargo, hay lecturas contrapuestas. En el entorno de Caputo rechazan que se trate de una ofensiva contra el asesor presidencial y sostienen que los movimientos fueron parte de un “acuerdo” múltiple dentro de la administración. Buscan instalar que no hay desplazamiento político, sino una reorganización de funcionamiento.
En Balcarce 50 intentan ubicar la decisión en un punto intermedio. En sectores neutrales de la interna remarcan que la lógica detrás de los cambios es “empoderar a Santilli” y descartan que haya una decisión de correr a Caputo de la mesa chica. Bajo esa lectura, el jefe de Gabinete gana herramientas de gestión sin que eso implique una ruptura con el asesor presidencial.
En el entorno del primer mandatario prevén que las modificaciones se concreten esta semana. En despachos oficiales aseguran que los nombres terminarán de definirse durante el fin de semana y que las designaciones deberán quedar oficializadas a más tardar entre miércoles y jueves.

En el Gobierno sostienen que, por ahora, no están previstos cambios en otras áreas sensibles, como la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). En ambos casos, en Nación remarcan que no forman parte del paquete de movimientos que se negocia para esta semana.
En el Ejecutivo también aseguran que Daniel Scioli recuperará el área de Deportes y que la nueva designación saldrá en los próximos días. La estructura de Turismo, Ambiente y Deportes ya aparece dentro de la órbita de la Vicejefatura de Gabinete del Interior en documentos oficiales previos, pero en el oficialismo diferencian ese encuadre administrativo de la nueva designación política que preparan para el área.
Leé también: El Gobierno analiza declarar asueto o feriado después de la final del Mundial
La Casa Rosada busca cerrar esos movimientos antes de que vuelva a tomar volumen la agenda política posterior al Mundial. Ponen la mira sobre el eventual recibimiento de los jugadores de la Selección, gane o pierda la final del domingo, y evalúan si esa jornada estará acompañada por un asueto o feriado.
En Balcarce 50 saben que el calendario deportivo condiciona la comunicación de cualquier reordenamiento interno. Por eso, en distintos despachos esperan que la definición de nombres se haga durante el fin de semana y que las oficializaciones salgan una vez despejado el operativo de recibimiento de la Selección.
En el oficialismo también miran esos cambios como el inicio de una etapa más amplia. En algunos despachos advierten que el desplazamiento de Genua y las modificaciones en ARSAT e Innovación pueden funcionar como “puntapié” para acelerar otros procesos dentro del Estado, en especial en áreas con peso presupuestario, tecnológico o regulatorio.
Gobierno, Diego Santilli, cambios
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