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CHIMENTOS

Juan Minujín, el actor que se reinventa a cada paso: “La ficción es donde nos contamos a nosotros mismos”

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Juan Minujin comparte elenco con Guillermo Francella y Adrián Suar en Un funeral y medio (Gentileza Prensa)

Quizás por transitar papeles y géneros de los más diversos en su carrera, Juan Minujín es de esos actores con sello propio. Su estampa se vuelve inconfundible, aún caracterizado como el desbordado tercer hermano de Guillermo Francella y Adrián Suar en Un funeral y medio, la esperada primera película en la que actúan juntos. Un hombre que no parece enfocado en tiempo ni en espacio, es interpretado por un actor con los pies sobre la tierra, con un horizonte claro y un sinfín de recursos para la comedia y el drama. Esa cruza de histrionismo e introspección que le permite ir de la exageración desbordante de su caracterización de Guillermo Coppola a convivir con las contradicciones internas del fotógrafo de Carlos Menem o a engrandecer y emocionar esas historias en apariencia mínimas como las de El suplente, Adulto o Los domingos, solo por mencionar algunos de sus trabajos más recientes.

Esta antojadiza selección de grandes éxitos sirve para presentar a uno de los actores más importantes de su generación. El nuevo proyecto lo tiene como el elegido por Francella y Luis Scalella, los productores de Un funeral y medio, para que le dé vida a un personaje en el que puede relucir todos sus recursos. La dirección de Ariel Winograd, el mismo de Menem y Coppola, le agrega la química necesaria de aquellos que se conocen con una mirada. El contexto pone en valor el hecho de filmar una película en todas sus dimensiones, incluida una experiencia casi en extinción como ver una película en el cine, algo que le duele y combate a su manera.

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Juan recibe a Teleshow en un descanso del rodaje, en la habitación de una casona de San Isidro que hace las veces de camarín. Hace un rato apenas que terminó su trabajo y el cansancio no le impide entregarse a una charla que refleja su actualidad. Los nervios que definen su concepción del oficio, los proyectos que lo encuentran entusiasmado y orgulloso y la proyección internacional que explora casi sin darse cuenta. Y, sobre todo, ser el tercer hombre entre Guillermo Francella y Adrián Suar, dos actores a los que admira: “A mí me gusta mucho la comedia, y ellos son dos maestros”, dice Minujín, con la satisfacción de quien vuelve a trabajar con dos referentes y con la seguridad de saber que cuenta con herramientas para estar a la altura.

Guillermo Francella Adrián Suar Un funeral y medio
La química de Juan Minujín y el director Ariel Winograd en pleno rodaje de Un funeral y medio (Gentileza prensa)

—Guillermo me dijo recién que pensó en vos cuando ese papel estaba vacante. ¿Cómo te preparaste para encararlo?

—Nos juntamos a ensayar un par de veces con Wino, porque es un personaje que requiere mucha improvisación, y después charlé con Guillermo por teléfono. Con Adrián había trabajado más, con Guillermo también, pero en algo más chiquito, hace mucho. Y son dos comediantes que me gustan mucho, tienen estilos muy distintos; como opuestos y a la vez son graciosísimos los dos. Guillermo además también es productor, con lo cual su rol desde ese lugar también es interesante. Y cuando llegó el día empecé como siempre, muy nervioso e inseguro, explorando, probando, pero rápidamente entramos en el juego.

—Llama la atención que sientas nervios e inseguridades con este camino ya recorrido y una carrera en permanente ascenso. ¿Te pasa con cada proyecto nuevo o la magnitud de la película era lo que te generaba esta situación?

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—Me pasan las dos cosas. Siempre empiezo un poco inseguro los proyectos porque siento que el camino se va iluminando mientras lo recorrés. Los primeros días realmente no sé muy bien, más allá de que ensayo mucho, hasta que no empezás a vibrar con el resto de los actores y a calibrar dónde está el tono de actuación de los otros. Me pone nervioso y eso ya es parte de mí.

Guillermo Francella Adrián Suar Un funeral y medio
Juan Minujín con Agustina Cherri, su pareja en la película. «Mi personaje está detonado todo el tiempo», revela (Gentileza prensa)

—Tenés un costado muy marcado con la comedia, aunque fuiste profundizando también tu faceta más dramática. ¿Qué le aportás a este personaje en comparación con experiencias anteriores?

—El personaje es muy divertido, muy grato. No es alguien que esté haciendo algo incorrecto absolutamente, sino que está en la escena equivocada todo el tiempo. Tiene que estar tranquilo dando un pésame y está totalmente detonado. Tiene un proceso: primero no sabe qué le pasa, está extrañado; después sabe qué le pasa y está atormentado porque no quiere estar así; y después suelta y ya está en el placer de la droga.

—Ahí se deja llevar, en un contexto donde debería actuar de otra manera.

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—Ese contraste ya de por sí es gracioso. Y es muy divertido trabajar con Wino. Es muy lúdico, te libera mucho, jugamos, probamos. Yo tengo mucha confianza con él, entonces me libero totalmente, hago cualquier cosa y después confío mucho en su mirada y en qué va a recoger de eso y cómo lo va a contar.

—Van construyendo el personaje entre los dos.

—Sí, en la marcha, con mucha libertad y complicidad. Si yo no tuviera esa confianza, diría: “Esto no lo hago porque quizás está demasiado expuesto”. Pero con Wino es un placer.

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—Hablando de Winograd, están muy frescos dos trabajos con él. En uno interpretaste a un personaje real como Guillermo Coppola y en otro a alguien inspirado en un personaje real, como Olegario Salas, el fotógrafo de Menem. ¿Cómo fue la construcción en este caso?

—Acá había una pequeña referencia, pero tratamos de hacerlo propio. La circunstancia es muy singular y marca mucho el camino. Más allá de sus particularidades, lo vemos sobrio muy poco y enseguida ya está en otro planeta. A mí me gusta mucho explorar, y busqué videos de gente filmada totalmente drogada. Después también hay una idea de que el tipo de pronto es como un bebé grande. Y allí cosas muy arbitrarias e intuitivas: hago una determinada mueca, a Wino le gusta y la trabajamos. En este caso era abrir la compuerta del imaginario y jugar, explorar, con todos los fracasos que eso implica. En este proceso aparece de todo: cosas divertidas, interesantes, y otras que no lo son, pero siempre con mucha libertad. Tanto Guillermo como Adrián son muy generosos: “Probá esto, probá aquello”. Fue un personaje muy lindo para hacer.

Quiénes son los personajes de la serie Coppola, el representante
Juan Minujín como Guillermo Coppola, un personaje en el que la realidad y la ficción caminan por senderos indescifrables (Disney)

La felicidad se le nota en el rostro y en el entusiasmo, que se imponen por sobre el cansancio de una jornada agotadora de rodaje. Y si el presente lo tiene así de enfocado, el futuro es todavía más alentador con el inminente estreno de la segunda temporada de Coppola, donde siguen los pasos del representante por sitios como Buenos Aires, Montevideo, Punta del Este y Nápoles. “Es como un viaje en el que abarcamos 40 años en la vida de nuestro Coppola, que no necesariamente es exactamente Guillermo”, advierte.

—Cómo te llevás con las repercusiones que se generan alrededor de la serie? Esos escándalos de hace 30 o 40 años que de golpe vuelven al centro de la discusión.

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—Es obvio que va a tener rebotes, porque además Guillermo es un personaje muy mediático, muy metido en la farándula desde hace décadas. Yo me llevo bien, no opino mucho. La serie está hecha siempre desde un lugar de amor y de divertimento, y en todo caso el que queda expuesto es Coppola, no nosotros. Ese es el espíritu de la serie. Y está ficcionalizada, por respeto, pero más para divertirnos, porque a veces en la ficción es mejor forzar algo para reírnos más, hacerlo más dramático. Y en la vida de Coppola, muchas veces la realidad supera a la ficción.

—¿Con el personaje de Menem te pasó lo mismo? Ese fotógrafo al que todos googleamos a ver si efectivamente había existido.

—Olegario Salas está inspirado. Tuve muchas entrevistas con quien fue 40 años el fotógrafo presidencial, pero en este caso es un personaje totalmente inventado. Creo que en un sentido tanto Coppola como Menem, son historias de amor. La de Coppola es claramente una historia de amor con Maradona, de acercamiento y alejamiento, de amor y odio, de padecer al amante. Y Menem también: mi personaje es un tipo que arranca en lo opuesto, radical, antiperonista, con muchos prejuicios hacia él, y Menem lo va envolviendo, encantando, seduciendo, y él queda completamente muerto con Menem, hasta que tiene un desencanto muy fuerte. Con Wino siempre pensamos los personajes desde el amor y también desde el dolor: qué le duele a esos personajes, qué lugares tienen muy vulnerables. El amor está en ese lugar.

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Personajes serie menem
En la serie basada en la vida de Carlos Menem, Juan Minujín interpretó al fotógrafo presidencial (Credito: Amazon Prime)

—¿Cómo te agarra esta filmación en términos de expansión internacional? Te fue muy bien con Los domingos.

—Estoy muy contento porque puedo contar que Los domingos se estrena en salas en Argentina, creo que a fines de julio. Es una linda noticia. Es una película que me dio un montón, y tuvo una repercusión mucho mayor de lo que me esperaba, nominada a los Goya, a los Platino. Es mi primera experiencia en una producción cien por ciento española; fue muy placentero y estoy muy conmovido por toda la repercusión. Me encanta trabajar acá y me gusta mucho trabajar afuera también. Son experiencias muy distintas.

—¿Es algo que fuiste a buscar o apareció?

—Apareció. Ya había hecho un par de películas en España, pero más chiquitas, coproducciones. La verdad que surgió porque conocí a la directora Alauda Ruiz de Azúa en un festival en California, y en algún momento se les ocurrió que el personaje podía ser argentino y que podía ser yo. Pero sí es algo que busco, no en el sentido de ir a España, sino porque me gusta explorar cómo piensan las ficciones y la producción en otros lugares.

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Juan Minujín en el backstage de los Premios Goya, un paisaje que se vuelve cada vez más habitual
Juan Minujín en el backstage de los Premios Goya, un paisaje que se vuelve cada vez más habitual

—¿Te acostumbraste a la vida de festivales? El star system, la alfombra roja, los flashes…

—Me pone nervioso, la verdad. Me siento más cómodo y más protegido en un set haciendo el trabajo, aunque esté doce horas haciendo un personaje. Pensar la ropa, el look, todo eso me pone más nervioso. Pero los festivales son interesantes porque es uno de los puntos donde intercambiás experiencias con colegas y además ves películas que acá son difíciles de ver.

—¿Hay algún trabajo que sentís que te hizo despegar?

—A nivel artístico y expresivo, un montón de experiencias y giros. En cuanto a lo popular y lo expuesto, en un punto le debo mucho a Adrián. Yo venía haciendo teatro y cine muy independientes y la película Dos más dos fue la primera que hice más industrial. A partir de ahí, Adrián me llamó para hacer muchas cosas en la tele, en la época de Polka. Siempre estoy muy agradecido con él, porque me llamó para hacer algo que tenía que ver con lo que yo hacía, con mi instrumento, con mi expresión. Eso me ayudó, porque yo venía con prejuicios de la televisión.

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—¿El famoso prejuicio del teatro respecto a la tele?

—Sí, por una formación muy distinta. En mi familia la televisión no ocupaba ningún lugar de deseo ni de prestigio. Por suerte con Adrián, tanto en Dos más dos como en la primera tira que hice en Pol-ka, él era mi compañero. Fue muy divertido, muy grato, muy posibilitador. Es una persona muy generosa: todo el tiempo está queriendo que te luzcas, que tengas el chiste. Muy lúdico. Para mí ese fue un gran impulso. Y después Sebastián Ortega fue otro giro que también me abrió otro espacio. Esos fueron puntos importantes.

—Hablando de Ortega, El marginal fue uno de los primeros indicios de que íbamos hacia las plataformas, o de que las plataformas iban a tener un alcance que todavía no conocíamos.

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—Sí. De hecho, la primera temporada la hicimos en la televisión pública, con consumo de televisión pública. Un proyecto muy chiquitito. En el capítulo final casi que matamos a todos y después hubo que resucitarlos (risas). Pero sí, cuando la adquirió Netflix como original, para mí fue el primer acercamiento real de que las plataformas podían llegar a lugares impensados para nosotros.

El suplente (Netflix)
El suplente, una de las herramientas que encontró Juan Minujín para reflejar micro historias de esta parte del mundo (Netflix)

—Se estrena próximamente Los domingos, se va a estrenar en marzo Un funeral y medio, en un momento particular del cine donde la gente no va tanto a las salas. ¿Cuáles son tus expectativas?

—Es complejo porque es una mezcla de muchas cosas distintas. Creo que ir al cine a ver Un funeral y medio va a ser un programón. Yo sigo yendo mucho al cine y veo la merma de propuestas: muchas veces me encuentro diciendo “ya no sé qué ver”. Por otro lado, creo que a la gente le gustan mucho las películas argentinas, ver a sus actores argentinos. Adrián y Guillermo son dos actores tremendamente populares y convocantes. Creo que el objetivo de ir a las salas está muy bien pensado porque es una película para las salas. En cuanto a lo otro, es una serie de muchas cosas: las plataformas, el consumo cada vez más individual, el tema de la distribución que sigue siendo complicado. Hay un montón de películas que, con un poco más de empuje, encontrarían público. En Madrid, por ejemplo, cada quince o veinte cuadras hay un cine con cinco o seis salas chiquitas donde las películas duran un tiempo porque las van escalonando. Son salas que no necesitan una taquilla altísima para mantenerse. Acá prácticamente ya no hay cines que no sean en shoppings o grandes complejos, y eso me da pena. Cada vez se compran menos películas de las distribuidoras, tanto argentinas como independientes de Hollywood, europeas o latinoamericanas, y el circuito alternativo está quedando reducido a los espacios de cine club, muy marginales. Si en Buenos Aires hubiera un circuito comercial alternativo, creo que tendría público.

—En este cambio permanente de los consumos ahora surgieron las ficciones verticales. ¿Es algo que te seduce, que te da miedo, que te da curiosidad?

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—No le tengo miedo para nada. No las hice ni las vi, pero me parece que en unos años va a ser moneda totalmente corriente y que va a haber cosas de buena calidad y de mala calidad, como en todo. Una parte del mercado grande va para ahí, con lo cual seguro va a haber productos de buena calidad. El consumo de dos minutos en el teléfono es muy distinto al consumo de un capítulo de una serie, que cada vez duran menos y es más solitario. Pero a la gente le gusta que le cuenten historias, verse reflejada en ellas. Eso va a subsistir. Será vertical, horizontal, de a muchos, de a pocos. Pero eso va a permanecer. Y le gusta que le cuenten historias universales y también historias propias, personales. Por eso pienso que la ficción nacional es muy importante: es donde realmente nos contamos a nosotros mismos.

—¿El suplente es un ejemplo de eso?

—Las películas bien hechas y bien narradas nos reflejan a todos, puede ser sueca o colombiana y te ves reflejado en la condición humana. Y sí, El suplente es un ejemplo de eso: nos propusimos explorar cierta problemática respecto a la educación. Yo creo que, así como los chicos lo hacen a través del juego, la ficción tiene el poder de ser el espacio de elaboración de los adultos y de la sociedad. Puede ser el teatro, el cine, la televisión, la literatura, la danza: el arte narrativo tiene mucho poder en ese sentido.

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La profunda reflexión de Mario Pergolini tras la final del Mundial: “¿Y si nos quedáramos así?”

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Mario Pergolini abordó una reflexión sobre la final de un mundial de fútbol y sus repercusiones en las interacciones sociales y la unidad entre las personas

La final del Mundial dejó a la Argentina con una derrota ante España, pero también abrió paso a una profunda reflexión social. Mario Pergolini, en un instante en su ciclo Otro día perdido, puso en palabras lo que muchos sienten: ese instante de comunión colectiva que logra suspender, aunque sea por un momento, las diferencias cotidianas. “¿Y si nos quedáramos así, ¿no? Porque la verdad que estamos pasando un lindo momento en donde se acabaron las discusiones. Las discusiones tontas”, expresó, al sintetizar el clima que se vivió durante la competencia.

Mientras transcurrió el Mundial, la unidad nacional se volvió palpable. Las calles, los bares, los hogares y las redes sociales se poblaron de gestos y mensajes que, por encima de cualquier debate, celebraban la posibilidad de sentirse parte de algo común. Muchos argentinos, según Pergolini, percibieron una tregua: “Hay discusiones que no vamos a poder evitar. Pero si pudiésemos quedarnos un poquito con esta sensación de cuando estamos bien”.

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En ese sentido, la Copa del Mundo funcionó como catalizador de una convivencia que suele verse opacada por diferencias políticas, sociales o incluso deportivas. “Qué loco que, aunque estemos bien, enseguida nos olvidemos de esta sensación, porque estas cosas pasan. El tiempo lamentablemente diluye las cosas y lo que hoy sentimos a lo mejor es un poco difícil recordarlo dentro de un año, ¿no?”, planteó Pergolini, consciente del carácter efímero de estos momentos de armonía.

En la competencia deportiva, la Argentina experimentó una de las sensaciones más buscadas en tiempos de fragmentación: la comunión social. La sensación de bienestar y de posibilidad de entendimiento entre compatriotas se volvió tangible en encuentros, celebraciones y conversaciones. “Retengamos lo más que podamos esto de saber que nos podemos llevar bien, de que podemos tener una linda relación, que somos eso”, instó Mario, en alusión directa al clima que se vivió en las jornadas mundialistas.

«La verdad que estamos pasando un lindo momento en donde se acabaron las discusiones», destacó Mario Pergolini

La comunión social descripta no es habitual en la Argentina de los últimos años. Los testimonios recogidos durante las semanas del Mundial coinciden en que el clima de entendimiento y cercanía se impuso por encima de las disputas habituales. “Durante mucho tiempo hemos luchado con lo que fueron los argentinos de otras épocas donde íbamos por el mundo como teniendo un orgullo anda a saber de dónde sacado, de qué forma, como si hubiésemos ganado anda a saber qué cosas”, reflexionó Pergolini, marcando la diferencia entre un pasado de orgullo mal entendido y un presente de simpatía y hospitalidad.

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A pesar del ambiente positivo generado durante el Mundial, advirtió sobre la dificultad para mantener esa armonía más allá del evento deportivo. El olvido progresivo de los buenos momentos aparece como una constante en la vida social y personal: “Incluso sé que en las vacaciones de verano a lo mejor ya no nos vamos a acordar”, reconoció.

Esa efímera sensación de unión es comparable, según su analogía, a los recuerdos compartidos en relaciones personales: “Si todos los amigos pudiesen recordar aquellos momentos que saltaban juntos en un viaje de egresados, ¿no? Es muy difícil sostener los buenos momentos, que sigan estando en el cuerpo y seguirlo sintiendo, pero estaría bueno si lo pudiésemos lograr”.

Una multitud celebra en torno del Obelisco de Buenos Aires el triunfo de Argentina en la semifinal mundialista ante Inglaterra, el miércoles 15 de julio de 2026 (AP Foto/Natacha Pisarenko)
Una multitud celebra en torno del Obelisco de Buenos Aires el triunfo de Argentina en la semifinal mundialista ante Inglaterra, el miércoles 15 de julio de 2026 (AP Foto/Natacha Pisarenko)

En la práctica, la tendencia social es a retomar las discusiones y los enfrentamientos una vez que el evento unificador termina. Según reconoció, “no lo vamos a lograr, pero bueno, qué sé yo, ojalá suceda”. Esta resignación no niega el valor de lo vivido, sino que apunta a la necesidad de intentar, al menos, retener algo de esa experiencia positiva.

Uno de los puntos centrales de la reflexión es la crítica a los motivos banales que suelen dividir a la sociedad argentina. El distanciamiento por cuestiones triviales, los fanatismos y las peleas entre amigos y familiares aparecen como síntomas de una fragmentación persistente. “Somos un país que la verdad nos hemos distanciado por muchas razones y de muchas formas. Incluso cosas que no pensábamos que nos iba a pasar con amigos, con familiares, gente que dejó de hablarse por motivos realmente estúpidos, por fanatismos de otros”, lamentó.

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La invitación a recordar los momentos de comunión no es ingenua: reconoce la dificultad de sostenerlos, pero insiste en la importancia de intentarlo siempre que sea posible. Mantener la memoria de los instantes de unión sirve, según la perspectiva de Pergolini, como un antídoto ante el riesgo de caer nuevamente en viejas divisiones.

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Se supo lo que pasó en el vestuario de Argentina entre los jugadores y la polémica que estalló en la arenga de Messi: «Estaban muy calientes»

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Alrededor de la Selección Argentina se generó todo un fuerte runrún y que está relacionado a lo que pasó en la famosa arenga que dio Messi. Diferentes conspiraciones fueron saliendo a la luz, y todas ellas fueron negadas.

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Incluso, la propia Yanina Latorre salió a contar que no pasó nada. Empero, la gente sostiene que el semblante del equipo, respecto a cómo salió en el segundo tiempo y el que mostraron cuando llegaron, era totalmente diferente.

Entre tanto que se dijo y se comentó, otros de los que salió a dar su opinión, con información, fue Hernán Castillo. El periodista deportivo contó detalles de esta situación inédita y para que no se siga generando más revuelo.

“Empezaron las teorías conspirativas y desestabilizadoras desde el mismo lugar de siempre. Messi dijo ‘olvidémonos de todo’ por los jugadores españoles y sus dichos (muy calientes los argentinos estaban) y porque el árbitro era europeo”, comenzó diciendo.

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LO QUE PASÓ EN EL VESTUARIO ENTRE LOS JUGADORES DE ARGENTINA

En ese aspecto, la Pulga accionó como todo un capitán. Intentó quitarle presión a sus compañeros, y también toda esa bronca para pudieran concentrarse en el partido y así enfocarse 100% en lo que sería el segundo tiempo ante España.

“Quiso sacarlos de ese clima a sus compañeros. Eso fue en una arenga casi pública porque ellos saben que ahí hay cámaras. La verdadera arenga fue un rato antes y puertas para adentro, apuntó al corazón y al grupo bien armado y unido como siempre”, aseveró.

Desde un lado netamente periodístico, Castillo explicó la derrota: “Argentina perdió porque España fue mejor. Y el grupo lloró íntimamente y en público sabiendo que dejó todo y que quiere seguir juntos. Incluso van a intentar convencer a Scaloni de que se quede. No desestabilicen con pavadas”.

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Selección Argentina, Mundial, Messi, vestuario, arenga

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La desolación de Benicio Guyot, a casi un mes de la muerte de Ernestina Pais: “Contemplo todo lo que no te dije”

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La desolación de Benicio Guyot, a casi un mes de la muerte de Ernestina Pais: “Contemplo todo lo que no te dije” (Instagram)

A pocos días de cumplirse un mes de la muerte de Ernestina Pais, su hijo Benicio Guyot compartió un mensaje público en el que expresó el impacto de la pérdida y la huella de dolor que atraviesa desde el accidente. El joven, de 22 años, recurrió a sus redes sociales para volcar sus sentimientos sobre la ausencia de su madre.

En un texto que publicó como historia de Instagram, el joven se abrió a la intimidad del duelo: “Te pienso y te abrazo mientras me rompo en mil pedazos”, escribió, evocando la cercanía que mantenían. “Leo nuestros últimos mensajes. Estábamos tan bien. Todo iba tan bien”, añadió el joven, dejando ver el contraste entre la felicidad reciente y el golpe repentino de la tragedia.

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Benicio confesó que le resulta imposible asumir la ausencia. “Te cuido aunque ya no estés. Porque siento que sí. Siento que si levanto el teléfono y te quiero llamar, me vas a contestar, pero sé que no, que no va a suceder”, escribió. En su mensaje, compartió la dificultad para aceptar que ya no podrá escuchar la voz ni recibir el afecto incondicional de Ernestina.

ernestina pais benicio guyot
El homenaje a Ernestina Pais incluyó fotos de la infancia de Benicio Guyot como testimonio del vínculo familiar y la memoria compartida

En otra parte de su publicación, Benicio admitió el peso de las palabras no dichas. “Contemplo todo lo que no te dije, todo lo que no me animé a admitir que sentía. Que te amaba, tanto y tanto. Que no, no me das vergüenza, y que sí, que sí me enorgullecés. Pero sé que ya es tarde”, compartió, mostrando el arrepentimiento por lo que quedó pendiente en su vínculo con la conductora.

El joven también reflexionó sobre la profundidad del amor recibido: “Porque el amor que yo recibía de tu parte, con todos los defectos que puede tener cualquier relación, lo tengo impregnado en cada parte de mi ser. Porque lo siento, lo siento tan fuerte. Porque no caigo. No caigo en que ya no estás, en que ya no me vas a llenar de besos el cachete mientras me repetís que me amás”.

El mensaje de Benicio Guyot, atravesado por el dolor y la sinceridad, expuso la dimensión personal de la pérdida y la lucha diaria por reconstruir la vida tras el golpe. “Manchados para siempre los viernes en mi vida, llenos de dolor y desesperación”, resumió el joven, dejando una marca indeleble en las redes y en el corazón de quienes compartieron el adiós a Ernestina Pais.

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El hijo de Ernestina Pais expresó en Instagram que no logra asumir la ausencia de su madre tras la tragedia

Al cierre del mensaje, el hijo de la animadora resumió la experiencia de la pérdida con una reflexión: “Y yo, tan iluso, de creer que eso duraría para siempre. Porque nada lo es. Y cómo cuesta darse cuenta, lo suficientemente tarde, de todo lo que uno podría haber hecho distinto”.

El homenaje incluyó dos fotografías de la infancia de Benicio, en las que se lo ve junto a su madre, ambos sonrientes. Las imágenes acompañaron el texto como testimonio visual del vínculo y la memoria compartida.

El 26 de junio, una formación del Tren de la Costa embistió el vehículo que conducía la conductora en un paso a nivel de Martínez, en el partido de San Isidro. El resultado definitivo del examen toxicológico, difundido días atrás, confirmó que no se detectó presencia de alcohol ni de sustancias tóxicas en sangre.

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Benicio Guyot recordó los últimos mensajes con Ernestina Pais y expuso el contraste entre la felicidad reciente y la pérdida

La muerte de la recordada conductora de Mañanas informales, ciclo que encabezaba junto a Jorge Guinzburg, conmovió a figuras del espectáculo y generó numerosas muestras de apoyo hacia Benicio y el resto de la familia. El resultado negativo del examen toxicológico cerró una de las incógnitas sobre el accidente, centrando el duelo en la irreparable ausencia y el recuerdo a una figura querida del espectáculo.

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