POLITICA
Las maniobras de un juez federal acusado de dar cobertura a los narcos y extorsionar empresarios

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Marcelo Bailaque, juez federal de Rosario, acostumbraba usar el quincho de su edificio, cercano al Parque Independencia, para hacer reuniones de “trabajo”. En realidad, eran una mezcla de placer y también, a veces, negocios. Degustar buenos espumantes, cocinar una paella, una especialidad que aprendió en Caleta Olivia, Santa Cruz, donde inició su carrera judicial, o unas tiras de asado, y conversar con “amigos”, como Carlos Vaudagna, que entre 2015 a 2020 fue jefe de ARCA en Rosario.
En ese ambiente relajado se terminó de moldear una maniobra que podría terminar en la destitución del magistrado federal y hasta en su detención, luego de que ese comensal, que fue un hombre poderoso de la exAFIP durante 12 años –antes fue titular del organismo en Santa Fe- se quebrara y declarara como arrepentido en una constelación de causas que llevan adelante una decena de fiscales federales. Vaudagna prefirió hablar para evitar ir a la cárcel, un peligro que lo había llevado caer en una grave depresión. Era tan fuerte la presión y lo que estaba en juego que –según contó gente de su entorno- hasta estuvo cerca de quitarse la vida.
El exjefe de ARCA reconoció ante los fiscales que lo entrevistaron varias veces que tramó una extorsión con Bailaque a los empresarios Claudio Iglesias y Jorge Oneto. Se investiga que el exjefe de la AFIP y el magistrado no fueron dos lobos solitarios, sino que en el fondo de esta trama aparece un engranaje de corrupción en el que participaron operadores judiciales de alto nivel en el país y empresarios que monetizaban “favores”.
La “extorsión” tuvo dos objetivos: cobrar una coima en dólares, aunque la misión principal, según interpretan varias fuentes ligadas al caso, era arruinar la reputación de Iglesias, que en ese momento aspiraba a convertirse en presidente del Grupo San Cristóbal Seguros, una compañía que está entre las cuatro que más facturan en el rubro, y era un hombre fuerte en el Mercado de Valores de Rosario. Después de la extorsión, Iglesias renunció a los dos cargos.
Está claro que Vaudagna y Bailaque extorsionaron a estos dos empresarios, pero fue por pedido de alguien. Las sospechas apuntan a un operador judicial de alto nivel, que se mueve en Buenos Aires, a un funcionario de la Corte Suprema de la Nación, cercano al ministro Ricardo Lorenzetti, y al financista Fernando Whpei, un hombre que acarrea causas por lavado de dinero en la Asociación Mutual Unión Provincial, que nunca prosperaban. En diálogo con , Lorenzetti negó tener alguna relación con los acusados en esta causa. “Nunca vi en mi vida a Vaudagna y con Bailaque tengo un vínculo puramente institucional”, afirmó el ministro de la Corte Suprema.
Detrás del caso Bailaque hay una batalla dentro del máximo tribunal y también dentro de la justicia federal de Rosario. La puesta en marcha del sistema acusatorio, en el que los fiscales tienen un rol protagónico, favoreció a que se activara una investigación que trasciende las fronteras de Rosario. También surgieron resistencias. Corrió peligro de que la causa quedara sin juez, luego de que el magistrado Gastón Salmain fuera apartado. Los fiscales lo recusaron por tener una relación con el exjefe de ARCA.
Bailaque quedó al descubierto en este caso que ganó mayor notoriedad, pero estaba en la mira desde hacía tiempo. Tenía una red de contención que evitaba que se abriera una investigación. Los rumores eran cada vez más precisos sobre el comportamiento de un magistrado que usaba métodos clásicos en el rubro de la corrupción judicial: el paso del tiempo.
La dilación en una investigación, como ocurrió con el jefe narco como Esteban Alvarado, uno de los más poderosos de Rosario, significó engrosar la fortuna del capo criminal y que tuviera tiempo para matar a sus enemigos, traer cargamentos de droga en avionetas desde Bolivia y Paraguay, diluir gente en ácido –como contó el testigo Carlos Arguelles, que después mandó a asesinar-, o enterrarla viva.
La lenta cadencia de Bailaque para investigar, que también fue un espejo en otros magistrados de Rosario, explica en parte el crecimiento de la violencia narco, en una ciudad que durante 15 años vivió ensordecida por las balas, las extorsiones, los atentados y las muertes. La tasa de homicidios llegó a 24 asesinatos cada 100.000 habitantes.
Las principales bandas criminales, como los Monos, Alvarado, los Funes, Julio Rodríguez Granthon, entre otros, fueron investigados y condenados por crímenes y asociación ilícita por fiscales provinciales, antes de ser sentenciados por narcotráfico, un delito federal. La justicia federal de Rosario pareció vivir en una burbuja durante más de una década, pero esa abstracción tenía una explicación, que empieza a develar el caso de Bailaque.
Los primeros que mencionaron la responsabilidad del Estado en omitir investigaciones que contribuyeron a que Rosario fuera escenario de un territorio arrasado por la violencia narco fueron los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery, que advirtieron en los alegatos del juicio contra Alvarado que este jefe narco construyó su poder no sólo a partir de la violencia extrema, sino también a partir de la “complicidad del Estado”.
Los dos fiscales, que lograron en 2022 que Alvarado fuera condenado a prisión perpetua, fueron los primeros que dejaron expuesto a Bailaque. Estos fiscales también llevaron adelante otras causas relevantes, donde se cristalizaba la “influencia” de actores políticos en las tramas criminales. Edery terminó sancionado y suspendido, acusado de tener una relación inapropiada con una testigo. Schiappa Pietra está abocado ahora a los delitos juveniles. El mensaje y la respuesta del propio sistema político fue lapidario.
No fueron las sospechas de complicidad con el narcotráfico las que complicaron a Bailaque, sino haber resquebrajado un límite: tramar una extorsión con todo el aparato del Estado. Los Monos realizaban extorsiones de manera permanente a empresarios, pero no utilizaban a la Gendarmería, como ocurrió con el juez. Una cosa es la corrupción, muchas veces hasta permitida dentro del sistema, y otra llevar adelante una acción con el aparato judicial para extorsionar.
Para evitar intermediarios, Vaudagana fue en persona el 14 de agosto de 2019 al juzgado Nº4 de Bailaque para llevar el anónimo que él mismo había redactado y al que le había dado curso dentro de la exAFIP. En resumen, decía que Iglesias y Oneto lavaban dinero. Bailaque abrió una causa y, a contramano de lo que hacía siempre, no delegó la investigación en ningún fiscal.
El 1º de noviembre ordenó a Gendarmería allanar las oficinas de Iglesias, que era el principal objetivo, y de su socio Oneto, un hombre de negocios que había ganado mala reputación al estar involucrado y después sobreseído en lo que se llamó una “megaestafa” inmobiliaria. Esa causa también tuvo un capítulo oscuro: para beneficiar a algunos de los imputados fue designado como jefe de los fiscales de Rosario Patricio Serjal, que después terminó preso, acusado de cobrar sobornos que maniobraba el senador peronista Armando Traferri.
Bailaque había ordenado los allanamientos, después de recibir dos informes sobre la situación fiscal de los dos empresarios, que había realizado la Dirección de Investigación de la exAFIP. La causa avanzó con información trucha, que confeccionó Vaudagna en el organismo, hasta que se abrió una negociación y los financistas terminaron abonando el soborno, cuya cifra aún no se expuso en la justicia.

Bailaque indagó el 17 de agosto de 2021 a ambos y, sin ningún motivo, dictó la falta de mérito 20 días después. La motivación, entienden los fiscales, fue que Iglesias y Oneto habían accedido a pagar el soborno. Luego, Iglesias renunció a San Cristóbal Seguros y a su cargo en la Bolsa de Comercio de Rosario. Toda esta trama, que ya estaba siendo investigada por fiscales de Rosario, Santa Fe, Reconquista, de PROCUNAR y PROCELAC, fue la que reconoció el exjefe de ARCA.
El testimonio del arrepentido dejó a Bailaque en una situación compleja. El Consejo de la Magistratura, que desde el año pasado investiga al juez, pidió la declaración como arrepentido de Vaudagna. Y si bien los procesos en el Consejo son lentos y se requiere una mayoría de dos tercios para suspender a los jueces, los tiempos se acortan para Bailaque, que comenzó su carrera judicial a fines de los 90 a 1900 kilómetros de Rosario, en Caleta Olivia. Este viernes los fiscales sumaron delitos a la imputación contra el magistrado.
De Santa Cruz a Rosario
En 2008 Bailaque dejó el viento helado de la Patagonia por el calor húmedo del litoral, cuando regresó a su ciudad natal con el cargo de juez federal bajo el brazo. Habían servido las largas charlas con Carlos “Chino” Zannini, cuando era ministro de la Corte Suprema provincial y las conexiones con una clase política que en 2003 llegó al poder con Néstor Kirchner.
Bailaque decidió emigrar a Santa Cruz a mediados de los 90 porque un amigo le avisó que había una vacante en la Defensoría oficial. Necesitaba el trabajo. De ese cargo pasó a ser juez de instrucción y a vincularse con la precuela del kirchnerismo. Los que lo conocen de casi toda la vida recuerdan que fue clave el respaldo del diputado Carlos Kunkel en el Consejo de la Magistratura para su designación, que luego tuvo el visto del Senado en la maratónica sesión del 19 de diciembre de 2007. La cámara alta aprobó su pliego a las 15.18.
Bailaque se adaptó rápido al perfil de funcionario de la justicia federal de Rosario. Era un bicho extraño para una casta judicial que con los años se transformó en una gran familia con graves problemas. El juez, nacido y criado en Rosario, conocía cómo nadie los pliegues de esa parentela. Se asimiló tan bien que después entraron a la justicia federal sus tres hijos, que ocupan cargos en el Tribunal Oral Federal Nº3, en el juzgado federal Nª1, y en el Tribunal Oral en lo Criminal de Rosario.
También hizo ingresar a su propio juzgado al hijo de un amigo de la infancia: Sebastián Mizzau, hoy jefe de despacho en el TOF Nº3. El padre de este abogado de 30 años es Gabriel Mizzau, un contador particular: llevaba las cuentas personales del magistrado y de las empresas Sagrado Corazón y Logística Santino, que estaban a nombre de Rosa Capuano, expareja del jefe narco Esteban Alvarado.
El 11 de junio pasado, reveló esta trama, que fue confirmada por el propio magistrado. Se cristalizó después en otra causa contra Bailaque, que era quien tenía el expediente por lavado de dinero de Alvarado, manipulado en el juzgado por el hijo del contador del narco. El juez reconoció en una extensa charla con que prefería hacer ingresar a su juzgado “a gente que conocía”. Dijo también que desconocía que Gabriel Mizzau, su contador, era también quien llevaba las cuentas de las empresas de Alvarado. Los documentos que obtuvo este diario donde constan que Mizzau firmaba los balances de las empresas figuraban en el expediente que se tramitaba en su juzgado. ¿Cómo podía desconocerlo?
Bailaque está sospechado de hacerle “favores”, que se convertían en beneficios económicos, a otros dos amigos: los financistas Fernando y Guillermo Whpei, a quienes le dio la administración de los fondos de la Cooperativa de Estibadores de Puerto San Martín, que eran más de 10.000 millones de pesos. Estos empresarios pretendían quedarse con la cooperativa, que había sido intervenida en la época en que la conducía Herme Juárez, alias Vino Caliente.
Los miembros de la cooperativa que tomaron la posta del manejo de la entidad pretendían que se normalizara la compleja situación legal, luego de dos intervenciones. En mayo de 2021 trabajadores de la cooperativa denunciaron ante la Cámara Federal de Rosario que la intervención, a cargo de Rubén Pasqualino primero y Daniel Sorrequieta después, había transferido 10.000 millones de pesos a la Mutual de Jubilados, Retirados y Pensionados Provinciales, una de las financieras que pertenecían al Grupo Unión, que está controlada por los hermanos Wphei, exdueños de medios periodísticos y del extraño Museo de la Democracia de Rosario, al que algunos apodan el museo del lavado.
El quiebre del exjefe de la AFIP
A la par, en la exAFIP, Vaudagna también embolsaba beneficios a través de “favores”, que ahora fueron calificados como delitos, y que él mismo reconoció.
En su declaración, el extitular de ARCA complicó al expresidente de la agroexportadora Vicentin Omar Scarel, que está preso desde el sábado pasado por otra causa por estafa en el fuero provincial. Vaudagna admitió que era asesor personal de Scarel y que benefició a la empresa cerealera que entró en default en diciembre de 2019 al eludir la investigación del delito de apropiación indebida de reintegros de IVA por exportaciones, por un monto total de $143.254.723,61, cometido en los años 2016, 2017, 2018 y 2019. Los directivos de Vicentín se beneficiaron luego con el blanqueo que dispuso Javier Milei.
El exjefe de la AFIP también reconoció que entre mayo de 2018 y julio de 2019 intercedió y ejerció su influencia ante funcionarios de ARCA que estaban a cargo en la fiscalización e inspección de créditos fiscales indebidamente percibidos por Vícentín SAIC. La maniobra de Vaudagna, según admitió, fue evitar que fueran impugnados y reducir el monto del ajuste fiscal determinado por la exAFIP con la finalidad de esquivar una denuncia penal contra la empresa. consultó al abogado de Scarel, que respondió que por ahora no iba a hacer declaraciones.
En su declaración como arrepentido, Vaudagna afirmó que brindó, siendo jefe del organismo recaudador, asesoramiento técnico y contable a Carlos Felice, secretario general del sindicato de Turf, al principal accionista del diario El Litoral Carlos Nahuel Caputto y a la contadora María Virginia Copello, para que mediante un complejo entramado de sociedades comerciales en las que intervino la empresa Deusto SA –cuyo director es Caputto- pudieran obtener fracciones de terrenos de las islas Los Mellados y Sirgadero, ubicadas en la ciudad de Santa Fe. En esas islas estaba previsto que se realizara el traslado del puerto, proyecto que después se cayó. De concretarse, el propietario de esas tierras iba a ser favorecido con las expropiaciones de parte del Estado provincial.
El extitular de la exAFIP también contó que facilitó a Caputto información reservada sobre distintos contribuyentes y que intercedió para que los agentes de ARCA omitieran fiscalizar las empresas vinculadas a este empresario. Por ejemplo, ordenó que se archive una investigación contra la empresa Consultora Arcadia SA, ligada a Caputto. Este diario envió una serie de preguntas a Caputto, que se encuentra en este momento de viaje en el extranjero, pero no respondió.
El extitular de la exAFIP aceptó, además, dar las claves de su teléfono Iphone que fue secuestrado en noviembre pasado para que la justicia pueda realizar las pericias y avanzar en una investigación que conmueve al poder. A partir de este nuevo peritaje puedan destejerse una maraña de intereses cruzados que confluyen en una corrupción que parece parte del sistema.
Germán de los Santos,LA NACION,Política
POLITICA
Javier Milei y sus medidas, EN VIVO: tras la polémica y las críticas, el bloque de LLA en el Senado anunció que donará el aumento de sus dietas

POLITICA
¿Puede ganar en primera vuelta? La hazaña que busca Javier Milei y que desafía a las estadísticas electorales
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El alarido de Javier Milei retumbó el miércoles en el Movistar Arena: “¡¡¡Vamos a ganar en primera vuelta!!!”. Desde el público estalló una ovación seguida de canciones de cancha que le ponían rima a la profecía del candidato. Pareció un suspiro de racionalidad en medio de un show de excentricidades, en el que Milei cantó a capela un tema de La Renga, hizo pogo, coqueteó con su novia celebrity, agradeció los consejos de sus perros y dejó que su presentador lo metiera de puro gusto en otro entuerto con el Papa.
Detrás de los gritos, las motosierras de juguete y las imágenes de bombas que estallan, la ansiedad de los libertarios se concentra en la posibilidad objetiva de alcanzar mañana mismo la Presidencia, sin más trámites. “Estamos muy cerca”, dicen (se dicen) dirigentes del entorno de Milei y lo difunden por todos sus canales de socialización. Pero, ¿hay datos que alimenten su esperanza o es una simple expresión de deseos en este mar de incertidumbre que es hoy la política argentina?
Un total de 23 encuestas publicadas en las últimas tres semanas que relevó muestran a Milei en primer lugar (salvo una), pero ninguna lo ubica por encima del umbral constitucional de una victoria sin necesidad de ballottage. Son las mismas consultoras que no vieron venir el tsunami libertario en las PASO de agosto. Podían fallar y fallaron.
Otra forma de aproximarse a una respuesta consiste en estudiar cifras de elecciones pasadas. Al hacerlo, se puede al menos mensurar la magnitud de la hazaña que debería concretar Milei para convertirse la noche del domingo en el sucesor de Alberto Fernández.
analizó un centenar de comicios de distinto orden celebrados bajo el régimen de las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) en busca de eventuales patrones de conducta de los votantes.
Reluce en primera instancia un dato elocuente: es altamente inusual que el ganador de unas primarias desate una ola favorable que lo haga crecer de manera abrupta en la elección general. Lo habitual es, en cambio, que el resultado de las internas quede fijado como virtual techo y piso, desde el que oscila luego en un rango acotado.
Milei obtuvo en agosto el 31,58% de los votos positivos (la forma en que se contabiliza el resultado en las generales). Es decir que necesita como mínimo incrementar su caudal en al menos 8,42 puntos porcentuales para alcanzar el 40%. En ese caso, si además superase por 10 puntos a su perseguidor inmediato ganaría la presidencia en el acto. Para no depender de otros, necesita el 45%, lo que implica crecer 13,42 puntos respecto de las PASO.
Es una vara altísima. Veamos los números históricos: el relevamiento de las tres elecciones presidenciales, las 25 de gobernadores y los comicios legislativos nacionales de medio término de cada una de las 24 provincias que se rigieron por el sistema de las PASO muestra que solo tres veces el partido más votado el día de las primarias aumentó su caudal 9 puntos o más en las generales.
Ganar las primarias es un sello de favoritismo. En el 80% de los casos de esta muestra se repitió el vencedor en las elecciones “de verdad”, las que definen cargos.
Detrás de los gritos, las motosierras de juguete y las imágenes de bombas que estallan, la ansiedad de los libertarios se concentra en la posibilidad objetiva de alcanzar mañana mismo la Presidencia
Pero el “efecto ola” es una rareza. En las 100 elecciones analizadas la mayoría de las veces (el 52%) el partido que terminó como el más votado en las PASO redujo su porcentaje de votos el día de las generales.
En el 41% de las elecciones celebradas bajo este sistema, el partido más votado en las primarias obtuvo después un porcentaje que se ubica en una franja entre +/- 3 puntos porcentuales. En un margen de +/- 6 puntos encaja el 75% de los casos.
De Cristina a Alberto
La estadística acumulada en elecciones presidenciales es escasa. El sistema de primarias obligatorias se estrenó en 2011, con la reelección de Cristina Kirchner. Ella se movió de un 50,2% en las PASO al 54,1% que resolvió el pleito en primera vuelta. En 2015, Daniel Scioli celebró la noche de las primarias, pero Mauricio Macri lo dio vuelta dos meses después y se consagró más adelante en un ballottage reñidísimo. Cuatro años más tarde Alberto Fernández arrasó en agosto. Aunque resolvió todo en una única vuelta, lo hizo con un porcentaje ligeramente inferior y con mucha menos ventaja sobre Macri.
Once provincias han aplicado en algún momento las PASO para elegir gobernador. Son 25 casos ya resueltos (otros cuatro se definen mañana), en los que el 64% de las veces el partido que emergió como el más votado en las primarias redujo después su porcentaje en las generales (aunque apenas en cuatro ocasiones cambió el ganador).

Solo una vez un vencedor logró un salto de la magnitud del que necesitaría Milei para consagrarse mañana: fue el salteño Gustavo Sáenz en 2019, que pasó de 42,8% a 53,6% (10,8 puntos más) entre una elección y otra. Fue una situación muy particular ya que entre ambas instancias se consagró presidente Alberto Fernández, el frente kirchnerista que competía contra Sáenz se partió y un sector giró hacia el candidato que se perfilaba para ganar.
Fue algo excepcional. En general en todas las provincias se han dado oscilaciones más suaves entre elecciones con similar oferta. Este año tres gobernadores pasaron por esta virtual doble vuelta. Maximiliano Pullaro, que ganó en Santa Fe, pasó de 63,1% en las primarias (suma de JxC) a 58,5% en las generales. El radical Leandro Zdero ganó Chaco en primera vuelta con 46,2%, casi 4 puntos más que en las PASO (pese a que se redujo la distancia con su rival, Jorge Capitanich). Alfredo Cornejo se impuso en Mendoza en unas elecciones generales en las que sacó casi 10 puntos menos que la cosecha total de su espacio en las primarias.
Solo una vez un vencedor logró un salto de la magnitud del que necesitaría Milei para consagrarse mañana: fue el salteño Gustavo Sáenz en 2019
A los fines de este relevamiento, tomó en cuenta también las elecciones legislativas nacionales de medio término de 2013, 2017 y 2021. Al ser un comicio distinto en cada provincia, se trata de 72 casos más. Se excluyó del cálculo a las elecciones de diputados y senadores de 2011, 2015, 2019 porque coinciden con las presidenciales y los resultados quedan intrínsecamente condicionados a los de la boleta principal.
A nivel legislativo se percibe más volatilidad en los resultados. Sin embargo, tampoco es habitual que haya oleadas drásticas a favor del ganador de las PASO.
En 2013 la elección más atractiva fue la de diputados nacionales por Buenos Aires, en la que Sergio Massa, con el Frente Renovador, sorprendió al kirchnerismo gobernante (que iba con un joven Martín Insaurralde como primer candidato). Massa fue la estrella de las PASO, donde obtuvo 36,8%. En las generales se estiró a 43,9%. Esos 7 puntos de más son la contracara de lo que perdió Francisco De Narváez, cuya lista ofrecía más o menos lo mismo: peronismo de centroderecha y antiK.
Con Macri en el gobierno, el 2017 vio el duelo bonaerense entre Cristina Kirchner y Esteban Bullrich por lugares en el Senado. En las primarias, la expresidenta sacó 35,6% y se impuso por un margen ínfimo. En las generales, ella creció casi 2 puntos, pero Bullrich la superó y se quedó con las dos bancas de la mayoría.
En 2021 el gran foco de las elecciones de medio término fue el duelo en Provincia entre Diego Santilli (JxC) y la lista peronista que encabezaba Victoria Tolosa Paz. La oposición ganó las PASO con 39,8% y cuatro puntos de ventaja. En la general su porcentaje fue un calco, pero el oficialismo pegó un estirón y casi le arrebata el triunfo.
¿Y cuántas veces un ganador de las primarias logró en unas legislativas nacionales un salto superior a 9 puntos, como el que sueña Milei? Solo dos.

La primera de ellas es mérito de Capitanich en Chaco. Se elegían senadores en 2013 y su frente sacó en las PASO casi el 50% de los votos. Al gobernador le supo a poco. La oposición se le había acercado y los resultados del oficialismo habían sido decepcionantes en ciudades en las que sentía que debía arrasar, como Sáenz Peña. Cuentan las crónicas de la época que entre las primarias y las generales se celebró un festival de clientelismo. Se afincaron stands proselitistas en las principales esquinas de las grandes ciudades y hubo un sinfín de medidas distribucionistas, con el gobernador dedicado a tiempo completo a la campaña. Logró crecer 11 puntos, fue uno de los ganadores de un domingo amargo para el kirchnerismo y días después Cristina Kirchner lo designó jefe de Gabinete de ministros.

El otro antecedente se dio en Jujuy en 2017. Fue cuando el radical Gerardo Morales aprovechó para darle una estocada decisiva al peronismo provincial, que fue partido en seis a las PASO para el Senado. Entre las primarias y las generales, los perdedores de la oposición se disgregaron, una parte se acercó al gobernador y al abrirse las urnas la diferencia resultó abrumadora. Un total de 15,4 puntos más. Todo un récord. El único registro en este relevamiento que supera la vara que tendría que saltar Milei para asegurarse un triunfo en primera vuelta.
Es otro desafío para un candidato que derrumba estructuras al andar. Ya sorprendió a los rivales que menospreciaban sus posibilidades, pulverizó las encuestas y dejó en shock al círculo rojo del poder. ¿Podrá cargarse también la fría lógica de las estadísticas electorales?
Martín Rodríguez Yebra,LA NACION,Política
POLITICA
Córdoba, la capital nacional de los “votos huérfanos”, donde Massa y Milei libran la batalla final

En su visita a Córdoba -donde recorrió Río Cuarto, James Craik y la ciudad capital- Massa tomó parte de la agenda que Schiaretti desplegó en su campaña, como la eliminación de retenciones, la suba del corte de biocombustibles y el cumplimiento del presupuesto para las transferencias a la Caja de Jubilaciones.
Roberto Cattivelli, exdelegado de Federación Agraria, dice sin embargo que no puede tener “esperanzas” con un candidato que es “la misma cara que está en el gobierno”. Enfatiza que a los productores de pequeña y mediana escala “se los ha olvidado, castigado”. Cuenta que los tambos chicos de la zona “desaparecieron” y que “la producción se concentró”. Advierte que la mayoría hace agricultura o alquiló sus campos y que “eso también implica que la gente se vaya a las ciudades, que los jóvenes dejen sus lugares”.
Aunque Gill milita para Massa, en la ciudad no hay señales de una campaña activa. Se ven muy pocos carteles del candidato y ninguno de Milei. Los referentes locales de Pro, Darío Capitani (expresidente del partido, excandidato a intendente y legislador provincial) y Karina Bruno, legisladora provincial electa, sostienen que son “prescindentes en serio”, que no hacen campaña por el libertario porque no los “representa”.
Para Capitani, Massa es la “antítesis” de su pensamiento y con Milei no comparte “sus posturas intransigentes, modos ni formas”. Ambos militaron por Patricia Bullrich y Macri vino a apoyarlos en la votación municipal de setiembre.
Los dirigentes peronistas de la zona definen como “solitarias” a las críticas de Schiaretti a Massa. Apuntan que no fue casualidad que Massa llegara con Juan Manuel Urtubey, exsocio de “el Gringo”. Reconocen que el “núcleo duro” del campo no los acompañará, pero confían en que habrá una “mejora” en la performance electoral porque el tigrense “generó un clima distinto”.
Igual que Gill, Agustín González, intendente de Cruz Alta (departamento Marcos Juárez, también “pampa gringa”) acompaña a Massa desde antes de que oficializara su candidatura. “Ya le sacó las retenciones a 32 posiciones arancelarias del campo y hará más -señala-. Las bases van a votar al peronismo, pero él va más allá porque no se puede pescar en una pecera, hay que pescar en el mar, sumará votos del radicalismo, del socialismo”, se ilusiona. Confía en que habrá electores “tapados”, que “no dicen que acompañarán, pero que lo harán”.
La Ciudad, el fuerte a conquistar
La campaña se siente más en las mesas de los bares y en las reuniones que en las calles de la capital cordobesa.
Y aunque no hay clima electoral, en la acción se impone claramente Massa. Su gente reparte votos en la céntrica plaza San Martín; mucha militancia se desplegó en la marcha del día del orgullo gay; en las facultades de la Ciudad Universitaria hay carteles sobre cuánto costaría la educación estatal gratuita si Milei fuera presidente y hay días en que referentes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) regalan plantines con votos y advierten que la entidad podría desaparecer si no triunfa el oficialismo.
El acto massista en el club Juniors contó con una fuerte movilización gremial y la presencia de dirigentes kirchneristas y algunos -muchos menos de los esperados- del peronismo local. La diputada nacional Natalia de la Sota, hija del exgobernador, se pronunció a favor del tigrense y lo acompañó a Misiones.
La legisladora provincial y vicepresidenta de la Unicameral, Nadia Fernández, fue al acto. “Lo que dijo fue alentador porque tomó una agenda que veníamos sosteniendo con Schiaretti, pero no quiere decir que haya un cheque en blanco. Si es electo, veremos qué hace”, dijo y aclaró que su participación no implicaba “salir de Hacemos por Córdoba” porque el suyo “es un apoyo personal”.
“El peronismo se estructura cuando hay una consigna clara de la conducción, entonces se concentra o se dispersa. Esta vez no la hay”, insiste un referente peronista de Villa El Libertador, el barrio de más peso electoral de la ciudad, equiparable a La Matanza de Buenos Aires. “Hay dirigentes sueltos que acompañan, pero la estructura no se mueve”, enfatizó.
En octubre, en la ciudad de Córdoba, Massa sacó 12,62% de los votos (menos que el 13,42% que logró en la provincia, con un crecimiento de 129.774 boletas respecto de las PASO) y quedó tercero, detrás de Milei (32,4%) y de Schiaretti (29,51%).
En este departamento, la expectativa massista estuvo en que la estructura de Llaryora -con quien tiene relación- jugara para él. No lo logró. Si bien hay dirigentes del “cordobesismo” armado por el intendente y gobernador electo, el “aparato” no se mueve.
Desde el círculo íntimo de Llaryora admiten que Massa tuvo como “aciertos” el pedir “disculpas” por el trato de la Nación a la provincia en los últimos 20 años y tomar algunos puntos de la “agenda federal”, pero subrayan como error “importante” el “diferenciar” al intendente de Schiaretti.
“Es no comprender que la alianza no se rompe, no entender cómo funciona el peronismo de Córdoba -reflexiona un referente del sector-. Lo levanta a De la Sota para ningunear a Schiaretti. Se perdió lo que pasó en los últimos años. El Gringo quedó bien parado a nivel nacional y, con él, todos. Hay una posición de fortaleza para negociar”. Llaryora no oculta su proyecto de ganar protagonismo nacional de arranque, una conducta que Schiaretti demoró hasta este año.
Mario Sar
Milei no vino nunca a hacer campaña a Córdoba. Desembarcará este jueves, convencido de que puede conseguir la diferencia que lo lleve a la Casa Rosada. En los nada científicos relevamientos callejeros queda patente la voluntad de cambio, de no querer seguir con lo que hay. También son muchos los disconformes con las dos propuestas, que analizan si votar en blanco o hacerlo por el candidato “menos peor”.
Gabriel Borononi, diputado nacional electo de La Libertad Avanza, sostiene que de Córdoba saldrán “los votos para que sea Presidente” y dice que “por eso cierra” en la ciudad. Borononi confía en que el resultado sea incluso mejor que el que obtuvo Macri en el 2015, cuando alcanzó 71,52% (1.546.831 votos) contra Scioli, que sacó 28,48% (616.002). La diferencia fue de 930.829 votos entre ambas listas. A nivel nacional, Cambiemos ganó por 680.607.
El senador nacional y excandidato a gobernador Luis Juez ratificó que en JxC local decidieron “preservar la construcción colectiva, sea cual sea el posicionamiento personal”. Y dijo: “Hay esfuerzos para sostener esa membresía, más allá de lo que pase a nivel nacional”. En lo personal, aunque caratuló esta elección como una competencia entre Drácula y Frankestein, votará a Milei. “Vamos a acompañar”, afirmó. Y si bien dijo que fiscalizarán, aclaró que lo harán en la medida que les pidan
El norte, las tierras secas donde dominó Schiaretti
El paisaje del norte cordobés es seco, de pastizales y arbustos. Aunque hay producción ganadera, las economías regionales fueron cayendo con los años, condicionadas por la estructural falta de agua en la región y por las políticas estatales que no las impulsaron. Los departamentos del noroeste, como Pocho, Minas, Cruz del Eje e Ischilín, presentan los peores indicadores sociales de la provincia.
Unas 50.000 personas viven en la ciudad de Cruz del Eje, cabecera del departamento del mismo nombre, en donde en octubre ganó Schiaretti (31,79%), Massa quedó segundo (27,44%) y Milei, tercero (23,4%). En esa elección, Hacemos por Nuestro País se impuso en toda la región noroeste y ahora Massa espera quedarse con esas voluntades.
Cruz del Eje, 145 kilómetros al noroeste de la capital provincial, acumula una larga historia de fracasos económicos. El cierre del ferrocarril en 1978 marcó un descenso abrupto de su actividad -están abandonadas máquinas históricas donde viajaron Hipólito Yrigoyen, Eva Perón, y Humberto Illia, oriundo de la ciudad, igual que decenas de vagones-; también pasó de ser la capital nacional del olivo a apenas producirlo; soñó en épocas de Angeloz con la radicación de una fábrica de Honda, pero no ocurrió. Terminó siendo una cárcel provincial, construida en 2002, la que le dio algún impulso. El penal ocupa a 2000 personas.
A días del balotaje, el escenario político está “revuelto”. Distintas líneas del PJ trabajan para Massa pero “con peleas”. Proyectan que UP ganará el noroeste cordobés, pero reconocen que “ya la dirigencia no arrastra votos”.
Hace diez días, invitados por el gobernador riojano Ricardo Quintela, estuvieron con él y hubo videoconferencia con Massa, dirigentes peronistas y una decena de jefes comunales radicales de los departamentos Minas, Cruz del Eje e Ischilín.
El llaryorista Claudio Farías, intendente de Cruz del Eje, es uno de los que acompaña a Massa y fue a esa reunión: “Hay clima de preocupación, no de campaña. Hay preocupación por comer. En lugares como éste se necesita del Estado presente. Hay que reformar todo lo de planes sociales, reconvertir la ayuda social. De la pobreza estructural solo se sale con educación”. Farías deja el cargo en diciembre y será reemplazado por Renato Raschetti, de JxC.
Los reclamos productivos se acumulan. José Carbelo reemplazó sus olivos por tomate, berenjena, pimiento y hojas verdes. “Las economías regionales están muy caídas. Lo que puso el Estado lo puso poco y mal -describe-. Hacen falta perforaciones, riego por goteo; si no, no se puede”. Este productor no tiene muchas expectativas en que haya cambios después de la elección.
El padre de Sergio Sánchez llegó a tener cien hectáreas de olivo. Hoy él hace dos, y alfalfa y melones. De no mediar lluvias, en diez días le cortarán el agua a los sectores productivos para privilegiar el consumo humano. “¿Si se corta, de qué vivimos? Este fue un año muy duro, no levantamos cabeza. Lo que producimos lo vendemos directo, porque si no, todo queda en manos del intermediario”, dice. Toda la familia, los cinco, trabajan “de sol a sol” porque “no da para contratar a más”. Tampoco él cree que un cambio de gobierno vaya a traer las soluciones estructurales que esperan.
Soledad Álvarez es la tercera generación de la fábrica de aceitunas Álvarez, que cumplió cien años, la más antigua de la ciudad, que fue testigo de la época de oro de los olivares (hoy traen desde La Rioja porque la producción local no alcanza). Fundada por su abuelo, exporta desde sus inicios a Brasil, además de atender al mercado interno. Señala que el tipo de cambio está afectando de lleno a las operaciones al exterior. “Veremos qué pasa; tienen que mejorar las condiciones”, dice.
La monja africana Theresa Varela, cuya fundación tiene siete comedores populares, advierte que “hay que terminar con los planes sociales como están ahora, porque son la perdición”. Por eso, empezaron a dictar cursos de oficios, para que “haya más posibilidades de trabajar” y, a la vez, porque los adolescentes piden más “oportunidades”.
Varela vive en Cruz del Eje hace algo más de 20 años; es testigo de la decadencia económica que no hizo más que profundizarse. Y no es ajena al sentir dominante: quienes la conocen cuentan que su esperanza de que el próximo gobierno nacional mejore la suerte del lugar está solo alimentada por su condición de una mujer de fe.
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Gabriela Origlia,LA NACION,Política
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