POLITICA
A un año de la entronización. Un presidente inesperado, de cara a los peores fantasmas

1‘minuto de lectura
En su teléfono asomaron uno, dos, tres mensajes de Telegram.
-¿Pasó algo?-tipeó Alberto Fernández, preocupado, en su celular.
-Vení a verme urgente, tengo que hablar con vos-le contestó Cristina Kirchner.
Alberto Fernández no planeaba ser presidente. No se le cruzaba por la cabeza. Caminaba el llano desde 2008. Su ambición política pasaba por ser el arquitecto de la unidad del peronismo y ganarle a Mauricio Macri. Si el PJ triunfaba, bromeaba en tertulias con amigos, a lo sumo tendría la embajada en Madrid.
Armador de carreras ajenas, Fernández había dado el paso más difícil: reconciliarse con Cristina. Al hacerlo, dejó atrás una pelea de nueve años que parecía no tener retorno. Tras esa reconciliación, Fernández comenzó a trabajar sigiloso para volver a llevar a la ex presidenta a la Casa Rosada. Pero la historia dio un vuelco inesperado. Y fue por decisión de ella.
Esa mañana de mayo, un año atrás, Fernández estaba dando clases en la Facultad de Derecho. Cuando Cristina insistió con los mensajes, él entendió que era importante. A las 15, llegó a verla al departamento de Florencia Kirchner, en Constitución. Y se quedaron los dos a solas en el comedor. «Me dijo que lo pensó mucho. Que ella tal vez podía ganar pero que le iba ser muy difícil gobernar porque la Argentina estaba demasiado enfrentada. Que hacía falta alguien que pudiera abroquelar a todos los nuestros y también convocar a gente que no estaba con nosotros», relató Fernández a en 2019.
-Así que llegué a la conclusión que el candidato tenes que ser vos…
-Honestamente, no me parece una buena idea. Pensalo bien porque vos no transferís tus votos a nadie-reaccionó Fernández.
-No, no.. ¡Yo voy a ser tu candidata a vicepresidenta! Por todo lo que vos trabajaste en este tiempo, tomé esta decisión… El candidato tenés que ser vos.
Un año después, Alberto Fernández gobierna el país en completo estado de excepción, con los índices económicos desplomados y en un camino de cornisa al borde del default
Fernández le contó la noticia a muy pocas personas. A su pareja, Fabiola Yáñez, y a su hijo, Estanislao, les pidió que se hicieran a la idea. El viernes 17 de mayo fue a un asado con intendentes en Lomas de Zamora y disimuló toda la noche. Pero de regreso, en el auto, se lo confesó a Santiago Cafiero, el joven que se había ganado su confianza en los encuentros del Grupo Callao. Al día siguiente, el sábado 18 de mayo, hace exactamente un año, Cristina anunció la candidatura con un video en Twitter. Y sorprendió al país.
A partir de entonces, Fernández se lanzó a una carrera vertiginosa. Sedujo a los gobernadores peronistas y a Sergio Massa. Encolumnó detrás de su candidatura a un PJ que había jugado dividido en los tres últimos turnos electorales. Él, que supo ser el kingmaker de Néstor cuando nadie sabía cómo se escribía Kirchner, ahora debía demostrar que no era un títere de Cristina. Con un país polarizado, debía intentar saltar la grieta abrazado al kirchnerismo. Y en medio de una profunda crisis, debía convencer que pondría «a la Argentina de pie» sin anticipar un plan económico.

A un año de aquella entronización, hoy Alberto Fernández gobierna el país en completo estado de excepción, con los índices económicos desplomados, una espiralización del dólar y en un camino de cornisa al borde del default. Todo ello cuando la pandemia del coronavirus que puso en jaque a mundo aún no llegó a su pico en el país. «Ya sabíamos que íbamos a gestionar con la mochila de la deuda y sin plata. Pero nos cayó encima como una bomba el coronavirus», reconoce a el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.
A cinco meses de asumir, Fernández gestiona con «superpoderes». Su primera decisión fue trabajar sin ley de presupuesto y su primera acción de gobierno, redactar un proyecto de emergencia que le otorgó atribuciones extraordinarias. Con el coronavirus se inauguró, el 12 de marzo, la emergencia sanitaria. Desde entonces, fueron sancionados 23 decretos de necesidad y urgencia. El último le otorgó al jefe de Gabinete la potestad de ampliar y redistribuir los fondos del Estado hasta fin de año, sin pasar por el Congreso.
Con un mundo en una postal apocalíptica, Fernández siguió el paradigma sanitarista y puso al país en cuarentena. Fue una medida inédita. Pese a la crítica coyuntura, en pandemia el Presidente subió su nivel de aprobación pública. Llegó a cosechar una imagen positiva de más de 80 puntos. «Alberto mostró su mejor versión en la pandemia. Pensó, como jurista, que el primer derecho es a la integridad física», dice su amigo Eduardo Valdés.

Pese a que goza de un alto nivel de aceptación en los sondeos, Fernández neutraliza cualquier intento de fortalecer una línea política propia. Tiene en claro los riesgos que eso implicaría. «Él es el primero que le dice no al albertismo. Sabe que debe mantener al frente unido. Su lógica de construcción de poder es armonizar», dice un estrecho colaborador de su entorno.
Mesa chica
Desde el día uno, Fernández supo que su rol pasaría por arbitrar en el frente que lo llevó al triunfo. Sin embargo, construyó en torno suyo un círculo de personas de confianza, que nutrió de relaciones que cosechó a lo largo de su vida y que hoy comanda de manera radial.
El Grupo Callao -la usina de dirigentes jóvenes y poco conocidos que había quedado como resabio de la frustrada campaña de Florencio Randazzo en 2017- fue el que lo escoltó en la campaña. De un día para el otro, los debates en el café Los Galgos dieron a lugar a un búnker electoral en la calle México. Cafiero se consolidó como su mano derecha. Matías Kulfas y Cecilia Todesca fueron sus personas de consulta en materia económica. Miguel Cuberos se ocupó de la logística y la puesta en escena. A Juan Pablo Biondi le encargó la comunicación, aunque más como un ladero todoterreno que como un simple vocero.

Tras las PASO, Fernández tuvo el primer botón de muestra del cambio que implicaría la investidura presidencial. En la gira de México, quisieron custodiarlo como si fuera un mandatario electo. «Protestó durante todo el viaje», recuerda Cuberos. Aún hoy el Presidente discute por la Casa Militar por el protocolo.
Fernández se alzó con 48 puntos en octubre y se recluyó en un piso de Puerto Madero para organizar la transición, lejos del escrutinio público. Fue entonces cuando sumó a su esquema a dos amigos del PJ porteño que recalaron en la Casa Rosada: Julio Vitobello se convirtió en secretario de la Presidencia y Juan Manuel Olmos, en su jefe de asesores. Acercó a un joven, Julián Leunda, a quien conocía como productor del canal C5N, para la gestión de asuntos políticos sensibles.
El ministro del Interior, Eduardo «Wado» De Pedro, jefe de La Cámpora devenido en articulador político, es hoy considerado por Fernández como uno de sus funcionarios más importantes
Fernández también convocó a dos personas que se convertirían en custodios silenciosos de la gestión presidencial: Gustavo Béliz y Vilma Ibarra. Ambos con perfil extrabajo, habían tenido un distanciamiento traumático con el kirchnerismo y simbolizaron, con su solo nombramiento, una señal de independencia hacia Cristina Kirchner.

Béliz, que llevaba quince años en el ostracismo, se reencontró con Fernández en su departamento de Puerto Madero una mañana después de las PASO, con la excusa de una entrevista que el por entonces candidato tendría con el arzobispo Marcelo Sánchez Sorondo. Cuando el prelado se fue, Fernández y Béliz se quedaron conversando durante horas. Hablaron de todo y llegaron a emocionarse hasta las lágrimas. Béliz luego le acercó un paper con ideas para un Estado «moderno». A Fernández le gustó y lo convenció para volviera. Con Ibarra -que fue su pareja durante muchos años- Fernández conservó siempre una relación de respeto. Logró convencerla para que dejarla un puesto estratégico en una de las firmas más importantes del país y volviera a lo público.
Fernández conformó un gabinete de 20 carteras, sin superministros ni primus inter pares. Colocó a su socia de toda la vida, Marcela Losardo, en el ministerio de Justicia y a su viejo amigo, Claudio Moroni, en Trabajo. Y repartió el resto de las carteras entre sus socios políticos. El kirchnerismo se reservó puestos con manejo de caja, como PAMI, YPF o la DGI y lugares institucionales importantes, como la Procuración del Tesoro, la Oficina Anticorrupción, la secretaría de Derechos Humanos y la IGJ. La Anses, el brazo del Estado con mayor llegada al territorio, estuvo a cargo de uno de los economistas que disertaba en el Instituto Patria, Alejandro Vanoli. Por problemas de ineficiencia, el Presidente lo apartó y designó a Fernanda Raverta una referente de La Cámpora que deslumbró a Fernández en la campaña. Máximo Kirchner resaltó en los últimos días que los mejores cuadros de su agrupación recalaron en el gabinete de Alberto.
Entre quienes ganaron en la consideración del Presidente figuran ministro del Interior Eduardo «Wado» De Pedro, jefe de La Cámpora devenido en articulador político. Hoy es considerado por Fernández como uno de sus funcionarios más importantes. Otra figura clave es el intendente de Hurlingham, «Juanchi» Zabaleta, que se erigió como su principal enlace con el conurbano bonaerense, el territorio que obsesiona al Presidente en tiempos de pandemia.

Fernández asumió la presidencia el 10 de diciembre con un llamado a una «solidaridad en emergencia», desde entonces su leitmotiv. «No cuenten conmigo para seguir transitando el camino del desencuentro», dijo. Advirtió que «el país tiene la voluntad de pagar su deuda, pero carece de capacidad para hacerlo». Y anunció que impulsaría una reforma judicial y de los organismos de inteligencia para terminar con los «sótanos de la democracia». Todavía no la presentó.
El intendente de Hurlingham, «Juanchi» Zabaleta, se erigió como su principal enlace con el conurbano bonaerense, territorio que obsesiona al Presidente en tiempos de pandemia
A los pocos días de asumir, Fernández se alzó con la ley «ómnibus» de emergencia económica, la «llave maestra» para gestionar la crisis con plenas atribuciones presidenciales. «La sanción de esa ley fue la primera demostración de fortaleza institucional de Alberto», dice hoy un alto funcionario.
Fernández tomó en pocos días medidas que resultaron antipáticas para distintos actores económicos como la suspensión de la movilidad jubilatoria, el decreto anti despidos, el impuesto PAIS a la compra de dólares y las retenciones al campo. Zigzagueó en los primeros conflictos y evitó desbordes con los gremios, los movimientos sociales y los empresarios. «Nosotros le decimos que es muy suertudo. Es el único que puede visitar al Papa, anunciar su proyecto de legalización del aborto y seguir trabajando con los curas», dice Valdés.
Cuarentena en Olivos
El día que asumió, Fernández le dijo a sus colaboradores que iría todos los días a trabajar a la Casa Rosada: «Néstor desde Olivos no trabajó nunca», comentó. Sus planes se vieron súbitamente interrumpidos por la pandemia. Hace casi dos meses que Fernández no pisa Balcarce 50. El Presidente mudó su lugar de trabajo a la Jefatura de Gabinete en la quinta de Olivos.

Se acostumbró. Por la mañana realiza caminatas por los parques y lee los diarios en el chalet presidencial. Cerca de las 10.30 pasa a la zona de trabajo común. Por la quinta circulan sin pedir permiso solo un puñado de colaboradores. Vitobello, Béliz, Biondi, Guzmán y Leunda comparten jornada completa, mientras que Cafiero, Todesca e Ibarra se reparten entre la Casa Rosada y Olivos.
El día que asumió, Fernández dijo que iría todos los días a la Casa Rosada: «Néstor desde Olivos no trabajó nunca», comentó. Por la pandemia, hace casi dos meses que Fernández no pisa Balcarce 50
El Presidente, que tiene fama de impuntual, trabaja con una agenda que, en buena parte, se arma sobre la marcha. Tuvo que aprender a delegar: hoy la gestión diaria de los ministerios está a cargo de Cafiero, mientras que él se concentra en el coronavirus y la negociación de la deuda. El Presidente hace, sin embargo, llamadas a sus funcionarios por asuntos puntuales, en general durante la noche. Al final del día, se da un tiempo para mirar series en Netflix con Yáñez.
En los últimos días, Fernández citó a Olivos aun cura que tiene fama de hacer milagros. El religioso le dijo que habría «luz» para la Argentina y el Presidente lo tomó como una buena señal.
Con Cristina se reunió varias veces a solas en los últimos 55 días. «Se vieron más veces que las que trascendieron públicamente», reconoce un colaborador presidencial. A ella, a diferencia de otros visitantes, la recibe en el chalet presidencial. Nadie, ni los colaboradores más cercanos, saben a ciencia cierta qué se dicen cuando se ven. «Solo ellos dos saben lo que hablan ahí», dicen en el entorno de Fernández. «A veces estamos de acuerdo y a veces no, pero yo la escucho por su gran capacidad e inteligencia», dijo Fernández días atrás sobre uno de esos encuentros.
«Lo que hay con Cristina son diferencias de lenguaje y de método, no de fondo. Alberto es un hombre que va por los acuerdos, Cristina es más explosiva. Ella tiene un dolor, una llaga, que le dificulta superar la grieta», dice alguien que conoce de cerca a los dos.
En los últimos días trascendió que a la vicepresidenta no le gustó el acercamiento que Fernández exhibió con Horacio Rodríguez Larreta. «No es que le molestó, simplemente es algo que ella no podría hacer», aseguran allegados a la vicepresidenta. Un estrecho colaborador presidencial aseguró que fue testigo de un mensaje que Cristina le envió a Alberto diciéndole que le había gustado la foto con Axel Kicillof y el jefe de gobierno porteño en el último anuncio de la cuarentena.
La bandera blanca duró poco. La decisión del jefe de gobierno porteño de liberar el comercio en la Ciudad puso en pie de guerra a La Plata y a intendentes del kirchnerismo que temen que la mayor circulación del virus desborde la General Paz. Fernández intentó poner orden y se sacó otra instantánea con Rodríguez Larreta en Olivos.
La relación con la oposición y la revisión del pasado es algo que deja a la luz las diferencias de criterio entre el Presidente y su vice. Cristina sostiene que existió un lawfare y que su situación en los tribunales es producto de una persecución política del macrismo. El kirchnerismo duro tenía redactada desde hace meses la denuncia penal contra la llamada «mesa judicial» del ex gobierno que presentó en los últimos días. Fernández había pedido evitar la guerra en los tribunales.
El Presidente aspira ahora a impulsar una reforma judicial que lleve su nombre, un proyecto hasta este fin de semana muy pocos conocían. Abrirá otro frente de tormenta, justo cuando está de cara a los peores fantasmas.
Hoy, a un año del inicio de su carrera presidencial, enfrenta el momento más duro de su gobierno. Le toca atravesar la peor parte de la pandemia y transitar el sprint final de una negociación de la deuda que lo tiene al filo del default.
Maia Jastreblansky,LA NACION,Política
POLITICA
Senado: se aprobó el recorte de subsidios en zonas frías y el Gobierno sumó una victoria en el Congreso

El Gobierno libertario sumó una victoria de peso en el Congreso: la bancada oficialista en el Senado, que comanda Patricia Bullrich, sancionó el recorte de subsidios en zonas frías empujado durante la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. La medida, que obtuvo 38 votos a favor y ocho en contra, se consiguió a cambio de una promesa para aliviar el peso de la energía eléctrica en provincias “cálidas”.
La extensa -y ahora criticada- ampliación que fomentó el kirchnerismo se retrotraerá y sólo quedará vigente por cuestiones sociales y/o de ingresos. Por caso, que una familia no sobrepase las tres canastas básicas, poco más de $4,7 millones. Mismo sentido para personas con discapacidad y veteranos de Malvinas. Esto apunta a distritos como Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, San Juan y Mendoza, entre otros.
Tras lo ocurrido, la gran incógnita que resta es cómo impactarán las subas en boletas durante el próximo invierno. Es que, para esa fecha, ya se estará en medio de una campaña presidencial y, casi con seguridad, habrá provincias afectadas por esta ley que definirán gobernador.
Los beneficios sí se sostienen para las zonas originales -Patagonia, Malargüe y la Puna-, con un sistema distinto que implicará aumentos, ya sean de este grupo o el anterior: el subsidio se aplicará sobre la generación de gas y no sobre la distribución, que se lleva la porción más grande del costo final en una factura.

Desde la Cámara alta y, luego de meses de idas y vueltas, el cierre de las voluntades para sacar la ley quedó en manos del jefe de Gabinete, Diego Santilli. La Casa Rosada anunció desde junio y en decenas de ocasiones sobre votos que, en realidad, nunca estaban confirmados. El funcionario se llevó así un importante triunfo a su favor.
“Tenemos que avanzar hacia un sistema de subsidios mucho más justo en nuestro país”, aseguró la titular de la comisión de Energía del Senado, Flavia Royón (Primero los Salteños). La legisladora agregó: “Hoy, en Argentina, tenemos 9.000.000 de usuarios de gas natural. La zona fría histórica son 940.000 usuarios. La zona fría ampliada son 3.360.000 usuarios. Pero fuera de los que tienen el privilegio de tener conexión de gas a redes, tenemos en Argentina 6.210.000 de usuarios que dependen de las garrafas”.
No estuvo de acuerdo con la iniciativa la experimentada radical Mariana Juri (Mendoza), quien observó la “improvisación en un tema trascendental” por “eliminar sin ningún criterio”. Y añadió: “Qué nos van a decir a los del interior, que estamos subsidiando el transporte del AMBA”.
Se sumó su colega de bloque Maximiliano Abad (Buenos Aires): “No se puede cambiar una ley mala por otra ley mala que, además, es arbitraria, injusta y sin rigor técnico”. Ambos rechazaron junto a los también radicales Eduardo Galaretto, Carolina Losada (ambos, de Santa Fe), Daniel Kroneberger (La Pampa) y el mendocino Rodolfo Suárez. Los dos restantes fueron los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano, que soñaban con “zonas polares”.

Fue curioso el trámite en el recinto del proyecto. Primero, el kirchnerismo, pese a que el tema ya estaba habilitado, anunció que se retiraba del recinto y que esperaría, en la previa de la definición, la confirmación del quorum. No volvieron más.
Después, la estrategia opositora quedó nada menos que en manos de Carambia -su compañera Gadano perdió tiempo en criticar a un mandatario de otra provincia y recibió una dura respuesta por ello-, que solicitó una moción -se votan en el momento- para pasar la sesión a un cuarto intermedio.
A pesar de la situación, el titular provisional del Senado, Bartolomé Abdala, que presidía el convite, dio lugar a los 15 minutos reglamentarios aunque siguió con la lista de oradores. Con el quorum ratificado y la moción caída, Bullrich mandó a cerrar el asunto y votar. Un final de jornada pésimo para lo que preveía el kirchnerismo horas antes del encuentro.
En las adhesiones a la ley aparecieron junto a los libertarios -y otros silvestres provinciales- los ahora ex kirchneristas de Convicción Federal Carolina Moisés (Jujuy), Sandra Mendoza (Tucumán) y Guillermo Andrada (Catamarca).
Sus otrora colegas cristinistas, referenciados en José Mayans (Formosa), emitieron -cuando todo lo valioso ya consumado- un comunicado para quejarse por no estar explícito en el texto la parte de zonas cálidas, una acusación contra el Gobierno para enfrentar norte versus sur del país, y para denostar “un incremento promedio de 1.600%” en gas y 800% en electricidad “en estos casi tres años de gestión”.
luciano ingaramo / comunicació
POLITICA
En un trámite inesperado y veloz, el Senado sancionó el recorte de subsidios al gas

En un escenario inusual por la retirada masiva del recinto de los senadores que rechazaban la iniciativa, lo que acortó el debate de manera sensible, el Senado aprobó y sancionó el polémico proyecto que reforma la ley de zonas frías, iniciativa con la que el gobierno de Javier Milei pretende recortar subsidios al gas en amplios sectores del país con la mira puesta en sostener su política de equilibrio fiscal.
Según estimaciones oficiales brindadas ante las comisiones del Senado por le secretaria de Energía, María Carmen Tetamantti, con esta norma perderán el subsidio de manera automática más de 3,3 millones de hogares, siendo la provincia de Buenos aires el distrito más afectado.
Con el kirchnerismo fuera del recinto y luego de sortear una jugada para que la sesión fracasara por falta de quórum, la jefa de la bancada oficialista, Patricia Bullrich (Capital), decidió evitar futuro contratiempos y pidió que se votara el proyecto en general y en particular.
Apenas si había transcurrido poco más de una hora de debate en la que hablaron seis senadores cuando el tablero marcó una votación de 38 votos a favor y 8 en contra que convirtió en ley al proyecto, que ya contaba con la aprobación de la Cámara de Diputados desde el 19 de mayo último.
Como ocurrió en su paso por la Cámara de Diputados,la iniciativa dividió al recinto de manera transversal más allá de sus banderías políticas, reuniendo en el rechazo a peronistas disidentes, radicales y provinciales.
De hecho, a la mayoría que sancionó la ley aportaron senadores peronistas de provincias del norte, como Guillermo Andrada (Catamarca), Carolina Moisés (Jujuy)y las tucumanas Beatriz Avila y Sandra Mendoza, alineados con los gobernadores Raúl Jalil, Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo, respectivamente.
La moneda de cambio para obtener estos respaldos fue la promesa del jefe de Gabinete, Diego Santilli, de que esas provincias recibirán aportes de la Nación para subsidiar el mayor consumo de energía eléctrica como consecuencia de las altas temperaturas de los meses de verano.
El rechazo quedó circunscripto a los senadores provinciales de Santa cruz Natalia Gadano y José María Carambia y a seis senadores radicales: Mariana Juri y Rodolfo Suárez, de Mendoza, Carolina Losada y Eduardo Galaretto, de Santa Fe, Daniel Kroneberger (La Pampa) y el bonaerense Maximiliano Abad.
La salida en masa del bloque justicialista no sólo acortó de manera sustancial el debate. reduciendo de manera sustancia los 29 senadores anotados inicialmente, sino que permitió el amplio resultado favorable de la votación, ya que el sector que conduce José Mayans (Formosa), no volvió al recinto.
Con la aceleración de los tiempos del debate apenas si se escucharon dos voces a favor del proyecto. La salteña Flavia Royón (Primero los Salteños), que ofició de miembro informante, y la radical Edith Terenzi (Chubut). Ante la posibliidad de acortar la discusión, todos los senadores del oficialismo se bajaron de la lista de oradores.
“Tenemos que avanzar hacia un sistema de subsidios mucho más justo en nuestro país, que contemple no solo regiones bioclimáticas, sino también capacidades socioeconómicas, y que se subsidien volúmenes de gas o de energía que sean razonables”, dijo Royón, presidenta de la comisión de Minería.
En ese sentido, la senadora explicó que “hoy el subsidio es sobre los 3 componentes de la factura, sobre el costo del gas, sobre el transporte y sobre la distribución; lo que hace el proyecto es concentrar el subsidio solamente en la primera parte, en el costo del gas”.
“La situación económica va a determinar qué hogares requieren asistencia, y lo va a hacer por un volumen, por un consumo base que determina las necesidades indispensables de gas”, completó Royón.
Desde la otra vereda se quejó Gadano, quien afirmó que la ley implicará un aumento en las facturas de los usuarios de la región más austral país.
“Si le quitamos el subsidio al transporte y la distribución cómo no van a impactar ese porcentaje a la facturas si el gas hay que transportarlo hasta la Patagonia”, se quejó Gadano.
La radical Juri dijo que se encontraba ante un “día muy triste” porque “estamos agregando más injusticia” en l Argentina. “Estamos legislando sin ningún criterio técnico que permita justificar el concepto de zona fría”, agregó Juri, quien dijo que la iniciativa “afecta al 61% de los usuarios mendocinos”.
Por su parte, el bonaerense Abad dijo que acompañaba la ayuda a las provincias del norte por el mayor consumo eléctrico, pero también usar “el mismo principio para no excluir, para no dejar tirados, para no abandonar a muchos ciudadanos de distintos puntos del país donde hay temperaturas muy bajas”.
Al respecto, Abad dijo que en la provincia de Buenos Sires serán “94 municipios” los afectados co un total de 1,3 millón de hogares que “se van a quedar fuera de este beneficio y desprotegidos de un día para el otro”.
La ley sancionada esta tarde propone una redefinición del régimen de descuentos en las facturas de gas: en lugar de sostener una ayuda amplia basada principalmente en la ubicación geográfica, plantea concentrarla en las regiones de clima más riguroso y en los hogares de menores ingresos.
El esquema nació en 2002, con la Ley 25.565, para otorgar tarifas diferenciales a usuarios residenciales de la Patagonia, la Puna y el departamento mendocino de Malargüe. En 2021, la Ley 27.637 amplió el beneficio a localidades de otras provincias -entre ellas Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, San Luis, San Juan, Salta, Jujuy y La Rioja-, y llevó el universo alcanzado desde cerca de un millón hasta alrededor de cuatro millones de hogares.
La reforma busca volver al mapa original: conservarían la cobertura general los usuarios de la Patagonia, Malargüe y la Puna, mientras que quedarían fuera las zonas incorporadas en 2021.
Otro punto central es la base sobre la que se calcula la bonificación, hoy situada entre el 30% y el 50%. El proyecto establece que el descuento se aplique únicamente al precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), y no al total de la factura.
Así, los cargos de transporte, distribución y los impuestos quedarían fuera de la cobertura, un cambio que también elevaría el monto final para usuarios de las regiones históricas que continúen dentro del régimen.
En las localidades excluidas del beneficio geográfico, la asistencia quedaría reservada a hogares que acrediten vulnerabilidad socioeconómica.
El financiamiento seguiría apoyado en el Fondo Fiduciario para Subsidios de Consumos Residenciales de Gas, nutrido por un recargo de hasta el 7,5% sobre el precio del gas que pagan los usuarios del sistema.
Gustavo Ybarra,Conforme a
POLITICA
Avanza la investigación por los sueldos irregulares en la Armada: declararon dos militares y se secuestró material sensible

La causa por el pago de sueldos indebidos por casi $1000 millones en la Armada Argentina avanzó esta semana con dos medidas centrales: las declaraciones testimoniales de los dos militares que integraron la comisión interna que detectó las maniobras, y el secuestro formal de las computadoras que contenían la información utilizada para las acreditaciones cuestionadas, según supo TN de fuentes judiciales.
El primero en declarar ante el Juzgado Criminal y Correccional Federal, 2 a cargo de Sebastián Ramos, fue Mauricio Fernando Borda, capitán de corbeta contador y jefe de la División Contabilidad Presupuestaria de la Jefatura Administrativa Financiera de la Armada, que se presentó ante el juez Ramos el lunes 21 de septiembre. Borda integró la comisión interdisciplinaria que la fuerza formó a fines de agosto para auditar las liquidaciones cuestionadas, junto al capitán Carlos Alberto Castro Maggio —quien después hizo la denuncia penal—, la teniente Acuña —identificada solo por su apellido en la declaración— y el teniente Jonathan Fernando Romano, jefe de la División Sistemas.
El expediente se originó en la denuncia que el propio Castro Maggio presentó el 15 de septiembre, después de detectar acreditaciones bancarias superiores a los haberes liquidados por un total de $981.148.567 entre julio de 2022 y enero de 2026, con 23 personas beneficiadas y cuatro de ellas sin ningún vínculo laboral con la fuerza. A partir de esa denuncia, el ministro de Defensa, Carlos Presti, ordenó al jefe de la Armada, almirante Juan Carlos Romay, iniciar los consejos de disciplina para destituir al personal involucrado. La fuerza terminó desplazando de sus funciones a nueve efectivos —ocho capitanes de corbeta y un suboficial—.
Castro Maggio indicó que “durante el período comprendido entre julio de 2022 y enero de 2026, se efectuaron 645 acreditaciones indebidas a favor de 23 personas, por importes superiores a los que les correspondían conforme a sus respectivas liquidaciones y/o sin respaldo en haberes legítimamente liquidados”. El funcionario dijo que las presuntas anomalías alcanzan los $981.148.567,88.
a presentación identificó entre los involucrados a “personal militar en actividad y retiro, personal civil de planta permanente y contratado, personal civil actualmente jubilado y cuatro personas que no poseen vinculación laboral ni funcional alguna con la Armada”.
Estas últimas son María del Carmen Prieto, con 46 acreditaciones por $152.259.495,86, Damián Andrés Santana, con 47 acreditaciones por $99.496.225,47, Amalia Cristina Díaz, con 46 acreditaciones por $91.978.048,38, Natalia Carolina Yahia, con 45 acreditaciones por $90.466.948,33. Prieto es la persona que recibió el mayor importe individual entre los 23 involucrados identificados, y es cónyuge del entonces Jefe del Departamento Revista, Capitán de Navío, Contador Ariel Baltasar Atanasoff.
Según el testimonio de Borda, trabajaron con la información alojada en dos computadoras de la agente civil Vanesa Juárez, la extrajeron a un pendrive para preservar la cadena de custodia y compararon, sobre una base de unas 24.000 personas, los haberes liquidados, lo publicado en el sistema de haberes web y lo efectivamente acreditado por el Banco Nación. En apenas cuatro días de trabajo surgió, de manera repetida, el mismo grupo de 23 personas que hoy está bajo investigación.
Luego declaró también Jonathan Fernando Romano, el jefe de la División Sistemas que había quedado a cargo de resguardar los dos equipos informáticos que usaba Juárez para preparar y transmitir al Banco Nación los archivos de pago. Ese resguardo terminó esta semana, cuando la Justicia dispuso el secuestro formal de las computadoras, que hasta entonces permanecían guardadas en una caja fuerte del edificio Libertad, sede de la Armada.

Con las dos testimoniales ya incorporadas al expediente y los equipos secuestrados, el próximo paso de la instrucción es la pericia informática que había pedido el fiscal Ramiro González, orientada a determinar qué usuarios accedieron a esas computadoras, qué archivos fueron creados o modificados y en qué fechas y horarios se habrían producido las alteraciones que permitieron acreditar importes superiores a los liquidados. También sigue pendiente la respuesta del Banco Nación al oficio librado para reconstruir el circuito de las 645 acreditaciones cuestionadas.
Armada Argentina, Fuerzas Armadas, Corrupción
POLITICA3 días agoRadiografía del ajuste: Los flancos más criticados de la gestión de Javier Milei entre recortes sociales, crisis previsional y salarios de miseria
INTERNACIONAL3 días agoGabriela Margall, escritora: “Se puede vivir de la literatura si uno tiene disciplina, se compromete y entiende que a veces hay momentos buenos y a veces no tanto”
POLITICA2 días agoEl Senado se encamina a una dura pelea por dos lugares en el Consejo de la Magistratura y el rol de Villarruel podría ser decisivo



















