POLITICA
El massismo alertó que la confrontación con Brasil impacta en la economía argentina

El Frente Renovador, que lidera Sergio Massa, defendió la alianza productiva con el gobierno de Lula da Silva y Brasil, en respuesta a las recientes críticas del presidente argentino Javier Milei al mandatario brasileño durante su visita de este sábado para sumarse al lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro.
A raíz de los dichos de Milei, el Gobierno de Brasil llamó este domingo a consulta a su embajador en la Argentina, Julio Bitelli, una decisión que profundizó la tensión diplomática entre ambos países.
Dirigentes massistas de todo el país advirtieron que estos desencuentros diplomáticos afectan directamente el empleo, la producción y a miles de PyMEs argentinas vinculadas al principal socio comercial de la Argentina.
Desde el massismo se remarcó que “el respeto al principal socio comercial del país no es un exabrupto menor, es un costo económico concreto que terminan pagando las PyMEs, las exportaciones y los trabajadores argentinos”. La postura de los dirigentes del massismo fue en favor de preservar una relación bilateral basada en el diálogo, el respeto y una agenda común orientada a la producción y el empleo.

El bloque massista en la Cámara de Diputados advirtió que la confrontación política con Brasil tiene un impacto directo sobre la economía argentina. Legisladores nacionales como Sabrina Selva recordaron que “detrás del vínculo bilateral hay miles de PyMEs, empleos e industrias argentinas que dependen de nuestro principal socio comercial”.
Por su parte, Diego Giuliano, presidente del Frente Renovador, sostuvo: “Un presidente viaja para defender los intereses de la Argentina, no para hacer campaña ni agraviar al mandatario de nuestro principal socio comercial”.
En palabras de Giuliano, “cada pelea diplomática de Milei la terminan pagando nuestra industria, nuestras exportaciones y nuestros trabajadores”. La diputada Cecilia Moreau calificó como “inaceptables” los agravios y subrayó que “jamás en la historia un presidente argentino viajó a otro país para insultar públicamente a su mandatario”.
La reciente escalada verbal del presidente Milei contra Lula da Silva ha sido señalada por referentes del Frente Renovador como un factor que pone en riesgo la relación comercial más relevante para la industria y el empleo argentino. La tensión entre ambos gobiernos se da en un contexto de fuerte deterioro del entramado productivo nacional y destrucción de empleo formal, profundizando la preocupación sobre el futuro de miles de empresas y trabajadores.
Referentes nacionales y provinciales del massismo coincidieron en que la salida para la Argentina debe ser la integración regional y el trabajo conjunto con Brasil. La diputada Jimena López subrayó que “la unidad también se construye mirando a la región” y que el país necesita “integración, inclusión y futuro”. Ramiro Gutiérrez sostuvo que “los líderes siempre hermanan a sus pueblos” y que la solidez regional depende del diálogo y el respeto.
En la provincia de Buenos Aires, el senador Marcos Pisano defendió “un modelo de desarrollo que incluya a todos, no sólo a los amigos del poder”, mientras que la legisladora Ayelén Rasquetti reivindicó la historia compartida y la necesidad de “diálogo, trabajo conjunto y solidaridad”. La diputada Sofía Vannelli advirtió que “un país que crece para pocos, no sirve”, y resaltó el ejemplo de conducción de Sergio Massa y Lula en materia de integración regional.
El ministro bonaerense Martín Marinucci declaró que “la integración entre Argentina y Brasil no es una consigna: es una decisión estratégica para generar trabajo, producción y oportunidades”. Marcela Passo, subsecretaria provincial, lamentó que “la agenda de odio que impulsa el actual gobierno argentino se haya puesto por encima de esos ideales”.
Legisladores massistas de diversas provincias se sumaron al reclamo. Vanesa Abril (Chubut) destacó que “Argentina hoy más que nunca necesita del diálogo y la unidad regional”. Sara Aparicio (Corrientes) reclamó una política exterior orientada al desarrollo y la producción, y Germán Braillard subrayó la importancia de la cooperación diaria entre provincias argentinas y brasileñas. Gabriela Lizana (Mendoza) advirtió que “los agravios nunca fortalecen a un país” y que millones de puestos de trabajo dependen de una relación madura con Brasil.

El diputado nacional por Tierra del Fuego, Jorge “Koky” Araujo, afirmó: “Vecinos. Amigos. Aliados estratégicos. Con Brasil podemos progresar juntos. Poco importa el ego de un presidente que quiere que se hable de él en el exterior y hace daño a nuestro comercio y a nuestras chances de desarrollo. Primero, el país”.
El espacio liderado por Sergio Massa advirtió que las palabras contra Lula no son solo un problema de forma, sino “un ataque a los intereses económicos de millones de argentinos que ya sufren la pérdida de empleo formal y el retroceso del aparato productivo”.
En ese sentido, los dirigentes ratificaron el liderazgo de Massa y su propuesta de construir una Argentina con más diálogo, cooperación y crecimiento con inclusión social.
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POLITICA
El exembajador Jorge Argüello advirtió que el conflicto con Brasil es “la mayor imprudencia” diplomática desde 1983

La crisis diplomática que se abrió entre la Argentina y Brasil tras los dichos del presidente Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva y el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, seguida por la decisión del gobierno brasileño de llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires, reabrió el debate sobre los límites entre las afinidades ideológicas de un gobierno y los intereses permanentes de la política exterior. Para Jorge Argüello, uno de los diplomáticos argentinos con mayor trayectoria internacional, el episodio representó un quiebre con una política de Estado que comenzó a construirse con el regreso de la democracia y que logró sostenerse durante más de cuarenta años.
«Constituye una gran imprudencia, probablemente la mayor desde 1983“, afirmó Argüello en declaraciones a Infobae.
El ex embajador argentino en Estados Unidos, Portugal y ante las Naciones Unidas sostuvo que el conflicto no debía analizarse únicamente desde la coyuntura política, sino desde el proceso de integración estratégica que impulsaron Raúl Alfonsín y José Sarney a partir de 1983, cuando ambos países decidieron dejar atrás décadas de competencia y desconfianza para construir una relación basada en intereses comunes.

“Desde el momento en que Alfonsín y Sarney iniciaron un camino de integración sin retorno, hemos pasado cuarenta años construyendo confianza sobre la base de intereses compartidos, no de afinidades ideológicas”, explicó.
A juicio del exdiplomático, ese fue precisamente uno de los principales activos de la relación bilateral: haber logrado preservar la cooperación entre la Argentina y Brasil más allá de los cambios políticos registrados en ambos países durante las últimas cuatro décadas.
“Durante estos cuarenta años convivieron presidentes de los más diversos signos políticos en los dos países y, sin embargo, el vínculo no solamente se mantuvo, sino que se fue profundizando”, sostuvo.
Argüello recordó que ese proceso permitió revertir una histórica rivalidad regional y convertirla en una asociación estratégica sin antecedentes en América del Sur.
“Nosotros venimos de una antigua rivalidad y hemos construido una asociación estratégica”, señaló.
Como ejemplo de esa transformación mencionó la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC), el organismo binacional creado por ambos países para supervisar el uso pacífico de los materiales nucleares.
“El ABACC es un hecho único en el mundo”, destacó, al señalar que constituye uno de los mayores símbolos de la confianza alcanzada entre Buenos Aires y Brasilia desde el retorno democrático.
Para el ex embajador, esa construcción institucional es la que hoy aparecía amenazada por una visión que subordinaba la política exterior a las afinidades ideológicas entre los gobiernos.
“Todo esto que hemos ido construyendo durante cuarenta años choca con la idea de teñir de azul la región”, afirmó, en referencia a la estrategia política impulsada por Javier Milei junto a dirigentes de la centroderecha latinoamericana.

Argüello aclaró que no cuestionaba que un presidente tuviera posiciones políticas o ideológicas definidas. El problema, sostuvo, aparecía cuando esas convicciones terminaban condicionando decisiones que afectaban intereses permanentes del Estado.
“Los presidentes pueden tener posiciones políticas e ideológicas, pero lo que no pueden hacer es imponerlas sobre el interés nacional”, afirmó.
Y desarrolló esa idea con una definición que, a su entender, constituía uno de los principios centrales de la política exterior.
“El interés nacional es permanente. No cambia en función del pensamiento político o de la concepción ideológica del gobierno. Porque el gobierno pasa; el interés nacional permanece”, sostuvo.
Las declaraciones de Argüello llegaron después de que el presidente Milei participara el sábado en San Pablo del acto de lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro. Durante su discurso calificó a Lula de “ladrón”, “presidiario” y “totalitario”, además de insultar al juez Alexandre de Moraes, quien le había impedido visitar al ex presidente Jair Bolsonaro durante su estadía en Brasil.
La reacción brasileña fue inmediata. El Partido de los Trabajadores repudió las declaraciones del mandatario argentino, funcionarios del gobierno de Lula cuestionaron el tono del discurso y, finalmente, el canciller Mauro Vieira resolvió llamar a consultas al embajador Julio Glinternick Bitelli, en la respuesta diplomática más importante adoptada por Brasil desde el inicio de la gestión de Milei. Según pudo confirmar Infobae de fuentes oficiales, la decisión respondió al fuerte malestar que provocaron los agravios dirigidos tanto al presidente brasileño como a uno de los integrantes del Supremo Tribunal Federal.
Para Argüello, el episodio excedía el enfrentamiento personal entre los actuales mandatarios y obligaba a reflexionar sobre el rumbo de la política exterior argentina.
“Los gobiernos pasan; el interés nacional permanece”, insistió.

A su entender, esa fue la lógica que permitió consolidar durante más de cuatro décadas una relación estratégica entre las dos mayores economías de América del Sur y convertirla en uno de los pilares del Mercosur y de la estabilidad regional.
Por eso consideró que la crisis actual trascendía el conflicto coyuntural. Desde su mirada, la mayor preocupación no residía únicamente en el deterioro del vínculo político con el gobierno de Lula, sino en que una política exterior basada en afinidades ideológicas terminara debilitando una política de Estado que sobrevivió a administraciones radicales, peronistas, liberales y socialdemócratas a ambos lados de la frontera.
“Hemos construido cuarenta años de confianza sobre intereses compartidos. Ese es el capital que no debería ponerse en riesgo”, concluyó el ex embajador, al sintetizar la preocupación que, según entendía, hoy atravesaba a buena parte de la diplomacia argentina.
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POLITICA
En medio del conflicto diplomático, Milei acusó a Lula de estar detrás de la “campaña antiargentina”

El presidente Javier Milei acusó a su par de Brasil, Lula da Silva, de estar detrás de la “campaña antiargentina”, en medio de un conflicto diplomático que se desató luego de actividades de campaña de Milei junto al hijo de Jair Bolsonaro, Flavio.
Lula llamó hoy a consulta a su embajador en la Argentina y se tensionó la relación entre los dos países. La respuesta del presidente argentino escaló aun más la situación.
“¿Sabe quién puso más plata en esta campaña antiargentina? El gobierno de Brasil. El 25 por ciento de los recursos salió de ahí“, sostuvo. Con campaña antiargentina aludió a la reacción global, en muchos casos desproporcionada, a ciertas actitudes de la selección nacional en el mundial de fútbol, que terminó con figuras del fútbol y del espectáculo acusando al país de racista.
En diálogo con radio Mitre, Milei dijo que “estamos poniendo en jaque la política de estos chorros que se escudan detrás del Estado para robarle a la gente; están nerviosos porque se está demostrando que si sacas al Estado del medio, la gente prospera”.
“¿Sabe quién puso más plata en esta campaña anti-Argentina? El Gobierno de Brasil, el 25% de los recursos salió de ahí… y después vienen a hablar de interferencias», apuntó el Presidente justo un día después de que viajara al país vecino para brindar su apoyo a la candidatura de Flavio Bolsonaro.
“Además, [los brasileños] jugaron un rol muy activo en la campaña de 2023, ¿o se olvida que los asesores de [Sergio] Massa eran un grupo de brasileños que mandó Lula? Jugaron activamente en esa campaña», prosiguió Milei.
El Presidente sumó: “Quise ir a ver a mi amigo Jair Bolsonaro y no me dejaron, pero acá el expresidiario [por Lula] vino a saludar a la rea [por Cristina Fernández de Kirchner], ¿no? Nadie le prohibió nada; sin embargo, a mí no me dejaron visitar a mi amigo, que además está injustamente preso”.
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Javier Milei acusó a Brasil de financiar la campaña antiargentina

Horas después de que el Gobierno de Lula llamara a consultas a su embajador en Buenos Aires por los dichos de Javier Milei durante el acto de lanzamiento de campaña de Flávio Bolsonaro, el presidente argentino volvió a apuntar contra el país vecino y lo acusó de financiar la supuesta campaña antiargentina.
“Me alié con Estados Unidos, me alié con Israel, y hoy Argentina es un faro de la libertad. Por eso todo el ataque que hubo, toda la campaña mediática, porque estamos siendo el faro de Occidente, porque estamos cambiando el mundo, porque estamos poniendo en jaque las políticas de estos chorros que se escudan detrás del Estado presente para robarle a la gente de bien. Entonces están nerviosos porque se está demostrando que usted saca al Estado del medio y la gente prospera y todos los parásitos que viven del Estado están desesperados”, dijo el mandatario durante una entrevista en Radio Mitre en el predio de la Sociedad Rural, donde más temprano participó de la inauguración oficial de la tradicional muestra del campo.
Enseguida, redobló la apuesta y apuntó contra el país vecino: ¿Sabe quién puso más plata en esta campaña antiargentina? El gobierno de Brasil. El veinticinco por ciento de los recursos salió del gobierno de Brasil. Después vienen a hablar de interferencia. Además, jugaba un rol muy activo en la campaña del 2023. ¿Usted se olvida que los asesores de Massa eran un grupo de brasileños?
Milei insistió además en sus críticas por el impedimento de la justicia brasileña para poder visitar a Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria acusado de intento de golpe de Estado.
“Yo quise ir a ver a mi amigo Jair Bolsonaro. No me dejaron.Acá, sin embargo,el expresidiario vino a saludar a la rea”, dijo en referencia a la visita que meses atrás Lula hizo a Cristina Kirchner en el departamento en el que la expresidenta cumple arresto domiciliario.

“Acá no hubo ningún problema. Nadie le prohibió nada. Sin embargo, a mí no me dejaron visitar a mi amigo, que además está injustamente preso. Además, también financiada esta campaña antiargentina por México, por el Partido Demócrata de Estados Unidos. Son las cabezas progresistas que no quieren que las ideas de la libertad funcionen. Porque si usted empieza a demostrar que corriendo el Estado, corriendo los parásitos estos, la economía progresa y la gente está mejor, y tienen un problema enorme. Entonces, por eso nos atacan”, añadió
Por último, dijo que esa situación seguirá hasta las próximas elecciones: “Noticias falsas, noticias operadas… nos tenemos que preparar para esto. No se dejen engañar porque van a venir haciéndose los buenos para meterle la mano en el bolsillo. Por lo menos conmigo ya saben que no le meto la mano en el bolsillo, que le devuelvo la plata”.
Este domingo, el Gobierno de Brasil llamó a consulta a su embajador en la Argentina, Julio Bitelli, después de que Javier Milei tildara a Luiz Inácio Lula da Silva de “presidiario” y “ladrón” durante en un acto partidario en San Pablo, una decisión adoptada por el canciller Mauro Vieira que profundizó la tensión diplomática entre dos países cuya relación bilateral ya atravesaba un vínculo poco fluido pese a que Brasil es el principal socio comercial argentino.
Bitelli viajará a su país en las próximas horas, según confirmó Infobae a partir de fuentes oficiales. La medida llegó tras una intervención de Milei en territorio brasileño que el gobierno de Lula interpretó como una injerencia en asuntos internos.
El episodio se produjo un día después de que el mandatario argentino participara en la convención del Partido Liberal, en apoyo a la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro para las elecciones del 4 de octubre. En ese acto, Milei llamó a Lula “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”, y también atacó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien definió como “basura calva”.
Durante un discurso de unos 25 minutos, el Presidente respaldó a Flávio Bolsonaro como postulante del principal espacio opositor al actual jefe de Estado brasileño. Allí sostuvo que Brasil enfrentaba un “Riesgo Lula” y afirmó que el país iba hacia una crisis de deuda porque, a su juicio, el mandatario brasileño no hizo el ajuste fiscal necesario.
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