CHIMENTOS
Wanda Nara embargó a Icardi por millones de dólares y Mauro estalló: «Pegarle una patada en el cu…»
La guerra judicial entre Mauro Icardi y Wanda Nara sumó un nuevo capítulo explosivo. Luego de que se conociera el embargo preventivo de la llamada «Casa de los Sueños», solicitado para garantizar la cuota alimentaria de sus hijas, el futbolista estalló en sus redes sociales con un durísimo descargo contra el juez Adrián Hagopián, a quien acusó de actuar con parcialidad.
Primero, Icardi publicó una imagen del jardín de la propiedad junto a una sugestiva frase: «Cuanto más llena la luna, más desesperados los que viven en la sombra». Sin embargo, minutos después fue mucho más allá y apuntó directamente contra el magistrado.
«Por acá leyendo de embargos me pregunto: ¿Se lleva porcentaje el señor juez Hagopián por la herencia en vida de 3 millones de dólares que pretende para contentar a sus ‘amigas’?», escribió.
El delantero también cuestionó los fundamentos de la medida cautelar y adelantó que apelará la decisión. «Los fundamentos del supuesto embargo, ¿cuáles serían? Ninguno, no tiene. Me da pie solito para la apelación», sostuvo. Y redobló la apuesta con una fuerte crítica: «¿Hasta cuándo vamos a seguir teniendo estos mamarrachos en la Justicia?».
ICARDI EXPLOTÓ CONTRA EL JUEZ
Lejos de bajar el tono, Icardi calificó al magistrado de «incompetente» y manifestó su confianza en que la Cámara revierta la resolución. «Seguramente la Cámara esta vez no va a dudar tanto para sacar del medio a un incompetente que manifiesta tanta parcialidad. La última vez lo pensaron un mes entero; dudo que se tarde lo mismo para pegarle una patada en el culo cuando es tan alevoso», disparó.
En otro tramo de su descargo, el futbolista volvió a cargar contra Wanda Nara y su entorno legal. «Necesitan rascar de algún lado. Cuanto más pidan acá, más pido en la Justicia italiana de lo que me tienen que restituir». Luego agregó una posdata con ironía: «Se quedaron con ganas de los 250.000 euros por mes para la señora, los 130.000 euros para las nenas y los 100.000 mensuales por el divorcio. Necesitan rascar de algún lado».
Más tarde, Icardi volvió a publicar otra serie de historias para minimizar el alcance del embargo. «¿Tanto quilombo para embargar una suma que no llega ni al 20% del valor de mi casa?», lanzó. Y remató con otra frase que rápidamente generó repercusión: «Siempre escuché la frase ‘los niños no comen ladrillos’, y con el supuesto embargo no arrancan ni con el portón».
Por último, el delantero también apuntó contra los medios de comunicación y cerró con una chicana que involucró a la China Suárez. «Cómo les gusta vender pescado podrido a los cuatro gatos locos que repiten estupideces con un micrófono en la mano todos los días. No se coman el verso».
Después publicó una foto del interior de la mansión y escribió con ironía: «¿El cuadro lo puedo colgar o me lo quiere embargar?». Finalmente, recordó una vieja resolución judicial y concluyó: «Aún recuerdo cuando en las resoluciones escribía que la señorita María Eugenia Suárez no podía estar presente en mi propia casa. ¡Impresentable!».

Wanda Nara, Mauro Icardi
CHIMENTOS
Los cuatro signos del horóscopo chino que saldrán ganando si dejan de insistir en agosto, según Ludovica Squirru
Agosto no será un mes para forzar situaciones ni querer resolver todo de inmediato. Según las enseñanzas de Ludovica Squirru, algunos animales del horóscopo chino encontrarán mejores resultados si priorizan la calma, el diálogo y las acciones solidarias antes que los cambios drásticos o las decisiones impulsivas.
La energía favorecerá especialmente las tareas comunitarias, la ayuda a los demás y el trabajo silencioso. En cambio, Squirru aconseja postergar inauguraciones, reformas importantes, casamientos o grandes obras, ya que el momento pedirá consolidar lo existente antes de construir algo nuevo.
Perro
Comenzará agosto con la necesidad de ordenar prioridades y no dejarse llevar por la ansiedad. Ayudar a otros y fortalecer vínculos le dará mejores resultados que intentar controlar cada situación.
Conejo
Tendrá la oportunidad de resolver diferencias desde la diplomacia. Evitar enfrentamientos innecesarios será la clave para conservar el equilibrio y abrir nuevas puertas en el plano personal.
Caballo
Necesitará administrar mejor su energía y no asumir más responsabilidades de las que realmente puede sostener. La prudencia será una aliada para evitar desgastes.
Tigre
Encontrará respuestas si deja de insistir con aquello que no depende de él. Agosto lo invitará a enfocarse en lo esencial, fortalecer su círculo cercano y esperar el momento indicado para avanzar.
horóscopo chino, Ludovica Squirru, agosto 2026, signos chinos
CHIMENTOS
Magui Bravi en “Lo de Pampita”: “No imagino cómo es volver a enamorarme”
Magui Bravi empezó a bailar a los cuatro años, cuando la danza clásica se convirtió en una de las primeras grandes pasiones de su vida. Sin embargo, una etapa marcada por problemas de salud la llevó a alejarse de la disciplina durante un tiempo. Más adelante, trabajó como azafata mientras estudiaba Filosofía, hasta que decidió probar suerte en Soñando por bailar 2, el reality que terminó ganando y que cambió por completo el rumbo de su carrera. Después llegó Bailando por un sueño, una experiencia que significó el cierre de una etapa como bailarina y le abrió las puertas de la televisión y el espectáculo.
Con el tiempo, Bravi decidió ir detrás de un sueño que tenía desde hacía años: convertirse en actriz. Desde 2016 se enfocó en el cine y comenzó a construir, de manera gradual, una carrera que ya suma más de 25 películas, varias de ellas vinculadas al género de terror y fantástico. En paralelo, también comenzó a producir sus propios proyectos y asumió el desafío de ponerse delante y detrás de cámara.
En su vida personal, durante esos años también atravesó una historia de amor de largo recorrido con el arquitecto Octavio Cattaneo, a quien conoció cuando tenía 17 años. Decidieron divorciarse después de 15 años de relación.
En 2024 nació Galileo, su hijo con Cattaneo. Atravesó un embarazo de riesgo, una cesárea de emergencia y una depresión posparto que la llevó a pedir ayuda profesional y a replantearse muchas de las expectativas que tenía sobre ser madre. Hoy, con Galileo como centro de su rutina, Bravi intenta disfrutar de esa etapa sin perder su identidad profesional: sigue actuando, produciendo y construyendo una carrera que comenzó con la danza y que, después de varios cambios de rumbo, encontró en el cine el lugar donde quiere quedarse.
Acá, los momentos más destacados de la charla:
<b>“Hoy en día el amor más profundo que siento es mi hijo. Y de hecho nunca sentí un amor tan grande por ninguna de mis parejas” </b>
—Si me preguntás si fue el amor de tu vida, no lo sé, pero es el padre de mi hijo. Y yo siempre supe que él iba a ser el padre de mi hijo…, conmigo o sin mí. Dieciséis años juntos, ¡mucho! Por eso siempre que tuvimos como cositas, seguí. Seguimos, ¿no cierto? Siempre que se sigue es de a dos, pero yo lo veía como un buen papá.
—¿Cómo evolucionaron como personas?
—Él me conoció siendo azafata, con lo cual ya hubo un cambio drástico en mi vida al cien por ciento. La paternidad también nos hizo crecer mucho como personas. No sé cómo se hace. ¡Qué sé yo, es una vida entera juntos! ¡Es mucho tiempo! Yo siempre dije que a mí me gusta hacer equipo en la pareja. “¿Qué te gusta? ¿Qué me gusta? ¡Vamos para adelante y somos los dos contra el mundo!“. Es muy importante como respetar al otro y su espacio. Y hoy en día yo siento que igual seguimos siendo un equipo en dos canchas diferentes.
—Y todo lo que les espera por delante, además…
—Es muy difícil porque pensamos muy distinto en la educación de Galito, pero tratamos siempre de ponernos de acuerdo. No me imagino cómo es volver a enamorarme. Me tengo que fascinar. Hoy en día el amor más profundo que siento es mi hijo. Y de hecho nunca sentí un amor tan grande por ninguna de mis parejas. La pareja no es incondicional y me encantaría volver a enamorarme. Me encantaría, sí. A mí me gusta estar en pareja. Para mí, qué sé yo, la exclusividad es un privilegio.
—Bueno, pero ahora te encontraste en otro lugar para crecer también, ¿no?
—Bueno, también tengo que estar un poco sola (ríe) ¿no? Mis amigas me decían bueno, ¡che, pará, pará! Y de repente encontrarme tomando un mate y desayunando a la mañana sola es como, bueno, elijo, me puedo leer un libro tranquila y es como “hola, acá estoy yo también”. Está bueno volver a Magui. Ni la Magui mamá ni la Magui que estuvo en pareja toda la vida, volver a mí, sola.
—Mi mamá instaló sus sueños en mí. Yo bailé porque ella quería ser bailarina y no pudo. Y sí, era superexigente. Súper, superexigente. Por eso yo también siempre fui medio nerd también. No podía llegar con un nueve a casa en ninguna materia. Y con el ballet, si no tenía el papel protagónico, no iba a verme.
—Buscaba la perfección…
—Sí, pero también se lo agradecí porque eso hizo que yo sea como muy insistente con las cosas que quiero. Ya no busco la perfección, eso lo buscaba mucho con el clásico, pero sí busco objetivos. Siempre voy por más y siempre quiero esto. Bueno, ¡vamos a por ello como sea!
—¿Y cuándo hubo conciliación con esa mamá que te tocó? Porque uno no elige en la familia que nace.
—Yo creo que le perdoné todo cuando yo fui mamá, que me di cuenta de las cosas que hizo por mí, que solo las puede hacer una madre viviendo los primeros años de mi hijo. Mi hijo tiene dos años y medio y yo viví una maternidad que hay cosas que decía: “Guau, esto hizo mi mamá por mí”. Yo le perdoné todo porque yo hago lo que puedo. Como me perdono a mí misma si no está todo perfecto como mamá; para mí fue muy importante decir: “Che, mi vieja hizo todas estas cosas por mí. Y yo soy quien soy gracias a ella también”. Nada, le perdoné todo. Y a veces decís: “Ay, esto lo estoy haciendo igual que mi mamá, esto lo estoy repitiendo, aunque no me guste, me salió del alma”. Y yo busco un poquito a ver en qué es bueno este chico (risas) Yo soy muy competitiva, muy exigente. Entonces, no sé, le he dado una pelota a ver si…
—¿Si hay talento?
—Si hay algo ahí, qué sé yo. De repente lo veo y le gusta mucho la música. Y el papá es músico también, o sea, es arquitecto, pero estudió música en el conservatorio y tiene un amor por la música. Yo dije: “Ay, bueno, quizás va por ahí”.
—Ahí, buscando.
—Yo creo que tiene que ver con mis raíces.
—La depresión posparto es algo que te pasa no solo químicamente, sino mentalmente. Yo no podía parar de llorar. Lloraba él, lloraba yo. Y era: ¿cómo puede ser si esto es lo más lindo que me pasó en la vida? ¿Cómo puede estar pasándome esto? Me asusté mucho porque esa personita dependía de mí. Y si mamá no está bien, ¿cómo hacemos para que el bebé esté bien? Filmé una peli estando así y era muy fácil llorar. Todas las veces que quería el director. Caía la lágrima cuando tenía que caer, que no es siempre fácil. En esa época sí era para lo único que sirvió mucho eso. Y después para sanar. Siempre veía las maternidades perfectas.
—Las de Instagram.
—Las de Instagram. Y yo dije: “Pero yo no estoy ahí. No me está pasando esto. No tengo una sonrisa en la cara, ¿qué está pasando?”. Y ahí dije: “Bueno, esto tengo que tratarlo”. Está bueno pedir ayuda.
—Importante para aceptar…
—…lo que está pasando.
—Reconocerla si se puede, a veces no la podés reconocer.
—Hablar, sobre todo hablar. ¡Poder hablar! Es tan terrible pensar que uno está en el momento más importante de su vida, que tenés que sostener un bebé y que es tan chiquito y que estás viviendo eso.
<b>“A mi viejo le costó un montón cuando le dije que dejaba de volar e iba a intentarlo todo en la tele”</b>

—No quería estar en el Bailando para hacerme famosa, yo quería que me vieran bailar y para mí cuando Marcelo decía: “Música, vamos”, era como “ahora sí”. Fue la apuesta más grande que hice en mi vida. Yo tenía una vida armada y yo no entendía cómo una chica de La Plata podía pasar a estar en la tele. Yo soy muy unida con mi viejo y él es como, no sé, siempre fue un poco también padre y madre a la vez, sobre todo en mi adolescencia. Le costó un montón cuando le dije que dejaba de volar e iba a intentarlo todo en la tele. Le costó mucho y me dijo: “No, vos ya tenés como un futuro asegurado. Qué miedo, ¿qué es lo que vas a hacer en la tele? Que es todo tan raro”. Me acuerdo mucho que una noche me dijo: “¿Sabes qué? Si son tus sueños, ¡vamos a por todo!”. O sea, no podía volver a ser azafata porque no me iban a aceptar en la empresa porque había aparecido en la televisión. Entonces era a todo o nada.
—¿Cuándo dijiste: “Guau, soy famosa”?
—No, cuando salí. De repente había un montón de gente en la puerta de lo que era ese reality y ¡yo no entendía por qué querían sacarse una foto conmigo!
—Después estás en el supermercado y se acerca alguien a hablarte como que es tu amigo íntimo.
—Sí, “¿para qué te peleaste ayer con Moria. ¿Por qué? ¿Con qué necesidad? No lo hagas más, te queda horrible. ¿Para qué?“. ”No te peleés más». Ay, yo trataba de explicarle: “Te juro que a mí tampoco me gusta,” Sí, es muy terrible. Ahí es cuando te das cuenta que pueden opinar de tu vida.
—Después también tiene sus beneficios…
—Sí, está buenísimo, no me molesta para nada. Salgo a la calle sin maquillaje, me saco fotos, no tengo un tema con eso.
—¡Hay que aprovechar!
—Sí, porque dura poco también.
—Yo no sabía que dolía tanto la cesárea, ni tampoco sabía que era tan difícil dar la teta. Y lo cuento también porque me hubiese servido que alguien me diga: “te va a doler”. O bueno, si no podés dar la teta también está bien.
—Para quitarle como la importancia…
—Cien por ciento.
—Pero si tu cuerpo, por lo que sea, no puede, por eso no sos menos madre.
—¡Exacto, exacto! Sí, me hubiese encantado que me lo digan de una para no estar muchos meses luchando con eso y no poder disfrutar al cien por ciento de mi bebé.
—Yo le reclamé a mis amigas las que tuvieron cesárea, les dije: ¡¿por qué no me lo avisaste?!
—Exactamente, exactamente. ¿Cómo es que a las seis horas te vienen a levantar? Se tiene que acomodar todo.
—¡Tenés que caminar!
—¡Tenés que caminar! ¡Dios mío, ¿qué es ese dolor?! ¡No, no, no!
—Yo les decía mucho “el bulto que te queda”. Yo me sentía un pibe.
—Claro, porque te queda como una pancita…
—“Yo tengo un bultito ahí ¡y el jean me queda mal!“.
—Sí, le mandaba fotos a la obstetra.
—Y tardé un tiempo hasta que el bulto se fue.
—Sí, me pasó igual.
—Bueno, y nosotras también que trabajamos con el cuerpo, el tema de la cicatriz.
—La última película que estoy estrenando ahora tengo un desnudo total. No era un tema hasta que tenía una cicatriz. Entonces, yo tuve que hablar con todo el equipo. Vayan desde donde tenga que ir, pero tengo una cicatriz de la cesárea. No quiero que se vea, no quiero que tengan que borrar, no me quiero sentir incómoda. Busquemos el mejor ángulo. Nunca fue un tema, pero en ese momento, en el set, dije: “Pará, hay algo que no les dije”.

—Dicen que el avión es donde más se despide adrenalina. Es algo químico que sucede en vuelo…
—¿No te dio miedo ser azafata?
—No. Nada.
—En Chile el avión se mueve mucho.
—Chile, sí, miedo mortal. ¡Vimos volar un bebé desde los brazos de su mamá al asiento de atrás! ¡Todo el avión puso cara de terror! No pasó nada porque la persona que estaba atrás lo agarró. Pero el avión es más seguro que un auto. O sea, está comprobado. Pero háganme caso, llévense bien con la azafata.
—Es la que te va a salvar.
—Sí, es la que te va a subir a la balsa o no, es la que la sabe armar.
—Contame algún secreto, algo que hagan las azafatas. Total, no sos más azafata, no les debés nada.
—Y… yo no tomaría café en el avión…. Porque esas jarras… nunca las lavan.
—¿Tienen sarro?
—Nunca voy a pedir café, imaginate.
—¿No tomás más café?
—No, pedite un té. La del té suele ser un poquito más… benévola.
—¡Ay, no me digas eso!
—Es terrible porque uno sueña con subir al avión y pedirte un cafecito. Y el baño no es un lugar cómodo. Viste que está la fantasía del baño del avión.
—¿Encontraste algún pasajero teniendo sexo en el…?
—Sí, sí, una pareja.
—¡¿En serio?!
—Yo no era la jefa de vuelo, con lo cual no los saqué, pero tuve que avisar. Es parte del trabajo. “Che, hay dos en el baño”. Porque puede ser peligroso también. Uno nunca sabe si están fumando o que están haciendo…
—O sea, no está permitido ir de a dos al baño.
—No está permitido.
Disfrutá la entrevista completa en el video.
Fotos: Adrián Escandar
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CHIMENTOS
Se conoció quién ganó la casa de esta temporada en Gran Hermano: “Para mi papá que jugaba a la timba”
La noche del martes 4 de agosto tuvo un solo protagonista en Gran Hermano Generación Dorada (Telefe): la llave número 84. Antes de que todos los participantes tuvieran la oportunidad de probar su suerte frente a la puerta que simulaba el ingreso a una vivienda real, una de las concursantes giró esa llave y la cerradura cedió. La expectativa que había construido el programa durante semanas (primero con el auto, ahora con la casa) se resolvió en tiempo récord, mucho antes de que el resto siquiera pudiera intentarlo.
La afortunada fue Yisela “Yipio” Pintos, la comediante uruguaya que lleva semanas dentro de la competencia. Yipio eligió el número 84 con una dedicatoria muy concreta: “Por mi papá, era el que jugaba a la timba”, reveló ante el conductor Santiago del Moro y el resto de la casa. La cifra, lejos de ser una elección al azar, cargaba un peso sentimental que la participante no tardó en explicar. Cuando la puerta se abrió, se tiró al piso, gritó y festejó con un “angelito” que quedó como imagen de la noche. “Papá, te amo. Gracias”, alcanzó a decir en medio de la emoción.
El mecanismo del juego había sido explicado por Del Moro antes de comenzar: los llamados “originales” —aquellos que ingresaron al programa desde el primer día, entre ellos Juanicar, Pincoya, Luana, Zilli y Tamara Paganini— tendrían dos llaves para intentar abrir la cerradura, mientras que los participantes que se sumaron después dispondrían de una sola. Los concursantes sortearon sus posiciones en la fila y, uno por uno, se acercaron a la puerta. Zilli fue la primera, luego Pincoya, después Luana, Juanicar y Sol. Ninguno logró abrir. Cuando le llegó el turno a Yipio, Del Moro frenó al resto que ya tenía la llave en la mano. La puerta se abrió al primer intento.
El premio no se limitó a la vivienda. Del Moro le confirmó a Yipio que, al ganar la casa, también se aseguraba el liderazgo de la semana 24 y, con él, la inmunidad: una semana más dentro del juego garantizada. El conductor ya había adelantado que el beneficio del líder en esta instancia consistiría en poder ver tres confesionarios a solas, tal como ocurrió con Pincoya en la semana anterior. Ese privilegio le dará a Yipio información estratégica sobre las nominaciones que sus compañeros ya realizaron.
La dinámica de nominaciones de esta semana en Gran Hermano será negativa al 100%, igual que la edición anterior, que terminó con la salida de Steffany “Campanita” Pereira. El miércoles, la casa nominará nuevamente, y Yipio tendrá acceso a tres de esos confesionarios antes de que se conozca la placa oficial.
La participante había tenido un antecedente amargo en el juego por premios materiales: cuando se disputó el auto, Yipio debió abandonar la competencia porque su madre estaba enferma, lo que le impidió participar. Esa noche, la ganadora fue Yanina Zilli, quien eligió su número sin ningún motivo sentimental —“porque lo agarré“, había dicho— y se quedó con el vehículo. El contraste con la historia de Yipio no pasó desapercibido: mientras Zilli ganó por azar puro, la uruguaya lo hizo con un número que llevaba el nombre de su padre grabado.
Con este resultado, el liderazgo de la semana 24 quedó en manos de Yipio, que se convierte en la décima persona distinta en ocupar ese rol a lo largo de toda la edición. El historial de líderes del programa muestra que Titi Tcherkaski es quien más veces ocupó esa posición, con tres semanas al frente, seguido por Martín Rodríguez con otras tres consecutivas al inicio de la competencia. Juan “Juanicar” Caruso y Manuel Ibero la ejercieron en dos oportunidades cada uno.
La semana que comienza para Yipio es, entonces, doble: estrena vivienda propia y lleva las riendas del juego.
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