POLITICA
La causa Malvinas, un tema relegado en los discursos de Milei desde el estrado de las Naciones Unidas

“Los analistas políticos dicen que impulsamos Malvinas por cuestión de imagen y oportunismo político. Es una estupidez mayúscula”, afirmó el presidente Javier Milei en el canal de streaming Neura, y agregó que la estrategia “se viene preparando desde hace tres años” y que el detonante fue un comentario de Donald Trump sobre la posible revisión de la postura de neutralidad de Estados Unidos en la disputa.
Así, rechazó que la ofensiva por la soberanía de las Islas Malvinas responda a un cálculo electoral frente a los comicios de 2027, en los que buscará la reelección.
Sin embargo, aparecen antecedentes que le dan sustento a quienes acusan de “oportunista” a Milei por tomar la causa Malvinas sin que existan acciones y declaraciones anteriores sobre este tema.
Un informe realizado por la Consultora Synopsis midió la cantidad de veces que el Presidente pronunció la palabra “Malvinas” en discursos oficiales. Antes del discurso por cadena nacional del 3 de septiembre pasado, Milei habló de Malvinas solo 24 veces en 33 meses de gestión, de las cuales 18 fueron en actos conmemoratorios del 2 de abril, mientras que, desde el discurso mencionado, Milei nombró “Malvinas” en 18 oportunidades, solo en 15 días.
“Milei puede cambiar de posición en relación a Malvinas −los anuncios evidenciaron un cambio− pero todo cambio de posición tiene que ser creíble para ser efectivo”, dice a Lucas Romero, director de Synopsis.
Y agregó: “Para que sea convincente que no se trata de oportunismo político, tienen que existir razones y fundamentos: acá no hubo ni razones, solo existió un comentario aislado de Trump, que no parece ser razón suficiente, ni fundamentos que lo avalen, ya que sus antecedentes discursivos tienen escasas referencias al tema Malvinas, pero sí referencias contrarias a la política histórica de la Argentina”, concluyó.
Un trabajo reciente de Synopsis, que midió 1257 casos, entre el 8 al 15 de septiembre de 2026, señala que el 58,2% de la población descree en el compromiso de Milei con la cuestión Malvinas. El 13,1% dice que es “poco creíble”, mientras que el 45,1% afirma que es “nada creíble”. En tanto, creen en su compromiso el 38,9%, diferenciados en un 16,9% como “bastante creíble” y un 22% como “totalmente creíble”.
En la ONU
Los discursos oficiales se resumen en las dos presentaciones del presidente argentino en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York.
En septiembre de 2024, Milei habló de modo crítico de la Agenda 2030, de la “cultura woke”, nombró varias veces a Trump y citó al Profeta Isaías, pero no habló de las Islas Malvinas, ni siquiera nombró el conflicto de soberanía.
En 2025 sí nombró una vez la cuestión Malvinas sobre el final de su discurso, en el que invitó al Reino Unido “a reanudar las negociaciones bilaterales, de conformidad con la resolución 2065 del organismo y todas las resoluciones posteriores que la acompañan”, pero no marcó nada sobre la explotación de recursos naturales, cuando el proyecto petrolero de Sea Lion en suelo marítimo argentino ya estaba avanzado en su etapa de exploración, con la consecuente depredación pesquera.
Otro dato relevante, y curioso, surge de la plataforma de campaña presentada por La Libertad Avanza en la Cámara Electoral. En sus casi 4000 palabras que componen las 13 páginas, firmadas por sus apoderados, no aparecen las palabras “Malvinas”, “archipiélago” o “islas del Atlántico Sur”. Tampoco surge allí nada concreto sobre la temática Malvinas.
Solo asoman generalidades, como en el artículo 24 del capítulo sobre seguridad y defensa. Allí promete “replantear la política de defensa nacional para coordinar con la política exterior, especialmente en nuestra plataforma submarina, exigiendo una reestructuración de las fuerzas armadas que demande redefinir su misión y despliegue territorial”.
El artículo 29 se compromete a “promover la reafirmación soberana nacional en todas las áreas geográficas en las que se viera amenazada o peligre la supervivencia del Estado, garantizando y manteniendo la seguridad territorial y estilos tradicionales de vida, las instituciones del sistema representativo, republicano y federal que establece la Constitución nacional”.
Dos referencias genéricas y sin precisiones, muy distintas de otras definiciones, en las que se plantean acciones concretas, como en el área de Seguridad Interior, donde se proclama la “tolerancia cero contra la delincuencia” y se llama a “promover una doctrina de seguridad nacional y sus estrategias”, así como la “creación e implementación de una directiva de política de seguridad nacional”, además de otras precisiones sobre seguridad urbana, como la presentación de proyectos para modificar las “leyes y procedimientos que dificulten el accionar policial y otorguen excesivas concesiones a los delincuentes”.
Todo este debate de credibilidad respecto a las intenciones genuinas del Gobierno en torno del reclamo por Malvinas acompaña el debate sobre el tratamiento parlamentario de la ley de defensa de la soberanía nacional, que incluye el controversial Consejo de Seguridad Nacional, presidido por Milei y con facultades para disponer “medidas urgentes” ante una amenaza grave e inminente, como “restringir operaciones cambiarias y financieras, bloquear temporalmente fondos y activos, suspender autorizaciones o contrataciones, y restringir el comercio exterior”.
La iniciativa habilita a las Fuerzas Armadas a intervenir en la protección de instalaciones estratégicas. Y uno de los puntos más cuestionados es la jerarquización del Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de Terrorismo y su Financiamiento (Repet), a cargo de la Unidad de Información Financiera.
Gran parte de la oposición ya rechazó ambas medidas, pero no la cuestión de fondo sobre soberanía. Y marcaron su preocupación por que la inscripción en el registro “no estará condicionada a la existencia de una acción penal”. Solo bastarán “motivos razonables para sospechar” un vínculo con el terrorismo. Varios bloques ya manifestaron su voto contrario a esos puntos.
Daniel Santa Cruz,Javier Milei,Malvinas,ONU,Conforme a
POLITICA
A 32 años del atentado a la AMIA, la Cámara de Casación avaló el juicio en ausencia contra los acusados

La Cámara Federal de Casación Penal habilitó este lunes la realización del juicio en ausencia en la causa AMIA luego de declarar la legitimidad y la constitucionalidad de este procedimiento inédito en el país.
La decisión permite avanzar con el juzgamiento de los acusados por el atentado contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina, ocurrido el 18 de julio de 1994. El tribunal rechazó el planteo de inconstitucionalidad contra la Ley 27.784, presentado por la defensa oficial, y dejó habilitado el mecanismo que permite continuar el proceso sin la presencia de los imputados que permanecen prófugos.
El atentado dejó 85 muertos y 151 heridos. La causa lleva más de tres décadas sin un debate oral contra los acusados que permanecen fuera del país, pese a pedidos de captura internacional.
La norma, que fue sancionada en 2025, habilita el juicio en ausencia en delitos de lesa humanidad y en determinados crímenes contemplados en instrumentos internacionales contra el terrorismo cuando los imputados se sustraen deliberadamente al proceso.
En ese sentido, los jueces Ángela Ledesma, Diego Barroetaveña y Carlos Mahiques sostuvieron que “existieron múltiples mecanismos de notificación y difusión internacional que permitieron inferir el conocimiento del proceso por parte de los imputados, incluyendo actuaciones diplomáticas, alertas de INTERPOL y repercusión mediática”.
También consideraron que el argumento central de la defensa —que cuestionó las supuestas distinciones arbitrarias para acceder a un nuevo juicio en caso de que los acusados se presentaran después de una eventual condena— era hipotético y conjetural, ya que dependía de hechos que todavía no ocurrieron.
En el fallo, al que tuvo acceso TN, los camaristas además explicaron que “ninguna de esas circunstancias puede darse hoy por acontecida” y que resolver ahora esa cuestión importaría “emitir una declaración acerca de una controversia eventual, que depende de hechos futuros e inciertos”.
“A esta altura del análisis, no caben dudas de que el derecho de las víctimas a conocer la verdad no se trata solamente del deber del Estado argentino de cumplir con sus obligaciones internacionales, sino de una cuestión de estricta justicia”, agregaron los jueces.
“La parte recurrente, por su parte, más allá de invocar autorizada jurisprudencia nacional e internacional acerca del instituto del juicio en ausencia y su vinculación con el derecho de defensa, no logra acreditar algún perjuicio actual ni la vulneración constitucional que alega, déficit argumental que sella el rechazo del agravio bajo análisis”, concluyeron los jueces.
En su apelación, el defensor oficial Enrique Comellas sostuvo que el verdadero agravio no radicaba en la celebración del juicio en ausencia, sino “en el rechazo anticipado a la posibilidad de realizar un nuevo juicio posterior”.
POLITICA
La quiebra de Austral Construcciones dejará $1681 millones a disposición de la Justicia, casi diez años después

Nueve años después de la quiebra de Austral Construcciones, la empresa insignia de Lázaro Báez terminó de liquidar sus principales activos con un resultado inesperado: pagó la totalidad de los créditos verificados, incluidos los intereses, y todavía quedará un remanente de al menos $1681 millones que, según el proyecto de distribución, será puesto a disposición de la Justicia Penal Federal.
El dato surge del Proyecto de Distribución de Fondos V, la última rendición de cuentas del expediente “Austral Construcciones S.A. s/Quiebra”, que tramita ante el Juzgado Comercial 28, a cargo de Pedro Manuel Crespo. Según ese proyecto, el activo realizado por la quiebra asciende a $4.534.873.782, provenientes de las ventas de bienes y de los intereses generados por plazos fijos en que la sindicatura mantuvo depositados los fondos mientras avanzaba la liquidación.
Báez, uno de los principales contratistas de obra pública durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, cumple una pena única de 15 años de prisión, aún no firme, que unificó las condenas a 10 años por lavado de dinero en la causa conocida como “ruta del dinero K” y a 6 años por administración fraudulenta en la “causa Vialidad”. También acumula otras condenas: 4 años y 6 meses por lavado de dinero en el caso del campo El Entrevero, en Uruguay, y 3 años y 6 meses por apropiación indebida de recursos de la seguridad social correspondientes a empleados de empresas del Grupo Austral.
Entre los bienes de la constructora de Báez que fueron rematados figuran el edificio de Franklin D. Roosevelt 1780, en la ciudad de Buenos Aires; inmuebles en Río Gallegos y en la zona de Tres Lagos y Comandante Luis Piedra Buena, en Santa Cruz; así como rodados, maquinaria vial y el predio del Obrador Central de la empresa, en las afueras de la capital santacruceña, uno de los activos de mayor valor del expediente.
Con ese dinero, la sindicatura pagó el 100% de los créditos verificados por los acreedores —organismos estatales, obras sociales, proveedores y exempleados— y también abonó todos los intereses que habían quedado suspendidos desde la declaración de quiebra.
Cubiertos esos pagos, los síndicos determinaron un excedente de $2.473.528.833,20, sobre el cual la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) percibirá Impuesto a las Ganancias por aproximadamente $792,3 millones. Descontado ese impuesto, el Proyecto de Distribución V estima un remanente de $1.681.226.543,73, equivalente a unos US$1,1 millones al tipo de cambio de referencia.
Esa cifra, sin embargo, todavía no es definitiva. Depende, entre otros factores, de un litigio paralelo que también tramita en el expediente: la disputa por los honorarios de los profesionales que llevaron adelante la liquidación y que debe definir la Cámara de Apelaciones en lo Comercial.
La disputa por los honorarios
El estudio contable Stupnik & Stupnik, designado Sindicatura Liquidadora, apeló por bajos los $300 millones que le fijó el juez de primera instancia y pidió que sus honorarios se eleven al máximo permitido por la Ley de Concursos y Quiebras, el 12%. En conjunto, el juez reguló $450 millones para los beneficiarios de la distribución, equivalentes al 9,93% de la base usada para calcular los honorarios. La aplicación del tope del 12% llevaría esa suma a unos $544,2 millones.
Además, la Sindicatura Liquidadora reclamó una regulación “adicional y complementaria” de $353,8 millones, para compensar honorarios que considera insuficientes en las cuatro distribuciones de fondos anteriores. A ese pedido se sumaron reclamos de la Sindicatura Verificante y del letrado del acreedor peticionante por otros $160,7 millones.
El argumento central de la sindicatura es que, como todos los acreedores ya cobraron el 100% de sus créditos, la diferencia entre los honorarios actualmente regulados y el máximo legal no modificaría el cobro de ningún acreedor: pasaría directamente a engrosar el remanente que recibirá la propia empresa fallida. En ese contexto, los síndicos plantearon que se configuraría “un enriquecimiento sin causa” a favor de Austral Construcciones.
El remanente definitivo dependerá, por lo tanto, de la decisión que adopte la Cámara Comercial sobre los honorarios ya regulados y sobre las regulaciones adicionales solicitadas. Si elevara los honorarios hasta el 12%, disminuiría el monto disponible para la fallida respecto de la estimación actual; si confirmara las regulaciones inferiores y rechazara los adicionales, permanecería un monto mayor dentro del remanente.
A disposición de la Justicia Federal
En cualquiera de esos escenarios, el destino previsto para el remanente no cambiará: según consta en el propio proyecto de distribución, el dinero será reintegrado formalmente a Austral Construcciones y puesto a disposición de la Justicia Federal, en referencia a los tribunales federales de Comodoro Py donde tramitaron y tramitan las causas por asociación ilícita, lavado de activos y enriquecimiento ilícito contra Báez.
El trámite de cobro contra los propios accionistas de la firma, Báez y su hijo Martín Báez, quedó en cambio suspendido esta semana. El juez Crespo resolvió postergar esa causa —en la que la sindicatura reclama a ambos la restitución de fondos que, según sostiene, retiraron como dividendos sin la autorización de una asamblea de accionistas de Austral Construcciones— hasta que se resuelva en forma definitiva la distribución final de fondos.
El crédito reclamado a los Báez por ese concepto, que en el balance de 2015 de la constructora figuraba en $145 millones, había trepado a casi $147 millones para 2016 y, actualizado según el Índice de Precios al Consumidor (IPC), rondaría hoy los $17.750 millones, sin que conste que los accionistas lo hayan restituido.
La resolución sobre los honorarios en danza queda ahora en manos de la Cámara Comercial, que deberá decidir si eleva la retribución de los liquidadores al tope legal del 12%, mantiene las regulaciones fijadas en primera instancia o admite alguno de los pedidos adicionales. De esa definición dependerá cuánto dinero quedará finalmente como remanente de la megaquiebra de los Báez y, l proyecto de distribución, será puesto a disposición de la Justicia Federal.
la quiebra de Austral Construcciones,ventas de bienes,cumple una pena única de 15 años de prisión,Hugo Alconada Mon,Lázaro Báez,Santa Cruz,Conforme a
POLITICA
Luis Barrionuevo presentó “La mano que mueve los hilos” para 200 invitados: cómo es el documental que retrata su vida

“En la vida vos tenés el camino del bien y el camino del mal. La calle te enseña muchísimo. Mi aprendizaje fue en la calle y en el camino del bien porque lo que yo hago es peronismo. El peronismo mío nace de chiquito. Nunca olvidé de dónde vengo y esto es lo importante”. Es una de las tantas reflexiones de Luis Barrionuevo que aparecen en el documental “La mano que mueve los hilos”, dirigida por Brian Maya, que se presentó este lunes en una avant premiere para 200 invitados en un cine de Palermo, pero aún no llegará a las salas argentinas.
Antes de la proyección, el líder de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA) se paseó por el hall del cine, se sacó fotos con los invitados y habló con el periodismo como una verdadera estrella de cine.
Entre los asistentes estuvieron, entre otros, el economista Martín Redrado; los empresarios Jorge Brito, José Urtubey y Martín Cabrales; los sindicalistas Daniel y Gustavo Vila (Carga y Descarga), Roberto Solari (guardavidas), Oscar Rojas (maestranza) y Roberto Coria (guincheros), el ex embajador Juan Archibaldo Lanús, el ex dirigente de la Ucedé Alberto Albamonte, los periodistas Marcelo Bonelli y Carlos Campolongo, y dirigentes de Gastronómicos como Sandra Barrionuevo (su hija), Argentino Geneiro, Laura Sasprizza y Pablo Santín (de la Seccional Mar del Plata).

Pese a la numerosa concurrencia, llamó la atención la ausencia de los principales líderes de la CGT y de los máximos dirigentes del PJ, con muchos de los cuales Barrionuevo tiene relación desde hace décadas.
Aun así, fue una verdadera fiesta barrionuevista, donde cada invitado se llevó como regalo una caja de bombones que tenía una tarjeta con esta leyenda: “En parte Jimmy Hoffa, en parte Frank Underwood, en parte Edward Bloom -el protagonista de Big Fish-. Peronista, fabulador, arquitecto de pactos y alianzas, activista y futurólogo. Luis Barrionuevo encarna muchas de las contradicciones argentinas: es un personaje colorido y gris, excéntrico y sencillo, egocéntrico y generoso, celebrado y cuestionado, verborrágico y, al mismo tiempo, de muy bajo perfil. Un mundo de dicotomías que sólo los grandes personajes públicos pueden encarnar. Barrionuevo no busca un lugar en la historia: es parte de ella”.
El documental, que dura 90 minutos, fue dirigido por el cineasta y actor Brian Maya, de 49 años, quien produjo y escribió éxitos como “LA Originals” para Netflix y coprotagonizó el film “El mejor infarto de mi vida”. Actualmente, ejerce la producción ejecutiva de “The Jet” junto a Keanu Reeves. La productora TJM, que fundó en 2002, estuvo a cargo de “La mano que mueve los hilos”.

¿Qué puede verse en esta película? Con una excelente edición y muy buen ritmo, el film de Maya tiene como hilo conductor el relato del propio Barrionuevo, a quien el director y su equipo siguieron durante 3 años para retratar al polémico sindicalista a través de entrevistas realizadas en distintos lugares y momentos, pero también mediante filmaciones de conversaciones telefónicas y diálogos espontáneos con su hija (secretaria de Acción Social de la UTHGRA nacional) y otros colaboradores.
Así, el líder gremial aparece hablando en su oficina de la sede de UTHGRA, en su Catamarca natal, adentro de un automóvil, en una cancha de golf (una de sus pasiones) y en el Hotel Sasso de Mar del Plata, que es propiedad de Gastronómicos, entre otros sitios. Y sus testimonios se complementan con otros que se van intercalando: su hija Sandra, Palito Ortega, el dirigente de la UCR Enrique “Coti” Nosiglia; el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, y los periodistas Carlos Pagni, Juan Bautista Yofre y Alejandro Fantino, entre otros.
Gracias al rescate de viejos videos de notas periodísticas y discursos que brindó a lo largo de su carrera, el documental no disimula los contrastes y la “honestidad brutal” de Barrionuevo, uno de sus sellos distintivos, aunque siempre con una mirada indulgente sobre el personaje principal y sin retratar algunos de los episodios más polémicos que protagonizó en su larga trayectoria.

El relato sobre sus comienzos en el sindicalismo es uno de los grandes atractivos de la película: Barrionuevo cuenta que comenzó a trabajar cargando bolsas en el Mercado del Abasto y luego, cuando “se despierta el bicho de estar en los reclamos”, como confiesa, le “tocó una huelga muy grande” en la cual empezó a militar en el Sindicato de Jaboneros, pero lo echaron por haber sido sindicalista y luego pasó por “varios lugares clave” de la Asociación Obrera Textil (AOT).
“Le cebaba mate a Casildo Herrera, a Rucci, a Lorenzo Miguel, a Adelino Romero -cuenta Barrionuevo-. La pava y el mate no me las sacaba nadie porque era la manera en que yo podía escuchar, atender, ver de qué manera ellos se manejaban”. Luego, según relata, trabajó en una gran fábrica textil, INTA, de donde lo echaron porque comandó una huelga importante. “Ahí empiezo a laburar en una confitería de San Martín, primero como lavacopas y luego mozo. De ahí fui al sindicato, que era una oficina que no tenía ni baño, era un local”, recuerda.
Barrionuevo cuenta que por eso empezó a recorrer las fábricas metalúrgicas y textiles que tenían comedores para tomar contacto con los trabajadores gastronómicos: “Iba hablar con ellos y después los atendía en el gremio. Cuando esto creció, a mí no me dejaron entrar más al sindicato nacional porque veían que yo era un problema. Les movía el piso. Ahí me cerraron la puerta. Y como no me dejaban entrar, les tomo el sindicato”.

El documental luego se centra en qué pasó con el regreso de la democracia tras los años de la dictadura, el gobierno de Raúl Alfonsín y luego, en forma muy exhaustiva, cómo Barrionuevo fue uno de los primeros dirigentes en apoyar a Carlos Menem, primero en la interna del PJ contra Antonio Cafiero y luego en la elección presidencial.
En “La mano que mueve los hilos” tiene un lugar muy destacado su célebre frase de que “hay que dejar de robar por lo menos dos años”, que fue el principio del fin de su sólida relación política con el menemismo, aunque la revancha le llegó después cuando el ex gobernador de La Rioja consiguió la reelección presidencial gracias a que él, junto con Nosiglia, lograron reunir a Menem y Alfonsín para gestar el célebre Pacto de Olivos.
Además, Barrionuevo rememora cómo fue su llegada y su gestión al frente del club Chacarita, contando con detalles la forma en que sus partidarios apelaron a la violencia para poder contener a los barrabrava.

Otro de los tramos más interesantes del documental rescata cuando Barrionuevo adhirió al proyecto de Javier Milei: “Nosotros pusimos 104 mil fiscales, que son 104 mil urnas”, confiesa el sindicalista acerca de su aporte al candidato libertario en las elecciones, hasta que terminó rompiendo con él cuando aceptó el respaldo electoral de Mauricio Macri y Patricia Bullrich: “Yo me abrí cuando vinieron estos dos -admite-. Por dignidad no me puedo quedar con la mina que me pegó dos meses”.
En el documental también figuran el accidente cerebrovascular que sufrió en octubre de 2024, su pasión por el golf, la visita a una iglesia para rendirle tributo a la Virgen del Valle y su desinterés frente a quienes lo critican: “Porque no me conocen -explica-. Me chupan un huevo. Los números uno de Mar del Plata me invitan a sus mansiones y ponen cocineros y mozos para agasajarme. A mí me quisieron destruir. Los 10 o 12 años del kirchnerismo yo no pisé Olivos ni la Casa de Gobierno y terminando yéndose ellos con cientos de causas”.
Algo que Barrionuevo no olvida porque luego de tantas décadas de codearse con las máximas autoridades de la Argentina sabe algo que considera crucial: “Si hay algo que me di cuenta es qué es el poder: es levantar el teléfono y que te atienda el Presidente. Eso es poder”.
(Fotos: Gustavo Gavotti)
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