POLITICA
“No está nada fácil”: el Gobierno trabaja contra reloj por las PASO y evalúa más apertura para impulsar nuevos acuerdos

En un despacho de la Casa Rosada admiten que Javier Milei deberá prorrogar las sesiones ordinarias para impulsar reformas importantes que tienen trámite legislativo. No es una jugada novedosa. Más bien, ha sido una costumbre de los oficialismos en los años pares: aprovechar lo máximo posible la ventana de posibilidad antes de que la temporada de elecciones nacionales y provinciales se coma cualquier tipo de pretensión negociadora entre oficialismo y oposición.
La cuenta regresiva ya pesa sobre la mesa de operadores políticos del Gobierno. Si se cuenta el período ordinario, tienen algo más de dos meses para conseguir la aprobación del Presupuesto 2027 y de la Reforma Política, la cual contiene la quita de las PASO del calendario electoral del año próximo. La extensión del calendario legislativo ampliaría esa ventana de oportunidad a tres meses.
En el Poder Ejecutivo afirman que “no está nada fácil” la posibilidad de aprobar la suspensión de las Primarias en el corto plazo; de hecho, “al día de hoy no hay una fecha estimada para poder tratarlo”, reconocen. No se habla de eliminación porque muchos de los gobernadores y legisladores nacionales que fungen como aliados circunstanciales no están dispuestos a realizar esa modificación. Si bien no era la idea original o la que más le hubiera gustado al Presidente, en el oficialismo son realistas respecto de las adhesiones que pueden llegar a juntar con la composición actual de ambas cámaras del Congreso y afirman que podrán eliminarla luego de la próxima renovación parlamentaria.

En la última reunión de la Mesa Política se habló respecto del estado de la Reforma Política y se reiteró la necesidad de acelerar con el tratamiento. Allí son conscientes de la advertencia que realizó semanas atrás la Cámara Nacional Electoral (CNE), que “sugirió” al Congreso que cualquier tipo de modificación que incida sobre el calendario de elecciones se trate antes del comienzo del 2027.
Un importante miembro del Poder Ejecutivo recuerda otro aliciente: la expectativa que genera la suspensión de las PASO en los actores económicos. Es algo que preocupa particularmente a Milei, que fue consultado sobre esta misma cuestión por el editor en jefe de Bloomberg News, John Micklethwait, en su última jornada en Nueva York. “Los mercados financieros están mirando este tema muy de cerca”, le recordó al Presidente.
La Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado reanudó sus actividades sobre el proyecto de Reforma Política luego de varias semanas de cuarto intermedio. Lo hizo el 15 de septiembre, pero aún no se han notificado cambios de magnitud en los apoyos que podría recibir el bloque de La Libertad Avanza.
Allí mismo realizan la siguiente estimación: “El peronismo tiene 25 votos duros y necesita 11 más para bloqueártelo. Nosotros somos 21 senadores y necesitamos 16 más para asegurar todo. La clave es mirar el combo UCR-PRO, que tiene 14 votos. 10 de ellos son radicales, 3 son amarillos y Edith Terenzi, de Chubut. Ahí están todos los que faltan. Si no se destraba ese bloque, no hay manera. Depende de nosotros porque el peronismo no llega a forzarte un voto negativo como sí lo puede hacer en otros temas”.
En ese grupo de senadores hay quienes responden de manera directa a gobernadores, pero hay otros que no tienen una dependencia directa y fueron electos sin corresponder con el poder provincial de turno. Eso complejiza las negociaciones y limita el alcance que puede llegar a tener el jefe de Gabinete, Diego Santilli, para poder conseguir votos mediante el diálogo con gobernadores. Aquello, en todo caso, es un segmento que deberá asegurarse en el tratamiento del Presupuesto 2027.

“El Colo” se reunió la semana pasada con seis gobernadores y esta semana habrá concretado cinco encuentros más: los últimos dos serán este viernes por la tarde con el sanjuanino Marcelo Orrego y el mendocino Alfredo Cornejo.
Entre los negociadores oficialistas ven que será clave el viaje a París por el Argentina Week que compartirán la cúpula de la administración libertaria y, hasta ahora, una docena de gobernadores confirmados: Raúl Jalil (Catamarca), Leandro Zdero (Chaco), Ignacio Torres (Chubut), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Gustavo Sáenz (Salta), Marcelo Orrego (San Juan) y Claudio Vidal (Santa Cruz).
Estas conversaciones son una parte que pueden contribuir, pero que no aseguran los votos para la reforma política. La jefa de bloque Patricia Bullrich afirma que aún no están las adhesiones y que aquello también es producto de la expectativa por las alianzas electorales. “Hay gobernadores y bloques que no van a hacer ningún tipo de ayuda si es que ven que La Libertad Avanza no les brinda certidumbre de cómo les van a competir. Menos aún si saben que van a ir fuertes en sus territorios”, espetan desde el bloque violeta en el Senado.

Por caso, los cabecillas del PRO que se reunieron ayer con sus contrapartes de LLA en la Casa Rosada hicieron trascender que como “la elección está lejos, hablar de acuerdo electoral también está lejos”. Sobre la relación de ambas fuerzas por el caso de la Ciudad de Buenos Aires, marcaron: “Conocemos la valoración de la gente sobre la gestión del PRO en CABA desde 2007. Acá estamos en un ámbito de confianza donde, si hay algo que tiene para aportar LLA a la ciudad, lo puede hacer”.
En los últimos días surgieron reuniones interesantes. El armador nacional de La Libertad Avanza, Eduardo “Lule” Menem, convocó a varios presidentes provinciales del partido a su despacho. A varios de ellos les habría dado la orden de ordenar la situación de sus distritos y no descartar aperturas circunstanciales. Quienes han conversado en los últimos días con el monje karinista afirman que la idea que rige la estrategia partidaria “es que el espacio se abra y sume gente de varios espacios en las provincias”. “El año que viene vamos a necesitar a todos del centro hacia la derecha. Ese es el desafío que tienen muchos armadores que tal vez son más reticentes: la capacidad de abrir espacios”, marcan.
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POLITICA
La Justicia cita a 10 exsenadores y pide investigar si la Cámara de Diputados cometió un delito

Diez exsenadores bonaerenses de la Unión Cívica Radical, el PRO y la Coalición Cívica deberán presentarse a declarar la semana próxima en los tribunales penales platenses en la investigación sobre “ñoquis” y punteros políticos que operan en el Senado provincial y que es conocida como “Chocolate II” o “Chocolates en el Senado”.
La maniobra que se investiga consistía en nombrar empleados falsos en la Legislatura bonaerense, los llamados “ñoquis”, y quedarse con una parte de sus sueldos.
Los dirigentes políticos deberán declarar entre el lunes y el miércoles próximos, según reveló TN, ante el fiscal de La Plata Juan Menucci, quien busca determinar quiénes designaron a los titulares de las 39 tarjetas de débito bajo sospecha, a quiénes reportaban y qué vínculo mantenían con Hugo Santiago Muguerza y María Josefina Ortellado, la pareja que fue registrada operando esas tarjetas en los cajeros del Banco Provincia.
La pesquisa comenzó como un desmembramiento de la causa que tiene a Julio “Chocolate” Rigau y decenas de “ñoquis” de la Cámara de Diputados bonaerense, luego de que detectara en 2024 la presencia de esos dos operadores en los videos del Banco Provincia y lograra identificarlos como Muguerza y Ortellado.
Las cámaras de seguridad habían registrado a Muguerza y Ortellado concurriendo a los cajeros durante las mismas madrugadas en las que operaba Rigau las tarjetas de supuestos empleados de la Cámara de Diputados.
Incluso fueron registrados saludándose y conversando con Chocolate Rigau. Ese hallazgo permitió detectar un segundo circuito de tarjetas, esta vez correspondiente al Senado bonaerense.
A diferencia de “Chocolate” Rigau, vinculado al entramado político del Frente Renovador, Muguerza y Ortellado integraban el circuito político del PRO y la Unión Cívica Radical.
Muguerza además es un histórico militante radical de La Plata y llegó a desempeñarse como funcionario de la gestión de Julio Garro en la Municipalidad de La Plata.
La investigación de había revelado además que entre los titulares de las 39 tarjetas aparecían familiares y personas vinculadas al entorno político platense.
Algunos de los titulares que posteriormente declararon como testigos dijeron que trabajaban políticamente para Muguerza y describieron tareas de militancia territorial.
En ese contexto, el fiscal Menucci dispuso el 9 de este mes citar a audiencia como testigos —y, por tanto, con obligación de declarar la verdad— a los exsenadores Yamila Araceli Alonso, Nadia Moirano y Érica Revilla, quienes deberán presentarse este lunes. Un día después deberán comparecer Agustín Máspoli, Elisa Carca y Marcelo Daletto. Y el miércoles, Joaquín de la Torre, Owen Fernández Farguharson, María Lorena Mandagara y David Hirtz.
Todos ellos deberán responder si trataron con Muguerza, Ortellado o alguno de los 39 titulares de las tarjetas del Senado, que en su mayoría milita para el radicalismo platense, y todos ellos también se encuentran imputados en la pesquisa que instruye la Fiscalía desde hace dos años.
Los senadores (mandato cumplido) se sumarán así a los secretarios de los bloques políticos del Senado bonaerense que ya declararon en la Fiscalía, en tanto que Muguerza, Ortellado y los demás imputados todavía no fueron indagados.
Asimismo, contadores de la Procuración General ultiman un peritaje sobre los movimientos de todas las cuentas sueldo de los titulares de las 39 tarjetas con el objetivo de detectar transferencias y otras operaciones que permitan reconstruir la ruta del dinero y determinar quiénes terminaron recibiendo esos salarios.
La citación de los diez senadores provinciales se conoció horas después de que trascendiera que los diputados provinciales aprobaron archivar los expedientes administrativos que había requerido la fiscal Lacki y el juez de Garantías, Guillermo Federico Atencio, mediante una “orden de presentación” para determinar qué legisladores designaron a los “ñoquis” cuyas tarjetas utilizaba “Chocolate” Rigau para cobrar sus salarios en cajeros del Banco Provincia. En otras palabras, la Legislatura votó ocultar la información a la Justicia.
La renuencia de los diputados bonaerenses a colaborar con la Justicia tampoco resultó novedosa. También alcanza al Senado provincial, que jamás trató —ni siquiera para su rechazo— el pedido de desafuero de la entonces senadora Flavia Delmonte, investigada en Dolores por el presunto desvío de fondos públicos a través de personas que figuraban como sus asesores.
El episodio vuelve a poner bajo la lupa la colaboración de la Legislatura bonaerense con las investigaciones judiciales sobre el supuesto uso de empleados legislativos y sus salarios para financiar estructuras políticas.
Mientras la Cámara de Diputados bonaerense acaba de archivar el expediente administrativo que la Justicia había requerido para identificar a los responsables de las designaciones vinculadas con el caso Rigau, la investigación sobre las tarjetas del Senado intenta avanzar mediante el testimonio de exlegisladores y el análisis de las cuentas bancarias.
Ahora, y ante el archivo que dispuso la Legislatura provincial del pedido, el juez Atencio dispuso remitir su respuesta a la Mesa de Entradas para que lo reciba y solicitó a la Fiscalía en turno que analice la “posible comisión de delitos de acción pública”.
detectara en 2024 la presencia de esos dos operadores,Hugo Alconada Mon,Conforme a
POLITICA
Nuevo contrapunto de Patricia Bullrich con el Gobierno: rechazó el pedido de jury a la jueza que cuestionó el régimen penal juvenil

Patricia Bullrich rechazó impulsar un juicio político contra las juezas Marta Pascual y Laura Beatriz De Marinis, que frenaron la aplicación del nuevo régimen penal juvenil que redujo de 16 a 14 años la edad de imputabilidad.
La jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza sostuvo que las sentencias deben revisarse en las instancias judiciales superiores y no convertirse en motivo de destitución de magistrados.
La posición de Bullrich la diferenció de dirigentes libertarios y del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quienes habían promovido acciones contra las juezas. La reforma, aprobada por el Congreso, alcanza a adolescentes de 14 a 18 años e invita a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a adecuar sus normas procesales y administrativas.
La senadora habló durante un Congreso Anticorrupción realizado en el Automóvil Club Argentino, organizado por la asociación civil Río Paraná. Allí planteó que “la política debe evitar que los jueces sean perseguidos por sus sentencias”.
Y agregó hacia el final de su disertación de casi una hora: “Yo estoy totalmente en contra de las dos juezas que pararon el régimen penal juvenil. Totalmente en contra”, afirmó Bullrich ante los asistentes que aplaudieron sus dichos.
Pero luego, advirtió, “ahora voy a decir algo que no sé si les va a gustar tanto”. Y dijo con firmeza: “Yo no les hago un juicio político por eso”, pronunció ante el silencio generalizado, que denotaba cierta sorpresa.
Con este gesto, Bullrich volvió a diferenciarse de la postura oficial del gobierno que integra. El gesto se suma a otros movimientos independentistas como las críticas a los recortes en Discapacidad incluidos en el Presupuesto.
El por qué de su postura anti-jury
Bullrich argumentó que el mecanismo para cuestionar una sentencia es la apelación. “¿Por qué? Porque es su sentencia. ¿Y qué pasó? La Cámara se lo revocó. Es decir que la segunda instancia le revocó la sentencia”, señaló al referirse a la decisión de Pascual en la provincia de Buenos Aires.
Vale recordar que la jueza Marta Elba Pascual, titular del Juzgado de Responsabilidad Penal Juvenil N° 2 de Lomas de Zamora, había dispuesto una suspensión provisoria de 60 días para la aplicación de la ley en territorio bonaerense. La medida respondió a un hábeas corpus preventivo colectivo presentado por la Federación Familia Grande Hogar de Cristo en favor de adolescentes privados de su libertad.

Pero Pascual no declaró inválida la Ley N° 27.801. La magistrada planteó que debía establecerse si el Estado podía ampliar el universo de adolescentes sometidos al sistema de responsabilidad penal sin crear las condiciones materiales, institucionales y profesionales exigidas por los estándares constitucionales y convencionales. También convocó a una audiencia para que las áreas provinciales involucradas informaran las medidas previstas para implementar la norma.
La Cámara revocó la medida de Pascual. Para Bullrich, ese antecedente debía guiar la respuesta frente al fallo de De Marinis: “Hay que esperar, como se esperó en el caso de la jueza Pascual de la provincia de Buenos Aires, que vino la Cámara y le dijo: ‘Usted no tiene ninguna posibilidad de hacer esto’”.
La senadora agregó que Casación debe revisar la decisión dictada en la Ciudad de Buenos Aires. “Es una jueza que tiene que cumplir con la ley”, sostuvo sobre De Marinis.

Días atrás, el presidente de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, Sebastián Pareja, había respaldado la promoción de un pedido de jury contra Pascual. Lo calificó como “una jueza del poder, de la política bonaerense” y sostuvo que intentaba frenar una ley aprobada democráticamente por el Congreso.
El caso porteño y el pedido de Jorge Macri
Laura Beatriz De Marinis, titular del Juzgado en lo Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas N° 3 de la Ciudad, declaró inconstitucional la reducción de la edad de punibilidad en un expediente puntual. La decisión benefició a un adolescente de 14 años imputado por una tentativa de robo y no suspendió la vigencia general de la ley.
El episodio investigado ocurrió el 10 de septiembre, cerca de las 06:00, cuando un hombre de 47 años fue abordado por cinco jóvenes que intentaron robarle. La víctima escapó, pidió ayuda a un policía que patrullaba el área y los presuntos involucrados fueron detenidos.
La fiscalía calificó inicialmente el caso como robo simple en grado de tentativa. El Ministerio Público de la Defensa pidió que se declarara la inconstitucionalidad del nuevo régimen, y De Marinis resolvió sobreseer al adolescente.
La jueza consideró que la baja de la edad de imputabilidad era regresiva y vulneraba tratados internacionales con jerarquía constitucional. Citó recomendaciones del Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, que en 2018 y 2024 había solicitado a la Argentina mantener en 16 años la edad mínima de responsabilidad penal.
También incorporó consideraciones de la neurociencia sobre el desarrollo de la corteza cerebral durante la adolescencia y sus límites para comprender plenamente las consecuencias de los actos y de los procedimientos judiciales. De Marinis entendió que la conducta investigada fue una tentativa “burda y torpe”, sin desapoderamiento de bienes ni lesiones para la víctima.
“Como adultos, no podemos castigar a los niños, niñas y adolescentes por lo que no hicimos, por haberlos dejado en desamparo en su primera infancia, por no brindarles una figura normativa que les permita constituirse como sujetos responsables”, escribió la magistrada. Añadió que el ingreso al sistema penal debía ser el último recurso y que, en algunas trayectorias de vida, “lamentablemente es el primero”.
Jorge Macri anunció que pedirá el juicio político contra De Marinis ante la Legislatura porteña. “Estos jueces garantistas defensores de delincuentes tienen que quedar en evidencia. Esta sentencia está manchada de sangre. Vamos a pedir inmediatamente juicio político”, publicó el jefe de Gobierno en X.
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POLITICA
Así huele la muerte. Una periodista de FEED viajó al epicentro del desastre en Nepal y sintió el cachetazo del horror

BIDUR (Nepal).- Nada parece más estático que una montaña. Inmutables durante decenas de miles de siglos, los Himalayas dan la impresión de que el único movimiento del que son testigos es el de un puñado de expertos e inconscientes que se aventuran para tratar de llegar a lo más alto del mundo, al pico del Everest. Desde el cielo, a bordo de un bimotor sin presurizar, navegando a poco más de 8000 metros de altura sobre el mar, los picos del macizo de Langtang Lirung parecen así: quietos.
No lo están.
FEED es un nuevo vertical de , hecho por jóvenes y para jóvenes donde la información se cuenta en una forma clara, con contexto y en el lenguaje de una generación que quiere entender lo que pasa.
Desde la ventana del asiento 17C de una aeronave de Buddha Air, se identifica la zona de origen del alud que produjo uno de los desastres más impresionantes de la historia reciente de Nepal y uno de los más destructivos de los que se tenga registro en el mundo. La imponente serenidad de las cumbres permanentemente nevadas resulta casi imposible de conciliar con el caos y la desesperación que produjeron y que registré tan solo horas antes, en el distrito de Nuwakot. En los pueblos alrededor del río Trishuli, donde los altos picos ceden a montañas medias y valles verdes, ya no existe la calma.
El viaje al epicentro del desastre comenzó en Katmandú, la capital de Nepal. Tomaría una hora y monedas llegar al último pueblo afectado por la riada si no fuese por el agobiante tráfico de la ciudad y el calamitoso estado de la única ruta de acceso. En esas condiciones, llegar a Bidur demora más de tres horas. El camino es intrincado, serpenteante y peligroso. No hubo un instante, desde que la camioneta 4×4 dejó atrás las callejuelas urbanas e ingresó en la ruta montañosa por Kakani, en el que el vehículo no se moviera de lado a lado como en un samba. Pequeñas cascadas de agua de deshielo atravesaban el camino relativamente pavimentado como parte de su flujo natural.
No hay doble mano, no hay señalización, no hay banquinas ni guardarraíles que puedan contener un accidente, con lo que, de desviarse, cualquier moto o auto caería miles de metros al vacío. Las nubes bajas y las ocasionales garúas inhabilitan para conducir por esa zona a cualquier no nepalí y, probablemente, también a cualquier conductor nepalí no nativo de la zona.
Katmandú se encuentra a unos 1400 metros sobre el nivel del mar. La ruta nos hizo subir hasta los 2000 metros y luego descender a unos 500 metros, adentrándonos en el valle del Trishuli. Las colinas subtropicales se intensifican al acercarse al río Tadi Khola, que a simple vista se confunde con el responsable del horror al que todavía no habíamos llegado.
El paisaje es hermoso. Otra contradicción de este viaje. Parece imposible que algo malo pudiera suceder allí donde las terrazas de cultivo de arroz forman balcones en la montaña, donde hay millones de arbustos de un verde denso único y donde los niños vuelven a casa en patas y con uniforme escolar. A algunos pocos kilómetros, nada más, hay chicos de su edad siendo buscados por canes entrenados para identificar restos humanos bajo la tierra.
Entrar a Bidur es un cachetazo. Como si un telón se abriera de golpe. El desastre fue brusco, inmediato. Describir que todo lo esmeralda se convirtió en gris no es metafórico: es literal. Por donde pasó el tsunami en el que se convirtió el río Trishuli, todo quedó bajo un fango plomizo y sombrío mezclado con piedras, muebles, pedazos de autos, escombros, vigas, heladeras, bicicletas, ruedas, tendidos eléctricos, juguetes, carteles y vidas. Debajo del lodo hay por lo menos 5000 personas todavía no rescatadas. Sin ninguna esperanza.
Llegamos hasta un puente elevado y vimos el panorama del horror. El río, que trepó y dejó restos hasta a 500 metros de su altura, cedió a su cauce habitual y dejó al desnudo la destrucción de la ola del 26 de agosto. La intuición inmediata fue empezar a reportar desde ese lugar, desde un lugar seguro. No había ni hay hoy garantías de que no pueda volver a suceder una avalancha similar. No fue un terremoto lo que provocó el alud: fue un desprendimiento glaciar que produjo una presa artificial que contuvo agua durante 19 horas, hasta que el tapón de sedimentos cedió e inundó todo a su paso, montaña abajo, en 30 minutos. Hubo reportes de otras dos acumulaciones similares que podían producir una réplica. Una había comenzado a drenar y sobre la otra, según las autoridades, no había información veraz.
Pero la realidad no estaba allí, en el puente. Muchos de los afectados tampoco. Estaba en las familias que se asomaban en lo que quedaba de sus casas. Buscando no sé qué, porque nada había allí. Colina abajo, entonces.
Descendí hasta el lecho del río con una urgencia prescindible y me detuvo, de otro cachetazo, otro horror. El olor. No hay palabras o imágenes que puedan expresar de forma más nítida el calibre de la catástrofe que la emanación del barro de la zona próxima al cauce. El hedor a descomposición era exasperante. Se potenciaba con la humedad, el calor del mediodía y la asfixia que producían los humos de las fogatas cercanas, muchas provenientes de ceremonias religiosas en honor a los fallecidos. La putrefacción es una de las amenazas actuales y latentes para los habitantes de la zona. Una de las principales preocupaciones es la contaminación del agua y, con ella, la diseminación incontrolable de enfermedades.
Durante 40 minutos recorrí los edificios, intenté inmiscuirme en la intimidad de lo que solían ser sus habitaciones y me encontré con hermanas, padres, hijos, primos y amigos. Algunos dueños de casa estaban escarbando en el barro, tratando de rescatar alguna pertenencia. Otros se atrevían a subir las escaleras destartaladas para verificar si en los pisos superiores quedaba algo.
¿Qué puede hacer una escoba de paja frente a kilos y kilos de lodo? Me pregunté desde hacía cuántos días, de forma persistente, un hombre la utilizaba para desenterrar el piso de su cocina. Eso intentaba, sin pausa. Su hijo lo acompañaba con baldes de agua negra para aflojar los sedimentos. ¿Cuánto tiempo se pasarían así? ¿Podrían volver a vivir allí? ¿Sin paredes? ¿Con una estructura comprometida? ¿Por qué lo hacían? Son preguntas que se hace alguien ajeno a la pérdida.
Sabía que en las últimas semanas había cobrado notoriedad una “casita verde”. Presuntamente, una vivienda casi milagrosa, merecedora de eventual peregrinación y por la que se hicieron decenas de entrevistas a ingenieros, arquitectos y expertos para explicar por qué había sido la única superviviente frente a decenas de otras arrasadas completamente por la ola. Debo decirles: no es así. Algunas, incluso más cercanas al cauce del río, sufrieron daños aún menores. Tal vez para algunos lo vistoso de la casita verde sea que hasta la sombrilla de su terraza quedó intacta, pero se debió solo a su altura. Lo de la casita verde fue solo suerte. Son fantasías, mitos, tal vez necesarios para encontrar algo de consuelo en la tragedia.
Fui a verla por dentro. Si hay algo de esa vivienda merecedor de un atisbo de aliento, es que en medio de la capa densa de barro que enterraba hasta casi la mitad de las paredes de su planta baja encontré algo imposible. Pastitos. Sobre el lodo, casi imperceptibles, había algunos pequeños brotes verde claro en la penumbra absoluta. No los encontré en ninguna otra casa. Tal vez la ilusión colectiva, no importa cuán errónea, les dio fuerzas.
La zona afectada por el alud está aislada. El agua se llevó puestos 40 puentes y pueblos enteros quedaron completamente desconectados del abastecimiento de comida y medicamentos. Algunos kilómetros más adelante, donde antes había una ruta, ahora hay agua. Donde había un cruce sobre el río, ahora hay tres tirolesas de emergencia, dos de las cuales transportan de un lado a otro jaulas con cinco o seis personas cada vez. Es el epicentro de rescate y contención para quienes quedaron, a casi un mes de la riada, prácticamente presos. Para llegar en auto a esos pueblos, antes se demoraba 15 minutos. Hoy, nueve horas. La única forma de cruzar es por los precarios cables de acero custodiados por balsas inflables a la vera del río, que deberían salir al rescate de quienes, de fallar el sistema, cayeran 20 metros al agua. Los inflables y sus operadores se retiraron, aunque la tirolesa seguía funcionando como transporte.
Hay zonas en donde quedó estancado tanto lodo que se convirtió en arena movediza. Los perros recorren la planicie con más facilidad que los militares que los acompañan. Son, como siempre, los grandes héroes de esta historia: los responsables de haber devuelto a sus seres queridos a decenas de enterrados bajo el barro. Solo el día que estuvimos allí, un golden retriever logró precisar la ubicación de seis personas. Del otro lado del río, una serie de humaredas marcaba los ritos de cremación de aquellos reunidos sin vida con sus familias.
Entre quienes corrían a asistir y reportar, muchos nepalíes permanecían en calma. En ceremonias, en rezo, en contemplación. Son culturas diferentes; su reacción es distinta de la que nosotros podríamos imaginar ante una tragedia similar. Dejando sus zapatos fuera de los templos, los adultos se congregan a orar, recitar mantras o meditar frente a las imágenes de quienes todavía faltan. Muchos de ellos faltarán para siempre.
Muchos niños también quedan fuera: del templo y, algunos, de saber qué hacen allí dentro y por qué. Se acercan a los extranjeros para practicar su inglés. Solo los escolarizados lo hablan en esa región. Un grupo de chicas de ocho o nueve años se abalanzó a preguntarme quién es mejor, si Messi o Ronaldo. Quise mostrarme incrédula ante la pregunta, explicarles que no tenía sentido contestar eso en ese momento, pero noté que no había cosa más natural que preguntar. “Messi”, respondí. Se rieron. Una de ellas metió la mano en el bolsillo y sacó un caramelo. Tres veces le dije “it’s okay, thank you so much”. Tres veces insistió. Lo conservo, sin comer, hasta el día de hoy.
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