ECONOMIA
Según el proyecto de Presupuesto, el gasto por empleado del Congreso será de casi $6 millones mensuales en 2027

Para la elaboración del Presupuesto se explicita que el Poder Legislativo Nacional cerrará 2026 con una partida de $936.680 millones, supera en 22,7% la autorización de gasto vigente
- La planta total prevista se reduciría de 13.454 a 12.978 empleados.
- El recorte equivale a 476 cargos, una baja del 3,5 por ciento.
- El crédito legislativo tendría un incremento real del 17,5% frente a la autorización ampliada vigente para 2026.
- El Senado mantendría su dotación de 5.018 empleados.
- Diputados reduciría su planta en 422 cargos, hasta 4.135 empleados.
La combinación de mayor presupuesto corriente y menor planta se traduce en un incremento real promedio del 28,3% en la asignación por empleado
- Asistencia Bibliográfica del Congreso pasaría de 1.244 a 788 empleados, una baja de 456 cargos equivalente al 36,7%, mientras su partida de gastos crecería 121% en términos reales.
- Dirección de Ayuda Social del Congreso reduciría su planta de 788 a 544 agentes, 244 cargos menos, con una caída real del 64,3% en su asignación presupuestaria.
- “Otros” sumaría 646 cargos, un 61,1%, hasta 1.704 empleados, con un incremento real del 129,4% en su presupuesto.
- Imprenta del Congreso y la Procuración Penitenciaria mantendrían su dotación estable, con subas reales de 26,8% y 0,4%, respectivamente.
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ECONOMIA
Rematan departamentos sin herederos y oficinas en CABA: dónde están, cómo son y cuál es el precio inicial


- Terreno urbano con construcción en Av. Entre Ríos 1824/28, Constitución
- Superficie: 342,60 m²
- Precio base: USD 435.144
- Depósito en garantía: USD 13.054
- Hora de remate: 10
- Departamento monoambiente en Av. Córdoba 2858, Balvanera
- Superficie: 37,18 m²
- Precio base: USD 36.850
- Depósito en garantía: USD 1.105
- Hora de remate: 10.45
- Departamento de siete ambientes en Av. Rivadavia 2446, Balvanera
- Superficie: 360,95 m²
- Precio base: USD 261.300
- Depósito en garantía: USD 7.839
- Hora de remate: 11.30

- Departamento de dos ambientes en Viel 246, Caballito
- Superficie: 43,73 m²
- Precio base: USD 61.631
- Depósito en garantía: USD 1.848
- Hora de remate: 12.15
- Propiedad tipo casa de varios ambientes en Paracas 339 y 345, Constitución
- Superficie: 271,56 m²
- Precio base: USD 60.300
- Depósito en garantía: USD 1.809
- Hora de remate: 13
- Cinco pisos de oficinas en Tte. Gral. J. D. Perón 338, microcentro porteño
- Cantidad de unidades: cinco pisos, con subastas independientes
- Superficies informadas: entre 191,78 m² y 582,60 m²
- Precios base informados: entre USD 114.202 y USD 348.463
- Fecha y hora de remate: 30 de septiembre, desde las 11
- La información provista no detalla las características particulares, el valor base ni el depósito de garantía de cada piso
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ECONOMIA
En negro y sin jefe: a qué se dedica y cuánto gana el sector de trabajadores qué más crece en la Argentina

La publicación por parte del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) de los datos de mercado laboral del segundo trimestre del año reveló mucho más que un crecimiento leve del desempleo. Entre los datos del instituto estadístico, se distinguió con claridad una tendencia que se separa nítidamente de todas las otras: un salto del 317% en un año del cuentapropismo informal, es decir del trabajo independiente y en negro, como forma de subsistencia ante la escasa demanda de empleo en blanco. El salto, que llevó a ese colectivo a superar los 2 millones de personas, hizo que los especialistas ahondaran en los números para intentar entender quiénes son, a qué se dedican y cómo viven las personas que no consiguen, ni siquiera, un empleo en negro.
Lo que muestran los datos del mercado de trabajo es una caída histórica del empleo asalariado, independientemente de que sea en blanco o negro. En el segundo trimestre de 2026, los asalariados representaron el 70,5% de las personas ocupadas, el valor más bajo de toda la serie que releva el CIAS desde 2016 e igual al registrado en el cuarto trimestre de 2020, durante la pandemia. La caída de la asalarización implica que una proporción menor de quienes tienen trabajo se desempeña bajo una relación de dependencia, registrada o no.

En sentido inverso, el cuentapropismo llegó al 25,5% de los ocupados, tras subir 1,8 puntos porcentuales frente al segundo trimestre de 2025. El incremento equivale a unas 307.000 personas más que pasaron a trabajar por su cuenta en apenas un año. El nivel actual se acerca al máximo de la serie, que se había alcanzado en 2020, cuando las restricciones sanitarias y la destrucción de empleo empujaron a más trabajadores hacia actividades independientes.
El agregado es que ese trabajo por cuenta propia tiende a ser, a su vez, informal. Entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo período de 2026, la cantidad total de ocupados aumentó en 265.000 personas, pero los empleos informales crecieron en 348.000, mientras que los registrados descendieron en 83.000. En ese contexto, la tasa de informalidad general alcanzó el 45%, el valor más alto desde que el Indec comenzó a publicar esta medición a fines de 2023.
Los especialistas reniegan contra la idea de que es una cuestión de preferencias: no se trata de emprendedores que no quieren tener jefes. Se trata de personas que recurren a la única opción disponible.
Para Santiago Poy, vicerrector del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), el crecimiento de esta modalidad está ligado principalmente a la falta de ingresos y no a la aparición de nuevos emprendimientos con capacidad de expandirse. “Es un cuentapropismo de necesidad”, explicó a Infobae, porque se trata de personas que “se lanzan o desarrollan una actividad por su cuenta, principalmente por falta de ingresos”. El investigador lo diferenció del cuentapropismo “de oportunidad”, que puede generar actividades productivas, y advirtió que los bajos ingresos y la baja productividad ayudan a explicar su condición informal.

“A veces se explica la informalidad y el trabajo por cuenta propia como una preferencia de los jóvenes, algo que puede llegar a ser cierto en niveles económicos más bien altos. Esto no es una opción, sino una necesidad: los datos de ingresos muestran que trabajar en negro o por cuenta propia implica ganar muchísimo menos, no es algo que se elige”, dijo Claudio Caprarulo de Analytica a este medio.
Las brechas de ingresos, en este sentido, son muy claras. De acuerdo con datos del Instituto Universitario CIAS para el primer trimestre de 2026, los trabajadores por cuenta propia informales tuvieron un ingreso mensual promedio de $ 541.000 y una mediana de $ 400.000. El monto equivale a menos de la mitad del promedio de $ 1.391.000 que percibieron los cuentapropistas formales y quedó por debajo del ingreso medio de $ 1.104.000 para el conjunto de los ocupados.
La diferencia se sostuvo incluso al considerar la carga horaria: quienes trabajan por cuenta propia en la informalidad dedicaron en promedio 30,5 horas semanales a su actividad y obtuvieron $ 4.435 por hora, frente a las 38 horas y los $ 9.154 por hora de los formales. Además, el 55% de los informales ganó menos que el valor de la canasta básica de un adulto y el 29% declaró que trabajaba menos horas de las que deseaba.

A la hora de buscar cuáles son las salidas labrales que encuentra en estas personas, los números de la encuesta permanente de hogares muestran que la inserción laboral de ese grupo se concentra, ante todo, en actividades de baja escala y vinculadas al consumo cotidiano. El comercio reúne a 635.000 cuentapropistas informales, el 30% del total, con presencia en almacenes y kioscos, venta de mercaderías, ropa, calzado, ferias, puestos y comercialización por internet o redes sociales. La pequeña construcción agrupa a otros 402.000 trabajadores, el 19%, y está dominada por las changas y arreglos en casas particulares, mientras que los servicios personales suman 354.000 personas, el 17%, en rubros como peluquería, estética, jardinería, cuidado y recreación. También aparecen la producción artesanal e industrial, la reparación de autos y electrodomésticos, el traslado de pasajeros y la gastronomía, donde cocinar en casas particulares reúne 62.000 trabajadores. En varias de esas ocupaciones, la informalidad supera el 80% de quienes trabajan por cuenta propia.
En cuanto a su formación y ubicación geográfica, el perfil de los cuentapropistas informales combina una mayoría con niveles educativos medios o bajos y una fuerte presencia en el conurbano bonaerense. El 46% vive en los partidos del Gran Buenos Aires, aunque esa región reúne al 43% de los ocupados; le siguen la región pampeana, el Noroeste y Cuyo. El 49% no completó el secundario y otro 33% tiene el nivel medio terminado, mientras que solo el 7% alcanzó estudios superiores completos. La edad promedio es de 43 años y las mujeres representan el 42% del total, aunque su participación es mayoritaria en actividades como gastronomía, comercio de indumentaria, elaboración de alimentos, peluquería y cuidado personal.

Para Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina, esta modalidad reúne mayormente a mujeres y adultos jóvenes con formación media o medio-baja, insertos en tareas de comercialización minorista y servicios personales. El especialista señaló a Infobae que se trata de “trabajo refugio frente a la pérdida de empleo”, pero también de una fuente complementaria de ingresos para personas ya ocupadas o integrantes de sus hogares. Las condiciones relevadas por CIAS reflejan esa precariedad: el 76% no dispone de un local, el 78% desarrolla su actividad en la casa del cliente o en la calle y el 22% no cuenta con máquinas, local ni vehículo para trabajar.
El deterioro de esos ingresos aparece en paralelo con el último dato de pobreza. El Indec informó el el jueves que la pobreza alcanzó al 32,3% de la población y la indigencia al 7,5% durante el primer semestre de 2026, lo que equivale a 15,56 millones de personas bajo la línea de pobreza y 3,61 millones bajo la línea de indigencia. En ese período, el ingreso per cápita familiar aumentó en promedio 11,5%, por debajo de la suba de 21,4% de la canasta básica alimentaria —que determina la línea de indigencia— y del alza de 19,6% de la canasta básica total, utilizada para medir la pobreza.
La distancia entre ingresos y canastas permite poner en contexto el avance de las ocupaciones de menor remuneración y sin protección laboral. Entre los hogares pobres, el ingreso familiar promedio fue de $ 922.755, mientras que la canasta básica total necesaria para ese mismo grupo alcanzó los $ 1.440.395, una brecha de 35,9%. En ese marco, la expansión del cuentapropismo informal refleja la búsqueda de ingresos ante la falta de empleos formales, aunque los niveles de remuneración que ofrece esa actividad resultan insuficientes para cubrir el costo de las necesidades básicas en una parte significativa de los hogares.
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ECONOMIA
“Milqui”: la increíble historia del clásico de los ‘80 que brilló como uno de los primeros autos medianos que se vendieron en el país

Se cumplieron 55 años de la presentación del Dodge 1500 en Argentina, un modelo de origen británico que Chrysler-Fevre adaptó para el mercado local y que, tras sobrevivir al retiro de la marca estadounidense, terminó su vida industrial con emblema Volkswagen. Entre 1971 y 1990 se fabricaron 262.668 unidades.
El lanzamiento ocurrió el jueves 12 de agosto de 1971, en el Plaza Hotel de Buenos Aires. La fecha es un detalle relevante para reconstruir una historia que, cinco décadas y media después, se mantiene en el recuerdo de varias generaciones de argentinos, tanto por su confiabilidad como auto familiar, como por su versatilidad para taxi o su eficiencia como auto de carreras.
El auto había nacido en el Reino Unido como Hillman Avenger, un sedán desarrollado dentro del grupo Rootes, entonces controlado por Chrysler. Para Argentina se convirtió en el primer automóvil mediano fabricado localmente por una marca estadounidense, que hasta entonces sólo había producido autos voluminosos.

Este vehículo pudo entrar a competir en una franja donde Fiat y Peugeot tenían una posición dominante hacía varios años, primero con los 1500 y 404, y después con los 1600, 125 y 504.
Su llegada tuvo además un componente simbólico. A la presentación asistieron Juan Manuel Fangio y Juan Manuel Bordeu, dos figuras centrales del automovilismo argentino. Antes del lanzamiento, Chrysler había traído unidades de prueba del Avenger para someterlas a ensayos y ajustar componentes a las calles, rutas y hábitos de uso locales.
El “Chevy chico” entró a un mercado dominado por Fiat y Peugeot
El Dodge 1500 se fabricaba en dos plantas: las piezas de carrocería se estampaban en Monte Chingolo y el armado final se realizaba en San Justo, donde Chrysler-Fevre producía también los modelos grandes de la marca.
A diferencia de los grandes Dodge con motores de seis cilindros que ya integraban la oferta local, el nuevo modelo apuntaba a una familia que buscaba un auto de dimensiones contenidas, cuatro puertas, baúl amplio y costos de uso más bajos. Su diseño trasero, con una caída pronunciada del baúl, motivó una comparación que pronto se hizo popular: para una parte del público era el “Chevy chico”, por su parecido con el Chevrolet fabricado por General Motors.

La versión inicial fue la STD, equipada con un motor de cuatro cilindros de 1.498 cm³, árbol de levas lateral, varillas y cinco bancadas de cigüeñal. Era una mecánica de carrera corta, una configuración conocida como supercuadrada, que priorizaba el régimen de giro por encima del torque a bajas vueltas.
Tenía caja de cambios manual de cuatro velocidades con la palanca en el piso, la suspensión delantera era de esquema independiente tipo McPherson y la trasera tenía eje rígido, mientras que los frenos alternaban discos adelante y campanas en el eje posterior.
El interior también buscaba despegarse de los autos más austeros del mercado. Tenía butacas delanteras separadas, tablero acolchado y cuatro relojes circulares. El diseño incluía un lugar un cuentavueltas, algo que no era frecuente en los modelos generalistas de ese tiempo. Sin embargo ese instrumento recién se incorporó en las versiones posteriores con una mayor orientación deportiva.

Del STD al GT100, confort, potencia y caja automática
Poco después del debut apareció el Dodge 1500 SPL, que agregó butacas reclinables, radio de serie, nuevos tapizados y detalles exteriores. En 1973 llegó el GT90, con una puesta a punto más deportiva, servofreno, cuentavueltas y una estética diferenciada.
La evolución mecánica más importante se produjo en 1975 con el Dodge 1500 M 1.8, porque el aumento de cilindrada amplió las posibilidades del auto para viajar en ruta y le permitió a Chrysler sostener su competencia frente a una oferta en la que ya estaba también el Ford Taunus, como una evolución de otra automotriz americana hacia los vehículos medianos.
Dos años más tarde, la marca presentó el Dodge GT100, que conservaba el motor 1.8, pero incorporaba dos carburadores Stromberg horizontales y un árbol de levas con un cruce más marcado. La potencia declarada llegaba a 105 CV, una cifra significativa para el segmento en esa época.
La gama también tuvo una rareza para el mercado argentino de mediados de los años setenta: una versión SPL con caja automática. No era una configuración convencional entre los medianos nacionales, pero mostraba el esfuerzo de Chrysler por ampliar la oferta de un producto que ya se había consolidado en el mercado con espacio propio.
En 1978 llegó el primer rediseño importante, en el que se hicieron modificaciones en la parrilla, ópticas y paragolpes. Ese mismo año llegó la rural, una variante le dio un tono familiar y utilitario al 1500.

De Dodge a Volkswagen 1500
La crisis internacional de Chrysler cambió el destino del modelo. En 1980, Volkswagen adquirió Chrysler-Fevre Argentina y encontró en el 1500 una base óptima para iniciar su operación industrial en el país con un modelo que no fuera tan americano sino más bien europeo.
Durante la etapa de transición, el auto adoptó una extraña denominación, ya que se llamó Volkswagen Dodge 1500 Serie W. La convivencia de las dos marcas mostraba una situación poco habitual como era ser un Volkswagen construyendo un producto diseñado en Inglaterra, lanzado en Argentina por Chrysler y asociado desde su origen a Dodge.
Así fue como en 1982, la empresa alemana retiró definitivamente el nombre Dodge y lo rebautizó Volkswagen 1500. El cambio llegó acompañado por una nueva actualización estética, con paragolpes plásticos, nuevas ópticas y retoques en la parte trasera.

Ese modelo de Volkswagen se mantuvo hasta 1990, cuando cerró una trayectoria de casi dos décadas exitosas en ventas y porción de mercado. Su mecánica sencilla, la disponibilidad de repuestos, el precio de compra y una reputación de confiabilidad fueron los cimientos del suceso y su permanencia.
La propia marca sintetizó esa condición en una campaña que quedó asociada al modelo: “Anda, y anda, y anda”. El mensaje reflejaba una virtud que todavía sostienen muchos propietarios del “milqui” como era la simpleza mecánica el costo de mantenimiento relativamente accesible.
El 1500 ganó los primeros cuatro campeonatos nacionales de TC2000
El otro capítulo decisivo de la historia se escribió en las pistas. El Dodge 1500 había tenido una incursión inicial en Turismo Nacional, pero su reconocimiento deportivo quedó ligado al nacimiento del Turismo Competición 2000.
Jorge Omar del Río fue campeón en 1980, 1981 y 1982 con el 1500 preparado por el equipo Pianetto Competición. El primer título coincidió con el traspaso de Chrysler-Fevre a Volkswagen, por lo que el auto atravesó una singular transición de identidades mientras dominaba la categoría.
En 1983, Rubén Luis Di Palma logró el cuarto campeonato consecutivo para el modelo. El 1500 se convirtió así en el gran referente de los primeros años del TC2000 nacional, en una etapa que también reunió a los Ford Taunus, Peugeot 504 y Fiat 125.

La campaña deportiva prolongó la estrategia publicitaria de Volkswagen, que transformó el eslogan de confiabilidad en otro mensaje: “Anda, y anda, y gana…”. El 1500 no sólo había logrado continuidad comercial; también se había consolidado como una plataforma competitiva.
En 1988, gracias a una modificación reglamentaria, el VW 1500 volvió a las pistas con Guillermo Maldonado, múltiple campeón de Fórmula 2, y con un vehículo conocido como el “multicromático”, que lucía un diseño de Rogelio Polesello, disputó el campeonato nuevamente en TC2000, culminando en segunda posición final, pero enfrentando a las Renault Fuego y Ford Sierra XR4, autos mucho más modernos y potentes del momento. Ese último “grito de guerra”, terminó de consagrarlo como uno de los autos más queridos del mercado argentino de todos los tiempos.
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