DEPORTE
Jugó en Racing e Independiente y fue mundialista con la Selección: “Scaloni es como Bilardo y Menotti juntos”

“Yo vengo de una familia más pobre que cualquier villa de la Argentina. He pasado frío, hambre y miedo”, cuenta sobre su infancia Gabriel Calderón, qué más allá de haber vivido en París, Sevilla, Lausana, Sion, Abu Dabi y Doha, entre otras ciudades, nunca se olvida de sus orígenes. Y cada dos por tres regresa a Rawson, Chubut, su lugar de nacimiento, para recordar sus inicios en el fútbol en el club Germinal, donde estuvo hasta los 14 años antes de mudarse a Buenos Aires.
Calderón construyó una carrera que lo llevó de Racing e Independiente a la selección argentina, con la que disputó el Mundial de Italia 90 y llegó a la final. Después de retirarse, se transformó en un trotamundos del fútbol y vivió experiencias en culturas muy diferentes. Hoy, sigue de cerca distintas ligas, mantiene vínculos con excompañeros y se dedica también a proyectos inmobiliarios, aunque reconoce que está prácticamente alejado de los bancos de suplentes. Volver a dirigir en Argentina, asegura, no está entre sus planes.
La historia de Calderón forma parte de una trayectoria poco habitual: la de un futbolista que vistió las camisetas de los dos grandes rivales de Avellaneda. El 18 de octubre de 1981, Independiente y Racing se enfrentaron por el Torneo Nacional en La Bombonera. Ganó el Rojo por 2-1, con dos goles suyos. Unos días antes, el delantero había dejado la Academia para sumarse a Los Diablos Rojos y en la previa a dicho encuentro, los hinchas racinguistas le dedicaron una canción: “Oh, oh, lo cagamos a Independiente, le vendimos a Calderón”. Luego de la victoria del Rey de Copas, la hinchada roja respondió con el cántico “oh, oh, Calderón los cagó”, rememora el goleador sobre lo que vivió aquel día, en uno de los encuentros más recordados entre ambos conjuntos.

En la Selección, el chubutense, de 66 años, reconoce una influencia decisiva de César Luis Menotti, a quién considera el entrenador que más lo ayudó a crecer. Destaca especialmente las enseñanzas tácticas que le permitieron ampliar su lectura del juego. También repasa su experiencia con el equipo de Carlos Bilardo en Italia 90, la final frente a Alemania, y una jugada que, a su entender, habría tenido otra resolución con el VAR.
Al mirar el presente del seleccionado argentino, Calderón sorprende con una comparación contundente: considera a Lionel Scaloni “el mejor entrenador de la historia del seleccionado nacional”. Valora sus títulos, pero sobre todo su capacidad para construir un equipo competitivo alrededor de un Lionel Messi más maduro, y conseguir el máximo rendimiento colectivo. “Scaloni es Bilardo y Menotti juntos”, sentencia en diálogo con Infobae.
– ¿Qué es de tu vida hoy, Gabriel?
– Sigo viendo fútbol por todos lados. Mi hijo vive en España, tengo dos nietos y vengo siempre a Argentina durante el invierno. Después, me voy para allá en el verano, para estar con mi hijo y mi hija. También estoy por hacer una inversión inmobiliaria en Paraguay y ando moviéndome con mis cosas. No tiene nada que ver con el fútbol.
– ¿Seguís en contacto con gente del fútbol?
– Sí. Hace tres semanas estuve en París en una reunión de jugadores. Era la primera vez que iba, y me encontré con compañeros a los que no veía desde hacía 36 años. Estuve con Erling Haaland. Siempre estoy en contacto con gente del fútbol. Tengo amigos y compañeros de mi época en distintos países y mantengo relación con personas que conocí cuando trabajé en el fútbol árabe. En los Mundiales, por ejemplo, muchos periodistas me llaman porque fui entrenador de clubes importantes. Son amistades y vínculos que quedaron de diferentes países, culturas e idiomas.
– ¿Qué recordás de tu llegada al primer equipo?
– Estaba por cumplir 19 años. Después de un partido, el asistente bajó y me dijo que al día siguiente iba a entrenar con la Primera de Racing. Empecé a trabajar con el plantel y me dieron la oportunidad de jugar un torneo. Recuerdo que participé en un partido y me fue muy bien. A partir de ahí, tuve continuidad. Después, llegó César Menotti y me convocó para el seleccionado juvenil que fue a Japón. Salimos campeones junto a Diego Maradona y Ramón Díaz. El año anterior no había estado en la clasificación porque no venía jugando bien, pero desde entonces seguí en el camino de la Selección.

– ¿Qué significó Menotti para tu carrera?
– Fue el mejor entrenador que tuve. Lo encontré en una edad de aprendizaje extraordinaria y mi crecimiento con él fue enorme. Yo tenía condiciones, pero necesitaba un director técnico que me ayudara a desarrollarlas. Llegó en el momento justo y me enseñó cosas fundamentales para crecer, que me ayudaron a llegar a ser internacional y jugar once años en Europa. Era un buen jugador, pero para alcanzar el máximo nivel necesitaba seguir aprendiendo.
– ¿Y cuál fue la enseñanza más importante que te dejó?
– Lo primero fue el aspecto táctico. Como muchos jugadores argentinos, tenía buena técnica, manejaba las dos piernas y podía moverme por distintas zonas del ataque, pero miraba la pelota y no toda la cancha. Una vez, nos paró a Ramón Díaz, a otro compañero y a mí, y nos hizo mirar dónde estábamos parados. Fue la primera vez que levanté la cabeza y miré el espacio, no solamente dónde estaba la pelota. Menotti me dio herramientas para desarrollar mi inteligencia futbolística. También me enseñó movimientos: hacer que fuese a buscar la pelota y atacar el espacio, o venir a recibir y después picar. Sin esas enseñanzas, quizá me habría quedado en ser un buen jugador.
– ¿Cómo se dio tu salida de Racing y posteriormente tu llegada a Independiente?
– Es una buena pregunta y no sé si todo el mundo conoce la historia. En 1977, había debutado en Primera. Un año más tarde, me fui a Lanús, pero no rendí. Es en el único club que no anduve bien y es mi única cuenta pendiente de mi carrera. Luego, regresé a Racing, donde jugué hasta 1981. Yo estaba en Racing y tenía que jugar el domingo contra Independiente. En el entrenamiento del viernes previo, el Pato José Pastoriza me dijo que me fuera porque había equipos que querían verme. Después me enteré de que él no me quería y que Independiente sí estaba interesado. Fue una situación particular, porque no hay tantos jugadores que hayan pasado por los dos clubes. La decisión no dependió solamente de mí; hubo cuestiones de los entrenadores y de los dirigentes. Entonces, en dos días me fui de Racing y debuté en Independiente. Luego, en 1983 me fui al Betis de España. Salimos campeones por primera vez en la historia de la liga y estuve dos años. Más tarde, me llamaron de Francia para jugar en el PSG la UEFA, por recomendación de un entrenador suizo que conocía mi rendimiento. Después volví a Suiza y allí terminé mi carrera.
– Destacándote en Europa te llamaron de la selección argentina para disputar el Mundial de Italia, jugando la final contra Alemania…
– Sí, fue una experiencia enorme. Al principio yo pensaba que, si quedábamos eliminados en la primera fase, volvería a Argentina con el equipo. Pasamos la primera ronda, después vino Brasil y fuimos avanzando hasta llegar a la final.
– ¿El partido más importante fue ganarle a Brasil o a Italia?
– Cada partido fue una final, pero con la rivalidad que hay, ganarle a Brasil fue lo máximo. Igualmente, ante Italia en semis era como una final. Ellos por Diego querían crear un ambiente feo. Jugaban todos los partidos a las 21 y nosotros a las 16 con 45 grados de calor. Y decíamos: ´Mira cómo se acomodaron todo para llegar a la semifinal y todo lo que nos costó a nosotros´. Estoy convencido que a Italia la acomodaron para que sufran lo menos posible, por ser el país anfitrión. Frente al seleccionado local fue una final adelantada y eliminarlos en su casa fue un orgullo máximo…
– ¿El penal que no le cobraron a Argentina contra Alemania en la final habría tenido otra resolución con el VAR?
– Sí, para mí está clarísimo. Fue una falta que el árbitro (Edgardo Codesal) no vio. Estaba a un metro y no quiso inclinar la balanza a nuestro favor. No quiso cobrar el penal. En la otra jugada, el rival se tiró de manera inteligente y consiguió el penal. Pero en la acción nuestra, con el VAR, creo que se habría resuelto de otra manera. Cuando tenés una jugada así y no la cobran, después ya no podes hacer nada.
– ¿Por qué no volviste con el resto del plantel a la Argentina cuando terminó la Copa del Mundo?
– Cuando llegamos a esa instancia, fui el único jugador que no volvió a Argentina porque tenía que resolver un contrato con el Paris Saint Germain. Había arreglado las condiciones, pero apareció un intermediario que me pidió dinero y yo le dije que ya estaba todo acordado. Habló con alguien importante del club y decidieron llevar a otro jugador. Me quedé esperando en Roma para firmar y al final no se concretó. Son cosas que pasan en el fútbol.
– ¿Es cierto que Carlos Bilardo te pidió no firmar el contrato durante el Mundial para mantener la cabeza en la selección?
– Sí. Yo había explicado que el acuerdo estaba hecho, pero que firmaría después del Mundial. Entiendo que un jugador que está disputando una Copa del Mundo tiene que concentrarse en eso. Si te quieren en el club, pueden esperar. No tiene sentido meterle otras preocupaciones en la cabeza en un momento así, por eso desde que llegamos a Italia el entrenador nos pidió no pensar en otra cosa que no sea la Selección.
– Tras tu retiro en el Lausanne Sports de Suiza, dirigiste en Germinal de Rawson, tu lugar de nacimiento, único club en Argentina, y luego recorriste varios países como entrenador. ¿Nunca te interesó dirigir en el fútbol argentino?
– No. Al principio sí había querido empezar mi carrera en Argentina. Un club de la Segunda División se interesó por mí, pero alguien de la dirigencia decía que yo no conocía el fútbol argentino. Después, hice mi carrera afuera y ya no quise volver. Esa reflexión fue equivocada: en otros lugares tampoco conocía el idioma, la religión ni la cultura, y terminé saliendo campeón y clasificando a un Mundial. Pero no pude ir en contra de esa mentalidad y después no quise regresar a mi país.
– ¿Por qué no te interesa hoy trabajar en el fútbol local?
– Por los manejos internos de las dirigencias, las barras y esas cosas. Llevo muchos años afuera, y no va con mi mentalidad. Si me dicen que un jugador pertenece a un dirigente, a una barra o a un periodista, no quiero dirigir en un lugar así. No son todos los clubes ni todas las personas, pero hay muchos casos. Yo no me manejo de esa manera. Soy profesional: puedo hacerlo bien o mal, pero no acepto obligaciones ni condiciones de nadie. Además, llegado el momento, ponés en riesgo a tu familia. No quiero eso para mí.
– ¿Dejaste definitivamente el fútbol?
– Estoy casi al 99 por ciento afuera. De momento no me llegó una oferta que me interese y lo dejé así. No tengo muchas ganas de seguir, salvo que aparezca algo realmente interesante.

– ¿Qué te dejaron las experiencias en Arabia Saudita y en otros países?
– Fueron desafíos muy interesantes para mi crecimiento personal y cultural. Llegas a un país cuyo idioma no conoces y tenés que convencer a los jugadores, que saben que sos extranjero y que querés triunfar. En mi caso tuve una oportunidad especial en Arabia Saudita. Después del Mundial 2002, un representante del príncipe se reunió con alguien de la FIFA y pidió una recomendación. Habían contratado a entrenadores brasileños campeones del mundo, como Mario Zagallo y Carlos Parreira, pero no habían conseguido el rendimiento que esperaban. Desde la FIFA, le recomendaron a un argentino que tenía ganas de hacer carrera: yo.
– ¿Con qué antecedentes llegaste a esa oportunidad?
– En ese momento era instructor y llevaba varios años dando conferencias. Como entrenador, había trabajado seis meses en la Segunda División de Suiza, otros seis meses en Francia y también había tenido una escuelita de fútbol en Sevilla durante diez años, con chicos de cuatro a once años. No tenía un gran currículum, pero me dieron la oportunidad. Un periodista me preguntó en la presentación cómo podía dirigir a una selección sin experiencia ni antecedentes. Le contesté que tenía razón, pero que todos los grandes entrenadores empiezan alguna vez. Le pedí un año para ver si tenía razón él o si podía demostrar lo contrario. Lo mismo que le pasó a Lionel Scaloni en la selección argentina. Empezó a dirigir sin tener experiencia. Y me hace acordar a mis inicios.
– ¿Cómo fue tu trabajo con Arabia Saudita?
– Hicimos la mejor clasificación de la historia de Arabia: diez goles a favor, uno en contra, cuatro victorias y dos empates. El grupo también tenía a Corea del Sur, Uzbekistán y otro rival. Sin embargo, me echaron seis meses antes del Mundial y nunca supe por qué. Los jugadores me querían y reclamaron, pero el príncipe tomó la decisión y no hubo manera de cambiarla. Fue una pena, porque me quedé sin dirigir en una Copa del Mundo.
– ¿Después te recomendaron para dirigir a los grandes clubes de Arabia?
– Sí. Los mejores jugadores de la selección estaban en Al-Ittihad y en Al-Hilal, que son como River y Boca. Ellos me recomendaron y pude dirigir a los dos clubes. En Al-Ittihad y Al-Hilal tuve grandes experiencias; en uno había estado Marcelo Gallardo y en el otro Neymar. Fue gracias a los jugadores que confiaron en mí y me llevaron.

– Dijiste que Scaloni te hace acordar a tu propia experiencia. ¿Por qué?
– Porque a él le dieron la selección argentina sin experiencia como entrenador y terminó convirtiéndose, para mí, en el mejor de la historia. A nivel de resultados, fue el que más rendimiento sacó. A mí me pasó algo parecido en Arabia: me dieron una oportunidad sin tener una trayectoria reconocida como técnico y pude responder.
– ¿Por qué consideras que Scaloni es el mejor entrenador de la historia de la Selección?
– Por los resultados: ganó dos Copas América, una Finalissima y una Copa del Mundo, y además llegó a otra final. Pero no es solamente eso. Con el mejor Leo Messi, el equipo de Alejandro Sabella llegó a la final de Brasil 2014; después, con Messi más grande, Scaloni fue capaz de armar un equipo y sacar el máximo rendimiento colectivo. Eso no es fácil. Argentina siempre tuvo buenos jugadores, pero hay que conseguir que funcionen como equipo.
– ¿Te sorprendió todo lo que logró como entrenador del seleccionado?
– Sí. En un primer momento pensé que darle la selección argentina a un empleado sin experiencia, no era un criterio muy razonable, porque no había nada que lo respaldara. La Selección tiene que sacar rendimiento. No puede ser un lugar para formar a un entrenador. Yo no lo haría de nuevo. Pero lo hicieron y encontraron a un técnico extraordinario.
– ¿Cómo lo comparás con Menotti y Bilardo, dos entrenadores que conociste y valoras?
– Quiero mucho a Menotti y a Bilardo, les estoy muy agradecido y creo que son muy buenos entrenadores. Pero Scaloni es el mejor por lo que consiguió y por cómo hizo jugar al equipo. Para mí, Scaloni es Bilardo y Menotti juntos.
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Atento, Boca: Vasco da Gama, con mayoría de titulares, perdió ante San Pablo

Mientras en Boca todo fue felicidad en la Bombonera la noche del viernes, con una victoria 2-1 ante Talleres para ser líder único de la tabla anual y llegar más que envalentonado a la vuelta contra Vasco da Gama, en el club brasileño se vivió todo lo contrario: con la mayoría de titulares y con uno de ellos (Paulo Henrique) que terminó lesionado, perdió 1-0 contra San Pablo este sábado, en la fecha 31 del Brasileirao.
Como para el Vasco Arruabarrena, para Pedro Emanuel, DT del Gigante da Colina, este partido también era esencial. Porque el equipo de Río de Janeiro está pegadito a la zona de descenso, y por eso decidió usar, curiosamente, a la misma cantidad de titulares que utilizó el Xeneize frente a Talleres: ocho, aunque uno de ellos fue el colombiano Carlos Andrés Gómez, que fue expulsado contra Boca y que, en consecuencia, no estará en la vuelta.
Los únicos tres que cambió fueron Gabriel por Alan Saldivia, Tche Tche por Thiago Mendes y Facundo Colidio, que no puede jugar la serie ante Boca porque ya aparecía inscripto en la lista de River para las fases finales, por Adson.
Pero no obtuvieron los de Río Janeiro el mismo resultado. Si bien dominaron la mayoría del partido (tuvieron un 55% de posesión), no tradujeron esa tenencia en goles. Tuvieron sus mejores chances en la primera mitad, con tiros que pasaron cerquita, pero les faltó efectividad.
Culminados esos 45′, encima, Emanuel debió reemplazar por lesión al lateral derecho Paulo Henrique (en su lugar ingresó José Luis Rodríguez), del que restará conocer un diagnóstico y ver si estará disponible o no para jugar ante Boca.
San Pablo, que había tenido unas llegadas aisladas en la primera mitad (dos claras con Jonathan Calleri), salió más decidido en la segunda mitad. Yéndose con más hombres al ataque y jugando más directo. De ese modo, con un pase largo de su arquero y peleando arriba, encontró el 1-0 ganador de la mano de Artur, que se filtró entre varios hombres de Vasco en el área (se durmieron todos), recibió un pase y la cruzó para convertir el gol de la victoria a los 22′.
Esta derrota mantiene a Vasco 15° en la tabla del Brasileirao con 35 puntos, solo tres más que Inter de Porto Alegre, que 17° con 32 unidades y un partido más, ocupa el primero de los puestos de descenso.
La ida contra Boca en la Bombonera la ganó 1-0. Y bien, es cierto, ante un Xeneize que jugó muy por debajo del nivel que arrastraba y que perdió el invicto de 17 partidos.
Ahora, intentará sostener esa ventaja en el Maracaná, pero ante un Boca que irá a todo o nada. Y con un importante envión de energías. E incluso, muy probablemente, con su capitán Leandro Paredes desde el arranque, una baja que padeció y muchísimo en el primer encuentro.
Todo se decidirá el martes 20 de octubre a las 21:30 en el Maracaná.
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Vasco da Gama,Sport Club São Paulo
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Fue héroe de la Generación Dorada, rechazó jugar en los Spurs y se convirtió en comentarista de la NBA: “Esto es lo que quiero”

Alejandro Montecchia fue uno de los emblemas de la Generación Dorada del básquet argentino. Integró el plantel que venció dos veces al Dream Team, se consagró campeón olímpico con la Selección en los Juegos de Atenas 2004 y tuvo un amplio recorrido por Europa luego de su paso triunfal por la Liga Nacional. Además, estuvo muy cerca de jugar en la NBA con Manu Ginóbili en los San Antonio Spurs tras un llamado de Gregg Popovich, pero lo rechazó y hoy se desempeña como comentarista televisivo de la liga más espectacular del mundo.
Con la misma intensidad y búsqueda de la excelencia que mostraba en la cancha, el Puma forma parte del equipo de transmisión de la temporada 2026/27 de la NBA como analista para HBO Max y TNT Sports . “No dudé un segundo en sumarme. Me gusta mucho mirar la NBA y cuando surgió la idea dije: ‘Listo, esto es lo que quiero’. Al principio fueron nervios porque era algo nuevo”, le dijo el bahiense de 54 años a Infobae en la previa al comienzo del mejor básquet del mundo, que iniciará el 20 de octubre con tres partidos, en el que sobresale el duelo en el Madison Square Garden entre el campeón New York Knicks y Philadelphia Sixers, con LeBron James como figura. Allí se hará la ceremonia de entrega del anillo a los ganadores de la temporada pasada y Montecchia -presenció el evento cuando Ginóbili fue campeón- no duda: “Después de más de 50 años sin ganar un título, van a tirar la casa por la ventana”.
Acerca de su rol como comentarista de básquet, Montecchia vivió un antecedente durante las dos finales consecutivas entre San Antonio Spurs y Miami Heat (2013 y 2014), junto a Álvaro Martín y Carlos Coach Morales, dos reconocidas figuras de las transmisiones deportivas. De ellos pudo aprender algunos consejos y también se apoyó en la experiencia de sus ex compañeros de equipo, como Fabricio Oberto, Andrés Chapu Nocioni y Carlos Delfino. “Les pedí que miren alguna transmisión y me tiren todas las críticas así yo puedo ir mejorando”, reconoció. “Muchas veces está mi tía mirando, que no tiene ni idea de lo que es un partido de NBA, entonces trato de explicar lo más simple para que la gente que no entiende tanto el juego lo pueda entender fácil”, indicó sobre el desafío de volcar su conocimiento en palabras sencillas para todo el público.

En cuanto a su análisis previo de la temporada, el ex jugador de Sport Club Cañadense, Olimpia de Venado Tuerto, Boca y Regatas Corrientes en Argentina indicó que la Conferencia Este de la NBA tendrá la mayor cantidad de candidatos al título. Además de los actuales campeones, New York Knicks, sumó a los Philadelphia Sixers de LeBron James, Jaylen Brown, Joel Embiid y Tyrese Maxey: “Armó un equipo con profundidad. No solo las figuras del quinteto inicial, que con solo verlas intimidan”. Entre otros contendientes eligió a Cleveland Cavaliers, Detroit Pistons, Toronto Raptors (regresó Kawhi Leonard), Indiana Pacers (recuperó a Tyrese Haliburton), Miami Heat (con Giannis Antetokounmpo) y Washington Wizards, renovado con Anthony Davis, Trae Young y el número uno del último draft, AJ Dybantsa. “En el Oeste, los dos candidatos muy firmes son San Antonio y Oklahoma. Son los dos equipos más fuertes”, opinó Montecchia, quien dejó un escalón por debajo a Houston Rockets, Minnesota Timberwolves, Phoenix Suns y unos Lakers reconstruidos alrededor de Luka Doncic. “Puede hacer cualquier cosa. Es una incógnita, pero no hay que descartarlos”, advirtió.
Ante la consulta sobre los jugadores que podrán sorprender al mundo en la nueva temporada de la NBA, el Puma Montecchia no dudó en elegir a Dylan Harper, el escolta de San Antonio, que en su campaña de novato promedió 11,8 puntos, 3,9 asistencias y 3,4 rebotes y brilló en los playoffs con registros históricos en la serie final. “Parecía un jugador que llevaba diez años en la liga. Y creo que este año va a pegar un salto de calidad importantísimo”, afirmó. También destacó a Stephon Castle como la otra pieza clave del perímetro de los Spurs, y amplió la lista de jugadores a seguir con los mellizos Ausar y Amen Thompson —de Detroit y Houston respectivamente—, Scottie Barnes (Toronto) y Jalen Johnson (Atlanta).
Sin jugadores argentinos en actividad en la NBA, el foco recae en Pablo Prigioni, ascendido esta temporada a primer asistente de Chris Finch en Minnesota Timberwolves tras la salida de Micah Nori a Portland. El cordobés suma ahora la responsabilidad de diseñar el plan ofensivo del equipo, que se reforzó con la llegada de LaMelo Ball desde Charlotte Hornets. “Pablo está haciendo una carrera espectacular. Con solo estar en la mejor liga del mundo eso demuestra la capacidad que tiene”, valoró Montecchia.
Por otra parte, el ex base también analizó el presente de Prigioni como entrenador de la selección argentina, cargo que ocupa desde 2022. “El equipo está en un momento de transición, de rearmado. El objetivo es clasificar al Mundial 2027, ya que al último no se pudo ir, y es algo que todos deseamos que se concrete”, señaló. Aún así, destacó progresos en la última ventana de las Eliminatorias FIBA (victoria ante Puerto Rico y derrota en Canadá), especialmente en la faceta defensiva, que definió como el punto más débil del equipo. La clave, según su visión, pasa por potenciar jugadores tanto de la Liga Nacional como los que actúan en Europa.
La ausencia de jugadores argentinos en la NBA también fue un eje de la charla y Montecchia se atrevió a proponer un candidato a regresar a la liga estadounidense. El cordobés Leandro Bolmaro, actualmente en el Olimpia Milano de Italia, es a quien ve con mejores condiciones. El alero de 25 años, elegido en el puesto 23 del draft 2020, disputó apenas 49 partidos entre Minnesota y Utah Jazz antes de volver a Europa, donde conquistó el Scudetto y fue elegido mejor defensor de los playoffs de la Serie A en 2026. “Bolmaro podría tranquilamente ser un jugador de NBA. Necesitaba un par de años más en Barcelona para pegar el salto. Creo que se apuró”. También consideró que Facundo Campazzo “tuvo mala suerte” en Denver Nuggets y “podría haber estado varios años más jugando en la NBA”. El base de 35 años es una de las figuras del Real Madrid y es el líder actual de la Selección.
Por último, Montecchia fue directo al señalar por qué Argentina no logra colocar gran cantidad de jugadores en la elite del básquet mundial, tal como ocurría en el pasado. “El nivel del básquet argentino en los últimos años cayó mucho en lo que respecta a nivel organizativo y a nivel Liga Nacional. No han surgido tantos talentos porque la competencia no ha sido fuerte, no ha sido competitiva”, diagnosticó una de las glorias albicelestes.
Según su lectura, esa debilidad en la calidad de la competencia interna impactó de lleno en la Selección y explica las ausencias en el Mundial 2023 en Filipinas, Japón e Indonesia y los últimos Juegos Olímpicos de París 2024. El camino de recuperación es claro para el actual analista deportivo: “Hay que fortalecer la Liga Nacional. Si se mejora en muchos aspectos, eso naturalmente va a hacer que surjan jugadores con proyección a jugar en Europa y también en la NBA. Pero es empezar desde acá, desde casa”.

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DEPORTE
El ‘Kily’ González confirma el viaje de Messi a España

Lionel Messi viajará a Oviedo para participar en una actividad educativa organizada en el marco de la Semana de los Premios Princesa de Asturias 2026. El capitán argentino, distinguido con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes, se reunirá el próximo 22 de octubre con niños y jóvenes en el Palacio de los Deportes de la capital asturiana, en una visita que compaginará con sus compromisos profesionales en Estados Unidos.
El entrenador el Inter Miami, el ‘Kily’ González, mostró su respaldo a la decisión de la leyenda argentina y aseguró que el club entiende la importancia de esta distinción. “Tiene este compromiso y me encanta que lo asuma de esta manera. Todo el club está totalmente de acuerdo en que concurra ahí porque es un premio terriblemente importante no solamente para él sino para su familia. Después obvio que sí cuento con él”, afirmó el Kily, quien dio por descontado que el sábado 24 de octubre Messi podrá dar el presente en el duelo ante New York Red Bulls de la Major League Soccer (MLS.)
“Leo tiene la posibilidad de, no lo llamo ventaja, pero quiero que esté bien. ¿Necesita esto? Va a estar ahí y lo voy a tener para el partido también, así que no me preocupa en absoluto», zanjó el ahora entrenador y exfutbolista de el Valencia, entre otros equipos.
El ‘Kily’ insistió en que el desplazamiento no representa un motivo de preocupación para el equipo y expresó su deseo de que el futbolista pueda cumplir con sus obligaciones fuera del terreno de juego y regresar en buenas condiciones para afrontar el siguiente compromiso.
RECONOCIMIENTO A SU CARRERA Y COMPROMISO SOCIAL
La Fundación Princesa de Asturias seleccionó a Messi entre 27 candidaturas procedentes de 12 países. El jurado valoró tanto su extraordinaria trayectoria deportiva como su implicación en iniciativas solidarias dirigidas a mejorar el acceso de niños en situación vulnerable a la educación y la atención sanitaria.
La distinción también reconoce aspectos de su comportamiento personal y profesional, como la constancia, la humildad y los valores que ha mostrado a lo largo de su carrera.
El premio se incorpora a un palmarés en el que destacan sus ocho Balones de Oro, el Mundial conquistado con Argentina en Qatar 2022, dos Copas América y los numerosos títulos logrados durante su etapa en el FC Barcelona.
La ceremonia oficial tendrá lugar en el Teatro Campoamor de Oviedo, con la presencia de los Reyes de España y de la princesa Leonor. Messi recogerá así el testigo de la extenista estadounidense Serena Williams, galardonada con el premio en 2025.
El día que Messi tocó la gloria / EFE
EL JUEGO DEL 10
El encuentro de Messi con niños y jóvenes el próximo 22 de octubre está orientado, principalmente, a alumnos de los centros educativos que han participado en la actividad ‘El juego del 10’, del programa cultural ‘Toma la palabra’. Además, el público general podrá inscribirse en el encuentro a partir de las 10 horas del domingo 18 de octubre en la web de la Fundación.
En esta propuesta, que giraba en torno a la figura de Leo Messi, el alumnado, basándose en algunas de las declaraciones del galardonado, debía imaginar una nueva forma de jugar al fútbol en su centro educativo.
Para ello, cada clase tenía que crear un reglamento con diez puntos fundamentales que determinarían las normas del juego y que debían poner en práctica durante diez días. Según el resultado obtenido, estas reglas podían modificarse y los participantes debían valorar si se mantenían durante el resto del curso.
Con esta actividad se busca fomentar la reflexión y la práctica de un fútbol más inclusivo, así como incentivar valores como el respeto y la empatía.
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