POLITICA
Alejandro Gramajo detalló el documento que le entregó al papa León XIV sobre la crisis social argentina: “Hay un desprecio permanente hacia todos los sectores de la sociedad”

Alejandro Gramajo, secretario general de la UTEP, relató en una entrevista exclusiva en Infobae al Amanecer que entregó al papa León un informe social argentino y reclamó acuerdos frente a la pobreza y la informalidad
Gramajo contó que tomó sus encuentros con Francisco y León como parte de una representación colectiva. “Uno no va individualmente, sino que pertenece a un colectivo que representa o intenta representar y expresar algo”, afirmó.
El dirigente identificó a ese colectivo con una porción de la clase trabajadora que desarrolla sus tareas fuera del empleo registrado. “Son los informales, los trabajadores y trabajadoras de la economía popular”, dijo sobre la UTEP.
Durante su paso por el estudio de Infobae al Amanecer, donde dialogó con Nacho Girón, Luciana Rubinska y Belén Escobar, Gramajo ubicó el vínculo con la Iglesia en los encuentros de movimientos populares promovidos desde el Vaticano.
“Quizás con la llegada del papa Francisco hubo un proceso de mayor acercamiento”, sostuvo. Según explicó, la convocatoria papal derivó en una plataforma internacional de articulación con organizaciones populares.
El secretario general de la UTEP señaló que esos espacios reúnen experiencias de distintos países. “Los movimientos populares no solo existimos en la Argentina, sino que también los movimientos se organizan en cada uno de los países”, expresó.
El informe de 74 páginas al papa León XIV
Gramajo precisó que entregó en mano un documento de 74 páginas durante un encuentro con representantes del empresariado, el sindicalismo, organismos internacionales y bancos de desarrollo.
“Se lo di en la mano en el marco de un encuentro que tuvimos con diferentes sectores empresariales, sindicalistas, organismos internacionales, banco de desarrollo”, relató sobre la reunión, que duró casi una hora.
El informe incluyó un apartado denominado “El odio como práctica de gobierno”. Al ser consultado sobre ese concepto, el dirigente cuestionó el impacto de las decisiones oficiales sobre la estructura productiva y las redes comunitarias.
“Creo que hay un desprecio permanente hacia todos los sectores de la sociedad”, afirmó. Luego vinculó esa evaluación con el deterioro de mecanismos de atención frente a problemas de consumo, salud mental, violencia y empleo.
También habló del endeudamiento en los barrios populares y de circuitos de crédito ajenos al sistema financiero formal. “No hay una medición y una estadística de lo que implica endeudarse en los barrios populares con los prestamistas, que en general están vinculados al crimen organizado y al narcomenudeo”, aseguró.
Gramajo sostuvo que el documento reunió aportes de actores que exceden a la economía popular. “Tratamos de que el informe exprese la realidad de forma integral y no solamente lo que viven los trabajadores de la economía popular”, explicó.
En ese repaso, mencionó al fotógrafo Pablo Grillo, quien resultó herido durante una movilización. “Gracias a Dios hoy volvió a trabajar, pero casi pierde la vida en una movilización a partir de una represión salvaje”, dijo.
El diálogo entre sectores distintos
El entrevistado detalló que el encuentro formó parte del espacio Fratelli Tutti, donde confluyen empresarios, sindicalistas, organismos internacionales, bancos de desarrollo y organizaciones sociales.
“Él nos convocó a seguir el camino del encuentro”, contó Gramajo sobre el mensaje que recibieron del pontífice. La propuesta, según indicó, apunta a construir diagnósticos compartidos y medidas aplicables.
El dirigente mencionó iniciativas vinculadas al cuidado, la transición justa y la actividad minera. “Hicimos que empresarios y comunidades se encuentren y planifiquen cómo abordar un proceso de desarrollo minero que contemple las necesidades de las comunidades”, señaló.
Gramajo vinculó ese enfoque con el quinto encuentro de movimientos populares realizado en el Vaticano. “El papa León pretendía darle continuidad a ese proceso de articulación de la Iglesia con los movimientos populares”, afirmó.
El titular de la UTEP recordó que una trabajadora ambulante migrante mexicana, residente en Estados Unidos, leyó las conclusiones de aquella instancia ante León. “Le propusimos cerrar el encuentro en donde una compañera trabajadora del espacio público sea la que lea las conclusiones”, relató.
Para Gramajo, el Papa retomó un debate sobre los efectos laborales de las transformaciones tecnológicas. “En esta etapa de revolución y transición tecnológica había que fortalecer también a los movimientos populares y acompañar a los movimientos populares”, sostuvo.

El dirigente comparó la realidad argentina con otros países de la región. “La informalidad llega al 50% en nuestro país, pero hay países de la región que están en el 60, en el 70 y casi en el 80% en algunos casos”, detalló.
Sobre una eventual visita de León a la Argentina, Gramajo expresó su deseo de que su mensaje alcance a quienes toman decisiones políticas. “Ojalá que les toque el corazón y los sensibilice para que hagan lo que tienen que hacer”, manifestó.
La autocrítica a las políticas anteriores
El secretario general de la UTEP también se refirió a los gobiernos de centroizquierda y progresistas de la Argentina y la región. Rechazó explicar el ascenso de Javier Milei por una sola candidatura o una maniobra electoral.
“Creo que tiene que ver con un proceso inconcluso, en donde no se resolvieron los problemas estructurales”, afirmó. Gramajo incluyó en esa revisión a las políticas sociales impulsadas en años anteriores.
“Somos autocríticos de parte de la política social que no resolvió los problemas centrales de nuestro país”, dijo. A la vez, pidió una discusión que incorpore a la clase política, el empresariado, el movimiento obrero, las organizaciones sociales y los medios.
El dirigente señaló que la pobreza, el trabajo y la planificación estratégica deberían formar parte de esa agenda. “La política en la Argentina lo que ha hecho fue generar parches a determinados problemas que terminaron siendo problemas estructurales”, sostuvo.
Gramajo citó la evolución de los indicadores sociales desde el retorno de la democracia. “Terminamos después de casi 40 años de democracia con un 42%, 43% de pobreza y con un nivel de pobreza estructural”, planteó.
También cuestionó que la discusión quede limitada a la competencia entre partidos. “Nuestro campo político y social se debe un debate de carácter estratégico y no solamente político-electoral”, afirmó.
El titular de la UTEP vinculó esa discusión con los cambios en el trabajo, la tecnología, la concentración económica y el sistema financiero. “Ha cambiado el mundo y se ha modificado la realidad”, concluyó.

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POLITICA
Citaron a indagatoria a la sindicalista que compró un departamento en el edificio de Cristina Kirchner – Nexofin

El juez federal Julián Ercolini citó a declaración indagatoria a Abel Furlán, extitular de la UOMRA, y a la dirigente Soledad Calle.
La Justicia investiga una supuesta maniobra irregular que perjudicó los patrimonios del gremio y su obra social.
La citación para la exautoridad sindical se fijó para el 17 de noviembre, mientras que la militante kirchnerista deberá presentarse el 24 de noviembre. Asimismo, el magistrado ordenó la inhibición general de bienes y el bloqueo de cajas de seguridad bancarias.
Carlos Bianco, Soledad Calle, Axel Kicillof y Abel Furlán
La investigación apunta a la firma de convenios celebrados en 2023 con la empresa USEM S.A., entidad constituida apenas días antes. Sobre la imputación formal, la resolución judicial remarcó que los acusados “habrían administrado infielmente los intereses patrimoniales” de las instituciones.
La causa expuso que la gremialista se desempeñaba como empleada del sindicato mientras poseía la mitad del capital social de la firma contratada.
Finalmente, el juzgado detectó sobrecostos y condiciones desfavorables en los contratos de administración con vigencia proyectada a diez años. Pese a las acusaciones, la defensa solicitó el sobreseimiento del dirigente para evitar una fishing expedition sobre el gremio.
La entrada Citaron a indagatoria a la sindicalista que compró un departamento en el edificio de Cristina Kirchner se publicó primero en Nexofin.
Abel Furlán,Cristina Kirchner,Soledad Calle,UOMRA
POLITICA
Un punto negro en el mar: crónica del rescate a un muerto en el Mediterráneo y el fenómeno migrante detrás

MILAN, ITALIA.- Evento anunciador, pregonero. Algo que advierte de un hecho futuro. O, a veces y como en este caso, de un suceso del tiempo presente y constante. Nos encontrábamos sobrevolando el Mar Mediterráneo camino a Milán, Italia. El piloto del avión, con una semblante atípico, pidió a todos los pasajeros reunirse cerca del cockpit. Sacó su teléfono y lo distribuyó. En la pantalla, una imagen aparentemente abstracta. Es todo azul cobalto, parecen haber pequeñas olas, y un punto negro en el medio. La observamos, entornando los ojos, tratando de distinguir lo inusual en la foto. “Es un muerto”, ayudó.
El piloto es Enrique Piñeyro. El Boeing en el que nos encontramos es de él, como también lo es el barco desde el cual se avistó el cadáver flotando sobre el mismo cuerpo de agua que sobrevolamos. Su ONG, Solidaire, compró una embarcación para dedicarla a una operación permanente de rescate de migrantes en el mar. Navega los 365 días del año entre las costas africanas y de la península itálica identificando balsas o botes neumáticos que buscan llegar a Europa.
El hallazgo es un impacto sombrío para los miembros de la organización. Es la primera vez que recuperan del mar un cuerpo muerto. Los cientos que extrajeron del agua siempre fueron encontrados en mejor o peor estado de salud, pero siempre vivos.
Se hizo un silencio profundo pero breve. Enrique se quedó apoyado contra la consola de uno de los asientos de la cabina delantera, con la gorra verde gastada, la chomba azul oscura y una botellita de agua al lado. El teléfono, una vez que dio la vuelta completa para que cada uno observara, quedó ahí, boca arriba, con ese rectángulo azul encendido en medio de todos. Lo rodeamos sin que nadie lo organizara. Algunos de pie, contra los paneles grises del pasillo; otros hundidos en los asientos, y en conjunto los gestos eran los de una sala de espera. Una mano tapándose la boca, un mentón apoyado en el puño, brazos cruzados de quien no sabe dónde ponerlos. El zumbido parejo de los motores tapaba casi todo lo demás. En algún momento Enrique dio vuelta el teléfono contra la mesa. La pantalla azul desapareció pero el punto negro, no.
La catástrofe
En 2013, recién elegido, Jorge Bergoglio escogió Lampedusa, uno de los puertos de mayor recepción de migrantes, para su primer viaje como papa. Ocho años después, en un Ángelus, llamó al Mediterráneo “el cementerio más grande de Europa”. Piñeyro la corrige. Él no dice cementerio. Lo denomina fosa común.
Las dos definiciones tienen un sentido de contraste de contenido. Un cementerio tiene lápidas, nombres, fechas, alguien que vuelve a dejar flores. En una fosa común los cuerpos se amontonan sin identidad y sin deudos. El propio Francisco había rozado esa idea en Lesbos, cuando habló de un “cementerio frío sin lápidas”. En 2023 cambió el foco. Dijo que el Mediterráneo es un cementerio, pero no el más grande. El más grande, advirtió, es el norte de África, el desierto que estas personas atraviesan antes de llegar a la costa por la cual cruzan, usualmente en Libia.
El punto negro
Arriba del avión, Enrique nos dio el contexto. Después, Francisco Gentico, argentino y encargado de las operaciones de rescate de Solidaire, nos explicó el resto de lo sucedido.
El hombre apareció en aguas internacionales, frente a las costas de Libia. Era negro y tenía unos treinta años. Llevaba, calculan, al menos una semana en el agua. Lo saben porque flotaba.
Un ahogado no flota enseguida. Cuando los pulmones se llenan de agua, el cuerpo se vuelve más denso que el mar y se hunde. Ahí abajo empieza la descomposición. Las bacterias del intestino producen gases que inflan el cadáver de a poco, hasta que vuelve a subir. Ese regreso lleva días. Cuando por fin aparece en la superficie, el cuerpo ya está en parte deshecho. Tanto que la tripulación decidió no quitarle la ropa para buscar tatuajes o marcas que ayudaran a identificarlo. El objetivo era rozarlo lo menos posible. La delicadeza de la piel era tal que cualquier tacto en falso generaba daños que lo harían incluso más difícil de identificar por la morgue o los especialistas una vez en tierra.
Lo subieron a cubierta en dos bolsas mortuorias y lo guardaron en una de las dos cámaras frigoríficas que el barco lleva a bordo. Le tomaron fotografías y una muestra de pelo, por si algún día hace falta cruzar un ADN. Mandaron todo a dos organizaciones: Memoria Mediterránea y el programa de Restablecimiento de Contacto entre Familiares de la Cruz Roja. Ningún Estado hace ese trabajo. Lo hacen esas organizaciones, que intentan dar con una familia en algún país de África para que pueda, al menos, enterrarlo con su nombre.
Después avisaron a las autoridades. A Italia, que coordina los rescates en la zona. Lo habitual sería que indicaran un puerto o un punto de encuentro en alta mar para entregar el cuerpo, pero no contestaron. El barco siguió patrullando con un muerto en la cámara de frío, porque, nos explicaron, la prioridad siempre es seguir rescatando vivos. Recién cuando dieron con un pequeño grupo de personas, Italia les asignó un puerto. Ahí bajaron todos. Los vivos y el muerto.
Le preguntamos a Gentico qué habría pasado si el fallecido hubiera sido un tripulante. “Nos habrían pedido ir al puerto más cercano de forma inmediata”, contestó.
Uno solo
Inquietó a la tripulación el hecho de que estaba solo. No había rastros de un naufragio en kilómetros a la redonda. Buscaron botes destruidos, restos de rescates anteriores o de intercepciones de la guardia costera libia. Incluso, barcos ya salvados.
¿Cómo termina un hombre solo en medio del mar? La hipótesis que ofreció Gentico es la peor. Las represalias de los patrulleros libios cuando encuentran botas con migrantes suelen ser violentas y nadie que escapó de Libia quiere volver a sus centros de detención, donde la tortura y la violación son sistemáticas. Algunos se tiran al agua. Prefieren morir antes que regresar.
Estábamos ya a una hora de Milán, destino de escala intermedia en el que, precisamente, buscábamos investigar la catástrofe que es hoy el fenómeno migratorio. De hecho, el propósito del capítulo era correrse de la discusión que hoy ocupa a Europa (cuántos entran, cuántos se deportan, quién paga los centros en Albania, quién endurece más el discurso) y registrar la continuidad de la tragedia detrás. Sobre migración se puede debatir todo, pero frente a un muerto -casi- no hay posturas. Hay un muerto. O cientos.
Las políticas, posiciones ideológicas y su popularidad han cambiado a lo largo de las décadas sin avances reales en el proceso de impedir que la gente suba a un bote sabiendo que tiene altísimas probabilidades de morir en el camino. Para Piñeyro, el origen de todo está lejos de este mar. “Europa tiene que hacerse cargo del desastre que hizo en África durante siglos”, dice. Habla de poblaciones masacradas y de riquezas que se llevaron sin dejar nada a cambio. Un continente que creó el problema y que hoy paga para que otros lo contengan del otro lado del agua, o lo deja ahogarse en el medio.
Italia es la puerta de entrada de casi todo lo que sale de Libia. Es también el país que en 2017 firmó con Trípoli un memorándum para financiar, entrenar y equipar a la guardia costera libia, con el objetivo explícito de que intercepte los botes antes de que lleguen a aguas europeas y devuelva a sus ocupantes a tierra. El acuerdo se renovó solo, otra vez, en febrero de este año y seguirá vigente hasta 2029. Desde 2023, además, un decreto obliga a los barcos humanitarios a desembarcar después de cada rescate en el puerto que asigna el gobierno, muchas veces a días de navegación de la zona donde la gente se ahoga. Desde entonces, Italia inmovilizó 41 barcos de ONG. En ese mismo período, según la alianza de organizaciones de rescate Justice Fleet, se ahogaron 6490 personas.
El rescate
Cuando el Solidaire detecta un bote, empieza a correr el reloj. A veces el aviso llega por una línea de emergencia o desde un avión de vigilancia de otra ONG. Otras veces, de un tripulante que lo ve con binoculares desde el puente. En algunas oportunidades, la tripulación se contacta por radio con buques cercanos para tratar de derivar el rescate a alguien que esté más cerca de los migrantes, ya que es una obligación sacarlos del mar. Muchos de ellos los ignoran o ponen excusas para no hacerlo.
Lo primero que deben hacer es avisar al centro de coordinación de rescates de Roma y al resto de las autoridades competentes. Después, la tripulación baja al agua las lanchas semirrígidas para dirigirse a la embarcación detectada. Entre el avistaje y la llegada puede pasar una hora o más, y en este mar una hora es mucho tiempo. Por eso, mientras viajábamos con él, Enrique estaba evaluando comprar una lancha más rápida para acortar esa distancia.
Cuando el equipo llega, no se lanza sobre el bote. Se detienen a unos metros y alguien de la tripulación empieza a hablar, con calma, en inglés, en francés o en árabe. Les explica quiénes son: que no son la guardia costera libia, que no los van a llevar de vuelta. El encargado de la comunicación pide que no se paren, que no se tiren al agua, que no se carguen todos hacia el mismo lado. Un bote sobrecargado se puede dar vuelta con un solo movimiento brusco, y muchos de los que viajan ahí no saben nadar. Recién cuando se aseguran de la tranquilidad de los pasajeros a bordo, las lanchas se acercan, cuentan a los pasajeros, buscan a los más vulnerables (chicos, embarazadas, heridos) y reparten chalecos salvavidas a todos. Después empiezan a pasarlos, en tandas, a las lanchas. Luego, el viaje hasta la cubierta del barco, donde hay un espacio médico para atender deshidratación, quemaduras e hipotermia. Cuando el bote queda vacío, lo marcan con aerosol para que se sepa que ya fue rescatado. Por último, esperan la orden de Roma: el gobierno italiano les asigna un puerto, casi siempre lejano, con la obligación de ir sin desviarse.
Funciona así: desde enero de 2023, el decreto Piantedosi obliga a los barcos humanitarios a hacer un solo rescate por vez y a ir “sin demora” al puerto que les asigna el Ministerio del Interior. Cuando el barco llama, el ministerio elige lejos: Génova, La Spezia, Ancona, Ravenna. Son puertos que quedan entre 600 y más de mil kilómetros más allá de cualquier puerto siciliano, a hasta cinco días de navegación con náufragos a bordo. La extension de la travesía deja la zona de rescate vacía durante días y les genera costos adicionales a las ONG. Al barco que no obedece lo multan o lo inmovilizan. Pero Italia no actúa sola. Por las reglas europeas, el país donde un migrante pisa por primera vez el bloque es el responsable de su pedido de asilo, y la geografía convierte a Italia, Grecia, España y Malta en la frontera. Roma reclamó durante años que el resto de Europa compartiera la carga.
El nuevo Pacto de Migración y Asilo, vigente desde junio, prometía 21.000 reubicaciones para 2026. Los países se comprometieron a menos de la mitad, y Hungría y Eslovaquia no ofrecieron ninguna plaza. Así, Europa le deja a Italia la parte que nadie quiere hacer, pagarle a Libia y alejar a los barcos, e Italia la hace en nombre de una frontera que no es solo suya.
Milán fue, además, durante años, la bisagra del viaje. Desde octubre de 2013, el entrepiso de la Stazione Centrale funcionó como un centro de acogida improvisado para quienes desembarcaban en Sicilia y subían en tren hacia el norte. En la noche lluviosa en la que llegamos, muchos de ellos buscaban refugio en las cornisas del bestial edificio histórico.
La ciudad era la última escala antes de Alemania, Suecia u Holanda. Eso cambió cuando Francia, Suiza y Austria cerraron el paso. La ciudad de paso se volvió una donde la gente queda varada. Hoy el símbolo es otro: el centro de la vía Corelli. Fue centro de expulsión, después albergue para refugiados y ahora centro de repatriación. A fines de 2023, la Justicia lo intervino por las condiciones inhumanas en que vivían los detenidos.
Cada año, decenas de miles de personas llegan a Europa por mar. En 2025 fueron más de 146.000, según ACNUR, sobre todo a Italia, Grecia y España. Este año fueron menos: unas 60.000 hasta mediados de septiembre. Cuántos mueren en el intento es otra pregunta, y no tiene respuesta. Dar las cifras de muertos sería injusto. Son en función de lo que se sabe, de los puntos negros en el mar que fueron encontrados. Un bote que sale de la costa libia con cien personas y nunca llega a ningún lado no deja rastro. No hay lista de pasajeros, ni naufragio que reportar, y muchas veces tampoco una familia que reclame o denuncie. Nadie sabe cuántos son. Solo se sabe que son más. Para miles de personas, el Mediterráneo fue y seguirá siendo la frontera entre la vida que dejaron atrás y la que esperan encontrar. Para otras, fue la última frontera que intentaron cruzar.
LA NACION,Política,Camila Dolabjian,Conforme a
POLITICA
Un diputado libertario pidió no hacer una lectura partidaria de los discursos del papa

La eventual llegada de León XIV a la Argentina, prevista en una agenda de cuatro días con reuniones políticas, religiosas y sociales, volvió a poner en discusión el lugar que ocupará el viaje en un país atravesado por tensiones partidarias. En ese escenario, Nahuel Sotelo, diputado bonaerense y ex secretario de Culto, sostuvo, en Infobae Al Mediodía, la importancia de que la visita del papa no sea utilizada en clave electoral.
De acuerdo con el especialista, el mensaje del pontífice debe quedar por encima de los gobiernos, la oposición y las diferencias de fe. “Hay que recibirlo con madurez”, planteó.
Para Sotelo, católico practicante, el viaje tiene además una dimensión personal y religiosa. Recordó que, si se concreta, la Argentina volverá a recibir a un papa después de 39 años, un hecho que consideró relevante más allá de la coyuntura. “Me moviliza como católico”, expresó al referirse a la llegada de León XIV.
El legislador de La Libertad Avanza advirtió que la dirigencia, los medios y la ciudadanía tendrán un papel en la forma en que se interpreten las palabras del pontífice. Según señaló, el riesgo está en trasladar cada intervención a la disputa política doméstica. “No hay que buscarle una lectura partidaria a cada discurso”, afirmó.
Lecturas partidarias sobre el papa León XIV
Sotelo sostuvo que el papa llegará con una prédica fundada en el Evangelio y no con una posición sobre la política argentina. Por eso, dijo, cada asistente deberá escuchar el mensaje desde su propia perspectiva, sin adjudicarle destinatarios políticos definidos. “Va a hablar desde el Evangelio, no desde la interna argentina”, señaló.
En esa línea, entendió que la visita podría dejar una convocatoria a la unidad en una sociedad marcada por años de confrontación. Sin embargo, evitó ubicar al pontífice como un actor destinado a intervenir en una contienda electoral o a saldar diferencias entre sectores. “El mensaje puede servir para encontrarnos, aun cuando pensemos distinto”, sostuvo.
El diputado insistió en que las palabras de León XIV no deberían leerse como una advertencia dirigida únicamente al presidente Javier Milei ni a un espacio político en particular. “Va a ser para personas que transitoriamente están en el Gobierno o en la oposición”, afirmó Sotelo, al remarcar el carácter general que, a su juicio, tendrá la prédica papal.
También cuestionó que sindicatos, agrupaciones o partidos procuren llevar sus propias banderas a las actividades previstas. Aunque reconoció el derecho de los trabajadores a movilizarse, diferenció esa participación de una expresión partidaria dentro de una visita religiosa. “Yo no acompañaría una utilización política de ese momento”, dijo.
Entre las actividades contempladas figura un encuentro interreligioso en el Palacio San Martín. Para el ex secretario de Culto, la convivencia entre comunidades de diferentes credos es uno de los aspectos que la Argentina puede mostrar durante la visita. “Tenemos un ejemplo de convivencia pacífica entre religiones”, expresó.

Sotelo sostuvo que el alcance del mensaje de León XIV podría incluir a católicos, creyentes de otras religiones, ateos y agnósticos. En su planteo, la figura papal tiene la posibilidad de convocar a una conversación amplia, sin que las diferencias de fe impidan una búsqueda de acuerdos. “Puede interpelar incluso a quienes no comparten una religión”, indicó.
Reuniones políticas, sociales y religiosas
El primer día, León XIV tendría una reunión con Milei en la Casa Rosada y luego participaría de una actividad en el Palacio Libertad junto a diplomáticos, legisladores, gobernadores y representantes de la sociedad civil. Para Sotelo, esa instancia institucional no debería alterar el sentido central del viaje. “La recepción oficial forma parte del protocolo, pero la visita es mucho más amplia”, afirmó.
El legislador confirmó que participará de esa actividad como representante de La Libertad Avanza y que también prevé asistir a la misa en la Basílica de Luján. Allí se esperan dirigentes de distintos espacios, aunque Sotelo volvió a pedir que la presencia política no desplace el carácter religioso de la convocatoria. “Voy a estar como legislador, pero también como fiel”, dijo.
Consultado sobre la eventual presencia de expresidentes, consideró que la representación institucional no exige que asistan todos. Argumentó que la capacidad de los actos es limitada y que diputados, senadores y gobernadores ya reflejan una diversidad de posiciones políticas. “No hace falta que estén todos los expresidentes para que haya representación”, planteó.

La agenda también contempla una visita al Cotolengo Don Orione de Claypole, una actividad con trabajadores y movimientos sociales en la Universidad Católica Argentina y una reunión interreligiosa. Además, León XIV tendría encuentros con jóvenes en Buenos Aires y celebraría una misa en Córdoba. “Cada escala tiene un destinatario y un sentido propio”, afirmó Sotelo.
El último día incluiría una visita a la cárcel de Devoto y una misa en Luján. Para el diputado, el cierre del recorrido puede ofrecer una pausa en medio de la discusión cotidiana y abrir un espacio de reflexión individual. “Ojalá podamos escuchar el mensaje antes de salir a interpretarlo”, expresó.
Inseguridad, armas y críticas a la gestión bonaerense
Fuera del tema de la visita papal, Sotelo cuestionó la gestión de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires y ubicó a la inseguridad entre sus principales preocupaciones. Relató que toma recaudos al llegar o salir de su casa en Quilmes, una situación que vinculó con el deterioro de las condiciones de seguridad. “La inseguridad condiciona la vida cotidiana de los bonaerenses”, sostuvo.
Sotelo dijo que cuenta con portación de armas y que utiliza ese permiso por razones de seguridad, aunque aclaró que no llevó un arma al estudio donde fue entrevistado. También señaló que espera no tener que recurrir nunca a ese recurso. “Tenerla no significa querer usarla”, afirmó.
El legislador se pronunció a favor de flexibilizar la portación para civiles que puedan acreditar los requisitos legales exigidos. Mencionó el certificado de legítimo usuario, los exámenes psicofísicos y psicotécnicos y las pruebas de tiro como condiciones indispensables antes de cualquier autorización. “No estoy hablando de armas sin controles”, remarcó.
Aclaró, de todos modos, que se trata de una posición personal y que no presentó un proyecto para ampliar la portación civil. También descartó un esquema que habilite la compra de armas sin verificaciones previas. “La discusión tiene que darse dentro de la ley y con requisitos estrictos”, señaló.
Para Sotelo, un ciudadano que decide armarse lo hace frente a una falla del Estado en materia de seguridad, aunque consideró que la obligación primaria sigue siendo estatal. En ese punto, remarcó la responsabilidad de las fuerzas policiales en la prevención del delito. “El Estado tiene que garantizar que nadie sienta que debe defenderse solo”, dijo.
El diputado indicó que presentó proyectos para habilitar armas no letales para la Policía bonaerense. Según explicó, ese tipo de herramientas podría ofrecer una alternativa antes de utilizar un arma de fuego en un enfrentamiento. “La idea es dar una instancia previa al uso de fuerza letal”, explicó.
Sotelo también rechazó una eventual habilitación de reelecciones para intendentes bonaerenses. Anticipó que La Libertad Avanza no acompañará esa iniciativa y cuestionó que la Legislatura provincial coloque ese debate por delante de otros problemas. “No puede ser la prioridad mientras la provincia tiene problemas urgentes”, cuestionó.
Sobre la economía, defendió el rumbo del Gobierno nacional y mencionó el equilibrio fiscal, la estabilidad del dólar y la baja del riesgo país. Aun así, admitió que persisten dificultades y que el crecimiento no avanzó a la velocidad esperada. “Hay problemas pendientes, pero el rumbo económico es el correcto”, concluyó.
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