POLITICA
Ante la falta de votos para eliminar las PASO, el Gobierno abre una negociación con los aliados: las gestiones de Bullrich y Santilli

Desde su anuncio, la reforma electoral fue planteada por el Gobierno de Javier Milei como una de las intervenciones más ambiciosas sobre el sistema político argentino. Con la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) como eje central del proyecto, la Casa Rosada impulsó un rediseño de las reglas de competencia. Ese objetivo enfrenta ahora un límite concreto: no hay mayoría parlamentaria para aprobar la iniciativa, en un contexto marcado por la presión de los gobernadores y una negociación aún abierta con el PRO.
En el oficialismo reconocen que no están los votos para eliminar las PASO en el corto plazo. Según pudo saber Infobae, la falta de consenso no se limita a la oposición peronista: también existen resistencias en sectores dialoguistas y en espacios que consideran a las primarias un mecanismo indispensable para ordenar la competencia política. De acuerdo con fuentes de La Libertad Avanza, “la anulación no parece ser lo mayoritario” y agregaron: “Algún sistema habrá… quizás no obligatoria”.
El Gobierno enfrenta un escenario adverso en el Congreso para eliminar las PASO, ya que por ahora no cuenta con los votos necesarios y debe negociar con gobernadores, el PRO y otros sectores que consideran a las primarias una herramienta clave para la competencia política. Por ello, el oficialismo evalúa alternativas, como modificar el carácter obligatorio del sistema, en busca de una reforma electoral viable.
Las PASO no solo son un dispositivo electoral, sino también una herramienta para canalizar internas, ordenar liderazgos y evitar rupturas dentro de los partidos, lo que impacta directamente en la arquitectura política de cara a 2027. Su eliminación reconfiguraría el equilibrio interno de cada fuerza y modificaría los incentivos de participación. Por eso, la discusión dejó de ser binaria y se centra ahora en qué cambios podrían prosperar en el Congreso.
Con el escenario parlamentario adverso, el oficialismo comenzó a explorar alternativas intermedias, como transformar las PASO en optativas. Esta opción reduciría su capacidad de ordenar el sistema político, pero se presenta como una salida posible para destrabar la discusión. Según fuentes oficiales, esta semana se definirán los aspectos centrales del tratamiento parlamentario de la reforma electoral, una etapa clave para ordenar el debate sobre su alcance y contenido en el Congreso.

A la dimensión política se suma el argumento económico: el Gobierno estima que las PASO representan el mayor costo del proceso electoral, obligando al Estado a destinar más de 30.000 millones de pesos, financiados con ingresos fiscales. En la Casa Rosada sostienen que ese gasto, que recae sobre los contribuyentes, no se justifica en el contexto actual de ajuste y restricción presupuestaria.
El cuestionamiento al costo de las primarias forma parte del núcleo del planteo oficial. La eliminación o modificación del sistema busca no solo rediseñar la competencia política, sino también reducir el peso del gasto electoral sobre las cuentas públicas. Este enfoque pretende fortalecer el argumento del Ejecutivo frente a gobernadores y legisladores, en un escenario donde cada peso del presupuesto es objeto de revisión.
El costo político y fiscal de la reforma electoral
La dificultad para avanzar con la reforma electoral está directamente vinculada al contexto fiscal. Los gobernadores enfrentan una fuerte restricción por la caída de la recaudación propia y el descenso sostenido de las transferencias nacionales, lo que redefine sus prioridades y condiciona cualquier negociación legislativa. En la práctica, los mandatarios provinciales subordinan la discusión electoral a la cuestión de los recursos, lo que atraviesa cada proyecto del Ejecutivo.
Este es uno de los principales obstáculos para la Casa Rosada, ya que la reforma electoral compite con una agenda económica urgente y pierde centralidad como moneda de negociación. En consecuencia, el oficialismo reconfiguró su esquema de interlocutores, con Patricia Bullrich ocupando un rol central en la articulación política. Bullrich fue clave en la construcción de acuerdos con senadores de distintas provincias en votaciones anteriores y ahora vuelve a tener protagonismo en la búsqueda de consensos para la reforma.
La función de Bullrich trasciende lo estrictamente legislativo. En La Libertad Avanza, con el respaldo de Karina Milei, comienza a consolidarse una hipótesis electoral que la proyecta nuevamente como candidata en la Ciudad de Buenos Aires, principal bastión político del PRO. La Ciudad es el centro de gravedad del poder de Mauricio Macri y el escenario donde se define el vínculo —cooperación o competencia— entre el PRO y La Libertad Avanza.
La negociación política se da en dos niveles: el legislativo y el electoral. En la Legislatura porteña, el oficialismo nacional acordó con la administración de Jorge Macri no bloquear los cambios en el Presupuesto a cambio de avanzar con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y su versión para pymes, el RIMI. Este acuerdo muestra que el Gobierno nacional no busca obstaculizar la gestión en la Ciudad, pero intenta imponer su agenda económica.
Sin embargo, la mayor tensión se concentra en la provincia de Buenos Aires, donde el Gobierno necesita construir una coalición competitiva para enfrentar al gobernador Axel Kicillof. En este terreno, destaca el rol de Diego Santilli, quien combina gestión con construcción política. Esta semana, Santilli prevé reunirse con el gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, para fortalecer la red de gobernadores aliados que facilitan la negociación en el Congreso. El martes, Santilli se encontrará con Cristian Ritondo en la sede nacional del PRO, en la calle Balcarce, para iniciar formalmente la negociación sobre un posible frente común en la provincia.
La posición de Santilli es clara: unidad de todos los sectores que compartan una agenda liberal para competir con el kirchnerismo. Sin embargo, esa estrategia enfrenta la resistencia del PRO, que busca preservar su identidad y capacidad de decisión. El punto de mayor fricción es el mecanismo de las PASO, que para Macri son indispensables para ordenar candidaturas y evitar una absorción del PRO por parte de La Libertad Avanza. Para el Gobierno, en cambio, las PASO representan un obstáculo tanto por el costo fiscal como porque habilitan una competencia interna que puede debilitar su construcción política.
Ficha Limpia, alianzas y el futuro de las PASO
En paralelo, la inclusión de Ficha Limpia dentro del paquete de reforma electoral introduce otro elemento en la negociación. A diferencia de las PASO, existe un consenso transversal sobre la necesidad de avanzar en este punto, por lo que se plantea tratarlo por separado para no dificultar la discusión general. En el Congreso, la viabilidad política de los proyectos es tan relevante como su contenido.
El Gobierno asume este escenario y flexibiliza su estrategia. La prioridad sigue siendo modificar el sistema de primarias, pero el camino para lograrlo se vuelve menos lineal. En ese proceso, cada actor político defiende sus propios intereses: los gobernadores presionan por recursos, el PRO busca preservar su autonomía, La Libertad Avanza intenta consolidar su expansión territorial y el oficialismo nacional necesita resultados legislativos para sostener su agenda.
La reforma electoral queda así en el centro de un entramado más amplio de intereses en tensión. No es solo una ley: es un punto de equilibrio entre actores con objetivos diferentes. Por ahora, la evidencia muestra que cualquier modificación al sistema deberá surgir de una negociación compleja, con concesiones y ajustes.
El escenario inicial cambió: la eliminación de las PASO perdió viabilidad y la discusión se orienta a alternativas matizadas, donde lo posible se impone sobre lo deseable.
POLITICA
La economía le más presión al debate sobre el Gobierno

La economía consiguió en septiembre algo que no necesariamente representa una buena noticia para el Gobierno: se convirtió en el principal terreno desde el cual los argentinos discuten la gestión pública en redes sociales.
El dato encierra una dificultad para la Casa Rosada. Esa centralidad convive con un sentimiento muy alejado de la neutralidad. La economía reúne mucha exposición y una fuerte carga negativa, una combinación que aumenta la presión sobre la imagen de la administración libertaria.
El Gobierno encuentra allí una vidriera para mostrar sus resultados. Pero esa misma vidriera deja a la vista la distancia entre las expectativas de recuperación y la percepción de quienes participan del debate digital.
La economía, por encima de la política
En septiembre, Economía concentró el 15,4% de la conversación argentina en redes sobre la gestión pública. Detrás quedaron Política, con 13,9%; Ciencia, con 12,4%; Mundo, con 7,7%, y Cultura, con 6,8%.
La participación económica retrocedió 1,2% respecto de agosto, pero conservó el primer puesto. Su relevancia reside en esa persistencia: incluso después de perder terreno, continúa como el tema de mayor peso.
La comparación interanual permite dimensionar el cambio. En septiembre de 2022, Política se encontraba claramente por encima de Economía. Durante 2023, la relación se invirtió. En 2024 y 2025, ambas categorías volvieron a acercarse, y septiembre de 2026 coloca nuevamente a la economía al frente.
El interés económico registró un peso todavía mayor en 2023. La particularidad actual pasa por su consolidación como uno de los principales lenguajes con los que los argentinos evalúan la gestión pública.
Milei, en el centro de la escena
Javier Milei es, por amplia diferencia, el nombre con mayor presencia tanto en la conversación general sobre gestión como en el debate específicamente económico. En este último también aparecen Luis Caputo y el Banco Central, mientras Estados Unidos ocupa un lugar destacado entre las referencias internacionales.
La distribución temática de ese universo muestra hasta qué punto se entrelazan las discusiones. Política explica el 25% de las menciones y Gestión, otro 18,5%. Después aparecen Economía, con 16,2%; Producción, con 9,7%, y Finanzas, con 9%.
Los argentinos discuten el modelo económico junto con sus responsables: quién toma las decisiones, quién administra el rumbo y qué resultados le atribuyen a esa conducción.
A comienzos de septiembre, el propio Milei ratificó que no modificaría la política fiscal ni monetaria. Esa definición reforzó la identificación entre el programa económico y la figura presidencial.
Una centralidad cargada de malestar
Los datos de Monitor Digital muestran que la exposición económica arrastra un problema adicional: el sentimiento resulta considerablemente más negativo que el de la conversación general sobre gestión.
Mientras este último termina septiembre alrededor de -33 puntos NSR, la economía cae hacia -51. La brecha prolonga una distancia que se mantiene desde hace varios años.
En septiembre de 2022, el sentimiento económico todavía se encontraba en terreno positivo, cerca de +28 puntos. En 2023 cayó abruptamente hasta aproximadamente -41. Mejoró en 2024, hacia -30, volvió a deteriorarse en 2025 y termina septiembre de 2026 cerca de su peor registro interanual de la serie.
La comparación mensual agrega otra señal: el sentimiento económico empeoró un 3,5% respecto de agosto, mientras Política mejoró un 2,1%.
Ambas categorías permanecen en zonas muy negativas, aunque sus movimientos recientes describen direcciones diferentes.
Las palabras que le ponen cuerpo al deterioro
La nube de sentimiento económico permite observar qué experiencias y preocupaciones acompañan los números. Crisis, caída, riesgo, problema, deuda, pobreza y colapso forman parte del vocabulario negativo más visible.
Un primer núcleo reúne referencias al deterioro económico y la pérdida de poder adquisitivo. Otro proyecta la preocupación hacia adelante: deuda, incertidumbre, mercados, estabilidad y temor a nuevas dificultades.
El campo más sensible aparece cuando la discusión baja al bolsillo. Ingresos, consumo, deudas, precios y capacidad económica de las personas acercan el debate a la vida cotidiana.
Allí, las discusiones sobre equilibrio fiscal, mercados y modelo económico encuentran una traducción concreta: cuánto alcanza el ingreso, qué consumo se posterga y cuánto pesan las deudas.
Del otro lado aparecen crecimiento, inversión, producción y expectativas de mejora. Por ahora, esas palabras no alcanzan para equilibrar la balanza.
Un examen que se repite todos los días
El deterioro excede septiembre. La conversación sobre gestión pública lleva buena parte de 2026 en terreno negativo. Después de una caída extraordinaria a comienzos del año, registró recuperaciones parciales durante mayo y junio, pero nunca consiguió acercarse de manera sostenida a la neutralidad.
La economía muestra un recorrido todavía más adverso. Su curva permanece sistemáticamente por debajo del sentimiento general sobre gestión, salvo recuperaciones puntuales, y septiembre vuelve a ampliar la distancia.
Los datos de Monitor Digital describen un problema persistente de percepción digital. La economía encabeza la conversación y concentra un malestar que coloca a Milei en el centro de las evaluaciones.
El terreno que el Gobierno elige para exhibir sus principales logros sigue funcionando, al mismo tiempo, como uno de sus mayores focos de presión reputacional. Las promesas de recuperación encuentran allí un examen cotidiano, escrito con las palabras del bolsillo.
economía hoy, Gobierno, redes socales
POLITICA
La creciente puja por el rumbo económico y las alianzas circunstanciales que alteran la dinámica del Gobierno

“El ‘plan platita’ no te asegura nada. Massa imprimió como loco y perdió la elección. Macri congeló el precio de la nafta y se fue por ocho puntos”, expresó una fuente oficial a Infobae para respaldar la postura que encarna el presidente Javier Milei de no moverse del programa económico por el objetivo electoral de 2027. Del otro lado, un sector del ala política no ve con malos ojos adoptar medidas que se traduzcan en alivio para la sociedad y permitan incentivar la actividad.
El mandatario, respaldado por el equipo económico liderado por Luis Caputo, ratifica el rumbo y sostiene que no debe alterarse por razones electorales, lo que lleva a varios funcionarios a resignarse a esa postura. “Si reelegimos, el 2028 va a ser el mejor año económico de la historia”, prometió el Presidente en el marco del Economic Club de Nueva York.
“Más allá de lo que le digan a Javier no le importa. No tiene sentido insistir. Es genuino y no va a intervenir la economía por una elección”, argumentó una fuente del círculo del libertario. “¿Qué tan creíble es alguien que se la pasó diciendo que emitir generaba inflación, ahora, solo por las elecciones, emita?“, coincidió otro funcionario del entorno de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
A esta altura, todos descuentan que insistir en el tema es gastar tiempo y energía. Lo constataron tras los reiterados intentos de la senadora Patricia Bullrich, quien le trasladó -sin éxito- en más de una reunión la necesidad de que la mejora económica impacte más rápido en los bolsillos de la sociedad. Pese a su insistencia, la legisladora no es la única que plantea esa necesidad.
“Hay personas que no llegan a fin de mes. Los Rappi se nos fueron todos. La mora en las familias no decrece, pero no hay conciencia. El Presidente va como con anteojeras y plantea que hay que seguir por el mismo rumbo”, coincidió una fuente del espacio en estricta reserva.
El mantra que repiten en el Ejecutivo para alinearse con la postura del mandatario es que alcanzará con el descenso de la inflación, la estabilidad del dólar, la mejora en el poder adquisitivo y el repunte de determinadas actividades. El debate interno se da en medio del recalentamiento del precio de los alimentos, la caída de la actividad económica y el fuerte repunte del riesgo país.
En paralelo, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) registró un incremento de la pobreza y la indigencia respecto del segundo semestre de 2025, y ubicó los indicadores en 32,3% y 7,5%, respectivamente, con aumentos de 4,1 y 1,2 puntos porcentuales.
Asimismo, un muestreo del termómetro social realizado por Management & Fit arrojó que las cuestiones vinculadas con la economía concentran el 71,4% de las principales preocupaciones de los argentinos. Dentro de ese universo, la dificultad para llegar a fin de mes encabeza la lista de respuestas con 24%, seguida por los bajos ingresos (20,4%) y el endeudamiento personal (8,9%).
Pese a los indicadores, en Balcarce 50 ratifican el rumbo económico y se muestran optimistas de cara a las elecciones de 2027. “El camino es este. Milei nunca dijo que iba a ser de rosas, pero el mensaje es que la tarea no terminó. Hasta ahora, cada vez que se hicieron correcciones se las gastaron en la elección. Es la primera vez que no”, argumentó un integrante de la mesa política.

En las filas libertarias confían en que una mejora en la “expectativa del bolsillo” y el descenso de la inflación, que el Ejecutivo estimó en 29% para todo 2026, se traducirán en una mayor percepción del consumo, que aseguran que existe, pero que califican de “dispar”. “¿Por qué cambiar un programa porque un sector pide mayor dinamismo? Sería una especulación electoral y política que Milei no está dispuesto a hacer”, enfatizaron desde el círculo rojo del libertario.
La negativa de Milei a alterar el programa económico por razones electorales obliga al oficialismo a trasladar la discusión al terreno político, donde deberá contrarrestar el “amesetamiento” en materia económica y diseñar una estrategia para seducir a propios y ajenos en los próximos comicios. Agotado el argumento contra la casta política, el asesor presidencial, Santiago Caputo, deberá sentarse a cranear una nueva línea que haga que la sociedad renueve el contrato con el libertario por otros cuatro años.
Aún sin los acuerdos electorales definidos ni avances concretos en la reforma electoral, el oficialismo se juega de lleno a explicar que el “esfuerzo” hecho hasta el momento debe valer la pena y presenta la reelección como la culminación de ese objetivo. Además, agita el “riesgo kuka” ante un potencial retorno del peronismo al poder y se juegan a polarizar con Axel Kicillof. “No podemos negar la posibilidad de que vuelvan los cavernícolas”, deslizó Milei en una de las entrevistas que brindó en Estados Unidos, al tiempo que llamó “enano soviético” al gobernador bonaerense.
El reto alcanza también a la mesa política, que esta semana debió repasar las reglas de funcionamiento interno a raíz de la presentación del Presupuesto 2027. Sin Santiago ni Luis Caputo presentes, los apuntados por Patricia Bullrich por la incorporación del ajuste en discapacidad contemplado en la hoja de gastos, los integrantes le solicitaron a la senadora que plantee sus reclamos de manera interna.

“Hay dos formas de plantear las cosas: una la de Martín Menem, que estaba disgustado, pero lo zanjó internamente. La otra a lo Patricia, pero es una decisión suya”, le facturaron a la legisladora, que lejos de achicarse, rechazó la posibilidad de enterarse de algunos temas a través de los medios de comunicación.
Electrón libre por su peso específico, Bullrich mantiene buena sintonía con el asesor presidencial, que se ubica físicamente a su lado en los encuentros del reducido círculo, y con el que coincide -casi sin querer- en más de un debate interno. No obstante, fue blanco de los señalamientos, junto a Luis Caputo, por no haber alertado sobre el tema en la reunión previa a la presentación de la “ley de leyes”.
Las lecturas al respecto son disimiles. “Se llevan bien, pero no diría que hay alianza”, aclararon desde el entorno de la senadora, donde insisten en que es ajena a la interna. “Patricia juega con todos y no juega con nadie. Es la historia de su vida. Un animal político necesario”, la definió un funcionario. “Patricia es Patricia y siempre lo será, pero a veces tiran juntos”, aportó un ministro.
Del otro lado aparece el ala karinista, integrada por Martín y Lule Menem, referentes de la vieja guardia, y las incorporaciones más recientes: el jefe de Gabinete, Diego Santilli -que también tiende puentes con Caputo, con 2027 en mente-; el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt; y el secretario de Comunicación, Fabián Fernández.

Al respecto, un integrante de la mesa argumentó que cada cual cumple su rol: mientras Bullrich y Martín Menem funcionan como espadas legislativas, Devitt y Lule Menem trabajan para asistirlos. Por su parte, Santilli encarna el debate político con los gobernadores y Karina Milei coordina la instancia colectiva. Con Luis Caputo en la supervisión de los números, Santiago Caputo diseña la estrategia general y Fabián Fernández la comunicacional.
Ese es el esquema que Milei adoptó para evitar inmiscuirse en las cuestiones políticas que no son de su interés y que se reordena en función de las distintas discusiones. “A mí mucho la política no me sienta”, argumentó el mandatario el pasado jueves en una entrevista con Bloomberg. Para eso, delega en la secretaria general de la Presidencia, que en el último tiempo sorprendió con la decisión de levantar el perfil, aunque prometen que hablará solo cuando sea necesario.
La semana que pasó materializó la división de responsabilidades: el Presidente cumplió con agenda internacional en Estados Unidos, escoltado por Luis Caputo, mientras Karina Milei permaneció en el país al frente de las cuestiones domésticas. Esta situación, sumada a la salida precipitada de Belén Agudiez, funcionaria del riñón de la menor de los Milei, despertó lecturas de distanciamiento entre los hermanos que en Balcarce 50 intentan desmentir.
“La relación con Javier es espectacular. Obvio que estoy en contacto”, respondió la secretaria general de la Presidencia ante las cámaras a mitad de semana. “Si hay trascendidos, el tema se instala, pero no es así”, precisó un funcionario de diálogo con dos de los tres vértices del olvidado Triángulo de Hierro.
Sin margen de negociación en el plano económico, la discusión por 2027 será una tarea que deberá asumir la política, que por estos días equilibra la interna, contiene a los propios y conversa con ajenos. Como escribió Augusto Roa Bastos en Vigilia del Almirante, al menos por ahora, el oficialismo, al igual que Colón, pareciera encarar el futuro “de espaldas, a reculones”.
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POLITICA
El plan de Milei para la reelección, las negociaciones secretas por las PASO y la sospecha que inquieta a Patricia Bullrich

Algo cambió en Javier Milei. El Presidente prescindente descendió al fango de la política ordinaria y cotidiana. Todo sea por la reelección. Sin embargo, una nueva pelea por el legado libertario encierra en una encrucijada a Karina Milei, Patricia Bullrich, Martín Menem y Diego Santilli.
Por primera vez, el Presidente, en persona, intervino para ordenar la interna libertaria bonaerense en la última visita a la provincia Buenos Aires: “Che, no jodan, que estén todos invitados”.
La “reelección de Milei” no puede darse el lujo de excluir a nadie. Es más: hay una orden para que ningún candidato a intendente haga campaña hasta febrero próximo. “Hoy la prioridad es la reelección de Milei. Todos adentro. No puede haber heridos”, dicen.
Sin embargo, por las venas abiertas de La Libertad Avanza brotan recelos y semillas de traiciones.
“¿Milei y Bullrich en una PASO? Todo puede ser. Hasta lo más impensado. Literal. Cualquier cosa. Solo tenemos una certeza de nuestro lado. Lo que se deba hacer será dentro de LLA«, dice un bullrichista sobre la versión que anticipamos en TN el domingo último.
Un minuto después, ¿minimiza o ironiza?: “Ahora no tiene un porqué eso. Hacerlo es darle lugar a operaciones basadas en encuestas. Hoy laburamos por el presi y su reelección”. Habla de la imagen a la baja de Milei y en ascenso de Bullrich. También, de la economía que no arranca y de las dudas sobre el futuro de las PASO.
Karina Milei sospecha que Bullrich no quiere suspender las primarias para, llegado el momento, ¿forzar una elección interna con Milei? Pero hasta los gobernadores que recibe Santilli advierten: “De las PASO, nada por ahora”. Buscan primero un pacto electoral para después avalar cambios en el Congreso. Milei llevará a una docena de ellos a París, a la Argentina Week, para intentar convencerlos. También necesita que apoyen el Presupuesto 2027 para garantizar gobernabilidad ante el mercado.
La duda ya no pasa por la suspensión o la eliminación. Hay conversaciones que atraviesan a todo el arco político sobre la posibilidad de impulsar “primarias con variantes”. Por las dudas, en la intimidad Bullrich dice: “No lo escuché”.
“Se hablan de varias opciones. Una sería que el partido que lleve lista única no tenga PASO obligatoria. Otra, que por ejemplo resolvería la interna peronista, es que el candidato ganador a presidente pueda elegir como vice a uno de los que enfrentó en la primaria”, señala un dirigente que participó de las consultas.
La nueva PASO
La gran novedad es que la política está buscando una solución que cambie las reglas del juego. Salir de una trampa recurrente. El internismo que retuerce a la Argentina.
La idea es evitar la experiencia de septiembre de 2025: el peronismo ganó por 14 puntos en PBA, hubo una corrida cambiaria y un posterior triunfo del gobierno en octubre atribuido al “miedo por el riesgo kuka”.
La estrategia de agitar el fantasma del retorno k puede ser un bumerán. Si bien alinea al votante duro anti-K, paraliza a los mercados por puro temor. De ahí que Luis Caputo insista públicamente en que un regreso del peronismo en 2027 es imposible.
El encadenamiento de consecuencias insospechadas con la Argentina asomada al abismo puso a la dirigencia a pensar en alternativas.
Si La Libertad Avanza no va a una primaria porque tiene lista única, la salvaría de exponerse a una debacle ante la performance de una PASO peronista. Milei ya hizo la cuenta delante de los legisladores libertarios: necesita U$S 100.000 millones para frenar cualquier “intento de desestabilización” en 2027.
Los sesos devanados de los dirigentes tuvieron una muestra pública: el miércoles, en La Plata, hubo un asado entre referentes peronistas, libertarios, del PRO y radicales. Todos pensando qué hacer con las PASO. Justo cuando TN reveló que en una sesión de mayo habían enviado al archivo el pedido de la Justicia para saber qué legisladores habían nombrado a los ñoquis del caso “Chocolate” Rigau. El centro cultural El Amor y la Igualdad, en la calle 56 entre 8 y 9, de la ciudad de las diagonales, los albergó como una ofrenda a semejante oblicuidad.
El peronismo necesita las PASO, pero admite que con la primaria no alcanza. “Si Axel Kicillof gana una interna, pierde”, dice un peronista de todos los ismos, para explicar la permanente impotencia del PJ. Los heridos de siempre.
El gobernador bonaerense, en una agenda paralela a la de Milei en Nueva York, mostró una foto con empresarios. Sobresalía el nuevo rubio mediterráneo de José Luis Manzano, que apenas en marzo aplaudía a Milei en primera fila en la Argentina Week neoyorquina en la que Manuel Adorni conoció la desgracia, con una rubia en el avión, como la canción de Los ladrones sueltos.
El exgobernador de San Juan Sergio Uñac, que quiere ser candidato a presidente, pidió al partido que defina reglas para una elección interna. Sergio Massa, que cree que la tercera es la vencida, esperará hasta noviembre para alumbrar una candidatura propia o ¿detrás de Jorge Brito? Cristina Kirchner también aguarda el momento.
La interna libertaria es más silenciosa, pero incuba un dilema explosivo. La sucesión de Milei entra ya en juego en las elecciones de 2027. “Si Santilli gana la Provincia va a querer ser presidente”, advierten sobre el jefe de Gabinete. Pero el predilecto de Karina Milei es Martín Menem. ¿Sebastián Pareja irá como candidato a vice de Santilli o apostará a presidir el bloque de Diputados?
Santilli desborda optimismo ante los empresarios: “La Argentina era un avión con una sola turbina, el campo. Luego sumó la segunda, que es Vaca Muerta, y ahora la tercera, que es la minería. Un avión con tres turbinas llega siempre. O sea, si falla la cosecha, están los otros dos y viceversa”.
La duda siempre está. ¿La candidatura a gobernador de Santilli tiene las tres turbinas (LLA-PRO-UCR)? ¿O fallará alguna? Tampoco los datos del Indec están correspondiendo al paisaje que pinta El Colorado. La teoría del derrape sustituyó a la del derrame, la actividad volvió a caer y crece el riesgo de una recesión, el mercado laboral en retroceso, la mora en las cuotas bate récords y la dinámica de precios sigue postergando la recuperación del bolsillo.
El mileísmo post Milei
¿Adónde desemboca la soberanía de Bullrich? La cena que convocó Karina Milei en un restaurante de sushi en Villa del Parque el miércoles fue elocuente. Hubo piezas de pescado, bolitas de carne y nada de postre. La secretaria general de la Presidencia sentó a Martín Menem a la derecha y a Bullrich en el lateral de la mesa. Por fuera de la cabecera. “Fue un evento social”, suavizó la senadora. Al salir, la cronista de TN Julieta Vismara le preguntó si quería ser presidenta. Bullrich frenó. “No”, dijo y arqueó las cejas. Experta jugadora de Truco.
Bullrich sospecha que está fuera de los planes de los Milei. La candidata a Vice seguramente será una mujer. “La que tiene más chances es Sandra Pettovello. Lo de Victoria Villarruel no puede volver a pasar”, dice un karinista.
Algunos hablan de una versión libertaria del esquema original de los Kirchner para sortear los límites de la reelección: cuatro años de Néstor, cuatro años de Cristina, y volver a empezar. Pero la muerte del expresidente sobrevino con CFK en la Casa Rosada.
¿Puede ser Bullrich el relevo de Milei? La senadora dio señales que molestaron a los hermanos: habló de la necesidad de que reelija el proyecto, de blindar el 56% de 2023 y de que no haya un dedo partidario. El índice es Karina Milei, que con Lule Menem, ya marcó a Martín Menem para un mileísmo post Milei.
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