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Argentina-Inglaterra: la historia y el presente de un clásico especial antes de una semifinal con peso propio

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Lionel Messi y Harry Kane serán los capitanes esta tarde (Imagen Ilustrativa Infobae)

Argentina e Inglaterra volverán a cruzarse este miércoles en Atlanta por un lugar en la final del Mundial 2026, en un duelo que remite a algunos de los capítulos más intensos de la historia del fútbol y de la historia de ambos países.

Por eso, Lionel Scaloni intentó ponerle un marco al encuentro antes de que la pelota empiece a rodar. “No nos olvidemos que es solo un partido de fútbol”, pidió el entrenador argentino, consciente de que el contexto amenaza con devorarse al juego.

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Maradona contra Inglaterra en el Mundial 86
La Mano de Dios que inmortalizó Diego Armando Maradona en México 86

Hablar de Argentina e Inglaterra es hablar de Diego Maradona, de México 1986, de la Mano de Dios, del Gol del Siglo y de una actuación que terminó convirtiéndose en una de las páginas más extraordinarias de cualquier Copa del Mundo.

La rivalidad futbolística nació mucho antes, pero adquirió otra dimensión después de 1982, con Malvinas. Apenas cuatro años más tarde, Maradona transformó un partido de cuartos de final en un símbolo nacional. Primero con el gol más polémico de la historia y luego con una obra de arte irrepetible, el capitán argentino escribió una actuación que trascendió generaciones y terminó siendo uno de los relatos deportivos más poderosos que produjo el fútbol argentino.

Osvaldo Ardiles y Julio Villa, leyendas del Tottenham (Foto REUTERS/Dylan Martínez)
Osvaldo Ardiles y Julio Villa, leyendas del Tottenham (Foto REUTERS/Dylan Martínez)

Paradójicamente, el vínculo entre los futbolistas argentinos e ingleses fue creciendo con el paso de las décadas. Hasta fines de los años setenta, el fútbol inglés prácticamente cerraba sus puertas a los extranjeros. Todo cambió en 1978.

Recién consagrados campeones del mundo, Osvaldo Ardiles y Ricardo Villa desembarcaron en Tottenham y rompieron una barrera histórica. Fueron los primeros argentinos en jugar en Inglaterra y terminaron convirtiéndose en verdaderos ídolos del club, donde aún hoy ocupan un lugar en el Hall de la Fama.

Pero aquella historia quedó atravesada por la Guerra de Malvinas. El conflicto bélico los puso en el centro de una tensión que excedía al fútbol: comenzaron a ser silbados por los hinchas rivales en cada intervención y la hostilidad que se respiraba en los estadios terminó precipitando su salida del Tottenham.

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Con el tiempo, la aparición de los argentinos en Inglaterra terminó transformándose en una corriente permanente hasta llegar al presente, donde la Premier League reúne buena parte de la columna vertebral de la Selección.

Dibu Martínez está consolidado hace años en la Premier League (Foto REUTERS/Kemal Aslan)
Dibu Martínez está consolidado hace años en la Premier League (Foto REUTERS/Kemal Aslan)

Hoy, cinco campeones del mundo juegan en la liga más poderosa del planeta: Emiliano Martínez defiende el arco del Aston Villa. Cristian Romero es referente del Tottenham. Lisandro Martínez se convirtió en uno de los futbolistas más queridos del Manchester United, donde Old Trafford suele cantar “Ar-gen-ti-no, Ar-gen-ti-no” cada vez que protagoniza un quite o una salida elegante. Enzo Fernández conduce al Chelsea. Alexis Mac Allister es una de las figuras del Liverpool.

Todos juegan en la Premier. Todos fueron campeones con sus respectivos clubes. Todos conocen desde adentro una cultura futbolística que aprendieron a respetar.

A ellos se suman Marcos Senesi, de destacado paso por Bournemouth y recientemente incorporado al Tottenham, y Valentín Barco, que tuvo un breve ciclo en Brighton antes de llegar al Chelsea.

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También forman parte de ese puente reciente Julián Álvarez, multicampeón con Manchester City antes de emigrar al Atlético de Madrid en busca de mayor continuidad, y Gonzalo Montiel, que pasó por Nottingham Forest.

La reconstrucción del vínculo entre el fútbol argentino y el inglés también tuvo nombres fundamentales como Carlos Tevez y Sergio Agüero. Ambos dejaron una huella imborrable, ayudaron a consolidar el prestigio del futbolista argentino en la Premier League y terminaron de derribar cualquier prejuicio que hubiera sobrevivido al paso del tiempo.

En líneas generales, el recuerdo que conservan los clubes ingleses de los jugadores argentinos suele ser positivo. Lo que alguna vez fue una frontera casi imposible de cruzar hoy representa uno de los destinos más valorados por los futbolistas argentinos.

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En rueda de prensa, Mac Allister se refirió a la rivalidad histórica entre Argentina e Inglaterra (Foto EFE/EPA/RONALD WITTEK)
En rueda de prensa, Mac Allister se refirió a la rivalidad histórica entre Argentina e Inglaterra (Foto EFE/EPA/RONALD WITTEK)

Alexis Mac Allister representa mejor que nadie ese nuevo vínculo. Figura del Liverpool e hijo de una familia ligada al fútbol argentino, el mediocampista convivió durante años con el afecto del público inglés.

“La gente siempre me trató diez puntos. No tengo nada que decir contra eso. Entendemos toda la historia que hay detrás, que quizá no es culpa de la gente, sino de los que están más arriba, pero entendemos que va a ser un partido muy especial. Desde mi lado, siempre el respeto por ellos”, aseguró antes de la semifinal.

Scaloni y su esposa, Elisa Montero (Foto REUTERS/Sarah Meyssonnier)
Scaloni y su esposa, Elisa Montero (Foto REUTERS/Sarah Meyssonnier)

El propio entrenador argentino conoce de primera mano lo que representa jugar en Inglaterra. En 2006 llegó a préstamo al West Ham con el objetivo de buscar continuidad para convencer a José Pekerman de incluirlo en la lista del Mundial de Alemania. Rápidamente se ganó un lugar como titular, ayudó al equipo a evitar el descenso y fue protagonista de una inolvidable campaña en la FA Cup.

Todo parecía encaminado para que el club comprara su pase. Hasta que llegó aquella final frente al Liverpool. West Ham ganaba 3-2 cuando, a falta de apenas un minuto y medio, Steven Gerrard sacó un remate inolvidable desde casi 40 metros para empatar el partido. Liverpool terminó imponiéndose por penales y el pase definitivo de Scaloni nunca se concretó.

Con los años, el técnico argentino confesó que aquella derrota modificó su vida. Si West Ham hubiera ganado esa final, probablemente habría seguido en Londres. En cambio, regresó a España para jugar en Mallorca, donde conoció a Elisa Montero, quien luego se convertiría en su esposa y madre de sus hijos. Una derrota deportiva terminó cambiando su destino personal.

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Esta tarde la historia será mucho más grande que cualquier experiencia individual. El trasfondo del partido remite a una cuestión cultural, histórica y política que inevitablemente estará presente, incluso en las tribunas.

Y si Argentina consigue el pasaje a una nueva final, es posible que las canciones que se escuchen en Atlanta vuelvan a sonar en los festejos del vestuario, como una síntesis perfecta de todo lo que este partido representa para varias generaciones de argentinos.



Lionel Messi,Harry Kane,fútbol,partido,estadio

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Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

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Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.

Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.

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La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.

La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.

El debate entre origen innato y aprendizaje social

La investigación psicológica asocia la expansión corporal con emociones positivas como alegría, orgullo y triunfo en el deporte (Erik Williams-Imagn Images/REUTERS)

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.

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La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.

Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.

La comparación con los chimpancés y sus límites

La lectura del lenguaje corporal depende de la velocidad, la trayectoria y el contexto social en que ocurre el gesto deportivo (REUTERS/Dylan Martinez)

Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.

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Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.

La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.

El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.

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Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas

Lionel Messi celebra con los brazos arriba, durante un partido del Inter Miami (Crédito: Nathan Ray Seebeck-Imagn Images)

La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.

Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.

Middle East,Soccer,Sport

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Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

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Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.

“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.

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El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.

Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista

Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.

La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina

Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).

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Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.

Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.

Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.

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El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

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Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.

El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.

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La reacción que lo dice todo

La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.

La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.

La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.

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Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows

Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.

Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.

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En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.

“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.

Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.

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North America,Sport,Tennis

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