ECONOMIA
Black Hawk para Argentina: se avanzará con la compra de los emblemáticos helicópteros de EE.UU.

Tras un sinfín de dichos y versiones, finalmente las Fuerzas Armadas confirmaron que avanzará con la incorporación de helicópteros UH-60 Black Hawk aún operativos en los Estados Unidos. En concreto, se prevé una compra inicial de 4 aeronaves, pero con la perspectiva de luego incrementar ese número a 10. La decisión fue comunicada por el Jefe de Estado Mayor General del Ejército Argentino, el teniente general Oscar Santiago Zarich, en el acto donde se celebraron los 216 años de existencia de esa arma. La intención es avanzar cuanto antes con la recuperación de las capacidades de traslado y cobertura que permitían las aeronaves Puma y Super Puma dadas de baja hace ya varios años. En cuanto a la cotización de los Black Hawk, se estima que, en tanto usados, el valor por unidad se ubicará por encima de los 2 millones de dólares.
Durante su intervención en el acto, Zarich afirmó que, «en un entorno desafiante de alta competencia, donde el poder duro vuelve a consolidarse, el Ejército Argentino avanza en un proceso de transformación orientado a consolidar una fuerza moderna y flexible, preparada para el siglo 21».
Añadió que «la velocidad de los cambios tecnológicos, la inteligencia artificial, la información y los sistemas no tripulados han cambiado la realidad militar«, para enseguida referirse a los helicópteros y otras incorporaciones que hará el arma en el mediano plazo.
«Queremos revisar nuestras ideas y cuestionar supuestos. La creatividad y la flexibilidad son aptitudes individuales tan importantes como el espíritu ofensivo. Estamos convencidos de que este es el momento de hacer los cambios. Bajo esa visión, avanzamos con convenios en el TAM 2C, Stryker, el Black Hawk, y los sistemas anti dron«, dijo.
Estados Unidos vende parte de su dotación de Black Hawk
Además de la adquisición de los aparatos, la intención de las Fuerzas Armadas es cerrar la incorporación de armamento para esas unidades y cuestiones ligadas al entrenamiento de las tripulaciones en ese sistema.
La intención oficial es que las primeras aeronaves arriben a la Argentina antes de que concluya el año. Además de su capacidad de fuego, el Gobierno confía en que podría utilizar unidades Black Hawk para guerra electrónica, búsqueda y rescate, guerra antisubmarina, evacuación médica, operaciones especiales y, por supuesto, ataque, entre otros potenciales roles.
Con relación a la disponibilidad de helicópteros, la plataforma especializada Zona Militar señala que tanto la Aviación del Ejército de los Estados Unidos como la Guardia Nacional de ese país se encuentra en un proceso de reestructuración de sus unidades. Y que ese proceso implicaría el recorte de al menos 200 Black Hawk.
«El pase a retiro de más de 200 ejemplares de esta variante previstos para el 2026 podría abrir una ventana de oportunidad para Argentina, con la posibilidad de una transferencia en caliente, por ejemplo», indicó la fuente.
«Pese a que el UH-60L no es la versión más actual del Black Hawk, es la que podría estar disponible en el corto plazo si dejamos fuera de la ecuación al UH-60A. Si pasamos a considerar aeronaves nuevas, las opciones son el UH-60M o el S70i, este último modelo que fue oportunamente evaluado por la Aviación de Ejército», añadió.
El precio de los Black Hawk que vende Estados Unidos
En cuanto a los costos por helicóptero, en artículos anteriores iProfesional expuso que la cotización superaría los u$s2 millones por aparato.
El año pasado se informó que los Black Hawks en cuestión serían, como se dijo, parte de un remanente de 51 UH-60L que la Armada de los Estados Unidos anticipó que quitaría de servicio.
«El excedente de Black Hawks del Ejército de EE.UU. será ofrecido a través de los distintos programas que el Departamento de Defensa mantiene para la enajenación de material y armamento», detalló este medio. Por último, resta decir que los helicópteros estadounidenses que pasarían a la Argentina recibirían una actualización por parte de la firma hebrea Elbit Systems.
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ECONOMIA
¿Se pueden conciliar la evolución de la actividad y la del empleo?

La evolución del empleo privado y del nivel de actividad económica se ha convertido en uno de los ejes centrales del debate económico argentino de los últimos meses. Distintas lecturas conviven sin mayor matiz. Para unos, la reactivación productiva ya se refleja en la creación de puestos de trabajo; para otros, el estancamiento del empleo formal es prueba de que la recuperación es apenas estadística y no llega en profundidad a la economía.
Ambas posiciones, sin embargo, tienden a tratar la variación del empleo como si tuviera una sola causa, cuando en la realidad argentina confluyen dinámicas de naturaleza y horizontes temporales muy distintos.
Para calibrar correctamente el diagnóstico conviene empezar por los indicadores adecuados y por cómo deben leerse. El punto de partida es la tasa de desocupación y la tasa de subocupación que publica el Indec con periodicidad trimestral a partir de la Encuesta Permanente de Hogares. La subocupación mide a quienes trabajan menos de 35 horas semanales y es un indicador clave porque suele anticipar cambios en el mercado laboral antes de que se reflejen en la desocupación abierta, ya que se supone que las empresas ajustan primero las horas trabajadas y recién después la dotación.
En términos de variaciones interanuales, los datos de desocupación y subocupación no muestran un deterioro pronunciado.

Tal como se observa en el gráfico, ambas variables aumentaron con fuerza en 2024, pero en 2025 mostraron una leve mejoría hasta el último trimestre.
El último dato disponible, correspondiente al primer trimestre de este año, muestra que la desocupación prácticamente no cambió en relación con igual período de 2024 y 2025, y que estuvo menos de un punto porcentual por encima del primer trimestre del 2023. Con la subocupación ocurrió algo similar, salvo en enero-marzo de este año.
Los datos de desocupación y subocupación no muestran un deterioro pronunciado
Este comportamiento parece responder, sencillamente, al ciclo económico. En 2024 la economía cayó 1,4% y la desocupación y la subocupación aumentaron casi en la misma magnitud: 1 punto porcentual (p.p.). En 2025 la economía creció 4,4%, la subocupación cayó 0,2 p.p. y la desocupación aumentó 0,3 p.p. Este último dato fue, probablemente, el detonante del debate sobre la supuesta divergencia entre la trayectoria de la actividad económica y la del empleo.
Este comportamiento cíclico tiene, sin embargo, dos matices que conviene precisar:
- Históricamente la elasticidad de la desocupación ante cambios en el PBI no ha sido demasiado elevada en Argentina.
- Los valores actuales de desocupación no son particularmente elevados. Esto es relevante porque la respuesta de la desocupación al crecimiento es rápida y profunda cuando la desocupación es elevada (por encima del 10%), pero cuando es baja, la respuesta se vuelve más lenta y de menor magnitud.
Por otra parte, ¿qué muestran los datos de empleo? La serie que está bajo observación es la del empleo asalariado registrado del sector privado, que incluye a los trabajadores formales en relación de dependencia, con contratos y declarados ante la seguridad social. El siguiente gráfico compara las variaciones trimestrales desestacionalizadas de esta masa de trabajadores en comparación con las variaciones trimestrales (también desestacionalizadas) del PBI.

Es importante señalar que el trabajo formal ya había comenzado a contraerse en la última parte de 2023 y que en la última parte de 2024 se recuperó y luego se estabilizó en el primer semestre de 2025. En los dos últimos trimestres del año pasado y en el primero de este año volvió a contraerse (y muy probablemente también lo haya hecho en el segundo trimestre de este año), a pesar de que la economía continuó creciendo.
Si se considera el empleo privado total (asalariados privados + asalariados de casas particulares + autónomos + monotributistas) las conclusiones son similares, pero con algunas diferencias importantes: menor caída en 2024 y mejor comportamiento de 2025 en adelante. La conclusión sería que la caída del empleo privado se detuvo a partir del tercer trimestre de 2024. Pero tampoco hubo creación genuina.
La caída del empleo privado se detuvo a partir del tercer trimestre de 2024. Pero tampoco hubo creación genuina
¿Cómo explicar esta aparente contradicción? ¿Cuánto de esto es comportamiento cíclico y cuánto es el resultado de la política económica y de los profundos cambios que está experimentando el país en su estructura productiva? No hay demasiadas dudas de que el nivel actual del tipo de cambio, cierta apertura de importaciones, elevadas tasas de interés y la austeridad de la política fiscal no solo no incentivan la creación de empleo a corto plazo, sino que incluso pueden forzar a las empresas más comprometidas a reducir la cantidad de empleados.
A esto se suma la informalidad y el costo laboral, que sigue siendo alto, aunque probablemente su peso relativo al momento de explicar las variaciones sea menor al que se le atribuye.
Cambio estructural
Pero la dimensión estructural es muy importante. El cambio de matriz productiva y exportadora, con la energía y la minería ganando peso, implica la generación de empleo de alta productividad, pero baja intensidad laboral relativa.
El derrame en esos sectores (sobre todo en empleo indirecto) llevará tiempo. Y, por otra parte, está la irrupción de la inteligencia artificial (IA), todavía incipiente pero ya visible en la composición de las contrataciones y particularmente en perfiles junior de servicios profesionales.
La evidencia internacional sugiere que el efecto neto dependerá de si la IA complementa o sustituye tareas, algo que en Argentina todavía no está medido con series propias.
No hay evidencia de países que hayan crecido de forma sostenida durante varios años (no uno o dos) sin generar empleo
En síntesis, un año (o menos) de desacople entre las series de actividad económica y de empleo es una muestra demasiado acotada para concluir que la nueva trayectoria en la que está ingresando la economía argentina conlleva dificultades para crear empleos. Se necesita tiempo.
No hay evidencia de países que hayan crecido de forma sostenida durante varios años (no uno o dos) sin generar empleo. Argentina no tiene por qué ser la excepción.
El autor es profesor de Economía en IAE Business School. Esta nota se publicó en el IEM de agosto de 2026 del IAE Business School, Universidad Austral
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ECONOMIA
¿Qué hacen distinto las empresas cuyos proyectos de inversión no fracasan?

- los problemas que las propias empresas generan y que podrían evitarse, y
- aquellos que surgen de circunstancias reales que escapan a su control (porque ocurrió un acontecimiento inesperado que nadie podía prever).

Todo proyecto inmoviliza dinero y, por lo tanto, el momento en que se producen los ingresos y egresos es fundamental para determinar su verdadera rentabilidad

Si las ventas no son realmente consecuencia de la inversión que se está evaluando, la rentabilidad estará artificialmente inflada

Las estimaciones pueden ser realizadas de buena fe y aun así resultar equivocadas porque el futuro no se comporta como se esperaba
- El deseo de que el proyecto alcance una rentabilidad imaginada desde el comienzo. Una vez planteada una cifra, puede resultar difícil modificarla, especialmente cuando quien la propuso siente que perderá credibilidad si luego debe cambiarla.
- Las presiones para cumplir objetivos establecidos para, por ejemplo, hacer un lanzamiento en una determinada fecha, aprovechar una cotización de un proveedor antes de que venza, acceder a una tasa de financiamiento que podría aumentar, utilizar beneficios fiscales que tienen una duración limitada o aprovechar un momento particularmente favorable de la economía.

- Buscan que los proyectos sean realmente rentables y generen valor para los accionistas. Para eso analizan cada variable con rigor, sin omisiones, sin incorporar ingresos que no correspondan al proyecto y sin recurrir a supuestos optimistas que no puedan respaldarse.
- Realizan análisis de sensibilidad profundos para conocer qué podría ocurrir si las principales variables evolucionan de manera desfavorable.
- La evaluación de un proyecto de inversión no termina cuando se toma la decisión de invertir, ya que se trata de una tarea continua que acompaña al proyecto durante toda su vida”.
Ningún proyecto está libre de riesgos y nadie puede anticipar todos los acontecimientos
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ECONOMIA
Semana financiera: el riesgo país volvió a máximos de un mes y cayeron las acciones tras una decisión crucial de la Reserva Federal

En la última semana se produjo una fuerte volatilidad en los bonos soberanos y también bajas para las acciones, debido al impacto sobre las valuaciones en los mercados por la decisión de tasa de referencia de la Reserva Federal de los Estados Unidos, que subió un cuarto de punto, al rango de 3,75%-4%, el primer incremento en tres años.
Los títulos Bonares y Globales –hard dollar– perdieron más de 1% en promedio, mientras que el riesgo país de JP Morgan, el riesgo país de JP Morgan trepó 37 unidades para la Argentina, en los 524 puntos básicos, su máximo en el último mes -desde el 20 de agosto-, tras cinco subas consecutivas.
“Los pagos de deuda 2027 no tienen riesgo (USD 21.400 millones si sumamos Globales y Bonares con privados , todo lo que resta de Bopreal y lo neto con FMI), porque incluso siendo pesimistas con los títulos, el Ministerio de Economía ya demostró que puede conseguir algo de recursos con financiamiento alternativo y/o privatizaciones, y en última instancia la deuda se pagará con reservas”, indicó la consultora 1816. En este aspecto, estimó que las reservas “netas son USD 11.300 millones y las reservas ‘usables’, que serían todas las brutas menos el tramo no activado del swap chino, son USD 36.000 millones”.
“La novedad política de la semana fue la presentación del Presupuesto 2027 al Congreso, que tiene de eje el equilibrio fiscal como regla inalterable. En este marco, el Gobierno proyecta para el Sector Público Nacional (SPN) un resultado primario de 1,3% del PIB y un resultado financiero de 0,2% en 2027”, señaló uniforme de IEB.
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En Wall Street el promedio S&P 500 finalizó con ganancia semanal de 0,5%, el panel tecnológico Nasdaq ganó 1,9% y el Dow Jones de Industriales recortó un 2 por ciento.
Las acciones energéticas de Argentina estuvieron negociadas con el condicionamiento del precio del petróleo. YPF cedió un 2,1% semanal, con el ADR en los USD 54,90, y Vista Energy cayó 6,1 por ciento. Grupo Galicia, en USD 41,76, restó 3%, y Mercado Libre se hundió 5,9%, igual que Pampa Energía. Bioceres se desplomó un 17,8 por ciento.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, en los 3.021.926 puntos, perdió un 2,5% en pesos en el balance de cinco ruedas, y un 3,4% en dólares, según la paridad del “contado con liquidación”.
“El Gobierno presentó el Presupuesto 2027, con supuestos de crecimiento e inflación algo exigentes y una meta de superávit primario de 1,3% del PIB. En el frente externo, la Reserva Federal proyectó una trayectoria de tasas más elevada, presionando a los rendimientos de los Treasuries y a los activos argentinos”, explicó el equipo de Research de Puente.
“En la plaza financiera local, los activos argentinos mostraron un comportamiento de corrección, desacoplándose parcialmente del optimismo externo. Los bonos soberanos en dólares operaron con sesgo vendedor, empujando al indicador de riesgo país”, resumió Mauricio Villacorta, estratega de Inversión de IOL.
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Felipe Mendoza, analista de mercados de EBC Financial Group, advirtió que “los datos macroeconómicos presentados por el INDEC ofrecen un panorama de claroscuros en el frente interno. Por un lado, la economía argentina creció un 2,0% interanual en el segundo trimestre de 2026; aunque desaceleró respecto al 2,3% del trimestre previo (y cayó un -0,6% en términos desestacionalizados trimestrales), la cifra superó las previsiones del mercado que anticipaban un 1,6%, impulsada por el dinamismo de las exportaciones (+13,7%), la pesca (+44,7%), la minería (+16,4%) y el sector agropecuario (+6,9%), contrapesados por caídas en la industria manufacturera (-2,1%) y la inversión (-11,1%). Paralelamente, la tasa de desempleo mostró un ligero incremento al situarse en el 7,9% en el segundo trimestre (frente al 7,8% previo)”.
“Dado que la probabilidad de un nuevo ajuste monetario por parte de la Fed en octubre continúa ganando tracción y las tensiones de suministro en la cuenca del Golfo Pérsico siguen latentes, es previsible mantener un escenario de volatilidad y consolidación en los índices accionarios, donde la sostenibilidad de las altas valoraciones tecnológicas será puesta a prueba por tasas de descuento persistentemente elevadas”, consideró Laura Torres, directora de Inversión de IMB Capital Quants.
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El dólar terminó la semana con una ganancia moderada y en sus precios máximos nominales, dentro de la sintonía dispuesta por la estrategia oficial, que regula las compras en el mercado -para evitar una presión extra sobre el tipo de cambio-, y dosifica las intervenciones en el mercado secundario -con ventas de títulos dollar linked– y ventas de contratos en el segmento de futuros.
Este viernes el dólar mayorista cerró a $1.514,50, un máximo histórico por encima de los $1.514 del 26 de agosto.
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“En la semana que acaba de finalizar el tipo de cambio mayorista subió seis pesos (+0,4%), lejos de la suba de 50 centavos registrada en la semana anterior”, comentó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio. En lo que va del mes la divisa también asciende seis pesos o 0,4%, una mínima ganancia por debajo de la inflación esperada.
El BCRA estableció un techo para las bandas cambiarias en 1.903,51 pesos. El dólar mayorista quedó negociado a 389,01 pesos o 25,7% de ese límite de flotación.
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Un reporte de GMA Capital hizo foco en el proyecto de Ley de Presupuesto 2027, cuando “el desafío estará también en el financiamiento: el proyecto contempla cerca de USD 11.000 millones de colocaciones de deuda y USD 2.400 millones de créditos multilaterales”.
El dólar al público terminó a $1.535 para la venta en el Banco Nación. En la semana sumó cinco pesos o 0,3 por ciento. El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.534 para la venta y $1.482,29 para la compra. El dólar blue, a $1.550, avanzó cinco pesos desde los $1.545 del viernes anterior.
El Banco Central efectuó compras en el mercado por un total de USD 80 millones y las reservas internacionales brutas de la entidad retrocedieron en USD 671 millones, a USD 49.798 millones, debido a la variación de cotizaciones y el pago de vencimientos con organismos multilaterales.
Desde Puente añadieron que la semana “estuvo marcada por una fuerte desaceleración en las compras de divisas del BCRA, que promediaron apenas USD 11 millones diarios, aunque el viernes logró comprar USD 36 millones. Aun así, el peso se mantuvo firme frente a un dólar global más fuerte”.
Corporate Events,North America
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