Connect with us

CHIMENTOS

Cecilia Insinga destapó por qué se fue de TN y El Trece luego de 15 años: “No tuve el lugar que yo quería»

Published

on


Después de 15 años en TN y El Trece, Cecilia Insinga sorprendió con una salida que nadie se esperaba. De un día para el otro, la periodista se bajó del grupo con el que se hizo un lugar en el medio y se fue de vacaciones con Diego Bracatelli y su familia. Y al regreso de su viaje por Europa, Insinga volvió a hablar de lo que tanto le preguntan: ¿piensa volver a la pantalla?

Advertisement

Con varios videos en Instagram, Cecilia habló como nunca. «Tengo muchos mensajes, muchos, de ustedes preguntándome si voy a volver al canal o no. Todavía sigo de vacaciones y creo que voy a seguir por un tiempo más porque, como les dije, tengo muchas vacaciones en el canal y mientras estamos hablando para ver cómo sigue mi futuro laboral», contó, sin vueltas.

Luego, fue al hueso: «Obviamente son 15 años, no es fácil dejar un lugar después de tanto, menos un lugar donde fuiste muy, pero muy feliz porque la realidad es que yo fui muy feliz”. Para la periodista, hay algo que le faltó en este recorrido de más de una década: “Siento que no tuve el lugar que yo querría tener y que tengo ganas de nuevos desafíos, así que ahí estamos con las autoridades charlando y viendo cómo avanzamos».

Sin embargo, Insinga no quiso crear falsas expectativas. «No creo que vuelva, no creo. Pero bueno, es así la vida, la situación, hay momentos en que uno se da cuenta que ya está grande, eso es lo que me pasa a mí, cumplí 42 años y si no lo hago ahora, ¿cuándo si no? Así que bueno, veremos qué pasa». 

Advertisement

CECILIA INSINGA REFLEXIONÓ SOBRE SU SALIDA DE TN Y EL TRECE

En ese mismo tono, la esposa de Diego Brancatelli se metió en algo más personal. «Mi papá tiene una frase que es el que no arriesga no gana, y yo siempre no arriesgué porque estaba tranquila, cómoda, segura y feliz y creo que a los 42 años es momento de arriesgar porque si no lo hago ahora…», dijo. 

Y sumó: «Sentí que era el momento de empezar estas negociaciones y esta charla con el canal para cerrar un ciclo que, insisto, fue y es hermoso, me hizo muy feliz y me hizo crecer un montón, me abrió un montón de puertas». Sin dramatizar pero con cierta espina, también habló de la despedida que no tuvo. 

«A veces para que se puedan abrir otras puertas más grandes hay que saber decir adiós a tiempo. Tal vez sí me hubiera gustado despedirme del aire, no sé, por ahí se va a dar o no, no lo sé. Estoy viviendo todo muy paso a paso», sostuvo, Y cerró: «Estoy con mucha expectativa y muchas ganas de lo que puede llegar a venir. Tengo ganas de saltar al vacío y de ver qué pasa”.

Advertisement

 

TEMAS


 

Cecilia Insina, TN, El Trece

Advertisement

CHIMENTOS

María Eugenia Ludueña compartió las fotos del primer mes de su hijo Vito: la intimidad de 30 días repletos de amor

Published

on


Con una publicación especial, la conductora mostró cómo la llegada del pequeño transformó la rutina y el corazón de toda la familia (Instagram)

El calendario marcó el 30 y las emociones se desbordaron en la casa de María Belén Ludueña y Jorge Macri. Hace exactamente un mes, la vida de la conductora se transformó por completo con la llegada de Vito Macri, su primer hijo, el pequeño que vino a darle un nuevo ritmo a los días y a convertir cada instante en una fiesta familiar. El amor, la expectativa y la ternura que envolvieron el nacimiento de Vito siguen intactos, multiplicados en cada gesto y en cada mirada cómplice entre los flamantes papás.

Lejos del vértigo de los estudios de televisión y de las agendas recargadas, Ludueña eligió celebrar el gran momento de su hijo con una serie de postales que desbordan dulzura. En su cuenta de Instagram, la periodista compartió imágenes de Vito y un mensaje que resume el huracán de emociones vivido en estas primeras semanas. “Feliz cumplemes, hijo. Te amamos Vito. 30 días de mucho amor. Gracias por llegar a nuestras vidas. BeVito”.

Advertisement

La publicación no tardó en encender los corazones de figuras y colegas del espectáculo como Elina Costantini, Jimena La Torre y Liliana Parodi. Pero el mensaje que más se destacó fue el de Jorge, que celebró: “Un mes maravilloso. Trajiste mucha vida y alegría a toda la familia. Abuelos, tías, hermanos y mamá y papá. Te amamos”. En paralelo, a sus emotivas palabras se sumaron las de varios seguidores, quienes escribieron: “Es precioso Vito”; “Me mata de amor”; “Disfrutalo que crecen rápido”; “¡Muñequito hermoso! Que Dios te bendiga”; “¡Qué bendición ese bebé”; “Divinura total”.

Primer plano de un bebé con piel oscura, gorro blanco tejido y chupete marrón, mirando a cámara desde un asiento de coche verde oscuro
Vito, el hijo de María Belén Ludueña, celebra su primer mes de vida con una emotiva dedicatoria de su madre

Cabe recordar que la emoción por la llegada del pequeño se siente hace semanas. Una de las postales más emotivas quedó registrada el mismo día del nacimiento. En el Sanatorio Otamendi de la ciudad de Buenos Aires, una cámara capturó la primera foto de la familia Macri-Ludueña: María Belén, recostada en la camilla tras una cesárea, sonríe aún con la emoción fresca mientras sostiene a Vito sobre su pecho. El bebé, envuelto en una manta blanca y con un gorro tejido, es el centro de todas las miradas. A su lado, Jorge, todavía con barbijo y cofia, se inclina, acaricia a su hijo y se suma al retrato familiar con un gesto de orgullo y ternura.

¡Bienvenido Vito! ¡Somos muy felices por tu llegada! Te amamos. ¡Muchas gracias a todos por el cariño!”. La reacción fue instantánea: las redes sociales se llenaron de mensajes de afecto, felicitaciones y buenos deseos, en una avalancha de cariño que envolvió a la pareja y al recién nacido.

Un hombre con camisa blanca a cuadros y suéter azul sostiene a un bebé envuelto en una manta celeste, haciendo un gesto de cariño hacia él
Jorge Macri sostiene con ternura al pequeño Vito, su hijo de María Belén Ludueña, en una imagen que acompaña la emotiva dedicatoria por su primer mes de vida
Primer plano de un bebé calvo con un mameluco blanco con estampado de conejos grises, llorando con la boca abierta. Una mano adulta sostiene su bracito
Un primer plano muestra al pequeño Vito Ludueña llorando, mientras su madre sostiene suavemente su mano en una tierna imagen

Vito llegó para cumplir un deseo largamente esperado. Para Ludueña, su primer hijo es la respuesta a un sueño que fue creciendo en silencio, entre proyectos y rutinas compartidas con el jefe de gobierno porteño. Para él, la experiencia suma un capítulo nuevo a su vida como padre, ya que tiene tres hijos, Antonio, Giorgio y Martina, de una relación anterior con Florencia De Nardi. Ahora, la familia se expande y se reinventa, encontrando en el pequeño Vito una fuente diaria de alegría y energía renovada.

Primer plano de un bebé durmiendo de lado en una cuna blanca, con sus brazos levantados y manos cerca de la cabeza. Viste un pijama claro con ositos
El pequeño Vito, hijo de María Belén Ludueña, duerme plácidamente mientras su madre le dedica un emotivo mensaje por cumplir su primer mes de vida
Una mujer con abrigo camel y un hombre de chaqueta azul observan a un bebé en un cochecito oscuro en un evento al aire libre con espectadores de fondo
María Belén Ludueña y Jorge Macri junto a su hijo Vito, mirándolo en su cochecito durante un evento al aire libre (Instagram)

El primer mes de Vito estuvo lleno de pequeños grandes momentos. Ludueña abrió una ventana a su intimidad y mostró a sus seguidores escenas cotidianas: el primer paseo por la casa, los abrazos interminables, las visitas de abuelos y tías, la complicidad de amigos que acompañan desde lejos y cerca. La periodista, que suele mantener reserva sobre su vida privada, eligió agradecer el cariño de su comunidad y mostrar el costado más tierno de su nueva maternidad. Y de esa manera, cada palabra, cada gesto y cada mirada reflejan el presente luminoso de la familia Macri-Ludueña, que celebra la vida con emoción y esperanza.



María Belén Ludueña,Vito,bebé,maternidad,familia,primer mes,celebración,periodista,Argentina

Advertisement
Continue Reading

CHIMENTOS

Por qué el domingo puede despertar recuerdos, tristeza y nostalgia más que cualquier otro día

Published

on


El domingo tiene una carga emocional distinta a la de otros días. Para muchas personas no es solo el cierre del fin de semana, sino una especie de frontera entre el descanso y las obligaciones. Por eso, cuando cae la tarde, pueden aparecer recuerdos, tristeza suave, sensación de vacío o una nostalgia difícil de explicar.

Advertisement

La nostalgia no es simplemente extrañar el pasado. En psicología suele describirse como una emoción agridulce: puede traer calidez, imágenes felices y sensación de conexión, pero también una puntada de melancolía por aquello que ya no está igual. Ese contraste se vuelve más visible los domingos porque el ritmo baja, hay menos distracciones y la mente tiene más espacio para mirar hacia atrás.

También influye el cambio de estado mental. Durante el sábado, muchas personas sienten que todavía tienen tiempo por delante. En cambio, el domingo activa la idea de cierre: se termina el descanso, se acerca el lunes y vuelve la rutina. Esa anticipación puede generar ansiedad, especialmente en quienes asocian la semana con presión laboral, estudio, responsabilidades familiares o agendas difíciles.

El fenómeno es tan común que incluso se popularizó el término Sunday scaries para describir la inquietud que aparece antes del inicio de la semana. En encuestas citadas por organizaciones vinculadas al sueño, cerca del 79,5% de los adultos dijo haber tenido problemas para dormir los domingos en comparación con otras noches.

Advertisement

No siempre es nostalgia pura: muchas veces es una mezcla de cansancio, balance del fin de semana y preocupación por lo que viene.

Qué puede estar detrás de la nostalgia de los domingos

  • Más silencio mental: al bajar el ritmo, aparecen recuerdos que durante la semana quedan tapados por la actividad.
  • Sensación de cierre: el domingo marca el final simbólico del descanso y eso puede disparar balances personales.
  • Ansiedad anticipatoria: pensar en el lunes puede teñir el presente con tristeza o inquietud.
  • Recuerdos familiares o de infancia: para muchas personas, el domingo está asociado a comidas, rutinas, visitas o momentos compartidos.
  • Soledad más visible: si hay menos planes o contacto social, la nostalgia puede sentirse con más intensidad.
  • Contraste emocional: después de un sábado activo, el domingo puede sentirse más quieto, lento o vacío.

Sentir nostalgia un domingo no significa necesariamente estar mal. Muchas veces es una reacción normal ante un día que combina pausa, memoria y anticipación. Pero si esa tristeza se vuelve intensa, frecuente o empieza a afectar el sueño, el ánimo o la vida diaria, puede ser una señal para revisar qué está pasando con la rutina, el descanso y las emociones que aparecen antes de empezar la semana.

 

TEMAS


 

Advertisement

Psicología; Domingos

Continue Reading

CHIMENTOS

Marcos Carreras, el violinista argentino de 12 años que tocará a Piazzolla en Beijing: “No sé si soy un niño prodigio”

Published

on


El violinista Marcos Carreras interpreta la obra ‘Decarísimo’ de Astor Piazzolla. Será la obra que ejecute como solista junto a la Orquesta Sinfónica de Beijing, en China

Marcos Carreras tiene 12 años, oído absoluto y una calma que descoloca. Habla con una seguridad y una vivacidad que sorprenden en alguien de su edad. Cuando habló con Teleshow estaba preparando sus valijas: ayer, viernes, viajó a China, porque el próximo martes 2 de junio, el pequeño violinista porteño subirá al escenario de la Sala de Conciertos de la Ciudad Prohibida, en Beijing, para tocar como solista junto a la Orquesta Sinfónica de Beijing, dirigida por el maestro Xia Xiaotang. Será el 3° Concierto Especial del Día del Niño “La Esperanza del Futuro”, y el repertorio elegido para ese momento no podría ser más elocuente: “Decarisimo”, de Astor Piazzolla.

Un pibe de Almagro (“re porteño”, se define), hincha de Ferrocarril Oeste, llevará el tango al corazón del poder imperial chino, ese vasto complejo palaciego que durante casi 500 años fue residencia de los emperadores y centro del mundo conocido para millones de personas. Marcos lo procesa con la naturalidad de quien ya aprendió que los escenarios grandes no asustan, sino que energizan. “Cuanta más gente me mire en un concierto, mejor. No me pone nervioso. Al contrario, me motiva tocar para mucha gente”, dice.

Advertisement
Marcos Carreras a los 5 años, como un violinista precoz

La convocatoria fue internacional. La Orquesta Sinfónica de Beijing buscaba músicos menores de 16 años para actuar como solistas. Los candidatos debían presentar una obra de movimiento rápido, una pieza clásica y una composición con violín y piano. Marcos fue pasando instancias hasta quedar entre los diez finalistas, en un universo juvenil donde, según su mamá, María José Camacho, “el 80 por ciento son chicos orientales”. El domingo previo al viaje, llegó la noticia: había sido seleccionado entre los cuatro elegidos para el concierto. El resultado llegó tan tarde que el lunes —feriado en Argentina— ya era poco tiempo para los trámites. Su madre, violinista de la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto, recuerda la vorágine de esas horas: visita a la embajada, papeles de último momento, pasajes que confirmar. El viernes a la noche, Marcos viajará a China acompañado por su padre, Lisandro Carrera, violinista de la Orquesta del Tango de Buenos Aires. María José se quedará en Buenos Aires: la organización cubre el pasaje del menor y un acompañante.

Que ambos padres sean violinistas no es un dato menor en esta historia. Marcos creció con el instrumento antes de entender qué era. Lo tomó como juguete, lo incorporó como lenguaje. Aprendió a tocarlo antes de aprender a leer, a los cuatro años, en el Centro Suzuki de Buenos Aires, donde su primer maestro fue Eduardo Ludueña. A los 6 ya lo invitaban al Live Virtual Concert; a los 7, al Concierto Cuatro Naciones. “Estaba condenado a tocar el violín”, bromea citando a su maestro actual, Rafael Gíntoli.

El debut como solista del joven violinista Marcos Carreras, de 11 años, en el histórico Teatro Colón de Buenos Aires, cuando interpretó «El día que me quieras» con la Orquesta Aeropuertos Argentina, con la dirección de Néstor Tedesco y arreglos de Néstor Marconi

El salto cualitativo llegó alrededor de los nueve años, cuando dejó el método Suzuki y comenzó a trabajar con Gíntoli en forma particular. Desde entonces, la agenda no paró: el Teatro Colón, la Usina del Arte, el Palacio Libertad, el Centro Cultural San Martín, entre otros escenarios. Como solista tocó junto a cuatro orquestas, entre ellas la Orquesta del Tango de Buenos Aires y la Orquesta Sinfónica Municipal de Avellaneda. En el plano internacional, una master class con Maxim Vengerov en Buenos Aires, clases con Pierre Amoyal en Milán —que continúan por Zoom— y, en Alemania, el Premio al Sonido Thomastik tras ser finalista del International Anton Rubinstein.

Advertisement

Luego del viaje a China, el mes que viene recibirá el Premio Revelación de la Asociación de Críticos de la Argentina, que se entregará en la Legislatura porteña.

Marcos Carreras junto a sus padres: María José Camacho (violinista de la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto) y Lisandro Carreras (violinista de la Orquesta Nacional de Tango)
Marcos Carreras junto a sus padres: María José Camacho (violinista de la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto) y Lisandro Carreras (violinista de la Orquesta Nacional de Tango)

Tanto reconocimiento no lo despega de su cotidianidad. Cursa primer año en la Escuela Juan Pedro Esnaola, orientada a artes y música, con un programa adaptado por el Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires bajo la figura de “Artista de Alta Dedicación”. Sus padres, dice, no lo presionan. “Diagraman mi vida para que también juegue como cualquier niño de mi edad.” En los ratos libres sale con amigos, ordena su cuarto con una lógica propia —“puedo tener todo desparramado, pero sé dónde está cada cosa”— y escucha Queen, Luis Miguel o murga uruguaya. Antes de cada concierto, hay un ritual detrás de bambalinas: “Pienso cómo cautivar al público”, confiesa, con una madurez que no se aprende en los libros.

¿Qué significa para vos tocar en la Sala de Conciertos de la Ciudad Prohibida con una orquesta sinfónica?

— Para mí es todo lo que voy haciendo, cosas internacionales. Yo de hecho siempre lo dije, que mi sueño era tocar en los teatros más grandes del mundo. Por suerte se está cumpliendo. Tocar en China también es, para mí, re exótico, re raro. Me espero cualquier cosa. Pero lo más importante para mí siempre va a ser disfrutarlo, y es lo que hago siempre.

Advertisement

¿Cómo se prepara un tango con una orquesta china?

— Puesto así es raro, pero a ver, obviamente espero que puedan hacer cualquier cosa. Puede salir muy bien, que es lo más probable. Ellos tienen una superorquesta. Probablemente se acoplen perfecto, porque Piazzolla es de las palabras más repetidas en el mundo en un minuto —contaba mi maestro Rafael Gíntoli: ‘está Jesucristo, Beethoven, alguien más y Piazzolla’—. Así que supongo que van a acoplar superbién. Va a ser hermoso. Estoy segurísimo.

Marcos Carreras en su paso por Milán
Marcos Carreras en su paso por Milán

Sos hijo de violinistas y aprendiste a tocar antes que a leer. ¿Cuándo el violín dejó de ser un juguete y pasó a ser algo más serio?

— A ver, hoy en día sigue siendo algo no tan serio, porque yo me lo tomo como algo muy divertido, relajado. El cambio no fue muy grande. A los nueve, por ahí, fue cuando todo empezó a ser un poco más profesional, más encaminado. Cambié el método Suzuki por un maestro particular, Rafael Gíntoli, maestro tradicional. Ese, yo creo, que fue el mayor cambio, lo que me abrió tal vez más puertas aún. Pero nada, yo sigo divirtiéndome. A mí no me gusta tomarme nada tan serio, porque me gusta disfrutar todo lo que hago.

Advertisement

¿Qué fue lo más difícil de aprender?

— Tocar, de lejos. La afinación, tal vez. En el Centro Suzuki te ponen tiritas donde van los dedos, pero el violín tiene el gran problema de la afinación y del manejo del arco. Lo que más se me dificulta es el manejo del arco. Pero lo voy trabajando poco a poco.

A los diez años debutaste como solista en el Colón. ¿Qué sentiste en ese escenario?

Advertisement

— Que es extraordinario, es único, es una atmósfera única. La acústica es única, todo es único. Yo soy particularmente porteño, me encanta Buenos Aires, es la mejor ciudad que hay. Y además tocar en el Teatro Colón es fascinante, porque es todo especial.

Otra postal de Marcos Carreras en Milán
Otra postal de Marcos Carreras en Milán

Muchos te llaman “niño prodigio”. ¿Esa etiqueta te incomoda, te halaga o te es indiferente?

— A ver, obviamente si me lo dicen, será bien recibido. Pero yo lo llevo todo con calma. Tal vez no soy un niño prodigio, sino un niño que arrancó de muy chico y ya incorporó todo desde hace mucho tiempo. Uno dice doce años y no preguntan cuánto tiempo llevo tocando: van a ser nueve años que hago esto, sin contar iniciación musical, que hice desde el año y medio. No sé si soy un niño prodigio, pero sí soy un niño encaminado desde hace mucho tiempo y con experiencia, ponele.

Milán, Alemania, ahora China. ¿Qué expectativas te genera todo esto para el futuro?

Advertisement

— Lo de la Sinfónica de Beijing es increíble, pero todo me hace pensar que pueden salir cosas mayores. Me doy un golpe de realidad y digo: en abril fui a Milán, en Alemania me saqué un premio, el maestro Amoyal de Milán me quiere seguir dando clase, el otro día tuve una clase por Zoom con él, que es de los mejores del mundo. También tomé una master class acá en Buenos Aires con el maestro Maxim Vengerov, que es de los cinco mejores violinistas de la historia. Y ahora toco con la Sinfónica de Beijing en China. Me entusiasma cada vez más.

¿Cómo hacés con la escuela?

— Re bien. Estoy en el plan del Ministerio de Educación de Artistas de Alta Dedicación, que ayuda a estos casos a aflojar un poco la cursada, a no hacer una cursada igual que todos. Además voy al colegio Juan Pedro Esnaola, que es orientado a música y artes, y eso me ayuda un montón. Son dos plus. Lo de Artistas de Alta Dedicación me ayudó en todo, porque ese era un problema, el pasaje del primario al secundario, cómo íbamos a hacer.

Advertisement
Marcos Carreras, en el enorme escenario del Teatro Colón
Marcos Carreras, en el enorme escenario del Teatro Colón

¿Qué música escuchás?

— Me gusta escuchar música pop, pero no del tipo pop, pop. Me gusta mucho Queen, la mejor banda que hay. Y también me gustan cosas como la murga uruguaya, Luis Miguel me gusta un montón y Caetano Veloso. Ese es el tipo de música que me gusta escuchar.

¿Y la música urbana, hoy de moda?

— No. Respeto un montón, obviamente, todo es música, pero no, para nada. Es ruido. Perdón, pero no me gusta nada.

Advertisement

¿Tus amigos qué dicen de todo esto?

— Ahora voy al Esnaola, así que los chicos van a tener la misma reacción que si vaya a comprar fruta a la esquina o me vaya a Beijing, porque ya están re acostumbrados, están en el ambiente. Pero obviamente me hacen un montón de fiesta. Siempre, todos estos años, tuve dos grupos —el del colegio anterior y este—, y son grupos hermosos que me festejan un montón. De hecho me van a escuchar. Por suerte fue re bien.



marcos carreras

Advertisement
Continue Reading

Tendencias