INTERNACIONAL
Cómo opera el Partido Comunista Chino para socavar la democracia en América Latina, según el Instituto Republicano Internacional

El avance de China sobre sectores estratégicos de América Latina ya no se limita al comercio ni a la inversión: responde a una estrategia deliberada para ampliar su influencia política y condicionar la soberanía de los países de la región. Así lo advirtió el vicepresidente del Instituto Republicano Internacional, Randy Scheunemann, en entrevista con Infobae, en el marco de una cumbre organizada por esa institución que reunió en Buenos Aires a dirigentes de nueve países para analizar el impacto de los regímenes autoritarios, el crimen organizado y las políticas de libre mercado.
De acuerdo con Scheunemann, el control de sectores clave por parte de empresas chinas forma parte de las políticas del Partido Comunista para ejercer presión y condicionar decisiones soberanas en América Latina. Las operaciones de estas compañías, según el dirigente, están alineadas con los intereses de seguridad y política exterior de Beijing.
“No existe tal cosa como una compañía china. Está el Partido Comunista Chino, que controla las actividades de cualquier entidad china que opere en el exterior”, afirmó Scheunemann.

Sostuvo que el modelo de expansión de Beijing combina herramientas económicas, tecnológicas y políticas, con efectos que —según advirtió— van mucho más allá del plano estrictamente comercial.
“El problema es que no existe la libre empresa en el sentido en el que la entendemos nosotros en Argentina o en Estados Unidos con las entidades chinas que operan en ultramar. Son brazos del gobierno chino dedicados a buscar los intereses de seguridad chinos”, puntualizó.
Scheunemann identificó la infraestructura crítica como uno de los principales objetivos del plan en las sombras de China en la región. Explicó que el control sobre sectores como energía, transporte y, especialmente, telecomunicaciones, brinda a Beijing capacidades que trascienden lo económico y pueden transformarse en herramientas de presión política y acceso a información sensible.
En este contexto, el vicepresidente del IRI subrayó el papel de las empresas tecnológicas chinas en la provisión de redes de comunicación en América Latina.
“Si Huawei controla la red de 5G en un país, el Ministerio de Seguridad del Estado de China tiene acceso completo a todo lo que tiene Huawei, porque esencialmente son lo mismo”.

El dirigente también alertó sobre los riesgos asociados a proyectos de conectividad internacional, como los cables submarinos. Explicó que permitir la participación de empresas chinas en estos proyectos implica que “cualquier cosa que uno envíe por ese cable está siendo leída por el gobierno chino, utilizada por la agencia de inteligencia china para sus propios fines, ya sea para reclutar ciudadanos o para chantajearlos”.
En el caso de Chile, el proyecto Chile-China Express de la empresa China Mobile busca unir Valparaíso con Hong Kong mediante un cable submarino de 19.873 kilómetros, bajo control de entidades sujetas a la ley de inteligencia del Partido Comunista Chino.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, calificó el proyecto como una amenaza a la seguridad regional, mientras que la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) advirtió sobre “riesgos sustanciales e inaceptables para la seguridad nacional”.
Aunque el gobierno chileno anuló el decreto de concesión inicial tras la aparición de antecedentes sobre posibles riesgos de seguridad, el proyecto continúa bajo evaluación oficial.
En entrevista con este medio, Scheunemann habló sobre el control de Beijing en recursos naturales críticos y señaló que minerales como el litio y las tierras raras son esenciales para las industrias tecnológicas, energéticas y de defensa, lo que los convierte en objetivos prioritarios para China.

“Cuando los chinos pueden controlar un activo, por ejemplo el procesamiento de tierras raras, lo utilizan para aplicar sus objetivos de política exterior”, explicó.
Como antecedente, recordó que Beijing ha impuesto restricciones comerciales en el pasado, afectando a Estados Unidos y Japón tras desacuerdos políticos.
Según el informe Global Critical Minerals Outlook de la Agencia Internacional de Energía (AIE), China es el principal refinador de 19 de los 20 minerales estratégicos más importantes, con una cuota de mercado promedio del 70%. Domina más del 80% del procesamiento global de tierras raras y más del 60% del litio de grado batería.
El “triángulo del litio” —Argentina, Bolivia y Chile— concentra más del 58% de las reservas mundiales.
Un informe bipartidista del Congreso de Estados Unidos denuncia que Beijing manipula los precios del litio, subsidia empresas estatales y utiliza su peso económico para condicionar a los países productores.
Scheunemann advirtió sobre los acuerdos comerciales con empresas chinas, señalando que brindan al Partido Comunista Chino “la munición de hacer valer su voluntad en todo el mundo”.
Frente a este escenario, Scheunemann sostuvo que la defensa debe centrarse en el fortalecimiento de las instituciones democráticas y la transparencia.

“Lo más importante para contrarrestar al Partido Comunista Chino es la solidaridad democrática”, afirmó.
Subrayó, además, que “a lo que temen los chinos es a la transparencia y a la rendición de cuentas”; prefieren acuerdos secretos donde los parlamentos no pueden conocer los términos.
Destacó que los marcos regulatorios son la primera línea de defensa frente a la subversión china. Cuando los acuerdos son públicos, pierden atractivo para Beijing.
En conversación con Infobae, Scheunemann abordó el impacto del crimen organizado, advirtiendo que cuantos más recursos tienen las organizaciones delictivas transnacionales, más confrontan el poder del Estado. Explicó que estas estructuras se expanden mediante la corrupción, ofreciendo sobornos a jueces y funcionarios. Recordó el caso de Colombia en las décadas de 1980 y 1990, cuando el país se transformó en un narcoestado, y advirtió sobre la capacidad de adaptación de estas organizaciones.
Finalmente, alertó sobre el riesgo de retroceso político en la región. Consideró que el mayor desafío es sostener el avance hacia gobiernos comprometidos con el libre mercado y los valores democráticos, evitando el retorno a modelos estatistas del pasado, representados por figuras como Daniel Ortega, Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
“Ese creo es el mayor riesgo: que volvamos a las formas fallidas del pasado, en lugar de avanzar hacia el camino prometedor del futuro”, dijo.

La entrevista completa con Randy Scheunemann
– En el marco de sus reuniones con líderes locales y regionales, ¿qué balance preliminar puede hacer? ¿Cuáles fueron los principales temas abordados, los acuerdos alcanzados y las perspectivas a corto plazo?
Estoy aquí en nombre del Instituto Republicano Internacional y tuvimos una serie de eventos acá (Buenos Aires). También estuve manteniendo una amplia gama de reuniones bilaterales, en las que hablamos sobre toda una serie de temas entre Estados Unidos y Argentina: reformas económicas de libre mercado; resistir los intentos de subversión de dictaduras en la región, ya sea de China, Rusia o Irán.
Tenemos numerosos eventos vinculados a ese tema. También abordamos los desafíos de seguridad más amplios en la región, más allá de esos intentos de subversión, como las organizaciones criminales transnacionales; las nuevas oportunidades económicas derivadas del auge de los minerales en Argentina y del sector energético; así como los objetivos y aspiraciones del gobierno del presidente Milei.
Asimismo, destacamos la notable mejora en las relaciones entre Estados Unidos y Argentina y la emergente asociación estratégica entre ambos países, junto con el papel de liderazgo que Argentina desempeña en la región.
– ¿Cómo está evaluando Estados Unidos el crecimiento de los regímenes autoritarios en el hemisferio occidental? ¿Y qué prioridad ocupa eso en la agenda geopolítica?
Creo que tiene una enorme prioridad cuando uno mira alrededor de la región y ve la amenaza del terrorismo auspiciado por Irán, que ha atacado a este país (Argentina) al menos en dos ocasiones, y la presencia de las redes de terroristas de Irán en la zona de la Triple Frontera, entre otras.
Cuando uno observa la subversión rusa, parte de la cual fue revelada recientemente en este país, con recursos dedicados y campañas de desinformación para socavar al gobierno de Milei; y, en especial, los esfuerzos de China en este hemisferio por subvertir los procesos democráticos y realizar emprendimientos económicos no transparentes —particularmente en el área de los minerales—, además de intentar influir sobre los procesos democráticos. Y eso lo medimos.
Hemos reunido a parlamentarios, periodistas y líderes de la sociedad civil de al menos nueve países para que vengan y compartan experiencias sobre lo que están haciendo, en particular los chinos, para socavar las democracias de sus países. Y, lo más importante, para reunirse a hablar sobre cómo abordar eso: no solo describir el problema, sino tomar medidas concretas para enfrentarlo.
Qué leyes hay que aprobar, qué marcos regulatorios deben reformarse para intentar controlar lo que están haciendo los chinos, que no es solamente venir y participar en el comercio libre, sino realizar un aprovechamiento económico y político para avanzar los objetivos de China, que son ciento por ciento antidemocráticos.
– Cuando estos regímenes controlan puertos o avanzan en infraestructura crítica —como redes 5G o cables submarinos, por ejemplo en Chile—, ¿qué riesgos representan para la soberanía regional y para la seguridad nacional de Estados Unidos?
Creo que, primero y principal, hay que comprender que no existe tal cosa como una compañía china. Está el Partido Comunista Chino, que controla las actividades de cualquier entidad china que opere en ultramar. Entonces, si Huawei tiene control de la red de 5G en un país determinado, significa que el Ministerio de Seguridad del Estado de China tiene acceso completo a todo lo que tiene Huawei, porque, esencialmente, son lo mismo.
No existe la libre empresa en el sentido en el que la entendemos nosotros en Argentina, en Chile o en Estados Unidos, con las entidades chinas que operan en ultramar. Son brazos del gobierno chino dedicados a buscar los intereses de seguridad chinos, tal como ellos los perciben. Y la amenaza que eso implica es que uno está colocando sus datos en manos del Partido Comunista Chino.
Si uno permite que los chinos participen en operaciones de cable, cualquier cosa que uno envíe por ese cable está siendo leída por el gobierno chino, utilizada por la MSS china para sus propios fines, ya sea para reclutar ciudadanos o para chantajearlos. Es eso lo que han estado haciendo los chinos en todo el mundo.
Y hacen lo mismo en cuanto a intentar controlar los minerales críticos. Nosotros vemos que, cuando los chinos pueden controlar un activo —por ejemplo, el procesamiento de tierras raras—, lo utilizan para aplicar sus objetivos de política exterior. Cortaron a Estados Unidos, cortaron a Japón porque no les gustó lo que dijeron los líderes japoneses sobre los líderes estadounidenses; entonces, interrumpieron los vínculos comerciales.
Y, entonces, ahora están haciendo acuerdos llamados comerciales con los chinos. Y, si uno hace eso, le da la munición al Partido Comunista Chino de hacer valer su voluntad en todo el mundo.
– ¿Qué mecanismos tienen los países de la región y sus aliados para contrarrestar las prácticas del Partido Comunista Chino?
Lo más importante para contrarrestar al Partido Comunista Chino es la solidaridad democrática, que es en lo que nosotros hemos trabajado para construir durante nuestros dos días aquí. A lo que temen los chinos es a la transparencia y a la rendición de cuentas.
Les gustan los acuerdos que se hacen en secreto, donde los términos son privados y los parlamentos no pueden ver los detalles, y donde los periodistas no pueden comprender de qué se tratan. Entonces, cuando las operaciones son transparentes y abiertas al público —como ocurre si uno realiza un acuerdo comercial con Estados Unidos, Francia o Australia—, de repente las ofertas no se ven tan interesantes.
Por eso, las leyes, los marcos regulatorios y una mayor transparencia y rendición de cuentas, promulgadas por parlamentos democráticos, son, creo, la primera línea de defensa contra la subversión china.
– Cree que América Latina ha avanzado en el fortalecimiento institucional o, por el contrario, ha sufrido un deterioro? ¿Cómo evalúa hoy la salud de la democracia en la región?
Creo que estamos en una encrucijada histórica en América Latina en este momento. Durante años hubo gobiernos de izquierda estatistas que predican el control gubernamental de la economía, que sostienen que Estados Unidos es el enemigo y que plantean que Cuba y Venezuela, bajo Chávez y Maduro, son el curso de acción correcto a seguir.
Esos gobiernos han estado perdiendo elección tras elección. Y vemos algunos gobiernos, desde Costa Rica y Honduras, en América Central, hasta Argentina, Paraguay, Bolivia y Chile, aquí en el sur, comprometidos con los principios del libre mercado en todos los casos, y también con una política exterior que mira a los valores democráticos compartidos en lugar de los autoritarios, con los Maduros, los Chávez y las Cubas del mundo.
Ese es un cambio histórico respecto de dónde se encontraba América Latina durante décadas, en un contexto en el que el mapa político regional viene mostrando un giro y mayor alternancia tras varios procesos electorales recientes . Y Argentina está a la vanguardia de ese cambio; por eso es tan interesante estar acá y trabajar con el gobierno argentino, con la sociedad civil y con los partidos políticos.
– Ahora que mencionaba a Venezuela, Nicaragua y Cuba, ¿cuál debería ser el rol de la región frente a estos regímenes? En el caso venezolano, tras la salida de Nicolás Maduro y con Delcy Rodríguez al frente en un contexto de transición, ¿qué deberían hacer los países para acompañar ese proceso?
Creo que el rol de los países democráticos en el trabajo contra los autoritarios es, justamente, trabajar juntos para brindar recursos que permitan llevar democracia a los países autoritarios; llevarles las herramientas y el apoyo que necesitan: respaldo diplomático, capacitación y visibilizar de inmediato cuando ocurren irregularidades, como lo que se robó en Venezuela. Muchos, aunque no todos, los países de la región lo observaron y lo notaron.
Agregar presión política y económica sobre las dictaduras de Cuba y Nicaragua es lo correcto. El pueblo de Nicaragua y de Cuba merece la libertad tanto como la gente de Chile y Argentina. Han sufrido mucho bajo dictaduras, y esas dictaduras no van a durar para siempre.
La dictadura de Maduro se terminó. La transición sigue siendo muy incierta en Venezuela, pero uno ve lo que ocurre cuando hay dictaduras: además de reprimir a su propia gente, conducen a migraciones masivas hacia otros países —más de 7 millones de venezolanos han salido del país en la última década— , a veces desestabilizando a los países receptores.
Entonces, lo que ocurre en Venezuela no se queda solo dentro de ese país.
– En relación con las redes de crimen organizado en América Latina, ¿considera que han incrementado su capacidad de incidir o capturar determinados procesos? ¿Qué países están, a su juicio, más expuestos a esta amenaza?
Creo que hay enormes riesgos que enfrentan los países de la región, y que todos enfrentamos, derivados del crimen organizado, ya sea que contrabandeen narcóticos, personas o mercancías. Cuantos más recursos tienen las organizaciones delictivas transnacionales, más desafían el poder del Estado.
Cuando son capaces de ofrecerle a un juez, a un funcionario de aduana o a un policía el triple o cuádruple de su sueldo para que mire para el otro lado frente a una transacción, esa corrupción va permeando en el país. Y vimos, en las décadas de los ochenta y los noventa, lo que ocurrió con Colombia cuando pasó a ser esencialmente un narcoestado. La gente de Colombia, con ayuda de Estados Unidos y otros, logró revertir esa situación. Pero las organizaciones transnacionales no desaparecieron.
Algunas se trasladaron al norte, a América Central y México; otras, al sur. Son persistentes y exigen una respuesta coordinada por parte de los Estados: aplicación de la ley y generación de oportunidades económicas, además de controles aduaneros y fronterizos. En regiones como la Triple Frontera, por ejemplo, la debilidad de los controles y la corrupción han permitido la expansión de múltiples actividades criminales —desde narcotráfico hasta trata de personas— .
Estamos viendo parte de esa respuesta, pero no en todos lados. Y los delincuentes pueden ver que, si reciben una fuerte presión en uno o dos Estados, se trasladan a otro donde pueden operar con mayor libertad. Entonces, Venezuela, que esencialmente fue un narcoestado, podía utilizarse como base para moverse por el hemisferio.
Por eso es tan importante concluir la tarea en Venezuela, pero también asignar recursos a todos los países de la región para asegurar que el área de la Triple Frontera esté bajo control de los gobiernos y no de las organizaciones terroristas.
– En términos de recursos y cooperación, ¿considera que la coordinación actual entre aliados y herramientas como el Escudo de las Américas es suficiente? ¿O resulta necesario avanzar hacia una estrategia más robusta para contrarrestar estas organizaciones criminales?
Creo que está claro que se necesita más. El Escudo de las Américas es una organización relativamente nueva y un concepto relativamente nuevo. Y está recién comenzando a tener los efectos de cooperación necesarios para lidiar con estas organizaciones. Pero la policía, los poderes judiciales, las aduanas, los funcionarios necesitan más. Tiene que haber más coordinación entre inteligencia y las fuerzas de la ley para contrarrestar estas organizaciones. Y los Escudos de las Américas, que es una reunión de gobiernos que piensan similar, es un paso crítico para hacer avanzar este proceso.
– En el contexto de la creciente presencia de Irán, ¿cuál identifica como el principal riesgo para América Latina en la actualidad y en el mediano plazo, de cara a los próximos cinco años?
El principal riesgo, creo, es que el increíble avance que vimos recientemente hacia gobiernos que dan respuesta, que están dedicados a los libres mercados y comparten valores y una política exterior, no perdure. Y que volvamos a los modos del pasado, donde los Ortega, los Chávez y los Maduro pueden prosperar.
Donde haya gobiernos ineficaces de izquierda que consideran a Estados Unidos como un enemigo, en lugar de un aliado de los principios democráticos. Donde se impongan políticas estatistas que socavan la prosperidad, en lugar de políticas de libre mercado que la promueven.
Ese, creo, es el mayor riesgo: que volvamos a las formas fallidas del pasado, en lugar de avanzar hacia el camino prometedor del futuro que hoy empieza a delinearse en la región. En un contexto que, además, los analistas ya describen como de alta volatilidad, con riesgos de erosión democrática, debilidad institucional y fragmentación regional
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Platner’s brutal attacks on Army soldiers as ‘fat, lazy’ revealed in resurfaced posts

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Graham Platner, the Democrat’s presumptive nominee for Senate in Maine, described the United States Army as «absolute trash» and «full of fat, lazy trash who would rather not be in uniform» in posts on his now-deleted Reddit account.
«I spent another 4 in the Army after the Corps, and while I was very lucky to serve in some sh–t hot units with good dudes, as a whole the organization is absolute trash,» Platner wrote in April 2019. «I am not one to totally bad mouth the Army. It does have some squared away fighting units and good guys, as well as some better doctrine here and there. But it is absolutely lacking in the warrior ethos and leadership obsession that the Corps has, and generally attracts a lower standard of person.»
The resurfaced posts include a separate 2019 comment about wounded Army veteran Teddy Daniels, who was shot by the Taliban and later awarded the Purple Heart. In that post, Platner criticized Daniels’ battlefield tactics and wrote that the «dumb motherf—er didn’t deserve to live.»
Platner’s comments about Daniels and other now-deleted Reddit posts — including posts in which he used slurs, demeaned white rural Americans and identified as a Marxist — have become a major campaign issue in the Maine Senate race, where he seeks to unseat GOP incumbent Sen. Susan Collins.
VETERAN WHO SERVED IN MIDDLE EASTERN WARS LAUNCHES CAMPAIGN AGAINST SEN. SUSAN COLLINS
Senate candidate Graham Platner, D-Maine, speaks at a town hall at the Franco Center in Lewiston, Maine, on Oct. 15, 2025. (Libby Kenny/Sun Journal via AP)
Platner served in the Marine Corps and the Maryland Army National Guard, where he completed multiple combat tours in Iraq and Afghanistan. It is not uncommon for members of one branch of the armed forces to be harshly critical of other branches.
«The Army does things differently, and as a whole, they do things much worse,» Platner wrote in March 2019. «As an organization it’s awful. Full of fat, lazy trash who would rather not be in uniform.»
Platner wasn’t exclusively negative, as he praised the Army for having «some solid light infantry, reconnaissance, and SOF units that are s— hot, as well as access to some great schools.»
He was also open about the necessity of internal criticism within the armed forces.
«Civilians can be as dumb f–k ret—ed as they want, but WE have a duty to be brutally honest,» Platner wrote in 2013. «I want civilians to think our ability to fight is unmatched, but I also want us to be brutal in our internal criticism.»

Graham Platner, Democratic candidate for U.S. Senate, speaks at a news conference Thursday, April 30, 2026, in Lewiston, Maine. (Robert F. Bukaty/AP PHoto)
DELETED POSTS URGING VIOLENCE HAUNT DEMOCRATIC SENATE HOPEFUL IN MAINE RACE
The Washington Free Beacon first reported on Platner’s disparaging comments directed towards the Army.
The posts were made under the Reddit account «P-Hustle,» which Platner has previously acknowledged as his.
«I’m sorry for this. Just know that it’s not reflective at all of who I am,» Platner said of his resurfaced Reddit posts back in October. «I don’t want you to judge me on the dumbest thing I ever wrote on the internet. I would prefer if people could judge me on the person I am today.»

Graham Platner, a U.S. Marine and Army veteran and oyster farmer, launched a Democratic run for the U.S. Senate in Maine in August. (Graham Platner campaign)
In 2019, Platner reacted to a video of an American soldier being shot by the Taliban by stating that the «dumb motherf—er didn’t deserve to live.» Platner’s post criticized the soldier, who was later awarded the Purple Heart, for utilizing poor tactics.
The Senate hopeful’s commentary has attracted criticism from some other veterans.
DEM PRIMARY TURNS UGLY: MILLS UNLEASHES BRUTAL ATTACK ON SANDERS-BACKED PLATNER IN CRUCIAL SENATE SHOWDOWN
«We don’t make jokes about our brothers and sisters dying, that’s not something we do, that’s not normal,» Adam Schwarze, a former Navy SEAL and Marine veteran running for Senate as a Republican in Minnesota, said of Platner.

Graham Platner, left, pictured alongside Sen. Susan Collins, R-Maine, right. (Graeme Sloan/Getty Images; Heather Diehl/Getty Images)
MAINE SENATE CANDIDATE CITES COMBAT TRAUMA WHEN CONFRONTED ON ‘TERRIBLE’ POSTS ABOUT SEXUAL ASSAULT
Platner attributes his behavior to psychological trauma he developed from being deployed to the Middle East, as well as the «crude humor» he had gotten used to while in the Marines.
The Senate hopeful’s controversial statements about the military haven’t been confined to Reddit.
During a 2024 podcast interview, Platner implied that deceased Navy SEAL Chris Kyle killed civilians to inflate his numbers.
«[Kyle’s] stories about how many people he was shooting certainly tracked with the behavior I witnessed,» Platner said. «It’s relatively easy to get high numbers like that if you’re a little less discriminating in your fire than, say, a more professional unit would be.»
He also accused Navy SEALs of being generally incompetent on his Reddit account, though he had kind words for the Army Rangers.
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«Graham Platner’s vicious attacks on wounded service members and open contempt for the Army are disgusting and disqualifying,» National Republican Senatorial Committee press secretary Bernadette Breslin told Fox News Digital. «The more we learn about him, the more his top Democrat allies like Elizabeth Warren are forced to dodge questions on why they ever supported him in the first place.»
The Platner campaign did not respond to a request for comment when reached by Fox News Digital on Thursday.
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INTERNACIONAL
Antártida: cómo la ciencia, los recursos y la geopolítica redefinen el futuro del continente

Desde hace más de un siglo, la Argentina mantiene actividad ininterrumpida en la Antártida. Todo comenzó en 1904, cuando se instaló un observatorio meteorológico en las Islas Orcadas del Sur. Ese hito no solo marcó el inicio de la actividad científica nacional en el continente blanco, sino que también se convirtió en uno de los principales antecedentes que hoy sostienen la posición del país en la región.
El territorio antártico, en su gran mayoría cubierto por hielo, está regulado por un entramado de acuerdos internacionales. Entre ellos, el Tratado Antártico es el eje central. En ese marco, la presencia argentina no se limita a ocupar un espacio: implica sostener una actividad científica, logística y operativa constante.
Presencia antártica
Una de las claves para entender el rol argentino es la continuidad. En la Antártida, la legitimidad no se construye con acciones aisladas, sino con permanencia sostenida en el tiempo. En términos concretos, “estar” en la Antártida significa poder acceder, permanecer durante todo el año y desarrollar actividades en condiciones extremas.
Para el General de Brigada (R) del Ejército Argentino y ex Comandante del Comando Conjunto Antártico, Edgar Caladín, la presencia “se materializa a través de una red de bases, campañas antárticas anuales, despliegue de medios navales y aéreos, y una actividad científica”. La base Carlini, parte de la presencia argentina. (Foto: Nicolas Chiarada/Handout via REUTERS)
Actualmente, Argentina cuenta con 13 bases antárticas. Siete de ellas son permanentes y están operativas durante todo el año y seis funcionan de manera temporaria, principalmente en verano. La diferencia no es menor: las bases permanentes implican un mayor nivel de compromiso logístico y estatal, mientras que las temporarias permiten ampliar la cobertura territorial y científica en períodos más favorables.
Para la internacionalista Aldana Molfino, esta ocupación sostenida cumple un rol central: “La presencia permanente funciona como antecedente concreto para respaldar el reclamo argentino de soberanía en la Antártida”. A eso se suman otros factores, como la cercanía geográfica y la continuidad geológica.
Tratado Antártico: qué permite y qué limita
El Tratado Antártico, firmado en 1959 y vigente desde 1961, es el acuerdo que regula la actividad en el continente. Nació con 12 países, entre ellos la Argentina, y estableció un principio central: que la Antártida debe destinarse exclusivamente a fines pacíficos.

LA superficie cercana a los 14.000.000 km² que se regula por el Tratado Antártido. (Foto: Adobe Stock)
Según la licenciada Molfino, “establece la desmilitarización de la Antártida, prohibiendo las bases militares, ensayos militares, explosiones nucleares, eliminación de desechos radiactivos, reservando su uso exclusivamente para fines pacíficos.” En ese marco, el tratado asegura la libertad de investigación científica y pone a la cooperación internacional como base del sistema.
En la práctica, el funcionamiento se apoya en una dinámica particular. Las reglas se discuten y acuerdan en reuniones consultivas entre los Estados, donde no existe una autoridad central que establezca decisiones.
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Con el paso del tiempo, ese acuerdo inicial dio lugar a un sistema más amplio de regímenes complementarios. Se trata de un esquema complejo que combina normas jurídicas, acuerdos políticos y prácticas sostenidas por los Estados. En ese entramado se incluyen instrumentos clave como el Protocolo de Madrid, orientado a la protección ambiental, y los convenios que regulan la actividad pesquera, junto con otros mecanismos que ordenan en la práctica el funcionamiento del continente.
De cara al futuro, el sistema no está exento de tensiones. Según el análisis de especialistas como Edgar Calandín, hay factores que podrían modificar su dinámica: una mayor presión sobre los recursos, cambios en el equilibrio de poder global entre las grandes potencias, el avance tecnológico y la posible revisión de acuerdos clave como el Protocolo de Madrid en las próximas décadas.
Ciencia y recursos
La ciencia es el eje estructural del sistema antártico. A través de la investigación, los países generan información clave sobre el clima, los océanos y los ecosistemas, datos que adquieren cada vez más valor a nivel global.

La investigación científica como eje de la Antártida. (Imagen: ChatGPT)
En cuanto a los recursos, existe una variedad importante, aunque todavía no se traduce en una explotación directa. En el análisis de María Ana Leal, en “La Antártida: importancia geopolítica y económica”, se establece que hay dos grandes tipos: renovables y no renovables.
Por un lado, aparecen las algas que son utilizadas en la agricultura, en medicamentos y para consumo, además de los peces y el krill. Todos ellos forman parte de los recursos renovables. Por otro, están los no renovables, como los hidrocarburos, el gas y distintos minerales, entre ellos el hierro y el cobre.
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Sin embargo, no todos son utilizados para la explotación. Existen acuerdos internacionales que lo prohíben, como el Protocolo de Madrid. Una de las bases del accionar en la Antártida sigue siendo el uso pacífico del área y el rol central de la ciencia.
En ese marco, el estudio de los recursos, según Calandín, cumple tres funciones clave: “legitima, justifica la presencia y el accionar estatal, cierto grado de gobernanza, ya que organiza la cooperación y establece un lenguaje común entre actores diversos”.
El reclamo argentino y las superposiciones
En 1957, Argentina formalizó su reclamo territorial. Según Molfino, ”El Sector Antártico Argentino reclamado se establece por el paralelo 60° Sur y el Polo Sur y los meridianos 25° y 74° de longitud Oeste”.
Este reclamo se superpone parcialmente con Chile y totalmente con el Reino Unido. Sin embargo, en la práctica no existen fronteras físicas en el territorio y el Tratado Antártico congela las disputas, limitando el ejercicio de soberanía. El espacio reclamado por algunos países se superpone . (Foto: Freepik)
Para las próximas décadas, el escenario antártico podría evolucionar en distintas direcciones. El general retirado Edgar Calandín plantea que no hay un único camino, sino varias trayectorias posibles que dependen del contexto internacional, la presión sobre los recursos y el avance tecnológico.
En ese contexto, según el especialista, se proyectan tres escenarios posibles: una continuidad del esquema cooperativo actual, o una reconfiguración más profunda del sistema con tensiones geopolíticas más marcadas.
- Continuidad del esquema cooperativo actual: el sistema actual podría sostenerse con relativa estabilidad. En ese caso, la cooperación y la ciencia seguirían siendo los puntos centrales.
- Competencia creciente pero regulada entre Estados: apunta a una competencia más marcada, aunque sin romper las reglas vigentes. Allí, los países profundizarían su presencia en el territorio, invertirían en infraestructura y desarrollarían mayores capacidades tecnológicas. La cooperación científica continuaría, pero con un trasfondo cada vez más estratégico.
- Reconfiguración geopolítica: implica un debilitamiento de los consensos que hoy sostienen el sistema y una mayor proyección de las tensiones globales sobre la Antártida. En ese contexto, podrían abrirse debates sobre las reglas actuales, especialmente en torno al uso de los recursos.
¿Cuál es el camino a seguir? El rumbo final dependerá de cómo se combinen una serie de factores en los próximos años. Argentina parte de una posición relevante: presencia histórica, despliegue territorial y una tradición científica consolidada.
Redacción: Candela Mascetti
Antártida
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