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POLITICA

Con el fin de las PASO y un plan para pagar la deuda, Milei prepara el terreno para la batalla por la reelección

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Mientras Luis Caputo y Santiago Bausili terminan de definir los detalles del programa financiero con el que el Gobierno buscará despejar las dudas sobre el pago de la deuda hasta fines de 2027, Diego Santilli afrontará esta semana otra negociación igual de decisiva para el futuro de Javier Milei: empezar a construir la mayoría política y las condiciones que el presidente necesitará para intentar la reelección.

Las dos discusiones avanzan en paralelo. Una apunta a convencer a los mercados de que la Argentina podrá cumplir sus compromisos financieros sin sobresaltos durante el próximo año electoral. La otra busca convencer a gobernadores y aliados de acompañar una reforma electoral que elimine o suspenda las PASO y, al mismo tiempo, amplíe la base política del oficialismo.

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No son dos agendas independientes. Son los dos pilares sobre los que Milei empezó a preparar el terreno para la elección presidencial de 2027.

Después de un año y medio dedicado casi exclusivamente a estabilizar la economía, bajar la inflación, ordenar las cuentas públicas y sostener un programa de reformas con un Congreso donde nunca tuvo mayoría, el Presidente abrió una nueva etapa de gobierno. El objetivo económico sigue siendo el mismo. Lo que empezó a cambiar es la prioridad política.

Hasta hace pocos meses, la construcción del poder libertario giraba alrededor de una idea: consolidar La Libertad Avanza como una fuerza nacional con identidad propia, aun cuando eso implicara competir contra gobernadores y dirigentes que acompañaban al Gobierno en el Congreso.

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Ahora la lógica empezó a modificarse.

Javier Milei le tomó juramento a Diego Santilli en la Casa Rosada junto a Manuel Adorni

La jura de Diego Santilli como jefe de Gabinete dejó la primera imagen de esa nueva etapa. Los trece gobernadores que participaron de la ceremonia en la Casa Rosada no fueron invitados únicamente para respaldar al nuevo funcionario. El Gobierno buscó enviar un mensaje hacia adentro y hacia afuera: el segundo tramo del mandato necesitará más acuerdos políticos que el primero.

La fotografía volverá a repetirse parcialmente esta semana. El miércoles por la noche, Milei viajará junto con su Gabinete a San Miguel de Tucumán para participar de la vigilia por el Día de la Independencia. Varios gobernadores volverán a compartir esa escena con el Presidente, apenas unos días después de la asunción de Santilli. No será una imagen casual. La Casa Rosada quiere consolidar la idea de una nueva etapa en la relación con las provincias.

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El cambio no supone abandonar la confrontación que caracterizó buena parte del primer año y medio de gestión. Tampoco implica renunciar a la identidad libertaria. Significa otra cosa: aceptar que un eventual segundo mandato requerirá una mayoría política mucho más amplia que la actual.

Santilli lo resumió con una frase que pronunció en la entrevista que este fin de semana publicó Infobae y que dentro del oficialismo interpretan como una definición de método: “En la etapa que viene, los colores no definen. Lo que va a definir el futuro es si volvemos para atrás o seguimos para adelante”.

La frase tiene destinatarios concretos.

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Gobernadores del PRO.

Radicales.

Partidos provinciales.

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Y también sectores del peronismo que empezaron a mirar con preocupación la interna abierta entre Axel Kicillof y el kirchnerismo.

La discusión sobre las PASO aparece, justamente, en ese punto.

En la Casa Rosada dejaron de verla como una reforma electoral. La consideran una pieza central de la estrategia para 2027.

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La primera razón es parlamentaria.

El Gobierno necesita negociar con gobernadores que hoy concentran buena parte del poder real del Senado.

La Cámara alta dejó de ser solamente el lugar donde se votan las leyes.

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Se transformó en el principal ámbito de negociación entre la Casa Rosada y las provincias.

La primera prueba llegará este miércoles.

Victoria Villarruel convocó a una nueva reunión de Labor Parlamentaria en un Senado donde el oficialismo sigue sin controlar los tiempos políticos. La vicepresidenta mantiene una relación distante con Milei y continúa administrando una Cámara en la que los gobernadores demostraron durante las últimas semanas que pueden construir una mayoría capaz de condicionar la agenda oficial.

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Victoria Villarruel y Javier Milei, un vínculo roto

En el Gobierno ya trabajan con la idea de que será muy difícil avanzar con una sesión. Varios senadores anticiparon que no estarán en Buenos Aires y los proyectos prioritarios volverán a depender, una vez más, del resultado de las negociaciones políticas.

Ese dato explica buena parte del cambio de método.

La muralla que levantaron los gobernadores no puede perforarse únicamente con discursos o confrontación.

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Necesita acuerdos.

Y Santilli llegó, precisamente, para abrir esos canales.

Pero la eliminación de las PASO persigue un objetivo todavía más ambicioso.

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El destinatario principal de esa decisión no son los gobernadores.

Es el peronismo.

Cristina Kirchner quedó fuera de la competencia electoral después de la condena y de la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

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Axel Kicillof decidió avanzar con un proyecto presidencial propio.

Máximo Kirchner intenta preservar el liderazgo político de la ex presidenta y la centralidad de La Cámpora.

Mientras tanto, gobernadores, intendentes y otros sectores del PJ observan esa disputa sin terminar de definir quién conducirá el peronismo en la etapa posterior a Cristina.

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Las PASO constituyen hoy el único mecanismo institucional capaz de ordenar semejante interna.

Sin primarias, el conflicto quedará trasladado exclusivamente a la negociación política entre los distintos sectores del justicialismo.

En la Casa Rosada están convencidos de que ese escenario favorece al oficialismo.

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No solamente porque dificulta la reorganización del principal espacio opositor.

Trece gobernadores estuvieron presentes en la jura de Diego Santilli, en la Casa Rosada

También porque abre una oportunidad para atraer a dirigentes peronistas que ya no se sienten contenidos por la conducción kirchnerista y buscan preservar su poder territorial sin quedar atrapados en una pelea de liderazgo.

Ahí aparece la segunda parte de la negociación.

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El Gobierno ya no pretende que todos esos dirigentes se incorporen formalmente a La Libertad Avanza.

La Boleta Única de Papel permite pensar otra ingeniería electoral.

La candidatura presidencial de Milei podría convivir con listas legislativas de gobernadores o fuerzas provinciales que conservarían su propia identidad política.

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Es el cambio de método que sintetizó Santilli cuando afirmó que “los colores no definen”.

Pero antes de salir a negociar con gobernadores y dirigentes de otros espacios, Milei decidió ordenar la política propia.

Y ese movimiento empezó mucho antes de que Santilli jurara como jefe de Gabinete.

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La decisión de no abrir nuevos frentes internos quedó reflejada en un dato que pasó casi inadvertido fuera del oficialismo, pero que en la Casa Rosada consideran parte de la nueva etapa. Después de las tensiones que dejó la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete en medio de las investigaciones judiciales sobre su situación patrimonial y de las diferencias que provocó la abstención de Patricia Bullrich en la votación del pliego de la jueza María Verónica Michellini, el Gobierno optó por contener antes que confrontar.

Bullrich seguirá participando de la mesa política que volverá a reunirse esta semana y mantendrá actividades con el armado político que conduce Karina Milei en la Ciudad de Buenos Aires. No es un dato menor. Hace apenas unas semanas muchos imaginaban que esas diferencias podían convertirse en una ruptura. Ocurrió exactamente lo contrario. Milei y su hermana resolvieron congelar las disputas internas para no distraer energías en el momento en el que el Gobierno empieza a negociar hacia afuera.

La decisión también ayuda a entender el nuevo reparto de funciones dentro del oficialismo.

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Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem siguen concentrando las decisiones políticas. Nadie les disputó ese lugar. Pero la ejecución empezó a distribuirse de otra manera. Santilli quedó a cargo de la negociación política cotidiana; Adrián Ravier asumió la vocería presidencial con una lógica más institucional; Fabián Fernández comenzó a coordinar una estrategia de comunicación orientada a ordenar el mensaje del Gobierno en una etapa menos atravesada por la confrontación permanente y más enfocada en la construcción de acuerdos.

La foto que difundieron desde el oficialismo, para destacar el empoderamiento que tuvo Karina Milei

No cambió el centro de gravedad del poder.

Cambió el modo de administrarlo.

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La señal más evidente de ese cambio es que el Gobierno ya no discute solamente cómo aprobar una ley o cómo superar la próxima votación en el Congreso. Empieza a discutir cómo construir una mayoría política que sobreviva al mandato actual.

Por eso la semana que comienza tiene una importancia mayor que la de una agenda cargada de actividades oficiales.

El lunes, Caputo y Bausili buscarán responder una pregunta que inevitablemente aparece cuando un gobierno entra en la antesala de un proceso electoral: de dónde saldrán los dólares para afrontar los vencimientos de deuda.

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El mensaje está dirigido a los mercados, pero también a la política.

La Argentina atravesó demasiadas campañas presidenciales condicionadas por la incertidumbre económica como para subestimar esa discusión.

La Casa Rosada pretende demostrar que el Estado dispone de un programa financiero capaz de garantizar el cumplimiento de los compromisos asumidos durante lo que resta de este año y durante 2027. El objetivo no consiste únicamente en presentar números. Busca instalar una idea de previsibilidad.

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En el Gobierno consideran que esa previsibilidad es un activo político.

La apuesta consiste en llegar a la próxima elección presidencial con una economía creciendo, una inflación estabilizada, una recuperación gradual de los ingresos, creación de empleo privado, un mercado cambiario sin sobresaltos y un esquema de financiamiento que elimine las dudas sobre la deuda.

No es una discusión técnica.

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Es la plataforma política sobre la que Milei pretende construir su proyecto de reelección.

Los antecedentes pesan.

Desde 2015 ningún oficialismo consiguió conservar el poder presidencial dentro de su propio espacio político.

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El kirchnerismo perdió con Daniel Scioli frente a Mauricio Macri.

Macri no consiguió renovar su mandato frente a Alberto Fernández.

Y el Frente de Todos tampoco logró sostener la Presidencia con Sergio Massa frente a Milei.

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Las razones fueron diferentes en cada caso, pero todos esos procesos compartieron un elemento común: la economía terminó condicionando la política.

Milei pretende romper esa secuencia.

Por eso decidió trabajar simultáneamente sobre los dos factores que considera decisivos para llegar competitivo a 2027.

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La política.

Y la economía.

Mientras Santilli intenta ampliar la base de sustentación del oficialismo y negociar con gobernadores una salida para las PASO, Caputo busca reducir la incertidumbre financiera que suele reaparecer cuando un gobierno entra en un año electoral.

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Las dos tareas están íntimamente vinculadas.

Una economía previsible facilita los acuerdos políticos.

Y una mayoría política más amplia fortalece la credibilidad del programa económico.

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La vigilia por el Día de la Independencia en Tucumán volverá a mostrar esa lógica.

Después de la fotografía que dejó la jura de Santilli con trece gobernadores en la Casa Rosada, Milei volverá a compartir una escena con mandatarios provinciales en un momento en el que el Gobierno necesita reconstruir puentes sin resignar liderazgo.

No será una postal inocente.

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Será la continuidad de una estrategia que empezó a desplegarse hace pocos días y que busca transmitir que el oficialismo está dispuesto a negociar sin alterar el rumbo.

El Presidente no dejó de confrontar con el kirchnerismo ni abandonó la batalla cultural que convirtió en una marca de su gestión.

Lo que empezó a hacer fue diferenciar a sus adversarios de sus potenciales aliados.

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Ese matiz explica buena parte de los movimientos de las últimas semanas.

El Gobierno ya no mira solamente el próximo dato de inflación o la próxima sesión del Congreso.

Empezó a mirar el calendario de 2027.

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Y, desde esa perspectiva, cada decisión adquiere otro sentido.

La eliminación de las PASO deja de ser apenas una reforma electoral y se convierte en una herramienta para rediseñar el escenario en el que deberá reorganizarse el peronismo.

La negociación con los gobernadores deja de ser una necesidad parlamentaria y pasa a formar parte de la construcción de una mayoría para un eventual segundo mandato.

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Santiago Bausili, presidente del Banco Central; y Luis

La presentación del programa financiero deja de ser un anuncio económico y se transforma en una señal de estabilidad para el año electoral.

Incluso los cambios dentro del propio Gobierno responden a esa lógica.

Santilli, Ravier y Fabián Fernández no llegaron para modificar el rumbo de la administración libertaria. Llegaron para ejecutar una etapa distinta del mismo proyecto político.

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Durante el primer año y medio, Milei construyó poder diferenciándose del resto del sistema político.

Ahora empezó a construir poder seleccionando con quiénes está dispuesto a compartir parte de ese camino.

No cambió el objetivo que se fijó el 10 de diciembre de 2023.

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Cambió el método con el que pretende alcanzarlo.

Y esa, probablemente, sea la principal novedad política de un Gobierno que ya empezó a preparar el terreno para la elección presidencial de 2027.

Javier Milei,Rosario,presidente,discurso,guardia militar

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POLITICA

Kicillof buscará una demostración de fuerza en el Día de la Lealtad, pero el peronismo estará disperso

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El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezará este sábado al mediodía un acto por el Día de la Lealtad peronista en el distrito de La Matanza. El encuentro se da en el marco del 81 aniversario de la multitudinaria movilización y reclamo obrero que terminó con la libertad de Juan Domingo Perón en 1945. Kicillof recordará esa fecha en medio de la discusión interna que atraviesa el peronismo y que lo tiene como uno de los protagonistas, en la antesala de la elección del año que viene.

El acto es organizado por el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, y la vicegobernadora, Verónica Magario. Habrá presencia de ministros e intendentes que trabajan en la construcción política -y electoral- del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio que lanzó Kicillof como rama interna del peronismo con el objetivo de forjar una estructura propia que le permita negociar en igualdad de condiciones con el resto de los actores como el kirchnerismo y el Frente Renovador la estrategia electoral y, en el mediano y largo plazo, la conducción del espacio que hoy tracciona de oposición al gobierno de Javier Milei. También garantizaron la presencia de algunas organizaciones sociales, como el Movimiento Evita y Somos Barrio de Pie, y referentes gremiales de la CGT y las dos CTA.

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La convocatoria para este sábado es a las 11 de la mañana. Espinoza, anfitrión, será el primer orador. También hablará Magario —una de las vicepresidentas del PJ bonaerense— y luego cerrará el gobernador. Según estiman en La Plata, el Centro de Eventos Culturales y Deportivo Juan Domingo Perón, en González Catán, estará repleto. Apuestan a que el binomio matancero aporte toda su maquinaria al evento. Espinoza adelantó que el encuentro servirá para “levantar más que nunca la cuarta bandera peronista: la bandera de la unidad”.

El flyer del acto en La Matanza

El acto funciona como la celebración oficial realizada por el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, que preside el gobernador. Se descuenta también la presencia de consejeros partidarios entre los que hay intendentes o ministros provinciales, además de otros dirigentes.

Kicillof ya mostró sus cartas el mes pasado cuando cerró el Plenario Federal del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en Avellaneda. Allí, dejó algunas definiciones. Si bien no fue un lanzamiento electoral se le pareció bastante. La frase “cuenten conmigo” quedó resonando en los presentes, pero también en quienes buscan otro camino para la conducción del peronismo. Puntualmente para La Cámpora que, como contó este medio, en las últimas horas profundizó su operativo para que la candidatura del peronismo el año que viene la lleve adelante la expresidenta, Cristina Kirchner. Una postura que se endureció luego de las declaraciones del ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco. El funcionario de Kicillof planteó en una entrevista en Cenital que lo que fuera a resolver la ONU con respecto a la situación judicial de Cristina, hoy detenida a 6 años bajo prisión domiciliaria e inhabilitada de por vida para el ejercicio de la función pública, “no es vinculante” a una eventual revisión que pueda llegar a hacer la Corte Suprema de Justicia al fallo que condenó a la expresidenta y no descartó, incluso, una competencia interna.

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La discusión sobre el rumbo que debe tomar el peronismo hacia la elección del año que viene es un tema no saldado de momento y su resolución llegará recién en los primeros meses de 2027. En las últimas horas, el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense y uno de los armadores del MDF, Andrés Larroque, aseguró que el peronismo debe llegar unido al 2027, pero “no amontonado”. El plan, interpretó el ministro, es no repetir la experiencia de gestión y gobierno de lo que fue la presidencia de Alberto Fernández. “Claramente le faltó orden a la fuerza política. No estaba claro el mecanismo de toma de decisiones; había una disociación entre la conducción del Estado y la conducción política”, planteó el dirigente en declaraciones a Canal 8 de Mar del Plata. Larroque es uno de los dirigentes que abona que la conducción debe ser de Kicillof y que esa condición se debe alcanzar luego de una PASO; una instancia que, por ahora, se sostiene pese a que el Gobierno trabaja en la búsqueda de los votos en el Congreso para su eliminación.

En el Día de la Lealtad, el peronismo mostrará distintas fotos. Al encuentro en La Matanza se le sumará también el acto que el kirchnerismo llevará adelante en San José 1111 en la tarde de este sábado. “Lealtad con Cristina”, plantean desde la organización. Será a las 16 h en la esquina del barrio porteño de Constitución.

En San José 1111 también se celebrará el Día de la Lealtad

Máximo Kirchner no estará. Se encuentra de gira por Chaco. Sus actividades por el Día de la Lealtad serán allí, escoltadas por el senador nacional y ex gobernador, Jorge Capitanich. Recibió la invitación al acto de este sábado en González Catán. Según supo este medio, le envió un mensaje a Magario y se disculpó por no poder asistir.

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Algunos dirigentes estarán en ambos eventos —La Matanza y San José—, como por ejemplo el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín. En su carácter de vicepresidente del PJ bonaerense, estará en Catán; luego, en las primeras horas de la tarde, tendrá una celebración en su distrito junto a la ministra de Ambiente, Daniela Vilar, que es la titular del PJ lomense, y finalmente asistirá a San José a respaldar a CFK. No será el único dirigente que motorice esta dinámica. Algunos intendentes de la llamada Liga de Intendentes también tendrán más de una celebración este sábado.

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El Gobierno busca los votos para suspender las PASO, entre la resistencia de Bullrich y la demanda de la UCR para darle su apoyo

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El tiempo se acorta. El Congreso avanza con varios proyectos. Karina Milei y Diego Santilli necesitan suspender las PASO en las próximas tres semanas; Javier Milei regresó de Washington y viaja como referente de la derecha a Madrid, y la economía argentina sigue creciendo, aunque a menor velocidad y sin derramar entre los votantes.

Santilli tiene los votos para suspender las PASO antes de fin de año. En rigor, hay todavía algunos senadores rebeldes que quieren negociar antes de votar afirmativamente. El proyecto está en el Senado y empezará a moverse a más tardar en la primera semana de noviembre. Karina Milei teme que se trabe. Sabe que uno de los integrantes de la mesa política que ella dirige prefiere que siga habiendo PASO y no se moverá para suspenderlas: Patricia Bullrich. Ella es la jefa del bloque libertario, por lo cual la sospecha que deslizan sobre ella es un dato sensible.

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Muchos intuyen que Bullrich, íntimamente, sueña con enfrentarse en una PASO con el Presidente si ve que Milei está mal en las encuestas. Lo decidirá entre marzo y mayo. Así visto, la suspensión de las PASO tendría un doble efecto: por un lado, serviría para complicarle el armado al peronismo y, por el otro, pondría a Milei a salvo del riesgo de que Bullrich lo desafíe a una interna. Bullrich tiene peso específico propio, por lo cual habrá que esperar su próxima jugada.

¿Qué es lo que le falta al Gobierno para suspender las PASO? El apoyo de la UCR y, en particular, del gobernador mendocino, Alfredo Cornejo. El mandatario quiere que Karina lo saque de juego a Luis Petri como eventual candidato a gobernador provincial. No es seguro que Karina vaya a aceptarlo. La otra urgencia es la aprobación del Presupuesto con el menor costo posible. El debate en comisión comenzó el miércoles.

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El desafío opositor tras la fallida sesión: construir mayorías en un Congreso moldeado por los gobernadores

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“Se van a llevar todo”, dice una diputada, en una mezcla de bronca y resignación. “Empujamos, coordinamos, cedemos, hacemos lo que podemos, pero no nos acompañan los números”, graficó otro diputado de la oposición.

Los bloques de la oposición sienten cierta frustración respecto de los resultados que están teniendo en el Parlamento, donde entienden que los dos primeros años de la gestión de La Libertad Avanza estuvieron signados por el apoyo al Gobierno para “dotarlo de gobernabilidad” y que este año la gobernabilidad “es para los gobernadores”.

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En ese esquema, los bloques de la oposición intentaron avanzar contra el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023 la semana que pasó y chocaron de frente con la ausencia de los diputados que responden directamente a gobernadores como los de Santa Fe, Misiones, Salta, Tucumán y Corrientes. Algo que se repite en varias sesiones y que los más pesimistas estiman que el próximo miércoles sucederá de la misma manera.

El oficialismo citó para el miércoles a una sesión cuyo temario incluye el proyecto de ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada —que modifica las leyes 21.499, de Expropiaciones, y 24.374, de Regularización Dominial—, desalojos express y, además, la vuelta de la ley de Tierras de 2011; la creación de un módulo informático interoperable con el Sistema de Trazabilidad de Medicamentos de Alto Riesgo (MAR) y de sus Ingredientes Farmacéuticos Activos (IFA); modificaciones al Código Penal sobre vandalismo rural; la transferencia a título gratuito a la provincia del Chaco del inmueble propiedad del Estado nacional Centro de Acopio y Embarque Barranqueras (CAEB); la prórroga hasta el 31 de diciembre de 2027 de la ley 27.793, de Emergencia Nacional en Discapacidad; y la ley sobre endeudamiento familiar.

La Cámara de Diputados, sin quórum para debatir la derogación del Decreto de Necesidad y Urgencia 70

A diferencia de lo ocurrido este jueves, la oposición no tendrá que construir el quórum, ya que la convocatoria fue solicitada por el oficialismo. Su objetivo será concentrarse en las mayorías necesarias para imponer sus posiciones durante el tratamiento de los proyectos.

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Cruces de estrategias

“Puede ser que alguna nos la den vuelta”, reconoció un diputado de La Libertad Avanza que suele tener reuniones en la Casa Rosada. Aunque la oposición tiene dictamen propio en cada una de las normas a debatir —salvo en trazabilidad, que salió por unanimidad—, la referencia del legislador libertario apunta, principalmente, a discapacidad, propiedad privada y morosidad.

En algunos despachos se especuló con la idea de pedir una sesión para ese mismo día a las 10 de la mañana con un temario propio. Sin embargo, la propuesta fue descartada para que “no nos pase lo mismo que el otro día” y se quedaran cortos para el quórum.

En algún momento la palabra de Miguel Ángel Pichetto resonó en el debate. Así como alguna vez les dijo a los libertarios “¿qué aplauden? acá se viene a ganar, aprendan”, ahora el experimentado legislador advirtió que la oposición debe mejorar sus cálculos parlamentarios y evitar exponerse a nuevas derrotas.

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Martín Menem (Maximiliano Luna)

En la oposición se renueva la esperanza de la mano de algunos datos que dejó la sesión anterior. “Quedamos a ocho, pero teniendo en cuenta que faltaron dos de Unión por la Patria, el número baja a seis. Es difícil, pero no imposible”.

En este caso, los diputados de los gobernadores nuevamente serán quienes definan si se impone el proyecto de LLA o el de la oposición en cada una de las votaciones.

Por el lado del oficialismo, la Casa Rosada maniobra con los jefes de los estados provinciales en busca de asegurarse los votos necesarios. “Les prometen que van a buscar inversiones para un tren y te bajan los diputados. Entendemos la gobernabilidad, pero una promesa de posibles inversiones no puede ser suficiente”.

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El lunes muchos legisladores volverán a sus despachos en la Cámara de Diputados. Los teléfonos sonarán todo el fin de semana. Ganar o perder una votación hoy se define con dos o tres legisladores que se sumen o que no. Pero el oficialismo parece correr con ventaja en esa discusión.

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