POLITICA
Congreso: La Libertad Avanza busca una nueva estrategia para acercar posiciones con gobernadores y aliados

La Libertad Avanza mantiene el acompañamiento del PRO y de buena parte de la UCR, pero enfrenta nuevos desafíos en los acuerdos con senadores aliados pertenecientes a fuerzas provinciales.
En el oficialismo reconocen que no alcanza solamente con los diálogos de la Casa Rosada con los mandatarios locales y preparan una nueva estrategia parlamentaria para recomponer vínculos.
Las diferencias del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, con la senadora Patricia Bullrich por el contenido del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada durante varias semanas, luego las posiciones de los gobernadores y finalmente la decisión de retirar dos capítulos del proyecto ante la previsión de una avalancha de votos en contra, expusieron el escenario actual del partido violeta en el Congreso.
La cercanía del próximo año electoral y las primeras discusiones por el proyecto de ley de Presupuesto 2027 impulsarán nuevos encuentros del jefe de Gabinete con los jefes territoriales provinciales.
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A la estrategia del Ejecutivo se sumarán desde el Congreso Bullrich y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quienes ya analizan los próximos pasos parlamentarios tras la última sesión.
Críticas libertarias a los aliados
Durante la madrugada del viernes, el oficialismo terminó de confirmar que sus aliados acompañan las iniciativas libertarias, aunque no lo hacen a libro cerrado y también expresan sus diferencias cuando consideran que sus intereses están en juego.
Un episodio que expuso esa tensión ocurrió al inicio de la sesión, cuando el senador libertario Joaquín Benegas Lynch planteó una cuestión de privilegio contra la senadora del PJ Juliana Di Tullio, pero terminó cuestionando a sectores aliados que suelen colaborar con La Libertad Avanza para alcanzar mayorías.
“La ignorancia de los tibios del medio nos lleva a no votar el capítulo tres (los cambios a la ley de Tierras rurales), que es para los argentinos”, lanzó Benegas Lynch.
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La frase generó una reacción del senador José María Carambia, del bloque Moveré Santa Cruz, quien reclamó una disculpa pública. “La falta de respeto para con los partidos provinciales, como nos tituló por estar en contra de una ley que entendemos que va en contra de la soberanía nacional, como ‘tibios e ignorantes del medio’, me gustaría que estuviera ahora ahí, que pida disculpas públicamente. Me parece que es el deber del senador hacerlo”, sostuvo.
Carambia y Natalia Gadano son dos de los senadores que habitualmente ingresan al recinto y colaboran con el quórum necesario para que La Libertad Avanza pueda iniciar los debates.
La relación con los gobernadores, una clave para el oficialismo
Uno de los puntos centrales de la tarea política del jefe de Gabinete, Diego Santilli, es la relación con los gobernadores. Era una función que ya desarrollaba cuando ocupaba solamente el cargo de ministro del Interior y que profundizó tras asumir nuevas responsabilidades.
Sin embargo, durante la última sesión varios mandatarios provinciales marcaron diferencias con el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y enviaron a sus senadores a votar en contra de algunos artículos.
Un caso representativo fue Tucumán. El gobernador Osvaldo Jaldo, uno de los dirigentes peronistas más cercanos al presidente Javier Milei, había adelantado a comienzos de la semana el rechazo de las senadoras Sandra Mendoza, de Convicción Federal, y Beatriz Ávila, de Independencia.
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“Mi responsabilidad como Senadora es representar a Tucumán y evaluar cada proyecto pensando en las consecuencias que puede tener para nuestra Provincia. Por eso decidí no acompañar esta iniciativa”, explicó Ávila.
Una situación similar ocurrió en Neuquén, donde el gobernador Rolando Figueroa no solo impulsó una contrapropuesta a través de un proyecto enviado a la Legislatura provincial, sino que también acompañó el rechazo de su senadora Julieta Corroza, integrante del espacio Neuquinidad.
Convicción Federal y el peso de los gobernadores del norte
El bloque Convicción Federal, presidido por la jujeña Carolina Moisés e integrado también por el catamarqueño Guillermo Andrada y la tucumana Sandra Mendoza, tiene vínculos políticos con tres gobernadores aliados: Gustavo Sáenz, de Salta; Raúl Jalil, de Catamarca; y Osvaldo Jaldo, de Tucumán.
Durante el debate en el recinto, Moisés aseguró que había conversado sobre el proyecto con Sáenz y que la decisión era no acompañarlo. “El corte lo dieron los gobernadores del norte. Jaldo, Jalil y Sáenz dijeron que no iba a pasar y, junto a Rolo Figueroa de Neuquén, fueron los que terminaron de impedir este capítulo”, afirmó.
Por su parte, Andrada, alineado con Jalil, cuestionó duramente al ministro Sturzenegger, a quien Milei suele mencionar como “el Coloso”. La salteña Flavia Royón también expresó una postura contraria al proyecto.
Otro rechazo llegó desde Córdoba, donde la senadora Alejandra Vigo, cercana al gobernador Martín Llaryora, cuestionó la iniciativa. “Es una ley absolutamente falta de federalismo e innecesaria, porque la inviolabilidad ya está expresada en la Constitución”, argumentó.
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El respaldo del PRO y la UCR
El radicalismo, pese a sus diferencias internas, acompañó en general la propuesta una vez que los dos capítulos más cuestionados quedaron fuera del proyecto. Los senadores Maximiliano Abad, Daniel Kroneberger y Flavio Fama —uno de los legisladores que intentó votar de manera remota y no pudo— habían anticipado su rechazo a esos artículos.
Abad fue quien planteó esa postura en el recinto, en línea además con la posición orgánica del partido.
En los días previos hubo una campaña impulsada desde el Comité Nacional y la Ciudad de Buenos Aires, encabezados por Leonel Chiarella y Hernán Rossi, respectivamente, junto con la Juventud Radical, Franja Morada y la Organización de Trabajadores Radicales (OTR) de Luis Cerini.
“Es un logro de la sociedad que salió a manifestarse para defender la soberanía y cuidar nuestros recursos naturales”, dijo Chiarella, al agradecer a los senadores radicales que anticiparon su voto en contra.
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Rossi, por su parte, consideró que “proteger los activos territoriales es una práctica habitual en las naciones que buscan preservar su soberanía productiva”.
También hubo senadores radicales, dentro del espacio conducido por Eduardo Vischi, que se alinearon desde el primer momento con sus gobernadores, como los representantes de Mendoza y Corrientes, y acompañaron las gestiones del Poder Ejecutivo y de Bullrich.
En el PRO, conducido por Martín Goerling Lara, el bloque mantuvo una postura más ordenada y los planteos se canalizaron a través de Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado. De todos modos, la senadora chubutense Andrea Cristina debió consultar en reiteradas oportunidades a su gobernador Ignacio Torres.
En Misiones, pese a las diferencias políticas locales entre el gobernador Hugo Passalacqua y Carlos Rovira, ambos senadores votaron a favor. Sin embargo, el senador Carlos Arce rechazó los cambios vinculados a la Ley de Tierras.
Los próximos pasos del oficialismo
A pesar del exabrupto de Benegas Lynch contra sus socios parlamentarios y de los reclamos que surgieron desde los bloques provinciales, Bullrich mantiene ordenado su bloque. Los 21 senadores libertarios acompañan las posiciones que plantea la Casa Rosada.
Pero la necesidad de construir mayorías con sectores alejados del kirchnerismo obliga al oficialismo a negociar durante el desarrollo de los debates y definir, en muchas ocasiones, el resultado de las votaciones mientras los proyectos todavía están en discusión.
“Los gobernadores ya están jugando fuerte”, aseguran desde sectores libertarios. La mirada del oficialismo está puesta no solo en el próximo escenario electoral, sino también en la discusión del Presupuesto 2027, cuyo proyecto ingresará en septiembre a la Cámara de Diputados.
Ese será uno de los temas que formarán parte de la próxima reunión de la Mesa Política en Casa Rosada, encabezada por Karina Milei, secretaria general de la Presidencia.
Senado, Patricia Bullrich, La Libertad Avanza, Gobernadores, Diputados
POLITICA
Advierten que la ley por Malvinas incluye amenazas a la libertad de expresión y riesgos de censura

El proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que el gobierno de Javier Milei envió al Congreso generó cuestionamientos por las posibles limitaciones a la libertad de expresión y de prensa y los riesgos de censura que podrían derivarse de algunos de sus artículos. La iniciativa incorpora nuevos delitos vinculados con la “desinformación masiva”, la “manipulación de la opinión pública”, la influencia extranjera y las operaciones clandestinas, con penas que parten de cinco años de prisión y, en algunos casos, llegan hasta 20. Constitucionalistas y dirigentes de la oposición consultados por Infobae advirtieron sobre tipos penales abiertos, márgenes de discrecionalidad y un eventual efecto intimidatorio que podría favorecer la autocensura.
“Hay riesgos claros de censura previa a través de lo que se llama el efecto intimidante”, afirmó el constitucionalista Andrés Gil Domínguez, quien cuestionó la combinación entre definiciones que considera indeterminadas y sanciones penales elevadas. “El miedo a un tipo penal de estas características. Vos empezás a cuidar lo que vas a decir”, explicó.
El principal punto de controversia está en el artículo 111 del proyecto, que propone incorporar un nuevo artículo 225 bis al Código Penal. La norma establece entre cinco y doce años de prisión para quien, actuando por cuenta, orden o financiamiento total o parcial de un Estado extranjero, una organización o un agente extranjero, procure alterar procesos electorales o “manipular la opinión pública mediante campañas coordinadas de desinformación masiva”. La pena aumenta a ocho a quince años cuando la conducta se comete mediante amenazas, sobornos, coerción o utilización de estructuras criminales.
La discusión sobre la libertad de expresión también abarca el artículo 88, que contempla como infracción contra la Seguridad Nacional determinadas conductas vinculadas con un Estado u organización extranjera que interfieran, mediante medios “clandestinos, engañosos o coercitivos”, en el proceso decisorio de las autoridades argentinas. El artículo 90 convierte al Consejo de Seguridad Nacional en autoridad de aplicación de ese régimen y el artículo 97 le permite tomar medidas urgentes frente a una amenaza considerada “grave e inminente”, incluso antes de que se inicie formalmente un procedimiento sancionatorio.
Desde el Gobierno aclararon que la aplicación de esos artículos solo apunta respecto de “quien actúa por cuenta y orden de un Estado u organización extranjera para generar campañas de desinformación masivas en el territorio” y resaltaron que la iniciativa “no tiene nada que ver con perseguir al periodismo”.
“Se deberá demostrar que la campaña fue masiva, y que se actuó por cuenta y orden de un Estado extranjero o con su financiamiento”, destacaron.

Las dudas sobre la definición de desinformación
Más allá de las aclararciones oficiales, el cuestionamiento central apunta a quién determinará qué constituye “desinformación”, cuándo una campaña busca “manipular la opinión pública”, qué convierte un mecanismo de comunicación en “engañoso” y cuáles serán los parámetros para definir una amenaza a la Seguridad Nacional. Esas preguntas adquieren relevancia por la escala de las sanciones: una interpretación sobre esos conceptos puede abrir una investigación por delitos cuyo mínimo es de cinco años de prisión.
La figura del artículo 111 exige expresamente una conexión con el exterior. El imputado debe actuar por cuenta, orden o con financiamiento total o parcial de un Estado, organización o agente extranjero. Ese elemento restringe el universo de conductas alcanzadas. Sin embargo, para los especialistas consultados por Infobae, la norma no define qué condiciones convierten información falsa o controvertida en una “campaña coordinada de desinformación masiva” ni qué elementos permiten demostrar que una persona procuró “manipular la opinión pública”.
Gil Domínguez señaló que esa falta de precisión entra en tensión con uno de los principios centrales del derecho penal.
“Es un tipo penal abierto, indeterminado, que va en contra de lo que es el principio de legalidad penal, que los tipos penales tienen que ser taxativos, cerrados”, sostuvo.
El constitucionalista cuestionó además la relación entre la conducta descripta y la magnitud de la pena prevista.
Penas previstas y efecto intimidatorio
“Esto de manipular la opinión pública a través de desinformación masiva, con un nivel de penas muy elevado, es casi la misma pena que el homicidio”, señaló.
La comparación requiere una precisión. El homicidio simple tiene actualmente una escala de ocho a 25 años de prisión. La figura agravada incluida en el proyecto tendría entre ocho y 15 años. Ambas comparten, por lo tanto, un mínimo de ocho años, aunque sus máximos son diferentes. El Código Penal vigente establece, además, entre cinco y 10 años para la extorsión y entre cinco y 15 para el secuestro extorsivo. Las comparaciones permiten dimensionar las escalas de castigo, aunque se trate de delitos de naturaleza distinta.
Para Gil Domínguez, el problema constitucional excede la proporcionalidad de las penas.
“Me parece que es un tipo penal que desde el punto de vista formal es inconstitucional. Y desde el punto de vista sustancial, afecta a lo que es la libertad de expresión de un sistema democrático”, afirmó a Infobae.
Su principal advertencia está relacionada con el efecto que una norma penal puede producir antes de cualquier condena. “No es porque te está prohibiendo expresarte, sino porque te genera el daño a expresarte. El daño a criticar. El daño a ser opositor”, sostuvo.
El constitucionalista identifica ese fenómeno como un efecto intimidatorio: la posibilidad de enfrentar una investigación o una pena modifica anticipadamente aquello que una persona está dispuesta a decir, investigar o publicar.
De allí surge su referencia directa a la censura previa. “Es censura previa, a través de lo que se llama el efecto intimidante”, insistió.
Para un medio o un periodista, el interrogante tiene una dimensión particular. La actividad periodística supone recibir información de fuentes de distinta procedencia, mantener contactos internacionales, publicar investigaciones que pueden afectar intereses políticos, económicos o diplomáticos y difundir datos cuya veracidad puede ser controvertida por las personas involucradas. La discusión jurídica que abrirá el Congreso será hasta dónde puede llegar una figura penal relacionada con la desinformación sin condicionar esas actividades.
El constitucionalista Félix Lonigro, también consultado por Infobae, planteó una advertencia en la misma dirección. “Es grave porque, leyendo un proyecto de ley que tiene que ver con la defensa de soberanía nacional, uno se encuentra con esta sorpresa que pareciera nada que ver con el tema de la soberanía”, sostuvo.
Lonigro cuestionó la posibilidad de que una autoridad determine qué información desinforma.
“¿Entonces a quién se pretende castigar? A los que de pronto, con algún tipo de información o simplemente el que critica, dando datos que al Gobierno le parece que desinforman”, afirmó. “Por ese motivo te podrías ligar una denuncia penal por incumplimiento de este artículo”, agregó.
Para Lonigro, el problema reside en “una descripción insólita, de una conducta ambigua” que puede otorgar al Gobierno “un instrumento para perseguir, para condicionar la libertad de expresión”.
El constitucionalista relacionó además esa preocupación con la evolución de las garantías de expresión frente al poder político en la Argentina y recordó la eliminación de la figura del desacato. “Eso es un retroceso”, afirmó.
También cuestionó la graduación de las penas: “Que a este proyecto de figura delictiva le pongan una pena de cinco a doce años […] es una cosa inexplicable”.
Durante la conversación con Infobae, Lonigro comparó esa escala con la prevista para la defraudación contra la administración pública. Esa figura establece actualmente una pena de dos a seis años de prisión, mientras que el delito propuesto para las campañas de desinformación tendría un mínimo de cinco. Y recordó que Cristina Kirchner, por en la causa Vialidad, recibió ese máximo.
El capítulo incorpora además otros delitos relacionados con información y operaciones de inteligencia extranjera.
El artículo 109 prevé entre cinco y 15 años para determinadas conductas relacionadas con la transmisión o entrega de secretos a un Estado extranjero, un servicio de inteligencia extranjero o una persona que actúe por cuenta de ellos. La escala se eleva a ocho a 20 años durante un conflicto armado, una agresión extranjera o cuando la conducta se realice en beneficio directo de un Estado enemigo.
El artículo 110 establece entre tres y 10 años de prisión para quien, con conocimiento de su naturaleza y finalidad, proporcione deliberadamente recursos, documentación, identidades, instalaciones, medios técnicos u otro apoyo material relevante a una operación clandestina de inteligencia desarrollada por cuenta de un Estado extranjero.
Esas figuras contienen requisitos específicos que las diferencian del ejercicio periodístico: exigen conocimiento sobre la operación clandestina, colaboración material y vinculación con actividades de inteligencia extranjera. Sin embargo, la inclusión en el mismo capítulo de una figura construida alrededor de la “desinformación” y la “manipulación de la opinión pública” reforzó las advertencias sobre la necesidad de delimitar con precisión cada conducta.
Otro de los constitucionalistas consultados por Infobae, Diego Armesto, se refirió al uso reiterado de la palabra “amenaza” en el proyecto.
“Hay cosas que hacen ruido, porque con la modificación del Código Penal se permite un cierto grado de discrecionalidad al funcionario o al Ejecutivo”, sostuvo. “La amenaza es un concepto muy ambiguo. ¿Qué es amenaza para un funcionario, para un abogado o para un periodista?”, agregó.
Armesto marcó una diferencia con la noción de “agresión”, que considera más concreta y susceptible de comprobación objetiva.
“La agresión es más concreta. Vos la podés comprobar. Acá habla mucho de amenazas”, afirmó a Infobae.
Para el especialista, la cuestión adquiere importancia porque la determinación inicial quedará dentro del Poder Ejecutivo.
“Queda en cabeza del funcionario o el Poder Ejecutivo o del organismo que crean como órgano de aplicación. Entonces eso abre un cierto margen de discrecionalidad que puede afectar otros derechos”, advirtió.

Ese organismo es el Consejo de Seguridad Nacional, que el proyecto convierte en órgano rector del nuevo sistema y cuya presidencia corresponderá al Presidente. La iniciativa le concede facultades para requerir información de organismos públicos y le asigna la aplicación del régimen sancionatorio del Título IV.
Las sanciones administrativas incluyen multas de entre 30.000 y 180.000 UVA, revocación de autorizaciones, permisos, habilitaciones, concesiones o contratos, impedimentos para contratar con el Estado, pérdida de beneficios fiscales e inhabilitación para intervenir en sectores vinculados con la Seguridad Nacional.
Además, ante una amenaza “grave e inminente”, el artículo 97 permite restringir operaciones de cambio, transferencias y pagos, bloquear temporalmente activos, suspender permisos y concesiones y adoptar otras medidas antes de la apertura formal del procedimiento sancionatorio.
El proyecto establece mecanismos de defensa y revisión judicial. El investigado deberá poder conocer los hechos esenciales de la imputación, presentar un descargo, ofrecer pruebas y obtener una resolución fundada. La norma admite restricciones de acceso cuando exista información clasificada o cuando su difusión pueda comprometer la Seguridad Nacional, derechos de terceros o investigaciones en curso.
Las sanciones y medidas urgentes podrán ser recurridas judicialmente. Sin embargo, la interposición de esos recursos no suspenderá automáticamente los efectos del acto impugnado.
Las objeciones también fueron planteadas en el Congreso.
El diputado Nicolás Trotta (Unión por la Patria), vicepresidente de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara baja, expresó a Infobae su preocupación por el alcance del proyecto y advirtió que la amplitud y falta de precisión del nuevo tipo penal podría transformarlo en “una herramienta de censura y persecución” contra opositores, periodistas y medios de comunicación. Cuestionó además que esas disposiciones hayan sido incorporadas dentro de una iniciativa vinculada con Malvinas y sostuvo que podrían derivar tanto en “censura previa” como en mecanismos posteriores de “persecución e intimidación”.
Trotta anticipó que trabajará para que esos artículos sean rechazados durante el debate parlamentario y adelantó que buscará que la Comisión de Libertad de Expresión analice específicamente el capítulo. Señaló que la comisión, presidida por La Libertad Avanza, sólo realizó este año su reunión constitutiva y que la oposición ya organizó encuentros informales con entidades periodísticas. “Vamos a pedirle primero a la presidencia que convoque” para discutir estas disposiciones y, si eso no ocurre, los diputados opositores impulsarán una nueva reunión por su cuenta, afirmó.
La diputada Mónica Frade, de la Coalición Cívica y que también integrante de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara baja, cuestionó la iniciativa en declaraciones realizadas a Infobae.
“El proyecto encubre intereses que nada tienen que ver con el título del Proyecto, ni la soberanía, ni la defensa de Malvinas. Introduce un nuevo tipo penal, el de la ‘desinformación’, además de resultar un instrumento de control político, profundizará la autocensura en un contexto de ataque sistemático a periodistas y opositores”, afirmó.
Frade vinculó además sus objeciones con el artículo 18 de la Constitución: “Sus tipos penales vagos y abiertos afectan la garantía de defensa. Es un proyecto inconstitucional”.
La palabra utilizada por la diputada, “autocensura”, coincide con una de las consecuencias que los constitucionalistas consultados observan ante la amenaza de sanciones penales elevadas: la decisión de limitar preventivamente una expresión para evitar la posibilidad de ser investigado.
A esas objeciones se sumaron públicamente otros dirigentes opositores. El diputado de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro advirtió que la norma podría convertirse en una herramienta penal de “persecución política” y cuestionó la amplitud del nuevo delito relacionado con la desinformación. El radical Pablo Juliano también expresó reparos sobre la posibilidad de que acusaciones políticas sobre operaciones o intentos de desestabilización puedan transformarse, a partir de una interpretación amplia de la nueva figura, en denuncias penales.

El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) planteó una advertencia institucional sobre el artículo. La organización reclamó una delimitación taxativa de expresiones como “manipular la opinión pública” y “desinformación”, y pidió incorporar garantías específicas para proteger opiniones, informaciones y críticas comprendidas dentro de la libertad de expresión.
Frente a esos cuestionamientos, fuentes oficiales explicaron a Infobae que el proyecto fue diseñado dentro del funcionamiento institucional previsto por la Constitución y que las decisiones que adopte el Poder Ejecutivo o el Consejo de Seguridad Nacional estarán sujetas al control judicial. En el Gobierno rechazan que el nuevo organismo pueda actuar como un poder independiente o sin límites y sostienen que las medidas previstas forman parte de un régimen administrativo sancionatorio, con procedimientos, derecho de defensa y posibilidad de revisión ante la Justicia. La posición oficial es que, en última instancia, será el Poder Judicial el que podrá controlar y eventualmente revertir las decisiones que adopte la administración.
Las mismas fuentes señalaron que las facultades incorporadas al proyecto buscan responder a amenazas externas que cambiaron de naturaleza y que ya no se limitan a una agresión militar convencional. Según explicaron, los nuevos riesgos incluyen operaciones clandestinas, acciones de influencia extranjera y otras amenazas denominadas “no cinéticas”, que pueden afectar decisiones estratégicas, procesos institucionales o intereses nacionales sin recurrir a un enfrentamiento armado. Para el Gobierno, ese cambio obliga a actualizar las herramientas legales disponibles y a establecer mecanismos de coordinación entre distintos organismos del Estado.
Desde la Casa Rosada sostienen además que esas atribuciones deben analizarse junto con los controles democráticos e institucionales vigentes. Señalan que las medidas administrativas podrán ser discutidas judicialmente, que el Congreso tendrá la posibilidad de modificar y precisar el proyecto durante su tratamiento y que varias de las herramientas incorporadas tienen antecedentes en legislaciones de otros países, particularmente en materia de seguridad nacional.
El proyecto se encuentra ahora en manos del Congreso, que deberá definir el contenido definitivo de esas figuras. El debate incluirá la precisión con la que quede definido el concepto de desinformación, los requisitos para acreditar una campaña coordinada, la prueba del vínculo con un Estado, organización o agente extranjero, la proporcionalidad de las penas, las facultades del Consejo de Seguridad Nacional y las salvaguardas para evitar afectaciones sobre periodistas, medios, dirigentes y ciudadanos.
POLITICA
Karina Milei evalúa no viajar con Javier Milei a Estados Unidos para concentrarse en la agenda del Gobierno

Karina Milei no prevé acompañar a Javier Milei en el viaje que comenzará el lunes por la noche a Estados Unidos para concentrarse en la agenda política del Gobierno. En la Casa Rosada aseguran que, por ahora, la secretaria general permanecerá en Buenos Aires y mantiene en agenda la reunión semanal de la mesa política.
“Karina por ahora no viaja. Tiene la reunión de mesa política”, explican funcionarios de primera línea. La definición todavía puede modificarse antes de la partida presidencial, prevista para las 23 del lunes, pero en el entorno de la secretaria general trabajan sobre la hipótesis de que se quede en el país.
La presencia de Karina es determinante para el funcionamiento de ese espacio. Cerca de la conducción oficialista reconocen que si finalmente viaja a Nueva York, la mesa política será postergada. La reunión reúne a los principales responsables del armado político, parlamentario y económico y viene funcionando los martes.
La decisión se analiza en una semana especialmente cargada para el Gobierno. El oficialismo abrió la negociación del Presupuesto 2027, busca recomponer la coordinación después del conflicto por Discapacidad y mantiene conversaciones para avanzar con la suspensión de las PASO, el proyecto por Malvinas, el super-RIGI y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
Karina también tiene varias reuniones políticas previstas o en preparación. Una de las conversaciones abiertas es con el PRO, aunque desde ese partido aclaran que todavía no está agendado formalmente un encuentro para el jueves. La Casa Rosada intenta sostener los acuerdos parlamentarios mientras comienza a ordenar el esquema electoral para 2027.
La mesa política llegará además atravesada por los cuestionamientos de Patricia Bullrich. La senadora cuestionó que los cambios sobre Discapacidad incluidos en el Presupuesto no hubieran sido anticipados y puso en discusión el funcionamiento del espacio. En el Gobierno reconocen un problema de coordinación, pero cuestionan que las diferencias hayan sido expuestas públicamente.
La discusión no es menor para Karina Milei, que concentra la conducción política de La Libertad Avanza. La secretaria general les pidió esta semana a los legisladores bajar la confrontación con gobernadores y aliados hasta diciembre, mientras el Gobierno intenta reunir los votos para su paquete de leyes y evitar que la campaña electoral cierre antes de tiempo los canales de negociación.
POLITICA
Santilli habló del video de Bullrich con el tema de Lali Espósito: “Estuvo muy bien, divertido”

El jefe de Gabinete, Diego Santilli, sostuvo este sábado que la mesa política del Gobierno aborda los temas de agenda cada martes, al ser consultado sobre el reclamo de la senadora de La Libertad Avanza Patricia Bullrich por no haber sido informada de los cambios en temas de discapacidad incluidos en el Presupuesto 2027.
La respuesta expuso una diferencia sobre el alcance de esas reuniones: mientras la senadora denunció que la modificación no fue tratada, el funcionario afirmó que las discusiones internas existen, aunque admitió que no todos los asuntos se analizan con el mismo grado de detalle.
Santilli no precisó si el punto específico sobre discapacidad había sido analizado antes de que Bullrich se retirara del encuentro. En cambio, reiteró el criterio de discusión colectiva: “Los temas nuestros los hablamos el martes”, insistió.
Los cambios cuestionados figuran en el Capítulo VI del proyecto presupuestario y alcanzan artículos de la ley 27.793, de Emergencia en Discapacidad, y de la ley 24.901, que regula las prestaciones básicas de atención integral desde 1997. Según publicó Infobae, la iniciativa elimina los valores universales de referencia del Nomenclador de Prestaciones Básicas y modifica el esquema de actualización de los aranceles.
Santilli afirmó que la definición política sobre discapacidad todavía depende de la discusión legislativa en la Cámara de Diputados. El jefe de Gabinete reveló que el Gobierno trabaja con el presidente de Diputados, Martín Menem, y el Ministerio de Salud para resolver el texto antes de responder a los cuestionamientos de Bullrich.
Durante un diálogo con periodistas, Santilli también se refirió al video que difundió la senadora mientras escuchaba una canción de Lali Espósito. “Estuvo muy bien, estuvo divertido el video de Patricia y hay que tomarlo así”, sostuvo.
Santilli dijo que Bullrich se retiró antes de la reunión del martes

El jefe de Gabinete ubicó la discrepancia en el funcionamiento de la mesa política, donde, según explicó, se debaten los asuntos que luego impactan en la agenda parlamentaria. “Tenemos una mesa de trabajo los martes. En esa mesa de trabajo hablamos los temas”, afirmó.
Ante la consulta insistente de los periodistas sobre si el proyecto de discapacidad había sido abordado en ese ámbito, Santilli planteó que existen distintos niveles de discusión. “Algunos con profundidad, otros con profundidad, pero no total. Pero sí, sí hablamos”, señaló, antes de añadir que Bullrich “se tuvo que ir antes también el martes”.
La senadora había dicho que la letra vinculada a discapacidad no había surgido en la mesa política y que llegó al Congreso sin información previa para los integrantes del bloque oficialista. También había advertido que esa falta de coordinación podía deteriorar las relaciones internas, porque los legisladores quedan expuestos ante sus pares y ante la oposición.

Consultado sobre posibles cambios tras el reclamo de Bullrich, Santilli vinculó cualquier decisión a la negociación parlamentaria. “Nosotros venimos trabajando en dos frentes. Un frente es la ley que se está tratando en Diputados”, explicó.
El funcionario indicó que en esa instancia intervienen Menem y el equipo del Ministerio de Salud. “Estamos aproximándonos a una definición”, dijo, y agregó: “A partir de si tenemos una definición allí, vendrán las respuestas que vos estás buscando”.
El proyecto presupuestario prevé modificaciones permanentes para el sistema de atención a personas con discapacidad. Entre sus disposiciones, altera las reglas para la fijación de aranceles, elimina mecanismos de actualización automática y modifica las condiciones de acceso a prestaciones vinculadas con la discapacidad.
Al final de la entrevista, una periodista relató que el equipo periodístico encontró a Santilli cuando ingresaba a una farmacia frente al centro de salud donde se encuentra internada Mirtha Legrand. “Estábamos con el trípode en frente del Sanatorio Mater Dei y de pronto vemos a alguien que está entrando a la farmacia”, contó, y al notar que era el jefe de Gabinete, los periodistas se acercaron a dialogar con él.
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