La oferta de frutas importadas en las verdulerías creció por la contraestación, la apertura de importaciones y la necesidad de cubrir la demanda
29 Jul, 2026 08:13 a. m. EST
La llegada de frutas importadas a lasverdulerías argentinasresponde a una combinación de factores estacionales, logística y cambios recientes en la apertura comercial. En los últimos meses se observó un crecimiento en la oferta de productos como uvas, bananas, paltas y ciruelas provenientes de países vecinos y de Europa.
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El fenómeno se explica principalmente por la necesidad de abastecer el mercado en épocas en las que la producción local no cubre la demanda, pero también por la flexibilización en el ingreso de mercadería extranjera y los desafíos económicos que enfrenta el sector.
La comercialización de frutas de origen extranjero no es nueva en Argentina, pero el contexto actual acentuó su presencia. Miguel Bauza, productor e importador de frutas, detalló en Infobae en Vivoque la importación de productos responde a cuestiones de contraestación.
Por ejemplo, detalló el productor, la uva que se encuentra en las góndolas fuera de la temporada nacional proviene de Chile, Perú o Brasil. La oferta de fruta importada se mantiene hasta noviembre, cuando la producción nacional de Mendoza y otras zonas vuelve a abastecer el mercado.
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El abastecimiento local de frutas y verduras funciona de modo complementario con la importación. Argentina produce la mayor parte de las frutas y verduras que consume, pero existen excepciones. Bauza explicó que la banana es el caso más notorio, ya que el país importa este producto durante todo el año desde Ecuador, Paraguay, Brasil y Bolivia, debido a que la producción nacional solo cubre el 4% del consumo total.
Las uvas importadas llegan desde Chile, Perú o Brasil hasta noviembre, cuando la producción nacional de Mendoza vuelve a abastecer el mercado REUTERS/Tomás Cuesta
Según explicó Bauza, la preferencia por la banana ecuatoriana se debe a su calidad y variedad. La variedad Cavendish, originaria de Ecuador, satisface los estándares de sabor y textura buscados por los consumidores argentinos. “La mejor banana que podemos consumir hoy en la Argentina es ecuatoriana”. Las zonas productoras locales, como Formosa y Salta, no cuentan con las condiciones climáticas óptimas para competir en calidad con los países tropicales.
El caso de la palta refleja una situación mixta. Bauza indicó que Argentina produce palta en Jujuy y Tucumán, y se están realizando pruebas en Sierra de los Padres, cerca de Mar del Plata. Sin embargo, el mercado también ofrece palta importada de Perú, Brasil y, en temporada, de Chile.
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En el caso de las ciruelas, la góndola argentina se abastece con fruta española durante el invierno, debido a que España atraviesa el verano y produce en ese período.
La estacionalidad determina el origen de la fruta disponible en el país. Bauza remarcó que el intercambio internacional permite consumir productos fuera de la temporada nacional. Cuando Argentina ingresa en su etapa productiva, los países del hemisferio norte importan fruta local, mientras que en el invierno argentino, los consumidores recurren a la producción extranjera.
La banana se importa todo el año desde Ecuador, Paraguay, Brasil y Bolivia porque la producción nacional solo cubre el 4% del consumo en Argentina (Imagen Ilustrativa Infobae)
Bauza explicó que importar fruta implica afrontar costos elevados y una logística compleja. La fruta procedente de Europa, como las ciruelas españolas, llega tras cuarenta días de tránsito en fletes refrigerados y con costos aduaneros significativos en Buenos Aires. El importador no siempre logra trasladar estos costos al precio final, por lo que muchas veces vende a pérdida si el mercado no acepta los valores necesarios para cubrir los gastos.
“El año pasado, toda la temporada de ciruela española se vendió a pérdida”, afirmó Bauza. Al detallar el mecanismo, explicó que si una caja de ciruelas de nueve kilos llega a $50.000 y el mercado no la paga, el importador debe venderla a valores inferiores, priorizando la salida de productos perecederos. Esta lógica se repite con otras frutas importadas y responde a la dinámica del consumo y la demanda interna.
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En el caso de la banana, la logística presenta desafíos adicionales. El 60% del costo total corresponde al flete. La fruta viaja desde Ecuador en barco hasta Chile y luego continúa en camión hasta Argentina. Bauza relató que, ante el cierre del paso por Mendoza debido a las nevadas, los camiones debieron desviarse por Pino Hachado, recorriendo 1800 kilómetros adicionales entre ida y vuelta para mantener el abastecimiento.
La palta que se vende en Argentina combina producción local de Jujuy y Tucumán con importaciones de Perú, Brasil y Chile según la temporada (Imagen Ilustrativa Infobae)
La reciente apertura de importaciones permitió que operadores sin experiencia accedan al negocio. Bauza indicó que esta flexibilización favoreció la llegada de fruta extranjera y la baja de precios al consumidor. Sin embargo, advirtió que muchas veces los nuevos importadores desconocen el manejo de la cadena de frío, la maduración y el almacenamiento, lo que puede afectar la calidad del producto y la rentabilidad del sector.
“La apertura de las importaciones sí ayudó y se normaliza”, sostuvo Bauza. Explicó que la competencia obliga a ajustar precios y que, ante un mercado deprimido, los márgenes de ganancia resultan estrechos. Según el productor, la normalización del sector requerirá al menos un año más, hasta que los operadores adquieran experiencia y el mercado encuentre un equilibrio.
El consumo interno de frutas en Argentina se encuentra por debajo de los niveles considerados adecuados. Bauza atribuyó este fenómeno a la caída de la demanda y a los precios elevados de ciertos productos, en especial los importados o de temporada baja nacional.
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Importar fruta desde Europa exige fletes refrigerados, costos aduaneros altos y puede derivar en ventas a pérdida si el mercado no convalida el precio (Imagen ilustrativa Infobae)
El productor sugirió priorizar el consumo de frutas de estación y nacionales, ya que presentan precios más accesibles y mejor sabor en temporada alta. Los cítricos como naranja y mandarina, así como la frutilla de Tucumán, mantienen precios bajos al inicio de la temporada y se recomiendan para la dieta diaria.
En el caso del arándano, el abastecimiento local se normaliza a partir de septiembre, mientras que el kiwi importado proviene de Chile, Italia o Grecia, según el mes.
El productor remarcó que la variedad de las frutas y la calidad dependen en gran parte del origen y la adaptación a las condiciones climáticas de cada país. “No me cabe duda que en Argentina producimos muchísima fruta”, afirmó Bauza, aunque reconoció que ciertos productos importados, como la piña o el ananá, resultan imposibles de producir localmente con igual calidad por cuestiones climáticas.
La etiqueta de cada caja permite identificar el origen exacto de la fruta en las verdulerías. Para quienes buscan preferencia de sabor o calidad, Bauza recomendó preguntar al comerciante sobre la procedencia y aprovechar la oferta de productos nacionales en temporada.
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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) sumó USD 68 millones este viernes y cerró la semana con compras por más de USD 600 millones, el mayor saldo positivo semanal desde mediados de julio.
Desde el comienzo de la cuarta fase del programa monetario en enero de 2026, la autoridad monetaria lleva adquiridos USD 15.551 millones, una cifra que supera en más de 50% al objetivo anual de USD 10.000 millones pactado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En tal sentido, el equipo económico aspira a juntar USD 20.000 millones al cierre del año.
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En ese contexto, el organismo presidido por Santiago Bausili aceleró la adquisición de divisas desde finales de octubre. Solo esta semana compró USD 642 millones, la mayor cifra semanal desde mitad de julio, y acumula USD 983 en el transcurso del mes.
En septiembre, el Banco Central adquirió USD 473 millones, su cifra mensual más baja en lo que va de 2026. El monto representó una caída frente a los USD 768 millones de agosto y los USD 2.162 millones de julio. En los meses previos, las compras habían sido de USD 1.418 millones en junio, USD 2.596 millones en mayo, USD 2.769 millones en abril, USD 1.671 millones en marzo, USD 1.557 millones en febrero y USD 1.158 millones en enero.
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Durante el año, el Central contó con una oferta relevante de divisas por parte del complejo agroexportador, que liquidó más de USD 22.000 millones en el año. A ese aporte se añadió el ingreso generado por las ventas externas de energía. El aumento del precio internacional del petróleo, en medio de la guerra en Medio Oriente, elevó los dólares provenientes de ese sector.
También incidieron las emisiones de deuda colocadas en el exterior por provincias y compañías argentinas. Las estimaciones oficiales indican que esas operaciones superaron los USD 20.000 millones desde las elecciones legislativas de medio término. Los fondos ingresaron al Mercado Libre de Cambios (MLC), lo que amplió la disponibilidad de dólares para las intervenciones del Banco Central.
Las reservas internacionales brutas, a su vez, volvieron a ubicarse por encima de USD 50.000 millones: cerraron en 50.236 millones de dólares. El stock creció USD 196 millones, con el impulso de la mejora en la cotización internacional del oro, y alcanzó el nivel más alto del último mes.
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De dónde saldrán los dólares
Un informe del área de Research de Banco Comafi destacó que para alcanzar los USD 20.000 millones previstos “restan unos USD 4.500 millones entre lo que queda del año y 2027″. “Parte de lo adquirido se aplicó a pagos de deuda: en el mismo lapso, las reservas brutas subieron USD 8.825 millones respecto del 24 de octubre de 2025″, señalaron.
A propósito de los flujos que permitirían acelerar la compra de divisas, los analistas de la entidad bancaria señalaron que dependerá, en buena medida, del sector agroexportador.
“El sector liquidó USD 22.276 millones entre enero y septiembre, 20% más que en 2024, y los registros de 2019 y 2024 sugieren otros USD 6.500 millones en el último trimestre. De cara a 2027, la cosecha gruesa concentra los ingresos entre abril y septiembre, justo antes de la elección (USD 17.103 millones en esa ventana de 2026)”, detallaron.
No obstante, los economistas de Comafi resaltaron que el ritmo de ese flujo podría variar según las expectativas del sector: “Si se anticipara una baja transitoria de retenciones, algunos productores podrían demorar sus ventas, como ocurrió en 2025, cuando septiembre concentró USD 7.108 millones y el cuarto trimestre sumó USD 2.891 millones. En ese caso, las divisas llegarían en una ventana más corta y las compras del BCRA se concentrarían en esos meses”.
Fuentes oficiales anticiparon un incremento en el ingreso de divisas durante los últimos meses del año. La previsión se apoya en una cosecha de trigo que podría alcanzar niveles récord y en el aporte del sector energético, con Vaca Muerta como uno de los principales impulsores.
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Dentro del organismo monetario estiman que la expansión de la producción de petróleo, gas y minería elevará la disponibilidad de dólares. Esa dinámica, según la evaluación oficial, permitiría fortalecer la posición externa y favorecer la recomposición de reservas.
El BCRA plantea que la acumulación de reservas debe ser el resultado de un escenario macroeconómico más sólido: menor inflación, inversiones y un aumento sostenido de las exportaciones. Bajo ese criterio, las compras de divisas no deberían perseguir por sí mismas un nivel determinado de reservas ni utilizarse para intervenir sobre el tipo de cambio.
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Supermercados reclamaron al Gobierno que CABA, Santa Fe y La Pampa adhieran al sistema que permite retener anticipos de IIBB en algunas operaciones
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Qué es el SIRCUPA y cómo funciona la retención de Ingresos Brutos
Cómo funciona el mecanismo en las jurisdicciones adheridas
El contribuyente recibe el dinero: ingresa una acreditación en su cuenta virtual, identificada con una Clave Virtual Uniforme (CVU).
La billetera aplica la retención: si corresponde según el régimen y el padrón aplicable, el proveedor de servicios de pago descuenta el porcentaje establecido.
El importe se ingresa al sistema: el proveedor declara y deposita el dinero recaudado.
El contribuyente computa el anticipo: el monto retenido se utiliza para cancelar parte del Impuesto sobre los Ingresos Brutos que debe liquidar ante la jurisdicción correspondiente.
Cuáles son las tres jurisdicciones que no adhirieron
Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
Santa Fe.
La Pampa.
Qué busca el reclamo de los supermercados
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