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Cristian Ritondo se refirió al caso de Manuel Adorni y advirtió: «Es una responsabilidad del Presidente»

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Luego del duro comunicado del PRO, Cristian Ritondo se refirió al caso de Manuel Adorni y advirtió: “Es una responsabilidad del Presidente”. El jefe de bloque del PRO en Diputados dijo que es potestad de Javier Milei elegir y mantener a sus funcionarios. Además, pidió, en declaraciones a Solo una vuelta más, por TN, que “no haya ruido” en el país, en medio de las internas en el Gobierno por la situación del jefe de Gabinete, investigado por enriquecimiento ilícito.

Ritondo dijo, sobre la situación del ministro coordinador: “Adorni es jefe de Gabinete y lo elige el Presidente, no lo elegimos nosotros, no lo ponemos nosotros, no lo sacamos nosotros. Lo eligió el Presidente, lo banca el Presidente. Él dice que le cree, y lo deja a Adorni, a él y a cualquiera de sus funcionarios, es una responsabilidad del Presidente, el equipo lo elige él”.

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Noticia que está siendo actualizada.-

Cristian Ritondo, Manuel Adorni, PRO

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El presidente de la Bolsa le expresó apoyo a Macri, pero criticó el impuesto a la renta financiera

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El presidente de la Bolsa de Comercio, Adelmo Gabbi, aprovechó la presencia del presidente Mauricio Macri esta noche, en el acto para celebrar el 165° aniversario de la entidad, para criticar el impuesto a la renta financiera vigente desde este año. «Creemos que debemos fomentar el ahorro interno, y con este impuesto generamos más problemas de los beneficios que obtenemos con lo que recauda el Estado», sostuvo Gabbi. Según informó la semana pasada el titular de la AFIP, Leandro Cuccioli, la recaudación de este impuesto sumó $5000 millones.

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No obstante, el titular de la Bolsa ponderó que bajo la actual administración el país haya recuperado su condición de mercado emergente, y apoyó el acuerdo de libre comercio impulsado por el Gobierno entre el Mercosur y la Unión Europea.

«Al ser un mercado fronterizo, perdimos por año una inversión extranjera de entre 8000 y 10.000 millones de dólares por año. Mucho más que la ayuda que le pedimos al FMI», observó Gabbi, en referencia a la recuperación de la condición de mercado emergente. El directivo también pareció mandar un mensaje al principal partido de oposición, al advertir que «no debemos volver a mentir con los índices de la economía, porque nos sacarían de nuestra condición de país emergente. Tampoco debemos poner cepos, porque el solo anuncio significaría un gravísimo problema», dijo.

El presidente Mauricio Macri junto a Adelmo Gabbi, titular de la Bolsa de ComercioIgnacio Sánchez –

Por su parte, el presidente Macri, que se sentó junto a Gabbi en un living imaginario para dialogar con él, le agradeció el apoyo que la Bolsa le brindó al Gobierno durante la crisis del año pasado. «A pesar de la sequía y la imposibilidad de acceder al crédito internacional, nos supieron acompañar», puntualizó.

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Sobre la proximidad de las elecciones presidenciales, Macri afirmó que «los argentinos están en un año bisagra en el que se confirmará el rumbo elegido» por el Gobierno, entre cuyos objetivos está, dijo, «dejar atrás a ese enano incumplidor, tramposo y defaulteador de tantos años». Y pronosticó: «Estamos por ingresar en un ciclo de 20 años de crecimiento».

«El mundo quiere invertir y está interesado en nosotros. Tenemos que integrarnos con los países fuertes para poder intercambiar y generar trabajo. Este es el camino para alejarnos del populismo y de estados como Venezuela que están fuera del sistema», apuntó el Presidente. Y concluyó: «Ahora entraremos en un período de transición en el que debemos aplicar impuestos más razonables y terminar con el Estado que le pone una pata al desarrollo de la gente».

El presidente Mauricio Macri en el aniversario de la Bolsa de Comercio
El presidente Mauricio Macri en el aniversario de la Bolsa de ComercioIgnacio Sánchez –
El empresario Cristiano Ratazzi
El empresario Cristiano RatazziIgnacio Sánchez –
El presidente Mauricio Macri en el aniversario de la Bolsa de Comercio
El presidente Mauricio Macri en el aniversario de la Bolsa de ComercioIgnacio Sánchez –
Eduardo Elsztain, presidente de IRSA y Jaime Campos de AEA
Eduardo Elsztain, presidente de IRSA y Jaime Campos de AEAIgnacio Sánchez –
Diego Santilli, vicejefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires
Diego Santilli, vicejefe de gobierno de la ciudad de Buenos AiresIgnacio Sánchez –
El diputado José Ignacio de Mendiguren
El diputado José Ignacio de MendigurenIgnacio Sánchez –
El acto de la Bolsa de Comercio en su 165 aniversario
El acto de la Bolsa de Comercio en su 165 aniversarioIgnacio Sánchez –
El economista Javier González Fraga
El economista Javier González FragaIgnacio Sánchez –
Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural Argentina
Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural ArgentinaIgnacio Sánchez –
Fabián Perechodnik, secretario general de la Provincia de Buenos Aires
Fabián Perechodnik, secretario general de la Provincia de Buenos AiresIgnacio Sánchez –
Laura Alonso, titular de la Oficina Anticorrupción
Laura Alonso, titular de la Oficina AnticorrupciónIgnacio Sánchez –
Gabriel Martino, CEO de HSBC
Gabriel Martino, CEO de HSBCIgnacio Sánchez –

Edición Fotográfica: Enrique Villegas



LA NACION,Política

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Sicarios cibernéticos en el mar: la guerra electrónica que amenaza a la flota pesquera Argentina

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Desde el 28 de febrero de 2026, los capitanes que intentan cruzar el Estrecho de Ormuz observan en sus pantallas de navegación algo que desafía toda lógica: supertanqueros que circulan sobre tierra firme, cargueros que atraviesan aeropuertos, buques que derivan a través de una central nuclear. No se trata de fallas técnicas aleatorias. Es el resultado de operaciones de interferencia satelital desplegadas por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, que desde el inicio del conflicto con Estados Unidos e Israel convirtió ese corredor marítimo —por el que transita el 20% del petróleo y gas del mundo— en el primer escenario documentado de guerra híbrida marítima a escala masiva. Lo que ocurre allí no es una amenaza futura ni un escenario hipotético. Es el presente del ciberespacio marítimo. Y es exactamente lo que el capitán Jorge A. Frías, secretario general de la Asociación Argentina de Capitanes, Pilotos y Patrones de Pesca y presidente de la Fundación Centro de Estudios Superiores del Mar Argentino (FUNCESMAr), advirtió durante las Jornadas de Intereses Marítimos Argentinos celebradas en Mar del Plata: la flota pesquera argentina enfrenta las mismas vulnerabilidades, y el país carece todavía de un marco normativo que las contemple.

Ciberseguridad Marítima: La nueva frontera de la soberanía pesquera argentina (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los expositores organizaron el problema en torno a un marco de origen naval, hoy directamente aplicable al sector pesquero: información, tecnología y personas. La información es el activo estratégico. Las decisiones de navegación y de captura ya no dependen solo de la observación directa del capitán, sino de un flujo continuo de datos como el AIS ((Automatic Identification System, o Sistema de Identificación Automática) y entre otros, la trazabilidad blockchain.

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En palabras llanas: la tecnología blockchain es una base de datos distribuida, en lugar de almacenarse en un único servidor central, la información se replica simultáneamente en miles de nodos (computadoras) conectados en red. En el sector pesquero, la trazabilidad blockchain permite registrar y verificar:

  • Dónde y cuándo se capturó el pescado.
  • Qué embarcación lo capturó y bajo qué licencia.
  • La posición GPS del buque en el momento de la captura.
  • La cadena de frío durante el transporte.
  • El procesamiento en tierra y la distribución hacia los mercados.

Cada uno de esos datos queda grabado de forma permanente e inmutable en la cadena. En este punto aparece lo que el capitán Frías denominó «el problema del oráculo“: el blockchain garantiza que un dato no fue modificado después de registrado, pero no puede garantizar que ese dato fuera verdadero en el momento de ingresar. Si un buque pesca en una zona prohibida del Atlántico Sur y su GPS fue manipulado mediante spoofing (técnica de engaño digital que consiste en suplantar o falsificar una señal, una identidad o una fuente de información para que un sistema receptor la tome como legítima) para mostrar una posición falsa, ese dato falso queda registrado en la cadena con la misma solidez que uno verdadero. El certificado de origen resultante es formalmente impecable y sustancialmente fraudulento.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin; el de China, Xi Jinping, y el líder norcoreano, Kim Jong Un, los líderes a cuyos países se los vincula con ciberataques e interferencias digitales (Foto, Agencia Central de Noticias de Corea/Korea News Service via AP)

Es por eso que la integridad de la información satelital —y su protección frente a un engaño digital que se denomina spoofing— es la base sobre la que descansa todo el sistema de trazabilidad, por más robusto que sea tecnológicamente.

Según se advirtió en la exposición, cada sensor y cada sistema automatizado de las embarcaciones es también una puerta de entrada potencial para actores maliciosos, “los sicarios cibernéticos”, según Frías. La digitalización de puertos y buques convirtió al ecosistema pesquero en un objetivo de alto valor.

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Los expositores destacaron que ante esta situación crítica, que ya es una realidad en el mundo, Argentina carece de un instrumento que articule de manera integrada la ciberseguridad, la actividad pesquera y la soberanía marítima. Y la manipulación de señales satelitales -el llamado “GNSS spoofing”- no es solo una amenaza a la navegación: es, según se planteó, una herramienta técnica para el blanqueo de pesca ilegal y el fraude en la certificación de origen, con implicancias directas sobre la soberanía argentina en el Atlántico Sur.

Control de pesca en la milla 201 para evitar la pesca ilegal de la flota depredadora china

El Estrecho de Ormuz: laboratorio de guerra híbrida marítima

Una demostración palpable sobre las advertencias y recomendaciones que se realizaron en las jornadas sobre «La ciberseguridad marítima en la cadena de valor del sector pesquero», presentada por el Capitán Jorge A. Frías quedó al descubierto en el conflicto de Medio Oriente.

Tras los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán en la operación “Epic Fury”, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica declaró el Estrecho de Ormuz “cerrado” y aplicó una estrategia de bloqueo que combina tres métodos simultáneos: ataques físicos con misiles, drones y lanchas rápidas; minado de la ruta de separación de tráfico oficial; e interferencia electrónica masiva sobre los sistemas de posicionamiento satelital. La combinación resultó más eficaz que cualquiera de esos métodos por separado.

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El Institute for the Study of War calificó el mecanismo como un esquema de extorsión y advirtió que cualquier acuerdo que reconociera el control iraní sobre el estrecho constituiría un precedente con implicancias para el comercio global.

Más de 1.100 en el Estrecho de Ormuz sufrieron ataques ciberterroristas. Rusia, Irán, China y Corea del Norte alientan este tipo interferencias (Imagen Ilustrativa Infobae)

La guerra invisible a escala sin precedentes

La dimensión electrónica del bloqueo resultó tan disruptiva como la física. En las primeras 24 horas tras el inicio del conflicto, más de 1.100 buques en aguas de los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Omán e Irán sufrieron interferencias en sus sistemas de navegación satelital, según datos de la firma de inteligencia marítima Windward.

Los analistas vinculados a esa firma identificaron 35 clústeres de jamming activos de forma simultánea en la región. Los clústeres de jamming son zonas geográficas donde se concentran múltiples equipos o fuentes que emiten interferencias electrónicas de manera deliberada para bloquear o degradar señales de radiofrecuencia, especialmente las utilizadas por sistemas de navegación y posicionamiento como el GPS/GNSS.

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La firma Lloyd’s List Intelligence documentó 1.735 instancias de interferencia GPS que afectaron a 655 buques solo entre el inicio del conflicto y el 3 de marzo. Los incidentes diarios escalaron de 350 al comienzo a 672 el 3 de marzo. Para el 7 de marzo, más de 1.650 embarcaciones habían experimentado interferencias en sus sistemas GPS y AIS en toda Asia Occidental, un incremento del 55% respecto a la semana anterior, según Windward.

Un barco con bandera desconocida arde en el Estrecho de Ormuz tras un ataque iraní que ha provocado un incendio masivo a bordo (@SputnikMundo)

De Ormuz al Atlántico Sur: la misma vulnerabilidad, otro escenario

Lo que la Guardia Revolucionaria iraní aplicó en el Estrecho de Ormuz no es una capacidad exclusiva de las grandes potencias militares. Es, precisamente, la advertencia que Frías llevó a Mar del Plata: los ataques cibernéticos contra el sector marítimo mundial crecieron un 300% entre 2019 y 2024, y la totalidad de los incidentes registrados en buques durante 2023 comprometió sistemas operativos críticos de navegación. La brecha entre el escenario del Golfo Pérsico y el del Atlántico Sur no es tecnológica. Es de conciencia y de preparación.

Una infografía señala el aumento del 300% en ciberataques marítimos entre 2019 y 2024, junto con los riesgos estructurales y geopolíticos para la pesca argentina (Imagen Ilustrativa Infobae)

La exposición de Frías partió de una transformación que ya está en marcha en la flota argentina: la denominada “Pesca 4.0” incorpora sensores inteligentes, conectividad satelital permanente, inteligencia artificial para optimizar rutas, blockchain para la trazabilidad de los productos y sistemas automatizados que enlazan la embarcación con puertos, organismos de control y mercados internacionales. Esa misma arquitectura digital que multiplica la eficiencia es, al mismo tiempo, una superficie de ataque en expansión constante.

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Un ecosistema hiperconectado con vulnerabilidades estructurales

El núcleo del problema reside en la convergencia entre dos tipos de sistemas que históricamente operaron de forma separada. Los sistemas IT —gestión comercial, comunicaciones satelitales, reportes regulatorios, trazabilidad— se integraron progresivamente con los sistemas OT, responsables del funcionamiento operativo del buque: el GPS, el AIS, las cartas electrónicas ECDIS (el sistema de navegación digital que reemplazó a las cartas náuticas en papel en los buques modernos); el control de máquinas, la propulsión y la cadena de frío. “Esa convergencia -explicó el capitán Frías-, es lo que habilita la eficiencia de la Pesca 4.0, pero también elimina el aislamiento que durante décadas protegió a los sistemas críticos. Un correo electrónico infectado o una contraseña comprometida pueden convertirse en la puerta de entrada al sistema de navegación de una embarcación”.

Un capitán analiza pantallas con alertas de ciberataque que comprometen los datos de navegación y posición de su buque pesquero, visible desde el puente de mando. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A esa vulnerabilidad estructural se suma una asimetría económica notable: un ataque que puede costarle al atacante apenas unos cientos de dólares tiene capacidad para paralizar una embarcación valuada en millones.

El desarrollo de la inteligencia artificial de frontera agrega una variable nueva: según se advirtió en la exposición, sus capacidades reducen la barrera técnica que antes limitaba a los atacantes menos sofisticados.

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barcos pesqueros anclados en el Puerto de Mar del Plata

En estos caso, reforzaron los expositores, “la tecnología funciona como una espada de doble filo”. Cuanto más sofisticada, más frágil ante ataques dirigidos. La respuesta de mayor impacto y menor costo que propuso Frías es también la más simple: segmentar las redes operativas y administrativas para evitar que una intrusión en el área de gestión comercial escale hasta los sistemas de control de la embarcación.

Las personas constituyen el eslabón más crítico y el que no admite parches de software. Entre el 82% y el 95% de los incidentes exitosos comienzan con un error humano o una manipulación, no con un ataque técnico sofisticado. La paradoja del sector pesquero es que la misma conectividad satelital que acerca al tripulante con su familia lo expone durante las 24 horas como blanco de phishing, ingeniería social y chantaje digital. La respuesta exige formación obligatoria, principio de mínimo privilegio y una cultura de seguridad sostenida.

La paradoja del sector pesquero es que la misma conectividad satelital que acerca al tripulante con su familia lo expone durante las 24 horas como blanco de phishing, ingeniería social y chantaje digital (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ciberespacio como nuevo campo de batalla marítimo

Agencias de inteligencia y organismos de seguridad occidentales atribuyeron en los últimos años campañas de espionaje, sabotaje e interferencia electrónica a grupos vinculados con Rusia, China, Irán y Corea del Norte. Estos actores fueron señalados por operaciones destinadas a infiltrarse en infraestructuras críticas, interferir señales de navegación mediante técnicas de spoofing y jamming del GPS, realizar espionaje industrial, atacar puertos, empresas logísticas y redes de transporte marítimo, y obtener información estratégica sobre movimientos navales y comerciales. Ante la creciente competencia entre potencias, los buques mercantes dejaron de ser únicamente medios de transporte para convertirse también en blancos potenciales dentro de la disputa por el control de las rutas marítimas y de la información.

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Para la Argentina, la amenaza más delicada es la manipulación deliberada de señales satelitales, el llamado GNSS spoofing. Esa técnica —la misma que el CGRI desplegó en el Estrecho de Ormuz— puede falsear la posición real de un buque y, además de poner en riesgo la navegación, facilitar el encubrimiento de actividades de pesca ilegal, el fraude en la certificación del origen de las capturas y afectar directamente el ejercicio de la soberanía en el Atlántico Sur.

Un llamado urgente de decisión

Uno de los mensajes centrales de la exposición apunta a desactivar una objeción previsible: la implementación de estas prácticas no requiere grandes inversiones iniciales. La higiene cibernética básica -segmentación de redes, formación del personal, protocolos mínimos de verificación de datos- genera un retorno significativo y constituye, se planteó, el punto de partida realista para la flota argentina.

La legislación de nuestro país, carece de un instrumento que articule de manera integrada la ciberseguridad, la actividad pesquera y la soberanía marítima (Foto: Andina)

Lo que sí exige la propuesta es una decisión política y gremial que integre en una única mesa de trabajo al Estado, industria y trabajadores dado que tienen un rol único e insustituible para liderar esta agenda: la oportunidad de comprometer a esa tríada en la defensa cibernética del mar argentino.

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En la reunión de expertos que se realizó en Mar del Plata, se recordó que la Organización Marítima Internacional (OMI) incorporó desde enero de 2021 la gestión de riesgos cibernéticos dentro de los sistemas obligatorios de seguridad para los buques que navegan internacionalmente y una circular que aporta el marco técnico para identificar sistemas críticos y definir salvaguardias. Ambas normas son de aplicación obligatoria para los buques de bandera argentina en aguas internacionales.

Según el capitán Frías, la legislación de nuestro país, no obstante, carece de un instrumento que articule de manera integrada la ciberseguridad, la actividad pesquera y la soberanía marítima. La Ley 24.922 de Régimen Federal de Pesca no contiene disposiciones específicas de ciberseguridad para la flota ni para la cadena de valor, y el Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto no contempla la dimensión cibernética del monitoreo satelital de buques. El aporte normativo actual proviene de ordenanzas de la Prefectura Naval Argentina que, sugirió Frías, requerirán actualización.

Prefectura Naval Argentina es la autoridad marítima en la Argentina

Las propuestas de los especialistas

La exposición no se limitó al diagnóstico. Frías presentó una hoja de ruta con dos ejes: uno político-gremial y otro de capacitación.

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La convocatoria incluye organismos nacionales como la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca, la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, los ministerios de Seguridad, Defensa y Relaciones Exteriores, la Armada Argentina, la Prefectura Naval, el INIDEP y el Consejo Federal Pesquero, junto con organismos internacionales como la OMI, la FAO, la OEA, Interpol y la ENISA.

El eje de capacitación se traduce en una propuesta institucional concreta: desde FUNCESMAr se impulsará el Seminario Internacional de Ciberseguridad Marítima para el Sector Pesquero, de modalidad híbrida y alcance internacional, con edición inaugural prevista para la segunda mitad de 2027.

El producto final del proceso será la primera Guía de Mejores Prácticas en Ciberseguridad para el Sector Pesquero argentino, además de un curso especializado que se incorporaría a la Diplomatura de Capitán de Pesca.

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Frías finalizó su ponencia con una reflexión: “La ciberseguridad no es un costo: es una inversión en la integridad del producto argentino en el mundo”, afirmó al cierre de su exposición. “El mar no se pide prestado, se defiende. Y en el siglo XXI, defenderlo significa también defender sus datos, sus señales y su soberanía digital.”

ciberterrorismo,seguridad marítima,buque pesquero,China,Rusia,Corea del Norte

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La ironía de Nigeria. El país donde el más rico gana 8000 veces más que el más pobres

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Nigeria es como el dios romano Jano: tiene dos caras. Una de ellas muestra que es la mayor economía de África, con gran crecimiento de su producto bruto interno (PBI) desde 2003, mientras que la otra exhibe que es el país que más pobres genera en el mundo.Solo dos datos bastan para reflejar ese contraste: su PBI total es de US$405.000 millones (más alto que el de Noruega), pero su PBI per cápita anual apenas llega a los US$1968 (la mitad que el de Sudán).

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Según cifras del Banco Mundial, 110 de los 190 millones de habitantes de este país del África subsahariana viven en la pobreza; es decir, 60% de su población sobrevive con menos de un dólar diario. Se dice que el hombre más rico del país, Aliko Dangote, gana cada día 8000 veces más que lo que un compatriota pobre gastaría en sus necesidades básicas en un año entero.

Silvia Perazzo, magister en Historia y especializada en Historia de África Contemporánea, ratifica la paradoja nigeriana. «En términos macroeconómicos es el gigante africano, pero eso no se traduce en el bienestar y desarrollo de su población, porque no se distribuye la riqueza. Esa riqueza se origina principalmente en el petróleo y queda en manos de magnates locales e internacionales», explica la historiadora.

La vida diaria en este país, con capital política en Abuja y comercial en Lagos, no es fácil. Sulaimon Olanrewaju, editor de Negocios del Nigeria Tribune, cuenta a que aun los productos de primera necesidad son caros para la mayoría. «Muchas personas están sin trabajo, sobre todo los jóvenes, y eso los han reducido a un alto nivel de pobreza», relata.

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En Nigeria, 90 millones de personas viven con menos de un dólar diario

Por otro lado, lo cierto es que las cifras de actividad en los últimos años fueron buenas, lo que le permitió arrebatar a Sudáfrica el título de mayor economía del continente. Tiene un crecimiento sostenido desde 2003, a un promedio de 4% anual, pero con picos de 11,3% en 2010 y 8,4 en 2009. Según señala Olanrewaju, hubo un bache en 2016, cuando se entró en recesión, pero en 2017 recobró la senda positiva.

La explicación de por qué los excelentes datos macroeconómicos no se derraman en la población hay que buscarla en un cóctel nocivo de falencias políticas y económicas. «Yo creo que siempre la política condiciona a la economía y en el caso nigeriano eso se puede ver de forma nítida», analiza Perazzo.

Los condicionamientos políticos, según detalla Perazzo, son los siguientes: 1) hay una democracia muy débil, instaurada recién en 1999; 2) la calidad democrática es baja (elecciones poco claras, entre otras cosas) y 3) existe un altísimo nivel de corrupción (en el índice de percepción de la corrupción de Transparency International está 144 entre 180 países).

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En tanto, los problemas económicos estructurales son dos: 1) es una economía que no está diversificada y depende mucho del petróleo (produce 2 millones de barriles diarios y el sector representa 65% de los ingresos del Estado) y 2) carece de desarrollo tecnológico y digital, porque gran parte de su matriz productiva no está adaptada a los cánones de la cuarta revolución industrial.

Perazzo remarca que los efectos de no tener una economía diversificada son una alta inflación constante (12,5% anual en 2018), enorme desempleo y elevado nivel de endeudamiento (su deuda asciende a US$94.350 millones. «Desde la independencia, Nigeria es un país endeudado», destaca la especialista.

Caos en las calles de Abuja, capital de Nigeria
Caos en las calles de Abuja, capital de Nigeria

En tanto, el daño de la corrupción enferma a la vaca lechera, el petróleo. «Hay mucho robo y se vende en negro, con la participación de todos los estamentos estatales. Es increíble: pinchan las tuberías para extraer el petróleo con mangueras y después lo comercializan. Encima, Nigeria no tiene tecnología adecuada para su extracción y refinamiento, por lo que tiene que recurrir a empresas extranjeras o a la compra de tecnología foránea, lo que limita la ganancia», dice Perazzo.

Asimismo, Olanrewaju comenta que otro gran problema que enfrenta la economía de su país es la mala generación de electricidad. «Eso hace que nuestra productividad sea baja. Las empresas deben generar su propia electricidad y esto aumenta su costo de producción. Como resultado, no pueden competir a nivel mundial ni pueden optimizar sus procesos», afirma.

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Además de todas estas razones, hay otros dos males que condicionan lo político y lo económico: 1) el terrorismo en el norte, con el grupo islámico Boko Haram y 2) la represión de la piratería en el golfo de Guinea que baña sus costas (que incluye robo de petróleo y secuestro de personas, entre otros delitos), que también quita gran parte del presupuesto. «Ambas cosas obligan a que gran parte del presupuesto deba ir a defensa, en lugar de destinarse a educación, ayuda social o mejora de las condiciones laborales», subraya Perazzo.

Como lo demuestran «Las águilas verdes», su seleccionado nacional de fútbol, Nigeria es el país del eterno contraste: en la cancha, es temible a la hora de atacar, pero inocente al momento de defender; en economía, es un gigante generador de divisas, pero un pésimo distribuidor de la riqueza. Quizás, el tirón de orejas de las Naciones Unidas impulse un cambio, que será tanto o más importante que su independencia, lograda en 1960.



Carlos Manzoni,LA NACION,Política

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