POLITICA
Cuando a Milei se le queman los manuales

La motosierra es una pieza del museo de la revolución libertaria. Representa la épica del ajuste que aportó orden en medio de la destrucción de un régimen económico decadente. Javier Milei se aferra a ese símbolo como a un talismán que lo devuelve a los tiempos en que su prédica contracultural y los resultados marchaban al mismo paso.
Cuando clama en un discurso “la motosierra no para” expresa una forma de nostalgia. Los instrumentos que le sirvieron en la fase de ruptura se revelan insuficientes para el desafío que ahora enfrenta el Gobierno: cómo pasar de la estabilización al crecimiento. Responder, en definitiva, qué viene después del dolor.
Milei experimenta la ansiedad de una transformación. El índice de precios de marzo, con una suba del 3,4%, lo puso frente a un dato que le pareció “repugnante” y que puertas adentro de la Casa Rosada se interpretó como un momento de quiebre. El ansiado “exterminio de la inflación” no ocurrirá en los plazos que imaginó el Presidente.
El Indec también registró un período de seis meses de deterioro de los salarios, que le da contexto a las cifras de actividad económica. Se mantiene el vigor de la energía, el agro y la minería, mientras persiste la caída de sectores intensivos en mano de obra como la industria, la construcción y el comercio.
En ese panorama el dogmatismo es un lujo. La lógica del recorte cueste lo que cueste amplifica el riesgo político en semanas en las que casi todas las consultoras de opinión pública registran un descontento social en ascenso.
Dentro del Gobierno sostienen que de a poco Milei y su equipo económico se ubican en una misma sintonía. En línea con lo que alguien podría llamar “gradualismo” si esa palabra no estuviera prohibida en el diccionario libertario. “Lo importante es el sendero de reducción de la inflación, no tanto la velocidad”, señala un funcionario del alto mando oficialista.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) recalculó el pronóstico de inflación anual al 30,4%, casi el doble de su previsión original. El presupuesto 2026 la establecía en 10,1%, casi lo mismo que se acumuló en el primer trimestre. Los argentinos conviven desde hace años con esos niveles de desequilibrio. Recurrieron a Milei cuando el descalabro de la gestión Alberto Fernández-Cristina Kirchner-Sergio Massa colocó el índice de precios arriba del 100%. El reto del actual gobierno es evitar que la tasa siga escalando y, al mismo tiempo, sortear una recesión. Eso tampoco lo perdonan las mayorías que definirán el año que viene al próximo presidente.
La tasa de abril se estima que será mejor, en el orden del 2,5%. A juicio del FMI y de buena parte de los analistas, será un nuevo techo desde el que bajará muy de a poco si no hay accidentes. En el Gobierno prevén que en el segundo trimestre los salarios empiecen a recuperar lo perdido. El Banco Central sigue tomando medidas para incentivar el crédito, aunque todavía el sistema financiero tiene que digerir la morosidad que arrastra.
Se necesitan pesos en la calle, sin que eso agite la inflación. El dólar quieto ayuda a anclar los precios, aunque la apreciación cambiaria puede ser un inconveniente en el segundo semestre del año.
Milei sobreactúa dogmatismo para que no se interprete un ligero giro heterodoxo como una claudicación. El martes se describió como un héroe de la mitología griega asediado por fuerzas del mal que lo tientan a traicionar sus principios. No va a devaluar ni a emitir, juró. Magnificó la más mínima objeción como si fuera la prueba de una conjura para derrocarlo. Rogó otra vez “paciencia” como el predicador de una fe edificada en teorías económicas que proclama infalibles.
Luis Caputo lo secundó con su anuncio de que vienen “los 18 mejores meses de las últimas décadas”. Él insiste siempre que puede con la idea de que lo importante es el rumbo de desinflación y no los plazos. Hay esbozos de una nueva narrativa del esfuerzo y la perseverancia antes que la urgencia del milagro.
La promesa grandilocuente sonó a un consuelo para su jefe, que tuvo que decirle adiós a la ilusión de la tasa de inflación que iba a empezar con 0 en agosto. Milei, en realidad, no suele hacer duelo por pronósticos incumplidos.
Su inquietud de estos días responde al test que soportan sus convicciones. Los manuales en los que cree ciegamente parecen quemarse delante de sus ojos.
Abundan los ejemplos. El mes pasado dictaminó que la inflación minorista estaba destinada a desplomarse: “Inflación mayorista de los últimos doce meses viaja al 26% anual. A su vez, la del bimestre anualizada viaja al 17% mientras que la del mes de febrero anualizada lo hace al 13%. Podrán ponerlo como quieran pero la inflación está bajando y los Precios Mayoristas anticipan lo que viene a futuro en Minoristas”, escribió en redes cuando ese indicador dio 1,7% en febrero. Esta semana hizo silencio cuando el dato de marzo pegó un salto al 3,4%. Si se siguiera su lógica, la inflación estaría “viajando” a casi el 50% anual. Por suerte para él, su tesis parece no corroborarse.
La obsesión por tener razón lo expuso a otro momento incómodo cuando el jueves elogió un comentario periodístico que a su juicio probaba que la inflación es en todo momento un fenómeno monetario. Lo hacía sobre la base de un estudio académico que analizó más de 100 casos de planes de estabilización en el mundo. “Aquí se nota la diferencia entre los que trabajan seriamente, buscando datos y material riguroso y los brutos que opinan sin fundamento alguno”, escribió Milei. Le respondió poco después Fernando Morra, economista y exviceministro de Martín Guzmán: “Estimado Presidente. Como autor del paper, la evidencia muestra algo más complejo que ‘solo monetario’: desinflaciones exitosas combinaron tipo de cambio alto inicial, dinámica externa, políticas de ingresos con aumento de salarios y crecimiento. Quizás valga la pena leerlo”.
El alarde de superioridad técnica ha sido un arma que le resultó eficiente para dominar el debate público, pero empieza a tocar sus límites. El acierto de que con el recorte de gastos se iba a conseguir estabilidad le dio un prestigio que fortaleció un gobierno minoritario durante los primeros dos años. Con la repetición de vaticinios errados se arriesga a desperdiciar ese capital y tentarse con el vicio que más desprecia: la charlatanería. La ciencia del “o sea, digamos”.
El año previo a la batalla por la reelección le plantea la necesidad de salir de la emergencia que heredó en 2023. Se enfrenta a una operación política compleja que, además de estabilizar las variables económicas, demanda arbitrar entre intereses diversos y negociar consensos.
Los niveles de confianza que despierta su programa tienen en gran medida una raíz política. Milei ha gestado acuerdos frágiles, específicos, en los que rige el toma y daca circunstancial. La experiencia en el poder no le cura el recelo en los actores del sistema político. Se ofusca cuando el riesgo-país no baja de los 500 puntos y se niega a convalidar esa tasa para volver a los mercados de deuda internacionales. Pero no valida a los ministros, con Caputo a la cabeza, que le piden tejer alianzas duraderas que transmitan la expectativa de un futuro sin cambios drásticos de rumbo.
Para Milei suena a claudicación. Se ha cansado de decir que el “consenso es un crimen” como para terminar al frente de un gobierno de espíritu larretista. El Presidente se reconoce en la rebeldía del outsider. Así como no suelta la motosierra aunque el presente recomiende una pala, se afirma en el relato del hombre común que lucha contra los privilegios.
La investigación sobre el patrimonio de Manuel Adorni puso en cortocircuito ese otro pilar de la revolución libertaria. El jefe de Gabinete desistió de explicar cómo hizo para comprarse una camioneta y dos nuevas propiedades desde que es funcionario público ni cómo costeó sus vacaciones premium al exterior con un salario que estuvo dos años congelado en 3,5 millones de pesos.
El blindaje a Adorni no tiene fisuras. Karina Milei no tolera un solo cuestionamiento a su funcionario. Estaba enojadísima con Guillermo Francos por haberlo criticado en televisión, refieren en su cercanía. Anotó también en la lista negra al biógrafo presidencial, Nicolás Márquez, que destrató a Adorni y le exigió renunciar.
Adorni volvió de a poco al terreno de la altanería, donde se mueve con naturalidad. Probó el agua en las redes sociales al responder con ironías a simpatizantes libertarios que minimizaban las denuncias sobre sus bienes. Pero se topó con una avalancha de comentarios insultantes.
Ahora tiene por delante una semana y media para preparar la sesión informativa en la Cámara de Diputados, donde la oposición lo espera con hambre de venganza. Su intención es contraatacar. Ya hay gente en el Gobierno estudiando el patrimonio de los principales voceros del antimileísmo parlamentario. La lógica del “y vos más” nunca falla. ¿O sí?
Las peripecias de Adorni paralizaron la gestión libertaria. Milei está concentrado en encontrar la salida al laberinto de una macroeconomía insumisa a sus convicciones. A su hermana Karina la obsesiona el armado de una hegemonía política que requiere edificar poder permanente, desde candidaturas en todas las provincias a su nuevo hobby: la designación de jueces.
Los dos Milei comparten la inclinación conspirativa. Imaginan traiciones desde el desayuno. Pero ella tiene una fijación que él no comparte: la sospecha de que el asesor Santiago Caputo opera en su contra (y por ende contra los intereses del Gobierno) por ambición de poder.
Sobre ese campo fértil estalló a cielo abierto la interna libertaria cuando Daniel Parisini, alias Gordo Dan, puso su streaming Carajo al servicio de un ataque coordinado al diputado Sebastián Pareja, delegado karinista en la provincia de Buenos Aires. Parisini es íntimo amigo –e instrumento de comunicación- de Santiago Caputo.
La reacción respondió a la noticia de una citación judicial a tuiteros libertarios a raíz de una denuncia de Pareja, presentada durante la campaña bonaerense del año pasado. Los acusa de publicar en redes sociales su número de teléfono, en una acción que interpreta como amenazante. Al mismo tiempo se estaba ejecutando la orden de Karina de remover a Agustín Romo, compinche de Parisini y Caputo, de la jefatura del bloque oficialista en la provincia.
La máquina libertaria no está formateada para el disenso. En uno de los programas de Carajo llegaron a pasar un mensaje denigrante contra Karina Milei, en el habitual tono misógino y soez que caracteriza al canal. A los conductores los embargó el pánico al oírlo.
Lilia Lemoine encaró en redes sociales a Parisini y el duelo pareció salirse de proporciones. Milei se pronunció con un retuit a la diputada. Algunos usuarios de las redes lo compararon irónicamente con el día en que Perón echó a los montoneros de la Plaza de Mayo.
Dos fuentes de La Libertad Avanza (LLA) anticipan que al ministro Caputo ya le transmitieron la sugerencia de no asistir más a Carajo, el lugar que elige para comunicar las peripecias del plan económico entre aplausos, risas y adulaciones.
Esas guerras estridentes pero sin sustancia iluminan el problema en que se enreda Milei en un momento bisagra de su trayectoria: su desafío en 2026 no es ideológico sino de gestión. Necesita aliados y desconfía de casi todos. Precisa cohesión interna y tolera el caos si lo provocan los fanáticos. Se abraza al recuerdo de la motosierra cuando se requieren herramientas para crecer.
Atraviesa su propia transición. De soñarse el líder de una revolución al ejercicio árido de construir un orden liberal que no termine en la próxima frustración argentina.
“la motosierra no para”,https://t.co/XrPxcLy0kh,April 16, 2026,Martín Rodríguez Yebra,Javier Milei,Luis Caputo,Conforme a,Javier Milei,,Críticas a Milei. Kicillof, en España: “Debemos mostrar que hay otro camino que no es el de la guerra, la crueldad y el abandono”,,»Amenaza para su reelección». El análisis de The Wall Street Journal sobre “los viejos problemas” que trajo el nuevo orden de Milei,,Destacó el respaldo del FMI. Caputo dio nuevos detalles sobre los fondos garantizados con organismos multilaterales
POLITICA
¿Cuánto pesan los gobernadores en el plan de Milei para 2027?

El tema es simple. Milei necesita votos en el Congreso y los gobernadores necesitan recursos para sus provincias. Y entre esas dos necesidades se está construyendo una parte central de la estrategia electoral de 2027.
La discusión sobre la reelección de Javier Milei suele concentrarse en dos actores: el Presidente y la oposición más dura. De ahí, a su persistente intento de polarización con el kirchnerismo, a veces personificado en la propia Cristina, otras en el ahora candidato lanzado, Axel Kicillof.
Pero volvamos al inicio de esta columna y pensemos entonces en el hecho de que hay un tercero que puede terminar siendo decisivo y del que se habla bastante menos: los gobernadores.
Porque si el objetivo de Milei es llegar a 2027 con la posibilidad de ganar en primera vuelta, necesita para ello -por un lado- a un peronismo dividido y -por el otro- una economía ordenada. En ambos objetivos, los gobernadores constituyen un elemento central. Es por eso que Diego Santilli comenzó una ronda de reuniones con los mandatarios provinciales inmediatamente después de que el Gobierno enviara el Presupuesto al Congreso.
Catamarca, Corrientes, Salta y Tucumán fueron parte de la primera reunión. Los gobernadores llegaron con reclamos por rutas, energía, transferencias y obras, mientras el Gobierno buscó apoyo para el Presupuesto y para su agenda legislativa.

La propia Casa Rosada reconoce que los gobernadores son clave para conseguir los votos en el Congreso. Y existe una razón sencilla: muchas de las bancas que necesita Milei no responden a La Libertad Avanza, sino a estructuras provinciales.
Pero acá aparece el problema: los gobernadores no son un bloque uniforme. Algunos son aliados. Otros son dialoguistas. Otros son opositores. Y varios pueden ser las tres cosas dependiendo de la discusión.
Y, sobre todo, algunos de ellos son simultáneamente socios parlamentarios de Milei y potenciales competidores electorales de La Libertad Avanza. Ahí aparece la verdadera tensión.
Veamos cómo están las cosas…
Salta: Sáenz necesita a Milei y Milei necesita a Sáenz
Gustavo Sáenz es probablemente uno de los ejemplos más claros. El gobernador salteño mantiene una relación fluida con la Casa Rosada y sus legisladores pueden resultar importantes para el oficialismo nacional.
Pero Salta tiene un problema adicional: La Libertad Avanza tiene una candidata propia con posibilidades de competir por la gobernación: Emilia Orozco.
Orozco es senadora nacional y una de las figuras libertarias con mayor instalación en la provincia. Desde el Gobierno reconocen que su eventual candidatura debe ser analizada en función de la relación con Sáenz. Incluso hubo pedidos del gobernador para que la Casa Rosada moderara los enfrentamientos con ella.

Es decir: Milei puede negociar con Sáenz, pero cada concesión política a Sáenz puede tener un costo para el armado libertario en Salta. Y el dilema no es menor. Porque el Presidente necesita los votos de los legisladores salteños hoy. Pero también quiere que La Libertad Avanza crezca en Salta mañana.
En agosto esa tensión quedó expuesta cuando una disputa entre Sáenz y Orozco llegó a poner en riesgo votos que el oficialismo necesitaba para iniciativas de Inocencia Fiscal y reforma del Banco Central.
El gobernador es un aliado parlamentario. La candidata libertaria es una competidora provincial. Ese es el tipo de negociación que Milei tendrá que resolver en varios distritos.
Tucumán: Jaldo, el aliado que tiene enfrente a Catalán
Aquí el dilema es aún más explícito. Osvaldo Jaldo construyó desde 2023 una relación de colaboración con Milei y aportó votos importantes para el Gobierno nacional. En septiembre volvió a sentarse con Santilli para discutir el Presupuesto 2027.
Jaldo fue muy claro: Milei necesita tener Presupuesto, pero ese Presupuesto debe tener “carácter federal”. Y puso sobre la mesa rutas, energía y compensaciones para el Norte.
El problema aparece cuando se mira la elección provincial. La Libertad Avanza ya tiene candidato: Lisandro Catalán. No es una posibilidad. Ya fue lanzado oficialmente como candidato a gobernador por el espacio libertario. Entonces aparece una situación casi paradójica: Milei necesita a Jaldo en el Congreso mientras su propio partido trabaja para derrotarlo en Tucumán.
Incluso el Gobierno aceptó que Tucumán desdoblara sus elecciones provinciales, una decisión que inicialmente podía generar tensión con la estrategia nacional.
La pregunta es inevitable: ¿Hasta dónde puede llegar un acuerdo nacional entre Milei y Jaldo sin perjudicar a Catalán? Y la respuesta puede determinar mucho más que una votación en el Congreso.
Catamarca: cuando negociar no tiene costo electoral inmediato
Catamarca presenta un escenario diferente. Raúl Jalil es peronista, pero mantiene uno de los vínculos más pragmáticos con la Casa Rosada. Apoya buena parte del rumbo económico, defiende la llegada de inversiones mineras y se mostró favorable a eliminar las PASO, aunque reclamó un acuerdo amplio entre gobernadores.
Y hay un dato nuevo que modifica el escenario: Jalil decidió no buscar un tercer mandato y anunció que respaldará a Gustavo Saadi.
Para Milei, Catamarca es entonces un caso relativamente cómodo. No necesita enfrentar electoralmente a Jalil. Puede negociar con él, buscar sus votos parlamentarios y, al mismo tiempo, intentar construir su propia estructura libertaria sin que esa construcción implique necesariamente una guerra abierta contra el gobernador.
Es probablemente el mejor ejemplo de que no todas las provincias plantean el mismo dilema.
Córdoba: el acuerdo que puede tener mayor costo
Córdoba es diferente. Martín Llaryora mantiene una relación institucional con Milei, pero también forma parte de una construcción política propia. Al mismo tiempo, Córdoba es demasiado importante para la elección nacional como para que La Libertad Avanza simplemente entregue el territorio. Por eso el Gobierno tiene allí un candidato propio: Gabriel Bornoroni, presidente del bloque libertario en Diputados y uno de los dirigentes más cercanos a Karina Milei.

La tensión está a la vista. Milei necesita dialogar con Llaryora. Pero no quiere resignar el armado libertario en Córdoba. Y la provincia tiene además un peso parlamentario significativo: entre los legisladores nacionales cordobeses aparecen referentes tanto de La Libertad Avanza como de Provincias Unidas. La propia actividad parlamentaria de Bornoroni muestra la existencia de una bancada libertaria cordobesa con varios diputados.
Por eso Córdoba puede terminar siendo el ejemplo más claro de la pregunta que atraviesa toda esta columna: ¿Cuánto está dispuesto Milei a negociar con un gobernador para conseguir votos en el Congreso si ese mismo gobernador puede convertirse en un competidor electoral?
Santa Fe: Pullaro y el pacto de no agresión
Santa Fe muestra otra variante. Maximiliano Pullaro tampoco es libertario. Forma parte de una construcción federal y mantiene identidad propia. Pero el vínculo con la Casa Rosada mejoró sustancialmente.
En julio, Pullaro firmó con Nación el traspaso de la administración de la Ruta Nacional A012 a la provincia, que asumió con recursos propios una inversión estimada en 5.000 millones de pesos. El acto tuvo una fotografía políticamente significativa: Pullaro junto a Karina Milei, Diego Santilli y Luis Caputo, además de legisladores libertarios.
Y allí estaba también Romina Diez, la principal armadora de La Libertad Avanza en Santa Fe. El Gobierno comenzó incluso a evaluar un pacto de no agresión con Pullaro. Otra vez aparece la contradicción: Pullaro puede ser un socio institucional de Milei sin convertirse en un socio electoral. Y Milei puede necesitar sus votos parlamentarios sin querer entregarle el territorio santafesino.
Entre Ríos, Mendoza, Chaco, Neuquén y el resto
La lógica se repite, con matices, en buena parte del país. Rogelio Frigerio es uno de los gobernadores más cercanos al Gobierno nacional y mantiene una relación de cooperación que ya produjo acuerdos legislativos y políticos. En Entre Ríos, incluso legisladores peronistas terminaron acompañando una reforma previsional impulsada por el gobernador.
Leandro Zdero, en Chaco, Alfredo Cornejo, en Mendoza, y otros mandatarios radicales o provinciales aparecen también dentro del universo con el que la Casa Rosada busca acuerdos.

Y en la Patagonia la discusión incorpora una variable adicional: energía, minería, rutas y Vaca Muerta. Para Neuquén, Río Negro y Chubut, el Gobierno nacional es un socio indispensable para desarrollar inversiones de enorme escala.
Por eso la negociación no es puramente ideológica. Es económica, institucional y electoral al mismo tiempo.
El problema para Milei
Acá creo que aparece el verdadero interrogante. Milei necesita que los gobernadores lo ayuden a aprobar las leyes que necesita. Necesita sus diputados. Necesita sus senadores.
Necesita que las provincias no se conviertan en un bloque opositor. Necesita acuerdos territoriales. Y necesita, en algunos distritos, que los gobernadores acepten competir junto a La Libertad Avanza o, al menos, no enfrentarse entre sí.
Pero cada acuerdo tiene un costo potencial para el propio armado libertario. Si Milei acuerda con Sáenz, ¿qué hace con Orozco? Si acuerda con Jaldo, ¿qué hace con Catalán? Si acuerda con Llaryora, ¿qué hace con Bornoroni? Si acuerda con Pullaro, ¿qué hace con Romina Diez? Esa es la paradoja.
Milei necesita a los gobernadores para construir su poder nacional, pero necesita también construir La Libertad Avanza en las provincias para garantizar su poder nacional. Y ambas cosas no siempre son compatibles. Por eso la negociación con los gobernadores no es un capítulo secundario de la estrategia electoral de 2027. Es una parte central de ella.
La Casa Rosada ya parece haber entendido algo: no todos los gobernadores tienen que ser libertarios. De hecho, el Gobierno estableció distintos modelos posibles de acuerdo: alianzas, listas compartidas, listas separadas o acuerdos de no agresión. Y Karina Milei planteó que las negociaciones electorales estuvieran vinculadas al acompañamiento legislativo de los gobernadores aliados.
Eso cambia la pregunta. Ya no se trata solamente de saber cuántos gobernadores apoyan a Milei. Hay que saber cuántos votos legislativos puede conseguir Milei gracias a cada gobernador y cuánto territorio libertario está dispuesto a resignar para conseguirlos.
Porque ahí está la verdadera negociación. Los gobernadores tienen algo que Milei necesita: territorio, legisladores y capacidad de negociación. Milei tiene algo que muchos gobernadores necesitan: recursos nacionales, inversiones, obras, estabilidad macroeconómica y, sobre todo, la expectativa de continuidad del poder nacional.
Por eso la relación no es de subordinación. Es de intercambio. Y quizás esa sea la clave para entender la estrategia electoral del Presidente. Milei no necesita que todos los gobernadores sean libertarios. Necesita que suficientes gobernadores quieran que Milei siga siendo Presidente. Y del otro lado ocurre algo parecido. Muchos gobernadores no necesitan convertirse en mileístas. Necesitan que Milei les permita gobernar. Por eso, mientras el Presidente intenta eliminar las PASO para evitar que el peronismo encuentre un mecanismo de ordenamiento interno, simultáneamente tiene que hacer algo bastante más complejo: ordenar su propio mapa territorial.
Y para eso necesita sentarse con los gobernadores. Incluso con aquellos a los que, dentro de un año, podría estar enfrentando en las urnas.
El problema de Milei no es conseguir gobernadores libertarios. Es conseguir gobernadores que le den los votos hoy sin quitarle los votos mañana.
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POLITICA
Los datos negativos de la economía generan inquietud y debate en el Gobierno sobre la necesidad de adoptar medidas

La pobreza trepó a 32,3%. El desempleo no bajó en el segundo trimestre del año: se ubicó en 7,9%, contra 7,6% el mismo período de 2025. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de julio cayó 2,9% y comercio (-5,1%), industria (-4,6%) y construcción (-3,3%) estuvieron por debajo del promedio. Las ventas en supermercados en julio fueron para atrás 2,1% en relación con igual mes del año anterior. El viernes, el riesgo país cerró en 609 puntos y el dólar alcanzó un valor nominal anual máximo: $1545.
El Gobierno sigue aferrado al principal activo del programa, la inflación, que en agosto marcó 1,7%, la menor cifra en más de un año. Javier Milei dijo que con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central el problema va a su fin. En la Casa Rosada se agarran también al derrame que pueda venir de la minería y la pesca.
Asimismo, celebran los guiños de la alianza con EE.UU, que les permitió anunciar el “Corredor Andes-Atlántico” como un respiro entre tanto dato en rojo.
La concatenación de esos indicadores reavivaron en lo más íntimo del poder un debate ya existente sobre cómo afrontar el año electoral con un Milei competitivo, pero sin un plan platita y con dudas sobre cuán fuerte será el repunte. La duda es el cómo.
La discusión genera fricciones hacia adentro de la mesa política. Algunos funcionarios de alto rango afirman que el Gobierno piensa medidas que le den un espaldarazo a la gente, aunque admiten que todavía no hay nada concreto para anunciar. Otros le bajan el precio a eso. En el Gobierno se presentan tantas internas como escenarios posibles. El Presidente sigue inflexible, convencido de que el plan económico está funcionando.
Hay voces de alto nivel que aseguran que la mesa política está “más permeable” a “abrir el grifo” para dar señales a la sociedad. La idea es hacerlo sin emitir, a través del movimiento de otras variables, al estilo de los créditos potenciados por el FGS ya anunciados por Luis Caputo.
“Para 2027 tenemos que tomar medidas. El problema es el timing. No podés hacer nada antes de tiempo que afecte el equilibrio fiscal o que repercuta en la inflación. Cerca de la elección deberían tomarse las decisiones de mayor impacto, pero es sensible, porque no pueden afectar las cuentas públicas. El interior viene repuntando, pero los centros urbanos, que tienen más electores, son los más complicados”, admite a un funcionario de alto rango, que entiende que algo hay que hacer.
De ese riñón, una fuente de la Rosada explica que el mayor sacudón no llega por los datos del Indec, sino por los comentarios que los propios funcionarios reciben de “gente cercana”, como empresarios pymes.
La falta de posicionamiento común es tal, que dentro del esquema más cerrado del poder oficialista existen diferentes versiones sobre el ministro de Economía. Hay funcionarios que refieren que a Caputo en el último tiempo se lo vio atento “al impacto social” del plan, pese a que ante Milei se muestre infranqueable. Otros funcionarios, por el contrario, perciben que Milei y Caputo conservan idéntica sintonía. “Están en otra; no acusan recibo”, se quejan esos sectores.
En el karinismo aparecen los más esperanzados. “La resaca de la suba de tasas de octubre pre elección y el Mundial bajaron el nivel de actividad; pero en agosto-septiembre se va a recuperar”, alegan fuentes de esa vertiente y afirman que la pobreza volverá al camino descendente. “Arrancamos en 57% y estamos en 32%”, exponen.
Fuentes consultadas refieren que a Bullrich se la ve más insistente sobre acelerar medidas y que Menem es el más elogioso del esquema Milei.
Quienes dialogan con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, dicen que está atento al devenir de las variables pero confiado. “Habla mucho con el Presidente y con Toto. Tiene una mirada optimista. Cree que para el año que viene el salario, un factor clave en la elección, va a estar por arriba de la inflación; que así va a incrementar el poder adquisitivo y se va a sentir la mejora, probablemente empujada desde el interior hacia los grandes centros urbanos”, refieren fuentes al tanto. De todos modos es un jugador de varias batallas que sabe leer las señales del cuadro social.
En sectores empresariales que bancan a Milei el devenir del programa es un tema complejo. Una amplia mayoría celebra la disciplina fiscal del Presidente y elige creer. Pero los más mileístas rezongan de que hay empresarios que alientan un “empujoncito” para garantizar la reelección y que no vuelva el kirchnerismo. “Hay algunos empresarios que celebramos la determinación de Milei y la consistencia del programa. Pero hay otros que creen que es más importante ganar el año que viene”, expone una voz importante de ese mundo a .
En el círculo rojo ciertos actores se entusiasman con una política monetaria menos restrictiva. Milei ya dijo que el dólar está bien en este nivel. Otros barajan la idea de graduar más la quita de subsidios para 2027, pero por ahora está en el plano de la imaginación. En la Casa Rosada siguen enfáticos en que el espaldarazo solo llegará a través del crédito y las inversiones. Por eso, observan con detalle la suba del riesgo país.
“Lo que más complica es el riesgo país, porque en un gobierno que no hace plan platita es vital el financiamiento externo. Si llegás al período alto de campaña con señales hacia el mundo de que la Argentina es un país confiable, tenés más chances; sino, no. Plata en la calle no van a poner porque cualquier cosa que dispare la inflación y arremeta contra el déficit cero es un problema. La idea es: riesgo país bajo, inversiones y acceso al crédito más barato”, desglosa un colaborador de la Rosada.
El operativo Milei 2027 está activado. Los equipos políticos saben que el discurso de la motosierra y el ajuste de 2023 no alcanzará. Tampoco habrá obra pública para mostrar. Será lo económico. Ante las cifras de alarma de estos días, se reflotó el fantasma de lo que llaman “el riesgo kuka”. Milei retomó el mote “soviético” para Axel Kicillof, a quien sube a la palestra. Es el opositor preferido del Gobierno.
El Milei 2027, aseguran, también tendrá que vender esperanza “en la etapa dos”. En esa línea, el Presidente -que según encuestas del Gobierno oscila en torno a los 30 puntos- prometió el viernes: “Si somos reelectos, 2028 va a ser el mejor año de la Argentina”.
Su espíritu reeleccionista anticipado generó dudas sobre por qué la Casa Rosada alentó desde tan temprano el clima electoral, que en la Argentina históricamente pegó en la economía. Karina Milei, que no habló en casi tres años de gestión, esta semana conversó con los medios tres veces. “Vamos por buen camino, sigan esperanzados”, sentenció, en línea con su hermano.
En los pasillos de Balcarce 50 hay versiones de que la arenga de reelección venga para refrendar que el candidato es Milei. Los desconfiados perciben que se trata de instalar “la idea de continuidad con otro personaje” y que por eso el esquema oficialista ya lo subió al ring. “Con un círculo rojo que busca candidato, con Bullrich que amaga, y con Macri y Lacunza que también, es como si no estuviera tan claro que el Presidente es el candidato de la centroderecha, que va por la reelección. Como si hubiera que reforzar que es él”, deslizan.
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POLITICA
Tras su viaje a Nueva York, Kicillof busca volumen con China y el Papa ante la apatía de un sector del PJ

Axel Kicillof está decidido a seguir construyendo un proyecto presidencial que no anunciará hasta llegado el momento, pero cuyos movimientos son cada vez más parecidos a los de un candidato. Desde hace un tiempo se mueve como tal y sus armadores intentan darle estructura federal. También apura un perfil de corte internacional para mostrarse frente a los diferentes estamentos de poder como la contracara del presidente argentino Javier Milei. “Les traigo malas noticias”, dijo en el desayuno con el alcalde Zohran Mamdani y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Remató: “En Argentina estamos viviendo una catástrofe”.
Eso fue parte de la agenda que desplegó en Nueva York la semana pasada y que buscará replicar en China en los primeros días de noviembre. Kicillof intentará estar en la feria de la Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE) en Shanghái. Antes, según supo Infobae, su ministro de Gobierno, Carlos Bianco, tendrá una reunión con el embajador del gigante asiático para delinear la agenda. Hay un tema no menor: la fecha coincide con la visita del Papa León XIV a Argentina. El sumo pontífice recorrerá el Cottolengo Don Orione, en Claypole (Almirante Brown), y oficiará una misa multitudinaria en la plaza frente a la Basílica de Nuestra Señora de Luján. Kicillof debería estar presente. La actividad en China es del 5 al 10 de noviembre. El Papa estará en Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre. El gobernador quiere estar en China. Tiene que hacer un viaje XXL.

En una semana, el mandatario bonaerense va por una foto con el Jefe de Estado del Vaticano y con referentes comerciales de China en medio de la guerra comercial desatada con Estados Unidos, que también tiene su réplica en Argentina. Es un factor más que atendible a cualquier agenda presidencial. Antes de que el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, advirtiera sobre el acuerdo de la Cooperativa Eléctrica de Neuquén (CALF) con Huawei, Buenos Aires ya había cerrado con la misma empresa la provisión de baterías para garantizar el transporte de energía en los nodos Mar del Tuyú, Carmen de Areco, Arrecifes y Capitán Sarmiento. El tema, según reconstruyó este medio, fue parte de las conversaciones del mandatario en la Gran Manzana. La respuesta fue que Huawei es quien mejor oferta en las licitaciones. Mismo argumento que empleó la cooperativa de Neuquén cuando escaló el conflicto.
El plan, dicho en diferentes oportunidades por Kicillof y los suyos, es el multilateralismo. Lo dijo el sábado pasado cuando cerró el acto del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). “No necesitamos un plan austríaco, norteamericano o israelí; necesitamos una estrategia argentina, federal y contemporánea. A otros les podrá fascinar la Doctrina Donroe de Donald Trump. Nosotros seguimos nuestra propia doctrina, la que viene del general Perón: “Argentina para los argentinos”. Un posicionamiento que no pudo, no logró, o no quiso repetir cuando —entre reunión y reunión— fue abordado en Nueva York por la periodista argentina Silvina Sterin Pensel, quien le pidió un posicionamiento sobre el conflicto en la franja de Gaza y le endilgó una condición de tibieza al respecto. Un imprevisto.
Kicillof pasó por el corazón financiero de Occidente con el objetivo de despejar fantasmas. En distintos momentos de su carrera como funcionario público alcanzó acuerdos con acreedores internacionales. Se sienta en la mesa con representantes de firmas internacionales con capacidad de inversión en el país y busca mercados. Quienes lo frecuentan en esas reuniones con empresarios cuentan que suele decir —medio en serio, medio en broma—: “No vamos a expropiar nada”.
A la par de que afina su perfil internacionalista, en Argentina sigue con su construcción federal. Una edificación que tampoco está exenta de complejidades y que transita en paralelo con la discusión interna del peronismo. En el acto en Avellaneda le dedicó varios pasajes. Dijo no querer una construcción “a control remoto”, ni surgida de entre cuatro paredes “en una rosca”. Fueron señales a distintos y conocidos destinatarios: el kirchnerismo y el Frente Renovador de Sergio Massa, que está empezando a moverse por fuera de “las cuatro paredes”. El sostenimiento de las PASO será a lo que se aferre para evitar una negociación cuya victoria puede ser pírrica cuando llegue el momento de definir la estrategia electoral para enfrentar a Javier Milei en la Nación y a —hasta el momento— Diego Santilli en el territorio bonaerense.
En la dirigencia se empieza a repetir una hipótesis que va desde una lectura analítica hasta la presión de los intereses sectoriales: quien sea candidato a presidente deberá tener asegurada la reelección indefinida de los intendentes en la provincia de Buenos Aires. Los distritos que se miran, sin posibilidad de reelección, son La Matanza, Moreno, Merlo, Malvinas Argentinas, Quilmes, Tigre, Esteban Echeverría, entre otros. El peso de esas intendencias en una elección que hasta el momento se perfila para que sea unificada —más aún si el candidato es Kicillof— es gravitante para la discusión provincial y nacional.

Hoy, pese a que manifieste su acuerdo con las reelecciones indefinidas, Kicillof no logra empujar el tema en la Legislatura. Tanto en el Senado como en Diputados aseveran que nadie hará nada hasta tanto el gobernador no se siente con Máximo o Cristina Kirchner y con Sergio Massa. Una vez que haya un entendimiento en ese tridente de cúpula, se saldrá a la caza de voluntades para dejar sin efecto esa normativa que algunos consideran proscriptiva.
“Proscripta está Cristina”, repiten en el kirchnerismo desde donde alientan una candidatura de la expresidenta. Una trama que hoy sigue siendo compleja para el camino de Kicillof. “Queremos que Cristina sea candidata”, dijo Máximo Kirchner en una reciente entrevista con Víctor Hugo Morales. Y así como Kicillof dejó señales varias en su discurso en Avellaneda, el diputado nacional y líder de La Cámpora aseveró: “Imaginen si no hubiera dentro del propio peronismo un boicot a la figura de Cristina y hubiera una decisión de que pudiera participar en las elecciones. Iríamos a una fusta democrática de alto calibre para que los argentinos puedan decidir libremente”.

La semana pasada un fallo del Juzgado Contencioso Administrativo N°1 de Bahía Blanca dio lugar a una medida cautelar impulsada por la Defensoría del Pueblo para que las empresas distribuidoras EDELAP, EDES, EDEA y EDEN se abstengan de aplicar incrementos si antes no existen audiencias públicas para discutir las nuevas tarifas. El aumento había sido autorizado por el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia de Buenos Aires, que comanda Gabriel Katopodis. En el Ejecutivo, vinculan la jugada de la Defensoría con el kirchnerismo. La respuesta tácita llegó el viernes con la decisión de los diputados del MDF que decidieron abstenerse en un plenario de comisiones en la votación de un proyecto cuyo autor es el presidente del bloque, Facundo Tignanelli. La iniciativa, como contó Infobae, impulsa un registro para crear el Régimen Provincial de Prevención y tratamiento del sobreendeudamiento de consumidores. El expediente busca crear un régimen para prevenir y tratar el sobreendeudamiento de consumidores, con una negociación obligatoria y gratuita ante la Defensoría del Pueblo antes de iniciar reclamos judiciales.
En el plenario, la diputada de Fuerza Patria, Ana Luz Balor, que forma parte del MDF, expuso que estaban de acuerdo con el registro y el espíritu del proyecto, pero que “sería mejor” que las autoridades de aplicación fueran las dependencias municipales y no así la Defensoría, ya que estaba fuera de sus competencias establecidas por la Constitución y el proyecto podía luego ser judicializado y declarado inconstitucional. En el kirchnerismo dejan trascender que detrás de los argumentos técnicos están los políticos. Tiempo atrás, Kicillof había bajado la línea de “no responder acusaciones”, ante las críticas del kirchnerismo en diversos temas. Las respuestas aparecieron de manera implícita.
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