CHIMENTOS
De la cárcel a llevarle masitas a Mirtha Legrand: Yiya Murano, la asesina que envenenó a sus amigas y se convirtió en ícono pop
Luz tenue. La cámara recorre el living, el plano se cierra sobre la mesa. Suena la inconfundible cortina musical del programa, y la locutora presenta: “Almuerzan hoy con la señora Mirtha Legrand, la señora…¡Yiya Murano! Estuvo presa, acusada de envenenar a sus amigas”. En el estudio hay aplausos de rigor, nervios y risas por la barbaridad que acaban de escuchar de parte de Nelly Trenti. De inmediato aparece Yiya, que sonríe con una mueca. Lleva enormes anteojos negros, el pelo batido, sacón y pañoleta. Sabe los pasos de la comedia, se nota. Arranca el show.
Lo repitió una y mil veces, desde que en 1995 dejó la cárcel de Ezeiza, al conseguir una reducción de pena por el entonces presidente Carlos Menem, tras pasar 16 años encerrada. Había sido condenada a perpetua por matar con cianuro a sus amigas Nilda Gamba y Lelia Formisano de Ayala y a su prima Carmen Zulema del Giorgio Venturini, entre febrero y marzo de 1979. ¿El móvil de Yiya? Quedarse con el dinero que les sacaba con promesas de ganancias irrisorias en tiempos de “plata dulce”. Lo que hacía era una estafa piramidal a lo Ponzi. Yiya primero pagaba, tentaba a las mujeres con las supuestas fortunas que obtendrían al reinvertir… y después las liquidaba.
“Decía que tenía contactos en el gobierno. Ella mataba para mantener su nivel. No creo que haya sido una estrella de la televisión, lo que pasa es que todos recuerdan su aparición en lo de Mirtha Legrand. Llegó a convertirse en un personaje patético. La llevaban a hacer show y le gustaba. Era perversa, jugaba con eso”, recuerda Ricardo Canaletti, referente del periodismo policial.
Lo cierto es que, apenas sale en libertad condicional, lo primero que hace Yiya es ir a Canal 9 a venderle una entrevista a Chiche Gelblung para contar su historia. Le sobraban razones: no tenía un peso y en 1994 su hijo, Martín Murano, de profesión doble de riesgo, había publicado el libro Yiya Murano, mi madre. En sus páginas, ventiló todo: la triste infancia junto a la asesina, cómo lo usaba de niño para ver a sus amantes, lo mal que lo trataba, la confesión de los crímenes. Todo.
Yiya necesitaba instalar la narrativa de su inocencia y a eso se dedicó, con terquedad pétrea, durante años de pasearse por los estudios de los canales y hablar como si nada, fresca, con frialdad pura, sobre las muertas. “Muchas madres lloran a un buen hijo muerto; yo lloro a un mal hijo vivo”, escupía sobre Martín, quien hasta el día de hoy sospecha que a él también lo quiso matar, a sus 10 años, con una torta envenenada.
DE LA HISTORIA CRIMINAL AL ZOOLÓGICO DE LA TELE DE LOS NOVENTA
Nacida en Corrientes el 20 de mayo de 1930, Yiya saltó en los 90 de la historia criminal al zoológico de la tele. Ahí se acomodó, hasta que, tres años antes de morir, su memoria se derritió, al igual que su máscara, y terminó internada en un geriátrico de Belgrano, olvidándose de quién era ella: La envenenadora de Monserrat. O en alguna otra vida, María Bernardina de las Mercedes Bolla Aponte de Murano.
Ese era su nombre, enorme como su ego y su codicia. Deseaba tapados de piel, vestidos, oro, perfumes y una vida de “señora bien”. Que no era su realidad cuando cometió los crímenes que se le comprobaron. Yiya era una mujer que vivía con su marido, su hijo y una empleada en un departamento de dos ambientes en un barrio de clase media del centro porteño. También tenía amantes que le hacían regalitos, la invitaban a comer y, aseguraba, se «desvivían» por ella. Era elegante, manipuladora, voluptuosa como una vedette. Así la recuerdan en el documental Yiya Murano: Muerte a la hora del té, disponible en Netflix.
Pero volvamos a los 90. Casi sin escalas, Yiya se convirtió en un personaje fascinante y funcional al talk show y a la tele bizarra. En ese terreno donde la confesión se desnudaba y llenaba horas a la tarde, de la mano del Sin vueltas de Lía Salgado, pero también en el prime time, con Chiche Gelblung, Mauro Viale, Moria Casán y Bernardo Neustadt. Entre sillones brillosos, cuerinas y helechos, invitados random, Murano se convirtió en número fijo y en una caricatura de sí misma.
“Sentame sobre un carbón hirviendo y te lo puedo asegurar: nunca yo he matado”, repetía, teatral, antes de gritarle a Mauro: “¡Por la vida de mi hijo te juro!”. A veces sacudía un sobre donde aseguraba tener la prueba concluyente de que no había matado (“Estaba vacío”, contó el periodista de policiales Rodolfo Palacios en su libro Adorables Criaturas: Crónicas grotescas de ladrones y asesinos).
EL SHOW DE YIYA MURANO
Yiya embaucaba a los famosos de la tele. Algunos se olvidaban, por momentos, que estaban frente a una persona que había matado a sus amigas a sangre fría. Moria incluida. “¿Qué pasa con tu vida, Yiya? ¿Has matado mucha gente? ¿Envenenaste? ¡¿Qué hiciste, Yiya?!”, vociferaba la One. Ella repetía, impávida: “Te juro por Dios y por la Biblia que no maté a nadie”. Una vez más. Y otra. “Se hacía hasta simpática y atractiva, era un personaje difícil. No daba miedo, aunque era una asesina”, recuerda Chiche Gelblung, que la tuvo en su programa Memoria.
Según señala la periodista Virginia Messi en el documental de Alejandro Hartmann, Yiya se creyó su propio personaje. “Daba entrevistas para decir que era inocente pero la actitud permanente que tenía era la de culpable. Porque le gustaba jugar con eso. Yo creo que tenía que ver con su propia perversión”, dice. En ese juego al aire, Yiya siempre se adjudicaba dos muertes: “Mi madre y mi marido. Murieron de tristeza por lo que a mí me pasó”.

A finales de la década, el personaje ya estaba completamente instalado. En La Hoguera, un magazine de América que conducían Verónica Lozano y Dolores Cahen D’Anvers, Murano tenía una columna propia: “Consultale a Yiya”. La envenenadora de Monserrat daba consejos sentimentales y respondía consultas varias del público como una abuela sabia. “Hola, amigos. Estoy para tratar de solucionar las inquietudes que tanto me mandan por carta o teléfono”, decía muy seria, como si no cargara con tres muertes. La televisión ya no la entrevistaba: la había adoptado y abrazado como una más.
LA MESAZA ESTÁ SERVIDA
Para algunos, como Osvaldo Bazán (que llevó a Yiya a la Calle Corrientes con un musical), algo cambia cuando Murano va a lo de Mirtha con una bandejitaa de masas. “Se convierte en otra cosa”, dice. Ella ya era habitué del programa. Se había sentado al menos en cuatro oportunidades en la mesaza, desde 1995 hasta 2008, cuando volvió a aparecer en cámara con el símbolo macabro de sus asesinatos. Un mito porque, en realidad, Yiya envenenaba con un brebaje de yuyos y cianuro que diluía en el té que les servía a sus víctimas después de llenarlas de grasas, azúcares y harinas de confitería fina. Las mataba de a poco, gota a gota.
—¿Masas, me trajo?—, pregunta Chiqui, entre el acting y la desconfianza.
—Sí, con una condición; que me des el gusto de comer una—, lanza imperativa la Yiya.
—¿Usted las tocó? Yo voy a comer una masita. Ahora, si mañana no vengo… (risas). Esta me voy a comer. ¡Ustedes son testigos, eh!—, dice Mirtha y muerde, dudosa, la masita—. Mañana, titulares de Crónica (más risas). Bueno, menos mal que lo tomamos con humor.
—¿Viste? ¡Y te gustó!—, cierra Murano con una carcajada seca. Sus ojos no ríen.
Con esa comedia, Yiya terminó de espolvorear con azúcar su pasado criminal. Y ya nada importó de ahí en más: se convirtió en un chiste. Quienes la conocieron la recuerdan como magnética, hechicera, embaucadora. Se creyó su inocencia hasta el final y siempre coqueteaba con la duda, dando a entender que algo había hecho, pero sin terminar de decir nada, divertida con ese límite.
Como si no hubiera del otro lado tres mujeres muertas en el lapso de poco más de un mes. En cada caso, Yiya fue la última persona en verlas, con sus tecitos y sus masitas. Y nadie se avivó hasta que la hija de Del Giorgio Venturini, a quien llamaban Mema, se dio cuenta de que en su casa faltaba el pagaré por la deuda de Yiya. Y que la mujer les debía una gran suma de dinero a las tres.

YIYA MURANO, LA ASESINA INMORTAL
“Fui juzgada de forma arbitraria, debe haber una mano negra. A mi prima (Mema) yo llego, ella tirada en la escalera, un médico le hace respiración boca a boca 20 minutos y no le pasó nada”, se defendió ante Neustadt. Ese era su argumento de que no hubo cianuro.
Mientras la televisión la convertía en personaje pop, Martín Murano intentaba sobrevivirla. Para él sólo había una madre que era la encarnación de la maldad pura y que no pudo dejar atrás ni pegando patadas ni como doble de Carlín Calvo. Fue en la tele, el lugar que él consideraba su casa, donde ella lo fue a buscar para tapar y torcer la verdad que había denunciado en infinidad de programas. Desde el de Susana Giménez hasta Peor es nada, de Jorge Guinzburg.

Hasta que un día, años después, vencido y deprimido tras perder su trabajo estable en El Nueve, Martín se reencontró con Yiya en lo de Mirtha Legrand. Claudicó, y aceptó en silencio la melosa puesta en escena de una reconciliación y las mentiras de la mujer sobre otro libro que decía que habían escrito juntos. Martín la dejó hacer, resignado.
“Él termina perpetuando lo que quería matar. Saca el libro como catarsis pero a la vez convoca el monstruo”, dirá Rodolfo Palacios. “Yo la inmortalicé. Yo la convertí en leyenda”, dirá Martín, el hijo de la asesina que cometió el crimen perfecto: borrar a las víctimas y convertir el horror en un chiste de sobremesa.
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CHIMENTOS
De la sobreexposición al anonimato: Luis Novaresio estrena “La vida después”, el nuevo ciclo de Infobae Studio
Tras el éxito de Del otro lado en 2025 y consagrarse con el Martín Fierro Digital de Oro 2026, el reconocido periodista presenta un ciclo de entrevistas semanales para explorar las consecuencias psicológicas, el silencio y la reconstrucción personal de quienes tocaron el pico de la fama y luego salieron del foco mediático.
Luis Novaresio presenta La vida después, una nueva serie de entrevistas originales de Infobae Studio que indaga en la realidad de aquellos personajes que fueron protagonistas de un fenómeno masivo y posteriormente salieron de la escena pública. El ciclo, que tendrá frecuencia semanal y estrenará su primer episodio este viernes 7 de agosto en el canal oficial de YouTube de Infobae, propone un espacio de conversación profunda para entender cómo se reconstruye la identidad cuando las luces se apagan.
Tras el impacto de Del otro lado —ciclo donde entrevistó a personas atravesadas por historias de resiliencia y superación—, Novaresio consolidó su liderazgo en las plataformas digitales. Este recorrido tuvo su máximo reconocimiento al ser galardonado con el Martín Fierro Digital de Oro 2026 y la estatuilla a Mejor Periodista. Ahora, su nueva búsqueda narrativa se orienta a explorar el tramo vital que inicia cuando la atención mediática se desvanece por completo.
A diferencia de los formatos tradicionales que reviven el morbo, el objetivo central de esta propuesta es explorar la dimensión humana detrás del mito. ¿Qué ocurre tras el estallido de un éxito desmedido o un hito viral? ¿Cómo se adapta una persona a la rutina cotidiana lejos de la validación constante de las redes sociales? “Todos nos acordamos del pico de éxito, del escándalo, del titular de tapa. Pero nadie pregunta qué pasa después”, sintetiza Novaresio sobre el eje conceptual del programa.
Cada episodio abordará el contraste entre el fenómeno del pasado y el presente silencioso del invitado. El abanico de perfiles incluirá desde personajes icónicos de la cultura pop y “memes humanos”, hasta artistas tras un desvanecimiento del reconocimiento público, una “cancelación” o un fracaso mediático, pasando por deportistas de élite retirados y figuras que debieron rearmar su vida laboral lejos de las cámaras.

Este nuevo programa tiene como objetivo explorar la humanidad de quienes se hicieron virales o fueron protagonistas de hechos mediáticos masivos y luego perdieron la atención del público. ¿Qué pasó con ellos después del pico de fama? ¿Cuál es el costo psicológico de la exposición? ¿Quiénes son hoy?
Cada episodio será una charla íntima en un estudio despojado, donde el periodista, con la capacidad de escucha y empatía que lo caracteriza, indagará en la reconstrucción de la identidad, el duelo por la pérdida de la mirada externa constante y las estrategias para encarar la vida cotidiana en el anonimato. Testimonios directos de quienes, tras haber sido figuras inconfundibles que marcaron la agenda, hoy transitan su vida en un entorno más silencioso.
Con este lanzamiento, Infobae Studio refuerza su compromiso con el periodismo narrativo de alta calidad, apostando por el análisis de los fenómenos culturales y la empatía en tiempos de hiperexposición digital. Historias humanas que trascienden el hecho noticioso puntual y la urgencia del minuto a minuto.

Como bien lo resume el propio Novaresio: “¿Qué se hace cuando se apagan las cámaras y se van los likes? ¿Cómo se reconstruye la vida en el anonimato? En La vida después contaremos historias reales de los que tocaron el cielo con las manos y tuvieron que aprender a caminar con los pies en la Tierra”.
La propuesta invita a reflexionar sobre el impacto de la fama efímera y abre el debate con la audiencia: ¿A quiénes te gustaría volver a ver frente a cámara? ¿Qué personajes considerás que deberían estar en este nuevo ciclo? Podés dejar tus comentarios en las redes de Infobae.
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¡Felicidades! Confirmaron en LAM un nuevo embarazo en el espectáculo sobre una figura de la farándula: «Hay que esperar tres semanas»
El mundo del espectáculo volvió a sacudirse tras una revelación que surgió en LAM y que rápidamente generó revuelo. Sobre el arranque del programa se deslizó una información sensible que, aunque todavía no fue desarrollada en profundidad, ya instaló un fuerte hermetismo.
Todo comenzó cuando Pepe Ochoa lanzó un comentario enigmático que no pasó desapercibido: “El embarazado, confirmado también… te acordas, que me mandaste en la charla”. La frase que le dijo a Ángel de Brito, sin dar nombres, abrió todo tipo de especulaciones.
Ante esa afirmación, el conductor intervino para intentar ordenar la información y dejó en claro que el tema existe, pero que aún requiere cautela. “¿Está confirmado? Bueno, lo podemos contar”. “Hablé con protagonista, hay que esperar tres semanas”, respondió el panelista, dejando entrever que hay una historia concreta detrás.
LOS ENIGMÁTICOS BOMBA QUE ARROJARON EN LAM
Este ida y vuelta generó un fuerte impacto, ya que se trata de una situación cautelosa que, según dejaron entender, involucra a figuras conocidas. Sin embargo, decidieron no avanzar con más detalles hasta que pase el tiempo indicado.
Pero eso no fue todo. Sobre el final del programa, Ochoa sumó otro enigmático que promete dar que hablar en las próximas horas y que también involucra a dos figuras del ambiente.
Según adelantó, se trataría de dos famosas que habrían protagonizado un escandaloso episodio en un local, donde intentaron obtener productos sin pagar, amparándose en su notoriedad. La situación habría escalado a tal punto que intervino la policía y, según sus palabras, fueron retiradas “a las patadas”.
Este segundo tema será desarrollado en Bondi este jueves, donde prometen dar nombres y detalles de lo ocurrido. LAM volvió a instalar varios temas que ya generan expectativa y que seguramente seguirán sumando capítulos.
LAM, Pepe Ochoa, Ángel de Brito
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Qué participantes quedaron en la placa de nominados en Gran Hermano Generación Dorada: la jugada que lo cambió todo
La semana 24 de Gran Hermano: Generación Dorada (Telefe) arrancó con una placa de nominados que, antes de que los participantes pasaran por el confesionario, ya tenía a una de sus integrantes confirmada. Charlotte Caniggia quedó en la cuerda floja desde el inicio de la gala del miércoles 5 de agosto, luego de que Yisela “Yipio” Pintos —líder de la semana y reciente ganadora de la casa— ejecutara la fulminante en su contra.
Una vez que el resto de los jugadores completaron sus votaciones, la placa definitiva quedó conformada por seis nombres: Caniggia, Alejandra Majluf, Solange “Sol” Abraham, Juan “Juanicar” Caruso, Matías Hanssen y Jennifer “Pincoya” Galvarini. La gala de eliminación está prevista para el lunes 10 de agosto.
La dinámica de la noche incluyó una decisión que condicionó el juego antes de que comenzaran las nominaciones. En la gala del martes, los participantes debieron elegir a una de las visitas para dejar fuera de la votación, sin saber el motivo de esa elección. La elegida fue Selva Pérez, y fue el conductor Santiago del Moro quien les reveló las consecuencias: Selva no podría nominar en esta ronda. Esa restricción, sumada a la fulminante de Yipio y a la nominación espontánea de Hanssen, marcó el tono de una gala con varios condicionantes estratégicos antes de que se abrieran los confesionarios.
El detalle de los votos muestra cómo se distribuyeron las preferencias dentro de la casa. Majluf y Sol fueron las más votadas, acumulando 8 puntos cada una. Luego, le siguieron Juanicar y Hanssen, con 7 votaciones en su contra. Finalmente, el último lugar de la placa (siendo que Charlotte ya estaba fulminada) fue para Pincoya, quien solo había recibido dos votos.
La placa de la semana 24 es totalmente negativa, igual que la de la semana anterior, que terminó con la salida de Steffany “Campanita” Pereira en una de las escenas más recordadas de toda la edición. La eliminación de Campanita estuvo lejos de ser un trámite: la participante de origen paraguayo se negó durante varios minutos a abandonar la casa tras perder el versus contra Sol por el 53,30% contra el 46,70% de los votos del público. “No me quiero ir, Biggie, quiero ver qué pasa”, le dijo a la voz del reality, que debió advertirle que, si no salía, sus compañeros recibirían una sanción colectiva. Fue ese ultimátum el que la llevó a cruzar la puerta, tras 76 días dentro de la competencia. Su frase de despedida quedó grabada: “Mi brillo es real y el del resto es sudor”.

La permanencia de Sol generó un nuevo conflicto dentro de la casa. La jugadora festejó a los gritos con una frase que encendió los ánimos: “¡Soy yo sola contra todos ustedes!”. La reacción de Juanicar y Yipio fue inmediata: la siguieron hasta la habitación y le reprocharon su actitud, diciéndole que fue violenta y maleducada en su celebración. Tini intentó mediar sin éxito. Pincoya, que había expresado afecto por ambas jugadoras, prefirió no tomar partido y abrazó a las dos.
El liderazgo de Yipio, que la protege de la nominación esta semana, llegó en circunstancias cargadas de emoción. La noche del martes, la comediante uruguaya ganó la casa del programa al elegir la llave número 84 con una dedicatoria a su padre fallecido. “Por mi papá, era el que jugaba a la timba”, explicó ante Del Moro. Cuando la puerta se abrió al primer intento, Yipio se tiró al piso y gritó: “Papá, te amo. Gracias”. El mecanismo del juego daba dos llaves a los participantes “originales” y una sola al resto, pero la suerte se definió antes de que la mayoría pudiera intentarlo. El premio incluyó, además de la vivienda prefabricada, el liderazgo de la semana 24 con inmunidad y el acceso a tres confesionarios antes de que se conozca la placa oficial.
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