POLITICA
De la indiferencia al abrazo en el Tedeum: la nueva relación entre Milei y Jorge Macri y su proyección al 2027

El abrazo entre Javier Milei y Jorge Macri durante el Tedeum por el 25 de Mayo funcionó este lunes como una de las claves políticas para entender el estado actual de la relación entre la Casa Rosada y el PRO. La escena contrastó con la del año pasado, cuando el Presidente decidió ignorar y dejarle la mano tendida tanto al jefe de Gobierno porteño como a Victoria Villarruel, hoy ausente, al ingreso a la Catedral Metropolitana. Ese gesto ocurrió pocos días después de la elección local del 18 de mayo de 2025, en la que Manuel Adorni ganó en la Ciudad y relegó al PRO al tercer lugar en el distrito que gobierna desde hace casi veinte años.
Aquel Tedeum se produjo en uno de los momentos más delicados para Jorge Macri desde que asumió al frente de la Ciudad. El PRO venía de sufrir una derrota simbólica y política en su principal bastión, mientras La Libertad Avanza consolidaba por primera vez una competitividad electoral real dentro de CABA, un territorio que durante casi dos décadas funcionó como el corazón político, institucional y cultural del macrismo.
Esta vez, el esquema fue distinto.
Jorge Macri asistió a la Catedral, compartió un abrazo afectuoso y el saludo protocolar con Milei —en marcado contraste con la indiferencia que dominó la escena del año pasado— y permaneció dentro del dispositivo institucional y político del oficialismo. Victoria Villarruel, en cambio, quedó afuera del acto por decisión de la Secretaría General de la Presidencia, que conduce Karina Milei. El Arzobispado de Buenos Aires aclaró que la decisión de excluir a la vicepresidenta del Tedeum fue del Gobierno.
La secuencia funcionó como una síntesis del mapa político actual alrededor del Gobierno nacional: la vicepresidenta aparece desplazada del círculo de confianza presidencial, mientras el vínculo entre el jefe de Gobierno porteño y la Casa Rosada se mueve dentro de una lógica de tensión, competencia, negociación y convivencia simultánea.
Ese equilibrio explica buena parte del proceso político que Jorge Macri empezó a desarrollar después del golpe electoral de 2025.
El jefe de Gobierno ya está lanzado de lleno a su proyecto de reelección y, según pudo reconstruir Infobae, considera que el principal desafío político del PRO ya no pasa solo por enfrentar al peronismo porteño o a la izquierda, sino por evitar que la lógica nacional de La Libertad Avanza absorba los liderazgos territoriales y los gobiernos locales.
La Ciudad ocupa ahí un lugar central.
En el macrismo existe una convicción: si el PRO pierde CABA, no pierde solo un distrito electoral. Pierde el núcleo identitario del proyecto político que llevó a Mauricio Macri a la Presidencia en 2015 después de haber construido desde 2007 una experiencia de gestión propia en la Ciudad.
Por eso Jorge Macri utiliza hoy la experiencia electoral de 2025 como ejemplo de la conveniencia política de una articulación futura entre el PRO y La Libertad Avanza rumbo al 2027.
La secuencia de resultados ocupa un lugar importante en esa lectura.
En la elección porteña del 18 de mayo, La Libertad Avanza obtuvo alrededor del 30% y el PRO cerca del 16%. Sumados, ambos espacios alcanzaron aproximadamente el 46%.
Meses después, cuando compitieron juntos en la elección nacional de octubre, la alianza entre el PRO y La Libertad Avanza alcanzó el 47% en Diputados y el 50% en el Senado.
En el entorno del jefe de Gobierno interpretan esos números como una demostración concreta de que ambos espacios, juntos, ampliaron el volumen electoral que habían mostrado por separado en la Ciudad.
Pero esa conclusión no deriva, según la mirada de Jorge Macri, en una absorción automática del PRO por parte de La Libertad Avanza. Al contrario: el alcalde porteño cree que el macrismo necesita preservar identidad política, volumen territorial y capacidad de negociación propia para discutir desde una posición de fortaleza con el oficialismo libertario.
Ahí aparece uno de los ejes más importantes de su estrategia: la defensa de las PASO.

Jorge Macri está decidido a sostener las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias en la Ciudad de Buenos Aires y considera que la ofensiva libertaria para eliminarlas difícilmente prospere en el Congreso.
La discusión tiene un contexto político amplio. El Gobierno nacional impulsa una reforma electoral que incluye como ejes centrales la eliminación de las PASO y el proyecto de Ficha Limpia. La Casa Rosada sostiene que las primarias implican un gasto excesivo y obligan al electorado a intervenir en la vida interna de los partidos.
Pero en la Ciudad el escenario político es distinto.
El PRO, el radicalismo, el peronismo y la izquierda coinciden en sostener el sistema. Cerca de Jorge Macri consideran que la posición libertaria sigue siendo minoritaria dentro del ecosistema político porteño y observan que incluso Juan Manuel Olmos, el principal articulador político que tiene hoy el peronismo —con diálogos abiertos con todos los sectores del PJ—, no está dispuesto a resignar una herramienta que le permite ordenar tensiones múltiples dentro del peronismo de CABA.
En el macrismo interpretan que las PASO le permiten al peronismo administrar, al mismo tiempo, la presión de sectores de izquierda —en particular, una eventual candidatura de Myriam Bregman— y el crecimiento de Horacio Rodríguez Larreta sobre un electorado socialdemócrata que históricamente también dialogó con sectores peronistas de la Ciudad.
La tensión también atraviesa al peronismo bonaerense.
En el PRO observan que Axel Kicillof enfrenta un equilibrio delicado entre los intendentes territoriales, las demandas políticas del kirchnerismo duro y el liderazgo todavía gravitante de Cristina Kirchner.
La discusión por las re reelecciones de los intendentes ocupa un lugar central dentro de esa disputa de poder.
Según la lectura de Jorge Macri, si los jefes comunales recuperan las reelecciones indefinidas, Kicillof necesitará unificar el calendario bonaerense con la elección nacional para garantizar el alineamiento político detrás de su proyecto presidencial rumbo al 2027.

La provincia de Buenos Aires ocupa un lugar decisivo dentro de la mirada estratégica del PRO y también del oficialismo nacional. En el macrismo consideran que, sin un resultado competitivo en territorio bonaerense, la posibilidad de éxito de Javier Milei en un proyecto reeleccionista entra rápidamente en una zona de incertidumbre política.
Y ahí aparece un nombre que cerca de Jorge Macri observan con atención: el ministro del Interior, Diego Santilli.
En el PRO consideran que Santilli es hoy uno de los dirigentes con mayor nivel de articulación política entre el oficialismo y sectores del macrismo, en particular con Karina Milei. A la vez, lo ubican entre los candidatos con mayores posibilidades de construir una propuesta competitiva frente al peronismo en la provincia de Buenos Aires.
Toda esa discusión excede la Ciudad y se conecta con otro de los proyectos políticos que Jorge Macri impulsa dentro del PRO: la idea de un “súper domingo” electoral para el año próximo.
El esquema contempla elecciones simultáneas en distritos como Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza, Corrientes o Chubut, con el objetivo de obligar a La Libertad Avanza a dividir recursos políticos, liderazgo nacional y capacidad organizativa en múltiples territorios al mismo tiempo.
La lógica que imaginan en el PRO es defensiva y territorial.
Mientras el Gobierno nacional debería dispersar esfuerzos en distintas provincias de manera simultánea, cada distrito podría concentrar su estructura política sobre una sola elección local, con liderazgos consolidados y capacidad propia de movilización.

La experiencia de 2023 ocupa un lugar importante en esa mirada. Milei tuvo desempeños extraordinarios en las PASO, la elección general y el balotaje presidencial, pero La Libertad Avanza mostró mayores dificultades para construir proyectos provinciales competitivos frente a gobernadores, intendentes y estructuras territoriales consolidadas.
Según pudo reconstruir Infobae, Jorge Macri imagina incluso un calendario separado de la elección nacional, ubicado entre junio y julio, para evitar que la dinámica presidencial absorba por completo la discusión distrital.
La estrategia no implica una ruptura con Milei ni un replanteo total de la relación con La Libertad Avanza.
En el PRO porteño hablan de una lógica de convivencia competitiva: preservar identidad política propia, defender gobiernos territoriales y mantener, al mismo tiempo, canales de entendimiento con sectores del oficialismo.
Esa dinámica atraviesa también la relación entre Mauricio Macri y Javier Milei.
Jorge Macri cree que el ex presidente busca revitalizar al PRO y devolverle musculatura política para negociar desde una posición de fuerza, sin resignar autonomía ni quedar absorbido por el oficialismo libertario.
Según esa mirada, Mauricio Macri mantiene tensiones con Milei más vinculadas a las formas políticas, los estilos de conducción y el manejo del poder que al rumbo económico o al proceso de cambio impulsado por el Gobierno nacional.

Dentro del PRO no descartan que en algún momento exista una candidatura presidencial propia que compita con La Libertad Avanza, pero hoy la hipótesis dominante sigue siendo otra: repetir el esquema de 2025, con tensiones previas, disputas territoriales y, finalmente, acuerdos electorales en la elección nacional.
Mientras tanto, la relación con el Gobierno nacional mantiene una dinámica de cooperación en áreas sensibles.
El vínculo entre Jorge Macri y el ministro de Economía, Luis Caputo, es uno de los principales canales de articulación entre la Ciudad y la Casa Rosada.
En el PRO destacan el acuerdo alcanzado para compensar, mediante bonos, la deuda que Nación mantenía con la Ciudad y la reciente colocación de deuda porteña a una tasa inferior al 7,4% anual. En el Gobierno porteño interpretan ese dato como una señal positiva hacia el mercado y hacia la administración local.
Pero el principal desafío electoral del jefe de Gobierno sigue dentro del universo libertario.
En el PRO observan que, después del deterioro político de Manuel Adorni por las investigaciones vinculadas a su patrimonio y sus viajes al exterior, La Libertad Avanza empezó a instalar a Patricia Bullrich como posible candidata en la Ciudad.
Cerca de Jorge Macri, sin embargo, no consideran inevitable esa definición.
El jefe de Gobierno cree que Bullrich empezó a mostrar ciertos matices respecto de las posiciones más duras del mileísmo para preservar capital político propio y autonomía hacia adelante.
Y ahí aparece una de las dudas que observan en el PRO: cuánto espacio tiene, dentro del esquema político que administra Karina Milei, una candidata con volumen propio y autonomía relativa.
La secretaria general de la Presidencia ocupa hoy un rol central dentro del oficialismo. En el PRO la describen como la principal ordenadora de candidaturas, alineamientos y acuerdos políticos alrededor del Presidente.

Por eso consideran que la definición final sobre Patricia Bullrich dependerá, en última instancia, del propio Javier Milei.
Mientras esa discusión se desarrolla, Jorge Macri apuesta a reconstruir su competitividad electoral a través de mejoras sensibles en la gestión porteña, con el objetivo de recuperar el vínculo cotidiano entre el PRO y los vecinos después del impacto político del 18 de mayo de 2025.
En el Gobierno porteño admiten que, después de la salida de Horacio Rodríguez Larreta, existió un período de reordenamiento interno que derivó en problemas de gestión visibles para el electorado.
Y la nueva etapa busca reconstruir la relación entre el vecino y la experiencia cotidiana de la Ciudad.
Villa Devoto ocupa un lugar importante dentro de esa estrategia.
La remodelación integral del Hospital Zubizarreta es vista en el Gobierno porteño como una intervención de impacto directo sobre un barrio que mantiene una relación histórica con el hospital.
La obra incluye ampliación, nuevos edificios y una refuncionalización general del complejo.
Lo mismo ocurre con la limpieza urbana.
Después de detectar un deterioro fuerte en el servicio, el Gobierno porteño endureció las condiciones sobre las empresas recolectoras: multiplicó multas, demoró pagos y trasladó el control político del contrato desde un ministerio hacia la órbita directa del jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny.
Además, Jorge Macri ya decidió que este mismo año enviará los nuevos pliegos para el contrato de basura y limpieza de la Ciudad para los próximos 30 años.
Las empresas recibieron una advertencia concreta: quienes no cumplan con los estándares exigidos podrían quedar afuera de la futura licitación.

En el PRO interpretan que el electorado porteño volvió a poner el foco sobre cuestiones vinculadas a la experiencia cotidiana de la Ciudad: limpieza, seguridad, espacio público, tránsito, circulación y personas viviendo en la calle.
Ahí aparece otro de los temas que Jorge Macri considera centrales para la próxima etapa de gestión: la reforma de la Ley de Salud Mental.
El jefe de Gobierno está decidido a involucrarse personalmente en el debate para habilitar herramientas de intervención sobre personas con consumos problemáticos o cuadros psiquiátricos graves que hoy permanecen viviendo en la calle sin posibilidad de internación.
Toda esa agenda convive con una convicción política que atraviesa hoy al PRO porteño: la idea de que la Ciudad sigue teniendo mayor afinidad con un modelo de gestión urbana, territorial y moderada que con los extremos políticos, tanto libertarios como kirchneristas.
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POLITICA
Los caprichos de Trump y el riesgo para Milei

En la ronda electoral del año que viene, el riesgo de la polarización y la incertidumbre del péndulo puede ser mayor que lo esperado. El orden macroeconómico que hasta ahora logró el Gobierno parece alejar ese riesgo, pero no necesariamente. Primero, porque no está claro que la derechización que se inició con la Argentina de Javier Milei en 2023 sea un proceso cumplido y asentado, cuya reproducción esté garantizada en una eventual reelección en 2027. La polarización es un riesgo eterno. Segundo, porque a esa duda se superpone un patrón electoral que se viene repitiendo en América Latina: la dificultad de los oficialismos para reelegir, sea de izquierda como de derecha. Tercero, porque no está claro el impacto de la elección de medio término en Estados Unidos si llega a perder Donald Trump, y el impacto en la estabilidad de la derecha transnacional: son tiempos de aceleración de los procesos globales.
El aleteo de una mariposa agita cambios impensados a un ritmo hiper globalizado en su efecto contagio: Trump es la pieza central de la naturalización de la derecha de nuevo cuño, Milei entre ellas. ¿Debilitado el enclave Trump, se debilitará el sistema de derecha como en efecto dominó? ¿El mundo según Trump llega a su fin? La cuestión es si el electorado de Estados Unidos agotó o no su paciencia con la discrecionalidad trumpista, o todavía le da margen. El episodio mundialista de la tarjeta roja anulada es la última excentricidad del sistema Trump capaz de romperlo todo. Trump reducido a una fuerza de destrucción que ya no alcanza la etapa creadora. El capricho del poder como modus operandi.
Ayer, los anuncios del equipo económico se movieron dentro de la rigidez de esa cancha electoral polarizada, al menos de miedos polarizados, con telón de fondo regional y global desafiante. Luis Caputo presentó un plan financiero con un objetivo claro: reducir al mínimo las chances de shocks externos, pero sobre todo internos, es decir, políticos, en la paz mileísta de 2027. La palabra clave es “blindaje electoral”. Si en años de incertidumbre electoral a los argentinos les preocupa el dólar, Caputo aseguró tener los dólares suficientes para cubrir las obligaciones financieras hasta después de la elección presidencial.
La polarización que conviene
Pero los riesgos electorales son estructurales. 2027 es sinónimo de incertidumbre porque a la Argentina le falta alcanzar una conquista esencial: un modo sostenible de polarización. Una polarización que conviene, es decir, que haga correcciones en los márgenes de la visión de país, pero que mantenga un núcleo duro de racionalidad sin importar en cuál extremo del péndulo se encuentra. El problema no es tanto la polarización, sino la calidad de los polos.
En ese caso, el modelo puede ser Uruguay. Lo sintetiza bien el doctor en Ciencia Política Andrés Schipani: una opción de izquierda que logró “reformas igualitarias y capitalismo vibrante”. Su análisis pone el foco en el Frente Amplio, la izquierda uruguaya, y la figura de Tabaré Vázquez. Entre 2005 y 2020, el polo izquierdo del péndulo uruguayo gobernó con una mezcla única de racionalidad macroeconómica y políticas igualitarias. En ese período, el salario real creció un 62,5 por ciento sin crisis inflacionaria y la pobreza bajó del 32,5 al 8 por ciento. Al mismo tiempo, se mantuvo una política macroeconómica con estabilidad cambiaria, inflación y déficit relativamente bajos; hubo autonomía del Banco Central; se fomentó activamente la inversión privada. Con la izquierda uruguaya en el poder, explotó, en palabras de Schipani, la inversión extranjera directa: entre 2008 y 2018 estuvo entre los tres países de la región que más inversión extranjera directa recibieron. Respecto del PBI, la inversión extranjera pasó del 2,7 por ciento entre 1997 y 2007, al 5,1 por ciento entre 2008 y 2018. Entre 2005 y 2015, Uruguay tuvo una de las dos tasas más altas de crecimiento de la región: 4,5 por ciento promedio anual.
El péndulo corrido al extremo izquierdo, pero de una izquierda con racionalidad macroeconómica, y con resultados capitalistas y distributivos palpables. Es decir, una polarización razonable con consensos macro de extremo a extremo.
En cambio, disipada la niebla política del caso Adorni, la Argentina se vuelve a enfrentar con su destino sudamericano, que no es el uruguayo. El escenario electoral 2027 está aquí y mete presión con el riesgo de un nuevo envión en sentido opuesto del péndulo argentino más temido. Una especie de condena estructural a una alternancia en continuado entre los extremos de una polarización inevitable, un peronismo pro déficit y de pretensión distributiva versus un no peronismo pro racionalidad macro. El primero ya dio pruebas contundentes de su fracaso; el segundo todavía tiene que demostrar sus logros plenos: faltan piezas de la maquinaria macro, que todavía no están aceitadas, y la parte del beneficio para todos, el éxito en el bolsillo de la gente. En la versión mileísta, la maquinaria macro debería completarse con justicia social indirecta, es decir, sin distribucionismo ni desarrollismo de Estado. Ese hueco es la oportunidad sobre la que podría colarse el polo opuesto.
“Falta que el crecimiento llegue a los ciudadanos de a pie, al comercio de la esquina”, reconoció Diego Santilli el fin de semana, desde su recién estrenado sillón de jefe de Gabinete. Toda una señal de la narrativa del Gobierno en la nueva etapa que encara hacia 2027: el fin de la negación de las deudas pendientes de su visión económica, y el reconocimiento del esfuerzo sostenido de la gente, a la que tiene que darle respuestas económicas si quiere tener chances electorales.
Trump y la otra “extracción”
Entre los shocks externos está la suerte electoral de Trump este año. Trump inauguró 2026 acuñando un término geopolítico: “extracción”. La operación quirúrgica que acabó con Nicolás Maduro preso en Estado Unidos terminó de enterrar una época de gobernanza internacional basada en el diálogo multilateral y la diplomacia como un mecanismo clave. Un tejido inter Estados reemplazado por la discrecionalidad y la voluntad política y de acción de un solo Presidente. Una operación efectiva para resolver el problema Maduro, pero que todavía deja pendiente el problema Venezuela.
El fin de semana, el modo Trump expandió sus horizontes y se metió con el universo del fútbol. La escalada parece superficial, pero no lo es: implica una alteración de las lógicas de una institucionalidad futbolera mundial más estable aún que la de los Estados nacionales que compiten en la Copa del Mundo. Trump “extrajo” la tarjeta roja a Folarin Balogun, el capitán de la selección de Estados Unidos, sin molestarse en disimularlo y sin pretender dar buenos argumentos: “No sabía qué demonios era una tarjeta roja”, dijo, sin vueltas, en una presentación pública donde reconoció el llamado a la FIFA para presionar.
La jugada desvergonzada de Trump también implicó la intervención de un mercado como el del fútbol que mueve millones basados en una regla: que la competencia mundialista se da dentro de las leyes de la meritocracia deportiva. El fútbol tiene historias de arbitrariedades comprobadas o sospechadas, pero no un caso de injerencia a cielo abierto del Presidente del hegemón global. Un cambio de época.
Con esa movida, la locura política de Trump impacta en la emoción de millones de personas en todo el mundo: un ataque a un componente central de la política, la emocionalidad de la gente. Lo que parece permanente se resquebraja a toda velocidad: con la jugada de Trump para eliminar la tarjeta roja, la arbitrariedad trumpista alcanzó escalas globales y emocionales no calculadas. En noviembre, el sistema Trump, cada vez más expuesto como una trama de discrecionalidad en todos los frentes, será puesto a prueba en las urnas. Las encuestas no lo acompañan.
Hoy, la discrecionalidad de Trump cuenta a su favor con un requisito político: mayorías republicanas tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. El Congreso de Estados Unidos casi como una escribanía trumpista. En noviembre, tiene que reproducir esas mayorías. No es fácil, sobre todo con un legado ya en su haber. Para el oficialismo, la Cámara de Representantes es el componente crítico en una elección de medio término: desde 1938, de las veintidós elecciones legislativas realizadas, los oficialismos perdieron veinte elecciones. Los dos triunfos, según un análisis de Brookings Institution, el respetado think tank con sede en Washington, se dieron en circunstancias excepcionales: en 1998 y en 2002, con Bill Clinton y con George W. Bush como presidentes, ambos con una imagen positiva altísima luego del intento de impeachment en el caso de Clinton y del atentado a las Torres Gemeles, en el caso de Bush.
El nivel de aprobación de la gestión del presidente es, precisamente, la otra variable predictiva: a mayor aprobación, menor la pérdida de representantes que sufre el oficialismo. Ni la historia electoral ni la imagen positiva, muy baja, de Trump auguran, al menos hoy, un buen desempeño. Según The Economist, la aprobación de Trump muestra un neto negativo de 21 puntos. El 59 por ciento lo desaprueba; el 37 por ciento lo aprueba; el 5 por ciento no sabe. En el manejo de la inflación, el neto negativo es de 43 puntos, el menor de su mandato.
La cuestión es si en 2027, en la Argentina, acelera la opción Milei o recrudece el riesgo de un peronismo pro déficit, el polo más complejo, alejado de la racionalidad del polo de izquierda uruguayo. Hoy, Milei tiene una batería de antídotos para resistir el movimiento del péndulo al extremo contrario. Uno de ellos es una gradual recuperación de la agenda política y legislativa y de la narrativa pública: con la poda del caso Adorni, ahora diputados y senadores libertarios se animan a hablar en público y los ministros dan conferencias de prensa. Así fue ayer con Luis Caputo y el equipo económico: llegó la hora de recuperar la palabra y controlar la conversación. Los logros económicos de las últimas semanas, inflación otra vez a la baja y riesgo país en caída, justifican que la economía esté en el eje de esa estrategia.
El otro antídoto es la dispersión de la opción extrema, el perokirchnerismo. Pero nada augura que esa interna sin conducción no logre unificarse en 2027. Puede no asumir la ambición, casi imposible, de construir una oferta electoral con chances de gobernabilidad sostenible, pero sí con chances de llegar al poder. La incertidumbre es alta. Hasta Trump juega.
Se cayó el único juicio abreviado de un “ñoqui” del caso Chocolate: no aceptó que le impidan volver a ser empleado público,anuncios del equipo económico,Diego Santilli,Luciana Vázquez,Javier Milei,Donald Trump,Mundial 2026,Conforme a,Javier Milei,,LN+. Luis Caputo: “La gente se puede quedar tranquila que la inflación va a seguir a la baja”,,Ajuste. Las transferencias nacionales a las provincias se hunden y complican la negociación con los gobernadores,,Reservas, bonos, FMI y privatizaciones. Punto por punto, el plan de Caputo para llegar a las elecciones de 2027 con los pagos de la deuda cubiertos
POLITICA
Santiago Caputo recibió al vicepresidente de Fujimori en Casa Rosada con el fin de profundizar una alianza regional de derecha

Tras el ascenso de dos aliados ideológicos en Perú y en Colombia, el Gobierno busca consolidar un bloque regional alineado con las ideas de Javier Milei. Con ese objetivo, el asesor presidencial Santiago Caputo recibió este lunes en la Casa Rosada al vicepresidente electo de Keiko Fujimori, Luis Galarreta, en la previa del posible viaje del Presidente a Lima para la asunción de la nueva mandataria.
Según pudo saber TN, Galarreta fue invitado a Balcarce 50 por el propio Caputo con la intención de hablar sobre lo que en el Gobierno consideran “una oportunidad única” en la región por la aparición en simultáneo de diferentes líderes que comparten los mismos conceptos que Milei. El liberalismo económico, la defensa de la propiedad privada y el rechazo a la cultura woke, son algunas de esas premisas.
Santiago Peña en Paraguay; Rodrigo Paz en Bolivia; Daniel Noboa en Ecuador; José Antonio Kast en Chile; Nayib Bukele en El Salvador; Nasry Asfura en Honduras; Luis Abinader en República Dominicana; Laura Fernández en Costa Rica; y José Raúl Mulino en Panamá integran el bloque ideológico al que en las últimas semanas se incorporaron Keiko Fujimori en Perú y Abelardo de la Espriella en Colombia.
En ese contexto, la reunión entre Caputo y Galarreta —quien se perfila como una figura fuerte en el Gobierno de Fujimori— giró en torno a las posibilidades de colaboración regional, las diferentes oportunidades que aparecen en el contexto geopolítico actual y la necesidad de “frenar cualquier intento de avance de la izquierda en la región”.
Con fines similares, el asesor presidencial viene de mantener encuentros reservados con Santiago Peña y su vicepresidente, Pedro Alliana, en Paraguay; mientras que en Argentina recibió al principal asesor de José Antonio Kast, Cristian Valenzuela, y al embajador de Chile en el país, Gonzalo Uriarte Herrera.
Si bien en el Gobierno aclararon que por el momento no se trabaja en realizar una cumbre de líderes en la Argentina, confían en que estos encuentros se produzcan orgánicamente por la propia sintonía de los mandatarios.
En ese sentido, aunque fuentes oficiales todavía no confirman la presencia de Javier Milei en las asunciones de Fujimori y De la Espriella —el 28 de julio y el 7 de agosto, respectivamente—, en Casa Rosada hay expectativas de que allí puedan confluir los principales representantes de este bloque regional que se impulsa desde el Gobierno.
Como un guiño a su participación, Milei reposteó en sus redes una publicación del medio digital La Derecha Diario titulada “líder de la nueva derecha”, donde se adelantaba la presencia del mandatario en ambas ceremonias para brindar su apoyo al giro ideológico que atraviesan Perú y Colombia.
Leé también: El Gobierno analiza limitar el mandato del Procurador General y acelera el plan para cubrir vacantes en la Justicia
“Perú sale del socialismo. El pueblo peruano se suma a Colombia y ha enviado un mensaje claro: la región quiere volver al camino de la libertad y la seguridad”, manifestó Milei en sus redes luego de la confirmación del triunfo de Fujimori. Y proclamó: “La libertad avanza en toda América Latina y ya no hay vuelta atrás”.
Santiago Caputo, Keiko Fujimori, Perú
POLITICA
Agentes del FBI y fiscales federales toman testimonios para investigar operaciones financieras de la AFA en Estados Unidos

En pleno desarrollo del Mundial de Fútbol en Estados Unidos, fiscales federales y agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) comenzaron a tomar testimonios sobre las operaciones financieras de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en ese país, confirmaron a dos fuentes con conocimiento directo de lo ocurrido.
Los investigadores del Departamento de Justicia buscan comprender cómo operó la entidad que preside Claudio “Chiqui” Tapia en Estados Unidos, cómo canalizó cientos de millones de dólares a través de su sistema financiero y si parte de esas operaciones pudo dar lugar a delitos bajo jurisdicción norteamericana.
Una de esas reuniones tuvo como protagonista al empresario Guillermo Tofoni. Se realizó la semana pasada por una plataforma de videoconferencia similar a Zoom y se extendió durante tres horas, pudo reconstruir este medio. Del encuentro participaron fiscales y agentes del FBI radicados en Washington DC y Miami, que analizan si determinadas operaciones vinculadas con la AFA pueden configurar delitos como lavado de activos o fraude mediante el sistema bancario estadounidense.
Consultado por , Tofoni prefirió no confirmar ni desmentir esa reunión reservada desde Miami. Pero según pudo reconstruir este diario, los investigadores estadounidenses buscan testigos con conocimiento directo de lo ocurrido durante la gestión de Tapia y Pablo Toviggino al frente de la AFA y de TourProdEnter LLC, la empresa del productor teatral Javier Faroni que administró el cobro de contratos comerciales de la entidad en el exterior.
Entre los posibles testigos, los investigadores del Departamento de Justicia también analizan convocar a exfuncionarios del gobierno de Javier Milei que tuvieron acceso a información sensible sobre la AFA o intervinieron, controlaron o supervisaron sus operaciones durante los últimos años.
La investigación preliminar en Estados Unidos comenzó a gestarse durante 2025. Está a cargo de al menos tres fiscales federales: Patrick Gushue y Christopher Ting, radicados en Washington DC, y Michael Berger, en el distrito Sur de Florida, según reveló a fines de mayo.
Gushue integra la Unidad de Integridad Bancaria del Departamento de Justicia y dirige el Programa Piloto de Premios para Denunciantes Corporativos. Ting, incorporado recientemente a esa cartera tras desempeñarse en el estudio Latham & Watkins LLP, participó en investigaciones vinculadas con delitos financieros. Berger, por su parte, se desempeña como abogado litigante senior en la Fiscalía Federal para el distrito Sur de Florida y llevó adelante, entre otros, el caso que terminó con la condena del excontralor general de Ecuador Carlos Ramón Polit Faggioni por lavado de activos en Miami.
Los tres fiscales comenzaron a poner el foco en las actividades de TourProdEnter LLC desde que esa empresa asumió como agente de cobro de los contratos que la AFA firmó con patrocinadores y otras compañías. En particular, procuran reconstruir el recorrido de los fondos administrados por Faroni y su esposa, Erica Gillette, a través del sistema financiero estadounidense.
consultó formalmente al Departamento de Justicia sobre el estado de la pesquisa que desarrollan los fiscales Gushue, Ting y Berger -que puede incluir requerimientos de documentación a bancos y empresas, además de entrevistas con personas con conocimiento directo o indirecto de las operaciones analizadas-, pero al cierre de esta edición no obtuvo respuesta.
Desde la AFA, en tanto, comenzaron a moverse en Estados Unidos. El denominado “embajador” de la entidad para América del Norte, Tomás Regalado, y el penalista argentino Mariano Lizardo participaron en un foro sobre fútbol, corrupción y justicia que organizó el Interamerican Institute for Democracy, en Miami, el miércoles pasado. Reclamaron respeto por la presunción de inocencia. “Las medidas de investigación por sí solas no determinan responsabilidad ni culpabilidad”, indicó Regalado.
Las cuentas de TourProdenter
Según documentación que obtuvo y analizó durante los últimos meses y reveló a fines de 2025 y principios de este año, Gillette y Faroni —exlegislador bonaerense del Frente Renovador— movieron al menos cientos de millones de dólares a través de cuentas abiertas en cinco entidades financieras estadounidenses: Citibank, Synovus, Bank of America, JP Morgan y PNC Bank.
A través de esas cuentas, TourProdEnter LLC administró al menos US$260 millones correspondientes a ingresos de la AFA, aunque —de acuerdo con los registros bancarios analizados por — sólo una parte de esos fondos puede vincularse de manera directa con gastos operativos identificables de la entidad que preside Tapia. Otros US$ 57 millones se distribuyeron entre distintas sociedades y beneficiarios cuya justificación económica no surge de la documentación relevada por este diario.
Entre esas transferencias figuran giros por decenas de millones de dólares hacia sociedades que, según la documentación analizada por , no registran una contraprestación identificable y eran controladas por personas que, de acuerdo con registros oficiales consultados por este diario, percibían planes sociales y residían en Bariloche o en la ciudad de Buenos Aires. También aparecen pagos dirigidos a dos sociedades vinculadas con Toviggino y su familia —SOMA SRL y Cabello SRL—, así como a la pareja del dirigente y a integrantes de la familia de un supuesto “guía espiritual” de la selección argentina.
Capítulo previo
El interés de las autoridades estadounidenses por las operaciones financieras de la AFA tuvo un antecedente varios meses antes del inicio de esta investigación preliminar, según reconstruyó . En septiembre de 2024, el Ministerio de Seguridad, entonces conducido por Patricia Bullrich, transmitió a funcionarios estadounidenses información sobre posibles focos de riesgo vinculados con la entidad deportiva, luego de una reunión mantenida con Tofoni, quien promovió los “discoveries” judiciales que permitieron obtener información bancaria sobre TourProdEnter LLC que, de otro modo, habría permanecido bajo reserva.
En aquel momento, los agentes del FBI concluyeron que el conflicto entre Tofoni, Tapia y la AFA no presentaba elementos suficientes para justificar la apertura de una investigación criminal en Estados Unidos. Ese escenario comenzó a modificarse después de que revelara, desde fines de diciembre pasado, un entramado de operaciones financieras, bancarias y societarias con eje en el estado de Florida.
La investigación periodística mostró que TourProdEnter LLC operó como vehículo de cobro de los contratos internacionales de la AFA, canalizando cientos de millones de dólares provenientes de multinacionales como Adidas (US$60 millones) y Warner (US$40 millones) durante los años en que la Argentina mantenía fuertes restricciones cambiarias y coexistían múltiples cotizaciones del dólar.
De acuerdo con ese contrato, vigente hasta diciembre de este año, la empresa de Faroni y Gillette percibió el 30% de todos los ingresos internacionales de la AFA, una vez descontados los impuestos, durante los últimos cuatro años. Además, cobró una comisión equivalente al 10% de los egresos vinculados con la logística de esas operaciones.
Esas operaciones forman parte de la documentación que hoy analizan el Departamento de Justicia y el FBI para determinar si corresponde avanzar hacia una investigación penal formal bajo jurisdicción estadounidense.
Francisco Olivera,Hugo Alconada Mon,Conforme a
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