POLITICA
Diego Santilli y el mapa electoral de 2027

A veces se reconfigura todo un tablero con solo mover una pieza. Ocurre tanto en el ajedrez como en el juego del poder. La Argentina ve con un ojo el Mundial de fútbol y con el otro un nuevo organigrama que se gesta dentro del oficialismo.
La designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete entraña muchos significados. Uno de ellos, muy importante: su proyección sobre el formato electoral para las elecciones de 2027. Se puede intuir cuál es la demanda electoral, lo que la gente espera de la política para el año que viene, pero no tanto la oferta, es decir, lo que la política le presentará al electorado. La elección de Santilli para la Jefatura de Gabinete anticipa una posible respuesta a ciertos interrogantes: ¿cuál será el formato del no peronismo? ¿Irá dividido? ¿Irá unificado? De estas preguntas depende la reelección de Milei.
El Presidente quedó arrinconado por lo que él llamaría “la vieja política”. Quien llegó al poder con un discurso contra la casta, quedó enredado en los últimos días, por la crisis encarnada por Manuel Adorni, en movimientos clásicos del poder convencional. Estuvo también condicionado por dos Bullrich. Por un lado, la jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado, quién reveló algo que no era tampoco un secreto: es una profesional, que conoce perfectamente la dinámica del juego, los pasos que hay que dar y tiene capacidad de previsión. La exministra de Seguridad le advirtió de antemano a la Casa Rosada que en Adorni había un problema difícil de superar. Al final, el Gobierno, que hizo caso omiso a las observaciones de Bullrich, se encontró con la muralla del Senado. O de Bullrich.
La razón principal por la que Milei debió entregar una pieza tan preciada para él como lo era Adorni reside en que la Cámara alta había resuelto voltear al exfuncionario si aparecía por el Congreso. Planeaban una moción de censura, que terminaría con el Jefe de Gabinete. Para el Presidente y LLA, el precio a pagar era muy alto. Desde la visión economicista del Ejecutivo, la remoción de Adorni hubiera sido una señal que los mercados recibirían como la prueba de una incapacidad del Gobierno para controlar el Parlamento.
El Milei de hoy es distinto al de 2024. Cuando su movimiento era novedad, los líderes de La Libertad Avanza planteaban una idea bastante heterodoxa en términos políticos: hablaban del “principio de revelación”. Si perdían, también ganaban. En su derrota ponían en evidencia a una casta que prentedía obstruirlos. Este concepto, entre romántico y disparatado, fue sustituido por una noción mucho más clásica: hay que ganar, sancionar leyes y garantizar el funcionamiento del Senado, principalmente para la cobertura de una cantidad inusual de vacantes judiciales.
El segundo Bullrich en escena es Esteban, exsenador y exministro de Educación de Macri. La semana pasada escribió una carta dirigida al expresidente y líder de Pro. En ella, renunció a su afiliación al partido, del que fue uno de los fundadores. Arguyó que, en la medida en que Pro no fue todo lo severo que tenía que ser en Diputados para avalar la interpelación a Adorni, se dejaron de lado los principios básicos de su existencia como partido. La carta fue un cañonazo que limitó el poder de negociación de Pro con el oficialismo. Hubo una contestación débil e insuficiente para Bullrich: no era posible sancionar al entonces jefe de Gabinete porque hubiesen coincidido con el kirchnerismo. Nunca es una buena justificación que se desiste de defender determinado valor porque se quedaría junto a tal o cual.
Adorni queda como una suerte de unidad de medida de la derrota de la Casa Rosada, con Karina Milei como la principal perdedora. El exfuncionario deberá ahora rendir cuentas ante la Justicia. Su destino están en manos del fiscal federal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo.
Para entender por qué Adorni fue sostenido con tal tozudez, hay que recurrir a su carta de renuncia. El documento es revelador respecto de la percepción del Poder Ejecutivo sobre su situación. Da incluso la sensación de que no fue escrita por él. En el escrito, Adorni explica que su salida se corresponde con una especie de “cansancio moral” consecuencia del nivel de exposición pública que tuvo por los escándalos que protagonizó.
Quizás la obsecuencia sea la clave por la que los Milei lo arroparon inclusive más allá de lo razonable. Porque a lo largo de todo el documento, hay una obsesión por halagar al Presidente, exaltar su figura y lamentar que su renuncia vaya en contradicción con su voluntad. Esta propensión de echar incienso sobre Milei hace juego con los planteos de otros protagonistas del microclima del palacio. Entre ellos, Santiago Caputo, el mago del Kremlin, quien suele caracterizar a Milei como un emperador y a la Argentina como el Imperio Romano. La tendencia rememora una afirmación del filósofo español Julián Marías quien, refiriéndose al franquismo, dijo: “El grado de autoritarismo de un régimen se mide por el nivel de obsecuencia que demanda”. En una respuesta simplificada, tal vez al Presidente le resultaba difícil deshacerse de un funcionario que lo tratababa como Adorni en esa carta.
Un segundo rasgo a destacar en el escrito que compartió Adorni recae en la explicación que ofrece sobre por qué da un paso al costado. Enumera una cantidad de delitos que se le atribuían, muchos de los cuales nunca nadie mencionó. Pero, sobre todo, hizo mención a una motivación que sabía que el principal destinatario de la misiva, Milei, iba a considerar razonable, comprensible y natural: el acoso de la prensa, la conspiración mediática. “Usted sabe todo lo que he sufrido durante todo este tiempo. Los interminables ataques mediáticos que he soportado me han llevado a tener que pedirle que esta vez me acompañe, para poder cerrar este ciclo en pos de protegerme a mí y a mi familia. Las operaciones mediáticas han ido al extremo, no sólo contra mí, sino contra mi mujer, mis pequeños hijos, mis amigos, mi familia y hasta mis vecinos y allegados”, escribió el exjefe de Gabinete.
Es destacable que todo lo dicho por la prensa sobre Adorni, detalles que el exfuncionario intentó desmentir en sucesivas y cada vez más torpes conferencias de prensa, terminó siendo ratificado. El mismo Adorni llegó a incriminarse al mencionar que ahorró una cantidad de dinero en misteriosas criptomonedas sustraída a la recaudación del Estado.
El escrito es prueba también de una desconexión de la realidad por parte del exvocero presidencial y de los destinatarios principales de su texto. “Lamento que el hostigamiento, la mentira y el constante intento de los medios de arruinar mi honorabilidad nos hayan querido hacer tanto daño, pero no puedo seguir exponiendo a gran parte de la gente que quiero en esta carnicería mediática”, dice la renuncia. De esta manera, reduce los descubrimientos de los últimos meses a una patraña que el periodismo instaló en la cabeza de la ciudadanía.
Hay una ironía en la sustitución de Adorni por Santilli. No es más que una demostración de que el Gobierno no cree que la crisis del exjefe de Gabinete haya estado relacionada con cuestiones éticas o vinculadas con la corrupción. De lo contrario, no hubieran elegido al ministro del Interior, de quien uno pueda esperar muchas cosas, por ser un político extremadamente hábil, menos una purificación de la gestión pública. Santilli tiene más problemas que Adorni con sus declaraciones juradas. Como publicó el sitio El Disenso, en la presentada en 2015 consignó una deuda con el señor Marcos Podestá por US$500.000, compromiso que desaparece al año siguiente. Mientras tanto, registra haber cobrado en aquel entonces el sueldo de un vicejefe de Gobierno de la Legislatura de la Ciudad, lo que plantea dudas sobre cómo hizo para afrontar el pago. Podestá es concuñado de la mano derecha e izquierda del propio Santilli, Bruno Screnci. Ambos están muy involucrados en la provisión de medicamentos al sistema de hospitales de la ciudad de Buenos Aires. Detrás de todos ellos está Edgardo Cenzón, clásico recaudador de las campañas de Pro. Es solo un detalle de los tantos que podrían mencionarse sobre el despliegue económico de Santilli.
Si algo no se le puede endilgar al flamante Jefe de Gabinete son consumos postergados. Consume mucho y desde hace mucho tiempo. Probablemente tenga organizada la papelería de aquellos gastos, más allá de las sociedades off shore que le fueron descubiertas tanto a él como a su familia hace muchos años, creadas para, posiblemente, evitar algún pago impositivo.
Adorni tiene derecho a sentirse hostigado o discriminado por la vida institucional del país. Es juzgado por Lijo, quien no necesita adjetivos. Lo iba a interpelar Cristian Ritondo, investigado por 17 propiedades no declaradas en Miami. Ahora lo sustituye Santilli. Pero dicen que el corrupto es él, por un departamento en el barrio de Caballito y una casa en un country humilde en Exaltación de la Cruz. Casi dan ganas de defender a Adorni.
La llegada de Santilli se traduce como el desembarco de una persona extremadamente hábil. Conoce como pocos el poder. Tiene una larguísima experiencia. Su padre había sido parte del gobierno de Carlos Saúl Menem como presidente del Banco Nación. Y él mismo ya ejercía la función pública en los años ‘90 bajo las órdenes de Hugo Franco en Migraciones. Es un típico dirigente político de un mundo sin partidos, que se va ploteando, como tantos otros. Cambia de identidad: del peronismo al pro y ahora en una migración hacia La Libertad Avanza. Esto tiene todo un significado electoral en el juego de la política hacia el año 2027.
Santilli no está solo, no es Federico Sturzenegger, por nombrar a otro dirigente del Pro que pertenece a este gobierno. No es Pablo Quirno. No es Santiago Bausili, que son, como Luis Caputo, exfuncionarios de Macri y que hoy están integrados al de Milei. Santilli forma parte de una liga de dirigentes. Ahí está el mencionado Screnci. También Gustavo Coria, quien hoy es su segundo, como lo era en el Ministerio del Interior.
Coria fue presidente del Ceamse, organismo que administra la basura del área metropolitana, lugar en el que convivió con Claudio “Chiqui” Tapia. Es decir, hoy Tapia, más allá de la gloria y de los éxitos de la selección argentina en Estados Unidos durante el Mundial, debe estar festejando el ascenso de Santilli, como debe haber festejado la promoción a ministro de Justicia de Juan Bautista Mahiques. Porque hay una relación estrechísima entre Santilli y Tapia, sobre todo cuando Tapia era yerno de Hugo Moyano y se negociaban los contratos de recolección de residuos en la ciudad de Buenos Aires. Esa era un área muy específica del poder de Santilli en el gobierno porteño.
El que hoy maneja las redes sociales de Tapia, por ejemplo, como presidente de la AFA, es también un hombre de Santilli. Lucas Portela, un funcionario del gobierno porteño, es el titular de la Comuna 1 de la Ciudad de Buenos Aires. En este momento, está en los Estados Unidos acompañando a Tapia y manejando sus redes.
A propósito de estos pormenores, vale la pena hacer una advertencia, para que después no haya quejas de que el periodismo corrupto del 95% hace denuncias e investiga comportamientos incorrectos: cuidado con el VIP de Ezeiza y con los paneos televisivos en las tribunas del partido del viernes próximo entre Argentina y Cabo Verde. Hay que hacer esta prevención, sobre todo a funcionarios judiciales que se están preparando para viajar al Mundial. Porque después aparecen las fotos, aparecen los videos y se lamentan de que hay conspiración mediática. Es solo una advertencia para evitar inconvenientes.
Volvemos a Santilli. No es un lobo solitario. Forma parte de un sistema de poder con un aliado fundamental, con el que siempre juegan juntos con alguna diferenciación: Ritondo, el presidente del bloque del Pro en la Cámara de Diputados. Si uno mira el Pro, la figura institucionalmente más relevante, entre otras cosas por decisión de Macri, es él. Y es un aliado de Santilli. Llevan vidas paralelas desde hace 30 años o más.
Ritondo, además, le ofrece a Santilli, que no lo necesita porque tiene otra forma de llegada, un puente con Santiago Caputo. El jefe de Gabinete entrante debe haber sido muy hábil para ir ganándose sigilosamente la confianza de Karina Milei. Pero la relación con Ritondo probablemente le genere algún tipo de complicación en el Gobierno porque es un rival de Martín Menem, a quien el año pasado intentó sustituir, aliado con Santiago Caputo. Quiere decir que esa grieta entre Karina y “el Mago” la van administrando Santilli y Ritondo en beneficio mutuo.
Por otra parte, cerca de Karina Milei –subrayado: cerca de Karina Milei, porque la versión puede ser interesada– dicen que Santiago Caputo pidió la Jefatura de Gabinete a Javier Milei y que este, una vez más, no se la concedió y decidió poner a Santilli. Hay que insistir: son versiones que surgen del entorno de la secretaria general de la Presidencia.
Lo importante: Santilli tiene un alineamiento con Karina Milei, pero también varios túneles con Santiago Caputo. Uno de ellos se llama Rodrigo Lugones, un íntimo de Caputo, que fue su jefe, es su socio en la empresa Move y también fue el estratega político de Santilli durante años.
Otra figura que hay que mirar, y que saludó a Santilli, es Jorge Macri. Aplaudió el ascenso de Santilli y habló de que juntos van a seguir peleando por el cambio en la Argentina. Quiere decir que hay una aproximación marcada entre La Libertada Avanza y Pro, y tiene expresiones en la ciudad de Buenos Aires. El que hoy es presidente de la Legislatura porteña, Matías López, es un hombre de Santilli.
Hay una negociación permanente entre Santilli y Jorge Macri. Tiene que ver con la Legislatura porteña y un personaje crucial en todo esto: Daniel Angelici, que fue quien vinculó a Santilli con el segundo de la Legislatura, Cristian Gribaudo. Estamos mirando en qué medida la relación entre La Libertad Avanza y Pro se puede romper el año que viene para que vayan separados electoralmente.
Santilli forma parte tanto del esquema del gobierno nacional como del sistema porteño. Por lo tanto, va a trabajar todo lo que pueda para que ambos sistemas estén juntos. Entre otras razones porque él aspira a ser gobernador de Buenos Aires. De a poco vamos viendo cómo esta designación tiene que ver con un problema central de la política argentina: quién es el líder de la derecha, hasta qué punto la derecha es un cielo con dos soles, Milei y Macri. O si acá lo que estamos viendo es una absorción del Pro por parte de la Casa Rosada en detrimento de Macri.
Ritondo, presidente del bloque del Pro en la Cámara de Diputados, dijo que este ascenso de Santilli le hace muy bien, no solo al Gobierno, sino también al Pro. Entonces uno se pregunta con qué autoridad Macri va a seguir hablando con dirigentes radicales, con gobernadores o con peronistas disidentes del kirchnerismo para armar una propuesta electoral el año que viene, si sus principales colaboradores dicen que quieren estar al lado de Milei.
Cuando Ritondo dice que el avance de Santilli le hace bien al Pro le está hablando a Macri. Es decir, va tendiendo a cero el margen de ruptura entre La Libertad Avanza y el Pro. Muchos factores empujan hacia una coalición de La Libertad Avanza con el Pro. No con todo el Pro. De esa alianza quedaría fuera una persona: Macri.
En el mismo momento en que designa a Santilli, Milei formula estas declaraciones respecto de Macri:
“El propio gobierno de Mauricio Macri, que estafó a los argentinos defaulteando la deuda en pesos. ¿O qué fue el reperfilamiento? Una palabra educada para decir default. Es más, llamaron a un blanqueo. Yo me acuerdo de que yo les decía: ‘Miren, si ustedes blanquean van a tener problemas porque después, si no reelige Macri, los van a venir a buscar’. O el propio Macri los podía venir a buscar. Porque el impuesto a la renta financiera también lo puso el macrismo”.
Mañana cualquier periodista le podría preguntar a Ritondo o a Santilli qué opina de que su presidente acaba de decir que su partido, el Pro, cuando era gobierno con Macri, estafó a los argentinos. Santilli va a tener dificultades para salir de esa encerrona en la que lo está poniendo el propio Milei. Aunque él tiene una retórica muy habilidosa para escurrirse. Parece Fidel Pintos.
Lo que estamos viendo de la relación entre Milei, Santilli, Ritondo y Macri es muy parecido a lo que veíamos en la relación entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde. Milei está tratando de hacer la “duhaldización” de Macri: jubilarlo, pero sacándole los alfiles. Kirchner, hacia los años 2003, 2004 y 2005, humilló a Duhalde sacándole, por ejemplo, a Pepe Pampuro o a Aníbal Fernández. Al poco tiempo, Pampuro y Fernández estaban criticando a los Duhalde. ¿Dentro de poco vamos a ver a Santilli y a Ritondo decir que el gobierno de Macri estafó a los argentinos con el default de la deuda en pesos?
Lo cierto es que hay una jugada muy importante de cooptación de Milei sobre el mundo de Macri. Y Macri debe estar desconcertado en este momento, porque él venía planteando la posibilidad de armar una fuerza alternativa que contenga a los desencantados de Milei y presente para el año 2027 una candidatura presidencial alternativa, que algunos piensan podría ser la de él.
Hay una versión muy creíble de que Ritondo tuvo una conversación con Macri y le dijo: “Si el candidato no sos vos, yo voy a arreglar la mía”. Es decir, algo así como: “Si vos no sos candidato, yo también me ploteo como el Colo”. Esto es lo que está sucediendo en el Pro.
Macri tiene derecho a mirar la escena desde otro punto de vista y evaluar que este gobierno está teniendo grandes dificultades; puede sostener que eso perjudicará a Santilli y a Ritondo. Una de esas dificultades se llama Patricia Bullrich, que le hizo una jugada de jaque a Karina y Javier Milei, muy poderosa y muy exitosa en el Senado, respecto de una figura central del oficialismo, que es Manuel Adorni.
A Adorni lo habían inventado como vocero, después como candidato en la ciudad de Buenos Aires, después como jefe de Gabinete, e iba proyectado a ser justamente el que iba a derrotar al macrismo el año que viene en las elecciones porteñas. No es poco lo que pierde Milei al perder a Adorni en términos de inversión política.
Si uno sigue sacando capas de esa gran cebolla llamada Diego Santilli, aparecen otras conexiones. Por ejemplo, con el mundo del juego bonaerense, probablemente a través de Daniel Angelici y su amistad con Daniel Mautone, que es el gran operador del juego, nacido de las entrañas del duhaldismo, al amparo de Martín Insaurralde.
Un tema lleva al otro y por Insaurralde llegamos a esta crisis que aparece en el peronismo bonaerense. Insaurralde sigue teniendo poder. Por ejemplo, es el jefe de Alejandro Dichiara, presidente de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires; es aliado de Máximo Kirchner en Lomas de Zamora, en contra de Fernando Espinosa, Verónica Magario, que son aliados de Axel Kicillof.
Vemos que el juez Luis Armella tiene enormes dificultades para avanzar con Insaurralde y con su exmujer, Jesica Cirio. El fiscal Sergio Mola pide la detención de Insaurralde y Cirio, y el juez se niega a detenerlos: apenas les pide que avisen si se van del país. Armella tiene una antigua afinidad con Insaurralde, que Mola se ha propuesto desafiar.
Mientras tanto, siguen circulando esos videos del vestidor, que no tienen mucha explicación. Hay una historia que está circulando con mucha insistencia en el mundo judicial y también en la política: Cirio, en su disputa matrimonial por el divorcio, es la que, como se ve, filmó todos esos dólares atesorados en el vestidor de la casa común en San Vicente. El objetivo sería presionar a su marido en la pelea por el reparto de bienes, aconsejada por el abogado Fernando Burlando. El penalista después tuvo un conflicto con ella porque, aparentemente, le pidió más honorarios de los que habían pactado. Dicen que US$500.000 más.
Lo cierto es que, una vez que se cerró el acuerdo, esos videos se destruyeron por orden de Cirio. Pero tal vez Jésica Cirio no advirtió que, en su momento, le había dado esos videos en custodia a su nuevo marido, Elías Piccirillo, que ahora está preso por las maniobras con dólares oficiales. Aparentemente, Piccirillo se guardó una copia de esos videos y los usó para pedir a Insaurralde que le pague la fianza, y así tener prisión domiciliaria, como tiene ahora. Insaurralde no le quiso pagar esa fianza. Por eso, aparentemente, Piccirillo habría filtrado los videos.
La pregunta derivada es: si Piccirillo está en su casa con prisión domiciliaria e Insaurralde no le pagó la fianza, ¿quién se la pagó? Se la habría pagado un importante dirigente político con un rol muy destacado en el gobierno anterior, que no quiere que Piccirillo, ganado por la ansiedad, el arrepentimiento o el afán de lucro, declare en la Justicia cómo era la venta de dólares oficiales en el mercado blue y, ligado a todo eso, la obtención de SIRAs.
Hace poco tiempo hablamos de los estudios sobre corrupción que prosperaron en Italia después del Mani Pulite. Y de Alessandro Pizzorno, que es una figura central en esos estudios. Él decía que la corrupción no es una colección de actos irregulares o de delitos. Se convierte en un sistema que rige las relaciones políticas. Conduce la toma de decisiones y provoca una dinámica a través de extorsiones. La corrupción se convierte en un lenguaje. Si uno mira todo este panorama deprimente que vamos viendo semana a semana en la Argentina, daría la impresión de que es Pizzorno quien está hablando de nosotros.
jefe de Gabinete,Carlos Pagni,Javier Milei,Manuel Adorni,Diego Santilli,,Conforme a,Javier Milei,,Minuto a minuto. Javier Milei y sus medidas, en vivo: Diego Santilli asume como nuevo jefe de Gabinete,,Conveniencia política vs. responsabilidad ética,,Discurso ante representantes regionales. Milei: “Mientras otros pactaban con Irán para encubrir atentados, nosotros combatimos al terrorismo con Israel»
POLITICA
Las cumbres secretas en el country de Insaurralde cuando estalló el escándalo del yate: funcionarios, contratistas y Sofía Clerici

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Desde el sábado 30 de septiembre de 2023, cuando se difundió en Instagram la fotografía de Martín Insaurralde navegando a bordo del yate Bandido por el Mar Mediterráneo con la modelo Sofía Clerici, el exintendente de Lomas de Zamora estuvo desaparecido y no se lo volvió a ver públicamente.
Sin embargo, accedió al listado de las entradas y salidas del country Fincas de San Vicente Club de Chacras, ubicado sobre Juan Pablo II Nº 1600 y Ruta 58, donde en los lotes 242 y 243 Insaurralde tiene una casona, cuyo origen es investigado por la Justicia.
De ese listado se desprende que Insaurralde se encontraba allí ese fin de semana donde se reunieron en su residencia, durante varios días, sus máximos hombres de confianza de la política, como el legislador y exintendente del partido de la Costa Juan Pablo de Jesús, acusado de ser su testaferro; el integrante del Tribunal de Cuentas bonaerense Juan Pablo Peredo, uno de sus referentes en el mundo del juego, y su abogado, Víctor Matassi. En algunos casos el encuentro duró dos días al menos, ya que se registra la entrada al country de alguno de los contertulios el sábado 30 de septiembre y su salida el día lunes 2 octubre.
Esa lista de visitas además revela la presencia en la casa de Insaurralde de empresarios contratistas de la Municipalidad de Lomas de Zamora y la estadía, durante dos días del mes de agosto, de la modelo Clerici, su compañera de viaje del 15 de septiembre del año pasado que devino en escándalo. Clerici ingresó en el country el viernes 4 de agosto de 2023 a las 21:37:47 segundos y se fue del barrio privado el domingo 6 de agosto a la noche, a la 22:04:29 segundos.
Esa lista de visitas está incorporada como prueba al expediente judicial donde el juez Ernesto Kreplak y el fiscal Sergio Mola investigan a Insaurralde, a su exesposa Jesica Cirio y a Clerici por supuesto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero luego de que en octubre pasado se conociera una foto del funcionario y Clerici navegando por el Mediterráneo, entre copas de champagne, mariscos y regalos de lujo.

El día que se conocieron las fotos, el 30 de septiembre y los inmediatamente posteriores, fueron de alta exposición y críticas para el exintendente de Lomas de Zamora, que tuvo que renunciar a su cargo de jefe de Gabinete bonaerense y a su candidatura a concejal en su distrito. En esas jornadas, una parte importante de su tropa de dirigentes políticos más cercanos se acercó a su casa en San Vicente.
Ese 30 de septiembre ingresó al country como “invitado” de Insaurralde el actual secretario técnico, administrativo y legal de la Municipalidad de Lomas de Zamora, Víctor Matassi, que es uno de los abogados del exjefe de Gabinete bonaerense (en esa dependencia ocupó el mismo cargo que tiene en Lomas). Su salida del country quedó registrada el 2 de octubre, por la madrugada. Una larga reunión.

El día del estallido del caso también pasó por la casa de Insaurralde en el country Juan Pablo Peredo, un exdirectivo de la firma de juego Codere, al que Insaurralde ubicó como vocal del Tribunal de Cuentas bonaerense durante el gobierno de María Eugenia Vidal. Un cargo vitalicio, desde donde Peredo tiene asignada la función específica de controlar a organismos descentralizados. Entre ellos, el Instituto de Lotería y Casinos bonaerense. Peredo se retiró apenas comenzado el 2 de octubre y coincidió con la presencia del abogado Matassi.
El senador bonaerense Adrián Santarelli, otro de los dirigentes más cercanos a Insaurralde, visitó en esas horas conflictivas a su jefe político y, al igual que Peredo y que Matassi, llegó el 30 de septiembre y se retiró el 2 de octubre a la madrugada.
El secretario de Salud de Lomas de Zamora, Mariano Ortega, que en un lapso de diez meses realizó 16 visitas a la vivienda de San Vicente, se acercó el mismo 30 de septiembre de la difusión del caso. Repitió esas visitas los días 2, 3, 5, 6 y 7 de octubre.

El sucesor de Insaurralde en la intendencia de Lomas y hombre de su máxima confianza, Federico Otermín, ingresó como invitado al country el 30 de septiembre. Volvió al día siguiente. Juan Pablo de Jesús (exintendente del partido de La Costa, exvicejefe de Gabinete bonaerense y uno de los dirigentes más cercanos a Insaurralde) estuvo el 30 de septiembre y el 1º de octubre. De Jesús está imputado en una causa en la que se lo investiga como presunto testaferro del lomense.
Dirigentes del círculo más cercano a Insaurralde y algunos de sus familiares visitaron al exfuncionario bonaerense en los días más agitados. Su hermana Alejandra Insaurralde, que es subsecretaria de Servicios Informáticos de la Municipalidad de Lomas de Zamora, estuvo el 1º de octubre, y también los días 3 y 5 del mismo mes.

Los días 2, 4 y 11 de octubre estuvo en el country María Victoria Bourio, la histórica secretaria privada de Insaurralde, que sigue en ese cargo en la gestión de Otermín. El 5 de octubre fue Pablo De Rosa, otro de los hombres del exintendente en el Tribunal de Cuentas provincial (es secretario de Jurisprudencia, Consultas y Dictámenes), órgano clave porque revisa la ejecución de gastos de la Provincia, los 135 municipios y los organismos provinciales, con capacidad para cuestionarlos y aplicar multas y sanciones.
El 1º de octubre y el 2 de octubre ingresó al country con autorización de Insaurralde Cristian Scollo, que en total estuvo 112 veces en el período que va desde el 1º de enero y el 23 de octubre de 2023. Scollo es el director del Museo Histórico 17 de Octubre Quinta San Vicente (la quinta que fue propiedad de Juan y Eva Perón), aunque al ingresar al country de Insaurralde figura como “chofer”.

La lista de visitantes incluye a algunos empresarios. Por ejemplo, a Nicolás Sgherza, que aparece como integrante de la firma Luz y Control SRL, donde interviene Rodrigo Agustín Insaurralde, hijo del exintendente. Fue uno de los visitantes del 30 de septiembre. Ligado a esa empresa, acudió a la casa del country Carlos Alberto Cappiello, el 1° de abril de 2023..
La casa del country de San Vicente fue adquirida mediante un fideicomiso. La empresa contratista de la municipalidad de Lomas de Zamora DOIO SA, transfirió en 2001 junto con la exmujer de Insaurralde a la firma Sasaxa Libero SA, controlada por Insaurralde, mediante su familia, la casa del country Fincas de San Vicente, Club de Chacras, donde vivió el exfuncionario y no está declarada.
Doio fue contratista del gobierno de la provincia de Buenos Aires para la pavimentación de la ruta 16, y mientras Insaurralde era intendente construyó piletas de natación y vestuarios en Villa Albertina, la estación de transferencia Banfield-Lomas de Zamora, obras en el Concejo Deliberante, en un Hogar de Mujeres y en el Cuartel de Bomberos. Insaurralde era deudor de Víctor Mariano Donadio, socio de DOIO SRL, según documentos de la Procuraduría especializada en lavado de dinero.

Otro de los visitantes de la casa del country de San Vicente fue Florencia Stamato, que lo visitó el 25 de septiembre, cinco días antes de que estallara el escándalo de la fotografía. Stamato era secretaria general de Insaurralde, de estrecha vinculación con el exfuncionario, y sobrina del exintendente Jorge Rossi, su antecesor. Actualmente también se desempeña en el Tribunal de Cuentas que revisa los números de Kicillof y los intendentes.
Otro día de inusual actividad política en la casa de San Vicente fue el 20 de junio de 2023. Ese día se reunieron allí Ortega, Matassi, Otermín, Santarelli, además de Gastón Lassalle, presidente del bloque de concejales de Unión por la Patria en Lomas de Zamora; Diego Cordera, que es el presidente del Consejo Deliberante y Matías Gasparrini, secretario de Cultura de la municipalidad. Ese martes 20 de junio faltaban cuatro días para el cierre de listas de las PASO, donde un Insaurralde empoderado por su alianza con Máximo Kirchner, pisaba fuerte en Lomas de Zamora y en la Provincia.

Hernán Cappiello,Javier Fuego Simondet,LA NACION,Política
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Tras el revés en el Senado, Patricia Bullrich se reunirá con Sturzenegger para evaluar cambios al proyecto de ley de propiedad privada

El Gobierno busca recomponer la estrategia para aprobar la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada después del traspié que sufrió la semana pasada en el Senado. En la Casa Rosada aseguran que Patricia Bullrich se reunirá con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, para revisar el proyecto y acercar posiciones de cara a una nueva sesión prevista para el 6 de agosto.
Del encuentro también participará la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal, que en Balcarce 50 quedó a cargo de ordenar las diferencias técnicas y políticas que terminaron trabando la iniciativa. El objetivo es consensuar una versión definitiva del texto antes de retomar las negociaciones con los bloques dialoguistas.
En el Ejecutivo reconocen que la relación entre Bullrich y Sturzenegger quedó tensionada después de las sucesivas modificaciones que sufrió el proyecto. La iniciativa acumuló múltiples borradores y cambios de último momento mientras el oficialismo intentaba reunir los votos necesarios para aprobarla en la Cámara alta.
En Nación sostienen que el ministro llegó incluso a advertir que impulsaría un veto presidencial si el Congreso aprobaba una versión que se apartara de los lineamientos originales impulsados por su cartera. En el entorno de Bullrich, en cambio, atribuyen el fracaso parlamentario justamente a esas diferencias de último momento y aseguran que el propio Sturzenegger fue quien objetó la redacción final cuando el oficialismo daba por encaminada la votación.
La Casa Rosada intenta ahora cerrar esa discusión puertas adentro. La participación de Ibarzabal responde a la necesidad de evitar nuevas diferencias jurídicas sobre un proyecto que modificó más de una decena de veces su redacción desde que obtuvo dictamen y que terminó exponiendo descoordinaciones entre las áreas técnicas y políticas del Gobierno.
El traspié en el Senado también dejó consecuencias en la estrategia parlamentaria del oficialismo. En Balcarce 50 comenzaron a revisar la decisión de enviar los proyectos más sensibles primero a la Cámara alta, una lógica pensada para negociar directamente con los senadores alineados con los gobernadores y luego girarlos a Diputados con media sanción.
Después de la postergación de Propiedad Privada, el Ejecutivo analiza descomprimir la agenda del Senado y darle mayor protagonismo a Diputados. Bajo esa lógica, la Casa Rosada ya proyecta enviar allí los cambios de Inocencia Fiscal y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, dos iniciativas que Javier Milei pretende convertir en ejes del segundo semestre.
Leé también: Más cambios en el Gobierno: Diego Santilli suma poder y prepara nuevos desplazamientos
En Balcarce 50 insisten en que el problema no fue únicamente la resistencia al capítulo sobre tierras rurales. También reconocen que la acumulación de borradores, las diferencias internas y la falta de coordinación con los aliados terminaron debilitando la negociación parlamentaria y obligaron a pedir un cuarto intermedio hasta el 6 de agosto.
El oficialismo quiere que la reunión entre Bullrich, Sturzenegger e Ibarzabal sirva para cerrar definitivamente esa etapa. La intención es llegar al próximo intento legislativo con un único texto consensuado entre el Ministerio de Desregulación, Legal y Técnica y el bloque oficialista para evitar nuevos cambios durante la negociación en el recinto.
La Casa Rosada también busca bajar la tensión interna después de los cruces de los últimos días. Aunque algunos sectores responsabilizaron a Bullrich por el fracaso legislativo, en el Gobierno sostienen que la senadora seguirá integrando la mesa política y relativizan las diferencias con Karina Milei. En paralelo, otros funcionarios remarcan que Milei mantiene la intención de tenerla como una de las principales figuras del oficialismo rumbo a las elecciones de 2027.
Patricia Bullrich, Federico Sturzenegger
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Javier Milei no desacelera la motosierra en el Gabinete y ya despidió a 55 altos funcionarios

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Esa lógica de Milei se traslada al manejo de sus equipos de ministros, asesores y colaboradores. En los 223 días que lleva al frente del Gobierno, el líder de los libertarios echó a unos 55 funcionarios de alto rango. Es decir, personas que habían sido designadas en puestos estratégicos de la función pública y que estaban al mando de carteras, secretarías, subsecretarías o empresas que controla el Estado. En base a esas cifras se deduce que, en promedio, casi dos funcionarios fueron eyectados por semana de sus cargos desde que Milei tomó posesión el 10 de diciembre pasado. Dicho de otro modo: cada cuatro días de gestión, un integrante de la planta política de la administración nacional fue desplazado de sus funciones por orden de Milei, quien dio el salto a la política grande sin contar con experiencia en la gestión de grandes estructuras de poder o la tarea de articular equipos de asesores y manejar enormes presupuestos.
Julio Garro (Deportes) y Fernando Vilella (Bioeconomía) fueron las últimas víctimas de la ira de Milei y de su principal comisario político en el aparato estatal: Santiago Caputo, asesor de la Secretaría General de la Presidencia. Caputo es el funcionario que más poder acumuló en la Casa Rosada desde que Nicolás Posse fue exonerado de la jefatura de Gabinete. Como Karina Milei, el influyente asesor se sienta en la mesa chica del Presidente y se mete directamente en decisiones de ministerios u organismos públicos, donde coloniza áreas con soldados fieles.
El ritmo frenético de la “purga” que ejecutan de manera impiadosa Milei y Caputo ante aquellos que contradicen el relato oficial o no se alinean con las directivas expresas que emanan desde la cúpula del Gobierno no aminoró con el correr de la gestión ni la aprobación de las reformas económicas en el Congreso. Al contrario, en los meses de mayo y junio, cuando ya concluía el primer semestre de los libertarios en el poder, hubo un récord de despidos. Al menos veinticuatro funcionarios perdieron su lugar en la estructura nacional en esos 60 días. O sea, hubo doce expulsados por mes. Hasta ese momento los picos máximos se habían dado en febrero y abril, con siete bajas. Y en lo que va de julio ya se fueron seis altos funcionarios. El dato se desprende de un trabajo del politólogo y consultor Pablo Salinas, quien realiza un monitoreo diario de los despidos en el Estado. Las áreas que más bajas sufrieron son Capital Humano (29%); Economía (24%), Jefatura de Gabinete (13%); Salud (7%); y Educación (5%).
Con la cesantía de Posse como jefe de Gabinete, no solo se aceleró la mutación en el seno del equipo de ministros, sino que se instauró una nueva dinámica interna en la Casa Rosada. En rigor, las necesidades políticas se impusieron a las urgencias de la gestión. Aquellos colaboradores de Milei que estaban encargados de la estrategia electoral y el armado político se quedaron con el control y la gerencia del Estado.
El avance de Caputo
Poco a poco, Caputo desarmó el diseño organizacional que había preparado Posse desde que inició la campaña presidencial. Guillermo Francos, el fixer de Milei a la hora de trenzar acuerdos con la oposición en el Congreso, fue promovido a ministro coordinador, pero, en rigor, su misión principal sigue siendo la articulación política. “Nadie ordena la gestión y tiene que ver con una mirada política: el Estado no tiene impacto, solo genera problemas o intervenciones innecesarias en la vida de la gente. Entonces, creen que por más que mejoren el funcionamiento del equipo, el impacto va a ser marginal en la sociedad”, grafican cerca de un ministro de Milei.
En paralelo, Caputo delegó tareas de la jefatura de Gabinete en el nuevo ministerio del “coloso” Federico Sturzenegger y colocó a sus leales en posiciones estratégicas o áreas donde hay cajas codiciadas. Por caso, el abogado Silvestre Sívori, el titular de la AFI que había seleccionado Posse, fue reemplazado por Sergio Neiffert, un hombre que responde a Caputo. El asesor más influyente de la Casa Rosada también se quedó con el manejo de la secretaría que administra las empresas del Estado, donde ubicó a Diego Chaher. La privatización de las compañías públicas es uno de los objetivos prioritarios para el relato de Milei. Por esa razón, Caputo oficia como un “facilitador” de los encargados de llevar adelante el proceso de venta. Antes de que Chaher se hiciera cargo de las privatizaciones, el asunto estaba en manos de Mauricio González Botto, cercano a Posse.
En el Gobierno quedan pocos funcionarios de confianza del exjefe de Gabinete en cargos relevantes. Sobrevivieron José Rolandi, que tuvo un rol clave en la negociación con la oposición para sancionar la Ley Bases y el paquete fiscal, y Julio Cordero, secretario de Trabajo. O los jefes de las fuerzas federales -como Alfredo Gallardo, titular de la PSA-, a quienes Posse designó antes de que Patricia Bullrich pudiera hacer sugerencias.
Al igual que Rolandi o Cordero, Eduardo Rodríguez Chirillo se mantiene cargo de la Secretaría de Energía. Chirillo, del equipo de Carlos Bastos y Domingo Cavallo, también sufre el agobio de la avanzada de Caputo, quien influye en el área energética a través de Mario Cairella, vicepresidente de Cammesa. Lo mismo padece Diana Mondino en Cancillería, donde Karina Milei puso como veedora a Úrsula Basset.
Asimismo, los tentáculos de Caputo llegan al Enacom, YPF -con Guillermo Garat- o el sector de Salud, donde Mario Lugones -su hijo Rodrigo es íntimo amigo del estratega de Milei- tiene una enorme capacidad de interferencia. A su vez, el asesor presidencial desembarcó en el Ministerio de Justicia, donde Sebastián Amerio controla de facto los hilos de la cartera de Mariano Cúneo Libarona, quien perdió a su mano derecha, el abogado Diego Guerendiain, en mayo pasado.
Pese a que el avance de Caputo genera roces internos y despierta reproches, Francos avaló el nuevo diseño de la Jefatura de Gabinete porque no tiene intenciones de ser un controller de la gestión o asumir la performance de monitorear al resto de los ministros. De hecho, nombró pocos hombres de su confianza en áreas clave y delegó tareas en Caputo. Por ejemplo, apenas colocó al radical José Luis Vila para reemplazar a Jorge Antelo, un leal a Posse, al frente de la Secretaría de Estrategia Nacional. Es que Francos no exhibe voluntad de construir poder. Prefiere enfocarse en crear relaciones con los dialoguistas y fortificar la base de sustentación política de Milei.

De este modo, la gestión de Milei se quedó sin un liderazgo definido que oficie como ordenador, admiten funcionarios actuales y cesanteados por el Presidente. Y la avalancha de 55 despidos de altos funcionarios provoca un mal clima interno. “Se despide gente por cualquier error y eso genera poco compromiso, o que nadie se quiera sumar. Los que están solo buscan sobrevivir”, retrata un asesor del Gobierno. La nueva estructura de la Jefatura de Gabinete se reflejará en el decreto de reformulación del Estado que preparan en Balcarce 50.
En las últimas horas, Francos buscó relativizar el efecto de la ola de despidos en la calidad de la gestión. A pesar de que admitió que Milei aún no pudo consolidar los equipos porque LLA es una fuerza nueva, vinculó las intempestivas salidas de funcionarios a la falta de resistencia de los desplazados a las dificultades de la gestión, y no a las falencias del liderazgo del Presidente o la ausencia de experiencia en la función pública. “Hay mucha gente que llegó a la función pública y no tuvo el aguante suficiente”, señaló Francos en una entrevista que concedió al diario Perfil.
La mutación del Gabinete de Milei también exhibe cómo el Presidente fue perdiendo aliados o desgastando los vínculos con sus socios políticos a raíz de los contratiempos de la gestión o los traspiés en las batallas legislativas del oficialismo. Eso se refleja, por ejemplo, en las salidas de Osvaldo Giordano (Anses), Flavia Royón (Minería), Pablo de la Torre (Niñez, Adolescencia y Familia) y Omar Yasín (Trabajo), entre otros. Con excepción de Bullrich o Luis Petri (Defensa), los aliados fueron relegados a un rol marginal.
Según Federico Aurelio, de Aresco, los despidos en el Estado no afectaron hasta ahora el nivel de imagen del Presidente en las encuestas. “No modificó nada, ni para bien ni para mal. Fue absolutamente inocuo. Si la gente viera que las cosas no funcionan y hay una continuidad de estos movimientos, lo puede afectar a Milei en el futuro, sobre todo, si no se ven resultados”, indica Aurelio.
El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que elabora la Universidad Torcuato Di Tella volvió a caer en junio, cuando el Presidente echó a doce funcionarios. Según la encuesta, la gestión de Milei obtuvo 2,46 puntos (en una escala que va de 0 a 5), lo que significó una baja del 2,1% respecto de mayo.
Cuando aún formaba parte del Gobierno, Posse supo ser un pararrayos cuando el Presidente o Caputo pedían cortar cabezas de funcionarios díscolos en un ataque de furia. “¿Para qué los vamos a echar?”, respondía Posse en situaciones de crisis para apaciguar los ánimos e intermediar. Pedía templanza para no incrementar la incertidumbre y el desorden en el manejo de la gestión del Estado. En cambio, los detractores de Posse creían que exhibía quietismo en la toma de decisiones. “Yo soy bilardista, esto es resultado puro. Se fue Posse y la productividad del gobierno voló”, afirmó el viernes último Milei en diálogo con el canal Neura.
El exjefe de Gabinete chocaba con Caputo a la hora de avanzar con nombramientos en sillas codiciadas. “No renuncié tres veces, sino más de 300″, suele decir Posse a sus íntimos. Por estos días disfruta de unos días de vacaciones con su familia, alejado de los altos niveles de estrés de la función pública. Al igual que durante su travesía por el Gobierno, Posse sigue cultivando un bajo perfil. “Los que trabajamos desde el principio estamos apenados. Ahora la épica del relato no está en la inexperiencia de liderazgo de la mesa chica de Javier, sino que la gente que llegó a la función pública ‘no tenía aguante’”, ironiza un exfuncionario nacional de LLA.
El rol marginal de los aliados
El gabinete de Milei se gestó durante la campaña electoral en un bar de Palermo, ubicado cerca de la sede de Corporación América, la empresa de Eduardo Eurnekian, donde trabajaba Posse. Luego, se mudaron a unas oficinas de coworking de la compañía HIT. Por allí desfilaban Mondino, Victoria Villarruel, que añoraban tener injerencia en Seguridad y Defensa, Pettovello o Rodríguez Chirillo.
Hasta el desembarco de los libertarios en la Casa Rosada, Karina Milei y Caputo eran los encargados de bosquejar el relato político, definir la hoja de ruta de la campaña y tallar la identidad del candidato presidencial. Posse, en tanto, era quien se ocupaba de organizar los equipos técnicos, reclutar eventuales ministros o secretarios -como fueron los casos de Guillermo Ferraro o Vilella y Luis Caputo- y potenciales inversores. Era el gerente general del “Gabinete en las sombras”, como le decía Milei. A contrarreloj, construyeron un equipo de gestión como si fuera una startup. “Era un espacio nuevo y en construcción. Javier le encargó armar un Gobierno, porque no tenía experiencia y no pensó que iba a ganar. Por eso, le dio poder o le entregó la AFI”, recuerda uno de los protagonistas de la gestación del gobierno de LLA.
En el arranque de la gestión de Milei había un hilo conductor entre Francos, Caputo, Posse y Karina Milei. Todos ellos resistían el avance de Mauricio Macri sobre áreas sensibles del Gobierno. Bullrich y Petri (Defensa), que se mantenían como islas autónomas, también notaron en sus carteras el avance de Caputo con la reestructuración de la AFI. Hay decenas de dirigentes con pasado en Pro en el Estado, como Alejo Maxit (Aysa) o Javier Herrera Bravo (Legal y Técnica), pero todos ellos no ingresaron por un acuerdo con Macri. Bullrich acobijó a sus fieles y otros amarillos tejieron lazos para garantizarse un lugar en el Estado. Por caso, Macri tampoco promovió a Alejandro Pablo Cecati, titular de la Agencia de Seguridad Nacional, que funcionará bajo la órbita de la SIDE. Sin embargo, tiene una relación de amistad, ya que Cecati fue jefe de su custodia durante años. Es más, Cecati era asesor en el Ministerio de Seguridad de Vicente Ventura Barreiro, a quien Bullrich desplazó y denunció ante la Oficina Anticorrupción.
Lucas Aparicio (Pro) estuvo a punto de convertirse en el jefe de asesores de Pettovello, una de las ministras que más bajas sufrió: 16. Sin embargo, Aparicio quedará como asesor y no asumirá en el lugar que dejó vacante Fernando Szeresesky tras la crisis por el escándalo del reparto de alimentos.
A Garro, quien debió presentar su dimisión después de la polémica que generó en las redes sociales su opinión sobre los cánticos racistas de la selección argentina, lo reemplazó el exfuncionario macrista Diógenes de Urquiza, quien ya tenía la confianza de Daniel Scioli, secretario del área y ladero de Francos.
La semana pasada había sido el turno de Vilella, exsecretario de Bioeconomía, quien se enteró en París, Francia, de que ya no formaba parte del Gabinete de Milei después de una gira oficial por Asia. A Vilella lo sustituirá Sergio Iraeta, con pasado en la universidad del CEMA y cercano a Luis Caputo. “Milei aprendió algo de Macri: la gestión del Estado o la ‘institucionalidad’ no sirven para ganar elecciones”, grafica un exfuncionario de Cambiemos.
Matías Moreno,LA NACION,Política
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