SOCIEDAD
Doble ataque contra el cáncer: así es como científicos españoles y argentinos buscan debilitar uno de los cánceres más letales

Mientras el cáncer de páncreas sigue siendo uno de los tumores con peor pronóstico y menor respuesta a los tratamientos disponibles, un nuevo estudio, del que participaron científicos argentinos, abre una vía diferente para enfrentarlo: atacarlo por dos frentes al mismo tiempo. Por un lado, forzar la muerte de las células tumorales; por otro, activar al sistema inmunológico para que también pueda intervenir.
El trabajo fue desarrollado por un equipo internacional liderado por el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas, en Barcelona, junto con el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB‑CSIC) y otras instituciones europeas, con la participación de investigadores de la Argentina vinculados al Conicet y a la Universidad de Buenos Aires.
La investigación, publicado en la revista científica Science Advances por un equipo internacional de investigadores, identifica a una proteína —conocida como PARP2— como una pieza clave en la supervivencia del tumor. Su bloqueo, según muestran los resultados, permite debilitar al cáncer desde dentro y, al mismo tiempo, hacerlo más visible para las defensas del organismo.
El enfoque resulta especialmente relevante en el caso del cáncer de páncreas, considerado un “tumor frío”: una categoría que se utiliza para describir a aquellos en los que el sistema inmune tiene escasa presencia y, por lo tanto, menor capacidad de reconocimiento y ataque. Esta característica limita la eficacia de terapias como la inmunoterapia, que en otros tipos de cáncer mostró mejores resultados.
🔬A new approach to pancreatic cancer: attacking the tumour and activating the body's defences.
🧬A study in mice, led by @hmar_research #HMRIB & @iibbcsic, identified PARP2 inhibition as a potential therapeutic target.
👩🔬Dr Pilar Navarro, Dr José Yélamos & Dr Neus Martínez… pic.twitter.com/nusnA9WWqh— Hospital del Mar (@hospitaldelmar) June 18, 2026
El nuevo hallazgo apunta justamente a modificar ese escenario. Los investigadores comprobaron, en ratones, que inhibir la actividad de PARP2 genera un doble efecto. Internamente, impide que las células tumorales reparen los errores en su ADN, lo que termina desencadenando su muerte. Externamente, favorece la penetración y activación de las células del sistema inmune dentro del tumor.
“El objetivo es atacar el cáncer por dos vías: desde dentro, facilitando la muerte celular, y desde fuera, promoviendo la acción del sistema inmune”, explicaron los autores del estudio a través de un comunicado. Este doble impacto es uno de los aspectos más novedosos del trabajo y el que abre nuevas expectativas en un terreno donde los avances suelen ser escasos.
La clave de esta estrategia radica en lo que los científicos llaman “estrés replicativo”, una característica propia de muchas células tumorales. Debido a su rápida división, estas células acumulan errores en su ADN. En condiciones normales, proteínas como PARP2 ayudan a reparar esos daños y sostener su supervivencia. Al bloquearla, esa capacidad desaparece y las células quedan expuestas a un deterioro que las lleva a la muerte.
Pero el efecto no se detiene ahí. Los investigadores observaron que, al interferir este mecanismo de protección, también se incrementa la actividad de las células inmunes en el entorno del tumor. Aunque los detalles de este proceso todavía no están completamente esclarecidos, los resultados indican una mayor capacidad del organismo para reconocer y combatir las células malignas.
El alcance potencial de este hallazgo va más allá del cáncer de páncreas. Los autores señalan que la misma estrategia podría aplicarse a otros tumores “fríos”, donde la baja infiltración del sistema inmune representa un obstáculo central para el tratamiento. En ese sentido, la proteína PARP2 se perfila como un posible blanco terapéutico de interés más amplio.
Sin embargo, los propios investigadores advierten que el camino hacia una aplicación clínica todavía es largo. Los resultados obtenidos provienen principalmente de modelos en animales, aunque fueron respaldados con datos de pacientes que muestran patrones moleculares similares. El siguiente paso será el desarrollo de inhibidores específicos de PARP2, ya que los fármacos actuales actúan sobre toda la familia de proteínas PARP y han mostrado una eficacia limitada, además de generar efectos adversos.
Hoy, ese tipo de tratamientos solo se utiliza en un pequeño grupo de pacientes, entre el 5 y el 10%, con determinadas mutaciones genéticas. En cambio, el nuevo enfoque podría ampliarse a una mayor proporción de casos, aprovechando justamente una debilidad común en este tipo de tumores.
Otra de las líneas que se abre a partir de este trabajo es la posibilidad de combinar esta estrategia con terapias ya existentes, como la inmunoterapia. Al hacer más “visible” el tumor para el sistema inmune, el bloqueo de PARP2 podría potenciar la eficacia de esos tratamientos y generar un efecto conjunto más potente.
En un escenario donde el cáncer de páncreas suele diagnosticarse en etapas avanzadas y cuenta con opciones terapéuticas limitadas, este tipo de investigaciones resulta particularmente relevante.
SOCIEDAD
11 años sin Satoru Iwata – Nintenderos

El tiempo pasa, pero la sombra de ciertas figuras no deja de crecer. Hoy se cumplen exactamente 11 años sin Satoru Iwata, el hombre que no solo dirigió los años dorados de Wii y Nintendo DS, sino que redefinió por completo lo que el público general esperaba de una consola. Iwata no miraba la industria desde un pedestal corporativo; su obsesión siempre fue que la tecnología sirviera para unir a la gente, buscando la diversión directa antes que la potencia bruta.
Para entender por qué su legado sigue tan vivo una década después, conviene revisar los testimonios reales de quienes compartieron su día a día y los registros históricos que han quedado grabados en la cultura del videojuego.
La cercanía personal con su equipo de trabajo
Quienes trabajaron con él coinciden en que su gestión se basaba en una honestidad brutal y un trato profundamente humano. Un ejemplo claro fue su relación con el exdirectivo americano Reggie Fils-Aimé. Tras su fallecimiento, Fils-Aimé no dudó en recordar la lucidez del japonés, dejando claro que lo que hacía era mágico cuando tocaba desatascar desarrollos complejos o conectar con la comunidad.
Ese respeto mutuo se mantuvo firme incluso en las situaciones más difíciles. Lejos de ocultar su estado de salud tras comunicados fríos, el propio Satoru Iwata quiso decirle en persona a Reggie Fils-Aimé que su cáncer había regresado, demostrando que para él los lazos personales estaban muy por encima del protocolo empresarial habitual.

Un programador brillante metido a presidente
El gran secreto de Iwata era que entendía los problemas desde la base porque antes de mandar, había programado. Resolvió líneas de código imposibles en sagas míticas como Pokémon, pero también metía mano en la identidad comercial de los proyectos. De hecho, no todos saben cómo nacieron ciertas marcas: el mismísimo Masahiro Sakurai explica cómo se le ocurrió a Satoru Iwata el nombre de Super Smash Bros., bautizando una de las franquicias más rentables y queridas de la empresa.

Conservar el pensamiento analítico
Su filosofía comercial y su manera de entender el entretenimiento no se han perdido. Siguen siendo objeto de estudio para nuevos desarrolladores que buscan replicar su éxito. Para facilitar esto, la recopilación de sus entrevistas y reflexiones sigue moviéndose en las librerías de todo el mundo; hace poco supimos que el libro oficial de Satoru Iwata confirma relanzamiento, una pieza clave para analizar de primera mano su gestión en Nintendo.
A once años de su marcha, la industria actual se parece poco a la de 2015, pero el núcleo de su mensaje se mantiene intacto: un videojuego solo tiene sentido si consigue arrancar una sonrisa a quien está al otro lado de la pantalla.
Nintendo,Satoru Iwata
SOCIEDAD
Tres personas murieron tras un choque múltiple en la ruta 7

El viernes por la tarde se produjo un fatal choque múltiple en la ruta 7, entre San Andrés de Giles y Carmen de Areco, que involucró tres vehículos. Murieron por el hecho tres personas, todas oriundas del partido bonaerense de La Matanza.
Según las primeras versiones, a la altura del kilómetro 121, un Renault Sandero chocó por detrás a un Chevrolet Corsa que iba en el mismo sentido. En consecuencia, el Corsa, por el impacto, cruzó el cantero central, invadió el carril contrario y luego colisionó de manera frontal por un tercer vehículo, una camioneta Fiat Strada, que iba en dirección opuesta. El Chevrolet quedó volcado sobre la banquina, con severos daños en su estructura.
La principal hipótesis, según las primeras pericias realizadas y las declaraciones de los involucrados, apunta a que la conductora del Sandero se quedó dormida y chocó al Corsa que estaba adelante.
Por el fuerte golpe murieron tres personas, todas oriundas de Rafael Castillo, partido de La Matanza, que viajaban en el Corsa. Se trata de un menor de 12 años, un joven de 19 y un hombre de 43 años. Una cuarta ocupante, mujer, sobrevivió. Primero fue auxiliada por los vecinos y después llevada a un centro de salud.
En tanto, varias personas fueron trasladadas a San Andrés de Giles y a Carmen de Areco con heridas de distinta gravedad, publicó el medio local La Noticia 1.

En el hecho intervinieron Bomberos Voluntarios de San Andrés de Giles, Carmen de Areco, personal de salud y policial y el tránsito debió ser interrumpido durante varias horas. Las autoridades iniciaron las actuaciones correspondientes para determinar la mecánica del choque y las causas del incidente vial.
Choque en Entre Ríos
Una mujer de 26 años murió el miércoles tras chocar contra un camión de carga en la localidad de General Galarza, en la provincia de Entre Ríos. El hijo de la víctima, de ocho años, iba a bordo del vehículo, sufrió heridas y recibió atención médica en el hospital local.
El accidente ocurrió por la mañana en el cruce de las rutas provinciales 42 y 9, dos caminos de ripio usados de forma habitual por los vecinos y productores agropecuarios de la zona, según informó el medio local Ahora Entre Ríos.
En esa intersección, una camioneta Toyota Hilux de color gris claro y un camión Ford Cargo que remolcaba un acoplado tipo tolva impactaron por causas que los peritos y las autoridades policiales todavía investigan. Como consecuencia del golpe, la camioneta quedó destruida y sus dos ocupantes debieron recibir asistencia médica de urgencia.

Los médicos del servicio de emergencias trasladaron a la joven, que manejaba la Toyota, y al niño a un centro de salud local por sus heridas; la mujer falleció pocas horas después de ingresar debido a los traumatismos.
En tanto el conductor del camión Ford, un hombre de 39 años que trabajaba para una empresa de Rincón del Nogoyá, resultó ileso y quedó bajo investigación para determinar las responsabilidades en lo ocurrido. En el lugar del hecho también trabajaron los policías locales y peritos especializados para determinar cómo se desencadenó.
frío en la ciudad de buenos aires, se registra la temperatura más baja del año,frío, sociedad
SOCIEDAD
Blizzard basó a uno de sus personajes más famosos en una figura controvertida de la cultura vikinga, el Thrall

Las «raids» vikingas que tuvieron lugar entre los siglos VIII y XI, no se saldaron solamente con el saqueo de bienes y materiales que los gobernantes de los drakkas tomaban de países como Inglaterra, Francia, Portugal, España o Marruecos. Uno de los botines de guerra más preciados eran los habitantes de aquellas localidades: hombres, mujeres, y niños raptados no para pedir rescate, sino para disponer de mano de obra en sus comunidades de origen.
Eran los thralls, personas raptadas por los vikingos y que, al regresar los navíos al puerto de origen, podían correr distintos destinos. Los menos afortunados podían acabar como individuos a sacrificar a los dioses nórdicos en el caso de los hombres, o a esclavas para disponer de nuevos vástagos en comunidades en las que la natalidad era baja. Pero no era así en todos los casos. Hubo jarls o líderes vikingos que mostraron una cierta forma de «clemencia» hacia estos thralls; nunca los liberaron del todo, pero les otorgaron ciertos derechos o beneficios para que fuesen integrados como miembros de su comunidad.
Y en algunos casos incluso, insisto que sin perder nunca su condición de thrall, hasta se les permitía tener descendencia, y ésta eventualmente sí que podía desprenderse de ese título heredado para convertirse en miembros de la tribu de pleno derecho. Lo curioso, es que este concepto -o al menos su lado más positivo- lo encarna una de las figuras más conocidas dentro del panorama del gaming: el Jefe de Guerra de la Horda Orca de Warcraft, Thrall.
La historia del Thrall de la ficción de Blizzard
Oficialmente, Thrall fue presentado como personaje canónico de la saga Warcraft no en el videojuego Warcraft III: Reign of Chaos, sino en una aventura gráfica completada por Blizzard pero que nunca se lanzó al mercado por las previsiones de fracaso comercial que obtendría: Lord of the Clans. Sin embargo, en 2001, la desarrolladora optó por novelizar el juego y comercializarlo como libro que explicase el origen de Thrall, el protagonista.
Lord of the Clans narra como Thrall fue hallado como un recién nacido por Aedelas Blackmoore, comandante de los campos de internamiento humanos tras la Segunda Guerra. Le dio su nombre, Thrall (esclavo) en substitución que el que sus padres le habían dado (Go’el), para recordarle continuamente que era alguien al servicio de los humanos. Cuando Thrall alcanzó la madurez, decidió liberarse de Blackmoore y reunió a sus compañeros orcos para huir de las tierras de la Alianza para, unos años después, alzarse como Jefe de Guerra para encontrar un nuevo hogar para su raza; acontecimientos ya conocidos en Warcraft III y en World of Warcraft.
El Thrall de Blizzard es básicamente la mejor versión de lo que le podía ocurrir a un thrall autentico en la historia: alguien que fue adoptado como esclavo por una comunidad, pero que supo ganarse el respeto y el aprecio de aquellos relacionados lejanamente con quien lo capturaron, llegando a contar como amigos y aliados a otros personajes como Jaina Valiente o Anduin Wryn. Desafortunadamente, y a pesar del acierto de Blizzard de querer darle a Thrall el nombre y el «espíritu» de esta ley vikinga, muy pocos pudieron compararse en destino con él.
La esclavitud escandinava como una algo más progresista
La realidad es que los thralls capturados en esas incursiones vikingas tenían un destino más incierto. Es cierto que muchos acababan como mano de obra de las comunidades a las que pertenecían los barcos que habían zarpado desde ellas para reforzar el poderío de recursos y producción de una aldea o comunidad, pero también es verdad que en muchos otros casos, convertirse en un thrall era una sentencia de muerte o un destino peor. Muchos hombres y niños eran sacrificados en rituales a los dioses nórdicos, y las mujeres eran poco más que esclavas sexuales de los principales líderes. En cualquier caso, no se puede negar que era una mecanismo económico simple y brutal: tomar lo que se necesitaba o se deseaba para integrarlo y aprovecharlo; y eso incluía a personas. Hedeby, antiguo territorio danés, y Bolghar, a orillas del Volga en la Rusia actual, eran los principales mercados de esclavos vikingos.
Pero lo curioso es que no había un trato «uniforme» a los thralls de acuerdo a las leyes nórdicas de la época. Estos podían conseguir un rango más «respetado» entre sus captores, siempre que el jarl responsable de la comunidad los considerara dignos de ese aumento de estatus social gracias a su trabajo y sumisión. Un esclavo podía convertirse primero en frjálsgjafi, un estatus de libertad concedida pero no hecha pública. El paso siguiente llegaba con un ritual muy concreto: el antiguo amo organizaba una ceremonia llamada «la cerveza de la libertad», tras la cual el liberado pasaba a ser leysingi, un liberto con más derechos, aunque todavía inferior legalmente a quien había nacido libre. Señalar que la ley no perdonaba del todo el origen: un liberto y sus descendientes seguían considerados legalmente inferiores durante algunas generaciones, pero con el tiempo esa mancha de estatus terminaba diluyéndose en el árbol familiar, y los nietos o biznietos de un antiguo thrall podían nacer como miembros de pleno derecho en sus comunidades, y su línea de sangre no los hacía menos apreciados o respetados por sus líderes «adoptivos».
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De hecho, hubo karls famosos por ser especialmente magnánimos con sus thralls. Por ejemplo, se dice por escritos y cantares que Erling Skjalgsson, un poderoso jarl del suroeste de Noruega, llegó a tener bajo su dominio a más de 30 thralls, pero en vez de someterlos a trabajos agotadores y a tratarlos como simple «ganado humano»; les proporcionó viviendas, campos para que cultivaran su propia comida, y les permitía relacionarse con su población; no tanto como iguales, pero si como miembros de la comunidad.
Incluso también hay casos semi legendarios como el de Olav Tryggvason, Rey de Noruega de 995 al año 1000 de nuestra era. Se cuenta que empezó siendo un thrall -lo más probable es que se criase en comunidades de esclavos o con vínculos con ellos- y gracias a sus hazañas, y perseverancia consiguió ser gobernante del país escandinavo; es básicamente el reflejo real del Thrall del universo creado por Blizzard, pero de nuevo sin olvidar que lo que sabemos de el viene de rumores y leyendas de la época.
La cuestión es que, sin dejar de lado la brutalidad de la práctica -y teniendo en cuenta que todo dependía de que aldea o tribu hubieran zarpado los drakkas que capturaban a los que se convertirían en thralls-, el sistema de esclavitud vikingo podía mostrar cierta clemencia a sus cautivos. Nunca dejaban de tener ese estigma, pero desde luego, si el puerto al que se dirigían o el karl por el que eran comprados pertenecía a una comunidad más benévola, no era el fin de su vida y podían empezar de nuevo, aunque con mucho trabajo. Un contraste muy marcado con la esclavitud colonial europea de los siglos XV a XVIII.
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La noticia
Blizzard basó a uno de sus personajes más famosos en una figura controvertida de la cultura vikinga, el Thrall
fue publicada originalmente en
3DJuegos
por
Alberto Moral
.
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