ECONOMIA
El círculo rojo y el Gobierno salieron a pedir que “no se vuelva al pasado” ante un repunte que no llega

En su tercer año de gestión, el Gobierno mantiene la motosierra en pleno funcionamiento. Los números de julio mostraron que el gasto público cayó a un ritmo de 7% en términos reales en los últimos 12 meses, más que compensando la disminución de los ingresos. No se trata de un dato menor: sería una suerte de “Plan Platita al revés”, donde el Estado ya no actúa como un jugador que expande la actividad a través de un incremento del gasto público, como se ha hecho casi siempre en Argentina en las últimas décadas.
Este ajuste permanente del sector público no es gratuito. Por ejemplo, los salarios estatales vienen sufriendo un fuerte deterioro desde fines de 2023, restando poder adquisitivo y por ende afectando el consumo. Los salarios del sector público nacional subieron apenas 23,6% en el último año, mientras que la inflación estuvo diez puntos por encima. Los empleados provinciales están un poco mejor: sus salarios aumentaron 29,7% contra una inflación interanual de casi 34%.
El esfuerzo continuo por bajar el gasto también repercute en la obra pública que se mantiene en su mínima expresión, con el deterioro inevitable de la infraestructura. Esto se empezará a corregir a partir de las licitaciones para la mejora de 9.000 kilómetros de rutas nacionales (todo estará en marcha antes de octubre), la adjudicación de la Hidrovía y la privatización del Belgrano Cargas, anunciada esta semana. Pero nada que vaya a generar una mejora de la noche a la mañana.
El efecto más visible de mantener la motosierra encendida es el recorte de subsidios. El resultado es que las tarifas de los servicios públicos sigue creciendo por encima de la inflación mensual. Esto no solo complica el proceso de desinflación, sino que además le resta ingreso disponible a las familias. Se debe utilizar una mayor proporción de los ingresos para pagar las facturas y queda menos resto para las compras del supermercado o esparcimiento.
En junio la actividad mostró un repunte de 0,8% mensual, luego de dos meses de caída. Sin embargo, los meses previos fueron revisados a la baja. La mayoría de los economistas redujo su proyección del PBI para este año. Ahora se espera un crecimiento del orden del 2,5% o incluso algo menos. Los más optimistas como Fernando Marull también lo redujeron desde 3,4% a menos de 3%. El FMI quedó desfasado con su proyección de 3,5% de la última revisión del programa.
Los próximos meses deberían mostrar un repunte mayor de la actividad, pero que difícilmente cambie el humor social. En el mejor escenario los sectores “perdedores” podrán mostrar una recuperación tenue. Esto parece un poco más probable para la construcción, pero no para la industria manufacturera.

El comercio minorista, por su parte, presenta dos dificultades: mejorar sus volúmenes de venta en un contexto de bolsillos flacos, pero especialmente enfrentar la ola de comercio electrónico, que bate récords mes a mes y arrasa sobre todo con los pequeños locales de barrio.
Los supermercados también se enfrentan con el mismo desafío. Armando Farina, vicepresidente de CADAM (la cámara que agrupa a las superficies mayoristas) explicó que “el supermercadismo se está ya transformando en Europa y Estados Unidos. Ahora se especializa en alimentos frescos, como la venta de carne, pescado o frutas y verduras”.
La “macro” sigue gozando relativamente de buena salud. Esta semana se conocieron los buenos números fiscales de julio, pero también que la balanza comercial de junio arrojó un superávit de USD 2.100 millones. A su vez, las reservas del Banco Central superaron los USD 50.000 millones, sobre todo por el aumento de la cotización del oro.
El Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Di Tella volvió a mostrar un deterioro aunque menor, del 1,1% respecto a julio. La lectura arrojó algunas particularidades: hubo una disminución del 1,76% entre los hogares de ingresos altos, pero mejoró 2,13% para los de ingresos bajos. Además, mejoró 3% la percepción sobre la macro. Estos datos reflejan que el proceso de baja de la inflación es percibido por la sociedad, aunque sigue sin ser suficiente ante el deterioro de los ingresos.
La preocupación por un derrame de los sectores ganadores a la calle se nota en todos lados y esta semana hubo referencias explícitas en varios eventos que congregaron al “círculo rojo”.
El cambio de humor es innegable y se siente en todas las variables financieras. El riesgo país tocó esta semana los 532 puntos básicos, pero el viernes retrocedió y quedó cerca de los 500 puntos. En el cierre de la semana hubo subas de bonos en dólares de hasta 2,5%, producto de la aparición de compradores cuando los rendimientos volvieron a niveles de 10% anual.
En agosto también hubo una recaída del mercado bursátil, pero que algunos también ven como una oportunidad. Un reporte de Delphos Investment señaló que “con las elecciones todavía lejos, algunos indicadores de actividad ya mejorando y una macro más ordenada que la de 2025, las valuaciones luces exageradamente castigadas”. En esa línea, desde la Alyc consideraron que “vemos conveniente aumentar la exposición en acciones argentinas, con preponderancia del sector bancario, sumando petróleo y gas para diversificar”.
Los balances bancarios, de hecho, volvieron a mostrar ganancias en el segundo trimestre después de un par de períodos en rojo. El aumento de la mora luce controlada y el titular de la Asociación de Bancos Argentinos, Claudio Cesario, proyectó que los niveles de atrasos irá cayendo desde 12% a 8% de la cartera de individuos para fin de año.
La mayor incertidumbre por el deterioro del humor social y los problemas en el bolsillo también se reflejan en una búsqueda de mayor cobertura por parte de los inversores. Entre bonos dólar linked y venta de futuros el Gobierno ya tiene una exposición de USD 12.000 millones en instrumentos que buscan dar alternativa a la compra de divisas. Además, en los bancos aseguran en voz baja que en lo que va de agosto se aceleró la compra de dólares por parte del público. Esto explica al menos en parte por qué cayó sustancialmente la compra de dólares por parte del Central a lo largo del mes.
Fiel a su estilo, Javier Milei no se anduvo con vueltas en su presentación de la Bolsa de Comercio de Rosario: “¿Vamos a volver al pasado y comernos las operetas del socialismo del siglo XXI? O nos ponemos los pantalones largos o nos fundimos”, explicó el Presidente en un discurso de alto voltaje.
Un día antes fue Mario Grinman, titular de la Cámara Argentina de Comercio, el que salió en defensa del modelo económico de manera explícita. Su discurso tuvo un doble valor en apoyo del Gobierno, porque representa a un sector golpeado por la apertura económica y la caída de ventas. “Hay empresas que la están pasando mal, hay empresas que han cerrado. Si ése es el precio que tenemos que pagar los argentinos para transformar nuestro país, para que nuestros nietos puedan vivir en un país normal y creíble, yo creo que vale la pena”, aseguró durante su presentación en el evento organizado por el Council of the Americas.
Grinman manifestó su preferencia respecto a una victoria de Milei en las elecciones del año próximo, pero también enfatizó que en realidad la cámara que dirige apoya un “modelo liberal”.
La pregunta que hoy da vuelta en los círculos empresarios es si para mantener el modelo se requiere o no la continuidad de Milei. La caída en los niveles de apoyo al Presidente (cerca del 35%) y las dificultades para que la mejora de la macro se sienta en la calle hace peligrar la reelección del Presidente. En ese escenario, aparecen nuevas opciones: apurar una alianza de La Libertad Avanza con el PRO para sumar votos e intentar una victoria en primera vuelta o bien buscar otro candidato fuera de las opciones tradicionales (o sea un “outsider”) capaz de mantener el rumbo y sobre todo sin espantar a los mercados.
Javier Milei,Mora,Morosidad
ECONOMIA
“Inteligencia distorsionada”: la crítica de un premio Nobel de Economía en medio de la polémica por la carrera de la IA

La renuncia y denuncia de Jacob Coxon, un investigador de inteligencia artificial que trabajó en OpenAI y luego en Anthropic, por la carrera a su juicio “irresponsable” en que están enfrascadas las empresas del sector, sin medir los riesgos de que a partir de su “superinteligencia” la IA ejecute ciberataques y adquiera recursos o poder fuera del control de la humanidad, sigue generando revuelo.
La industria de la IA, dijo Coxon, “apuesta con nuestras vidas”. Evan Hubinger, responsable de “alineación” de Anthropic, estimó en cerca del 10% la probabilidad de que la IA mate a todos los humanos, Samuel Marks, investigador de seguridad de la empresa, sostuvo “a título personal” que desarrolladores de IA creen posible la extinción humana o resultados comparables y el propio Dario Amodei, CEO de Anthropic, dio crédito a la inquietud de Coxon en un texto en el que reconoció la necesidad de moderar el ritmo de avance de la IA, pero a su vez señaló que la presión competitivo le impide “frenar solo”.
Distinta fue la reacción de Elon Musk que cuestionó a Coxon y sugirió que su hilo de posteos en la red X fue una operación coordinada, una suerte de “montaje”. Sin embargo, tanto Musk como Sam Altman, CEO de OpenAI, se manifestaron de acuerdo con disminuir la velocidad de desarrollo de la IA.
La denuncia de Coxon ya había generado reacciones políticas en EE.UU., como la de Bernie Sanders, senador socialista de Vermont, quien aprovechó para insistir en el proyecto para prohibir el desarrollo de la SuperInteligencia Artificial que presentó junto al demócrata Greg Casar días antes de la denuncia de Coxon. Ted Cruz, senador republicano por Texas, definió a la IA como un “riesgo catastrófico” y dijo que el posteo de Coxon le resultó muy preocupante, y Chris Van Hollen, senador demócrata, reclamó un mecanismo de salvaguardas, un régimen de pruebas y un diálogo con China, entre otras reacciones legislativas.
Economía, IA y “esfuerzo cognitivo”
Fue la ocasión que esperaba Daron Acemoglu, premio Nobel de Economía 2024 y profesor del prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) para plantear nuevamente una crítica ya esbozada en trabajos previos.
“¿El problema es una Inteligencia Artificial (demasiado) avanzada o una inteligencia distorsionada?“, se preguntó en un extenso posteo en X en el que celebró que “por fin” los propios investigadores de IA “se dan cuenta de que la carrera desenfrenada en la que están involucradas estas compañías es irresponsable”.
Acemoglu cree que un problema irresuelto es la “alineación” de los modelos que -dice- “hacen cosas que no están en línea con los objetivos humanos”. Según él, el problema no es que los modelos de IA sean demasiado avanzados, sino que son entrenados de un modo que conduce a una “inteligencia distorsionada”.
“El problema no son las capacidades —aunque estas son claramente reales—, sino que las capacidades están al servicio de algunas métricas cuantitativas imperfectas —la aprobación de los usuarios, su interacción, métricas simples de finalización de tareas, diversas puntuaciones en pruebas comparativas— sobre las que el aprendizaje por refuerzo optimiza sin descanso. Que este proceso conduzca luego a comportamientos distorsionados, como manipular la evaluación de métricas simples de finalización, hacer trampa, mostrar exceso de confianza en respuestas equivocadas y adulación, quizá no debería sorprender”, escribió Acemoglu.
Auto sin freno
Para aclarar su crítica, el Nobel de Economía recurrió al siguiente ejemplo. “No es que tengamos en nuestras manos un super-auto con mente propia, que quiera tomar el control de la conducción porque es superior al conductor. Más bien, tenemos un auto cuyo sistema de dirección y de frenos no funciona. Tiene muchas de las capacidades de autos muy buenos, y su motor, aceleración e interfaz gráfica pueden ser muy impresionantes. Pero si no se lo puede dirigir correctamente y no se pueden accionar los frenos cuando es necesario, ¿qué puede hacer un auto? Tal vez no deberíamos conducirlo hasta que esté reparado”, explicó.
La explicación de Acemoglu coincide con la que en la Argentina sostiene el economista Eduardo Levy Yeyati, quien alguna vez describió los algoritmos como un “espejo que adula” y en que los humanos delegamos decisiones que la IA asume a partir de cálculos abstractos. Cuando el algoritmo es el que decide, sostiene, los humanos resignamos la “agencia moral”.
Esfuerzo cognitivo
La crítica de Acemoglu, sin embargo, no se limita al problema de la “alineación”. En marzo pasado, en un paper conjunto con Dingwen Kong y Asuman Ozdaglar, otros dos académicos del MIT, modelizó que si bien la IA puede mejorar decisiones y trabajos puntuales, al mismo tiempo atenta contra la producción social de conocimiento al debilitar lo que llamó el “esfuerzo cognitivo”. En otras palabras, la IA aplicada sin criterio tiende al “colapso del conocimiento humano”, a una especie de embrutecimiento.

Una IA agéntica, dice el paper publicado por el National Bureau of Economic Research (NBER) de EE.UU., al ofrecer a cada usuario, por caso, recomendaciones médicas o financieras personalizadas, actúa como sustituto del esfuerzo cognitivo. La respuesta inmediata y en apariencia buena conspira contra el beneficio de estudiar, contrastar fuentes o experimentar por cuenta propia, algo que el paper llama “esfuerzo cognitivo”.
Los autores formalizan que el esfuerzo aumenta cuando hay más conocimiento general acumulado y cae cuando crece la precisión de la recomendación de IA.
Un conflicto de este tipo, entre automatización y esfuerzo cognitivo, se presentó hace más de cincuenta años, cuando empezaron a difundirse las calculadoras de bolsillo. Entonces se debatió entre docentes y pedagogos si tenía sentido, por caso, que los estudiantes aprendieran las tablas de multiplicar. La respuesta sigue siendo que sí.
Corporate Events,Science / Technology
ECONOMIA
Pese a tasas de interés levemente positivas, en agosto volvieron a caer los depósitos en pesos

El mes pasado, los depósitos y préstamos en pesos volvieron a caer en términos reales. Sus tasas de variación, descontada la inflación minorista del mes, que el Indec precisó ayer que fue del 1,7%, fueron de -0,6% y -0,4%, respectivamente, “en un contexto donde la tasa de interés promedio en pesos fue levemente positiva en términos reales para depósitos a plazo fijo en el segmento mayorista: fue del 2% de tasa efectiva mensual”.
Según el reciente informe semanal de la consultora Quantum, los depósitos y préstamos también fueron afectados por una menor expansión de la base monetaria, a causa de la reducción del ritmo de compras de divisas que hizo el Banco Central, a un promedio diario de apenas USD 38 millones; una actividad económica poco dinámica y la sustitución de depósitos y préstamos en pesos por dólares. Esta sustitución provocó tasas en pesos nominales altas y volátiles. Al respecto, el informe precisa que durante agosto la tasa de caución a un día pasó de 22% a 28,2% a principios de mes, para volver a niveles de 20% de tasa nominal anual (TNA) a fin de mes.

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De acuerdo con Quantum, los desafíos para dinamizar el sector tienen que ver con elementos que afectan tanto la oferta como la demanda de fondos. Del lado de la oferta de fondos, destaca “la tendencia hacia la dolarización de saldos y la competencia entre el sector bancario y el no bancario (mercado de capitales)”. Del lado de la demanda, menciona “los efectos que pueden generar cambios en las tasas de interés, en comportamientos por efectos de la mora y la evolución de la actividad”.
El avance de los fondos “money market”
En términos de datos, destaca que los depósitos transaccionales en pesos —caja de ahorro y cuenta corriente— cayeron en agosto 1,7% real, descontada la inflación, respecto de julio, mientras que los plazos fijos se redujeron 0,1% real. Más aún, desde principios de año los depósitos transaccionales cayeron 11,7% real y los plazos fijos, aunque mucho menos, también bajaron: su variación fue de -0,3% real.
El informe atribuye esa evolución a la expansión de los fondos money market, fondos de inversión accesibles que invierten en plazos fijos y que crecieron 10% en términos reales en lo que va de 2026 y 19,2% en los últimos doce meses.
Más aún crecieron los depósitos en dólares: en términos nominales aumentaron 11,5% en 2026 y 25,5% en doce meses, pese al desaliento a su rendimiento que implica un aumento del precio nominal del dólar inferior a la inflación, que varios economistas señalan como “retraso cambiario”.
En préstamos, la reducción fue de 0,4%, siempre en términos reales, atribuida a la caída de los préstamos de consumo —saldos en tarjetas de crédito y préstamos personales—, que cayeron 1,3% real respecto de julio. Sobre ese dato, Quantum sugiere que podría deberse a personas que no cobran sus sueldos en los bancos y reciben préstamos de billeteras virtuales y empresas de tecnología financiera.
De enero a agosto
En el acumulado de los ocho primeros meses del año, los préstamos totales tuvieron una variación negativa real de -3,4%, resultante de una combinación de caída en los préstamos de consumo y aumento en los otorgados a empresas. De hecho, los préstamos en dólares, en niveles de USD 25.000 millones, aumentaron 3,3% en agosto respecto de julio, 37% en lo que va de 2026 y 44% respecto de agosto de 2025, siempre en dólares corrientes.
A partir de estos datos Quantum colige que los préstamos bancarios al sector privado compiten “en alguna medida” con el financiamiento del mercado de capitales, que si bien es menos accesible que los bancos ofrece en general “tasas más atractivas para tomadores de financiamiento e inversores, y también con mejores plazos”.
dólares estadounidenses,pesos argentinos,ilustración,economía,finanzas,falsificación
ECONOMIA
Jubilaciones y deuda, los dos rubros que más se adelantaron en las partidas para este año antes del Presupuesto 2027

La partida social llegaría al proyecto 2027 con un crédito que no solo compense la inflación, sino que consolide el peso relativo que ya exhibe
Una jurisdicción tan rezagada no recupera automáticamente el terreno perdido en lo que resta del año, por lo que su peso relativo dentro del gasto total tendería a reducirse también en la proyección para el próximo año
Tanto el REM como los precios de los bonos coinciden en que la desinflación se profundizará durante el primer semestre de 2027, y perforaría el 1% recién hacia abril
En las últimas horas se conoció la decisión del Poder Ejecutivo Nacional de incrementar la partida presupuestaria para las áreas de Defensa y Cancillería, tanto para lo que resta de 2026, como especialmente para 2027
Corporate Events,South America / Central America
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