INTERNACIONAL
El cometa interestelar 3I/ATLAS podría darnos pistas sobre la vida fuera de la Tierra

El visitante interestelar no aporta pruebas de organismos extraterrestres, pero su composición ofrece una muestra poco frecuente de los ingredientes químicos que circulan en otros sistemas planetarios y de la historia temprana de la galaxia
Un cometa que cruzó el sistema solar desde una estrella desconocida no resolvió la pregunta sobre la vida extraterrestre, pero sí dejó una pista relevante para responderla.
El análisis de 3I/ATLAS confirmó la presencia de moléculas orgánicas y compuestos ligados a la química prebiótica en un objeto nacido fuera del entorno del Sol.
Ese resultado no prueba la existencia de seres vivos en otros mundos ni convierte al cometa en una señal de tecnología alienígena. Sin embargo, permite examinar de cerca materiales que podrían haber participado en el origen de la vida dentro de otro sistema planetario.
3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar conocido, después de 1I/ʻOumuamua y 2I/Borisov. La letra I en su nombre indica su origen interestelar, mientras que ATLAS alude al sistema de vigilancia Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System, financiado por la NASA. El observatorio de Río Hurtado, en Chile, informó las primeras observaciones del cuerpo el 1 de julio de 2025, aunque los archivos de otros telescopios permitieron localizar imágenes desde el 14 de junio de ese año.
Su órbita resolvió pronto una duda fundamental. A diferencia de los planetas, asteroides y cometas que pertenecen al sistema solar, 3I/ATLAS siguió una trayectoria hiperbólica. Es decir, el Sol alteró su recorrido durante el paso, pero no puede retenerlo en una órbita cerrada. Si se prolonga ese movimiento hacia atrás en el tiempo, el objeto llega desde fuera del sistema solar; si se proyecta hacia adelante, continuará su viaje por el espacio interestelar.

El visitante tampoco supuso un riesgo para la Tierra. Su máxima aproximación al planeta fue de 1,8 unidades astronómicas, equivalentes a unos 270 millones de kilómetros. Alcanzó el punto más cercano al Sol cerca del 30 de octubre de 2025, a unos 210 millones de kilómetros, apenas dentro de la órbita de Marte. Esa distancia frustró cualquier posibilidad de obtener muestras directas, aunque varios telescopios terrestres y espaciales siguieron su actividad durante meses.
El paso por las cercanías solares calentó el hielo del núcleo y liberó gas y polvo. Así se formó la coma, la nube difusa que rodea al cometa y que funciona como una ventana hacia sus materiales. El telescopio espacial Hubble observó el 21 de julio de 2025 una envoltura de polvo con forma de lágrima. Las mediciones fijaron un límite superior de 5,6 kilómetros para el diámetro del núcleo, aunque este podría medir apenas 440 metros.
La atención pública alrededor de 3I/ATLAS también creció por conjeturas sobre un posible origen artificial. Los datos disponibles no respaldan esa hipótesis. La emisión de polvo y gas, la evolución de la coma y la trayectoria del objeto corresponden al comportamiento esperado de un cometa natural. Su relevancia científica no depende de una explicación extraordinaria: reside en la posibilidad de estudiar un fragmento de materia preservada fuera del sistema solar.
Las moléculas del cometa muestran que los ingredientes de la vida no son exclusivos del Sistema Solar

La vida, tal como se conoce en la Tierra, requiere una cadena larga de procesos químicos. El primer eslabón no son los organismos, sino moléculas capaces de aportar elementos como carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno.
A esos componentes se los denomina precursores prebióticos porque intervienen en reacciones que pueden producir sustancias más complejas, entre ellas aminoácidos, azúcares, bases nitrogenadas y, en ciertas condiciones, estructuras relacionadas con proteínas y ácidos nucleicos.
Las observaciones de 3I/ATLAS detectaron varias de esas materias primas. El radiotelescopio ALMA identificó cianuro de hidrógeno, formaldehído y grandes cantidades de metanol en la coma. El telescopio espacial James Webb registró metano, mientras que el observatorio SPHEREx de la NASA detectó una abundancia de compuestos orgánicos a comienzos de 2026.

El inventario reúne carbono y nitrógeno en formas que la química considera relevantes para la síntesis de moléculas prebióticas.
El cianuro de hidrógeno resulta un caso ilustrativo. Se trata de un gas tóxico, pero los experimentos de laboratorio muestran desde la década de 1950 que, bajo determinadas condiciones, puede participar en reacciones que dan lugar a aminoácidos y otros compuestos de mayor complejidad.
El hallazgo dentro de un cometa interestelar no implica que ese proceso haya ocurrido en su sistema de origen. Sí indica que los reactivos básicos existieron allí y pudieron quedar atrapados en hielo durante miles de millones de años.

El metanol y el formaldehído también interesan por su papel dentro de la química del carbono. Ambos aparecen en nubes interestelares, discos de gas y polvo alrededor de estrellas jóvenes y cuerpos helados del sistema solar. Cuando reciben radiación o experimentan cambios de temperatura, pueden participar en reacciones que forman compuestos orgánicos más elaborados. El metano, por su parte, puede influir en la retención de calor dentro de una atmósfera planetaria, una condición que favorece la estabilidad del agua líquida.
La relevancia del cometa se entiende mejor al comparar esos resultados con lo que ya se conoce cerca de la Tierra. La misión OSIRIS-REx recuperó muestras del asteroide Bennu y encontró las cinco bases nitrogenadas presentes en los ácidos nucleicos, además de 14 de los 20 aminoácidos que se producen de forma natural en nuestro planeta.
Esos resultados refuerzan la idea de que los cuerpos pequeños pudieron transportar compuestos orgánicos a mundos jóvenes durante la formación de los sistemas planetarios.
Los cometas y asteroides funcionan como archivos químicos porque nacen dentro del mismo disco de gas y polvo que origina planetas, lunas y otros cuerpos. Sus zonas interiores pueden conservar material con pocas modificaciones desde sus primeras etapas. En ese sentido, un cometa interestelar permite observar una muestra de otro sistema sin enviar una nave a una estrella distante.
La astrónoma Cyrielle Opitom, de la Universidad de Edimburgo, definió el valor de estos objetos de esta manera: “una especie de fósiles de un proceso de formación planetaria que tuvo lugar muy lejos, pero que tenemos la oportunidad de estudiar desde mucho más cerca”.
La metáfora resume una ventaja excepcional: 3I/ATLAS llegó hasta el vecindario solar con una parte de su historia física y química todavía accesible para los instrumentos actuales.
Aun así, el alcance de los resultados tiene límites claros. Las moléculas detectadas en la coma son relativamente simples. Los telescopios no identificaron aminoácidos, ácidos nucleicos ni una firma química que pueda asociarse de manera directa con actividad biológica.
Además, la materia expulsada procede sobre todo de las capas externas del cometa, expuestas a radiación cósmica e interestelar durante períodos muy extensos. Esa superficie puede no reflejar con precisión la composición original de las regiones más profundas.
Por eso, 3I/ATLAS no permite afirmar que exista vida en el sistema estelar del que procede. La conclusión más prudente es otra: los compuestos que podrían alimentar una química prebiótica no parecen exclusivos del sistema solar. Esa constatación amplía el mapa de lugares donde los ingredientes básicos estuvieron disponibles, aunque no resuelve cuántos de ellos reunieron las condiciones necesarias para que surgieran organismos.
Sus isótopos apuntan a un sistema estelar más antiguo que el Sol
Además de las moléculas, 3I/ATLAS conservó otra clase de información: la proporción entre isótopos. Los isótopos son versiones de un mismo elemento con igual número de protones y diferente cantidad de neutrones. Sus proporciones relativas se modifican según la temperatura, la radiación y el ambiente químico donde se forman los compuestos. Por esa razón, actúan como una suerte de registro de origen.
Un equipo encabezado por Opitom, Jean Manfroid y Damien Hutsemékers analizó el gas del cometa con el instrumento UVES del Very Large Telescope, del Observatorio Europeo Austral. El estudio midió isótopos de carbono y nitrógeno en moléculas de cianuro. Aravind Krishnakumar, investigador de la Universidad de Lieja y coautor del trabajo, señaló: “A diferencia de los cometas de nuestro sistema solar, este visitante interestelar presenta proporciones isotópicas de carbono y nitrógeno inusualmente altas”.
Otro trabajo, dirigido por Martin Cordiner, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, llegó a una señal compatible por medio de observaciones del James Webb. Además de una proporción particular de isótopos de carbono, detectó niveles elevados de deuterio, una forma pesada del hidrógeno. La combinación de carbono, nitrógeno y deuterio apunta a un origen en las regiones exteriores de una estrella antigua y con baja metalicidad.

El contraste con los dos visitantes anteriores también explica el interés de los astrónomos. ʻOumuamua solo estuvo disponible durante unas semanas y no presentó una emisión gaseosa detectable. Borisov ofreció más información y mostró cianuro de hidrógeno, pero su menor brillo limitó los análisis.
3I/ATLAS permaneció al alcance de los instrumentos durante un período mayor, salvo entre septiembre y comienzos de diciembre de 2025, cuando pasó demasiado cerca del Sol para observaciones desde la Tierra.
El cometa ya pierde brillo mientras se aleja, por lo que la ventana para obtener nuevas mediciones se reduce. Sin embargo, los datos reunidos seguirán bajo análisis y servirán de referencia para futuros objetos interestelares.

El Observatorio Vera C. Rubin, en Chile, y el Telescopio Extremadamente Grande del Observatorio Europeo Austral podrían ampliar de forma marcada el número de detecciones y la precisión de los estudios químicos.
Opitom advirtió que la disciplina todavía cuenta con muy pocos casos: “El campo de los objetos interestelares es todavía muy reciente y realmente no sabemos qué esperar. Cada vez que se descubre uno nuevo, nos llevamos nuevas sorpresas”. Las próximas visitas permitirán comparar composiciones, isótopos y edades para determinar si 3I/ATLAS representa una rareza o una muestra de procesos comunes en la galaxia.
3I/ATLAS,cometa interestelar,Telescopio William Herschel,formación planetaria,Infobae
INTERNACIONAL
Trump’s new press secretary out of the job just days after rocky debut

Katie Zacharia is leaving her role as White House press secretary after only seven days following a rocky first week on the job, a source familiar confirmed to Digital.
President Donald Trump told Zacharia to «reconsider» the role, revealing to members of the press on the South Lawn on Friday that he told her: «You don’t have to do this if you don’t want to… I think you should reconsider.»
A senior White House official tells that Katie is now «transitioning out» of the role.
It comes as her one-week tenure was marked by mounting scrutiny over her legal credentials and a rocky debut before the White House press corps on Tuesday. Critics have taken aim at Zacharia over her recent interviews attempting to recover from the bumpy start.
Zacharia was named to the role Oct. 9 and stepped behind the White House podium for her first press briefing just days later on Oct. 13. The briefing lasted 14 minutes and Zacharia took only three questions.
«Maybe it’s not for her,» Trump acknowledged in his brief remarks outside the White House on Friday.
TRUMP NAMES LEAVITT SUCCESSOR AFTER WEEKS OF SPECULATION — AND SHE’S NO STRANGER TO MAGA
When pressed if this update meant that Trump fired Zacharia, the president walked back. «No no. I want her to have a good life,» he said.
«She’s been brutalized by the media,» Trump added.
During an appearance on «Hannity» Thursday night, Zacharia was pressed over whether she could refer to herself as an attorney. Zacharia admitted she did not pass the bar exam and never obtained a law license in the United States.
«I had already pre-registered for the bar exam, and basically during the summer, I knew I would be living in China and the result of the bar would be inconsequential. I sat for it because I didn’t want to have a withdraw status,» she said.
WHITE HOUSE CORRESPONDENTS WIDELY PRAISE KAROLINE LEAVITT AS SHE ANNOUNCES EXIT FROM TRUMP ADMINISTRATION
Zacharia was also pressed on her fumbled briefing.
«What I feel is I really stepped up to the plate with very little prep time,» Zacharia said. «Given the fact that I’d been on the job less than maybe eight hours and had a briefing book in the morning, I feel like I did my very best, Sean, to deliver for the American people that day.»
Zacharia’s debut drew scrutiny over several verbal stumbles, including a moment when she mistakenly referred to her husband as «my president» before correcting herself, as well as the briefing’s brevity, during which she took questions from just three journalists in 14 minutes.
Karoline Leavitt’s first White House press briefing lasted nearly 47 minutes, while Sean Spicer’s debut ran roughly 79 minutes. While Sarah Huckabee Sanders’ first briefing as press secretary lasted about 23 minutes in 2017.
TRUMP’S NEW PRESS SECRETARY FACES FIRST MAJOR TEST AS WHITE HOUSE BRIEFING ROOM ENTERS NEW ERA
A White House official told MS NOW earlier this week that she could end up with a shorter tenure than Anthony Scaramucci, whose notoriously brief stint as President Donald Trump’s White House communications director lasted just 10 days before he was ousted in July 2017.
«Getting behind the podium is tough, but she got off on the wrong foot,» the unnamed White House official said. «She needs to get much better, fast, otherwise she’ll break Scaramucci’s record.»
Zacharia clearly did not recover enough in her short media sprint this week — where she attempted to clear up confusion about her lawyer credentials — and instead was pushed out of the job on Friday without another shot at the podium.
The White House doubled down on supporting Zacharia Wednesday when asked by Digital for comment on the Scaramucci comparison reportedly coming from the White House.
«Katie is a fabulous and wonderful addition to the team. She is uniquely qualified and whip smart to help inform the American people about all the great things President Trump and his Administration have been doing, and she will do an incredible job as Press Secretary,» White House Communications Director Steven Cheung told Digital.
The White House X account @PressSec, formerly run by Leavitt before switching to White House Press Office, never switched over to Zacharia.
Zacharia posted to X late Friday night, writing, «it was an honor» to serve President Trump.
«President Trump is a kind, wonderful, gracious, thoughtful, enthusiastic, and hardworking man,» she wrote. «I wish more Americans appreciated him. No one will ever make America great the way he has and continues to. It was an honor to work for him.»
Zacharia, whom Trump described as an attorney when announcing her appointment, previously served as senior communications adviser to Trump Media & Technology Group, which operates the president’s social media platform, Truth Social.
She also served earlier this year as deputy assistant secretary for public affairs and a spokesperson for the Department of Homeland Security for just six weeks.
Fox News’ Peter Doocy contributed to this report.
white house, donald trump, politics, fox news media
INTERNACIONAL
¿Tienen empatía los psicoanalistas lacanianos?: una respuesta con Jacques-Alain Miller

Si tuviera que hacer una comparación que, seguramente, dejará disconformes a muchos, diría: si Lacan es Cristo, Jacques-Alain Miller es San Pablo.
Desde mi punto de vista en un elogio. Es una manera de decir que Miller no es solo un discípulo de Lacan, sino una voz que le dio forma a su mensaje y estableció las líneas más eficaces de su enseñanza.
De la misma manera que le ocurrió a Pablo con los otros apóstoles, mientras que estos hablaban para decir lo que el maestro había dicho, la prédica paulina habla en su nombre y recupera la palabra plena.
Con los años, a la división entre lacanianos y no lacanianos, le siguió la división entre millerianos y no millerianos. Lo paradójico es que a veces quienes se dicen no millerianos piensan en la órbita de lo que Miller planteó.
Hay quienes insisten: Jacques-Alain Miller no es Lacan (le hace decir cosas que este no dijo nunca). ¿Hay algún problema en eso? De lo que no cabe duda es de que Miller lo lee de una manera en que muy pocos lo consiguen.
Y, en buena medida, si existe algo así como el “lacanismo”, es por efecto del trabajo de Miller –de la misma manera en que los apóstoles, después de la muerte de Cristo, se hubieran dispersado en sectas menores destinadas a perderse si no hubiera estado Pablo.
Jacques-Alain Miller le dio a la enseñanza de Lacan vocación ecuménica. No me voy a de detener en comentar que, además, tiene a su cargo el establecimiento de sus seminarios en pos de su publicación. Algunos creen que eso le da un poder.
Pienso más bien que Miller está atento a la época; que más que soltar lo que tenía en un cajón, responde a la circunstancia con la aparición de un nuevo volumen de la palabra (que, además, ya circula por su cuenta). Publicar es intervenir.

Miller interviene. Lo hace siempre, incluso hoy cuando es un hombre grande. Él ya era Miller el día que yo llegaba a este mundo. Lo leo y escucho atentamente. Sobre todo, porque Miller viene del futuro.
Algunas veces, cuando se me ocurre algo que supongo interesante, descubro después que él ya se refirió a la cuestión unos años antes. Cuando no pienso lo mismo, le agradezco que me empujó a pensar.
Con esta gratitud, la de alguien que no está en sus filas, pero reconoce lo dado, voy a comentar la reciente publicación de su curso Los desencantados del psicoanálisis (dictado en 2001-2002).
Un poco más sobre Jacques-Alain Miller
Los cursos de Miller se conocen en su conjunto como La orientación lacaniana. Al igual que los seminarios de Lacan, se publican oficialmente de manera discontinua y a partir de ocasiones específicas. Mientras, circulan en versiones inéditas.
Desde hace unos años, la obra de Miller comenzó a despertar interés sistemático. En 2011, compré en París el ensayo de Nicolas Floury: Le Réel insensé. Introduction à la pensée de Jacques-Alain Miller. Me sorprendió; hasta ese momento yo no pensaba que a Miller se le atribuía un pensamiento –más allá de comentar, elucidar, explicar a Lacan.
En 2023, Fernando José Ferrari publicó Leer con Miller: Otro Lacan. El nacimiento de la clínica milleriana. Entre un 2011 y 2023, podrían mencionarse otros trabajos, pero estos extremos producen el efecto de sentido que me interesa: Miller es también alguien que fundó una clínica psicoanalítica.
Desde mi punto de vista, esto es más claro a partir de sus cursos que rondan el cambio de siglo. Si tuviera que ilustrarlo con una pequeña anécdota, me remitiría al que se llama La experiencia de lo real (1998-1999) cuando Miller cuenta su regreso de un viaje a Estados Unidos en el que, desde una ventana, vio un cartel que decía Enjoy Coca-Cola.

Es admirable la elucidación que hace de esa epifanía: Coca-Cola es el nuevo plus de goce, incluso el objeto que reformula esta noción, a partir del momento en que es posible drogarse con cualquier cosa.
Ya no se trata del objeto de goce afectado por la represión, que retorna a partir de la pérdida. Es el objeto de consumo, que escapa a la lógica de la neurosis (cuyo sello es la negatividad) y se presta a descargas sin sentido.
Lo asombroso es que Miller diga esto hacia fines de los ‘90, anticipándose más de dos décadas a los temas que hoy son comunes en psicoanálisis. Además, sin decirlo y entre líneas, este curso es el andamiaje teórico de la noción de psicosis ordinaria (en la que no me voy a detener por una cuestión de extensión).
Este curso tiene tres partes precisas: la discusión del carácter; el movimiento de la categoría de goce hacia un residuo corporal que no hace lazo; por último, el síntoma como acontecimiento de cuerpo.
Las tres partes articuladas concluyen en una idea clínica brutal: el sufrimiento psíquico hoy no halla carriles de elaboración que lleven a una representación (significante) y, antes que, por las vías del síntoma clásico, hoy se resuelven en caracteropatías.
La neurosis de carácter, entonces, reemplaza a la neurosis de transferencia; el sujeto contemporáneo se defiende (ya no reprime) con formaciones reactivas que son una satisfacción “directa” (Freud dixit) de la pulsión. Así pasamos de la clínica del sujeto a la clínica de la vida dañada y desregulada de la que hoy tanto se habla y Miller anticipó.
Este curso (La experiencia de lo real) es el que sigue a uno que introdujo una noción estrictamente milleriana: El partenaire-síntoma y al que continúan otros dos: Los usos del lapso y El lugar y el lazo. Como dije antes, estos cursos son –para mí– la verdadera invención milleriana de una clínica que no es lacaniana, que es la de Miller y tiene una orientación clara y esclarecedora.
Lamentablemente no puedo comentar estos cuatro cursos, pero si voy a detenerme en el que les sigue, que se acaba de publicar: Los desencantados del psicoanálisis.

La brecha entre teoría y práctica
Este curso parte de una constatación: la situación actual (en 2002, pero también en este 2026) del psicoanálisis es de desconcierto. Si históricamente el lacanismo era la comunidad de herejes, enfrentados a la ortodoxia de la IPA (Asociación Internacional de Psicoanálisis); esta última abandona sus estándares y cede el eclecticismo.
Incluso en la IPA hay lugar para Lacan. Se lo lee como un autor más. Ante este paisaje, Miller interviene: “No hay una teoría de Lacan”; es decir, no se puede ser lacaniano a medias, tomando un poquito de acá y otro de allá. La de Lacan es una enseñanza, viva y orientada por lo imposible de la práctica analítica.
Entonces, ¿son los lacanianos los nuevos ortodoxos? Antes que reclamar la filiación en tal o cual concepto, la pregunta de Miller apunta a lo real del análisis y la dificultad para su transmisión.
Los autores de la Internacional se la pusieron fácil: hablan de modelos teóricos, como si fueran construcciones heurísticas, todas igualmente válidas (todas igualmente leves), con las que se trata de curar, hacer el bien, solucionar la vida de la gente.
A este problema se suma otro, el del caso clínico cuando se lo utiliza con fines de una confirmación. Así la práctica queda subordinada a saber lo que ya se sabía. Dos clases de este curso (El caso clínico y Crisis del caso) apuntan a situar cómo quien mejor puede dar cuenta de la experiencia del análisis es el mismo analizante, pero deja en ascuas al analista respecto de lo que puede plantear teóricamente. Leamos:
“¿A quién se dirige un relato del caso? No al paciente, evidentemente. De hecho, nos incomoda pensar que el paciente pueda leerlo […] Entonces, ¿de quién es el sufrimiento? Del analista, que intenta reencontrar algo de lo que fue agente sin poseer las claves. El relato del caso testimonia su propio vínculo con el misterio de lo que está en juego.”

Reflexiones sobre el momento actual
A partir de este momento, el curso dedica cinco clases al “momento actual”, cuyo eje está en cómo la figura del analista comenzó a ocupar lugar con su propia subjetividad para dar cuenta de la experiencia.
La noción en disputa es la de “contratransferencia”. En una conversación de seminario con Éric Laurent y Graciela Brodsky (entre otros), en esta sección se discute la práctica de los colegas de la IPA –a partir de sus textos y casos– para ubicar cómo el desplazamiento hacia la persona del analista fue en desmedro de la lógica del tratamiento:
“Cuando surge el no sé [en la intención de comprender por parte del analista] cuando falla el yo sé, pasa a primer plano la ecuación personal del analista, bajo la forma de la contratransferencia: ‘Pensé que…, me dije que…, me sentí incómodo…, se reactivó en mí…’. En otras palabras, cuando el analista tropieza con su no sé la ecuación personal cobra protagonismo y esto se traduce en un deterioro de la clínica.”
Valoro especialmente de esta parte del curso el esfuerzo por leer a otros, algo que los analistas actuales casi no hacen. Este curso es ejemplar para ilustrar la actitud del analista que se deja interpelar por otras prácticas, sin por eso ceder en sus principios. Hacer una buena crítica es un trabajo arduo.
Por esta vía, Miller llega a un esbozo de conclusión:
“Queda claro lo que constituiría el falso semblante en eventuales debates: considerar que la diferencia entre lacanianos y no lacanianos se reduce a la duración de la sesión. La verdadera diferencia que esa cuestión cuantitativa encubre es la contratransferencia.”
Ahora bien, esto no quiere decir que la duración de la sesión sea un asunto menor, ya que esa duración (breve, en los lacanianos) es lo que hace que el analista no se impregne de los efectos contratransferenciales:
“No se puede excluir que nuestra sorpresa al leer ciertos informes provenga justamente de ahí: del efecto de sesiones prolongadas que liberan en el analista una actividad mental que, en los lacanianos, queda inhibida por la brevedad del encuentro.”

Contratransferencia, o peor: empatía
Luego de este recorrido, podríamos decir que “lacaniano” es el analista que niega la contratransferencia. Miller lo dice de este modo:
“El verdadero motor, la dinámica misma de la enseñanza de Lacan, estaría en ese rechazo. Esa construcción podría sostenerse a partir de la mortificación del analista, su localización en el lugar del Otro, las tesis sobre el sujeto supuesto saber, el acto y el discurso analíticos. Todas son formulaciones cada vez más elaboradas para excluir al analista de la consideración de la contratransferencia.”
Sin embargo, luego de las reflexiones sobre el momento actual se produce un viraje. A la teoría de la contratransferencia le siguió en el psicoanálisis contemporáneo una defensa del analista empático (que hoy está muy de moda). Miller es taxativo: “Lo que se llama empatía no es más que la versión proyectiva del analista sobre el paciente”.
Al lado de las propuestas de analistas que plantean “franquearse” con sus pacientes, que se entregan a desbordes emocionales (como llorar con ellos), que hablan de “copensar” (en un verdadero holding hands), los viejos teóricos de la contratransferencia parecen ortodoxos. Aquí Miller comienza a vislumbrar que el problema vendrá de la mano del reemplazo del analista por terapeutas bondadosos y bienintencionados. El tiempo le dio la razón.
Al psicoanálisis como experiencia del inconsciente, lo reemplaza una comunicación de afectos. Al analista frío, impersonal, distante, le sigue el analista que “pone sus cartas sobre la mesa”, que practica una self-disclosure, una revelación de sí mismo.
El problema de esta perspectiva es que produce una “ablación del deseo del Otro”, esto es, esa instancia respecto de la cual cada quien se posiciona como sujeto. El tratamiento se convierte en un diálogo comprensivo de entendimiento recíproco.
A esta intención, Miller responde –desde el principio del seminario, recordándolo en diferentes clases– con una frase de Lacan: “Una interpretación cuyos efectos se comprenden no es una interpretación psicoanalítica”.
Retorno a Lacan
Leer el movimiento de la enseñanza de Miller es apasionante, mientras leemos somos sujetos de la pasión. En una clase comienza: “Nos reímos. Es un hecho: nos reímos. Aquí lo hacemos seguido, muy seguido –quizá demasiado–, desde que leemos a otros psicoanalistas”.
Más adelante, la risa se convierte en mueca de dolor. Así comienza otra clase: “Ustedes sufren. Sufren, y Éric Laurent y yo lo hemos notado. Sufren cuando hablamos de autores que no son Lacan”.

En un contexto global en el que el psicoanálisis está asediado por diversas psicoterapias instrumentales, en el que se cede con instancias de garantía y supervisión para conseguir una “falsa evidencia amable” –según una formulación de Laurent en este curso– hacer la pregunta por lo propio del análisis sin concesiones es un acto de valentía.
Cuando las asambleas internacionales buscan estrategias para vender un psicoanálisis aggiornado y acorde a la demanda actual, este curso recupera los problemas y reintroduce la pregunta por el sujeto en su dimensión exigida. También lo hace con el analista, cuando en el final de la clase que se titula “Los principios de la práctica lacaniana”, Miller cita un pasaje de Lacan que dice:
“Si hubiera podido hablar del acto psicoanalítico hasta el final, lo habría hecho para decirles que no por no nada les hablé del deseo del psicoanalista. Es imposible, en efecto, que no provenga del fantasma del psicoanalista –o sea, de lo más opaco, cerrado y autista que hay en su palabra– el shock que deshiela en el analizante la palabra […]”
Miller enfatiza que esta es una declaración única, “que cuesta creer que sea de Lacan”; porque, ¿no había que separarse de la persona del analista? ¿De qué modo en ese fango (su fantasma) crece un deseo? No por nada este curso de Miller se publicó este año, el mismo en que se publicó el seminario El acto psicoanalítico de Jacques Lacan –que ya fue comentado por Verónica Buchanan en esta sección de Cultura.
El futuro llegó, hace rato. En ese año 2002, Miller anticipaba “el dolor exquisito del movimiento psicoanalítico: la tensión entre el psicoanálisis en singular (lacaniano) y el psicoanálisis en plural (ecléctico)”. Desde entonces no hemos visto más que una grieta que se ensancha.
En ese entonces, Miller decía: “Anticipo –profetizo– que los términos de ese debate ya se perfilan”. La profecía se cumplió. Miller es un profeta de los buenos, de los que devuelven el mensaje con una forma invertida, para decir de dónde venimos y a dónde vamos.
retrato,hombre,tercera edad,gafas,Jacques-Alain Miller
INTERNACIONAL
El régimen norcoreano busca avanzar con la tecnología de su arsenal: probó un sistema de torpedos guiados por IA

Corea del Norte anunció este sábado que probó un “nuevo tipo” de torpedo de precisión con inteligencia artificial (IA), diseñado para detectar objetivos y guiar su trayectoria bajo el agua. El ensayo del sistema submarino supersónico Zam-2.0 ocurrió el jueves y tuvo como objetivo “confirmar el éxito de la actualización técnica” del arma.
El anuncio se suma a la estrategia del dictador norcoreano Kim Jong-un para incorporar IA a los sistemas de defensa del país. En septiembre, el líder del régimen pidió elevar “el nivel de inteligencia artificial” de ese tipo de armamento. Según informó la agencia estatal KCNA, “la tecnología aplicada para la detección de objetivos y la función de guiada del nuevo tipo de torpedo de precisión”.
A comienzos de este mes, Pyongyang también comunicó el lanzamiento de un misil hipersónico de alcance intermedio asistido por IA. En aquella ocasión, las autoridades norcoreanas afirmaron que “no hay forma de evadir” ese misil, que sería “capaz de cambiar su órbita de vuelo a baja altitud”.
La prueba tuvo lugar en un contexto de competencia militar entre las dos Coreas por el desarrollo de misiles hipersónicos. Estas armas superan cinco veces la velocidad del sonido y pueden modificar su trayectoria durante el vuelo, características que dificultan su detección e intercepción. Los torpedos apuntan a objetivos submarinos y operan a alta velocidad.
Días después de que Corea del Norte informara el ensayo de su misil hipersónico de alcance intermedio, Corea del Sur probó un arma similar, que Seúl calificó como una “ventaja clave estratégica capaz de cambiar el curso de las operaciones en el campo de batalla”.

Analistas citados por la agencia AFP sostienen que el uso de IA podría otorgarles capacidad para ejecutar maniobras evasivas y tomar decisiones autónomas ante las defensas enemigas. “Corea del Sur y Estados Unidos desplegaron objetivos de distracción para desviar torpedos, pero la IA podría potencialmente ayudar a distinguir objetivos reales de señuelos”, afirmó Lim Eul-chul, profesor de la Universidad de Kyungnam.
Varios analistas consideran que Rusia podría colaborar con Pyongyang para acelerar sus avances en tecnología misilística, a cambio del envío de tropas norcoreanas para combatir junto a las fuerzas rusas en la guerra de Ucrania.
Las pruebas de misiles realizadas por Corea del Norte sugieren que el país comenzó a evaluar el armamento destinado al submarino “Hero Kim Kun Ok”, una nave que Pyongyang presentó en 2023 como plataforma para lanzar armas nucleares tácticas, según analistas surcoreanos.
El Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur detectó los lanzamientos y concluyó que los dos misiles partieron de un submarino norcoreano. Uno salió desde un tubo de lanzamiento vertical y el otro desde un tubo lanzatorpedos, aunque las autoridades surcoreanas no identificaron de inmediato la embarcación involucrada.
Durante años, Pyongyang desarrolló misiles concebidos para ser disparados desde el mar, una capacidad que dificulta su detección antes del lanzamiento. Hasta las pruebas del jueves, los ensayos submarinos del país se realizaban desde un submarino de 2.000 toneladas equipado con un solo tubo de lanzamiento. Especialistas consideran que esa nave funciona como plataforma de pruebas y no como un submarino operativo. El “Hero Kim Kun Ok”, en cambio, dispone de al menos 10 tubos lanzamisiles, además de los tubos para torpedos, de acuerdo con fotografías difundidas por los medios estatales cuando fue botado en septiembre de 2023.

En aquel momento, expertos extranjeros cuestionaron la descripción oficial de la embarcación. Varios sostuvieron que se trataba de una modificación de un submarino diésel antiguo y no de una nave con las capacidades anunciadas por Corea del Norte.
La falta de pruebas de armamento conocidas durante los últimos tres años alimentó las dudas sobre problemas técnicos del submarino, incluso respecto de su capacidad para recuperar la posición tras una maniobra. Para Shin Jong-woo, analista del Foro de Defensa y Seguridad de Corea del Sur, los lanzamientos del miércoles indican que el país resolvió parte de esas dificultades.
Shin consideró probable que Pyongyang también ensaye misiles balísticos desde el submarino antes de incorporarlo a la Armada. El despliegue de la nave supondría una amenaza para Corea del Sur y Estados Unidos, señaló el experto en submarinos Moon Keun-sik.
“Armas formidables que desconocemos cuándo y dónde podrían ser disparadas”, afirmó Moon, profesor de la Universidad Hanyang de Seúl, al referirse a los misiles lanzados desde submarinos.
(Con información de AFP y Associated Press)
Defence,Asia / Pacific,Defense
POLITICA2 días agoAutos chinos en Argentina: el caso de Noruega reaviva las alertas por espionaje y riesgos para la seguridad nacional
POLITICA2 días agoMilei tildó a Lula de comunista, ratificó su alineamiento con Trump y pidió “defender el legado de occidente”
ECONOMIA2 días agoEl Índice de Incertidumbre Económica de septiembre alcanzó el nivel más alto de 2026, según la UCA

















