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El contundente descargo de Juli Poggio después de las críticas recibidas por sus implantes dentales: “Dejen de opinar”

Juli Poggio respondió a las críticas por sus carillas dentales y defendió su derecho a cambios estéticos (Video: Instagram)
La sonrisa de Julieta Poggio volvió a ponerla en el centro de la escena, pero esta vez no por un proyecto artístico ni por su crecimiento en el mundo del espectáculo, sino por un cambio estético que desató una fuerte polémica en redes sociales. La ex participante de Gran Hermano decidió colocarse carillas dentales, una tendencia cada vez más frecuente entre figuras públicas, y el resultado generó una catarata de opiniones divididas. Sin embargo, lejos de quedarse en silencio, la actriz eligió responder con un mensaje claro y directo que rápidamente se volvió viral.
Todo comenzó cuando comenzaron a circular imágenes y videos en los que se la veía con una sonrisa renovada, visiblemente más blanca y uniforme. El cambio no pasó desapercibido para sus seguidores, quienes reaccionaron de inmediato. Mientras algunos celebraron su decisión y destacaron el resultado, muchos otros cuestionaron la intervención y señalaron que su sonrisa natural “ya era perfecta”. En cuestión de horas, su nombre se convirtió en tendencia y las redes se llenaron de comentarios, algunos elogiosos y otros marcadamente críticos.
Frases como “no lo necesitaba”, “le arruinaron la cara” o “sus dientes eran hermosos” se repitieron en plataformas como X e Instagram, evidenciando el nivel de exposición al que se enfrentan las figuras públicas cuando deciden modificar su apariencia. Incluso, el debate trascendió el ámbito de los usuarios y llegó a profesionales: un odontólogo cordobés compartió un video (que luego se volvió viral) analizando el cambio y cuestionó tanto el resultado como la decisión de realizar el procedimiento, señalando que las carillas pueden implicar un desgaste innecesario de piezas dentales sanas.
En medio de ese contexto, Poggio decidió tomar la palabra. Lo hizo en el streaming Rumis (La Casa), donde expresó su malestar frente a la cantidad de opiniones que recibió sobre su aspecto. Con un tono firme, pero sin perder la calma, lanzó una reflexión que marcó el eje de su descargo: “Siento que estamos en una época donde ya todos entendimos que no se habla de los cuerpos ajenos, que no hay que hablar de si está más gordo o más flaco, pero creo que ahora estamos en una era donde hay que pedirle permiso a la gente para hacerse un cambio estético”.

Lejos de quedarse en una frase aislada, profundizó su postura y apuntó directamente contra la lógica que se impone en redes sociales. “Cada uno es libre de hacer lo que quiera, le puede gustar, se puede arrepentir o no. Pero dejen de opinar también de las decisiones que toma uno a nivel estético”, sostuvo, visiblemente incómoda con la situación. Su mensaje no solo buscó poner un límite, sino también abrir una discusión más amplia sobre los estándares de belleza y el lugar que ocupan las opiniones ajenas en decisiones personales.
La artista también hizo referencia a un doble estándar que, según planteó, sigue vigente. “Si te hacés algo es porque tenés una inseguridad, porque querés arreglar algo de tu cara o lo que sea. Pero no está bueno que todo el mundo tenga el libre albedrío de opinar. Sigo, muchas cosas con los cuerpos pero qué pasa con la cara o cualquier cosa que se quiera hacer uno”, agregó, marcando una línea entre la libertad individual y la invasión constante de comentarios externos.
Sus compañeros en la mesa del programa aplaudieron y coincidieron con su postura, a lo que la ex finalista de Gran Hermano 2022 continuó: “Para mí son inseguridades y envidia que la gente proyecta en cosas que quieren hacer y no pueden porque no les da o no se animan”. “Dejen de proyectar y dejen a la gente vivir y ser feliz”, sentenció de manera firme.
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La desconsolada despedida de Javier Caumont, el hijo de María Rosa Fugazot: “Ella se murió cuando falleció René”

El cuerpo de María Rosa Fugazot fue despedido por familiares y figuras del espectáculo argentino en la mañana del martes 9 de junio. Entre quienes se acercaron al sepelio en la casa funeraria Zucotti Hermanos, se encontraban colegas como Fede Bal, Nora Cárpena y Luisa Albinoni, así como su hijo mayor, Javier Caumont.
El cantante expresó la magnitud de la pérdida en diálogo con Intrusos (América TV): “Todos sabemos que se empezó a morir el día que falleció René. Eligió morirse de a poquito, se quería ir con él”. Con esa frase, el hijo mayor de la actriz sintetizó el impacto emocional que tuvo en su madre el fallecimiento de su hermano menor, ocurrido menos de un año antes.
En los meses previos, Fugazot había alternado estadías en una quinta junto a su familia. Su hijo mayor reveló que estaba previsto mudarla en breve a su casa para cuidarla, pero la actriz ya no mostraba interés por continuar. “No quería vivir más. Iba a venir a casa porque su salud no estaba bien. No estaba pudiendo trabajar por sus piernas, por su edad y porque se había descuidado muchísimo en este último año. Se abandonó totalmente”, afirmó Caumont tras el velorio.
María Rosa Fugazot fue reconocida tanto por su labor profesional como por su rol materno. “Tuve el privilegio de que me elija y yo elegirla, y de vivir toda una vida juntos”, resumió Caumont sobre la relación que los unió desde su infancia. El artista nació fruto del primer matrimonio del recordado actor, César Bertrand, sin embargo desde los 9 años se crió al lado de María Rosa, la segunda esposa de su padre.
“Si bien es hijo de César, como se crió conmigo desde muy chiquito, soy su mamá. Es más pegote que el mío, te digo. De César heredé el amor de Javier y a Javier. Después vino Renecito”, relataba la actriz en 2024 en la mesa de Mirtha Legrand sobre la conformación de su familia.
La despedida de Fugazot estuvo marcada por las muestras de afecto y el recuerdo de su trayectoria teatral y televisiva. Tras el velatorio, sus restos fueron trasladados a la capilla del Cementerio de la Chacarita para su descanso final en el Panteón de Actores.

El fallecimiento de René Bertrand hace casi un año, luego de sufrir un cáncer de huesos con metástasis diagnosticado unos meses antes, fue desolador para su madre. “Me hace mal. Me hace mal todavía. No se va a ir esto, porque ese tipo de dolor no se va. No quiero hablar mucho porque no me hace bien. Está conmigo, estará siempre conmigo”, afirmaba María Rosa en una conversación íntima con Teleshow, luego de 4 meses de la muerte de su hijo.
“A veces me tranquiliza pensar que era un tipo que tenía todo lo que tenía él, el amor por la gente, las ganas de hacer cosas, cómo se documentaba para dirigir una obra. Yo creo que estaba de más. Me parece que Dios se lo llevó porque estaba de más. Ojalá esté feliz, libre y sin dolores ni angustias”, reflexionaba, a corazón abierto.
“Obviamente, nosotros estamos hechos pelota, pero bueno, hay que seguir, porque mientras respires y te despiertes, tenés que seguir para adelante, ¿qué vas a hacer?”, aseguraba. Allí también se sinceraba sobre cómo había cambiado la rutina familiar. “Belén está hecha pelota también, pero sale adelante, pobrecita, se levanta, va, viene, va con los chicos”, explicaba la actriz sobre Belén Giménez, pareja del actor y director. “Familia ya no me queda… Me queda mi hijo nada más, el mayor, el hermano, que está hecho pelota también, porque como era mayor, ahora se le ocurre que tendría que haberse ido él”, contó.
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Las fotos que confirman cómo la China Suárez le copia todo a Wanda Nara con Icardi: “Estuvieron en el mismo colchón”

Recibió con los brazos abiertos a ese hombre, a las pocas horas de romper un matrimonio, y se embarcó en una relación de manera inmediata, sin tiempo para procesar si los sentimientos eran genuinos. Dejó atrás toda su vida y obligó a los dos padres de sus hijos a moverlos a otro continente por una obsesión: Mauro Icardi.
Ha transcurrido un poco más de un año del momento en que la China Suárez se enroló con el futbolista, a un puñado de días del llamado de Wanda Nara al 911 para que desalojen al delantero de su piso en el Chateau de Núñez, allá por noviembre del 2024. El blondo buscó refugio en el regazo de María Eugenia, lo encontró y desde ahí juraron que se aman.
Una trama muy extraña, que parece escapada del guión de una novela intrincada. A partir de ese instante en que se reunieron, Mauro y la China se encargan con pulsión desmedida en gritarle al mundo que son una pareja feliz y por eso cargan una tonelada de fotos a sus Instagram.
En esa montaña de posteos, Suárez ha demostrado un comportamiento que merece estudio psicológico, porque suele enviar mensajes con sus imágenes, con la copia de looks de Wanda. Ahora, María Eugenia subió un escalón y se tomó el trabajo de demostrar que le pidió a Icardi que lo llevara al mismo hotel en Maldivas en que vacacionó con Wanda hace cuatro años.
COMPROBARON QUE LA CHINA SUÁREZ COPIA A WANDA NARA
La ex de Benjamín Vicuña ha sembrado una infinidad de pistas en sus redes sociales, pero en esta ocasión activó una maquinaria para demostrar de manera irrefutable que desea emular muchas de las actividades que Icardi compartió con Nara.
En el ciclo de Marina Calabró y Luis Ventura hallaron los posteos de Wanda y los compararon con los actuales de la China. Así llegaron a una conclusión arrolladora. «¿No le parece una chicana que Icardi haya ido al mismo hotel en el que estuvo con Wanda hace cuatro años? Tenemos las pruebas», sostuvo Santiago Sposato a Ana Rosenfeld.
La aboga lanzó una bomba y expresó: «Todo es una provocacion, no es una asignatura pendiente de Icardi, es más una asignatura de la señora. Esa es mi opinion, no la conozco a ella, pero los hombres hacen lo que las mujeres quieren».
Al mostrar las imágenes, Sposato exclamó: «¡Es el mismo cuarto! Estuvieron en el mismo colchón. Es la misma palmera. Pidió la misma habitación». Y Marina añadió: «Esta es la foto de Icardi y la China, es el mismo fondo. Acá está la pileta rectangular, la vista al mar. Esa es la pileta del cuarto».

China Suárez, Wanda Nara
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Murió la actriz y directora Beatriz Matar a los 84 años

El mundo del teatro y la cultura de Argentina se vio sacudido el 9 de junio con el anuncio de la muerte de Beatriz Matar a través de un posteo de la Asociación Argentina de Actores y Actrices. Figura central como actriz, directora y formadora de intérpretes, matar falleció cuatro días antes del aviso, el 5 de junio de 2026 en Buenos Aires a los 84 años. su legado está marcado por una intensa dedicación a las artes escénicas y una obra comprometida con la exploración de la condición humana.
Nacida en Buenos Aires el 22 de diciembre de 1941, inició su formación en la Escuela Nacional de Arte Dramático, donde tuvo como maestros a Augusto Fernandes y Juan Carlos Gené. Entre sus compañeros de estudios estaban Luis Brandoni y Susana Rinaldi.
Su debut como actriz se produjo en obras como “Vidas privadas”, junto a compañeros y referentes de la escena nacional. Posteriormente, participó en títulos destacados como “Lo que no fue”, “El sirviente”, “Viet Rock”, “Fuego en el rastrojo” y “Cien veces no debo”.
Como integrante y actriz invitada de la Comedia Nacional y del grupo Gente de Teatro Asociada, trabajó con elencos dirigidos por figuras como Orestes Caviglia y Agustín Alezzo. También formó parte del Grupo de Repertorio, donde colaboró con artistas de la talla de Hedy Crilla, Lito Cruz, Federico Luppi, Selva Alemán y Chela Ruiz.
En televisión, debutó en el ciclo “Nosotros” de Canal 13, dirigido por Carlos Gorostiza, actuando junto a Cipe Lincovsky, Alberto Argibay, Héctor Pellegrini y Lydia Lamaison. Desarrolló una intensa labor docente, dictando cátedras y talleres que influyeron en decenas de intérpretes y creadores escénicos.

A lo largo de su carrera, Matar fue actriz, directora y autora en los principales escenarios, salas y pantallas del país. En teatro, sobresalió no solo como intérprete, sino también en la autoría de textos que permanecen en la memoria colectiva.
Destacó especialmente como directora teatral, con montajes como “Miserias y terrores del Tercer Reich”, “Tartufo” en el Teatro General San Martín, y “Oficial Primero” en el ciclo Teatro Abierto de 1982. En este contexto, su puesta ofreció una lectura audaz y metafórica, denunciando a través del absurdo la complicidad judicial ante las desapariciones forzadas.
En cine, participó en películas como “Pajarito Gómez – una vida feliz”, donde recibió el Premio Cóndor de Plata a mejor actriz de reparto, además de “Tres veces Ana”, “Racconto”, “Los jóvenes viejos”, “Todo sol es amargo”, “El impostor” y “La mano en la trampa”. En televisión, estuvo presente en ciclos como “Rompecabezas”, “El teatro de Jorge Salcedo”, “Historias de jóvenes”, “El teatro de Norma Aleandro”, “Teatro 13” y “Los doce del signo”.
Como guionista y adaptadora, dejó huella en el ciclo “Alta Comedia” y en versiones de clásicos y textos experimentales. Sus trabajos se presentaron en escenarios emblemáticos como el General San Martín, la Sociedad Hebraica Argentina y el Teatro del Pueblo.

El compromiso social marcó de forma definitiva el perfil público de Beatriz Matar. Su participación en Teatro Abierto durante la dictadura militar de los años ochenta constituyó un acto de resistencia y reflexión.
Su dirección de “Oficial Primero” en ese ciclo, bajo la amenaza constante de censura y violencia, consolidó su figura como defensora de los derechos humanos y de la libertad de expresión en el ámbito artístico. Esta labor se tradujo, además, en una visión ética que integró acción, memoria y denuncia.
La obra “Los helicópteros no existen”, de su autoría, fue reconocida por UNICEF como de interés para adolescentes, destacando el alcance social y formativo de su trabajo. Como docente, dejó una marca profunda transmitiendo valores y saberes en cátedras y talleres.
En 2006, enfrentó situaciones personales adversas: un accidente en la vía pública que le causó diversas lesiones, y poco después, un secuestro virtual que sufrió su hijo y la expuso a un estado de shock y a una larga recuperación.
Su fortaleza para continuar enseñando y creando tras esas experiencias reforzó su reputación como referente artístico y humano, símbolo de resiliencia y compromiso en la comunidad cultural.

La labor dramatúrgica de Matar abarca más de veinte obras teatrales. Entre ellas se destacan “La amante de Lawrence”, “La condición erótica”, “Los helicópteros no existen”, “Muero por ella”, “Más ridículas que preciosas”, “Como en un tango” y “Temporada de silencio”.
Estos textos, estrenados en Argentina y en el extranjero, exploran temas como el deseo, el poder, la memoria y la identidad. En 1997, publicó el libro “La tarea de ser actor”, donde sintentizó su experiencia docente y su pensamiento sobre el arte interpretativo. También compuso canciones para películas y adaptó obras como “Las preciosas ridículas” de Molière, bajo el título “Más ridículas que preciosas”, con exalumnos de sus talleres.
Esa diversidad y profundidad, tanto en su faceta de guionista, autora teatral y formadora, sigue influyendo en el panorama cultural de Argentina, dando testimonio de una vida dedicada a la exploración de los sentimientos y los interrogantes sociales.
beatriz matar
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