POLITICA
El día que el Gobierno se asomó al abismo

El 21 de septiembre de 2025 amaneció nublado; llovía con intermitencias. No lucía como el inicio de la primavera. Pero sí parecía una metáfora meteorológica para el arranque del día más difícil de Javier Milei en el poder. El domingo en el que verdaderamente se asomó al precipicio, del que fue rescatado al día siguiente, 14 minutos antes del desastre, por el tuit milagroso de Scott Bessent. Esa tarde desapacible en la que se debatieron hasta las ideas más insospechadas para evitar el derrumbe del Gobierno.
Esa semana había terminado de la peor manera para la administración libertaria. El dólar había superado los $1500, el Banco Central había intervenido con US$678 millones en un solo día y el riesgo país se había disparado a 1500 puntos. La turbulencia financiera había recrudecido después de la derrota por 13 puntos en la provincia de Buenos Aires dos semanas antes, y el ministro Luis Caputo no lograba regenerar confianza en el mercado.
“Nosotros no nos vamos a mover del programa. Vamos a vender hasta el último dólar en el techo del programa”, declaró, y todo empeoró ante la sensación de que estaba dispuesto a jugarse las reservas. Las bandas cambiarias que se habían acordado con el FMI cinco meses antes estaban a punto de desbordarse.
Ese fin de semana Milei adelantó al sábado el habitual encuentro dominical que comparte en Olivos con amigos y economistas cercanos. El domingo tenía programado viajar a Nueva York para participar de la Asamblea de la ONU, aunque después postergó hasta el lunes su salida ante la trascendental cumbre que sobrevendría.
Según los registros oficiales, ese sábado fueron a la quinta de Olivos los integrantes de la banda musical con la que se presentaría el 6 de octubre en el Movistar Arena. Alrededor de las 3 de la tarde se reunieron para ensayar Fernando Mezzina (tecladista), Hernán Scarfo (guitarrista), Germán Marzullo (productor), María Elizabeth Kella (cantante), Marcelo Duclos (bajista), Alberto Benegas Lynch (baterista y diputado), y su hermano Joaquín (guitarrista y senador). Se quedaron hasta las 10 de la noche.
Es poco probable que en esas horas se haya hablado de economía, pero en la cena se superpusieron con Juan Carlos de Pablo. También se sumó la diputada Lilia Lemoine, y en algún momento pasó Magalí Bianco, la secretaria de Milei. No parecía el preámbulo de lo que se avecinaba.
El domingo de primavera Milei convocó temprano a Olivos al intérprete oficial, Walter Kerr, presumiblemente para mantener conversaciones internacionales relacionadas con su viaje a EE.UU. Al mediodía se reunió dos horas con Guillermo Francos para hablar del panorama electoral. Pero el diálogo más importante no sería presencial.
Los hechos posteriores indicarían que en algún momento de esa mañana Milei y Caputo se habrían comunicado para evaluar las posibles medidas a tomar antes de la apertura de los mercados el lunes. Las acciones aplicadas hasta entonces para frenar la corrida habían resultado infructuosas y la presión sería insostenible sin un golpe de timón. Allí surgió la habilitación para avanzar con la medida más inesperada para el gobierno libertario: la posibilidad de reinstaurar un cepo cambiario.
¿Qué indicios hay de esa conversación? Que apenas pasado el mediodía del domingo una serie de funcionarios y asesores recibieron un mensaje para reunirse por la tarde en el Ministerio de Economía con el objetivo de analizar acciones urgentes. Pocos supieron en ese momento que lo que se iba a discutir allí era cómo instrumentar el cepo cambiario y cómo comunicarlo del modo menos traumático posible. Los que estaban al tanto se sorprendieron al saber que Milei le había dado a Caputo su aval a esa eventual decisión, en caso de no encontrar alternativas. Probablemente nunca lo admita en público. Pero cinco testigos presenciales que pidieron reserva de fuente relataron la secuencia de hechos a .
Entre las 4 y las 5 de la tarde fueron llegando al Palacio de Hacienda el equipo económico y el plantel comunicacional de Santiago Caputo. No estaban Karina Milei ni los Menem, quizás un retrato de cómo se manejaba el poder hasta entonces. Milei permaneció en Olivos.
Toda la acción se concentró en el quinto piso, donde está el despacho del ministro, pero distribuida en dos salas. En la primera se dio la discusión de fondo. Allí estaban Toto Caputo, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili; el secretario de Política Económica, José Luis Daza; quien era el secretario de Finanzas, Pablo Quirno; el entonces director del Banco Central Federico Furiase, y los directores del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) Martín Vauthier (hoy en el BCRA) y Felipe Núñez. También se sentó allí Santiago Caputo, quien estaba acompañado por su asesora Macarena Alifraco. Entrando y saliendo circulaban dos hijos del ministro de Economía.
En una sala contigua, pero con la puerta abierta y un ida y vuelta constante, orbitaban referentes de las Fuerzas del Cielo vinculados a la estrategia y la comunicación, como Agustín Romo, el Gordo Dan y Tomás Jurado, administrador de la cuenta El Peluca Milei. También estaba el hermano de Santiago Caputo, Francisco. Este grupo analizaba cómo traducir a la sociedad la amarga medida sin perder la épica libertaria. Se había estipulado que a las 9 de la noche habría un mensaje público y se trabajó con ese objetivo. La opción de más consenso era un anuncio en la sala de prensa. Sin embargo, nunca se convocaría a los medios.
Un debate existencial
Esa tarde en el Palacio de Hacienda se dio una áspera discusión sobre la instrumentación del cepo. No fue un intercambio meramente técnico; fue un debate existencial. Todos coincidían en que lo que estaba en juego era el futuro del Gobierno, pero mientras unos entendían que el mejor modo de eludir el precipicio era reinstaurar algún control de capitales que blindara las reservas, al menos hasta las elecciones de octubre, otros sostenían que Milei no podría defender ante la sociedad la contradicción en la que incurriría con una medida restrictiva de ese tipo.
“Si no ponemos un límite a la extracción de divisas, mañana nos llevan el dólar a $5000; nos van a esquilmar”, fue una de las explicaciones esgrimidas por el primer grupo, integrado mayormente por el ala más técnica de Economía, según relató un testigo presencial a LN. Furiase, Núñez y Vauthier habrían sido los más enfáticos en esta posición. A Daza lo retratan como el más inquieto; a Quirno, como el más calmo.
En el medio estaba Luis Caputo, que no lucía totalmente convencido, pero por momentos admitía que no veía otra salida. Quería evitar el trago amargo, pero como retrató uno de los presentes, “hay momentos en los que el dogmatismo debe ceder ante el pragmatismo”. Tres fuentes coincidieron en señalar que incluso hubo un boceto escrito de la medida que se adoptaría. Otros lo minimizaron diciendo que fue una posibilidad entre otras. Ante la consulta de , el ministro Caputo dijo que no haría comentarios sobre el tema, ni on the record ni off the record.
Santiago Caputo se oponía a la idea del cepo, convencido de que podía significar el principio del fin. El ala comunicacional planteó que una decisión así representaría la destrucción de la imagen de Milei y la pérdida absoluta de su identidad y de su narrativa. No veía la manera de anunciar sin dramatismo semejante terremoto. Además, implicaba deshacer una medida que se había tomado apenas cinco meses antes como parte del acuerdo con el FMI, y que había sido promovida como uno de los mayores éxitos de la gestión. Era un retroceso simbólico, pero también económico.
Fueron varias horas de discusión, de cálculos monetarios y de llamados telefónicos múltiples en todos los sentidos. La dinámica fue intensa aunque de a ratos algo caótica. Era comprensible por lo que estaba en juego. Un testigo describió: “Nadie estaba contento ahí. Era un velorio, pero con acción”.
En esos momentos surgió la idea de buscar un colchón de dólares en las liquidaciones del campo, que según una estimación que se hizo ahí podían aportar US$7000 millones. Caputo habló con los exportadores de granos y les propuso que compraran bonos en el extranjero, es decir que se sumergieran en el mundo financiero. La idea fue rechazada, pero con una contrapropuesta a cambio: introducir una baja temporal de las retenciones a cero.
El ministro no estaba entusiasmado con la alternativa, pero tampoco tenía demasiado margen, así que aceptó. Las conversaciones con los exportadores concluyeron en el atardecer del domingo con la convocatoria a una nueva reunión al día siguiente, ya más formal, para diseñar el nuevo esquema. La situación apremiaba tanto que la medida fue anunciada antes de estar redactada. La oficializó Manuel Adorni al día siguiente, a las 5.40, vía X. Todo antes de la apertura de los mercados.
Sin embargo, la gestión más importante se estaba realizando por otro carril. En esas acaloradas discusiones de domingo en el Ministerio de Economía la única opción salvadora era una intervención excepcional del gobierno de Donald Trump. En los días previos se había mencionado la posibilidad de un paquete especial de asistencia pero hasta esas horas no había nada concreto todavía. Los teléfonos se recalentaron a puro vértigo.
Luis Caputo trabajó la línea del Tesoro, a cuyos funcionarios conocía de otras vidas. Recibía amabilidad pero no certezas ante la urgencia. El ministro trajinó incansablemente sabiendo que cargaba con la responsabilidad mayor de cualquier decisión. Gerardo Werthein, entonces canciller, estaba en Washington operando sobre la Secretaría de Estado. Y allí se sumó Santiago Caputo con su backchannel vía Leonardo Scatturice y el influyente operador Bob Citrone, una arteria que terminó siendo decisiva.
El problema mayor era que no tenían una devolución clara de Scott Bessent, quien en abril, una semana después de su visita a Buenos Aires, había dicho que “si la Argentina lo necesita, en caso de un shock externo, y si Milei mantiene el rumbo, estaríamos dispuestos a utilizar el ESF (Fondo de Estabilización Cambiaria) para suavizar el ajuste”.
La intensificación de estas gestiones derivó en la decisión de posponer el anuncio de las medidas hasta el día siguiente a la espera de una respuesta. La consigna era aguardar una señal a la primera mañana del lunes, y si no llegaba, comunicar todo antes de las 10. La fatídica noche del domingo se cerró tarde, cerca de las 2 de la mañana, con una promesa desde Washington de que había habido avances, pero sin precisiones.
La resurrección llegaría el lunes temprano. Alrededor de las 7 de la mañana hubo indicios más nítidos de que se avecinaba un importante pronunciamiento de la administración Trump, pero en el Gobierno aún no tenían letra fina. A las 9.46, apenas 14 minutos antes de la apertura del mercado, se iluminó la cuenta de Scott Bessent en X: “Argentina es un aliado de importancia sistémica para Estados Unidos en América Latina, y el Departamento del Tesoro está dispuesto a hacer lo que sea necesario dentro de su mandato para apoyar a Argentina. Todas las opciones para la estabilización están sobre la mesa. Estas opciones pueden incluir, entre otras, líneas de swap, compras directas de divisas y compras de deuda pública denominada en dólares estadounidenses a través del Fondo de Estabilización Cambiaria del Tesoro”.
La sensación predominante de todos los que habían estado bregando por ese mensaje salvador fue de alivio. Se desechó definitivamente el ingrato anuncio del cepo y se impuso un compromiso tácito de que el que tema quedara en el olvido. Había que dar vuelta la página de la angustia y capitalizar la ayuda externa más importante que haya recibido el país de la principal potencia mundial. Lo que vino después es conocido: un swap de US$20.000 millones, una intervención directa en el mercado cambiario y un mensaje de apoyo casi diario durante semanas del propio Bessent. El sorprendente triunfo electoral de Milei en octubre le permitió al Gobierno volver a ponerse de pie y retomar su propia senda. Fue un punto de inflexión para el Gobierno, y para el país.
La cicatriz
Exactamente un año después de aquel fin de semana electrizante, las huellas de ese episodio se pueden rastrear en la obsesión del equipo económico por blindar el programa de las turbulencias del próximo año electoral. Cualquier cosa con tal de evitar otra situación terminal. En parte por eso Caputo se ha ocupado especialmente por dar señales de certeza.
En lo que va de este año el Banco Central acumuló más de US$14.000 millones de reservas. En julio el ministro anunció su programa financiero hasta el fin del mandato de Milei para dar seguridad de pago de todos los vencimientos venideros. Cada vez que puede resalta los dólares que ingresan por las exportaciones. En el presupuesto que envió esta semana también incluyó la posibilidad de un endeudamiento total por más de US$30.000 millones.
Al mismo tiempo brega por dar tranquilidades políticas a partir de un acuerdo más sólido con los gobernadores que se transforme en un aval legislativo firme. Está convencido de que el elevado riesgo país no se corresponde con los fundamentals económicos sino con el ruido político, que se anticipó demasiado. Y eso termina inquietando a los ahorristas, que en julio compraron US$3143 millones, un incremento del 52,2% respecto de junio.
En todos los círculos económicos y diplomáticos hay una pregunta recurrente: ¿EE.UU. estaría dispuesto a otorgar una nueva ayuda económica el año próximo al gobierno de Milei, en el caso de que sea tan necesario como en 2025? La respuesta es incierta, pero con Trump todo es posible.
Pesan algunos factores para ser escépticos. Por un lado, la posibilidad de una derrota republicana en las elecciones de noviembre. Por otro, el Bessent de hoy luce menos potente y más desafiado por los mercados porque sus anuncios de recompra de deuda no lograron frenar las presiones cambiarias.
Para quienes piensan que el verdadero responsable de la ayuda a la Argentina fue el secretario del Tesoro, estos son datos insoslayables. Pero los que aseguran que siempre es Trump el que mueve los hilos aseguran que de ningún modo abandonará a su aliado argentino si percibe que está en un trance o que su reelección corre riesgos. Incluso si vuelve a ser criticado por concesivo por la oposición demócrata, como ocurrió el año pasado.
Esta semana Milei hará su visita número 19 a EE.UU. para participar de la Asamblea de la ONU. Hace un año, ese viaje fue un paseo triunfal tras el salvataje norteamericano. Ahora tendrá la oportunidad de refrendar sus lazos con la administración Trump. El hombre que lo rescató cuando todo parecía oscurecerse.
@USTreasury,September 22, 2025,Jorge Liotti,Conforme a
POLITICA
Creaban imágenes de compañeras desnudas con IA: presentaron proyectos para combatir la violencia digital en las escuelas bonaerenses

Frente a una serie de casos de violencia digital en escuelas bonaerenses y porteñas —el más reciente, en un colegio privado de Lomas de Zamora, donde al menos cuatro alumnos fueron denunciados por crear y vender imágenes sexuales falsas de compañeras con inteligencia artificial (IA)— el bloque Fuerza Patria presentó dos proyectos de ley en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires para que el sistema educativo tenga herramientas concretas de prevención y respuesta. Las iniciativas son la Ley EMA y la Ley de Educación Digital Integral (EDI), ambas impulsadas por la diputada Mayra Mendoza como referente del espacio kirchnerista.
Los proyectos llegan en un momento en que la proliferación de este tipo de prácticas en entornos escolares desborda la capacidad de respuesta de las instituciones. Un informe de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, elaborado sobre una muestra de 912 estudiantes de entre 12 y 19 años, reveló que el 13% de los encuestados conoce casos de deepfakes en su entorno escolar, y que el 43% afirmó haber recibido imágenes o videos editados con IA.
Las denuncias por difusión de imágenes generadas con IA en establecimientos educativos pasaron de cuatro en 2023 a nueve en 2025, según datos de la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas (Ufedyci) de la Ciudad.
El caso de Lomas de Zamora, que desencadenó una protesta frente al establecimiento y la apertura de una causa judicial, es el más reciente de una serie que incluye episodios similares en el Colegio Nacional de Buenos Aires y la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini —ambos dependientes de la Universidad de Buenos Aires (UBA)— en julio de este año. En ese entonces, aproximadamente 50 varones de entre 13 y 14 años fueron denunciados por crear y comercializar imágenes manipuladas con IA de sus compañeras.
Ante ese contexto, Mayra Mendoza fue directa: “La violencia digital existe en nuestras escuelas y necesitamos una respuesta política a la altura de este problema”.
La Ley EMA nació del caso de una adolescente que murió tras la difusión de imágenes íntimas

La primera iniciativa lleva el nombre de Ema Bondaruk, una adolescente de la provincia de Buenos Aires que el 24 de agosto de 2024 se quitó la vida después de que imágenes íntimas suyas fueran viralizadas sin su consentimiento en el colegio al que asistía. El proyecto fue trabajado junto a Laura Sánchez, madre de Ema, y con el respaldo de organizaciones como Faro Digital, Ley Olimpia Argentina y Defensoras Digitales de México. Obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados bonaerense a fines de agosto de 2026 y fue aprobado con modificaciones por el Senado en octubre, por lo que debe regresar a la cámara de origen para su sanción definitiva.
El texto define a la violencia digital como “toda acción, omisión o conducta cometida, instigada o agravada mediante el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) que cause daño físico, psicológico, sexual, económico, patrimonial o moral”. La definición abarca expresamente la obtención, reproducción, comercialización y difusión sin consentimiento de material íntimo “real o editado, producido con inteligencia artificial u otras tecnologías digitales”, así como la producción o distribución de material de abuso sexual infantil generado con IA generativa. También quedan comprendidos los discursos de odio misóginos y los patrones sexistas en entornos virtuales.
En términos operativos, el proyecto obliga a la Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE) a incorporar en todos los niveles del sistema contenidos sobre consentimiento, privacidad, derechos digitales, identificación de conductas de riesgo —como el grooming y la sextorsión— y uso ético de la IA. Además, exige actualizar la “Guía de Orientación para la Intervención en Situaciones Conflictivas” con un protocolo específico para casos de violencia digital, que garantice el cese de la vulneración, el resguardo de la prueba sin revictimizar a las víctimas y el acompañamiento de los Equipos de Orientación Escolar (EOE). La capacitación en prevención de violencias digitales será obligatoria y continua para todo el personal educativo.
La Ley de Educación Digital Integral propone un cambio curricular estructural en las escuelas bonaerenses
El segundo proyecto, la Ley de EDI, apunta a transformar la forma en que la provincia aborda la tecnología dentro del sistema educativo. La norma busca garantizar que todos los estudiantes de gestión estatal y privada accedan a saberes pedagógicos “sistemáticos, progresivos, transversales y adecuados a cada etapa de su desarrollo” en materia digital, reconociendo ese derecho como “un bien público y un derecho personal, social e inalienable”.

Entre sus finalidades, el proyecto enumera promover el análisis crítico del funcionamiento de las plataformas y los sistemas de IA, la algoritmización, el perfilado de usuarios y los modelos de negocio basados en el tratamiento masivo de datos.
También propone brindar herramientas para la protección de la privacidad y la identidad digital, e impulsar el uso responsable de la IA “sobre la base de los principios de transparencia, explicabilidad, supervisión humana, privacidad y no discriminación”. La soberanía tecnológica figura como uno de sus principios rectores, con énfasis en la reducción de brechas digitales.
La EDI establece la incorporación obligatoria de estos contenidos en la formación docente inicial y continua, con foco en el abordaje pedagógico de las violencias digitales y la utilización crítica de las tecnologías en el aula. La autoridad de aplicación deberá desarrollar materiales didácticos accesibles y actualizados para estudiantes, docentes y familias, disponibles en formatos abiertos y de libre acceso. El proyecto contempla, además, campañas de concientización dirigidas a la sociedad en general sobre los riesgos del entorno digital y el funcionamiento algorítmico de las plataformas.
Los proyectos responden a un vacío legal que persiste para los casos con IA
El marco normativo vigente presenta limitaciones concretas para abordar este tipo de situaciones. La Ley Olimpia, que reconoce la violencia contra las mujeres en entornos digitales, no tipifica específicamente el uso de IA para generar imágenes sexualizadas sin consentimiento. Cuando las víctimas son menores de edad, la Ufedyci aplica el artículo 128 del Código Penal, que penaliza la producción y distribución de material de explotación sexual infantil. Pero esa figura no cubre todos los supuestos posibles, en particular cuando los presuntos responsables son también menores de edad e inimputables.
Ante ese escenario, Mendoza subrayó que ambas iniciativas apuntan a la prevención antes que a la reacción posterior al daño: “No podemos esperar a que el daño esté hecho para intervenir. Necesitamos escuelas con herramientas para prevenir, acompañar y actuar frente a las nuevas formas de violencia que surgen con la tecnología y la inteligencia artificial”, afirmó. La diputada también señaló que “la inteligencia artificial avanza todos los días” y que la responsabilidad política es “que los derechos también avancen”.
Una vez que la Ley EMA obtenga su sanción definitiva en la Cámara de Diputados bonaerense, el Poder Ejecutivo provincial tendrá un plazo máximo de 90 días para reglamentarla. La Ley de EDI, por su parte, transita aún las instancias previas de debate legislativo.
Colegio Modelo Lomas,Lomas de Zamora
POLITICA
Tras la polémica, la Corte Suprema restableció las restricciones a la venta de tierras a extranjeros

Ante la polémica, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dio un giro y dictó una medida cautelar interina que suspendió la derogación de la Ley de Tierras. De esta forma, restableció las restricciones a la venta de tierras a extranjeros.
Este caso fue iniciado por la Asociación Civil Árbol de Pie y otros demandantes, entre los que se incluyen las comunidades indígenas Lafkenche y Lof Fvta Anecon, y está vinculado con el proceso colectivo impulsado por el Centro de Excombatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata.
Concretamente, los involucrados pidieron una aclaratoria, ya que su amparo colectivo fue tratado como caso conexo al del CECIM y buscaban “que se precise” si el fallo producía algún efecto sobre su expediente.
En los últimos días, la Corte aceleró el proceso para emitir el fallo en tiempo récord. Primero, convocaron a conjueces para integrar una mayoría, ya que Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkratz no estaban de acuerdo de manera unánime con la decisión. Resultaron sorteados Diego Barroetaveña, de Casación, y Juan Ignacio Pérez Curci, de la Cámara Federal de Mendoza.
Luego, el máximo tribunal redujo el plazo para recusarlos a 24 horas, cuando este trámite dura habitualmente 72 horas. Así, el máximo tribunal consideró que el reclamo de la asociación estaba vinculado a “asuntos concernientes a la tutela del daño ambiental”.
En concreto, la Corte devolvió la causa al juzgado federal de Bariloche, donde se inició el expediente, para que allí se analice el planteo. Sin embargo, mientras se resuelve si quienes presentaron la demanda están habilitados para hacerlo y se evalúa su pedido de protección judicial, dictó una medida cautelar provisoria que suspende los efectos del artículo 154 del DNU 70/2023.
De esta forma, las limitaciones que la Ley 26.737 imponía sobre la adquisición de tierras por ciudadanos extranjeros vuelven a estar vigentes.
Por su parte, Rosenkrantz votó en disidencia. Si bien consideró que la legitimación de la asociación demandante era diferente de la de CECIM, sostuvo que la Corte no tenía competencia para dictar una medida cautelar, ni siquiera de carácter provisorio
“Un proceder así solamente debilitará la confiabilidad del Poder Judicial de la Nación”, sostuvo el cojuez.
Corte Suprema de Justicia, ley de tierras, Gobierno
POLITICA
El Gobierno reiteró la solicitud a la FIA para que la Argentina sea sede de un Gran Premio de la Fórmula 1

El canciller Pablo Quirno se reunió este sábado con el presidente y CEO de la Fórmula 1, Stefano Domenicali, y le reiteró la solicitud para que la Argentina sea sede de un Gran Premio y vuelva a formar parte del calendario de la máxima competición del automovilismo.
El encuentro se dio en el marco de la visita del funcionario argentino a Singapur, donde este fin de semana disputó la carrrera Sprint y la clasificación para la general: en la primera, el argentino Franco Colapinto abandonó por un despefecto técnico, y la segunda ocupó el puesto 16°, aunque mañana largará 15° por la penalización a George Russell.
Según informó el propio Quirno, su asistencia al evento deportivo fue una invitación del ministro de Comercio de Singapur, Grace Fu, y el ministro de Energía, Tan See Len.
En una publicación en X, el canciller señaló que le transmitió a Domenicali “la aspiración de la Argentina de volver a ser sede de un Gran Premio” de la Fórmula 1. “Nuestro país tiene una rica historia en el automovilismo y una pasión que nos distingue. Esta tradición y el interés internacional que hoy genera la Argentina merecen un evento de gran proyección”, agregó.

El presidente Javier Milei ya había hecho el mismo planteo a finales de agosto de este año, durante la apertura del Congreso Americano de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), que se celebró en Buenos Aires. Ante las autoridades de la entidad, sostuvo que el país reúne las condiciones para recuperar un lugar en el calendario de la categoría y también para albergar nuevamente al Rally Mundial, tras destacar la tradición local en el automovilismo.
El mandatario recordó las tres etapas en las que la Fórmula 1 compitió en el autódromo Oscar y Juan Gálvez —en las décadas de 1950, 1970 y 1990— y señaló que la última carrera se disputó en 1998. “Me animo a invitarlos a soñar conmigo”, afirmó Milei, antes de vincular un eventual regreso con la proyección internacional de pilotos argentinos y expresó: “Queremos ver a Colapinto en el país”.
La Fórmula 1 ya anunció el calendario del próximo año y las posibilidades de Argentina de recibir un Gran Premio en 2027 estarían vinculadas a posibles cancelaciones de otras sedes, como ocurrió este año con las de Medio Oriente. Otra alternativa es la de reemplazar desde 2028 a algunas de las citas que terminan su contrato con la FIA.
En paralelo, continúan los trabajos en el Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires con la mirada puesta en ser parte del calendario de los próximos años. Las obras avanzan a gran ritmo a la espera de lo que será el regreso del MotoGP para 2027, tras 28 años, en abril.

Infobae pudo saber de fuentes gubernamentales que en el Gobierno hay una altísima expectativa de que se pueda dar esa consideración sobre Argentina en el calendario. Aunque meses atrás se hizo esa solicitud ante la FIA, la responsabilidad formal sobre qué circuitos caben en el año calendario corresponde a la esfera de Domenicali, lo que reviste de importancia al encuentro que hubo con Quirno.
Argentina tiene una altísima tradición automovilística y, en particular, en la máxima categoría, donde pasaron figuras como Juan Manuel Fangio —cinco veces campeón del mundo—, José Froilán González y Carlos Reutemann, y en la presencia de Franco Colapinto en la parrilla durante los últimos dos años: primero en Williams y luego en Alpine.
En septiembre de 2024, durante un evento de la Feria Internacional de Turismo (FIT), Daniel Scioli ya había asegurado que había conversado con Javier Milei sobre la posibilidad de llevar la Fórmula 1 nuevamente a la Argentina. “Yo me voy a ocupar porque lo hablé con el Presidente”, afirmó en aquel momento.
Más tarde, durante las consultas de senadores en el Informe de Gestión N°141 del entonces jefe de Gabinete, Guillermo Francos, el Gobierno informó sobre una reunión con Stefano Domenicali, presidente y CEO de la Fórmula 1; Torben Olsen, jefe de Desarrollo de Carreras; y César Cárman, presidente del Automóvil Club Argentino. El encuentro tuvo como objetivo expresar el interés del país y evaluar el eventual regreso de la máxima categoría del automovilismo.
“A partir de esa reunión se explora la posibilidad de que en 2027 Argentina pueda incorporarse al circuito mundial, con una carrera en el autódromo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A dichos efectos, se están enviando los lineamientos correspondientes para comenzar a articular avances en dicho cometido”, respondió el Gobierno.
El predio requiere una reconstrucción de su trazado y de su infraestructura para ajustarse a las exigencias de las organizaciones que regulan la Fórmula 1 y el MotoGP. Los trazos fueron diseñados por un estudio alemán responsable de varios circuitos internacionales.
El plan inicial preveía un trazado adaptado al MotoGP, aunque la Ciudad resolvió ampliar el proyecto para cumplir también con los requisitos técnicos de la FIA. El circuito previsto para la Fórmula 1 tendrá 4,87 kilómetros y 15 curvas. El diseño para la Federación Internacional de Motociclismo (FIM), en cambio, contará con 4,3 kilómetros y 14 curvas.
Fórmula 1
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