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ECONOMIA

El dólar subió por tercer día seguido y el blue volvió a tocar su nivel más alto de 2026

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Esta semana el BCRA aceleró la absorsión de divisas.

Con un monto operado en el segmento de contado de USD 542,8 millones, el dólar mayorista experimento un alza marginal de dos pesos o 0,1%, a $1.478, para hilvanar tres ruedas seguidas de suba.

No obstante, “en la semana que acaba de finalizar el tipo de cambio mayorista bajó 10 pesos (+0,7%), por encima de la caída de solo 50 centavos registrada en la semana anterior”, precisó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio.

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En julio el tipo de cambio oficial baja cuatro pesos (-0,3%), mientras que en el transcurso de 2026 asciende 23 pesos o 1,6%, lejos de la inflación de 16,8% acumulada en el primer semestre.

El Banco Central fijó un techo de $1.827,63 para su régimen de bandas cambiarias. El dólar mayorista quedó a 349,63 pesos o 23,7% de esa marca.

“Dentro de un contexto de debilidad entre las monedas emergentes, el dólar mayorista se desliza suavemente hasta $1.480 luego de haber aflojado recientemente. La combinación de fuertes compras del BCRA en las últimas ruedas, junto a un roll-over de la deuda en pesos superior al 100% permite mantener equilibrado el mercado de pesos, tal como reflejan las tasas más cortas», expresó Gustavo Ber, economista del Estudio Ber.

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El dólar al público subió cinco pesos o 0,3%, para regresar otra vez a los $1.500 para la venta en el Banco Nación. En la semana el dólar minorista igualmente bajó diez pesos.

El dólar blue ganó cinco pesos, a $1.530, para regresar a sus precio más alto del año, nivel que ya había tocado en algunas ruedas en el último mes. El dólar informal ganó 20 pesos o 1,3% desde el viernes anterior.

“El BCRA mostró en la semana una importante aceleración en su racha compradora en el MULC, sumando al jueves unos USD 1.115 millones. Ahora, con un petróleo que subió y que mejora los términos del intercambio para Argentina, las cuentas externas podrían verse apuntaladas, aunque también habrá que tener un ojo sobre que tanto puede afectar la volatilidad internacional”, comentó Juan Manuel Franco, economista Jefe de Grupo SBS.

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Un informe de Centro de Economía Política Argentina (CEPA) evaluó que “lo que hizo ‘cerrar’ al programa” financiero anunciado el 6 de julio por el equipo económico “son las compras de dólares al BCRA: durante 2026 representan USD 6.700 millones -de hecho, el Tesoro ya incumplió esto dado que con la última compra realizada alcanzó un total de USD 6.900 millones- y durante 2027 serían USD 4.900 millones. Por otra parte, el saldo en dólares del Tesoro de 2026 será positivo por USD 3.700 millones, es decir, debería comenzar 2027 con esa cuantía en sus depósitos”.

“Teniendo en cuenta lo que resta comprar y el retiro de esos depósitos, el Tesoro generará una presión en las reservas por USD 8.600 millones, entre lo que resta de 2026 y 2027. Si además tenemos en cuenta los vencimientos de Bopreal -dependiendo de cuánto se use para pagar impuestos- las reservas podrían caer por hasta USD 12.000 millones durante 2027. Este número tiene en cuenta que todas las demás fuentes se concretan, ya que en caso de que esto no suceda, el gobierno podría optar por aumentar la presión sobre los dólares del Banco Central para hacer frente a vencimientos”, advirtió CEPA.

Por otro lado, en la licitación del Tesoro de esta semana, el Gobierno convalidó tasas efectivas anuales (TEA) en pesos del 25,59% para Lecap (Letras Capitalizables) a noviembre, positiva en términos reales si se toma la proyección de inflación para los próximos doce meses de 22,3% del último REM (Relevamiento de Expectativas de Mercado) del BCRA.

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La tasa en pesos es un dato central para dirimir las apuestas de carry trade que contribuyen a mantener estabilizado al dólar, después de la suba de casi 5% en junio.

Un desafío para el Palacio de Hacienda es el de avanzar en la reducción de la inflación, para alivianar la carga sobre las tasas de interés del sistema, agilizar el crédito y, a la vez, desactivar las presiones devaluatorias, en un camino que en 2027 deberá sortear las eleciones presidenciales de octubre.

En este aspecto, El IFP (Índice de Financiamiento PyME) elaborado por VetaCap cedió en junio 0,82 punto porcentual respecto del mes anterior, para ubicarse en 24,5% TNA vencida, frente al 25,33% de mayo.

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“El movimiento implica que el costo de financiamiento bursátil para PyMEs continuó abaratándose, en línea con la dinámica general de baja de tasas en pesos. Para una PyME que descontó cheques durante el mes, esto se traduce en un ahorro directo respecto al mes anterior. En la comparación interanual contra junio 2025, cayó 14,46 puntos porcentuales, lo que refleja el cambio estructural de las condiciones de financiamiento entre ambos períodos», explicó el informe.



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ECONOMIA

¿Qué pasa con los plazos fijos?: en julio vuelven a subir las colocaciones, según datos del Banco Central

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El dato del último mes estuvo en el segmento en moneda extranjera: los depósitos privados en dólares aumentaron USD 503 millones y terminaron en USD 39.347 millones. Actualmente se aproximan a USD 40.000 millones (Foto: Reuters)

Según los últimos datos del Banco Central de la República Argentina, en la primera semana de julio de 2026 subieron los saldos de depósitos del sector privado en cajas de ahorro y plazos fijos, tras una baja real de las imposiciones a más de 30 días durante junio.

El dato del último mes estuvo en el segmento en moneda extranjera: los depósitos privados en dólares aumentaron USD 503 millones y terminaron en USD 39.347 millones, principalmente por el pago de capital e intereses del Bopreal por USD 1.028 millones. Parte de esos fondos se retiró durante el mes, pero el saldo final quedó por encima del nivel previo, y actualmente se aproximan a USD 41.000 millones.

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Según el Informe Monetario Mensual del Banco Central de la República Argentina, publicado el 7 de julio, junio combinó estacionalidad en la demanda de dinero, movimientos del Tesoro y cambios heterogéneos dentro del sistema financiero. Ese cuadro explicó tanto la presión temporaria sobre las tasas de interés cortas como la recomposición posterior de la liquidez.

Junio combinó estacionalidad en la demanda de dinero, movimientos del Tesoro y cambios heterogéneos dentro del sistema financiero

La Base Monetaria se redujo 1,2% real desestacionalizado en junio y acumuló diez meses seguidos de caída. En términos del producto bruto interno, se ubicó en 3,9%, por debajo del registro de junio de 2025. En valores nominales, la base aumentó $3,7 billones. El principal impulso provino de operaciones del Tesoro Nacional, que utilizó fondos de su cuenta en pesos en el BCRA para atender vencimientos de deuda pública.

También influyó la compra neta de divisas por parte del Banco Central de la República Argentina, que adquirió USD 1.418 millones durante el mes. Parte de esa expansión se esterilizó mediante Operaciones de Mercado Abierto y repos, los instrumentos habituales para administrar la liquidez.

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El mercado monetario registró hacia el cierre de junio un episodio de tensión que elevó de manera transitoria las tasas de interés de corto plazo. Tras la última licitación del Tesoro, la liquidez se normalizó y las tasas regresaron a niveles similares a los previos.

Entre las referencias del mes, la caución bursátil cerró en 18,4% nominal anual y las cuentas remuneradas de prestadoras de servicios financieros, en 13%. El plazo fijo mayorista TM20 terminó en 22,7% nominal anual y el plazo fijo para personas humanas, en 19,2 por ciento.

El punto central para los ahorristas fue que las tasas de interés de los plazos fijos mostraron menos volatilidad que las tasas cortas y terminaron junio en valores parecidos a los de mayo.

Las tasas de interés de los plazos fijos mostraron menos volatilidad que las tasas cortas y terminaron junio en valores parecidos a los de mayo

Ya en la primera semana de julio, el relevamiento del Banco Central mostró una baja leve del promedio general de las tasas de depósitos, de 21,61% a 21,29% nominal anual. Ese movimiento fue desigual entre segmentos:

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  • plazo fijo para personas humanas pasó de 19,2% a 19,27%;
  • prestadoras de servicios financieros bajó de 22,53% a 22,12%;
  • otras personas jurídicas, de 21,86% a 21,22%;
  • Tamar (activa) de bancos privados, de 22,69% a 21,94%;
  • Badlar (pasiva) de bancos privados se mantuvo en 23,13%;
  • plazos fijos en dólares descendieron de 1,62% a 1,54% para personas humanas y de 1,42% a 1,37% para personas jurídicas.
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El arranque de julio mostró un cambio en la composición de las colocaciones. El relevamiento oficial indicó menores saldos en depósitos a la vista y un aumento de los fondos en caja de ahorro y en plazos fijos, con mayor impulso de las colocaciones a tasa de interés que de las ajustables por cláusula CER.

La demanda de dinero desde el inicio del gobierno de Milei

En el último mes completo del gobierno de Alberto Fernández, los depósitos en pesos del sector privado no financiero representaban 12% del PBI y se desagregaban en imposiciones a la vista por el equivalente de 6,4% del PBI: 4,2% del PBI en colocaciones no remuneradas (transaccionales) y 2,2% del PBI remuneradas. Superaban al total de saldos a plazo fijo, que totalizaban 5,5% del PBI, según los informes mensuales del Banco Central de la República Argentina: 5,4% del PBI constituidos a tasa de interés y 0,1% del PBI ajustables por inflación o cláusula dólar.

Al cabo de 31 meses de gobierno de Javier Milei los depósitos a la vista en pesos cayeron en 1,8% del PBI y a plazo fijo aumentaron en 0,5% del PBI

Transcurridos casi más de 31 meses de la presidencia de Javier Milei, la demanda de pesos cayó a 10,8% del PBI, por la disminución de los depósitos a la vista, tanto los transaccionales (se redujeron a 3,4% del PBI) como los remunerados (descendieron a 1,2% del PBI). Las colocaciones a plazo, por el contrario, aumentaron a 6% del PBI.

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En el actual Gobierno, los depósitos en dólares en bancos se elevaron del heredado 2% del PBI a 5,3% del PBI, con crecimientos en los parciales a la vista de 1,6% del PBI a 3,8% del PBI y, en términos relativos, más a plazo: de 0,4% del PBI a 1,5% del PBI.

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En este período de gobierno, la tasa de interés promedio de los depósitos a plazo fijo se redujo de 251,7% nominal anual a 18,6% TNA.

El último Informe Monetario del BCRA destacó: “En un mes en que la demanda de dinero es estacionalmente elevada, los medios de pagos tradicionales, medidos a través del M2 privado transaccional, registraron un aumento de 3,2% en términos reales. Ajustando por estacionalidad, la expansión mensual fue de 0,2%, con un comportamiento heterogéneo por componente: mientras que el circulante en poder del público se expandió por segundo mes consecutivo, los depósitos a la vista transaccionales se contrajeron”.

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El circulante en pesos en poder del público se redujo a 2,3% del PBI desde 2,4% de un año antes, pero aumentó una décima de punto porcentual respecto de la relación que registró en noviembre de 2023 (BCRA)

En términos del PBI, el circulante en pesos en poder del público se redujo a 2,3% desde 2,4% de un año antes, pero aumentó una décima de punto porcentual respecto de la relación que registró en noviembre de 2023.

El segmento dolarizado fuera del sistema bancario que el Indec estimó para marzo de 2026 en USD 268.808 millones, representativo del 36,2% del PBI, fue el que más se contrajo en términos relativos: era 37,8% del PBI en el último trimestre de 2023 y 37% del PBI en junio del año pasado.

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Así, la demanda agregada de dinero del sector privado en el segmento en moneda nacional (circulante en poder del público más depósitos a la vista y a plazo) fue en junio de 2026 equivalente a 13,1% del PBI; fue inferior en una décima de punto porcentual (pp) a la de un año antes y en 1,1 pp a la estimada al final del gobierno de Alberto Fernández.

Por el contrario, la demanda agregada de dinero en el tramo dolarizado, tanto en el sistema bancario como en poder del público, aumentó desde 39,8% del PBI a fines de 2023 a 41,3% en junio de 2025 y a 41,5% en la actualidad.

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En el gobierno de La Libertad Avanza, la demanda de dinero agregada, en pesos y dólares, aumentó de 54% del PBI a 54,6% del PBI, con mayor participación de la franja dolarizada en el sistema bancario

De este modo, en el gobierno de La Libertad Avanza, la demanda de dinero agregada, en pesos y dólares, aumentó de 54% del PBI a 54,6% del PBI, con mayor participación de la franja dolarizada en el sistema bancario y menor participación del resto de los componentes.



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ECONOMIA

Los que encanutaron dólares bajo el colchón por 10 años perdieron casi 30% de poder de compra

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La inflación no es solo un problema local, sino que, aunque en menor medida, también incide en Estados Unidos. Esto se refleja de manera directa en el menor poder de compra que tiene el dólar, la moneda preferida por los argentinos para ahorrar debido a que siempre se utilizó como resguardo ante la devaluación histórica del peso. En concreto, en las últimas tres décadas su valor neto cayó a la mitad.

«El dólar norteamericano perdió el 53% de su valor (poder adquisitivo) a lo largo de los últimos 30 años. Más vale que saquen esos dólares del colchón y los pongan a trabajar en activos reales«, sentencia Gustavo Neffa, economista y director de Research for Traders (RfT).

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Es decir, todo ahorrista que dejó sus billetes estadounidenses «encanutados» durante tres décadas, ahora puede comprar menos de la mitad de los mismos bienes y servicios a los que podía acceder apenas comenzó a ahorrar.

Y con una inflación acumulada en Estados Unidos del 38% en 10 años, «la pérdida de poder adquisitivo en la última década fue de 28%«, acota a iProfesional Isaías Marini, economista de ONE618 (ex Consultatio). Por lo que este experto agrega que, como cualquier moneda, el dólar también pierde poder adquisitivo como consecuencia de la inflación estadounidense.

«De hecho, aun si la inflación se mantuviera exactamente en el objetivo de largo plazo de la Reserva Federal (Fed), en el 2% anual, al cabo de 30 años un dólar habría perdido alrededor del 45% de su capacidad de compra«. A eso se sumaron períodos de mayor inflación, especialmente durante la salida de la pandemia, cuando coincidieron estímulos fiscales y monetarios, restricciones de oferta y aumentos de los precios internacionales de la energía y los alimentos», detalla Marini.

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Al respecto, Darío Rossignolo, economista y profesor de Finanzas Públicas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), suma: «Entiendo que la pérdida del poder adquisitivo del dólar fue mayor en los últimos 50 años con más del 80%. Las razones para esto son varias, todas las cuales llevan a una expansión de la cantidad de dinero comenzando con la eliminación del patrón oro en 1971, lo que introdujo el dinero fiduciario».

Además, indica que la Reserva Federal procura sostener un nivel de inflación que, «si bien es bajo (2% como objetivo), al acumularlo a interés compuesto se conforma una cifra elevada. Esto es para evitar la deflación y sostener el consumo. Las expansiones de la cantidad de dinero en situaciones específicas, como la crisis de las subprime de 2008 o el Covid 2019, sumaron eventos en el mismo sentido. Y, junto con la inflación de los precios de bienes no transables elevaron el nivel general de precios y, con más dinero corriendo sobre la misma cantidad de bienes, el efecto de desvalorización del dólar está claro», finaliza Rossignolo a iProfesional.

En este sentido, Andrés Salinas, economista e investigador de la Universidad de La Matanza (Buenos Aires), coincide: «La razón de esto radica, principalmente, en la política monetaria llevada a cabo por la Fed durante ese periodo que, de forma deliberada, aceptó una inflación moderada como costo de mantener el crecimiento y amortiguar las grandes crisis económicas. En 2008, redujo las tasas casi a cero e inyectó liquidez comprando bonos, algo similar ocurrió en la pandemia, donde también al estímulo monetario para la reactivación lo acompañó un estímulo fiscal».

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Por eso, afirma que existe un «trade off entre inflación y crecimiento, el mismo va a depender de la magnitud y profundidad de la política monetaria, como también de la duración de la misma». En los últimos 30 años, en Estados Unidos, el dólar perdió 53% de poder de compra.

¿Por qué el dólar blue y el dólar oficial siguen siendo elegidos por los argentinos?

Ahora bien, la elección de los argentinos de ahorrar en dólares, pese a los datos contundentes que muestran que es un activo que va perdiendo valor mundial por la inflación internacional, se contrarresta en cierta medida por un factor local: la fuerte devaluación que tuvo el peso en las últimas décadas.

Es decir, en el 2001, un dólar valía un peso; en cambio hoy, 25 años después, un dólar equivale a unos $1.500. Por ende, más allá de la pérdida de poder adquisitivo mundial, a nivel doméstico el dólar igual se revalorizó frente a la moneda argentina.

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«Si bien el dólar ha experimentado una pérdida de poder adquisitivo histórica debido a una inflación promedio del 3% anual en los últimos 30 años, con una aceleración singular tras la pandemia, en el contexto local argentino sigue funcionando como el activo de resguardo por excelencia. Para la economía familiar, el dólar no debe entenderse como una inversión de renta, sino como un mecanismo de protección indispensable frente a un escenario doméstico marcado por devaluaciones recurrentes, inflación en pesos y constantes restricciones cambiarias y comerciales», resume a iProfesional Federico Zerba, economista y jefe de Economía Sectorial de IES (Instituto De Economía Sectorial).

Por el lado de Salinas, sostiene: «Esto no quiere decir que el dólar sea una mala moneda, sino que perdió poder de compra como muchas otras. Por eso, en Argentina el peso perdió mucho más poder adquisitivo que el dólar, entonces el dólar siempre se consolida como moneda de ahorro para el argentino, mantiene mejor el poder de compra que la moneda doméstica y, diría, cumple un rol de seguro patrimonial más que de inversión en sí».

En tanto, Rossignolo completa: «En Argentina, los efectos inflacionarios son mucho más marcados, ya que el peso se ha desvalorizado en mayor medida, dado que la emisión monetaria fue en la mayoría de los períodos utilizada para financiar el déficit fiscal del gobierno de turno, lo que generó caídas de la demanda de dinero y huida hacia el dólar como refugio de valor, al resultar menos desvalorizado que el propio peso».

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A nivel local, este año el dólar apenas sube de precio 1%, mientras que la inflación argentina en los primeros 6 meses del año fue de 16,8%, según los últimos datos del Indec.

Inversiones y alternativas financieras: ¿cómo ganarle a la inflación en dólares?

En la Argentina, el dólar ha funcionado históricamente como una protección frente a la pérdida de valor adquisitivo del peso. Sin embargo, los «dólares en el colchón» no protegen de la inflación internacional. El problema es que existe cierta dificultad de los ahorristas para encontrar otras alternativas de inversión que reemplacen al billete estadounidense.

«Actualmente, los ahorristas cuentan con distintos instrumentos para intentar conservar o incrementar el poder adquisitivo de esos dólares. Entre ellos aparecen:

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  • Las obligaciones negociables (ON) de empresas
  • Los bonos soberanos
  • Para horizontes más largos, pueden dolarizarse a través de CEDEARs al apostar por acciones o fondos del exterior

Cada alternativa supone riesgos diferentes, por lo que la elección debe depender del plazo y del perfil de cada inversor», resume Marini.

Sobre este tema, los analistas indican que el dólar billete es muy accesible para todo tipo de perfil de personas, debido a que se puede comprar en determinados canales sin estar bancarizado. Incluso, se transformó en una mejor alternativa que el tradicional «ladrillo».

«Esta preferencia se valida al comparar el dólar con otras alternativas tradicionales de ahorro, como los inmuebles. El valor promedio del metro cuadrado ha caído entre 5% y 10% en comparación con 2018, lo que demuestra que, incluso, la inversión en ´ladrillos´ ha generado pérdidas nominales frente al simple resguardo de billetes físicos en una caja de seguridad. Esto ocurre porque el riesgo soberano y devaluatorio de Argentina termina arrastrando y deprimiendo el valor de casi todos los activos locales», concluye Zerba.

Y finaliza: «Hay una falta de herramientas financieras accesibles para el ciudadano común que permitan mitigar la inflación de la propia divisa norteamericana, como la compra directa de bonos del Tesoro de Estados Unidos. Factores como la informalidad de los fondos, el desconocimiento financiero y las trabas del sistema bancario local impiden que los ahorristas tradicionales accedan a carteras de inversión internacionales», dejándolos expuestos a la pérdida pasiva del poder de compra del dólar frente a bienes transables.

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ECONOMIA

Según un estudio privado, el año próximo el gobierno de Javier Milei podría reducir en casi 10% la deuda con el FMI

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FOTO DE ARCHIVO: Vista del logotipo del Fondo Monetario Internacional (FMI) en su sede en Washington, D.C., Estados Unidos. 24 de noviembre de 2024. REUTERS/Benoit Tessier/Archivo
FOTO DE ARCHIVO: Vista del logotipo del Fondo Monetario Internacional (FMI) en su sede en Washington, D.C., Estados Unidos. 24 de noviembre de 2024. REUTERS/Benoit Tessier/Archivo

El programa financiero presentado por el Ministerio de Economía, que buscó responder a las inquietudes de inversores y tenedores de bonos de la Argentina y allanar el camino para reducir el riesgo país, generó reacciones positivas en el mercado y entre analistas privados, pero también dejó aspectos sin resolver.

Al respecto, un informe de la consultora Quantum señaló que la hoja de ruta presentada por el ministro Luis Caputo presenta ciertas incógnitas para 2027. Por ejemplo, al contabilizar los vencimientos en divisas del año próximo, se omiten USD 5.300 millones en Bopreales, que si bien debe afrontar el Banco Central y no el Tesoro, afectan la ecuación de financiamiento conjunto. Otros aspectos no considerados son posibles contingencias por fallos judiciales adversos y la evolución de la base monetaria y la “esterilización” de los pesos que sea necesario emitir para adquirir los dólares requeridos.

Según el análisis de Quantum, el programa oficial implica que en 2027 el gobierno de Milei reducirá en cerca de 10% el pasivo con el FMI, el mayor acreedor del Estado argentino. La deuda con el FMI, según datos del organismo al 17 de julio, es de 42.252 millones de Derechos Especiales de Giro (DEGs), equivalentes a USD 59.153 millones. El informe anticipa que en 2027 Argentina recibirá un último desembolso de USD 1.700 millones del FMI, pero pagará USD 4.400 millones en concepto de capital y USD 3.100 millones en intereses. Por lo tanto, la diferencia de USD 5.700 millones reducirá en 9,8% el pasivo con el Fondo, del que Argentina es el principal deudor, con el 34% de la cartera.

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Con el resto de los organismos internacionales (principalmente Banco Mundial y BID), los vencimientos de capital e intereses suman USD 4.900 millones y la previsión es una reducción neta de USD 700 millones, aunque según Quantum existen mayores posibilidades de ampliar el crédito si la situación financiera lo requiere.

El informe se centra en vencimientos de USD 24.900 millones en divisas para 2027 (equivalentes al 3,5% del PBI), incluidos capital por USD 15.700 millones e intereses por USD 9.200 millones. El análisis excluye las necesidades en pesos, que se asume serán cubiertas con renovaciones en el mercado local. A fines de junio de este año, los vencimientos anuales en pesos ascienden al 12% del PBI.

Tres hombres en traje sentados en una mesa frente al emblema del Ministerio de Economía de Argentina. El hombre central habla, los otros observan
Caputo, entre Daza y Furiase, cuando presentaron el programa financiero 2026-27

Respecto a los vencimientos en divisas, Quantum destaca que los datos del programa no contemplan los USD 5.300 millones en Bopreales, responsabilidad del BCRA, que forman parte de las divisas necesarias para cubrir los pagos de 2027. Además, señala la importancia de considerar posibles pagos por sentencias judiciales y el manejo monetario relacionado con la adquisición de divisas.

Quantum destaca como relevante que el gobierno no prevé emitir deuda en el mercado internacional, aspecto que generó debate recientemente.

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El informe presenta cinco “consideraciones clave”:

  1. El Gobierno estima finalizar 2026 con un saldo de caja de USD 3.700 millones, apoyado en acuerdos con acreedores, renovación de repos con bancos por USD 6.000 millones y nuevos préstamos por USD 3.200 millones garantizados por el BID y el Banco Mundial.
  2. Se emitirían títulos de deuda en moneda extranjera en el mercado local por USD 5.000 millones en 2027 (y USD 6.000 millones en 2026), con la intención de renovar el 100% de los bonos con vencimiento en 2027.
  3. El Tesoro prevé comprar al BCRA USD 4.900 millones con pesos provenientes del superávit financiero, emisiones de deuda en pesos y transferencias de utilidades del BCRA.
  4. Respecto al FMI, se afrontarían vencimientos por USD 5.800 millones (USD 7.500 millones en pagos de capital e intereses, menos USD 1.700 millones de desembolsos), reduciendo la exposición al FMI, aunque en menor medida de la deseada.
  5. Se estiman ingresos por privatizaciones de USD 1.500 millones, a partir de la venta de activos de empresas públicas, principalmente del sector energético, ferroviario y de aguas.

En conclusión, Quantum considera que el programa financiero oficial representa un avance en términos de claridad y si bien persisten dudas estas “se irán resolviendo en la práctica” y el programa “luce factible”. Una de las claves, insiste, será articular el programa monetario y los roles del BCRA y el Tesoro “para garantizar el acceso a las fuentes de financiamiento y avanzar en la estabilización económica”.



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