POLITICA
El Gobierno celebró el nuevo revés a Burford en el juicio de YPF: “Tienen 2% de chances de revertirlo”

El procurador del Tesoro de la Nación, Sebastián Amerio, aseguró que “estamos a un paso que Argentina se libere de esta carga que tiene sobre sus espaldas”, en relación al juicio por la expropiación de YPF, al celebrar que la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York rechazó una medida extraordinaria solicitada por Burford Capital, principal demandante contra la Argentina.
El bufete inglés, que había obtenido un fallo favorable de primera instancia en 2023, quedó sin opciones luego que se descarte la apelación “en banc”, una figura reservada para situaciones excepcionales.
En declaraciones a radio Mitre, Amerio indicó que “el fallo de la Cámara en pleno rechazó este recurso que presentó Burford, y cada vez sus posibilidades son menores”. Según el jefe de los abogados del Estado, tras la negativa, la única vía judicial restante que queda la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos.
“Estamos a un paso que finalice” el litigio, dijo el funcionario. Según análisis probabilísticos y experiencias previas sobre el comportamiento del máximo tribunal norteamericano, Amerio indicó que “creemos que Burford tiene un 2% de chances de revertir esto en la justicia norteamericana, es muy baja la posibilidad”.
La disputa se originó tras la expropiación de la petrolera en 2012, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. El reclamo judicial, impulsado por accionistas representados por Burford, llevó a que la jueza Loretta Preska condenara a la Argentina a pagar unos USD 18.000 millones. Sin embargo, la Cámara de Apelaciones revocó ese fallo en marzo.
En ese contexto, Burford solicitó que el pleno de la Cámara revisara la sentencia, pero la petición fue rechazada en un fallo breve firmado por Catherine O’Hagan Wolfe, secretaria del tribunal.
La opción por el arbitraje del CIADI
Tras agotar las instancias judiciales ordinarias en Estados Unidos, y si obtiene un nuevo revés ante la Corte Suprema, Burford Capital anunció que iniciará un arbitraje ante el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, del Banco Mundial).
Amerio explicó que, aunque la Argentina es miembro del organismo y debe someterse al procedimiento, “Burford se encuentra en una posición muy desventajosa para tener éxito en este arbitraje”.

El funcionario recordó que el Gobierno “nunca cedió” ante propuestas de acuerdo o conciliación con Burford, convencidos de que los argumentos jurídicos eran sólidos. “Había intereses de personas argentinas que proponían soluciones de acuerdos porque decían que no podíamos ganar. No solo no cedimos a esas presiones, sino que estábamos convencidos que los argumentos eran los más solventes para el caso”, manifestó.
El apoyo de Donald Trump
Juan Ignacio Stampalija, ex subprocurador que lideró la defensa argentina en el juicio de YPF, destacó también que “toda la apelación transcurrió en este Gobierno”, al referirse a la etapa que intentó desarticular el fallo de Preska, incluyendo la preparación de audiencias y la recolección de amicus curiae.
En ese marco, Stampalija subrayó el cambio de posición de Estados Unidos desde que comenzó el juicio por la expresión. “En 2019, el gobierno de Trump apoyó a Burford, pero este Gobierno logró que en cinco oportunidades el gobierno estadounidense apoyara a la Argentina, como en el tema de la entrega de las acciones de YPF y el discovery”, recordó acerca de la influencia de la Casa Blanca en el desenlace.
“Es difícil medir el peso (de esas presentaciones), lo que demostró fue que las posiciones técnicas eran sólidas y era un fallo (el contrario a YPF) que perjudicaba a Estados Unidos. Los jueces deben haber visto estos escritos con mucha seriedad”, se explayó el ex subprocurador.

Stampalija, que ahora trabaja para el ministerio de Economía a cargo de Luis “Toto” Caputo, remarcó que los argumentos centrales de Burford equiparaban el estatuto de YPF a un contrato bilateral, lo cual no tenían sustento en el derecho argentino. “Eso era claro desde el derecho público y privado, y eso terminaron resolviendo en la Cámara de Apelaciones”, señaló.
“Se evitó no entrar en desacato con el sistema norteamericano. Quisimos dejar en claro que esto no era el kirchnerismo, que tres veces entro en desacato (en este juicio)”, describió Stampalija otra de las características de la estrategia judicial. Y aclaró: “Todos los juicios que asumió este gobierno son ”regalos» de gestiones anteriores. Nosotros intentamos a resolver a lo que nos dejaron».
Con el rechazo a la apelación “en banc”, Burford Capital solo podrá presentar un recurso ante la Corte Suprema de Estados Unidos y avanzar con el arbitraje ante el CIADI. Para el Poder Ejecutivo, ambos caminos presentan escasas posibilidades de éxito para el demandante, y que el país se acerca al cierre de una disputa de más de diez años, que amenazaba con un impacto millonario sobre el fisco.
“Nosotros sentimos que al haber ganado, el país ganó, y cada uno de nosotros ya no tiene esa deuda sobre sus espaldas y que cada uno de los ciudadanos tendría que pagar”, concluyó Amerio.
POLITICA
Milei, el estropicio de las internas y la lección mundialista antes de la final

Nada, ni siquiera el Mundial, pareció suficiente para sosegar la interna libertaria. Y hasta el cálculo básico quedó desairado: lejos de resultar contenidos o disimulados, los conflictos y desajustes en el interior del oficialismo -algunos, realmente graves- terminaron por constituir un dato sobresaliente de la gestión violeta entre partido y partido. No sólo eso. El Gobierno quedó descolocado antes de la final, mal parado -en parte también por una batalla propia- en el siempre sensible tema de Malvinas y desubicado frente a una declaración de Messi sobre la alegría colectiva generada desde la cancha y la realidad social. Se confirmó así, por anticipado, la máxima lección mundialista: no suele haber correspondencia entre lo que da el fútbol y lo que se imagina en los escritorios del oficialismo de turno.
Ese desacople tiene registro desde los días previos al Mundial. Manuel Adorni imaginó beneficios por un cambio de foco social para presentar su declaración jurada, después de un largo proceso de deterioro propio y del oficialismo por la investigación sobre su patrimonio. El efecto fue inverso y Olivos finalmente decidió su salida ante la inminencia de un desenlace político duro, en el Congreso. Después, con la coronación de Diego Santilli, se apostó a que el “profesionalismo” político revertiera el cuadro. El camino de las negociaciones con gobernadores y aliados es complicado: un nuevo pico te tensión interna acaba de precipitar otro revés en el Senado. Coincidió en la práctica con el manejo del Gobierno -malo, de mínima- frente a la carga emocional colectiva del partido con Inglaterra, antes y después del triunfo.
El Gobierno navega además en aguas difíciles. Da señales de entender que cualquier utilización evidente del clima generado por la Selección provocará el efecto inverso, es decir, claramente negativo. Y al mismo tiempo tiene la esperanza de que el humor social juegue a favor, incluso una vez pasado el Mundial. Está dicho: la historia mundialista de la Argentina está lejos de exponer un impacto mecánico de logros o caídas deportivas en el tablero político.
Vale un repaso. Argentina ganó dos de sus tres estrellas en democracia: la del 86, en México, llegó en la antesala del declive de la gestión radical; y la del 2022, en Qatar, fue seguida por el final del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. En el medio, las frustraciones mundialistas mezclaron en política celebraciones y derrotas de los gobiernos en los siguientes turnos electorales.
En estas horas, el Gobierno mira al lunes que viene con una consideración de sentido común: cualquiera sea el resultado del domingo, la Selección será recibida con enorme homenaje en las calles. Olivos apuesta a una foto de los jugadores en el balcón de la Casa Rosada, sin Javier Milei y sin ningún funcionario. Por supuesto, sería una postal a contraponer al patético intento de hace cuatro años, otro síntoma del deterioro del experimento PJ/K.
Las tratativas para organizar la llegada de la Selección y montar un enorme operativo de seguridad involucran, además de cálculo, al gobierno nacional, a las autoridades porteñas y a la gestión bonaerense. Tiene todo connotación especial, también, porque del otro lado está Claudio Tapia, apuntado por investigaciones sobre manejos escandalosos de la AFA. En la superficie, para algunos es una especie de mancha venenosa. Por debajo, asoma todo más matizado, con grises, especialmente desde la coronación de Juan Bautista Mahiques en el ministerio de Justicia. De todas maneras, determinante es la palabra de los jugadores.
Hasta hace unos pocos días, el oficialismo se movía formalmente alejado del tema, envuelto en sus propios problemas y con sus objetivos, en primer lugar el plan reeleccionista. Se notaban sobreactuaciones en las felicitaciones por algún resultado y poco más. Pero por efecto de la interna y por pésima lectura de lo que podía generar, y generó, el cruce en semis con Inglaterra, cambió el cuadro.

Era previsible que el tema de Malvinas emergiera entonces, más allá de la explotación por parte de la vicepresidente. Está claro el necesario -en rigor, ineludible- camino de la diplomacia, un frente que en sentido amplio es desatendido y hasta desconsiderado por el Gobierno como juego propio. No era eso, de todas maneras, lo que estaba en discusión. Subir el tono como parte del nuevo capítulo con Villarruel fue inentendible en función del Mundial -de la expectativa abierta en ese terreno, social antes que política- y además, sin atender la estribación, cada tanto visible, de repetidas frases de Milei con elogios a Margaret Thatcher.
Frente a ese cuadro, asomaron al menos dos apariciones de Adrián Ravier, que parece no haber sopesado los temas y tampoco, el momento. En la primera, a raíz de aquellos dichos sobre Thatcher, recurrió al argumento de que fueron sacados de contexto y añadió que sólo eran referidos al plano económico. Poco eficaz como respuesta. La segunda se produjo después de declaraciones de Messi y, si como algunos sostienen, no apuntó a ser un cruce, expuso al menos impericia.
Lo que había dicho Messi no demandaba comentario alguno. Explicó el valor de generar alegría social, un festejo popular, desde la cancha, cuando las cosas no están fáciles: “Hay gente que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la viene peleando”, describió. Ravier dijo que no hay que generalizar “con esto de que la gente no llega a fin de mes”.
Claro que el tema Malvinas sumó la foto de la bandera que dio vuelta al mundo. Y claro también que cada uno en política debería cuidar su lugar. La vicepresidente no reparó en su lugar institucional. Tampoco es algo nuevo: más bien ahonda el camino transitado por otros, incluido en primera línea Milei, cuando cargan e insultan contra cualquier expresión crítica. Un listado que incluye a opositores, economistas, periodistas, artistas.
La nueva serie de cruces con Villarruel agregó lo suyo a una interna que por supuesto la incluye y supera. El Gobierno se propuso avanzar en el Congreso como parte central del plan reeleccionista y, antes incluso, para “recuperar” manejo de la agenda. Fue algo así como el paso siguiente a la designación de Santilli en la jefatura de Gabinete. Esa movida, también para despejar el camino, suponía la contención de la interna entre el bando de Karina Milei -fortalecida a pesar de haber tenido que precipitar la caída de Adorni- y el espacio de Santiago Caputo, que se llevó como gesto un largo abrazo presidencial, el 9 de Julio.
No fue así. Hubo un pase de organismos que se movían en la órbita del asesor (Enacom, Arsat, Correo) al área de la jefatura de Gabinete. Y, desde las cercanías de la secretaría General, se hace circular que vuelve a estar en la mira la Side, una pieza mayor en esta diputa. Para completar, volvió a crujir la relación con Patricia Bullrich -además de su cruce con Villarruel-, después de otro frustrado intento de avanzar con el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada.
Todo el temario legislativo -con la reforma electoral a la cabeza- quedó postergado de hecho para agosto. Para entonces, ya no se tratará del efecto Mundial, sino de la realidad de todos los días. También en política.
POLITICA
Más cambios en el Gobierno: Diego Santilli suma poder y prepara nuevos desplazamientos

El Gobierno prepara nuevos cambios en la estructura de la Jefatura de Gabinete y Diego Santilli suma poder sobre áreas que hasta ahora estaban vinculadas al esquema de Santiago Caputo. En Nación aseguran que el secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, Darío Genua, no seguirá en su cargo y que su reemplazante será definido por el jefe de Gabinete.
El Ejecutivo mantiene la decisión pese a que en el entorno de Genua niegan su salida. En los distintos sectores de la mesa chica sostienen que “Genua ya está afuera” y remarcan que la discusión ahora pasa por el lugar que ocupará su reemplazante dentro del nuevo esquema de poder que se abrió tras la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete.
La Casa Rosada no descarta que Genua continúe en otro lugar de la Administración Pública, pero advierte que ya no seguiría al frente de Innovación. Se trata de un funcionario identificado internamente con el asesor presidencial Santiago Caputo y su eventual desplazamiento es leído como parte de la reconfiguración de fuerzas dentro del oficialismo.
En Balcarce 50 explican que Santilli pondrá al próximo secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología. La decisión se complementa con el traspaso de áreas estratégicas hacia la órbita del jefe de Gabinete y de la Vicejefatura de Gabinete del Interior, encabezada por Gustavo Coria.
En el entorno del jefe de Estado también anticipan cambios en las cúpulas de los organismos que pasaron a depender de la estructura de Coria. En especial, mencionan modificaciones en ARSAT y en áreas vinculadas a la Subsecretaría de Innovación, que encabeza el abogado Enrique Carrizo.
El Gobierno viene de formalizar un reordenamiento de competencias que fortaleció a Santilli y a su equipo. ENACOM y la Agencia de Acceso a la Información Pública quedaron bajo la órbita directa del jefe de Gabinete, mientras que ARSAT y el Correo Argentino pasaron a depender de Coria, uno de los funcionarios de máxima confianza de Santilli. En la documentación oficial publicada esta semana también aparece la nueva centralidad de la Vicejefatura del Interior: Santilli delegó allí la facultad de asignar el Fondo de Aportes del Tesoro Nacional a las Provincias.
El Ejecutivo lee ese movimiento como una señal de empoderamiento del jefe de Gabinete. En el entorno de Karina Milei lo celebran como una avanzada sobre áreas que venían siendo asociadas al esquema de Caputo. “Se está descongelando lo que arrancó luego de los cambios en Justicia”, agregan.
Leé también: En el Gobierno apuntan contra Bullrich por el traspié en el Senado y evalúan cambios en la estrategia legislativa
En la Casa Rosada, sin embargo, hay lecturas contrapuestas. En el entorno de Caputo rechazan que se trate de una ofensiva contra el asesor presidencial y sostienen que los movimientos fueron parte de un “acuerdo” múltiple dentro de la administración. Buscan instalar que no hay desplazamiento político, sino una reorganización de funcionamiento.
En Balcarce 50 intentan ubicar la decisión en un punto intermedio. En sectores neutrales de la interna remarcan que la lógica detrás de los cambios es “empoderar a Santilli” y descartan que haya una decisión de correr a Caputo de la mesa chica. Bajo esa lectura, el jefe de Gabinete gana herramientas de gestión sin que eso implique una ruptura con el asesor presidencial.
En el entorno del primer mandatario prevén que las modificaciones se concreten esta semana. En despachos oficiales aseguran que los nombres terminarán de definirse durante el fin de semana y que las designaciones deberán quedar oficializadas a más tardar entre miércoles y jueves.

En el Gobierno sostienen que, por ahora, no están previstos cambios en otras áreas sensibles, como la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). En ambos casos, en Nación remarcan que no forman parte del paquete de movimientos que se negocia para esta semana.
En el Ejecutivo también aseguran que Daniel Scioli recuperará el área de Deportes y que la nueva designación saldrá en los próximos días. La estructura de Turismo, Ambiente y Deportes ya aparece dentro de la órbita de la Vicejefatura de Gabinete del Interior en documentos oficiales previos, pero en el oficialismo diferencian ese encuadre administrativo de la nueva designación política que preparan para el área.
Leé también: El Gobierno analiza declarar asueto o feriado después de la final del Mundial
La Casa Rosada busca cerrar esos movimientos antes de que vuelva a tomar volumen la agenda política posterior al Mundial. Ponen la mira sobre el eventual recibimiento de los jugadores de la Selección, gane o pierda la final del domingo, y evalúan si esa jornada estará acompañada por un asueto o feriado.
En Balcarce 50 saben que el calendario deportivo condiciona la comunicación de cualquier reordenamiento interno. Por eso, en distintos despachos esperan que la definición de nombres se haga durante el fin de semana y que las oficializaciones salgan una vez despejado el operativo de recibimiento de la Selección.
En el oficialismo también miran esos cambios como el inicio de una etapa más amplia. En algunos despachos advierten que el desplazamiento de Genua y las modificaciones en ARSAT e Innovación pueden funcionar como “puntapié” para acelerar otros procesos dentro del Estado, en especial en áreas con peso presupuestario, tecnológico o regulatorio.
Gobierno, Diego Santilli, cambios
POLITICA
Inminente publicación del pliego para iniciar la privatización del Belgrano Cargas

Al interior del Gobierno afirman que “falta muy poco” para la publicación de los pliegos para la privatización del Belgrano Cargas y Logística, una de las compañías públicas que había sido dispuesta para su venta en la sanción de la Ley Bases. Tres fuentes de diferentes sectores del Poder Ejecutivo afirman que, a diferencia de instancias anteriores, debería ser cuestión de días para que las condiciones de privatización de la empresa salgan en el Boletín Oficial.
“Debería estar pronto”, confirmó una fuente inobjetable a Infobae, que agrega que el timing de la publicación sigue estando en la revisión en manos de las plumas legales del Ministerio de Economía. Desde esta última área se limitaron a decir que “todas las medidas que se toman se anuncian oficialmente”.
La Casa Rosada quería comenzar a mostrar avances en las privatizaciones dispuestas en la Ley Bases a comienzos de año, pero el inicio de ese proceso para el Belgrano Cargas tuvo una serie de revisiones cruzadas entre diferentes áreas del Gobierno que forzó a demorarlo más.
Y es que se trata de una de las concesiones más importantes que se pueden poner en juego en la Argentina debido tanto al impacto que supone a nivel de infraestructura y en la matriz productiva como por los 50 años que se estipula en el pliego licitatorio. Se espera que haya un plazo de 90 días para que las empresas interesadas se presenten y que para fin de año o comienzos del próximo se determinen las adjudicatarias.
El proceso abarcará las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, que hoy integran Belgrano Cargas y Logística S.A., la empresa estatal que transporta granos, insumos industriales y otras mercaderías desde las economías regionales hacia puertos y centros de consumo. La compañía también administra la infraestructura ferroviaria, el material rodante y los talleres del sistema.
La licitación cambiará el formato de las concesiones ferroviarias de los años 90, porque el negocio se dividirá en tres procesos independientes: la administración de las vías, los talleres y el material rodante. Ese diseño permitirá que una empresa compita por una operación integrada o que distintos actores se repartan cada unidad de negocio.
La novedad que se conoció por estos días es que se habilitará la opción que una empresa o grupo pueda presentarse para todas las unidades en simultáneo.
Es algo que interesa de particular manera a la compañía Ferromex (Grupo México), el principal postulado extranjero para operar de manera integral la red ferroviaria del Belgrano Cargas en Argentina. La compañía impulsa un plan de inversiones de hasta 3.000 millones de dólares para modernizar las líneas estatales.
Pero también figuran otros actores de relevancia en la compulsa, aunque no están precisamente interesados en todas las ramas del negocio. El principal competidor es el consorcio de cerealeras integrado por Bunge, Cargill, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), Aceitera General Deheza (AGD) y Louis Dreyfus Company (LDC). También aparecen empresas argentinas ligadas a la infraestructura ferroviaria, como Grupo Roggio.
Para incentivar las presentación de compañías, el Gobierno publicó meses atrás el decreto 282/2026, el cual oficializó la decisión de vender el material rodante -como vagones y locomotoras- y que el monto que ingrese a las arcas estatales sea direccionado directamente para financiar y pagar obras sobre las vías que buscan ser concesionadas.
La transferencia de la operación de la principal red ferroviaria de cargas del país a capitales privados busca, a su vez, forzar un ciclo de inversiones para revertir la baja densidad de carga, los altos costos fijos y el deterioro de la infraestructura. La búsqueda ideal de todo el proceso es incrementar el volumen de capacidad de los transportes para mejorar costos operativos y de rentabilidad del servicio.
Se estima que el plan de obras ferroviarias propiciadas por el Estado sean cercanas a los 800 millones de dólares y que la venta del material rodante cubra algo más de la mitad de este monto.
Otro de los atractivos que colocó el Gobierno para los inversores será que los montos destinados a la concesión por parte de los privados se encuadrarán en los beneficios del RIGI.
Asimismo, el nuevo esquema aplicará plenamente el sistema de acceso abierto previsto en la Ley 27.132 de 2015 para los servicios ferroviarios de cargas. Esa modalidad permite que cualquier operador transporte mercaderías entre distintos puntos de la red, sin depender de la titularidad de las instalaciones de carga o destino, mediante el pago de un canon. El modelo habilita a que una compañía pueda utilizar locomotoras y vagones propios o contrate a un operador privado y pague un peaje por usar las vías.
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