POLITICA
El Gobierno centralizó en Gustavo Coria la gestión del Fondo de Aportes a las provincias

La Jefatura de Gabinete de Ministros formalizó una decisión que impacta directamente en la administración de los recursos destinados a las provincias argentinas, con la gestión del Fondo de Aportes del Tesoro Nacional (ATN).
Mediante la Resolución 64/2026 publicada hoy en el Boletín Oficial, le otorgaron al vicejefe de Gabinete del Interior, Gustavo Coria, la facultad para asignar el Fondo de Aportes del Tesoro Nacional a las Provincias, un instrumento clave para atender emergencias y desequilibrios financieros en los diferentes gobiernos provinciales. Esta medida busca optimizar la gestión y distribución de fondos, reforzando los principios de legalidad, eficacia y celeridad en los procedimientos administrativos.
El cambio responde a la dinámica institucional introducida por el Decreto N° 571/26, que modificó la Ley de Ministerios N° 22.520 y transfirió al jefe de Gabinete de Ministros las competencias que hasta entonces correspondían al Ministerio del Interior.
Desde la entrada en vigencia de ese decreto, la estructura de la cartera de ministros sumó dos figuras claves: el vicejefe de Gabinete y el vicejefe de Gabinete del Interior, a quienes el titular puede delegar funciones específicas.
El Fondo de Aportes del Tesoro Nacional fue creado por el inciso d) del artículo 3° de la Ley 23.548 y su administración ha sido históricamente una herramienta fundamental para sostener la estabilidad económica de los gobiernos provinciales en situaciones excepcionales. Según lo dispuesto, estos recursos se asignan con el objetivo de atender emergencias y corregir desequilibrios financieros, garantizando la continuidad de los servicios públicos y la gestión provincial.
Coria llegó a la Jefatura de Gabinete, de la mano de Diego Santilli. Se trata de un dirigente de su más extrema confianza. De hecho, se había desempeñado hasta entonces como viceministro del Interior, cuando “El Colo” desembarcó en la gestión libertaria.
Anteriormente, formó parte del Gobierno porteño. Antes de finalizar su mandato como jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta designó a Coria como ministro de Seguridad y Justicia en reemplazo de Eugenio Burzaco, y en medio de la conmoción que generó en aquel momento el asesinato del ingeniero civil Mariano Barbieri en el barrio de Palermo.
Coria tejió su carrera política al lado del ex diputado nacional del PRO. Entre 2019 y 2021, fue el jefe de Gabinete de la cartera durante la gestión a cargo de Marcelo D’Alessandro. Y atravesó la pandemia de COVID-19 desde ese lugar operativo.
Nacido en General Levalle, provincia de Córdoba, Coria conoce a Santilli desde hace muchos años. Su primer cargo de exposición pública estuvo relacionado a la gestión de la basura y la temática ambiental. Entre 2016 y 2018, fue titular de la Coordinadora Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse), desde donde se vinculó con intendentes de los distintos espacios políticos que gobiernan el conurbano bonaerense. Incluso, trabó vínculos con referentes de otros sectores como el actual presidente de la Asociación del Futbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia.
Egresado del Liceo Militar General Paz en 1986, el currículum de Coria cuenta con un título de grado como Licenciado en Ciencia Política en la Universidad Católica de Córdoba en 1991 y Estudios Intensivos de Defensa Nacional en la Escuela de Defensa Nacional. Fue miembro investigador del Instituto de Teoría del Estado y Política Económica entre 1990 y 1991. En el sector privado se desempeñó como Secretario del Directorio de la Corporación Antiguo Puerto Madero S.A, y entre 2002 y 2008 fue Jefe de Relaciones Institucionales de la empresa.
Más allá de sus roles de gestión, Coria también acompañó a Santilli en sus campañas bonaerenses. En los comicios provinciales, ocupó el quinto lugar en la lista de la Sexta Sección y se encaminaba a asumir como diputado provincial el 10 de diciembre. Ahora, ese lugar fue ocupado por la libertaria María Fernanda Coitinho, titular de ANSES y directora académica de la Escuela de Formación Debate y Análisis Político.
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POLITICA
Se reactiva la pelea por las reelecciones: 80 intendentes bonaerenses no podrían competir en 2027

A poco más de un año de las elecciones de 2027, un grupo de jefes comunales bonaerenses impulsa cambios en la legislación vigente para eliminar el límite que les impediría competir nuevamente. Sucede que, si la ley no se modifica, 80 de los 135 intendentes que hoy gobiernan municipios bonaerenses no podrán competir por otro mandato.
Según el reparto actual, 51 de esos intendentes son de Unión por la Patria, 16 corresponden al radicalismo, siete al PRO, cinco integran espacios vecinales y uno responde a La Libertad Avanza tras haber abandonado el PRO.
La discusión gira alrededor de la ley sancionada en 2016 durante la gestión de María Eugenia Vidal, que fijó un máximo de dos mandatos consecutivos para intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares.
Cinco años después, la Legislatura modificó esa norma para establecer que, en el caso de los intendentes, el primer período a computar sería el iniciado en 2019. Esa reforma permitió que muchos jefes comunales pudieran competir nuevamente en 2023, pero también fijó el escenario actual: quienes fueron reelegidos ese año no podrán volver a presentarse en 2027 si el régimen no cambia.
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Desde hace meses, varios intendentes, especialmente los alineados con el gobernador Axel Kicillof, presionan para que la Legislatura elimine ese límite. El argumento que sostienen es que la norma restringe el derecho de los ciudadanos a elegir libremente a sus autoridades locales.
El propio gobernador y el ministro de Gobierno Carlos Bianco expresaron públicamente su respaldo a esa postura y calificaron la prohibición como una limitación que debería ser revisada.
Sin embargo, la iniciativa enfrenta fuertes obstáculos políticos. La interna entre el sector que responde a Kicillof y La Cámpora dificulta cualquier acuerdo dentro de Unión por la Patria. A eso se suma la resistencia del Frente Renovador, impulsor original de la ley, que mantiene su rechazo a las reelecciones indefinidas.
Las chances reales de llevar adelante una reforma
En la oposición tampoco existe un respaldo amplio a una reforma. Tanto el PRO como La Libertad Avanza cuestionan la posibilidad de extender los mandatos, mientras que en la UCR conviven posiciones más favorables al cambio, aunque sin un impulso público para modificar la legislación.
“Todo indica que no hay chances, a nivel cero”, sentenciaron desde un municipio peronista del AMBA a TN. En tanto, un intendente opositor indicó a este medio que “hay gente que está tratando de darle la vuelta a esa modificación”.
“Depende del Gobernador”, resaltó a este medio un jefe comunal peronista que no está alineado. “Conmigo no hablan”, subrayó, pero hizo hincapié en que “todos los intendentes quieren la reelección”.
En el oficialismo admiten que cualquier intento de modificar la ley quedará inevitablemente atado a la negociación política entre los distintos sectores del peronismo. Por esa razón, en la Legislatura consideran que las posibilidades de avanzar con una reforma siguen siendo reducidas, al menos en el corto plazo.
Los intendentes con más años en el poder
Entre los actuales jefes comunales hay varios que acumulan más de dos décadas al frente de sus municipios. Mario Secco, en Ensenada; Ricardo Curutchet, en Marcos Paz; Héctor Olivera, en Tordillo; y el radical Miguel Ángel Lunghi, en Tandil, gobiernan desde 2003 y son los dirigentes con mayor permanencia en sus cargos. En total, 44 intendentes llevan más de diez años consecutivos al frente de sus distritos.
El conurbano concentra buena parte de los intendentes alcanzados por la prohibición. De los 40 municipios que integran el Gran Buenos Aires, 28 tienen jefes comunales que hoy no podrían competir por otro mandato.
Mientras el debate legislativo permanece estancado, algunos intendentes analizan otra vía para intentar competir nuevamente en 2027: recurrir a la Justicia. La estrategia consiste en cuestionar la constitucionalidad de la limitación de mandatos para obtener un fallo favorable antes del cierre del calendario electoral, evitando así depender de una reforma aprobada por la Legislatura.
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POLITICA
Milei evalúa blindar al INDEC en el proyecto de ley que reforma la Carta Orgánica del Banco Central

Javier Milei recibió ayer a legisladores nacionales para explicar detalles de un proyecto que aún no nació y que buscará reformar la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) para modificar los cambios instrumentados por la entonces titular de la entidad, la kirchnerista Mercedes Marcó Del Pont, en 2012. En medio de consultas y opiniones nada trascendentes de varios invitados, el diputado y titular de la comisión de Legislación General de la Cámara baja, Santiago Santurio, realizó una advertencia que llamó la atención al jefe de Estado antes de enviar la iniciativa al Congreso: blindar al INDEC para evitar picardías -en el futuro- desde las administraciones centrales.
Según pudo reconstruir Infobae, las explicaciones del primer mandatario apuntaron, como ya fue informado desde que se conoció la intención de la Casa Rosada de presentar un articulado sobre este tema, restringir al máximo cualquier ventana que encuentre un gobierno de turno para aumentar la base monetaria, más la utilización indiscriminada -bolsillo del payaso- de utilidades y dividendos. Seguido a ello, Milei remarcó la diferencia entre una situación con inflación a la de deflación, que llevaría -según la ley en estudio- a otro tipo de medidas.
A partir de ese momento es cuando Santurio recordó las causas judiciales del kirchnerismo relacionadas con las cifras del INDEC -algunas, en curso- y planteó que sería prudente revisar todo esto ante hipotéticas “subdeclaraciones” de inflación. A diferencia de las “preguntontas” -así califican desde despachos sobre los que hacen uso de la palabra delante del Presidente, en este tipo de cumbres-, el diputado por Buenos Aires recibió un guiño. Todo lo que implique o signifique no emitir dinero, será aplaudido en Balcarce 50.

Tras horas de finalizado el cónclave, el diputado Damián Arabia (La Libertad Avanza-Ciudad de Buenos Aires) señaló a este medio: “La única función será preservar el valor de la moneda de todos los argentinos. Se va a prohibir el financiamiento del Tesoro, tanto de manera indirecta como directa desde el Banco Central, así como restringir utilidades. Además, se va a fortalecer el esquema de gobernanza y a endurecer el régimen de responsabilidades y sanciones para futuras autoridades”.
El convite contó con parte de los principales funcionarios del Ejecutivo, quienes mantendrán este martes una nueva reunión de la denominada “mesa política” con el fin de peinar, entre otras cuestiones, el camino legislativo. Lo cierto es que hay en mente varios proyectos que aún no se materializaron y muchos más que ya se mandaron al Congreso y siguen en ansiosa espera. A diferencia de lo que uno presuponía en marzo último, Diputados se movió más rápido que el Senado y quedó con un sendero más ligero que el que enfrenta ahora la jefa libertaria, Patricia Bullrich, en la Cámara alta.
De hecho, para el jueves al mediodía hay una sesión programada allí. Hay una urgencia oficialista por el pliego judicial para que continúe en vigencia el camarista Víctor Pesino, relacionado con la reforma laboral -si no se aprueba antes de fin de mes, el magistrado se tendrá que jubilar- y la aprobación de la ley de inviolabilidad de propiedad privada que desea el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y que la oposición dialoguista ya se la desplumó a la propia Bullrich, sin defensa alguna de parte de la porteña.

En las últimas semanas, ya post dictamen de las comisiones de Asuntos Constitucionales; y de Legislación General, aparecieron 13 borradores extra. “Y vamos por la versión 14 para el jueves”, reconocieron anoche desde el oficialismo senatorial. Ya se dinamitó -previo a la firma del despacho- el capítulo relacionado con barrios populares y persisten quejas sobre venta de tierra a extranjeros y el manejo de fuego.
Todo esto podría saldarse, siempre y cuando el pleno logre reunirse pasado mañana. Precisará de 37 sentados. Algunos ya anunciaron que arrancó el receso invernal en sus provincias y quizá no aparezcan. En filas libertarias mantienen, por ahora, la calma. De hecho, de manera preventiva, la semana pasada ya se dejó fijada una sesión para los primeros días de agosto próximo, como una especie de premio consuelo, para que la lupa no esté direccionada ante una potencial caída del encuentro y la clásica acusación a legisladores -a veces, infundada e injusta- en cuanto a que no trabajan. En las preguntas de ayer a Milei, tan solo un diputado logró llamar la atención.
damián arabia
POLITICA
Los tres riesgos de Milei

La escena internacional domina actualmente a la escena local, por muchas razones. La más obvia: los argentinos tienen la cabeza puesta en el Mundial, que se celebra en el hemisferio norte. Motivos deportivos. Pero existen también motivos políticos. Apareció inesperadamente, quizás por el poco cuidado que parece tener sobre sí mismo, el viceministro de Justicia, Santiago Viola, en una tribuna del estadio de Kansas. Y avisó que se quedará a ver el próximo partido frente a Inglaterra. Fueron miles las aclaraciones que tuvo que hacer. Mandó a explicar que las entradas no le fueron dadas por la AFA sino que las obtuvo mediante una reventa. Recalcó que el viaje lo hizo en un avión de Aerolíneas Argentina y no en un jet privado piloteado por su amigo y compañero de tenis, Gustavo Carmona. Viola no sería el único en haber asistido a la Copa del Mundo. Se rumorea además sobre la presencia de jueces federales, que inclusive habrían compartido una comida en una emblemática torre de la zona de Sunny Isles, sobre la avenida Collins, de North Beach.
No son los únicos dos argumentos, futbolístico y judicial, que demuestran que lo internacional se ha vuelto local. La política también se ha internacionalizado. Se han compuesto familias ideológicas que cruzan las fronteras de los países. Una prueba ocurrirá la semana que viene, cuando Javier Milei viaje por diversos países de América Latina -principalmente Brasil, Colombia, Perú y Ecuador-, en un intento de hilvanar una especie de coalición de derecha pro-Trump. En Brasil participará de la asamblea del partido liberal, que consagraría como candidato de la derecha brasileña a Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente que está inhibido para participar de los comicios por la Justicia Penal. Las elecciones se llevarán a cabo el 4 de octubre. De haber balotaje, tendrá lugar el 25 de octubre. De acuerdo con la última encuesta dada a conocer por Atlas Intel, Lula se ubica por encima de Bolsonaro (48,8% y 42,3%, respectivamente).
La sola travesía de Milei generará reacciones. El secretario de la presidencia de Brasil lo trató de “imbécil que quiere dar lecciones al pueblo brasileño”. La de Brasil será una elección determinante para la vida pública argentina. No es lo mismo para el país la imposición de Lula o la del hijo de Bolsonaro. Y tampoco lo es para Milei ni para las relaciones brasileñas con Estados Unidos. En su más profunda intimidad, ¿preferirá el Presidente la llegada de un nuevo gobierno de derecha que lo desplace del monopolio de las relaciones con Trump en el Cono Sur? El presidente estadounidense, mientras tanto, tiene especial interés en las presidenciales de Brasil. Tal es así que recibió al candidato en el Salón Oval. Antes había intervenido en favor de Jair Bolsonaro, aumentando los aranceles para las importaciones brasileñas en EE.UU. con la intención de presionar a la Justicia de Brasil que estaba por condenar al expresidente.
El 27 de octubre se celebran otros comicios de gran trascendencia a nivel global: las elecciones parlamentarias de Israel. Decidirán si la coalición que hoy lidera Benjamín Netanyahu continúa, lo cual tendrá repercusiones en el destino de los conflictos de Medio Oriente, el vínculo entre Israel con Estados Unidos y el resto de la política internacional condicionada por ese frente bélico. Existe también una proyección particular sobre la Argentina. La reactivación de la guerra y cancelación del memorándum de entendimiento entre EE.UU., Israel e Irán cobra especial relevancia habiendo sido nuestro país víctima de un atentado impune que involucra a Irán, su jerarquía política y del que se conmemora un nuevo aniversario este 18 de julio.
No termina allí el rosario de lecciones con repercusión en la política doméstica. El 3 de noviembre se llevarán a cabo las elecciones parlamentarias en Estados Unidos, que se verán condicionadas por la escena en Medio Oriente, en especial por el cierre del Estrecho de Ormuz y el impacto en el precio de los combustibles. La mayoría de los pronósticos prevén unos comicios difíciles para Trump. Existe la posibilidad de que el Partido Republicano pierda la Cámara de Representantes, pero no así el Senado. Si ya es difícil hoy que el gobierno de los Estados Unidos extienda un nuevo cheque como garante del programa económico argentino, después de una potencial derrota de tal magnitud, la posibilidad de ese “padrinazgo financiero” quedaría totalmente descartada.
Una gran novedad excede el juego político internacional: en el Episcopado argentino tienen casi por segura, aunque dependerá de la intrincada burocracia de la Santa Sede en Roma, la visita del papa León XIV a la Argentina el 9 de noviembre. Visitará primero Uruguay. En Buenos Aires tendrá dos reuniones importantes. Una en la Universidad Católica Argentina con dirigentes, políticos, empresarios y sindicalistas. La otra en el Teatro Colón, con figuras de la sociedad civil y el mundo de la cultura. Desde Buenos Aires viajaría a Córdoba, y volvería para una misa multitudinaria en la Basílica de Luján. No es necesario aclarar el impacto religioso, cultural y político que tendría la visita del sumo pontífice para un gobierno libertario que en alguna medida empieza su campaña el 3 de noviembre, con las elecciones de los EE.UU.
La presencia del Papa en la Argentina pondrá en primer plano la agenda de la Iglesia, frente al gobierno de Milei y otros liderazgos ultraliberales como el suyo. En su discurso, el oficialismo menciona una “batalla cultural” que se sostiene en la idea de que el mercado resuelve por sí solo los problemas socioeconómicos. La del Gobierno y la de la Iglesia son dos visiones antagónicas de la vida pública, lo que resultará en que la visita de León XIV influya en el clima político, emocional e ideológico.
El estado de ánimo económico es sombrío. Un estudio elaborado por Federico Aurelio, líder de la consultora Aresco, exhibe una paradoja: un Ejecutivo que se sostiene bastante bien en la opinión pública, con posibilidades de reelección, pero que es impugnado por un malestar económico que envuelve a dos tercios de los consultados. Al juzgar la gestión Milei, el 42,8% la valora como positiva o regular positiva, que como la consideran los que prefieren frente a otras. Por el contrario, el 55,1% la considera negativa o regular negativa, que es como se agrupan aquellos a los que no les termina de gustar. Es una situación aceptable, para un gobierno cuya imagen había caído diez puntos porcentuales en tres meses, deterioro que se detuvo en los últimos dos meses. Encontró un piso.
El 42,8% a favor se compone de un 10% que considera a la administración Milei como muy buena, un 17,2% que la ve como buena y un 15,6% que la percibe regular. Este último dato es de sumo interés para el oficialismo, ya que es el electorado que podría pasar hacia el otro bando. El 55,1% que rechaza a la gestión Milei, por su parte, se desagrega en un 13,1% que la califica como regular negativa, 8,2% que la considera mala y un 33,1% que la sitúa en el rango de muy mala.
Las cifras de Aurelio coinciden con el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), elaborado por la Universidad Di Tella: el respaldo de la gente al Ejecutivo es, en un rango de 0 a 5, de 2,07. De tomarse como porcentaje, se colocaría en el orden del 41,4%. Por una correlación misteriosa, el ICG se corresponde siempre con los votos que obtendría el oficialismo de turno. Quiere decir que hoy Milei sacaría 41,4% de los votos.
Los números contrastan con la situación económica. En el mismo trabajo de la consultora Aresco, el 58% de los encuestados admite haber tenido que endeudarse para cubrir gastos corrientes en los últimos meses. El 18% tiene demoras en los pagos. Se percibe así un clima de malestar en la gente, lo que también afecta al sistema financiero, tanto a las pequeñas empresas de préstamo como a los grandes bancos. Al haber mucha mora, esas entidades deciden no prestar, lo que agrava el estancamiento de muchos sectores de la economía, que opera en el fondo del malestar con Milei.
En otro indicador, asociado a las expectativas sobre la situación económica nacional, dos tercios de los consultados (66%) la evalúa como negativa. Esta cifra amenaza al casi 42% de imagen positiva que posee el Gobierno. Al hablar de expectativas, el resultado no es diferente: el 57% no cree que el escenario económico mejore.
Un aspecto relevante es la competitividad de cada fuerza política. La intención de voto provisoria hacia Milei, dejando de lado a los indecisos, ronda el 40%. Debajo del Presidente está Axel Kicillof como “candidato natural” y referente opositor por el peronismo (30,4%). Entre ambos hay una diferencia de 10 puntos, lo que abriría la posibilidad a una victoria del oficialismo en primera vuelta, objetivo que se trazó el Gobierno.
La Casa Rosada busca ganar en primera vuelta para no exponerse a un balotaje donde jugaría muy en contra el enorme caudal de imagen negativa que tiene Milei: muy inspirador de rechazos. Luego, 8,9% tiene la izquierda con Miryam Bregman, y una opción de peronismo no kirchnerista, con Juan Schiaretti y un 6,6%, siempre proyectando los indecisos como resultado final. Todo esto hace juego con los números de la Universidad Di Tella que le daba a Milei 41,4% si la elección se realizara hoy.
A partir de esto surge otro interrogante: ¿Quién tiene capacidad para politizar el malestar? Aparentemente sería el peronismo. ¿Quién puede convertir las expectativas desfavorables y ese 66% de rechazo a la situación económica en movilización de la opinión pública y en votos? Esta es la incógnita de acá hasta el año que viene.
Otra encuesta muy interesante es la que hizo el jesuita Rodrigo Zarazaga con el profesor Luis Schiumerini en el Centro de Investigación y Acción Social (Cias). Zarazaga es un especialista en estudiar el mundo de la pobreza, sobre todo en el conurbano. Se trata de una encuesta que indaga en la cabeza de los chicos de 16 a 24 años pobres, que viven en barrios populares. O para decirlo en un idioma menos correcto, en villas de emergencias. Si las elecciones presidenciales fueran hoy, el 67% votaría al peronismo y el 25% a LLA. Más atrás, la izquierda con un 6% y Pro con un 2%.
La misma encuesta refleja cuánto perdió cada fuerza política entre los jóvenes pobres. De esos jóvenes que votaron a LLA en 2023, hoy lo volvería a votar el 57%, es decir, perdió 43% de ese caudal electoral. Llama la atención que retenga ese porcentaje luego de dos años de ajuste entre jóvenes pobres de barrios populares. De ese 43% que se va de Milei, el 55% votaría en blanco o se abstendría: más de la mitad. Al peronismo iría el 28%, al Pro el 10% y a la izquierda el 7% .
¿Qué pasa con el peronismo? Retiene el 76% respecto a la última elección presidencial que postuló a Sergio Massa en 2023. Y el 24% se iría del peronismo, de los cuales, 61% votaría en blanco, 22% a la izquierda, 8% al Pro y otro 8% a LLA. Este último número es el más raro. Peronistas desencantados que se irían con Milei. Un número curioso y novedoso. Más allá del drenaje de jóvenes pobres que dejarían de votar a Milei, sigue llamando la atención la cantidad de voto pobre y joven que tiene La Libertad Avanza en el conurbano. Esa es una de las novedades de esta era. Probablemente siga habiendo un componente antipolítico de impugnación a la política tradicional muy fuerte entre ese segmento juvenil.
Este es el panorama político-electoral de percepción de la situación económica y social que hay en la Argentina, con un Gobierno competitivo, que dejó de caer y que puede pensar en la reelección. A pesar de que tiene varias amenazas y tres riesgos principales. Uno es que aparezca un candidato muy competitivo. Todavía no apareció, a pesar de que Kicillof, se va cada vez más como el candidato natural y tiende a estar creciendo. Probablemente sobre el voto de Cristina.
¿El Gobierno qué mira? Mira el sistema electoral. Para que no aparezca un candidato competitivo, lo mejor que puede hacer el Gobierno en defensa de sus propios intereses es quitarle a la oposición la herramienta de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias: las PASO. Si no hubiera PASO, el propio Kicillof tiene una herramienta menos para presionar sobre el resto del peronismo y sobre todo sobre Cristina. Por eso es tan importante para Martín Menem, “Lule” Menem y Diego Santilli, que son los operadores parlamentarios del Gobierno, lograr la eliminación, o por lo menos la suspensión de las PASO en el Congreso.
Le quitan también una herramienta a muchos aliados del Gobierno que en varias provincias necesitan unas propias internas, sobre todo el peronismo. Se puede decir que Kicillof es algo así como el candidato natural. Una especie de Rodríguez Larreta dentro del Pro cuando se abrió el proceso sucesorio del liderazgo de Mauricio Macri, entre 2020 y 2021. Todo el mundo veía a Horacio Larreta como el candidato natural a representar esa fuerza política y ganar.
¿Es el único? No. Porque ahora apareció una voz, tímida, la de Sebastián Galmarini, hermano de Malena y militante del peronismo. También tiene una consultora de opinión pública que dice, como quien prueba una idea: ‘Massa es un candidato’. Galmarini dice que su cuñado es el mejor candidato. Que uno no lo ve del todo convencido pero que está pensando en eso. Y si uno le saca todo el barniz que tiene de hipocresía o de cinismo a lo que dice Galmarini y va a lo que le dice Massa a muchos amigos íntimos, la confesión es “quiero ser candidato”.
Massa se está moviendo como candidato. Muchos se preguntan si no hay iniciativas parlamentarias que trabajan para eso. Sobre todo en la Legislatura bonaerense. Leyes instigadas por Massa que están al servicio de una campaña presidencial. Por ejemplo, un proyecto bastante raro, promovido por el Frente Renovador desde hace más de un año, que se está tratando ahora en la Cámara de Diputados bonaerense. Todavía no está el número para aprobarlo. Propone que las estaciones de servicio de la provincia de Buenos Aires tengan que informar con 72 horas de anticipación el cambio de precios de combustibles.
Es fácil imaginar el delirio. Primero, los que son dueños de estaciones de servicio dicen algo así como que se enteraron del cambio de precio cuando llegó el camión de combustible. “Si supiéramos con antelación cuál va a ser el nuevo precio haríamos un negocio financiero fenomenal”, argumentan. Porque comprarían por adelantado. Además, supongamos que anuncian con 72 horas de antelación que aumentan los precios de los combustibles: se produce un desabastecimiento que va a caotizar a la provincia de Buenos Aires y a cualquier otra provincia donde se trate un proyecto similar. Ya hay varias.
Kicillof parece no darse cuenta de esto. Inclusive una diputada de Kicillof está a favor del proyecto. Muchos se preguntan: ¿qué es esto? Y se contestan de dos maneras. Es Massa vengándose del sector de los combustibles al que le atribuye su derrota electoral de 2023 por cómo cayó su candidatura cuando se produjo aquel fin de semana de desabastecimiento. O es Massa queriendo llevar el caos a la provincia de Buenos Aires gobernada por su principal competidor que es Kicillof. El cerebro del exministro de Economía siempre es un cerebro privilegiado para pensar el poder o una campaña y, como dicen muchos que lo conocen: Massa tiene séptima. Séptima velocidad. Para el bien y para el mal.
Hay otro problema ligado a esta cuestión de la interna opositora y es qué significa para el Gobierno y para los mercados el avance de Kicillof. Puede ser un Kicillof moderado, pero que difícilmente vaya a decir, “prometo no renegociar la deuda” o “prometo mantener el RIGI”, al que él se opuso de entrada con razones muy aceptables dentro de su marco ideológico.
¿Qué significaría eso para el Gobierno? Por primera vez, Luis “Toto” Caputo presentó un programa financiero, que nunca había presentado. Es decir, un programa diciendo a los mercados, a los que tienen bonos, como si los presumiera diciendo que sí tiene capacidad de pago. Un programa raro, porque en ese programa se da por supuesto que el Tesoro va a poder comprarle al Banco Central todos los dólares que necesita para pagar los bonos. Es decir, que el Central se los va a poder vender. Es decir, que el Central va a tener el suficiente caudal de dólares en sus reservas como para asistir al Tesoro vendiéndole esos dólares. El programa también supone que los bonistas van a renovar todos los bonos que vencen el año que viene. Si el Central tiene los dólares y los bonistas renuevan todo quiere decir que no ven un riesgo.
A Caputo habría que pedirle un programa financiero por si crece Kicillof y hay riesgo. Un panorama donde el Central tenga mucha demanda de dólares. O que los bonistas no quieran renovar todos los bonos y reclaman que les den su plata. Ese programa todavía no está pensado, salvo que el Gobierno esté pensando, como creen algunos, en salir al mercado internacional a pedir más dinero. Y ahí sí garantizar el régimen de vencimientos que tiene el Gobierno el año que viene. Estamos hablando de una preocupación razonable del Ministerio de Economía de mantener la calma financiera en un año electoral y que no se repita lo del 2025, que es cuando el Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, y el presidente Donald Trump tuvieron que poner el cheque. Porque probablemente ya no va a haber cheque el año que viene.
Esto nos lleva al segundo problema de Milei, que es una derrota del partido republicano en las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos. Una caída que puede estar promovida por razones económicas, sobre todo por el aumento de los precios de los combustibles derivados de la guerra con Irán.
El tercer riesgo del que tiene que el Gobierno tiene que cuidarse para tener despejado el horizonte es la interna oficial. La pelea que hay dentro de LLA. Que es fuertísima. En esa pelea, aparece un nuevo actor que es Diego Santilli. Un equilibrista, un experto en quedar bien con todo el mundo. En decirle a cada uno lo que quiere escuchar: así prosperó en su vida política. Lo que se llama eufemísticamente un hombre de consensos.
En estas últimas horas, esa función de Santilli, que es equilibrar el feroz enfrentamiento entre Karina Milei y quienes la rodean, sobre todo los primos Menem, con Santiago Caputo, el “Mago del Kremlin”, no sería la que imaginamos. Santilli sería un agente de Karina y los Menem contra Caputo. ¿Y qué manifestación hay de eso? Un decreto que salió publicado este lunes en el Boletín Oficial. El decreto 581 que va directamente sobre una zona importantísima del Estado, que fue dominada hasta ahora monopólicamente por Santiago Caputo: la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología. Está bajo el mando de alguien puesto por Caputo, que es Darío Genua.
¿Lo sacaron a Genua? No. Este decreto lo que hace es sacarle áreas a ese hombre de Caputo y ponerlas bajo la dependencia de Santilli. Aparentemente a pedido de Karina y los primos Menem. ¿Qué áreas son? ARSAT, que es la empresa que controla un tendido de fibra óptica importantísimo para las telecomunicaciones, de 36.000 kilómetros. Para tener una idea: Telefónica y Telecom tienen, más o menos, entre 14.000 y 17.000 kilómetros de fibra cada una.
Entonces le sacan ARSAT a Genua y a Caputo, y la ponen en manos del vicejefe de Gabinete de Santilli, Gustavo Coria, que es un engranaje clave del mundo de Santilli. Porque Coria viene de haber estado en el Ceamse, el organismo de procesamiento de la basura, y ahí convivió con Claudio “Chiqui” Tapia. Coria es el nexo, el eslabón que une a Santilli con la AFA y los Moyano, nada menos.
El Correo también se lo sacan a Genua. Aparentemente para privatizar, igual que ARSAT. Ya no las manejaría Caputo a esas áreas. ¿Por qué es importante el Correo? Porque afecta a alguien sospechosamente ligado a Caputo, que es el empresario Leonardo Scaturicce. Aquel dueño del avión en el que vino Laura Belén Arrieta, con una cantidad de valijas que no fueron inspeccionadas por la Aduana: una causa sobre la que todavía no tenemos novedades, porque el juez Pablo Yadarola no puede identificar quién dio la orden.
Scaturice compró la empresa de correos OCA, y con esa empresa compró otra, ligada a OCA, que se llama Flecha Log. Esta última es una empresa que tiene un contrato principal con el Correo Argentino que, entre otras cosas, organiza el acto electoral. Quiere decir que esto que estaba en manos de Caputo y ligado a su amigo Scaturicce, empresario que acaba también de paralizar los servicios de Fly Bondi, ya no respondería a Caputo vía Genua. También a esto lo tendría Santilli. Correo y ARSAT: áreas muy preciadas por el “Mago del Kremlin”.
Ahora bien, hay un área que es la más importante de todas en este decreto: el Enacom. El Ente Nacional de Comunicaciones que regula nada menos que todo el sector de las telecomunicaciones más el sector de medios de comunicación audiovisual. Un poder enorme: es la frontera del Estado con esa industria. En el Enacom hay una operación administrativa estratégica: si el Estado va a autorizar o no la fusión de Telecom y Telefónica, ambas del Grupo Clarín. Importantísimo tema en la relación entre el poder político y Clarín. Esta gestión ya no se lo dan a Coria, al amigo de la AFA: se la quedó Santilli.
Con el decreto 581 hubo, en principio, un vaciamiento de toda el área tecnológica en beneficio de Santilli, que todo el mundo interpreta es a pedido de los primos Menem y Karina Milei. Además, había una versión que afirmaba que, a poco tiempo de instalarse como jefe de Gabinete, Santilli le confesó, un poco incómodo, a un amigo: “Recién llego y los Menem ya me meten presión para que les entregue la cabeza de Caputo”. Ese es el nivel de guerra y va a ser muy interesante cómo va a hacer Santilli para administrar un conflicto, algo que nunca vio en su vida.
Este es el segundo desprendimiento de poder importante que tiene Santiago Caputo. Por eso algunos creen que es el “exMago del Kremlin”, que empieza a dejar de ser Mago. O, seguirá siendo Mago, pero cada vez más fuera del Kremlin. Porque ya le habían sacado Justicia, que quedó en manos de Santiago Viola, el que está siguiendo el Mundial de fútbol en Estados Unidos. También en manos de Juan Bautista Mahiques, íntimo de Viola porque lo salvó de un procesamiento por haber inventado toda una patraña en contra del juez Sebastián Casanello cuando Viola era abogado de los hijos de Lázaro Báez.
El ministro Mahiques pertenece a la corporación judicial. Milei le entregó las llaves de la Justicia a esa corporación, de la cual la familia Mahiques es un actor principal. Y está armando un Poder Judicial a toda velocidad, sobre todo antes de que en septiembre se renueven las autoridades del Consejo de la Magistratura y cambie de composición. Esto Mahiques lo hace en beneficio de la propia corporación judicial, que se reproduce, sobre todo Comodoro Py. Pero también rinde un tributo a los Milei. Y ese tributo es garantizarles que no van a tener grandes contratiempos penales.
¿Cómo se logra eso? Controlando la Cámara Federal Penal de la Capital Federal. Que es el Tribunal de alzada de los jueces de primera instancia como Casanello, María Servini, Sebastián Ramos, Ariel Lijo, Eugenia Capuchetti o Julián Ercolini. Los jueces que hacen la instrucción de las causas. Lo que ellos resuelven va a un segundo escalón: la Cámara Federal. Mahiques acaba de mandar dos pliegos para cubrir vacantes en esa Cámara. Uno es el de su íntimo amigo, Pablo Yadarola, el juez que no logra saber quién le dio la orden a la agente de Aduana que dejó pasar las valijas de Laura Belén Arrieta. Y probablemente no lo sepa nunca porque va a terminar de ser juez penal económico y va a pasar a la Cámara Federal sin descubrir esa incógnita. O tal vez por no descubrirla llegue a la Cámara.
Y el otro es Pablo Bertuzzi, quien ya es camarista en esa Cámara, y ya venía de ser trasladado de un Tribunal Oral Federal y aceptó que ese traslado es incorrecto. Aceptó el fallo de la Corte diciendo que todos los que fueron trasladados deben prestarse a un nuevo concurso si quieren seguir en el cargo en el que están. Bertuzzi se presentó en el concurso, que ganó gracias a la entrevista en donde pasó del número 21 al 7, y hoy tiene el premio de haber recibido el Senado su pliego para tratarlo en la Comisión de Acuerdos.
En la misma situación que Bertuzzi está el camarista Leopoldo Bruglia que dice algo así como “yo no acepto la imposición del concurso”. ¿Por qué? Porque al padre del ministro, al boxindanga Carlos “Coco” Mahiques, no le pidieron un nuevo concurso. Fue trasladado, no dentro del fuero federal, sino desde el fuero ordinario al fuero federal y aun así sigue siendo camarista de Casación. Le acaban de prorrogar por cinco años más el cargo porque cumplió 75 años y nadie le pidió un nuevo concurso. Bruglia fue a la Comisión Internacional de Derechos Humanos reclamando por una discriminación y ahora la tiene que resolver el hijo de Mahiques, el hijo del, según Bruglia, privilegiado.
Todo esto se está resolviendo en el Ministerio de Justicia y en el Senado. Veremos cómo transcurre la aprobación de esos pliegos, mientras Santiago Viola mira el Mundial en los estadios de los Estados Unidos siguiendo a la selección argentina y mientras varios jueces federales siguen allá. No sabemos si, por sus propios ahorros. Si se pagaron las entradas o fueron nuevamente, como durante tantos años, también invitados por “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino. Es decir, por la AFA, que tiene tantos problemas en la Justicia federal.
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