POLITICA
El Gobierno designó a Javier Lanari como director del Banco Nación

El Gobierno designó a Javier Lanari como director del Banco de la Nación Argentina (BNA), después de su salida de la Secretaría de Comunicación y Prensa de la Nación. El exfuncionario completará un período que finalizará el 4 de febrero de 2028 y ocupará el cargo que dejó vacante Gonzalo Pascual.
La medida quedó formalizada mediante el decreto 618/2026, publicado este martes en el Boletín Oficial con las firmas del presidente Javier Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo. La designación de Lanari tiene vigencia desde el 25 de junio, mientras que la renuncia de Pascual fue aceptada con efecto retroactivo al 31 de enero de este año.
El nuevo integrante del directorio del Banco Nación es licenciado en periodismo por la Universidad del Salvador y desarrolló previamente una carrera como periodista. De perfil bajo, mantiene una amistad personal con el exjefe de Gabinete, Manuel Adorni, a quien conoció cerca de una década atrás durante su participación en un programa de televisión.
La incorporación de Lanari al BNA se formalizó menos de un mes después de que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, comunicara su salida de la Secretaría de Comunicación y Prensa, como lo informó . El 22 de junio Adorni había agradecido al funcionario por acompañar durante dos años y medio a la gestión y anticipó que el Gobierno informaría posteriormente quién quedaría a cargo del área.
La salida de Lanari del área de comunicación se dio el mismo día que entró en funciones el nuevo portavoz presidencial, Adrián Ravier. Esa decisión se dio, a su vez, en medio de la polémica que se desató en torno a Manuel Adorni por la investigación por presunto enriquecimiento ilícito y los altos niveles de presión que había a nivel interno para que el jefe de Gabinete fuera expulsado del Gobierno. De hecho, su salida sucedió pocos días después.
Lanari había ingresado al gobierno de Milei desde el comienzo de la gestión libertaria. En una primera etapa se desempeñó como subsecretario de Prensa y posteriormente asumió como secretario de Comunicación y Prensa.
Durante su paso por esa secretaría, el experiodista ejecutó la decisión presidencial de cerrar la sala destinada a los trabajadores de prensa acreditados en la sede gubernamental. La restricción se aplicó después de una denuncia de la Casa Militar por un presunto caso de espionaje ilegal contra dos periodistas, a raíz de la difusión de una filmación realizada dentro de la Casa Rosada.
En la primera jornada de la restricción, Lanari el encargado de salir de la Casa Rosada para conversar con los periodistas, quienes habían instalado de manera provisoria un espacio de trabajo en una confitería ubicada frente a la Plaza de Mayo.
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POLITICA
Córdoba, la capital nacional de los “votos huérfanos”, donde Massa y Milei libran la batalla final

En su visita a Córdoba -donde recorrió Río Cuarto, James Craik y la ciudad capital- Massa tomó parte de la agenda que Schiaretti desplegó en su campaña, como la eliminación de retenciones, la suba del corte de biocombustibles y el cumplimiento del presupuesto para las transferencias a la Caja de Jubilaciones.
Roberto Cattivelli, exdelegado de Federación Agraria, dice sin embargo que no puede tener “esperanzas” con un candidato que es “la misma cara que está en el gobierno”. Enfatiza que a los productores de pequeña y mediana escala “se los ha olvidado, castigado”. Cuenta que los tambos chicos de la zona “desaparecieron” y que “la producción se concentró”. Advierte que la mayoría hace agricultura o alquiló sus campos y que “eso también implica que la gente se vaya a las ciudades, que los jóvenes dejen sus lugares”.
Aunque Gill milita para Massa, en la ciudad no hay señales de una campaña activa. Se ven muy pocos carteles del candidato y ninguno de Milei. Los referentes locales de Pro, Darío Capitani (expresidente del partido, excandidato a intendente y legislador provincial) y Karina Bruno, legisladora provincial electa, sostienen que son “prescindentes en serio”, que no hacen campaña por el libertario porque no los “representa”.
Para Capitani, Massa es la “antítesis” de su pensamiento y con Milei no comparte “sus posturas intransigentes, modos ni formas”. Ambos militaron por Patricia Bullrich y Macri vino a apoyarlos en la votación municipal de setiembre.
Los dirigentes peronistas de la zona definen como “solitarias” a las críticas de Schiaretti a Massa. Apuntan que no fue casualidad que Massa llegara con Juan Manuel Urtubey, exsocio de “el Gringo”. Reconocen que el “núcleo duro” del campo no los acompañará, pero confían en que habrá una “mejora” en la performance electoral porque el tigrense “generó un clima distinto”.
Igual que Gill, Agustín González, intendente de Cruz Alta (departamento Marcos Juárez, también “pampa gringa”) acompaña a Massa desde antes de que oficializara su candidatura. “Ya le sacó las retenciones a 32 posiciones arancelarias del campo y hará más -señala-. Las bases van a votar al peronismo, pero él va más allá porque no se puede pescar en una pecera, hay que pescar en el mar, sumará votos del radicalismo, del socialismo”, se ilusiona. Confía en que habrá electores “tapados”, que “no dicen que acompañarán, pero que lo harán”.
La Ciudad, el fuerte a conquistar
La campaña se siente más en las mesas de los bares y en las reuniones que en las calles de la capital cordobesa.
Y aunque no hay clima electoral, en la acción se impone claramente Massa. Su gente reparte votos en la céntrica plaza San Martín; mucha militancia se desplegó en la marcha del día del orgullo gay; en las facultades de la Ciudad Universitaria hay carteles sobre cuánto costaría la educación estatal gratuita si Milei fuera presidente y hay días en que referentes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) regalan plantines con votos y advierten que la entidad podría desaparecer si no triunfa el oficialismo.
El acto massista en el club Juniors contó con una fuerte movilización gremial y la presencia de dirigentes kirchneristas y algunos -muchos menos de los esperados- del peronismo local. La diputada nacional Natalia de la Sota, hija del exgobernador, se pronunció a favor del tigrense y lo acompañó a Misiones.
La legisladora provincial y vicepresidenta de la Unicameral, Nadia Fernández, fue al acto. “Lo que dijo fue alentador porque tomó una agenda que veníamos sosteniendo con Schiaretti, pero no quiere decir que haya un cheque en blanco. Si es electo, veremos qué hace”, dijo y aclaró que su participación no implicaba “salir de Hacemos por Córdoba” porque el suyo “es un apoyo personal”.
“El peronismo se estructura cuando hay una consigna clara de la conducción, entonces se concentra o se dispersa. Esta vez no la hay”, insiste un referente peronista de Villa El Libertador, el barrio de más peso electoral de la ciudad, equiparable a La Matanza de Buenos Aires. “Hay dirigentes sueltos que acompañan, pero la estructura no se mueve”, enfatizó.
En octubre, en la ciudad de Córdoba, Massa sacó 12,62% de los votos (menos que el 13,42% que logró en la provincia, con un crecimiento de 129.774 boletas respecto de las PASO) y quedó tercero, detrás de Milei (32,4%) y de Schiaretti (29,51%).
En este departamento, la expectativa massista estuvo en que la estructura de Llaryora -con quien tiene relación- jugara para él. No lo logró. Si bien hay dirigentes del “cordobesismo” armado por el intendente y gobernador electo, el “aparato” no se mueve.
Desde el círculo íntimo de Llaryora admiten que Massa tuvo como “aciertos” el pedir “disculpas” por el trato de la Nación a la provincia en los últimos 20 años y tomar algunos puntos de la “agenda federal”, pero subrayan como error “importante” el “diferenciar” al intendente de Schiaretti.
“Es no comprender que la alianza no se rompe, no entender cómo funciona el peronismo de Córdoba -reflexiona un referente del sector-. Lo levanta a De la Sota para ningunear a Schiaretti. Se perdió lo que pasó en los últimos años. El Gringo quedó bien parado a nivel nacional y, con él, todos. Hay una posición de fortaleza para negociar”. Llaryora no oculta su proyecto de ganar protagonismo nacional de arranque, una conducta que Schiaretti demoró hasta este año.
Mario Sar
Milei no vino nunca a hacer campaña a Córdoba. Desembarcará este jueves, convencido de que puede conseguir la diferencia que lo lleve a la Casa Rosada. En los nada científicos relevamientos callejeros queda patente la voluntad de cambio, de no querer seguir con lo que hay. También son muchos los disconformes con las dos propuestas, que analizan si votar en blanco o hacerlo por el candidato “menos peor”.
Gabriel Borononi, diputado nacional electo de La Libertad Avanza, sostiene que de Córdoba saldrán “los votos para que sea Presidente” y dice que “por eso cierra” en la ciudad. Borononi confía en que el resultado sea incluso mejor que el que obtuvo Macri en el 2015, cuando alcanzó 71,52% (1.546.831 votos) contra Scioli, que sacó 28,48% (616.002). La diferencia fue de 930.829 votos entre ambas listas. A nivel nacional, Cambiemos ganó por 680.607.
El senador nacional y excandidato a gobernador Luis Juez ratificó que en JxC local decidieron “preservar la construcción colectiva, sea cual sea el posicionamiento personal”. Y dijo: “Hay esfuerzos para sostener esa membresía, más allá de lo que pase a nivel nacional”. En lo personal, aunque caratuló esta elección como una competencia entre Drácula y Frankestein, votará a Milei. “Vamos a acompañar”, afirmó. Y si bien dijo que fiscalizarán, aclaró que lo harán en la medida que les pidan
El norte, las tierras secas donde dominó Schiaretti
El paisaje del norte cordobés es seco, de pastizales y arbustos. Aunque hay producción ganadera, las economías regionales fueron cayendo con los años, condicionadas por la estructural falta de agua en la región y por las políticas estatales que no las impulsaron. Los departamentos del noroeste, como Pocho, Minas, Cruz del Eje e Ischilín, presentan los peores indicadores sociales de la provincia.
Unas 50.000 personas viven en la ciudad de Cruz del Eje, cabecera del departamento del mismo nombre, en donde en octubre ganó Schiaretti (31,79%), Massa quedó segundo (27,44%) y Milei, tercero (23,4%). En esa elección, Hacemos por Nuestro País se impuso en toda la región noroeste y ahora Massa espera quedarse con esas voluntades.
Cruz del Eje, 145 kilómetros al noroeste de la capital provincial, acumula una larga historia de fracasos económicos. El cierre del ferrocarril en 1978 marcó un descenso abrupto de su actividad -están abandonadas máquinas históricas donde viajaron Hipólito Yrigoyen, Eva Perón, y Humberto Illia, oriundo de la ciudad, igual que decenas de vagones-; también pasó de ser la capital nacional del olivo a apenas producirlo; soñó en épocas de Angeloz con la radicación de una fábrica de Honda, pero no ocurrió. Terminó siendo una cárcel provincial, construida en 2002, la que le dio algún impulso. El penal ocupa a 2000 personas.
A días del balotaje, el escenario político está “revuelto”. Distintas líneas del PJ trabajan para Massa pero “con peleas”. Proyectan que UP ganará el noroeste cordobés, pero reconocen que “ya la dirigencia no arrastra votos”.
Hace diez días, invitados por el gobernador riojano Ricardo Quintela, estuvieron con él y hubo videoconferencia con Massa, dirigentes peronistas y una decena de jefes comunales radicales de los departamentos Minas, Cruz del Eje e Ischilín.
El llaryorista Claudio Farías, intendente de Cruz del Eje, es uno de los que acompaña a Massa y fue a esa reunión: “Hay clima de preocupación, no de campaña. Hay preocupación por comer. En lugares como éste se necesita del Estado presente. Hay que reformar todo lo de planes sociales, reconvertir la ayuda social. De la pobreza estructural solo se sale con educación”. Farías deja el cargo en diciembre y será reemplazado por Renato Raschetti, de JxC.
Los reclamos productivos se acumulan. José Carbelo reemplazó sus olivos por tomate, berenjena, pimiento y hojas verdes. “Las economías regionales están muy caídas. Lo que puso el Estado lo puso poco y mal -describe-. Hacen falta perforaciones, riego por goteo; si no, no se puede”. Este productor no tiene muchas expectativas en que haya cambios después de la elección.
El padre de Sergio Sánchez llegó a tener cien hectáreas de olivo. Hoy él hace dos, y alfalfa y melones. De no mediar lluvias, en diez días le cortarán el agua a los sectores productivos para privilegiar el consumo humano. “¿Si se corta, de qué vivimos? Este fue un año muy duro, no levantamos cabeza. Lo que producimos lo vendemos directo, porque si no, todo queda en manos del intermediario”, dice. Toda la familia, los cinco, trabajan “de sol a sol” porque “no da para contratar a más”. Tampoco él cree que un cambio de gobierno vaya a traer las soluciones estructurales que esperan.
Soledad Álvarez es la tercera generación de la fábrica de aceitunas Álvarez, que cumplió cien años, la más antigua de la ciudad, que fue testigo de la época de oro de los olivares (hoy traen desde La Rioja porque la producción local no alcanza). Fundada por su abuelo, exporta desde sus inicios a Brasil, además de atender al mercado interno. Señala que el tipo de cambio está afectando de lleno a las operaciones al exterior. “Veremos qué pasa; tienen que mejorar las condiciones”, dice.
La monja africana Theresa Varela, cuya fundación tiene siete comedores populares, advierte que “hay que terminar con los planes sociales como están ahora, porque son la perdición”. Por eso, empezaron a dictar cursos de oficios, para que “haya más posibilidades de trabajar” y, a la vez, porque los adolescentes piden más “oportunidades”.
Varela vive en Cruz del Eje hace algo más de 20 años; es testigo de la decadencia económica que no hizo más que profundizarse. Y no es ajena al sentir dominante: quienes la conocen cuentan que su esperanza de que el próximo gobierno nacional mejore la suerte del lugar está solo alimentada por su condición de una mujer de fe.
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Gabriela Origlia,LA NACION,Política
POLITICA
Cristina Kirchner hizo 194 vuelos a Santa Cruz en los cuatro años como vicepresidenta, a cargo del erario público

Guadalupe Vázquez y Federico D. Teijeiro
8‘minutos de lectura
Durante los 12 años consecutivos del primer kirchnerismo el uso discrecional de los aviones presidenciales, que iban desde Buenos Aires a Río Gallegos o El Calafate, generó polémica y causas judiciales. Los cuatro años de mandato de Alberto Fernández y Cristina Kirchner marcaron un regreso a esa dinámica. No tanto por la actividad del Presidente, sino por el uso que hicieron tanto la primera dama, Fabiola Yáñez, como la propia vicepresidenta y, hasta hace unos días, el ministro de Economía y candidato presidencial, Sergio Massa.
El caso de Cristina Kirchner retrata la magnitud de este uso discrecional de la flota presidencial: durante este último período de cuatro años de gobierno hizo 194 vuelos a Santa Cruz, sin ninguna actividad oficial que los justificara. Se trató de vuelos realizados por lo general de jueves a domingos para descansar en sus casas de Río Gallegos o de El Calafate, a 3000 kilómetros de la Casa Rosada y del Congreso. Para ello, la vicepresidenta no solo voló en distintas aeronaves de la flota presidencial, sino también en aviones de la empresa YPF y hasta de taxis aéreos alquilados en dólares y pagados por la Secretaría General de la Presidenta. Incluso durante la pandemia.
El gasto total de esos viajes -en promedio, uno por semana- le insumieron al país un costo de 5.250.000 dólares, según cálculos de diversos especialistas en aeronavegación.
La diputada Mónica Frade (Coalición Cìvica) denunció el año pasado a Cristina Kirchner, Alberto Fernández y el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, por la posible comisión de los delitos de defraudación en perjuicio de la administración pública, malversación de fondos, y peculado a raíz de los vuelos de la vicepresidenta. Pero entonces solo se conocían 21 viajes realizados por ella en 2021. La causa fue archivada en septiembre pasado por el fiscal Gerardo Pollicita sin haberse investigado, aceptado o solicitado ninguna medida de prueba.
Ahora accedió a los datos de todo el período de gobierno que termina, a partir de dos pedidos de acceso a la información pública solicitados a la Secretaría General de la Presidencia de la Nación -a cargo de la logística y traslados del primer mandatario- y a la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), organismo encargado de -entre otras tareas- relevar los registros de vuelos de los aeropuertos. Además, se utilizaron herramientas de monitoreo aéreo (como “Flighradar24″) para seguir los movimientos de las aeronaves pertenecientes a la Agrupación Aérea Presidencial, como así también de toda nave que fuera hacia o desde Río Gallegos y/o El Calafate, para luego identificar, a través de distintos medios y fuentes, aquellas en las que viajaba la vicepresidenta.
El entrecruzamiento de estos datos se hizo con los aportados por la dependencia que conduce Vitobello, que respondió de manera escueta e incompleta, y los aportados por EANA, que entregó los registros de los vuelos de los aeropuertos del país. La información se complementó asimismo con otros recursos, como audios de la torre de control, en los que se le asigna el código “PRESI-02″ a toda aeronave que traslada a un vicepresidenta.
Además, se accedió también a planes de vuelo que fueron confirmados por fuentes cercanas a la vicepresidenta, Casa Militar, Agrupación Aérea Presidencial y personal del entorno aeronáutico. Una vez documentados, analizados y corroborados, se confrontó la información con la de un grupo de especialistas que monitorea y registra, entre otros, los vuelos en aviones sanitarios realizados por gobernadores de las provincias, y los de las aeronaves de la flota oficial en todo el país, con lo que se logró corroborar en forma fehaciente que la vicepresidenta tomó no menos de 194 vuelos, en su mayoría para ir a Río Gallegos y El Calafate, entre 2019 y 2023.
Solo en contadas ocasiones, al comienzo del gobierno de Alberto Fernández, en 2019, Cristina Kirchner se trasladó en vuelos de Aerolíneas Argentinas. Ya para el 29 de enero de 2020 dejó de utilizar la aerolínea de bandera, y regresó a Buenos Aires desde El Calafate en un avión privado de alquiler. Fueron cinco las veces en que la presidente del Senado alquiló un taxi aéreo particular para ir al Sur, a un costo no menor a los 12.000 dólares por tramo. Las facturas de esos vuelos privados -cotizados en dólares- fueron enviadas y abonadas por la Secretaría General de la Presidencia, a pesar de haberse tratado de viajes realizados por motivos personales. Ejemplo de ello da cuenta la factura 0008-00000090 de la empresa Flyzar con fecha 13/4/2020 -en plena pandemia- por 21.989,50 dólares, pagados por el erario público.

Durante el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO), que comenzó el 20 de marzo y se extendió hasta el 15 de diciembre de 2020, Cristina Kirchner realizó cuatro viajes a Santa Cruz: el fin de semana largo del 1 de mayo, el 2 y 7 de junio y el 25 de julio. Todos ellos en aeronaves de la Agrupación Aérea Presidencial. Con permiso de circulación por ser considerada “trabajadora esencial”, la expresidenta estaba autorizada a viajar, como cualquier funcionario, por motivos laborales. Sin embargo, en ninguno de esos casos tuvo algún tipo de agenda oficial.
Desde que asumió el 10 de diciembre de 2019 y hasta que finalizó esta investigación el 6 de diciembre de 2023 (a solo 4 días de dejar el cargo) la vicepresidenta realizó en total 129 viajes en aviones gestionados por la Presidencia. En 91 de esos 129 vuelos realizados por Cristina con los “Tangos” T-04, T-10 y T-11 las aeronaves volaban “ferry” -esto es, vacías- tanto por haber tenido que ir a buscarla al Sur, o por haberla dejado allá y luego haber vuelto a Buenos Aires, lo que aumenta significativamente los costos operativos.
El caso del T-10 y T-11 es curioso: son dos Learjet 60 que habían sido comprados originalmente por la Fuerza Aérea para realizar tareas de verificación aérea, pero fueron rápidamente derivados a Presidencia para traslados vip. Esta “apropiación” por parte de Presidencia de dos aviones que en primera instancia habían sido adquiridos para cumplir tareas relacionadas con la seguridad operacional argentina también fue denunciada ante la Justicia el 14 de octubre por la fundación Apolo, por considerar que el gobierno actuó en desmedro de la prevención de incidentes y accidentes de aviación.
La causa tramita en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°10, a cargo del juez Julián Ercolini e incluye a otros asiduos usuarios de los emblemáticos Tango 10 y Tango 11: Yáñez, quien los utilizó para ir a visitar a su familia en Misiones, y Massa, quien los usó para recorrer el país durante su campaña electoral. El costo operativo de los 93 vuelos que realizó el excandidato en campaña, según calculan los expertos consultados, es de no menos de 2.378.074 dólares.

Además de los 129 vuelos utilizando la flota presidencial, Cristina Kirchner usó 59 veces las dos aeronaves de YPF (de mayoría estatal): un Learjet 60, matrícula LV-BTA, y un Embraer Praetor 550, registrado como LV-KGJ. Este último avión le costó a la compañía 20 millones de dólares. Según fuentes consultadas, era el favorito de Cristina.
Los vuelos de la vicepresidenta en naves de YPF generaron un gasto de por lo menos 843.675 dólares sólo en costos operativos, por una actividad que no guarda ninguna relación con la desarrollada por la petrolera (que cotiza en la Bolsa y debe rendir cuentas a los accionistas). El Gobierno aduce que pagó los traslados a través de la Secretaría General de la Presidencia, pero las facturas no fueron incluidas en su respuesta al pedido de acceso a la información.
El total de 194 vuelos realizados por la presidente del Senado se completa con un viaje en helicóptero de la Ciudad de Buenos Aires a La Plata.

Cabe destacar que el uso de la flota aérea presidencial le genera al país más costos que los estrictamente operativos antes mencionados: hace que las aeronaves ingresen a mantenimiento programado antes de tiempo, se descompongan más o necesiten reparaciones menores y utilicen más combustible, entre otros gastos extra. De acuerdo a las licitaciones y contrataciones publicadas por el gobierno en el portal “Compr.Ar”, en este período el Estado debió comprar para la flota presidencial combustible extra, seguros de aeronaves y de hangar, mantenimientos programados, no programados, repuestos y catering. Este último incluyó productos premium de la más alta calidad para degustar a bordo, y un “menú infantil” pedido expresamente ya que, según lo confirmado por fuentes cercanas a LADE, Helena, hija de Florencia Kirchner y nieta de la vicepresidenta, viaja asiduamente con su abuela a Santa Cruz. De acuerdo a fuentes de Presidencia, Cristina viajaba, además de con su nieta, con una niñera, su secretario privado, un custodio y Simón, el caniche que le regaló el gobierno de Venezuela.
Así como el martes la vicepresidenta se despidió del personal del Senado, el próximo domingo, 10 de diciembre, deberá despedirse también de este beneficio.
LA NACION,Política
POLITICA
El embajador de España en Argentina pidió que se juegue la Finalíssima: “Por qué no hacer una gran despedida a Lionel Messi con ese partido”

El embajador de España en Argentina, Joaquín María de Arístegui Laborde, celebró en Radio Mitre la victoria de la selección española en la final del Mundial y sostuvo que el triunfo se apoyó en un partido “muy serio” y “muy ordenado”, con una consecuencia deportiva ya en el horizonte: la posibilidad de una nueva final ante Argentina en una futura Finalissima.
Arístegui describió una recepción multitudinaria para el plantel a su regreso desde Estados Unidos. Y relató que acompañó a la selección en la celebración, donde destacó que había “centenares de miles de personas”.
El diplomático contó que asistió con su familia y recordó que ya había visto las dos finales mundialistas disputadas por España. La primera había sido cuando era embajador en Trinidad y Tobago, con 44 años; la segunda, ahora, con 60 años.
¿La revancha?
Para el embajador, la final fue una “final iberoamericana en español” entre el campeón del mundo y de la Copa América, por un lado, y el campeón de Europa, por el otro. Tras el resultado, planteó que ahora el campeón del mundo y de Europa debería esperar una revancha con Argentina y expresó su deseo de que la Finalissima se organice pronto. “Por qué no hacer una gran despedida a (Lionel) Messi con ese partido”, sugirió el diplomático.
Arístegui, que se declaró barcelonista desde niño, también lamentó algunos comentarios de hinchas madridistas durante el torneo y los atribuyó a “heridas abiertas” por los años de dominio del Barcelona de Messi junto con figuras como Andrés Iniesta, Sergio Busquets, Carles Puyol, Gerard Piqué y Xavi.
Sobre la selección española, subrayó que no depende de una sola figura y la describió como un equipo coral, asociativo y con un banco “muy móvil” y “muy dinámico”. Aunque aceptó la gravitación de Lamine Yamal y de Rodri, puso el foco en Pau Cubarsí, un defensor de 19 años al que consideró el mejor zaguero del Mundial.

En ese sentido, argumentó que la fuerte presencia de futbolistas del Barcelona responde a una afinidad de modelos entre el club y la selección.
La Finalissima entre Argentina y España, prevista para marzo de 2026 en Doha, fue cancelada tras una serie de desacuerdos y complicaciones derivadas del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que afectó la región y obligó a replantear la organización del evento. La UEFA y la AFA no lograron consensuar una nueva fecha ni una sede alternativa: propuestas como Madrid, Buenos Aires o Roma no prosperaron debido a desacuerdos sobre localía y calendario.
Tras la suspensión, no se logró reprogramar el encuentro por los compromisos de ambas selecciones y la congestión del calendario. Desde la AFA y la Conmebol se insistió en la necesidad de una sede neutral y una fecha viable, pero la UEFA descartó la opción del 31 de marzo, dejando la Finalissima definitivamente cancelada.
El presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, incluso declaró a Argentina “bicampeón” del certamen, mientras que desde España remarcaron que la cancelación no dependió de su federación. Cuatro meses después, ambos equipos volvieron a cruzarse en la final del Mundial 2026, en Nueva York.
Rechazo a las teorías conspirativas
Consultado sobre las versiones que atribuían el resultado a un supuesto arreglo, Arístegui aclaró que no presta atención a ese tipo de lecturas y defendió el mérito deportivo del campeón. Y afirmó: “España tuvo un gran mérito en este partido, que fue neutralizar la capacidad absolutamente extraordinaria de Argentina de sobrevivir a cualquier cosa”.
El embajador de España en la Argentina confesó que siguió todo el Mundial con dos camisetas: la española y la argentina. En ese sentido, señaló que Argentina había sido siempre su “segundo equipo” y que solo en la final dejó de lado esa simpatía porque “ya no había prisioneros y uno tenía que hinchar por su equipo”.
A su juicio, el cruce tenía una particularidad afectiva para ambos países. Y sostuvo que españoles y argentinos podían asumir una derrota con menos rechazo que ante otros rivales, precisamente por la cercanía entre los dos pueblos, aunque concluyó que esa misma relación también podía alimentar, después del partido, una “resaca” cargada de sospechas y teorías conspirativas.
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