POLITICA
El Gobierno intenta un reseteo para dejar atrás más de 100 días de una lenta agonía

Crónica de un final anunciado. Después de 100 días de agonía, Manuel Adorni terminó ayer su corta vida política y con su caída se va buena parte del relato anticasta y la credibilidad del propio Javier Milei, su principal sostén en este tiempo. El letargo decisional con el que se movió el Presidente dejó incluso condicionada su autoridad. El empujón final lo precipitaron los propios y aliados que no encontraron más motivos para inmolarse por un simple jefe de Gabinete al que no le cerraban los papeles. Milei lo sostuvo hasta el minuto final.
Nadie podrá decir que Adorni cayó por acción de la oposición, que perdió con su salida el único eje discursivo sólido que había encontrado para frenar al Gobierno, con poca efectividad. Ganó Patricia Bullrich, la única que se atrevió a desafiar a los hermanos Milei y consiguió salir airosa, por ahora, de una jugada al filo de la lealtad, con desenlace incierto. Sumó puntos Diego Santilli, con su nuevo ascenso y la absorción de Interior, que se confirmará en las próximas horas, y quedó sumamente golpeada la estrategia de conducción política de la propia Karina Milei.
La caída de Adorni se precipitó el jueves, cuando el Senado levantó la sesión convocada por el oficialismo por falta de quórum. Fue el segundo ultimátum de la jefa del bloque libertario a la Casa Rosada. El primero había sido la semana anterior, cuando logró postergar la apertura del recinto y le dio tiempo al binomio presidencial para tomar una decisión. Eso no pasó. Sólo atinaron a acomodar el área de Comunicación, nombraron a un nuevo vocero, Adrián Ravier, y a un secretario de Comunicación y Prensa, Fabián Fernández, y dejaron a Adorni ahí, vaciado, pero en su sitial.

La relación entre el Senado y la Casa Rosada empezó a espesarse el martes, con el faltazo de Bullrich a las reuniones que le armó Karina a Adorni con un puñado de senadores. Todos a cara de perro. Los más nuevos fueron sin chistar. Los que ya tienen dos años en sus puestos lo hicieron a regañadientes. La foto puso a Karina al mando de la estrategia de darle el último respaldo al funcionario sin funciones. Leída con el diario del lunes, una estrategia completamente fallida que la dejó expuesta y sin red. Al otro día, Bullrich levantó sin aviso el informe de gestión previsto para el 2 de julio, y el jueves, con el peronismo en alerta, no le quedó otra opción que levantar la sesión que ella misma había convocado. Antes, se encargó de citar a la comisión de Asuntos Constitucionales para que iniciara el camino parlamentario de la remoción. Fue otro aviso. No a Adorni. A Milei, entonces, de viaje en España.
La decisión llegó al filo. Si nada cambiaba en la noche del sábado, en 15 días, la suerte de Adorni se consumía sin retorno en el fuego denso de quedarse con el título de ser el primer jefe de Gabinete en ser destituido del cargo en la historia reciente. Sería su récord, pero también el de Milei, que se alza ahora con la ingrata cifra de haberse comido a tres jefes de Gabinete en apenas dos años y medio. Ostenta el récord de recambio en el vértice del poder.
“Tienen que tomar una decisión, esto no se sostiene más”, le dijo Bullrich a Karina Milei el jueves, por teléfono. “Está el Presidente afuera, esperá a que vuelva”, le contestó ella. El viernes se desataron todos los rumores, que nadie frenó. Fue el día del estreno del nuevo vocero, que se limitó a presentarse y retomó paradójicamente la idea de la moral como política de Estado. Difícil maridaje el tono Ravier con el No odiamos lo suficiente a los periodistas (NOLSALP).

“Parece que se viene”, referían cerca de Bullrich, con cierta ansiedad, sobre la salida de Adorni. Lo recitaban como un canto. Ella cree que fue una “piedra en el zapato” y que su misión se cumplió, no sin consecuencias. “Controlen a Patricia”, fue la orden que bajó Karina. El miércoles instaló a Diego Santilli todo el día en el Congreso. El funcionario hace base en el despacho de Martín Menem. Desde ahí operó para sostener al todavía jefe de Gabinete. La desconfianza hacia Bullrich fue creciendo. Pueden dar cuenta dos senadores karinistas, Ezequiel Atauche y Agustín Coto, que remaron estos últimos 15 días las estrategias enfrentadas que salían de la Casa Rosada y que chocaban de lleno con las ideadas en el Senado. Ellos se plantaron en contra, por ejemplo, de que Bullrich avalara que no se necesitaban dos tercios de los legisladores presentes para avanzar con la moción de censura. Karina incluso mandó a armar otro grupo de Whatsapp. El bloque está roto. Atauche avisó previo a la sesión fallida: “La Casa Rosada va a seguir aguantándolo”. Finalmente, después de que todo se rompiera internamente, Milei aceptó soltarlo.
Nueva grieta
Más allá de Adorni, la relación a seguir será entre los fieles y los díscolos. Se abre una nueva grieta en el oficialismo. El caso deja secuelas. La encrucijada se traslada ahora a Bullrich. De cómo pueda recomponer la relación interna dependerá su futuro. Está claro que Milei no va a ceder su reelección. No dejará un plan B. Los pasos de la senadora dan cuenta de que más tarde o más temprano podría armar un espacio propio. Tiene con qué. Los radicales en el Senado son más bullrichistas que Bullrich, y ella mantiene la habilidad para juntar partes del PRO. En Diputados podría desarmarle el bloque a La Libertad Avanza después del pase, este año, de sus diputados a las filas violetas. “Con esto ella podría rearmar Juntos por el Cambio”, anticipan en el oficialismo, no sin temor a que una movida independentista los perjudique electoralmente.
Todos podrán decir que ganaron algo. Bullrich, porque fue la primera y única en diferenciarse públicamente. El PRO de Mauricio Macri y su arista libertaria, como Diego Santilli y Cristian Ritondo, porque entienden que el tiempo que le dieron al Gobierno les dio la razón. La oposición más dura se alzará con el trofeo de haberle provocado el desgaste necesario en el parlamento para que el camino se cerrara esta misma semana.

El otro actor de poder fue la Justicia. La versión que más circuló en la previa a la decisión de la salida de Adorni indicaba que había existido un arreglo judicial para que el funcionario fuera llamado a indagatoria, y ese solo hecho político le abriera la puerta a Milei para anticiparse y tener una razón para obligarlo a dar un paso al costado. Sería indagatoria y plancha, sin mucho apuro por avanzar con celeridad. Algo así como sacarlo, pero con garantías de protección. El caso escandaloso de Martín Insaurralde es una muestra clara de que los tiempos judiciales superan cualquier límite imaginable. En esa versión, el acuerdo implicaba protección final para Adorni, más allá del avance que tuvo la causa hasta ahora. Se esperaba, de hecho, para esta semana un llamado a indagatoria en la investigación por presuntas dádivas, por el viaje a Punta del Este, que nunca ocurrió. Ese tramo de la investigación está cerrado.
Al Gobierno se le habían terminado las dilaciones. Pasado mañana estaba convocada la comisión de Asuntos Constitucionales en Diputados. Ahí el camino más rápido era discutir el proyecto de Esteban Paulón, que tenía giro solo a esa comisión. La oposición ya se había asegurado las 18 firmas necesarias: 13 de Unión por la Patria, 3 de Provincias Unidas, 2 de PRO y 1 de la UCR y podían sumar una más de Innovación Federal. Mauricio Macri dijo el viernes por la noche que su partido iba a votar a favor de la interpelación. Eso significaba que en dos semanas, Adorni estaba afuera por decisión de la oposición y los aliados.
Derrotado sí, paralizado no
Más allá del desgaste evidente de estos 100 días, cuando se juega por los puntos, el Gobierno sale airoso. Pasó esta semana cuando hizo fracasar la sesión especial pedida por la oposición. Pagó más costo el PRO que La Libertad Avanza. Y al otro día, llamó a sesión, obtuvo el quórum sin sobresaltos y le dio media sanción al Super RIGI, el esquema de amplios beneficios fiscales que, según denuncia la oposición, promete convertir a la Argentina en un enclave extractivista sin ningún control estatal. Si el Gobierno quiere, en 15 días lo tiene aprobado en el Senado.
Lo que demostró el caso Adorni es que más allá del escándalo, el Gobierno avanza a paso firme con políticas de fondo. No se trata de lo que tapa el Mundial. A esta altura, se trata de lo que tapó Adorni. En estos 100 días, la Casa Rosada avanzó con 150 pliegos de jueces y fiscales, la mayoría de ellos avalados por el peronismo en el Senado. Se dio el gusto incluso de no firmar el pliego aprobado de María Verónica Michelli, la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon que le valió otra de las diferenciaciones de Patricia Bullrich. Concesionó la hidrovía por 30 años, arrancó el debate por la nueva ley de sociedades, y está a punto de darle media sanción a la llamada ley de inviolabilidad de la propiedad privada que esconde la derogación casi total de la ley de tierras sancionada en 2011 y que ponía límites del 15% a la compra por parte de extranjeros. Las limitaciones pasarán a ser solamente para los Estados. Esto último fue lo que evitó el bloque del peronismo en el Senado cuando decidió no dar quórum el jueves pasado. Si habilitaba la sesión pedida por el oficialismo, los votos estaban para que se aprobara ese capítulo sin cambios. Sin Adorni, el panorama vuelve a complicarse para la oposición. Adorni, en algunos casos muy puntuales, como este, actuó como dique de contención. Sin ese factor, la oposición tiene todas las de perder.

Con este panorama a la vista, lejos de estar en retirada, el Gobierno aparece tras bambalinas en una avanzada sin precedentes. La rapidez con que la que mueven los verdaderos factores económicos de poder mundial evidencian que Adorni terminó siendo una anécdota. El maridaje entre Super RIGI, extranjerización de la tierra, sociedades automatizadas, el ingreso de la Argentina a Pax Silica y el desembarco de Peter Thiel en Buenos Aires es la muestra más acabada de esa avanzada del Gobierno que lo posiciona geopolíticamente pegado a Estados Unidos, sin poner ninguna condición.
El mercado y el peronismo explotado
El estreno del nuevo vocero económico se dio en medio de la suba de un 5% del tipo de cambio en junio. Según el último informe del Banco Provincia, “la menor oferta del sector agropecuario y la desaceleración de la emisión de obligaciones negociables explicaron buena parte de la suba”. A eso se sumó la depreciación del Real brasileño (+3,3% en junio), en un escenario adverso para las monedas emergentes a nivel global. La entidad supone que en contraste, “la moderación de las compras del Banco Central, que tuvo su segundo peor mes del año -solo detrás de enero- atenuó las presiones alcistas. “La autoridad monetaria compró USD 1.250 millones en lo que va de junio, casi la mitad que en mayo: USD 2.600 millones. Si bien acumula USD 11.000 millones en el primer semestre, la desaceleración de las últimas semanas puede marcar que la segunda mitad del año no será tan buena como la primera en materia de intervenciones en el mercado cambiario”.
El salto del tipo de cambio fue calificado como “leve viento de frente” por la consultora 1816. De todos modos, refleja positivamente la caída del precio del petróleo, que, supone, “ayudará a bajar la inflación más rápido” y destaca que el salario real privado registrado rebotó en abril tras 7 meses seguidos en baja. Es interesante que una de las referencias económicas más importantes del mercado reflejó que hubo casi nulo interés por la frase de Máximo Kirchner al sostener en Parque Lezama que la deuda debía ser reestructurada. “Indiferente”, calificó la reacción del mercado. Y a partir de ahí elabora hipótesis del escenario político económico. Entre las razones de que no tuviera rebote semejante amenaza ensaya que los inversores confían en la reelección de Milei y que incluso los grandes tenedores de bonos confían en que el principal candidato opositor tendrá otro discurso, algo así como parte de la batalla cultural mileísta ganada. Una de las razones con las que especula es que “la próxima administración pagará la deuda independientemente del color político porque heredará superávit primario y porque, según estimaciones oficiales, las exportaciones de energía y minería serán unos USD 40.000 millones anuales superiores a las que había en la era de Alberto Fernández”.
El peronismo en llamas
La interna peronista desbordó. Máximo Kirchner inauguró la nueva etapa de confrontación. Lo que se decía hacia adentro, ahora se blanquea hacia fuera. La estrategia del diputado es presentar la candidatura de Cristina Kirchner. Muchos cerca de la ex presidenta, que tienen diálogo a dos bandas, se preguntan el por qué del lanzamiento anticipado y sin destino que hizo Máximo si Cristina juró a todos que no volvería a ser presidenta.

El plan del kirchnerismo de Parque Lezama parece ser Cristina candidata, Máximo conducción. No queda claro, una semana después, cuántos de los que fueron al acto seguirán apoyando esa consigna. Por el momento, Axel Kicillof volverá a mantenerse al margen de la respuesta. Trabaja incluso en desarmar el desafío del no pago de la deuda. La semana pasada, su ministro de Economía, Pablo López, estuvo en Nueva York reunido con fondos de inversión y tenedores de deuda de la provincia de Buenos Aires para garantizar el pago de los próximos vencimientos. Ya habían hecho algo parecido en el último viaje a España. Según la mirada del gobernador, el mercado no ve un problema en el frente financiero, sino en la consolidación del programa de Milei en el frente interno vía una microeconomía que no arranque y lo haga perder las elecciones.
El Gobierno cerró una semana muy dispar. La arrancó con números que muestran una mejora en la imagen presidencial y la cerró con la salida obligada de Adorni. En las más altas esferas oficiales se ven mejor que hace dos meses, cuando la inflación de marzo tocaba el 3,7% y la caída de Milei en los sondeos de opinión no encontraba piso. El último dato del Índice de Confianza en el Gobierno que elabora la universidad Di Tella mostró una recuperación en junio de 3,9% respecto de mayo. En términos interanuales, el índice disminuyó 11,4%. Es el primer aumento en lo que va de 2026, señal de que el Gobierno necesita resetearse urgente.
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el Gobierno respondió a la frase de Messi sobre la gente «que no llega a fin de mes»

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La Corte brasileña endureció la prisión domiciliaria de Jair Bolsonaro y Javier Milei no podrá visitarlo

La reciente decisión del Supremo Tribunal Federal brasileño descartó cualquier contacto directo entre Javier Milei y Jair Bolsonaro durante la próxima visita del mandatario argentino a Brasil. El tribunal impuso nuevas restricciones al régimen de prisión domiciliaria de Bolsonaro, que le impiden recibir visitas sociales, electorales o políticas hasta la finalización de las elecciones legislativas, regionales y presidenciales previstas para octubre.
La Corte Suprema de Brasil, bajo la dirección del magistrado Alexandre de Moraes, endureció las condiciones para el ex presidente brasileño, quien cumple condena en su residencia en Brasilia por intento de golpe de Estado. Según la resolución firmada este viernes, solo los profesionales médicos, fisioterapeutas y abogados pueden ingresar al domicilio de Bolsonaro durante los próximos treinta días. Cualquier visita con fines políticos, como la que planeaba Milei, queda prohibida hasta la conclusión del proceso electoral.
La razón de la medida fue el incumplimiento de una cautelar por parte de Bolsonaro, al difundir una carta de apoyo a la precandidatura de su hijo Flávio Bolsonaro, lo que violó la prohibición de contacto externo con fines electorales. Las autoridades judiciales consideraron que la infracción no justificaba el retorno inmediato de Bolsonaro a prisión cerrada, pero sí la necesidad de reforzar el aislamiento para evitar cualquier interferencia en la contienda política.
Milei confirmó días atrás que viajará a Brasil el 25 de julio para asistir al acto en el que Flávio Bolsonaro sería proclamado candidato presidencial y dijo que se haría un tiempo para saludar personalmente a Jair Bolsonaro. Esta escala, presentada como un desafío diplomático para Luiz Inácio Lula da Silva, generó tensiones en el escenario político regional.
“El 25 viajo a Brasil, que lo ungen candidato a Flavio Bolsonaro, y voy a estar en San Pablo. Después voy a hacer un paso por Brasilia para ver a Jair Bolsonaro”, expresó Milei días atrás en declaraciones a radio Now Now 97.9.
La prohibición alcanza a cualquier tipo de encuentro con fines electorales o políticos, extendiéndose hasta la finalización de las elecciones legislativas, regionales y presidenciales programadas para octubre.
Milei deberá conformarse con asistir al evento en San Pablo y continuar con el resto de su gira internacional sin la visita a Bolsonaro. El mandatario argentino había vinculado su viaje a Brasil con la búsqueda de inversiones y la profundización de la política exterior, pero la imposibilidad de ver al ex presidente brasileño obliga a modificar la hoja de ruta prevista.

Las restricciones judiciales que enfrenta Bolsonaro no solo afectan el plano personal y familiar —su hijo Flávio tiene suspendidas las visitas durante noventa días— sino que también repercuten en sus relaciones políticas internacionales. El equipo legal de Bolsonaro calificó la situación como “incomunicabilidad” y anticipó presentaciones judiciales para revertir la medida, aunque por el momento no hay margen para una excepción que permita la visita de Milei.
Las razones de la decisión judicial
La decisión judicial brasileña responde a la preocupación por evitar cualquier tipo de injerencia externa o mensaje político de Bolsonaro durante el proceso electoral. De Moraes consideró insuficientes los argumentos de la defensa, que alegaron desconocimiento sobre la difusión de la carta de apoyo a Flávio Bolsonaro.
Para Milei, la gira internacional era parte de una estrategia de apertura económica y diplomática, que incluía visitas a Perú, Colombia y Ecuador además de Brasil. El presidente argentino había defendido la utilidad de sus viajes para atraer inversiones y fortalecer vínculos con líderes afines, pero la coyuntura judicial brasileña establece un límite a sus planes de agenda política.
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La final de Argentina en el Mundial, una cuestión de Estado: los movimientos de Milei para el regreso de La Scaloneta

Javier Milei está tan satisfecho con el desempeño de Argentina en el Mundial que, como tantos otros a lo largo y ancho del país, siente que el principal desafío está cumplido. Sin la mochila que cargaban en la final de Qatar 2022 por los 36 años de sequía que arrastraban en la máxima competencia, en este 2026 los jugadores en general y Lionel Messi en particular demostraron estar a la altura de la defensa del título, construyeron un espíritu colectivo que fue de menos a más, se ganaron una épica deportiva que logró dar vuelta partidos endiablados y dejaron conforme a una nación que en ocasiones exagera su paladar negro y su exitismo. El Presidente desea con todas sus fuerzas que La Scaloneta le gane a España el domingo, desde ya, pero la reflexión que prima en la Quinta de Olivos es que la tarea está más que pagada. “Pase lo que pase, la próxima semana nuestro país va a ser una fiesta y la gente va a salir masivamente a recibir a los gladiadores después de su estadía en Estados Unidos. Son un grupo humano increíble que lo dejó todo con huevo y garra. Y se merecen todo nuestro cariño”, dicen, en modo amor y paz, cerca del mandatario.
Con ese espíritu mundialista que llevó oxígeno a un oficialismo que venía golpeado y desconcertado por la sangría que significó el affaire Manuel Adorni, el mundillo violeta se apresta a “disfrutar” y “sacarle el jugo lo más posible” a la estela de felicidad que se extendió masivamente en todo el territorio. “Eso sí: sin hacer de más. Nuestro poco y nada tribuneo no es una impostura forzada: es lo que pensamos. Estar contentos, sí. Caranchear aprovechamiento político, de ninguna manera”, juran en el corazón del poder. Y revelan un dato que conoce apenas un puñado de colaboradores de Milei: el libertario viene teniendo contacto telefónico con los mismísimos Gianni Infantino y Lionel Scaloni. “No abusa del vínculo, pero algunos mensajes se mandó”, conceden, lacónicos. ¿Qué se dijo con el titular de la FIFA? Apenas algún saludo institucional y un agradecimiento por la invitación, ya rechazada, para viajar a la batalla final en Nueva Jersey. ¿Y con el director técnico de la albiceleste? “Palabras de cariño, cortas y puntuales porque no quiere abusar de su rol ni molestarlo en un momento tan especial”.
El hermetismo no se debe solamente a una cuestión de respeto. Hay una cábala futbolera que los Milei cumplen a rajatabla: Javier y Karina vieron/sufrieron juntos todas las fases y decidieron repetir el ritual durante el enfrentamiento decisivo. El inquilino del Sillón de Rivadavia hasta tiene pensado volver a ponerse uno de sus mamelucos de YPF porque, como contó públicamente, la Selección recibió un gol la única vez que el calor lo empujó a sacárselo.
Por ese tipo de supersticiones, pero también para exhibir austeridad ante una población todavía golpeada por el ajuste, la Secretaria General bajó una recomendación con tono de orden a la primera línea del gabinete: nadie tiene que subirse a un avión para presenciar la final. Las segundas y terceras líneas, como el viceministro de Justicia Santiago Viola, que ya alentó desde las tribunas norteamericanas, corren por otro andarivel. “Si a un funcionario le correspondían vacaciones y decide tomárselas, no veo el problema. Me parece mucho más complicado y repugnante que haya gente que llora que no llega a fin de mes y aparece con entradas caras en los partidos”, lo defendió Milei. Es un misterio si el ladero de Juan Bautista Mahiques se cruzó con alguno de los tantos magistrados federales que se camuflaron entre las multitudes para corear “por la última de Leo”.
Por fuera de estas vicisitudes, la atención libertaria ya está focalizada en el día después: es que el Argentina-España, que tendrá la presencia de Donald Trump en el “Estadio Nueva York Nueva Jersey”, se convirtió en una cuestión de Estado porque la administración libertaria enfrentará su evento más masivo desde su desembarco en Balcarce 50 el 10 de diciembre de 2023. “Puede movilizarse más gente que la que va a moverse si se confirma la visita del Papa León en noviembre. La pelota tira más que Dios en estos pagos”, se ríe un ministro que no reniega de su fe religiosa. ¿Y entonces? A diferencia de los ocho partidos que habrá disputado La Scaloneta en USA, el festejo/recibimiento no tendrá árbitros, VAR, reglamento escrito, ni tiempo suplementario: dependerá de los deseos de los jugadores, de una AFA que desconfía del Gobierno y de la capacidad de coordinación entre tres jurisdicciones que no se caracterizan precisamente por caminar abrazadas.

Aunque no quieren spoilear demasiado, “El Jefe” se puso al frente de los preparativos junto a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. La primera orden fue contundente: si Lionel Messi y sus compañeros quisieran saludar desde el balcón de la Casa Rosada, el edificio deberá estar completamente vacío de dirigentes. “Ni Javier, ni su hermana, ni ministros, ni legisladores, ni militantes con ganas de conseguir la foto de sus vidas. Apenas Casa Militar para custodiar las instalaciones y algún designado que, como detalle administrativo nada menor, abra las puertas del palacio gubernamental”, cuenta una fuente al tanto de los preparativos. El objetivo es que cualquier celebración “sea una fiesta total” y “sin manchas”. Y que de ninguna manera haya un nuevo Wado De Pedro esperando una mano que jamás llega, como ocurrió en diciembre de 2022, cuando el entonces ministro del Interior intentó saludar al plantel en Ezeiza y quedó pagando ante las cámaras.
El otro gran desafío es evitar el descalabro del operativo de Qatar, bajo la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Las imágenes virales siguen en la retina del pueblo: hace casi cuatro años, el micro descapotable con los campeones salió del predio de la Asociación del Fútbol Argentino con la intención de recorrer el conurbano, llegar al microcentro y regalarle a millones una caravana histórica. El recorrido, como era de esperar, se volvió imposible: hicieron menos de 12 kilómetros durante cuatro horas, durante las cuales dos hombres se llegaron a arrojar desde un puente para intentar caer dentro del vehículo. “Los kukas estaban en pedo. Ese 20 de diciembre no terminó en tragedia masiva casi de milagro. No podemos volver a improvisar con tantos millones de personas en la calle”, analizan ahora en el área de Seguridad.

Monteoliva encabezó este viernes una primera reunión formal con las fuerzas federales. También mantuvo conversaciones con Horacio Giménez, el ministro de Jorge Macri, porque el Obelisco volverá a funcionar como epicentro natural tanto durante la final como en el eventual recibimiento. Con la provincia de Buenos Aires, en cambio, el intercambio todavía es más embrionario. “Tenemos una estrategia para proponer pero se avanzará cuando la Selección lo disponga: aún no nos comunicaron qué prevén hacer”, explican cerca de Axel Kicillof. La coordinación tripartita es inevitable si el avión aterriza en el Aeropuerto Internacional y el plantel decide trasladarse hacia la Ciudad. De todos modos, por obvias razones casi todas son hipótesis: se habla de una caravana encapsulada y hasta de helicópteros especiales, pero la incertidumbre es tan grande que incluso podría no haber ninguna aparición pública. “Paciencia, paciencia, paciencia”, repiten los involucrados.
La hoja de ruta oficial para lo que viene incluye una alternativa de impacto: nadie se preocupa en negar que Milei esté evaluando establecer un feriado nacional o disponer un asueto de hasta 48 horas para la administración pública nacional. La intención declarada es favorecer una recepción masiva para un equipo que, gane o pierda, volverá después de haber llegado hasta el último partido del Mundial. “Anulo mufa”, juegan en estas horas frenéticas. La decisión recién se anunciará después de la final y dependerá de la fecha precisa del regreso de Scaloni y compañía, que podría ser recién el miércoles 22.
En el Gobierno sí desmienten que quieran empujar a la gente a la calle para quedarse con una porción de la alegría. “Igual, tampoco somos boludos: somos conscientes de que estamos viviendo el mejor clima social en meses”. Sin embargo, esa búsqueda sufrió un inesperado traspié durante la previa del duelo ante Inglaterra, cuando la sucesora de Patricia Bullrich en Seguridad respaldó la decisión de la FIFA de prohibir dentro del estadio de Atlanta las banderas con el “mapita” de las Malvinas por considerarlas “contenido político”. La explicación encendió una controversia inmediata y terminó peor cuando los propios jugadores exhibieron la bandera, confeccionada por fanáticos en un pedazo de sábana, que no tardó en dar la vuelta al globo. La polémica por la guerra de 1982 tuvo una novedad inesperada para muchos: la Casa Blanca, en la voz del asesor presidencial Andrew Giuliani, respaldó el derecho de los futbolistas argentinos a expresar su postura sobre la soberanía del territorio argentino. Según un reporte de Ad/Hoc en redes sociales, el vínculo entre Milei y la discusión por las islas acumuló 66,7% de negatividad en 48 horas. Venía todo demasiado bien. La consecuencia está a la vista: Monteoliva tiene un bozal mediático hasta nuevo aviso.

En el medio del armado del dispositivo especial para darle la bienvenida a la Selección aparece una dificultad política sensible: la relación entre la administración libertaria y Claudio “Chiqui” Tapia es pésima ya que ese tormentoso vínculo arrastra la batalla por las Sociedades Anónimas Deportivas, las inspecciones sobre la AFA y un abanico de expedientes judiciales que incluye investigaciones por retención indebida de aportes, evasión fiscal, contrataciones dudosas, posibles maniobras de lavado y hasta una fastuosa y ya célebre mansión en Pilar. Desde Estados Unidos dejan trascender que el mandamás del fútbol, que viene de estrecharle la mano con Trump en una recepción organizada por la FIFA, no quiere negociar directamente con funcionarios nacionales y tampoco activó un puente con viejos conocidos como Diego Santilli, Daniel Scioli o Mahiques.
Tapia, mientras tanto, se muestra más agrandado que preocupado. La clasificación a la final le permitió, por ejemplo, una secuencia jocosa delante del propio Messi en la que simuló que su prosecretario Luciano Nakis volvía a secarle la transpiración de la nuca, como ocurrió durante la Copa América de 2024. Una postal perfecta del dirigente que se sabe abrazado por el éxito deportivo mientras los expedientes se acumulan en los tribunales. En la cúpula libertaria miraron el video sin ninguna gracia.
Así las cosas, el ecosistema dirigencial sabe que el Mundial funcionó como anestesia política y generó una tregua social que la Casa Rosada utilizó para respirar y bajar tensiones. Esa pausa redujo al mínimo las apariciones públicas del gabinete, desaceleró las reuniones de rosca, congeló las hostilidades internas entre karinistas y caputistas y postergó decisiones que ya no podrán seguir durmiendo cuando se defina la Copa del Mundo.
Entre los asuntos que La Libertad Avanza deberá encarar de inmediato está, muy particularmente, la reforma política: los Milei quieren eliminar o al menos suspender las PASO para aumentar sus probabilidades de reelección. El razonamiento es sencillo: una primaria nacional permitiría que la oposición, con el peronismo a la cabeza, junte en una misma cancha a sus diferentes tribus, resuelva su crisis de liderazgo y salga del proceso con un candidato fortalecido. Sin esa herramienta, podría llegar fragmentado en dos o tres ofertas y así, siempre según las elucubraciones libertarias, los violetas podrían alcanzar los 40 puntos con los diez de diferencia necesarios para evitar la temida segunda vuelta.

Karina ordenó que, apenas termine el Mundial, todo el partido entre en modo campaña y, a diferencia de lo que sucedió en las legislativas del año pasado, se muestra dispuesta a ceder parte de sus ambiciones territoriales con tal de alcanzar el objetivo superior. “¿De qué nos sirve tener gobernadores propios si no podemos quedarnos cuatro años más?”, plantean sus operadores. Dicho de otro modo: no habrá, con la fotografía actual, un intento de colonizar las 24 provincias con candidatos puros sino boletas compartidas, promesas de no intervenir en algunos distritos y altas dosis de pragmatismo.
Los gobernadores están apurados y no precisamente por ver a Messi campeón: la enorme mayoría va a desdoblar sus elecciones y por eso necesitan saber con qué reglas se jugará la competencia nacional antes de definir sus propios calendarios. En el menú del toma y daca se viene poniendo sobre la mesa, sin ningún tipo de metáforas, la exigencia de que la Rosada vuelva a abrir la billetera para atender obras, rutas y cuentas provinciales cada vez más ajustadas.
En ese intercambio apareció una fórmula novedosa para los estándares anti casta de los libertarios: que algunos partidos provinciales lleven candidatos propios al Congreso pero compartan la postulación presidencial de Milei mediante un esquema de colectoras o adhesiones adaptado a la Boleta Única de Papel.
Por fuera de la sofisticada ingeniería electoral, LLA está concentrada en mejorar su aprobación popular: la imagen presidencial, por caso, dejó de caer en los sondeos de las principales encuestadoras pero las mediciones que llegaron a los despachos oficiales tampoco invitan a una vuelta olímpica anticipada: Aresco detectó que el 66% evalúa negativamente la economía actual, el 57% tiene expectativas desfavorables y el 58% tuvo que endeudarse durante los últimos meses para cubrir gastos corrientes; otro trabajo, de Opina Argentina, reveló que el 81% considera que el Gobierno debería priorizar el crecimiento económico por encima de la lucha contra la inflación. Son números que exponen el límite de cualquier intento de transferencia emocional entre los goles de la Selección y las aspiraciones futuras del espacio gobernante.
En definitiva, el fútbol puede mejorar el humor pero no paga las tarjetas de crédito que están en rojo. Un estudio nacional de Giacobbe Consultores determinó que el 84,8% de los argentinos puede distraerse con el Mundial pero no deja de pensar en los problemas del país. Más contundente todavía: el 93,4% asegura que una eventual consagración de Lionel Scaloni no modificaría su voto y el 85,5% considera que otro título no favorecería electoralmente al Presidente.
Por todo esto, gane o pierda Argentina, el lunes posterior a la fiesta empezará otro campeonato para los libertarios: para la Casa Rosada, el verdadero partido comenzará cuando el árbitro marque el final de la Copa del Mundo.
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