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POLITICA

Axel Kicillof ya admite un “punto de quiebre” con el kirchnerismo, pero ordenó no contestarle a Máximo

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La avanzada explícita del kirchnerismo, con cuestionamientos directos a Axel Kicillof dentro de la interna del PJ, cayó como una bomba de profundidad entre los partidarios del gobernador, que empiezan a reclamarle que abandone su estrategia de no contestar las agresiones y definieron como un “punto de quiebre” la andanada que inició Máximo Kirchner en el Parque Lezama y continuaron Sergio Berni y Mario Ishii en el Senado bonaerense.

Según pudo saber , la mesa chica del axelismo -que integran funcionarios de su gabinete e intendentes del conurbano- sería propensa a “romper y enfrentar” al kirchnerismo, impulsar un adelantamiento electoral para 2027 y dar una “muestra de autoridad” que implique el desplazamiento de funcionarios de origen cristinista, como Florencia Saintout o Juan Martín Mena. Bajo evidente presión, el gobernador opta por poner paños fríos.

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De hecho, fuentes cercanas a Kicillof aseguraron que en los dos encuentros que tuvieron lugar el viernes en La Plata -uno del Movimiento Derecho al Futuro y otro más reducido en la propia gobernación- se habló del “armado nacional y federal” en torno al proyecto presidencial del gobernador. “Nosotros vamos a seguir con tono propositivo y con la mirada puesta en un programa. Mientras ellos nos ponen como enemigos, los dejamos hablando solos”, remarcaron.

Kicillof junto a parte de su mesa chica: Carlos Bianco, Andrés Larroque, Cristina Álvarez Rodríguez y Walter Correa

El propio Kicillof se los dijo a los dirigentes del MDF que lo escucharon en la capital provincial. “Nuestra agenda no es la confrontación”, sostuvo, pero lo matizó con una señal al kirchnerismo: “El próximo gobierno popular no puede tener presos políticos”, enfatizó. En esa categoría incluyó a la expresidenta Cristina Kirchner, al exministro Julio de Vido y a la expiquetera jujeña Milagro Sala. Los tres tienen condenas judiciales, pero Kicillof las considera políticas.

De todos modos, en el entorno del gobernador sostienen que para acercarse a hablar con Cristina Kirchner en San José 1111 deben darse “condiciones de igualdad, no de sumisión”. Lo dicen porque la última vez que estuvieron cara a cara, el 1 de octubre de 2025, Kicillof tuvo que escuchar de boca de la expresidenta “un listado de situaciones que la disgustaron”. Miden cada palabra, pero en buen romance se entiende que los reproches fueron altisonantes.

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Drama político

“Para mí, Cristina es San Martín”. La frase resuena en los principales despachos de la gobernación, en La Plata, y no la pronuncia algún kirchnerista “patrulla perdida” que ocasionalmente pasa por allí. Pese a los cortocircuitos que pasaron de castaño oscuro, el que suele apelar a esa peculiar definición es el propio Kicillof. Sus interlocutores -los integrantes de su mesa chica- comprenden en ese mismo instante la dimensión del drama político que atraviesa.

Máximo Kirchner el 20 de junio en el Parque Lezama, donde la militancia dedicó insultos a KicillofHernan Zenteno –

El gobernador y pretendiente presidencial todavía lucha consigo mismo para asimilar que su “madre de la Patria” no lo elija para representar al peronismo el año próximo. Esa actitud de la jefa del PJ nacional le duele demasiado a Kicillof, no así los cuestionamientos públicos de Máximo, como los que le dedicó en el discurso de Parque Lezama. De hecho, para los axelistas más irreverentes el hijo de la expresidenta se encuentra en una etapa “trosco-fundamentalista”.

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Esa caracterización no parece casual: una de las amenazas políticas que sueltan por estos días los kirchneristas es que están dispuestos a presentar un candidato propio en 2027, tal vez en alianza con la izquierda, con tal de no apoyar al gobernador. “Lo que hizo Máximo no fue llamar al diálogo con Cristina, porque él sabe que si hay voluntad política, el puente se hace en un minuto y basta con un WhatsApp, como pasó tras la muerte del Indio Solari”, recordaron.

En todo caso, lo que a Kicillof le interesaría es fijar con Cristina Kirchner -más allá de lo que piense Máximo- una agenda concreta, con orden de prioridades: la primera es confirmar que la candidatura presidencial del peronismo se dirima en una PASO; la segunda es avanzar con la re-reelección de los intendentes; la tercera es definir qué haría un gobierno del PJ con el RIGI y el Súper RIGI que impulsó con éxito Javier Milei; la cuarta es cómo afrontar la deuda externa.

Kicillof junto a dos de sus principales laderos, los ministros Carlos Bianco y Andrés «Cuervo» Larroque

Kicillof también buscaría discutir con Cristina Kirchner una estrategia para que el peronismo no vuelva a perder las elecciones presidenciales con los votos de rechazo en Córdoba, Santa Fe y Mendoza, entre otros grandes distritos del país. “Tenemos que revertir eso si queremos ganar la elección. ¿Qué les vamos a ofrecer a otros sectores para que no nos pase lo mismo que en 2023?“, preguntaron, con la mira en el cordobesismo y en partidos provinciales.

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Desconfianzas

Todas esas preguntas, que aún no tienen respuestas, se registran en medio de un rosario de desconfianzas en el seno del principal partido de oposición que, en el caso de la provincia de Buenos Aires, llega al punto de afectar la gestión. Una protesta, con quema de neumáticos y destrozos incluidos en el ingreso a la municipalidad de La Plata, provocó sospechas cruzadas: algunos culparon a Juan Grabois, mientras que otros apuntaron contra Andrés “Cuervo” Larroque.

No es un tema menor, porque el intendente platense, Julio Alak, es uno de los aspirantes a la sucesión de Kicillof en la gobernación, pero son varios los que se anotan para esa competencia interna. En medio de estas rencillas, el nombre que nadie pronuncia por estos días en el peronismo es el de Martín Insaurralde. El exintendente de Lomas fue jefe de Gabinete de Kicillof por pedido explícito de Cristina Kirchner, pero nunca estuvo entre los preferidos del gobernador.

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Juan Cabandié, Sergio Berni, Cristian Ritondo, Juan Manuel Abal Medina, Sergio Massa y Guillermo Montenegro, en la entrega de un premio a Daniel Hadad

En cambio, otro nombre sorprendió y circuló profusamente en los últimos días, como un posible candidato outsider bajo el paraguas conceptual del peronismo: el del empresario de medios Daniel Hadad. No faltan los que interpretan que con la sola mención de su nombre, en el PJ buscan contrarrestar a otros eventuales candidatos sorpresa, como el banquero Jorge Brito, cuyas aspiraciones tampoco fueron confirmadas, pero las versiones se las atribuyen al macrismo.

Kicillof y sus partidarios entienden que todos los nombres que largan al ruedo como alternativas a su propia candidatura buscan esmerilar las posibilidades del gobernador. Lo mismo olfateaban con la aparición del pastor Dante Gebel, a quien dirigentes del peronismo vinculan a Sergio Massa, aunque él lo niega. “Con Sergio estamos bien, ya nos conocemos mucho”, aseguran en La Plata. El silencio del jefe del Frente Renovador recién se rompería tras el Mundial.




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el Gobierno respondió a la frase de Messi sobre la gente «que no llega a fin de mes»

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Todo sobre las medidas del gobierno de Javier Milei minuto a minuto:

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Sáb. 18.07.2026-10:09

Ignacio MiriIgnacio Miri

El plan del Gobierno para la Selección: llegada el lunes a Ezeiza y vuelo en helicóptero hasta la Casa Rosada

Sáb. 18.07.2026-09:54

Adrián Ravier: «Siendo un país bananero, nunca vamos a recuperar las Malvinas»

Sáb. 18.07.2026-09:39

Jesica BossiJesica Bossi

Milei navega en la ola de nacionalismo y el inesperado resurgir de Malvinas

Sáb. 18.07.2026-09:17

«Es completamente cierto»: la respuesta del Gobierno a la frase de Messi sobre la gente «que no llega a fin de mes»

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Marina Devita

Marina DevitaBio completa

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La Corte brasileña endureció la prisión domiciliaria de Jair Bolsonaro y Javier Milei no podrá visitarlo

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La reciente decisión del Supremo Tribunal Federal brasileño descartó cualquier contacto directo entre Javier Milei y Jair Bolsonaro durante la próxima visita del mandatario argentino a Brasil. El tribunal impuso nuevas restricciones al régimen de prisión domiciliaria de Bolsonaro, que le impiden recibir visitas sociales, electorales o políticas hasta la finalización de las elecciones legislativas, regionales y presidenciales previstas para octubre.

La Corte Suprema de Brasil, bajo la dirección del magistrado Alexandre de Moraes, endureció las condiciones para el ex presidente brasileño, quien cumple condena en su residencia en Brasilia por intento de golpe de Estado. Según la resolución firmada este viernes, solo los profesionales médicos, fisioterapeutas y abogados pueden ingresar al domicilio de Bolsonaro durante los próximos treinta días. Cualquier visita con fines políticos, como la que planeaba Milei, queda prohibida hasta la conclusión del proceso electoral.

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La razón de la medida fue el incumplimiento de una cautelar por parte de Bolsonaro, al difundir una carta de apoyo a la precandidatura de su hijo Flávio Bolsonaro, lo que violó la prohibición de contacto externo con fines electorales. Las autoridades judiciales consideraron que la infracción no justificaba el retorno inmediato de Bolsonaro a prisión cerrada, pero sí la necesidad de reforzar el aislamiento para evitar cualquier interferencia en la contienda política.

Milei confirmó días atrás que viajará a Brasil el 25 de julio para asistir al acto en el que Flávio Bolsonaro sería proclamado candidato presidencial y dijo que se haría un tiempo para saludar personalmente a Jair Bolsonaro. Esta escala, presentada como un desafío diplomático para Luiz Inácio Lula da Silva, generó tensiones en el escenario político regional.

“El 25 viajo a Brasil, que lo ungen candidato a Flavio Bolsonaro, y voy a estar en San Pablo. Después voy a hacer un paso por Brasilia para ver a Jair Bolsonaro”, expresó Milei días atrás en declaraciones a radio Now Now 97.9.

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La prohibición alcanza a cualquier tipo de encuentro con fines electorales o políticos, extendiéndose hasta la finalización de las elecciones legislativas, regionales y presidenciales programadas para octubre.

Milei deberá conformarse con asistir al evento en San Pablo y continuar con el resto de su gira internacional sin la visita a Bolsonaro. El mandatario argentino había vinculado su viaje a Brasil con la búsqueda de inversiones y la profundización de la política exterior, pero la imposibilidad de ver al ex presidente brasileño obliga a modificar la hoja de ruta prevista.

Javier Milei y Jair Bolsonaro durante una visita del argentina a Brasil en 2024. Foto: REUTERS

Las restricciones judiciales que enfrenta Bolsonaro no solo afectan el plano personal y familiar —su hijo Flávio tiene suspendidas las visitas durante noventa días— sino que también repercuten en sus relaciones políticas internacionales. El equipo legal de Bolsonaro calificó la situación como “incomunicabilidad” y anticipó presentaciones judiciales para revertir la medida, aunque por el momento no hay margen para una excepción que permita la visita de Milei.

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Las razones de la decisión judicial

La decisión judicial brasileña responde a la preocupación por evitar cualquier tipo de injerencia externa o mensaje político de Bolsonaro durante el proceso electoral. De Moraes consideró insuficientes los argumentos de la defensa, que alegaron desconocimiento sobre la difusión de la carta de apoyo a Flávio Bolsonaro.

Para Milei, la gira internacional era parte de una estrategia de apertura económica y diplomática, que incluía visitas a Perú, Colombia y Ecuador además de Brasil. El presidente argentino había defendido la utilidad de sus viajes para atraer inversiones y fortalecer vínculos con líderes afines, pero la coyuntura judicial brasileña establece un límite a sus planes de agenda política.

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La final de Argentina en el Mundial, una cuestión de Estado: los movimientos de Milei para el regreso de La Scaloneta

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Javier Milei está tan satisfecho con el desempeño de Argentina en el Mundial que, como tantos otros a lo largo y ancho del país, siente que el principal desafío está cumplido. Sin la mochila que cargaban en la final de Qatar 2022 por los 36 años de sequía que arrastraban en la máxima competencia, en este 2026 los jugadores en general y Lionel Messi en particular demostraron estar a la altura de la defensa del título, construyeron un espíritu colectivo que fue de menos a más, se ganaron una épica deportiva que logró dar vuelta partidos endiablados y dejaron conforme a una nación que en ocasiones exagera su paladar negro y su exitismo. El Presidente desea con todas sus fuerzas que La Scaloneta le gane a España el domingo, desde ya, pero la reflexión que prima en la Quinta de Olivos es que la tarea está más que pagada. “Pase lo que pase, la próxima semana nuestro país va a ser una fiesta y la gente va a salir masivamente a recibir a los gladiadores después de su estadía en Estados Unidos. Son un grupo humano increíble que lo dejó todo con huevo y garra. Y se merecen todo nuestro cariño”, dicen, en modo amor y paz, cerca del mandatario.

Con ese espíritu mundialista que llevó oxígeno a un oficialismo que venía golpeado y desconcertado por la sangría que significó el affaire Manuel Adorni, el mundillo violeta se apresta a “disfrutar” y “sacarle el jugo lo más posible” a la estela de felicidad que se extendió masivamente en todo el territorio. “Eso sí: sin hacer de más. Nuestro poco y nada tribuneo no es una impostura forzada: es lo que pensamos. Estar contentos, sí. Caranchear aprovechamiento político, de ninguna manera”, juran en el corazón del poder. Y revelan un dato que conoce apenas un puñado de colaboradores de Milei: el libertario viene teniendo contacto telefónico con los mismísimos Gianni Infantino y Lionel Scaloni. “No abusa del vínculo, pero algunos mensajes se mandó”, conceden, lacónicos. ¿Qué se dijo con el titular de la FIFA? Apenas algún saludo institucional y un agradecimiento por la invitación, ya rechazada, para viajar a la batalla final en Nueva Jersey. ¿Y con el director técnico de la albiceleste? “Palabras de cariño, cortas y puntuales porque no quiere abusar de su rol ni molestarlo en un momento tan especial”.

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Javier Milei y Karina Milei

El hermetismo no se debe solamente a una cuestión de respeto. Hay una cábala futbolera que los Milei cumplen a rajatabla: Javier y Karina vieron/sufrieron juntos todas las fases y decidieron repetir el ritual durante el enfrentamiento decisivo. El inquilino del Sillón de Rivadavia hasta tiene pensado volver a ponerse uno de sus mamelucos de YPF porque, como contó públicamente, la Selección recibió un gol la única vez que el calor lo empujó a sacárselo.

Por ese tipo de supersticiones, pero también para exhibir austeridad ante una población todavía golpeada por el ajuste, la Secretaria General bajó una recomendación con tono de orden a la primera línea del gabinete: nadie tiene que subirse a un avión para presenciar la final. Las segundas y terceras líneas, como el viceministro de Justicia Santiago Viola, que ya alentó desde las tribunas norteamericanas, corren por otro andarivel. “Si a un funcionario le correspondían vacaciones y decide tomárselas, no veo el problema. Me parece mucho más complicado y repugnante que haya gente que llora que no llega a fin de mes y aparece con entradas caras en los partidos”, lo defendió Milei. Es un misterio si el ladero de Juan Bautista Mahiques se cruzó con alguno de los tantos magistrados federales que se camuflaron entre las multitudes para corear “por la última de Leo”.

Por fuera de estas vicisitudes, la atención libertaria ya está focalizada en el día después: es que el Argentina-España, que tendrá la presencia de Donald Trump en el “Estadio Nueva York Nueva Jersey”, se convirtió en una cuestión de Estado porque la administración libertaria enfrentará su evento más masivo desde su desembarco en Balcarce 50 el 10 de diciembre de 2023. “Puede movilizarse más gente que la que va a moverse si se confirma la visita del Papa León en noviembre. La pelota tira más que Dios en estos pagos”, se ríe un ministro que no reniega de su fe religiosa. ¿Y entonces? A diferencia de los ocho partidos que habrá disputado La Scaloneta en USA, el festejo/recibimiento no tendrá árbitros, VAR, reglamento escrito, ni tiempo suplementario: dependerá de los deseos de los jugadores, de una AFA que desconfía del Gobierno y de la capacidad de coordinación entre tres jurisdicciones que no se caracterizan precisamente por caminar abrazadas.

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La ministra Alejandra Monteoliva

Aunque no quieren spoilear demasiado, “El Jefe” se puso al frente de los preparativos junto a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. La primera orden fue contundente: si Lionel Messi y sus compañeros quisieran saludar desde el balcón de la Casa Rosada, el edificio deberá estar completamente vacío de dirigentes. “Ni Javier, ni su hermana, ni ministros, ni legisladores, ni militantes con ganas de conseguir la foto de sus vidas. Apenas Casa Militar para custodiar las instalaciones y algún designado que, como detalle administrativo nada menor, abra las puertas del palacio gubernamental”, cuenta una fuente al tanto de los preparativos. El objetivo es que cualquier celebración “sea una fiesta total” y “sin manchas”. Y que de ninguna manera haya un nuevo Wado De Pedro esperando una mano que jamás llega, como ocurrió en diciembre de 2022, cuando el entonces ministro del Interior intentó saludar al plantel en Ezeiza y quedó pagando ante las cámaras.

El otro gran desafío es evitar el descalabro del operativo de Qatar, bajo la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Las imágenes virales siguen en la retina del pueblo: hace casi cuatro años, el micro descapotable con los campeones salió del predio de la Asociación del Fútbol Argentino con la intención de recorrer el conurbano, llegar al microcentro y regalarle a millones una caravana histórica. El recorrido, como era de esperar, se volvió imposible: hicieron menos de 12 kilómetros durante cuatro horas, durante las cuales dos hombres se llegaron a arrojar desde un puente para intentar caer dentro del vehículo. “Los kukas estaban en pedo. Ese 20 de diciembre no terminó en tragedia masiva casi de milagro. No podemos volver a improvisar con tantos millones de personas en la calle”, analizan ahora en el área de Seguridad.

Un mar de gente rodea el autobús que conduce a la selección argentina en Buenos Aires, el martes 20 de diciembre de 2022, tras su coronación en el Mundial (AP Foto/Rodrigo Abd)

Monteoliva encabezó este viernes una primera reunión formal con las fuerzas federales. También mantuvo conversaciones con Horacio Giménez, el ministro de Jorge Macri, porque el Obelisco volverá a funcionar como epicentro natural tanto durante la final como en el eventual recibimiento. Con la provincia de Buenos Aires, en cambio, el intercambio todavía es más embrionario. “Tenemos una estrategia para proponer pero se avanzará cuando la Selección lo disponga: aún no nos comunicaron qué prevén hacer”, explican cerca de Axel Kicillof. La coordinación tripartita es inevitable si el avión aterriza en el Aeropuerto Internacional y el plantel decide trasladarse hacia la Ciudad. De todos modos, por obvias razones casi todas son hipótesis: se habla de una caravana encapsulada y hasta de helicópteros especiales, pero la incertidumbre es tan grande que incluso podría no haber ninguna aparición pública. “Paciencia, paciencia, paciencia”, repiten los involucrados.

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La hoja de ruta oficial para lo que viene incluye una alternativa de impacto: nadie se preocupa en negar que Milei esté evaluando establecer un feriado nacional o disponer un asueto de hasta 48 horas para la administración pública nacional. La intención declarada es favorecer una recepción masiva para un equipo que, gane o pierda, volverá después de haber llegado hasta el último partido del Mundial. “Anulo mufa”, juegan en estas horas frenéticas. La decisión recién se anunciará después de la final y dependerá de la fecha precisa del regreso de Scaloni y compañía, que podría ser recién el miércoles 22.

En el Gobierno sí desmienten que quieran empujar a la gente a la calle para quedarse con una porción de la alegría. “Igual, tampoco somos boludos: somos conscientes de que estamos viviendo el mejor clima social en meses”. Sin embargo, esa búsqueda sufrió un inesperado traspié durante la previa del duelo ante Inglaterra, cuando la sucesora de Patricia Bullrich en Seguridad respaldó la decisión de la FIFA de prohibir dentro del estadio de Atlanta las banderas con el “mapita” de las Malvinas por considerarlas “contenido político”. La explicación encendió una controversia inmediata y terminó peor cuando los propios jugadores exhibieron la bandera, confeccionada por fanáticos en un pedazo de sábana, que no tardó en dar la vuelta al globo. La polémica por la guerra de 1982 tuvo una novedad inesperada para muchos: la Casa Blanca, en la voz del asesor presidencial Andrew Giuliani, respaldó el derecho de los futbolistas argentinos a expresar su postura sobre la soberanía del territorio argentino. Según un reporte de Ad/Hoc en redes sociales, el vínculo entre Milei y la discusión por las islas acumuló 66,7% de negatividad en 48 horas. Venía todo demasiado bien. La consecuencia está a la vista: Monteoliva tiene un bozal mediático hasta nuevo aviso.

Chiqui Tapia con Messi y De Paul

En el medio del armado del dispositivo especial para darle la bienvenida a la Selección aparece una dificultad política sensible: la relación entre la administración libertaria y Claudio “Chiqui” Tapia es pésima ya que ese tormentoso vínculo arrastra la batalla por las Sociedades Anónimas Deportivas, las inspecciones sobre la AFA y un abanico de expedientes judiciales que incluye investigaciones por retención indebida de aportes, evasión fiscal, contrataciones dudosas, posibles maniobras de lavado y hasta una fastuosa y ya célebre mansión en Pilar. Desde Estados Unidos dejan trascender que el mandamás del fútbol, que viene de estrecharle la mano con Trump en una recepción organizada por la FIFA, no quiere negociar directamente con funcionarios nacionales y tampoco activó un puente con viejos conocidos como Diego Santilli, Daniel Scioli o Mahiques.

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Tapia, mientras tanto, se muestra más agrandado que preocupado. La clasificación a la final le permitió, por ejemplo, una secuencia jocosa delante del propio Messi en la que simuló que su prosecretario Luciano Nakis volvía a secarle la transpiración de la nuca, como ocurrió durante la Copa América de 2024. Una postal perfecta del dirigente que se sabe abrazado por el éxito deportivo mientras los expedientes se acumulan en los tribunales. En la cúpula libertaria miraron el video sin ninguna gracia.

Así las cosas, el ecosistema dirigencial sabe que el Mundial funcionó como anestesia política y generó una tregua social que la Casa Rosada utilizó para respirar y bajar tensiones. Esa pausa redujo al mínimo las apariciones públicas del gabinete, desaceleró las reuniones de rosca, congeló las hostilidades internas entre karinistas y caputistas y postergó decisiones que ya no podrán seguir durmiendo cuando se defina la Copa del Mundo.

Entre los asuntos que La Libertad Avanza deberá encarar de inmediato está, muy particularmente, la reforma política: los Milei quieren eliminar o al menos suspender las PASO para aumentar sus probabilidades de reelección. El razonamiento es sencillo: una primaria nacional permitiría que la oposición, con el peronismo a la cabeza, junte en una misma cancha a sus diferentes tribus, resuelva su crisis de liderazgo y salga del proceso con un candidato fortalecido. Sin esa herramienta, podría llegar fragmentado en dos o tres ofertas y así, siempre según las elucubraciones libertarias, los violetas podrían alcanzar los 40 puntos con los diez de diferencia necesarios para evitar la temida segunda vuelta.

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Los gobernadores junto a Javier Milei en  210° aniversario del Día de la Independencia en Tucumán

Karina ordenó que, apenas termine el Mundial, todo el partido entre en modo campaña y, a diferencia de lo que sucedió en las legislativas del año pasado, se muestra dispuesta a ceder parte de sus ambiciones territoriales con tal de alcanzar el objetivo superior. “¿De qué nos sirve tener gobernadores propios si no podemos quedarnos cuatro años más?”, plantean sus operadores. Dicho de otro modo: no habrá, con la fotografía actual, un intento de colonizar las 24 provincias con candidatos puros sino boletas compartidas, promesas de no intervenir en algunos distritos y altas dosis de pragmatismo.

Los gobernadores están apurados y no precisamente por ver a Messi campeón: la enorme mayoría va a desdoblar sus elecciones y por eso necesitan saber con qué reglas se jugará la competencia nacional antes de definir sus propios calendarios. En el menú del toma y daca se viene poniendo sobre la mesa, sin ningún tipo de metáforas, la exigencia de que la Rosada vuelva a abrir la billetera para atender obras, rutas y cuentas provinciales cada vez más ajustadas.

En ese intercambio apareció una fórmula novedosa para los estándares anti casta de los libertarios: que algunos partidos provinciales lleven candidatos propios al Congreso pero compartan la postulación presidencial de Milei mediante un esquema de colectoras o adhesiones adaptado a la Boleta Única de Papel.

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Por fuera de la sofisticada ingeniería electoral, LLA está concentrada en mejorar su aprobación popular: la imagen presidencial, por caso, dejó de caer en los sondeos de las principales encuestadoras pero las mediciones que llegaron a los despachos oficiales tampoco invitan a una vuelta olímpica anticipada: Aresco detectó que el 66% evalúa negativamente la economía actual, el 57% tiene expectativas desfavorables y el 58% tuvo que endeudarse durante los últimos meses para cubrir gastos corrientes; otro trabajo, de Opina Argentina, reveló que el 81% considera que el Gobierno debería priorizar el crecimiento económico por encima de la lucha contra la inflación. Son números que exponen el límite de cualquier intento de transferencia emocional entre los goles de la Selección y las aspiraciones futuras del espacio gobernante.

En definitiva, el fútbol puede mejorar el humor pero no paga las tarjetas de crédito que están en rojo. Un estudio nacional de Giacobbe Consultores determinó que el 84,8% de los argentinos puede distraerse con el Mundial pero no deja de pensar en los problemas del país. Más contundente todavía: el 93,4% asegura que una eventual consagración de Lionel Scaloni no modificaría su voto y el 85,5% considera que otro título no favorecería electoralmente al Presidente.

Por todo esto, gane o pierda Argentina, el lunes posterior a la fiesta empezará otro campeonato para los libertarios: para la Casa Rosada, el verdadero partido comenzará cuando el árbitro marque el final de la Copa del Mundo.

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