POLITICA
El Gobierno le otorgó un bono de $50.000 a militares y fuerzas federales

El Gobierno le otorgó un bono de $50.000 al personal en actividad de las Fuerzas Armadas y de las fuerzas policiales y de seguridad federales. El pago tendrá carácter excepcional, se realizará por única vez y será depositado junto con los haberes correspondientes a agosto de 2026, según estableció el Poder Ejecutivo en dos decretos publicados este lunes en el Boletín Oficial.
La medida fue dispuesta mediante los decretos 695/2026 y 696/2026, destinados respectivamente al personal dependiente del Ministerio de Defensa y del Ministerio de Seguridad Nacional. En ambos casos, la suma será remunerativa y no bonificable, y cada persona alcanzada podrá percibirla una sola vez.
A su vez, el costo del pago será cubierto con los créditos presupuestarios asignados a cada una de las jurisdicciones involucradas dentro del Presupuesto General de la Administración Pública Nacional. Las normativas fueron firmadas por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Diego Santilli y, según el caso, el ministro de Defensa Carlos Alberto Presti o la de Seguridad Alejandra Monteoliva.
Mauro V. Rizzi
El decreto correspondiente al área de Defensa incluye al personal militar en actividad de las Fuerzas Armadas. También comprende al personal activo de la Policía de Establecimientos Navales y al personal civil en actividad que cumple funciones en Inteligencia de las Fuerzas Armadas.
En los fundamentos de la normativa, el Ejecutivo señaló que resulta necesario adecuar los ingresos del personal alcanzado para asegurar una retribución acorde con las funciones, las responsabilidades y la dedicación exigidas.
El segundo decreto alcanza al personal con estado militar de gendarme en actividad de la Gendarmería Nacional y a quienes se encuentran comprendidos dentro de la categoría de alumnos de esa fuerza. También recibirán los $50.000 los integrantes con estado policial en actividad de la Prefectura Naval y el personal activo de la Policía Federal.
La disposición incorpora, además, al personal con estado policial en actividad y a los alumnos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. El mismo beneficio fue establecido para el personal con estado penitenciario en actividad y para los alumnos del Servicio Penitenciario Federal.
A su vez, el pago extraordinario será percibido por el personal en actividad de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal, organismo que depende del Ministerio de Seguridad Nacional.
En este caso, el Gobierno sostuvo que la decisión apunta a reconocer y mantener una adecuada jerarquización de los integrantes de las fuerzas policiales y de seguridad federales, teniendo en cuenta la capacidad, la responsabilidad y la dedicación requeridas para desarrollar las tareas que tienen asignadas.
Los dos decretos facultan a la Comisión Técnica Asesora de Política Salarial del Sector Público a dictar las normas aclaratorias y complementarias que sean necesarias para aplicar la medida.
bono,Boletín Oficial,Fuerzas Armadas,Policía Federal Argentina,Conforme a
POLITICA
Hogueras en nombre de la libertad

Javier Milei inauguró el viernes una nueva fase de su cruzada por la libertad. Si la motosierra fue el instrumento simbólico para encarar el ajuste del Estado, ahora propone la hoguera como destino de periodistas que lo incomodan, empresarios y opositores políticos a los que acusa de golpistas.
La furia del inquisidor se apoderó de él después de que el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi lo sobreseyó en la causa $LIBRA. A los gritos, ante un auditorio colmado, entonó un himno de intolerancia que sobrepasa la rutina de sus excesos verbales, a menudo frivolizados como el folclore de un líder extravagante. ¿Cuántas veces un presidente elegido por el voto popular llegó al extremo de invocar, aunque fuera en sentido figurado, la muerte violenta de ciudadanos con los que disiente?
Eligió el tono revanchista a la templanza de quien se sabe exculpado por la ley. Leyó un argumentario victimista, en el que exigió una compensación por “un año, 8 meses y 9 días de calumnias e injurias”. Describió un “intento de golpe de Estado por la vía institucional”, sin detenerse a explicar semejante oxímoron, acusó sin pruebas a y nombró a cinco periodistas que siguieron el caso $LIBRA: Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni, Paulino Rodrigues, Natalia Volosin y Luis Novaresio. Los trató de “corruptos” y “ensobrados”.
Preparó el clímax para pronunciar desde la altura de su poder como jefe del Estado la sentencia final de su alegato en el acto de la Fundación Faro: “¡Vamos a sacar a la Argentina de este pozo y esto implica ir contra todo el statu quo y lo voy a hacer! Pero que sepan muy bien que los hijos de puta en la Argentina no van a tener piedad. Porque, como decía Adam Smith, tener piedad con los hijos de puta es ser injusto con los buenos; y acá a los buenos les tiene que ir bien; los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta”.
Parafraseó a Smith (“tener piedad con los malvados es ser injusto con los buenos”, decía el original), pero invirtió su espíritu. El liberalismo clásico y la Ilustración buscaban sustituir la venganza privada y el poder absoluto por la ley, el juicio justo y el control del poder estatal.
La libertad ha sido siempre la antítesis de una hoguera. El pensamiento liberal nació precisamente para extinguir las piras medievales y proteger al individuo frente al capricho del poder absoluto.
Recurrir al símbolo por excelencia del oscurantismo acaso sea un intento de asustar sin asumir la profundidad de sus dichos: la exageración funciona en Milei como una coartada para quitarle hierro a las palabras. “Viste cómo es Javier”, suelen decir fuera de micrófono funcionarios y amigos del Presidente para exculpar una conducta que los incomoda en ciertos espacios de convivencia social.
Los más contemplativos piden ahora entender la “hoguera” como una metáfora. Lógico. Eso sí, viene del mismo Presidente que dio una guerra por la literalidad cuando refutó a los que dicen que la gente no llega a fin de mes. “¿Si se quedan sin plata verdaderamente el 20, ¿cómo viven 10 días sin comer ni beber?”, repitió una y otra vez esta semana.
Preguntas sin respuesta
Aliviado por el fallo, Milei planteó un contragolpe redentor. “La Justicia volvió a poner las cosas en su lugar y quedó al descubierto la tremenda operación política y mediática, cuyo único objetivo fue dañar la investidura presidencial con fines golpistas”, dijo.
Su demanda expresa una confusión de roles. El periodismo no juzga ni declara culpables ni inocentes. Un eje central de su misión en una sociedad democrática consiste en controlar al poder, buscar información relevante para la ciudadanía, corroborarla y publicarla con el contexto adecuado. Su objeto no es descubrir delitos, tarea para la que están jueces y fiscales. Hay conductas de los que gobiernan, como la mentira, el descuido en sus funciones o la falta de ética que pueden no ser punibles y representan a la vez objeto de interés para la cobertura mediática.
“¿Quién se hace cargo de la basura que difundieron?”, clamó Milei ante sus militantes y financistas en un salón del Yacht Club. Presentó el fallo de Martínez de Giorgi como una refutación de todo lo publicado por los medios desde que él invitó con un tuit desde su cuenta oficial a invertir en una criptomoneda que colapsó en cuestión de horas.
La decisión del juez no desmiente ninguna de las principales revelaciones de la investigación periodística. No explica, por ejemplo, por qué Milei publicó el contrato de 44 caracteres que necesitaba cualquier persona que quisiera invertir en $LIBRA antes que ese dato estuviera disponible en ningún otro lugar de internet. ¿Quién se lo pasó?
No niega que el Presidente y Mauricio Novelli, uno de los creadores del token, hablaron siete veces en los minutos previos y apenas posteriores al lanzamiento del negocio, el 14 de febrero de 2025. Solo se atiene a descartar como prueba la información extraída del celular de Novelli con el argumento de que no se respetó la cadena de custodia, a raíz de que un informe preliminar de su contenido se filtró a la prensa.
Descartó el juez investigar los contratos hallados en el teléfono de Novelli y a los que aludió también el criptoempresario Hayden Davis sobre un supuesto pago de 5 millones de dólares por el impulso que Milei le daría a $LIBRA. Sostuvo que “de los informes remitidos por Presidencia no surge la existencia de actos administrativos relacionados con la iniciativa”. Es decir, le pregunta a los investigados si tienen alguna prueba que los incrimine. También dio por válido el dictamen de la Oficina Anticorrupción, dependiente del Ministerio de Justicia, que califica como privada la cuenta oficial desde la que Milei llamó a invertir en la cripto fallida.
La investigación periodística describió el vínculo de Milei con Novelli, un aventurero que creó una academia de inversores y se ilusionó con negocios millonarios cuando el líder libertario llegó al Gobierno. La historia de esa relación es muy descriptiva de la personalidad y el comportamiento del actual Presidente. Allí radica el interés público de contarla, aunque no se derive de eso ningún delito.
La ruta del dinero
El juez y el fiscal Eduardo Taiano coincidieron en sobreseer a todos los investigados sin siquiera citar a ninguno de ellos a declarar. Dieron por válidas las pruebas que le pidieron al Gobierno y descartaron investigar la ruta de las criptomonedas que movió Davis después de conseguir audiencia con Milei en la Casa Rosada. Mucho menos intentaron determinar qué pasó y quién tiene los más de 100 millones de dólares que capturaron los ganadores de la operación $LIBRA. A costa de muchos perdedores, a quienes se les negó el derecho a ser querellantes.
Por supuesto el fallo no entra –ni debía hacerlo- en el análisis de la reacción de Milei y su gobierno cuando quedó en evidencia el colapso de $LIBRA. “No estaba interiorizado en los pormenores del proyecto”, dijo el Presidente en la noche tórrida del día de los enamorados. Días después insistió en que lo difundió como lo hace con “cientos de cosas”, aunque no había antecedentes que lo avalaran. ¿No tenía sentido periodístico cubrir las explicaciones de un jefe de Estado y corroborar la verosimilitud de su relato?
Bajo el esquema narrativo que planteó el viernes Milei, toda investigación, toda pregunta incómoda, toda opinión disonante con sus ideas se convierte automáticamente en un intento de desestabilización. Si la crítica es golpismo y el periodismo es corrupción, la única conducta tolerable es la sumisión o el aplauso ciego.
El viernes escucharon las advertencias de Milei empresarios como José Luis Manzano, Claudio Belocopitt, Marcelo Mindlin, Eduardo Eurnekian y Francisco De Narváez. Entre ellos se mezclaban políticos que hicieron carrera como abanderados de los valores republicanos, el diálogo y la libertad de expresión. Macristas, radicales, liberales de distintos linajes. Incluso Patricia Bullrich, en campaña por cultivar un perfil propio en el ambiente libertario, avaló tácitamente los ataques de Milei. Este mismo sábado publicó una foto abrazada a él debajo del escenario: “Una noche de ideas y de libertad en Fundación Faro con el Presidente”.
Sobraron aplausos y sonrisas y ninguna voz incurrió en la herejía del matiz. Todos bien comprometidos en la lucha contra “la casta” y el “status quo” que anunció Milei. ¿Quién encenderá la primera hoguera?
una nueva fase,el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi lo sobreseyó en la causa $LIBRA,caso $LIBRA,ninguna de las principales revelaciones de la investigación periodística,@JMilei,pic.twitter.com/MrzsGDkc8X,October 24, 2026,Martín Rodríguez Yebra,Javier Milei,Conforme a
POLITICA
Patricia Bullrich compartió una foto con Javier Milei y dio una señal de acercamiento en medio de las tensiones

Después de publicar un sugestivo video que alimentó las especulaciones sobre su futuro político, Patricia Bullrich compartió este sábado una foto abrazada al presidente Javier Milei durante la cena anual de la Fundación Faro. La imagen, que el mandatario replicó en su cuenta de X, llegó en medio de los interrogantes sobre las aspiraciones electorales de la senadora y las tensiones que sus últimos movimientos generaron dentro de La Libertad Avanza.
“Una noche de ideas y de libertad en Fundación Faro con el Presidente Javier Milei”, escribió Bullrich junto a tres fotografías del encuentro del viernes en el Yacht Club Argentino, en Puerto Madero. En la primera imagen abraza al mandatario, mientras que en las otras dos se la ve conversando con el ministro de Economía, Luis Caputo, y con un sonriente Santiago Caputo, asesor presidencial.
La publicación marcó un contraste con el mensaje que la jefa del bloque oficialista en el Senado había difundido apenas unas horas antes. Mientras que el video puso el foco exclusivamente en su figura y abrió distintas interpretaciones sobre sus ambiciones para 2027, las nuevas imágenes buscaron mostrar su cercanía con los principales integrantes del Gobierno.
El gesto también tuvo una respuesta del propio Milei, que reposteó las fotografías y contribuyó a amplificar el mensaje de unidad. Sin embargo, la secuencia no despeja los interrogantes sobre el lugar que Bullrich pretende ocupar en el próximo armado electoral, en un escenario en el que busca fortalecer su peso político sin romper con el oficialismo.
El video que abrió las especulaciones sobre 2027
Este viernes, Bullrich publicó una producción de 28 segundos con imágenes del Congreso, el recinto del Senado y su despacho, musicalizada con una versión instrumental de “Es un secreto”, del dúo puertorriqueño Plan B. El mensaje que acompañó las imágenes fue igualmente sugestivo: “Patricia sabe de la fuerza de los argentinos. Patricia conoce Argentina”.
La elección de la música alimentó las interpretaciones sobre una eventual alternativa electoral dentro del espacio libertario, especialmente después de que la exministra de Seguridad aseguró que está preparada para ser presidenta, aunque aclaró que debe esperar su momento.
En ese contexto, las fotografías con Milei permiten una doble lectura política. Bullrich mantiene abierta la discusión sobre su futuro y busca consolidar una identidad propia, pero al mismo tiempo exhibe su pertenencia al proyecto libertario y busca evitar que sus movimientos aumenten las fricciones por ser un desafío al Presidente.
La disputa por los lugares de poder de cara a 2027 sigue abierta. Entre las posibilidades que circulan dentro del oficialismo aparece una eventual fórmula compartida entre Milei y Bullrich, aunque todavía no hay definiciones. La senadora, mientras tanto, combina señales de autonomía con gestos de alineamiento, una estrategia que le permite conservar protagonismo sin precipitar una confrontación con la Casa Rosada.
Patricia Bullrich, Javier Milei
POLITICA
El momento bisagra para Milei

Los procesos políticos y económicos se desenvuelven a partir de hechos y datos constatables, pero también por percepciones y expectativas etéreas. Se construyen a partir de indicadores fácticos, pero cobran dimensión en la subjetividad de las sociedades. Se edifican en esas sensaciones de que un país está bien o mal, o de que un programa de gobierno puede considerarse exitoso o no. La Argentina se encuentra en tensión entre esas dos pulsiones, en un momento bisagra que define si está en un punto de inflexión o en un punto de no retorno. El instante de quiebre.
La reunión de la mesa política de este martes condensó en parte estas miradas. Fue la primera vez en varias semanas que estaban todos sus integrantes, tras suspensiones y ausencias. Tenía un significado especial. El actor que movió la partida volvió a ser Luis Caputo. El ministro hizo un relato sombrío del diagnóstico mundial que escuchó en Tailandia, donde participó de la cumbre del FMI y el Banco Mundial.
Guerras sin fin que impactan en el precio de los combustibles, explosión social en Europa, perspectivas de menor crecimiento y mayor inflación a nivel global. Un cuadro amenazante que le sirvió para plantear que si bien la Argentina está mejor preparada que en otras oportunidades, va a sufrir los efectos de la inestabilidad internacional. Y a partir de ese razonamiento, esgrimió por enésima vez -pero según testigos con más énfasis- que era imperativo un acuerdo urgente con los gobernadores.
En la intimidad, el ministro de Economía abandonó el tono eufórico para pasar a un modo más realista. Contagió al propio Presidente, quien terminó por admitir que “los indicadores de Argentina no estarían evolucionando tan positivamente como esperábamos en un primer momento”. Una versión inédita de Javier Milei, pero más en línea con los datos de la semana: un Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que avanzó en agosto solo 0,1% y dejó al país al borde de la recesión; un consumo masivo que retrocedió 1,2% en septiembre, según la consultora Scentia; y un riesgo país que perforó el techo de 700 puntos.
En la cúpula del Gobierno hay figuras importantes que empiezan a dudar de las posibilidades de reactivación económica, sin que medie algún tipo de estímulo adicional. Públicamente lo desarrolló Patricia Bullrich, pero hay otros que lo hacen en reserva. Es el “grupo Ozempic”. En esas conversaciones proliferan ideas alternativas que respeten las líneas rojas de Milei, que van desde una política más activa en la promoción de créditos, a un régimen de beneficios para pymes (aunque ya rige el RIMI, el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones, aún sin efecto) o una moderación de la baja de subsidios a las tarifas.
Es un debate meramente intelectual porque todo depende de que Caputo adopte el tema y, sobre todo, de que atraviese el filtro de Milei, quien siempre está apuntalado por Federico Sturzenneger. En este sector se imaginan una reactivación natural de la economía (en oposición al “grupo Ozempic”), de la cual ya creen ver indicadores, como cierta recuperación del salario frente a la inflación, un retroceso de la mora y un atisbo de reversión en la caída de la recaudación.
El dato central es que el plan económico, que hasta ahora era una tabla escrita en piedra, está en el centro de una discusión interna inocultable. Pero el Gobierno está en una encerrona, porque el programa no permite flexibilidades sin adulterar su naturaleza. Este es el programa que Milei quiere representar. Esa rigidez fue una virtud para lograr los objetivos macroeconómicos iniciales, pero hay quienes piensan que se convirtió en un problema para amplios sectores de la economía real. Es indudable que el impacto del modelo libertario este año fue muy superior al de los dos anteriores. La discusión que dio Milei por la gente que no llega a fin de mes fue una representación grotesca de esta tensión.
En la mirada de Caputo, la única manera de dar certezas es a través de un acuerdo con los gobernadores, y ese mensaje solo se logrará a partir de la suspensión de las PASO. El tema de las primarias dejó de ser solo una cuestión electoral, es una prueba de gobernabilidad. Representa la capacidad de la gestión libertaria de lograr mayorías para un proyecto emblemático.
Por eso esta semana la cuestión se discutió con más dureza. Karina Milei, acompañada por los Menem, repite que coincide en pactar con los gobernadores, pero anticipa que hay que postergar los acuerdos electorales para el año próximo. Es decir, que voten ahora las PASO, y después ver caso por caso la estrategia en cada provincia. Diego Santilli asegura que tiene los votos en el Senado, pero no terminan de plasmarse. Quizás le pesa la tímida generosidad política de Karina y las restricciones económicas que le impone Caputo. Bullrich ya avisó que ella no puede hacer nada hasta que no haya un arreglo con los jefes provinciales.
En la Casa Rosada observan a la senadora con desconfianza ante sus movimientos cada vez más desafiantes, pero entienden que hay un pacto implícito con Milei para que haga su juego. Ella todo el tiempo les envía mensajes a sus votantes, a los que intuye identificados con el rumbo general, pero no con la rigidez actual.
Por ahora, hay una dinámica de complementariedad: ella colecta lo que se le escapa a Milei. Pero en su cabeza no está descartada la idea de la suplantación: un Milei declinante que no pueda ir por su reelección, que le libere el camino a ella. “Lo que no nos puede pasar es que vayamos para atrás, como nos ocurrió con Macri. Si no hay reelección, algo hay que hacer”, argumentan cerca de Bullrich. “Mileismo sin Milei”, la fórmula que el propio Presidente descartó esta semana. Las provocaciones de Bullrich meten mucho ruido dentro del Gobierno; pero Milei bajó la orden de no confrontar. La quiere mantener adentro.
Con una ayudita de los amigos
Las dudas sobre el momento económico fueron también parte de las conversaciones que mantuvieron el subsecretario de Estado norteamericano, Christopher Landau, y el responsable del Hemisferio Occidental, Juan Carlos Segura, durante su visita a Buenos Aires esta semana. En una de esas charlas se profundizó en el tema de las dificultades de la transición que atraviesa la Argentina. Ahí se volvió a hablar de la disposición del gobierno de Donald Trump a aconsejarle un waiver al FMI para las metas fiscales del año próximo, como un modo de ayudar electoralmente a Milei. En el propio Departamento de Estado admiten que analizan con el Tesoro diversas opciones de ayuda directa en el caso de que haga falta, como el año pasado.
Incluso en los pasillos por fuera de las reuniones que mantuvieron ambos funcionarios corrió una versión, tan relevante como difícil de constatar: que la Secretaría del Tesoro y el FMI estarían trabajando en un paquete para garantizar el financiamiento de todo el 2027, a fin de que el Gobierno pueda conservar sus reservas para enfrentar probables turbulencias cambiarias. Demasiado bueno para ser verdad, debe pensar Caputo.
Pero la visita de Landau y Segura tuvo un telón de fondo que atravesó varias de las conversaciones, que fue la discrepancia por el proyecto de Ley de Soberanía. El gobierno norteamericano pidió que la iniciativa, que incluye un capítulo de sanciones para las empresas que intervengan en la explotación petrolera en las aguas de Malvinas, fuera frenada temporalmente, hasta que los abogados de la Casa Blanca lo evaluaran. Peter Lamelas fue uno de los que transmitió el mensaje.
El planteo sorprendió porque las compañías que habían manifestado su preocupación habían abierto un diálogo con el Gobierno y con el Congreso para introducir ajustes que permitieran avanzar la próxima semana en comisión. Las ideas centrales giraban en torno de adoptar una redacción menos laxa a la hora de establecer la cadena de posibles responsables, y de incorporar una cláusula de salida, para que las firmas que están involucradas en las tareas en Sea Lion pudieran optar por operar en Vaca Muerta, antes de ser sancionadas.
El proyecto encuentra al oficialismo muy disperso. Al ser una iniciativa gestada por Santiago Caputo y codificada por la secretaria legal y técnica, María Ibarzabal, no cuenta con el entusiasmo de Martín Menem, el cosechador de votos en la Cámara de Diputados. Este ruido lo percibieron varios de los actores involucrados. Tampoco el canciller Pablo Quirno está muy feliz de recibir la queja de EE.UU. por una propuesta en la que él no intervino. De hecho no hubo nadie de Cancillería el día que se presentó el proyecto en el Congreso; solo Ibarzabal fue en representación del Gobierno. Pero hay un dato a tener en cuenta: el tema también tiene partido al peronismo, donde hay un sector a favor del rechazo directo, y otro que prefiere no dejarle la bandera a LLA y propone desafiarlo con un endurecimiento de medidas aun mayor.
Mientras se dan estos debates, el primer ministro británico, Andy Burnham, está hiperactivo con el tema. Volvió a hablar el viernes del asunto con Trump, quien enfrió sus gestos hacia la Argentina. Además el premier ayer operó sobre el eje Chile, en una charla con el presidente José Antonio Kast, donde habló de “fortalecer las capacidades militares”.
La malvinización de la política exterior también se percibió esta semana en lo que originalmente había sido concebido como el Argentina Week en Londres y que terminó achicharrado en un Argentina Day. Lo impulsaba Luis Caputo como un modo de atraer inversiones en sus esfuerzos reactivadores, pero la Cancillería le puso un hielo porque se interponía con la nueva doctrina que emergió tras la cadena nacional de Milei. Conclusión: solo viajó el secretario de Energía, Luis Lucero, que depende del ministro de Economía.
Todo el tiempo aparecen en el Gobierno líneas de intereses entrecruzadas y superpuestas, por el plan económico, por el acuerdo con los gobernadores, por la Ley de Soberanía, por la relación con EE.UU. y Gran Bretaña. Este desorden le quita eficacia al paso de la gestión.
Pero el chisporroteo en torno de Malvinas fue apenas un susurro al lado del estruendo que causó Milei con España. Fue tan tormentoso su paso por Madrid que, según trascendió en pasillos diplomáticos, Pedro Sánchez evalúa convocar a consultas a su embajador en la Argentina, Joaquín María de Arístegui, como había hecho en 2024 con su antecesora, María Jesús Alonso. Hasta ahora lo habría frenado una gestión del canciller José Manuel Albares.
Más allá del estupor que provocó el torbellino Milei en la campaña española, y el aprovechamiento que hizo Sánchez de su iracundia, quedó un sedimento de inquietud por el comportamiento presidencial. Quienes en su entorno hace un tiempo trataban de explicar racionalmente sus actitudes, ahora no quieren traducirlo más. Por momentos dejaron de entenderlo. Se transformó en un jugador impredecible incluso para ellos. Cada vez menos acceden al Milei dispuesto al diálogo franco que solía habilitar. Hoy es un hombre con cicatriz. Sus últimas agresiones contra el periodismo lo certifican.
Mensajes desde París
Las dudas que el desempeño económico derramó sobre las chances electorales de Milei excitaron a un peronismo que empezó a desperezarse. La novedad de los últimos días fue la reactivación pública de Sergio Massa, quien hasta ahora venía operando en la trastienda. Hizo trascender su encuentro con Cristina Kirchner y se reunió con rectores universitarios y sindicalistas. Dejó frases sugestivas, como si nadie supiera que quiere volver a ser candidato. Pareció asumirlo cuando admitió varias veces que arrastra “un problema con la sociedad”. Solo alcanza con ver su imagen en las encuestas para darle la razón.
El motivo esencial por la que Massa resolvió salir a escena es que percibía demasiado cómodo a Axel Kicillof como candidato único. Esa interpretación es la que buscó desinstalar. Contó para ello con el guiño de Cristina, pero sin que haya habido un pacto. Ambos comparten un objetivo táctico, aun cuando la expresidenta siga en la búsqueda del postulante ideal.
Massa abandonó su posición tradicional de “prenda de unidad” para pararse en un lugar más nítido. La consecuencia natural fue que Juan Grabois se corrió del cuadrante cristinista y se asoció con Kicillof. “Empezamos a entender que el candidato que mejor posicionado está para ganarle a Milei, es Axel”, explican al lado del diputado. No muy lejos de Massa también se activó el senador Gerardo Zamora, a quien algunos gobernadores lo estimulan para que compita. Y a pocas bancas de ahí también corre el sanjuanino Sergio Uñac.
Nada de todo esto se habló en la nueva cumbre que se hizo el jueves en la Casa de La Pampa. “Ahí entramos todos con máscaras”, ironiza uno de los presentes. El punto central de la reunión fue consolidar el rechazo a la suspensión de las PASO, para blindarlo ante posibles fugas. Desconfían de algunos gobernadores y senadores amigables con el oficialismo, y admiten que no depende de ellos la sanción de la ley. La llave la tiene el Pro: si sus legisladores aceptan el cambio, atrás esperan los radicales y los peronistas aliados.
Mientras el Gobierno debate las efectividades de su plan económico, y en tanto el peronismo se enfrasca en la discusión por su liderazgo sin un debate doctrinario de fondo, conviene prestar atención a las señales que llegan desde Europa. En las protestas que invadieron varias ciudades, pero especialmente París, emergieron disparadores locales, aunque con implicancias globales. ¿Cuan sostenible es el Estado de Bienestar con un déficit fiscal del 5,4% del PBI como el francés? ¿Cuan competitiva es la economía europea frente a la avanzada china? ¿Cuan desarrollada es su tecnología en comparación con Silicon Valley y Shenzhen? ¿Hasta qué punto es un problema socioeconómico o es una derivación de la inmigración? ¿Es una confrontación entre los valores occidentales y los islámicos?
Pero para la Argentina hay dos mensajes especiales. En primer lugar, que todas las movilizaciones en Europa arrancaron con el protagonismo de los sub-25, por temas educativos, laborales o inmobiliarios. Emerge ahí una crisis generacional muy fuerte, una crisis de futuro, de expectativas. Y en segundo término, son convocatorias sin liderazgo ni representación articulada, un magma caótico que tiene un punto de encuentro en las redes sociales. En la revuelta de los chalecos amarillos de 2018 los líderes de la protesta pedían ser atendidos por Emmanuel Macron para plantearles sus demandas; a los de ahora ni les interesa esa interlocución. No hay una expectativa institucional; solo sirve romper comercios para expresar esa sensación profunda de enojo y desencanto.
Jorge Ossona, historiador y especialista en el conurbano bonaerense, habla de que “Europa se conurbanizó” y que “vive con un mayo francés lumpenizado”. En esa descripción encuentra analogías con las lógicas territoriales de Buenos Aires, donde “cada vez más hay una naturalización de las dinámicas de sobrevivencia y de marginalidad, por la descomposición de la vieja sociedad industrial”.
Cuando se están por cumplir los 25 años de la crisis de 2001 en la Argentina, son indicadores a tener en cuenta para entender cuánto han cambiado las bases sociales en lo que va del siglo.
Jorge Liotti,Análisis,Análisis,Conforme a
POLITICA2 días agoJavier Milei y sus medidas, en vivo: el mandatario dijo que piensa un proyecto a “100 años” para la Argentina
SOCIEDAD1 día agoEscándalo con Sancor Salud: Cuotas millonarias por un servicio nefasto que abandona a los pacientes en urgencias
ECONOMIA3 días agoCuánto debería crecer la economía argentina en septiembre para no caer en recesión técnica
















