POLITICA
El laberinto de los sub-30, entre Milei y el desencanto democrático

Los jóvenes fueron indudablemente los protagonistas principales del triunfo de Javier Milei en 2023, no sólo porque lo votaron en forma mayoritaria, sino porque además se transformaron en propagadores de su mensaje a través de las redes sociales. Le permitieron perforar la muralla de apatía y desilusión que amplios sectores de la sociedad habían levantado para no escuchar más a una dirigencia política que había llevado el país a una crisis estructural. El único que logró atravesar esa cortina de indiferencia fue el líder libertario, y a partir de ahí sustentó su victoria disruptiva.
Los jóvenes siguen siendo el sector más influyente a la hora de establecer dinámicas sociales y definir la agenda pública. Han recobrado una relevancia fundamental para el funcionamiento democrático, ya no en los actos políticos como en la primavera alfonsinista, ni en los patios militantes del kirchnerismo, sino en el ecosistema digital. Su protagonismo deriva esencialmente de su mimetización con el mundo de las plataformas, las redes y la inteligencia artificial, que hoy marcan el ritmo de la conversación social.
Sin embargo, después de más de dos años de gestión de Milei, la fotografía no es exactamente la misma que en 2023; mantiene algunos rasgos similares, pero se visualizan también mutaciones, producto de dos procesos convergentes. Por un lado, el natural desgaste de las ilusiones iniciales del proyecto libertario; y por el otro, la carencia absoluta de propuestas alternativas.
En el Gobierno manejan una encuesta que revela claramente el retroceso que experimentaron en el segmento joven. El pico de adhesión se produjo en febrero de 2025, cuando un 70% de quienes tenían entre 18 y 25 años se manifestaban a favor de los libertarios. El 14 de ese mes se produjo el lanzamiento de la criptomoneda $LIBRA, que derivó en la primera causa judicial que salpicó al Presidente y a su hermana Karina, y desde ahí la tendencia se revirtió y el oficialismo empezó a caer.
Según ese relevamiento de la Casa Rosada, hoy la opinión favorable de los jóvenes llega al 46%, mientras que un 49% está en contra. Siguen siendo números muy sólidos para Milei, que todavía lo muestran como un líder convocante para la mitad de esa franja etaria, pero ya no ejerce la hegemonía del principio. “Hoy es más difícil para nosotros mantener un acompañamiento digital y pedirles a nuestros jóvenes que apoyen a Adorni o que banquen recortes en los fondos para discapacidad. Demostramos que no somos el proceso renovador tal como ellos imaginaban”, admite uno de los estrategas del oficialismo.
Pese a ello, los jóvenes son los que más aprueban la gestión del Gobierno. Según un trabajo de TresPuntoZero y La Sastrería, el 42,2% de los que tienen entre 16 y 29 años lo evalúan en forma positiva, pero cuando se sube en la escala etaria, desciende la aprobación, al 35,9% entre los que tienen más de 50 años, y al 19,6%, para los que se encuentran entre los 30 y los 49 años. “El Gobierno perdió al menos 10 puntos de adhesión entre los jóvenes, pero el Presidente sigue anclado en la preferencia juvenil”, discierne Shila Vilker, una de las responsables de la encuesta.
Además, dentro de los que apoyan a Milei, los sub-30 son los que mantienen más altas sus expectativas de mejora en los próximos meses. La consultora Moiguer los ubica como los más optimistas sobre un futuro favorable, con un 52%, frente a un promedio del total de la población del 46%. Son los jóvenes que se sienten protagonistas de los acelerados cambios sociales, que creen que pueden aprovechar las oportunidades de esas transformaciones, y que están dispuestos a gastar lo que tengan para ir a un recital o hacer un viaje.
Dentro de ese universo, el aval al Presidente se mantiene siempre mucho más firme entre los varones que entre las mujeres (un trabajo muy interesante de la fundación alemana Heinrich Böll indagó en la identidad libertaria de votantes masculinos de LLA, y encontró sutiles diferencias entre los jóvenes de 16 a 20 años, más movilizados por posicionamientos culturales y antifeministas; y los de 20 a 25 años, atraídos principalmente por factores económicos, como la estabilidad y el rechazo al gasto ineficiente).
En uno de sus momentos más delicados en cuanto a imagen pública, la figura de Milei sigue siendo el factor más intenso de identidad para los sub-30, porque representa muchos de los valores con los que se asocia ese segmento: libertad, antisistema, universo digital, emprendedurismo, individualismo. Estos conceptos han desplazado a otros que parecían muy arraigados, como igualdad, comunidad, solidaridad, derechos, república. Estas ideas hoy están sin representación frente al electorado juvenil.
Si bien el macrismo tuvo su momento de sintonía con universitarios y profesionales de las franjas medias y altas, el peronismo es el que más sufre este déficit, porque históricamente resultó la fuerza más atractiva para amplios bolsones juveniles, sobre todo de sectores populares. El fracaso del último gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, el envejecimiento de La Cámpora y las disputas internas, lo dejaron sin narrativa frente a los sub-30, que tampoco vivieron la época dorada del kirchnerismo. El peronismo actual luce viejo y sin poder sintonizar con la idea de modernidad. La tentación de apelar a utopías retrospectivas no provoca ninguna seducción en un grupo etario que está preocupado por su presente absoluto.
“El sector mayoritario está con Milei, y el que se enoja con Milei, se repliega en sentimientos nacionalistas: Malvinas, el Mundial, la reargentinización de ciertas costumbres y hábitos. Pero eso no lo estamos capitalizando nosotros, no logramos representarlos. Perdimos hace mucho el vínculo con los jóvenes”. El diagnóstico pertenece a un referente de la estructura de Axel Kicillof.
Por esa razón, quienes no se sienten identificados con el Gobierno, o se desencantaron con Milei, habitan en un inmenso valle, en donde el único rasgo común es la desilusión democrática. La profunda percepción de que el sistema no tiene alternativas para aportarles y que la única solución a sus problemas surgirá de su propio esfuerzo. Sólo ellos podrán encontrar una salida al laberinto en el que se encuentran.
Y en este sentido, la elección del año pasado dejó un dato verdaderamente revelador: los votantes de entre 18 y 30 años tuvieron un nivel de ausentismo que casi duplicó al de los electores adultos, al promediar el 34,4% de inasistencia, de acuerdo con datos oficiales elaborados por la Cámara Nacional Electoral. Es decir, uno de cada tres se quedó en su casa.
No sólo fue el grupo etario con menor concurrencia a las urnas el año pasado, sino que además representó el sector en el que más creció el ausentismo respecto de la elección de 2023, cuando la inasistencia joven promedió el 29,8%. Esto constituye un crecimiento de casi 5 puntos entre una elección y otra. Si bien hay diferencias entre una elección legislativa y otra presidencial, lo cierto es que en los otros segmentos el incremento fue mucho menor, y en la franja de los 50 y de los 60 años no hubo brecha entre los dos comicios.
Aparecen en estos indicadores indicios incipientes de una desafección institucional en una comunidad muy gravitante. Son generaciones para las cuales la democracia simboliza un estado natural, no el resultado de una resistencia contra la dictadura. Por eso son tributarios de una visión mucho más instrumental y menos romántica de lo que representa la democracia. Desde ese prisma, si la democracia no resuelve los problemas concretos, pierde su sentido último.
Amnistía Internacional realizó junto con la consultora Dynamis, de Ana Iparraguirre, un estudio entre jóvenes por los 50 años del golpe de Estado de 1976. Un 92% dijo que vivir en democracia es “muy o algo importante”. Es decir, el sistema no está en cuestionamiento. Sin embargo, cuando a los encuestados de entre 16 y 30 años le preguntaron “qué tan satisfecho estás con el funcionamiento de la democracia en la Argentina”, sólo el 51% se expresó “satisfecho”, contra un 46% que se definió como “insatisfecho”. Lo que está en cuestionamiento son las prestaciones del sistema.
En ese mismo trabajo hay un dato que puede ser una señal de alerta: un 39% expresó que “le parece mejor” un sistema que garantice crecimiento económico, “aunque no se puedan elegir las autoridades ni expresarse libremente”, y un 30% dijo estar dispuesto a esa resignación, pero a cambio de que se garantice seguridad para todos los ciudadanos. Para quienes respondieron de ese modo, la democracia carece de valor si no responde a sus preocupaciones más inmediatas.
En este sentido, la dificultad para acceder a una vivienda es absolutamente determinante en el ánimo juvenil, porque representa la mayor aspiración para proyectar un futuro. La suba de los alquileres y la falta de acceso al crédito se transforman así en obturadores de expectativas. Es otro factor de irritación que estimularon las creatividades hipotecarias de Manuel Adorni y la flexibilidad crediticia del Banco Nación con un grupo de funcionarios.
El sociólogo Pablo Semán, uno de los que más estudió los cambios sociales que precedieron a Milei, identifica varios factores que están haciendo crisis en los sectores juveniles más desencantados. Por un lado, la percepción de amenaza laboral por los cambios bruscos en el mundo del trabajo. Esto repercute en el angostamiento del horizonte de futuro, cada vez más acotado. Entre ambas dinámicas, se produjo la ruptura del recorrido natural de realización personal, que empezaba con la educación y seguía con el trabajo y la expectativa de ascenso social.
“El escepticismo de los jóvenes nace de las experiencias frustradas, y se actualiza por el estancamiento económico y la corrupción. Algunas alternativas de futuro que eran importantes, como por ejemplo ser técnico o programador, ahora son irrelevantes con la IA. Y las plataformas digitales no son un refugio estable para ellos, aunque valoren la flexibilidad que les ofrecen. Es un proceso que se viene produciendo en occidente y en la Argentina desde hace tiempo, pero en esta generación estalló”, grafica Semán.
Cuando se posa la lupa sobre el sector de adhesiones juveniles que se le desgranó a Milei, emerge con claridad que corresponde a los sectores sociales más bajos. Son jóvenes desencantados con la tradición peronista de sus familias, que ahora también se decepcionaron con las promesas libertarias.
Tiene sentido, porque son los más castigados por el estancamiento económico. En base a la radiografía oficial del Indec (más allá del debate estadístico), la consultora Moiguer lo puso en números: el 32% de los jóvenes son pobres frente a un promedio de todas las edades del 28%; el 16% está desempleado, ante un 7,5% de la población general; y el 30% de los que tienen entre 18 y 24 años no estudian ni trabajan. Representan el sector económicamente activo más vulnerable.
Pero en los estratos inferiores el cuadro es mucho más preocupante. Así lo retrata un trabajo reciente de Daniel Hernández y Gonzalo Elizondo, del CIAS, titulado “Vivir en el presente”, sobre la situación de jóvenes excluidos de barrios populares. Allí se destacan no sólo las dificultades materiales, sino la imposibilidad de un cambio de expectativas, en un contexto de “familias desbordadas o ausentes”, “escuelas que no logran contener trayectorias complejas” (casi la mitad abandonaron las clases), y “barrios donde la esquina, la ‘junta’ y el narcomenudeo ocupan los espacios de socialización”. Es un entorno disociado de cualquier representación institucional formal, que actúa con dinámicas de sobrevivencia.
“Casi el 40% de los chicos de barrios populares no tiene expectativas de progresar -dicen cosas como ‘yo ya no tengo futuro’-, y otro 20% las reduce al mínimo. Han perdido la confianza en poder construir un futuro mejor a través de la educación y el trabajo. Muchos se vuelcan a vivir en el presente, a tratar de alejarse de consumos problemáticos o a generar ingresos a través de actividades ilícitas”, sintetiza Rodrigo Zarazaga, rector del CIAS y autor el año pasado del trabajo que describió “la narrativa rota del ascenso social”.
Pero dentro de este cuadro estructural emergió en los últimos años una problemática adicional, que vincula a los jóvenes con complicaciones crecientes de salud mental. La Facultad de Psicología de la UBA acaba de elaborar un estudio muy profundo en el cual detectó que la tendencia a sufrir trastornos es bastante más alto en los encuestados de menor edad, y los indicadores se agravan cuando son de sectores de menores ingresos. Esto incluye cuadros de ansiedad, depresión e incluso riesgo de suicidio. Se acumulan allí problemas familiares, emocionales, laborales, económicos y, cada vez más, de adicciones a sustancias.
Es un tema cada vez más crítico y que es seguido no sólo desde un abordaje sanitario, sino también social y hasta político. Por ejemplo, recientemente se lanzó en la ciudad de Buenos Aires una agrupación llamada Popurrí, con una impronta decididamente joven, liderado entre otros por María Migliore y Juan Maquieyra. Entre sus propuestas principales para el electorado sub-30 se encuentran tópicos clásicos, como el cambio climático o la asistencia social, pero tiene un lugar central el abordaje de la salud mental, una problemática crucial para el segmento.
En estudios globales aparece siempre una vinculación directa entre los trastornos psicológicos en jóvenes con el uso adictivo de plataformas digitales, dentro de los cuales se incorporó peligrosamente la pulsión por las apuestas virtuales. A nivel local el informe mencionado de la UBA lo señala en forma explícita, cuando asocia el consumo intensivo de redes sociales e inteligencia artificial “con mayor sintomatología ansiosa y malestar emocional”. No es casual que en las encuestas a jóvenes el tópico “salud” empieza a emerger entre las preocupaciones, cuando tradicionalmente fue una inquietud de los adultos.
Desde el ecosistema digital los jóvenes han vuelto a transformarse en un eslabón esencial en las dinámicas sociales, como ocurrió en décadas anteriores, desde el hippismo de los 60 a la primavera democrática de los 80. Milei fue quien mejor interpretó ese movimiento que empezó a consolidarse durante el encierro de la pandemia. Ese proceso se plasmó en su triunfo electoral de 2023, a partir de representar un set de valores que marcaron el clima de época.
Hoy el panorama le sigue siendo favorable, pero se ha desflecado hacia una desilusión democrática y cierta anomia social, que se nutre de los desencantados, de los jóvenes pobres que padecen el freno económico, y de los nuevos desafíos de la época, como las problemáticas de salud mental y las adicciones digitales. Estos sectores encarnan mucho más que un electorado vacante. Constituyen un termómetro de las dinámicas que marcan el ritmo de la Argentina de hoy.
un trabajo muy interesante de la fundación alemana Heinrich Böll,“la narrativa rota del ascenso social”,acaba de elaborar un estudio muy profundo,Jorge Liotti,Conforme a
POLITICA
El Gobierno dispuso un suplemento salarial para militares con títulos superiores: quiénes lo cobrarán y cuándo comenzará a regir

El Gobierno dispuso la creación de un suplemento salarial para el personal de las Fuerzas Armadas que acredite títulos superiores, una medida que comenzará a regir el 1° de julio y que alcanzará tanto a militares en actividad como a retirados y pensionados. El beneficio, establecido mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 473/2026, busca reconocer la formación académica y la profesionalización del capital humano militar mediante un adicional que se incorporará al haber mensual bruto y acompañará las futuras actualizaciones salariales.
La decisión tomada por el presidente Javier Milei fue anunciada por el Ministerio de Defensa, que conduce el teniente general Carlos Presti. El nuevo esquema prevé un suplemento equivalente al 10% para quienes posean tecnicaturas o títulos terciarios, del 15% para quienes cuenten con títulos universitarios de grado y del 25% para quienes acrediten especializaciones, maestrías o doctorados.
El reconocimiento alcanzará al personal militar en actividad, retirados y pensionados. Además, no distinguirá entre oficiales y suboficiales, sino que se otorgará en función de la formación acreditada por cada integrante del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.
“El capital humano es una prioridad de la visión de gestión del Ministerio de Defensa y una dimensión central para construir capacidades reales, sostenibles y acordes a los desafíos actuales de la Defensa Nacional”, sostuvo la cartera en un comunicado.
Según explicaron a Infobae fuentes oficiales, la iniciativa apunta a saldar una demanda histórica de las Fuerzas Armadas que se remonta a 2013 y que buscaba equiparar la situación del personal militar con otros organismos de la Administración Pública Nacional y con las fuerzas federales de seguridad, donde ya existen mecanismos similares de reconocimiento por formación académica.

Cómo se calculará el suplemento y a quiénes alcanzará
El suplemento comenzará a abonarse a partir del 1° de julio y se calculará sobre el haber mensual bruto correspondiente al grado de cada militar. Los porcentajes establecidos en el decreto se aplicarán sobre esa base y no sobre otros adicionales o suplementos existentes.
Al tratarse de un suplemento incorporado a la estructura salarial, el beneficio tendrá impacto sobre los haberes de retiro y las pensiones. Además, acompañará las futuras recomposiciones salariales que se dispongan para el sector, ya que no se trata de una suma fija o extraordinaria.
Fuentes de la cartera señalaron que, según el grado y el nivel de formación acreditado, en algunos casos el nuevo suplemento podría representar, en algunos casos, mejoras de entre 300.000 y 400.000 pesos mensuales.
En el Ministerio consideran que uno de los aspectos más importantes de la medida es que el reconocimiento a la capacitación y al perfeccionamiento profesional tendrá efectos permanentes y se actualizará junto con el resto de las remuneraciones.
La cartera que conduce el teniente general Presti señaló además que el objetivo es “promover la profesionalización de las Fuerzas Armadas, reconocer el valor estratégico del conocimiento y la capacitación permanente y corregir una asimetría histórica”.
“Reconocer la formación académica del personal militar es fortalecer a toda la Fuerza”, sostuvo el comunicado difundido por Defensa.
La medida también busca incentivar la formación continua y el perfeccionamiento profesional del personal militar. Según destacaron fuentes oficiales, el suplemento no está asociado a la jerarquía ni al grado de revista, sino exclusivamente a la acreditación de títulos superiores.
De esta manera, un suboficial con una licenciatura o un posgrado podrá acceder al beneficio en igualdad de condiciones que un oficial con el mismo nivel de estudios, ya que el criterio central será la capacitación y no la posición dentro del escalafón.
En el Ministerio de Defensa consideran que la formación y la especialización constituyen un activo estratégico para el desarrollo de capacidades militares y forman parte de una política orientada a fortalecer los recursos humanos de las Fuerzas Armadas.
“El conocimiento y la capacitación permanente son elementos fundamentales para construir capacidades acordes a los desafíos actuales de la Defensa Nacional”, sostuvo el comunicado oficial.
Según las fuentes consultadas por Infobae, el suplemento constituye un reconocimiento al capital humano y al esfuerzo de quienes se capacitan y se perfeccionan dentro de las Fuerzas Armadas, más que una recomposición salarial general.
La medida se inscribe dentro de una estrategia más amplia impulsada por la actual gestión para fortalecer las capacidades de las Fuerzas Armadas y poner el foco en la profesionalización de sus recursos humanos, uno de los ejes que el Ministerio considera centrales para afrontar los nuevos desafíos en materia de defensa.
POLITICA
El Gobierno envía señales de que Adorni tiene las horas contadas para evitar que sesione el Senado

En medio de versiones de una posible salida de Manuel Adorni, los jefes de bloque del Senado se aprestan a protagonizar este miércoles una reunión de labor parlamentaria en medio de un clima de total incertidumbre. El oficialismo apuesta a mantener cerrado el recinto de la Cámara alta para que no prospere un pedido de interpelación y moción de censura del jefe de Gabinete, que sólo se mantiene por el sostén político de Javier Milei y su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Si este jueves hay sesión, Adorni empezará a tener los días contados con ministro coordinador, ya que están consolidadas las mayorías necesarias para iniciar el proceso que podría terminar con la remoción del jefe de Gabinete, en lo que sería un hecho histórico desde que se creó la figura del ministro coordinador con la reforma constitucional de 1994.
Por esa razón, el oficialismo empezó en las últimas horas a mover las piezas para tratar de evitar que este miércoles, a las 18, los jefes de bloque decidan sesionar este jueves y decidan impulsar una moción de censura contra Adorni, tal como lo reclama el kirchnerismo.
La salida del Gobierno de Adorni sería en el corto plazo, según le dijeron a dos senadores de la oposición que mantienen vínculos con la Casa Rosada por fuera de sus habituales conversaciones con la jefa del bloque de senadores libertarios, Patricia Bullrich (Capital).
“Es cuestión de horas. Si no renuncia, el Gobierno sabe que en cuanto abramos el recinto Adorni está fuera del Gobierno”, le dijo a un legislador radical que suele participar de las negociaciones por el tratamiento de los proyectos que interesan a la Casa Rosada.
El Gobierno está al tanto desde hace varios días de que el jefe de Gabinete ha perdido todo tipo de respaldo en el Senado. La semana pasada fue Bullrich quien le trasladó a Karina Milei el malestar de la oposición dialoguista por las explicaciones a las que apeló Adorni para justificar su notable incremento patrimonial del último año.
Esta semana, otros miembros del Gabinete se llevaron la misma impresión en contactos con legisladores de la Cámara alta en un intento por evitar que toda la oposición se monte sobre el pedido de interpelación y moción de censura presentado la semana pasada por el jefe de la bancada kirchnerista, José Mayans (Formosa).
“No lo maten”, le habría pedido el ministro del interior, Diego Santilli, a un senador con el que mantiene una relación de larga data. “Si no lo matan ustedes, lo matamos nosotros, pero este tipo ya está muerto”, fue la cruda respuesta del legislador.
Otro senador le contó a que desde el Ministerio de Justicia le dejaron saber que la renuncia de Adorni es cuestión de horas, que ya está decidida y que en la cúpula del poder solo están esperando el momento para comunicar la caída del jefe de Gabinete.
Con estas señales, el Gobierno intenta quitarle presión a la reunión de labor parlamentaria de este miércoles, en la que se definirá si el Senado sesiona esta semana y, si lo hace, con qué temas.
Hasta la semana pasada, antes de que Adorni provocará una indignación generalizada en la oposición con su historia de la apuesta por los bitcoins con una generosa y sorpresiva herencia en dólares que le habría dejado su padre, el oficialismo quería sesionar esta semana para tratar el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada.
Pero todo cambió tras la entrevista del jefe de Gabinete con LN+ de la semana pasada y el pedido de interpelación presentado por el kirchnerismo.
Adorni complicó más la situación cuando anunció que iba a asistir en julio al Senado a brindar su informe sobre la marcha del Gobierno.
Fue la gota que rebalsó el vaso. Si sus explicaciones patrimoniales habían provocado indignación, el intento del jefe de Gabinete por postergar su obligación constitucional, la sospecha era que pensaba asistir recién a fin del mes próximo, generó una reacción generalizada de crítica en toda la oposición.
Tras una ronda de consultas con los bloques de la oposición dialoguista, Bullrich consiguió fijar la sesión de informe al Senado para el 2 de julio. Pero también se llevó la clara impresión de que esas bancadas no tenían margen para postergar el tratamiento de una moción de censura contra Adorni si esa alternativa se planteaba en el recinto de la Cámara alta.
Para colmo de males, los tiempos se aceleraron cuando Victoria Villarruel criticó a Adorni por no haber concurrido nunca a la Cámara alta desde que asumió su cargo en noviembre, y decidió convocar a la reunión de jefes de bloque para este miércoles, obligando a todos las bancadas a fijar posición sobre la posibilidad de iniciar el proceso de destitución del funcionario.
moción de censura,ha perdido todo tipo de respaldo en el Senado,Gustavo Ybarra,Senado de la Nación,Conforme a,,Análisis. Lo que logró y lo que perdió Milei,,»La tierra no es una mercancía». La Iglesia criticó el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada del Gobierno,,Crimen en Caballito. Se negó a declarar la “viuda negra” acusada del homicidio del CEO de una empresa de Martín Menem,Senado de la Nación,,Senado. La oposición construye una mayoría para avanzar contra Adorni y el Gobierno activa gestiones con las provincias,,Tensión en el Senado. Tras un reclamo de Pro, Villarruel anticipa la convocatoria a Adorni para que brinde explicaciones,,Lecciones. Una de las tantas que aprendí de Bernardo Neustadt
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Las FFAA cobrarán un plus salarial de hasta 25% por títulos universitarios y posgrados

El Gobierno anunció un nuevo beneficio salarial para los integrantes de las Fuerzas Armadas con formación universitaria y posgrados. La medida busca reconocer la formación académica del personal militar.
El beneficio oscilará entre el 10 y el 25%, de acuerdo con el nivel de estudios alcanzado. El personal militar comenzará a percibir el plus a partir del 1° de julio junto a su remuneración mensual.
La decisión fue formalizada este miércoles con la publicación del DNU 473 en el Boletín Oficial y alcanzará a los efectivos en actividad, retirados y pensionados.
“El suplemento por título lo percibirá la totalidad del personal, cualquiera sea su condición de ingreso, siempre que la titulación sea afín a las tareas desarrolladas en la Fuerza respectiva”, aclaró el DNU.
Según el Ejecutivo, la falta de incentivos económicos para el personal militar que obtiene títulos universitarios genera una “pérdida de recursos humanos especializados” y dificulta la retención de profesionales dentro de las Fuerzas Armadas.
En ese sentido, el Gobierno remarcó que resulta “indispensable reconocer el esfuerzo” que realiza el personal y “promover la formación académica» que contribuye “el mejoramiento profesional del personal militar, circunstancia que amerita ser debidamente recompensada e incentivada”.
Qué adicional cobrará el personal militar, según su nivel de estudios
El esquema establece diferentes porcentajes sobre el haber mensual correspondiente al título alcanzado.
Para el personal de las Fuerzas Armadas que posean títulos de posgrado, especialización, maestría o doctorado, el plus será equivalente al 25% del haber mensual.
“En el caso de títulos universitarios de posgrado obtenidos en el extranjero, solo se reconocerán aquellos estudios que hayan sido ordenados, autorizados o avalados por la Fuerza respectiva y cuenten con la apostilla correspondiente”, explicó el DNU.
En tanto, aquellos con títulos universitarios de grado de al menos cuatro años de duración percibirán un adicional del 15%.
Por último, quienes acrediten tecnicaturas o títulos superiores equivalentes de una duración mínima de dos años accederán a un suplemento del 10% del haber mensual.
Escala salarial de las FFAA: cuánto cobran los militares en junio de 2026
El personal militar y de establecimientos navales que integra las Fuerzas Armadas Argentinas percibe en junio los siguientes haberes:
- Teniente General, Almirante, Brigadier General: $3.161.227
- General de División, Vicealmirante, Brigadier Mayor: $2.819.120
- General de Brigada, Contralmirante, Brigadier: $2.568.496
- Coronel, Capitán de Navío, Comodoro: $2.249.776
- Teniente Coronel, Capitán de Fragata, Vicecomodoro: $1.956.072
- Suboficial Mayor: $1.580.610
- Mayor, Capitán de Corbeta: $1.541.059
- Suboficial Principal: $1.401.249
- Capitán, Teniente de Navío: $1.276.302
- Sargento Ayudante, Suboficial Primero, Suboficial Ayudante: $1.242.227
- Teniente Primero, Teniente de Fragata, Primer Teniente: $1.135.195
- Sargento Primero, Suboficial Segundo, Suboficial Auxiliar: $1.092.677
- Teniente, Teniente de Corbeta: $1.023.416
- Sargento, Cabo Principal: $980.975
- Subteniente, Guardiamarina, Alférez: $926.881
- Cabo Primero: $880.369
- Cabo, Cabo Segundo: $814.831
Fuerzas Armadas, salarios, Aumento
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