POLITICA
Periodismo sin humor y sin crítica, ¿la utopía libertaria?

El director general de la Fundación Libertad y Progreso, Agustín Etchebarne, ha hecho una dura crítica a los dos principales columnistas de humor político de la prensa argentina: Carlos Roberts, de , y Alejandro Borensztein, de Clarín. Los acusó por vía digital de “ridiculizar de la manera más insidiosa posible” al presidente de la Nación. Como era de esperar, Milei reposteó el comentario de Etchebarne en el habitual estilo de las redes sociales de tomala vos, dámela a mí.
Nunca pensé que iba a llegar el día en que debería discrepar de forma abierta con quien conduce una institución a la que todavía considero quintaesencia del liberalismo argentino y ha hablado, corresponde admitirlo, en ejercicio de sus derechos constitucionales. En términos más generales, el señor Etchebarne se ha permitido observar un estado de gran decadencia en el periodismo, atreviéndose a inferir que “también han decaído diarios otrora prestigiosos como El País de España”.
¿Qué quiso decir, señor Etchebarne? Se ha convertido en moda desdeñar al periodismo tradicional que asegura aún los más altos estándares de confiabilidad y echar fuego a la caldera de las redes, de manera que resulta una incongruencia poner al mismo tiempo el grito en el cielo por lo que publiquen diarios que poco o casi nada cuentan para sus detractores.
Una cosa o la otra, pero sepa, entretanto, que entre los lectores en la suma de la versión en papel y de las más diversas plataformas digitales esa prensa denostada cuenta con más lectores de los que nunca tuvo en el pasado.
No sé hacia dónde se ha dirigido en rigor su razonamiento. Pero por las dudas me anticipo a decir, por haber sido por muchos años columnista político de , que no recuerdo época alguna en que este diario haya contado con un núcleo más numeroso, y de mayor enjundia periodística, que el de quienes escriben hoy regularmente en sus páginas sobre la actualidad nacional. Incluyo, en su festejado renglón específico, a Carlos Roberts. Logran un nivel que enorgullecería a cualquier diario de relevancia mundial.
Nunca pensé que iba a llegar el día en que debería discrepar de forma abierta con quien conduce una institución a la que todavía considero quintaesencia del liberalismo argentino
Se imaginará el señor Etchebarne el enorme aprecio intelectual que por igual conservo por los comentarios que Mariano Grondona escribió para sobre política nacional entre 1958 y 1961; sobre política internacional entre 1987 y 1996 y, una vez más, en estas dos últimas oportunidades a mi requerimiento con la autorización del diario, para que analizara temas de política interna argentina, entre 1996 y el 17 de diciembre de 2015.
Ese jueves llegó a su término la extraordinaria performance de Mariano en estas páginas con un artículo sobre La pasión del fútbol, justamente porque 15.000 hinchas de River habían viajado a Tokio para acompañar a su equipo en un partido decisivo.
En lugar de solidarizarse con el periodismo por los ataques furibundos del Presidente a la prensa, usted, señor Etchebarne, los mediatiza en su significado, ponderando la circunstancia de que ningún periodista haya ido a prisión. Vaya la gracia. Seguramente también ha de tranquilizarlo que nadie de entre nuestras filas haya recibido un balazo en la nuca, ¿no es cierto?
Usted ha de saber de qué modo la insistencia en la violencia verbal, en particular cuando deviene de lo más alto del poder, puede terminar en un fenómeno atroz aprovechado por algún provocador. Quiero enfatizar: aprovechado por terceras partes en el terreno de los hechos, que no sería la primera vez que ocurriera.
La Fundación Libertad y Progreso se gestó hace unos quince años sobre la base de la convergencia de tres nucleamientos: por Ciudadanos por el Cambio, que justamente orientaba el señor Etchebarne; por un grupo de gente vinculada con la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (Eseade), y por el Centro de Estudios del Futuro Argentino, en el que actuaban personalidades del prestigio intacto del doctor Manuel Solanet.
Hoy, el consejo de asesores es presidido por el doctor Alberto Benegas Lynch (padre), que para mí es el hijo, pues fui amigo de su padre, Alberto Benegas Lynch, fallecido hace tiempo, con lo cual la fila vendría a correrse, y Bertie, el diputado, sería nieto, más que propiamente hijo, por lo menos a mis ojos.
Estamos hablando de gente muy próxima, intelectual y afectivamente, al presidente Milei. Hace algo más de diez años, el gran constitucionalista Gregorio Badeni, “Goyo”, me preguntó en pasillos de la academia nacional que integrábamos como miembros de número si contaba con mi firma para avalar con otras tres más, según lo requerido por los estatutos, la incorporación de Benegas Lynch (padre, quiero decir, hijo).
-Desde luego -contesté-. No solo por el respeto que le tengo, sino porque aprovecharíamos para llenar un nicho vacío en la Academia.
“Goyo” agradeció y forzó la media sonrisa de quien no entiende algo de lo que se ha dicho:
-¿De qué nicho vacío hablás? -preguntó, dando por descontado de que había un sobrado número de académicos de orientación liberal en la Academia, entre quienes nos incluía.
-Quise decir que no hay aquí nadie por el anarco liberalismo -contesté, mitad en broma y mitad en serio, desviando mi pensamiento, vaya a saberse por qué, a la figura egregia de Diego Abad de Santillán, que había sido alto funcionario de la Generalitat de Cataluña en la Guerra Civil Española y aquí reconstruyó más tarde su notable vida intelectual. Miembro de la Federación Anarquista Ibérica -la temible FAI- que terminó hecho un liberal resuelto y escribiendo un tratado enciclopédico sobre la Argentina, tan ortodoxo en su liberalismo como algunos colaboradores en los años sesenta y setenta de nuestro colega La Prensa, que habían pasado antes por el anarquismo vernáculo.
Aquella iniciativa de Badeni no prosperó al final, y ambos lo lamentamos. No imaginé entonces que algún día vendría a mi memoria lo que habiendo sido una boutade se ha convertido en un asunto de interés público, y a tener de verdad en cuenta con la llegada de La Libertad Avanza al poder: la mixtura entre los liberales puros y los anarco libertarios, señalados así por una corriente de politólogos como liberales que en su dogmatismo se han pasado de rosca.
Los anarco libertarios son señalados como liberales que en su dogmatismo se han pasado de rosca
Las críticas del señor Etchebarne al humorismo crítico no llegan desde el silencio de un desierto. Se entrelazan, por alguna casualidad, con un rumoreo cada vez más audible, sobre todo proveniente de amigos del mundo financiero, incluidos consultores, que se aproximan a nosotros con la servicial sugerencia de que seamos más amables, más contemplativos con el gobierno de Milei.
¿Ser menos receptivos con las notas de investigación sobre actos de corrupción que destapan periodistas de la talla de Hugo Alconada Mon?
¿Ignorar la paralización y daño institucional que producen las riñas, a vista de todos, entre Karina, la hermana imprescindible por su función contenedora de los desbordes emocionales de Javier, y Santiago, el asesor político en permanente verificación de si la eficiencia de sus recursos en la campaña electoral que encumbró en 2023 a la familia Milei se halla ahora intacta como querría?
¿Desconocer que fuera de la LLA, y de quienes participan de los intereses personales de sus líderes, a nadie mueve un pelo quién triunfará en esa pelea interna de familia política, mientras a muchos otros, sí, desvela la expectativa de que al menos uno de los dos venza a fin de que se ordenen debidamente de una vez por todas las instituciones y cesen los crujidos gubernamentales por una colisión tan fratricida como demencial?
¿Abstenernos de señalar las flagrantes contradicciones de un jefe de Gabinete que en abril pasado dijo ante el Congreso que no había ocultado ningún bien, y ahora admite, como si nada, que se había olvidado de declarar 500.000 dólares que tenía en negro?
¿Que seamos más cautos con el acto de verdadera venganza política que supondría el veto o demora ad aeternum del Presidente en aceptar el acuerdo otorgado por el Senado para la designación como jueza del Tribunal Oral N°3 de La Plata de la abogada María Verónica Michelli, cuñada de Alconada Mon?
¿Aparentar menor perplejidad ante la caterva de personajes que, habiendo actuado en segundas líneas del más corrupto y desfachatado entre los tantos gobiernos corruptos que supimos conseguir, como fue el kirchnerismo, no cesan de aflorar con el destape de reiterados desaguisados y comportamientos inadmisibles en esta administración?
El juez de la Cámara Federal de Casación Carlos Mahiques, había puesto la semana anterior la vara tan alta en su empeñoso salto hacia la exorbitancia crítica del periodismo, que se hubiera dicho inhumano pretender que alguien viniera apenas días más tarde a despojarlo de la marca. El hecho ocurrió, sin embargo.
Un tapado, por así decirlo, lo ha superado, aunque no haya sido más que por una cuestión, digamos, de orden técnico. Tras la inesperada irrupción del señor Etchebarne, el juez Mahiques ha bajado los decibeles, dejando en suspenso el registro oficializado de su propia marca. Nuestra tribuna aplaude, doctor Mahiques.
En reunión de pares en la que se evaluaron con escepticismo sus propuestas públicas de cercenar el contacto directo informativo entre jueces y periodistas, y castigar a los magistrados que lo contradijeran, el padre del ministro de Justicia pareció ser alguien distinto al que había puesto a nuestros periodistas al tope del “acoso mediático” que decía haber sufrido.
No se había privado de nada en su filípica, al punto de utilizar una truculenta e infortunada metáfora por la que los periodistas aparecían asociados a la misma “lógica mafiosa” de los asesinos de Giovanni Falcone, el juez y mártir que en 1992 murió a manos de la Cosa Nostra, en un atentado explosivo.
De modo que ha quedado en la primera posición en el descomedimiento con el periodismo el señor Etchebarne. ¡Quince años al frente de un templo consagrado a la defensa y lucha por las ideas liberales y condenar, como lo ha hecho, a nuestros dos más distinguidos humoristas políticos, con cuya lectura muchos lectores comienzan por adentrarse los sábados y domingos en las páginas de y Clarín!
El señor Etchebarne ha ignorado miles de años de humor en la historia de la humanidad. Para hacerla más corta podríamos contar esa historia desde Roma: desde los epigramas de Marco Valerio Marcial a Quevedo (El príncipe de los satíricos); desde Laurence Sterne, Oscar Wilde, Chesterton e Evelyn Waugth a las greguerías de Ramón Gómez de la Serna en el desaparecido diario argentino El Mundo y los equívocos de Jardiel Poncela. Desde Jerome K. Jerome y P.G. Wodehouse a nuestros queribles Eduardo Wilde, Arturo Cancela y Conrado Nalé Roxlo, el notable “Chamico”, tan amigo de Borges.
Freud publicó en 1905, cuando ya tenía cincuenta años, El Chiste o su relación con lo inconsciente. Su tesis es que en el chiste afloran elementos del inconsciente hacia la conciencia; cumple un papel de liberación como los sueños lo hacen con los deseos insatisfechos. Coloca al humor en un estadio superior, aunque con igual condición liberadora de sentimientos inquietantes, al conferirle un carácter grandioso y patético.
Freud aprecia las virtudes del humor incluso en las situaciones más extremas. Exalta, así, el caso del delincuente que es arrastrado un lunes al cadalso, mientras dice por lo bajo: “¡Vaya, empiezo bien la semana!”. Esa pobre exclamación le aporta al reo, observa el padre del psicoanálisis, una cierta complacencia, un alivio fugaz a la tensión que lo está matando por anticipado.
Freud volvió sobre el tema en 1927. Lo hizo en una conferencia en Innsbruck –nada menos que en el sitio que sería tan propicio al nacionalsocialismo de Hitler-, que leyó Anna, su hija. Es un texto que puede hallarse en el tomo XXI de las obras completas del célebre médico austríaco, que Amorrortu Editores publicó en Buenos Aires, en 1996.
“No todos los hombres –había escrito Freud para aquella ocasión- son capaces de la actitud humorística; es un don precioso y raro. Muchos son hasta incapaces de gozar del placer humorístico que se les ofrece. El superyó (la cultura moral del hombre) quiere controlar al yo y ponerlo a salvo del sufrimiento”. Algunos, empero, son insensibles a ese valor, por lo que se ha oído y visto.
“No todos los hombres –había escrito Freud para aquella ocasión- son capaces de la actitud humorística; es un don precioso y raro.
La idea del humor, señor Etchebarne, giró siempre alrededor de la salud; es más, comenzó siendo estudiada desde los tiempos de Hipócrates a través de los humores del cuerpo humano y su relación dependiente de los elementos fundamentales de la naturaleza: el aire, el agua, la tierra, el fuego. ¿Recuerda lo que decía Rabelais, escritor y médico, en el siglo XVI?: el humor es curación y alivio. ¿Propone que se censuren nuestros facultativos de cabecera, don Carlos y don Alejandro, que nos traen la alegría de compensar al menos tantas noticias pesarosas de la semana o buenas no debidamente destacadas?
Vea usted qué firme es nuestra tolerancia. Hasta damos pábulo para que nos critiquen por informar sobre la caída de un avión y no conceder siquiera una línea a la hazaña diaria de que miles y miles de aviones llegan afortunadamente sin sobresaltos a destino.
¿Perversos, desaprensivos, morbosos? Pavadas. Con ese criterio deberíamos abstenernos de anoticiar sobre el nacimiento de un perro con dos cabezas en el caso de que no estuviéramos dispuestos a hacer saber por igual del alumbramiento de cada perro que viniera al mundo como todos creemos que deberían venir, con una sola testa, dos orejas, nariz, y demás.
A raíz del caso “Kimel”, en que la Argentina fue condenada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, los delitos de calumnias e injurias fueron excluidos de nuestro Derecho Penal en casos de interés público. Admitirá, señor Etchebarne, que el Presidente, sus modos y jerga arrabalera en dicterios contra el periodismo entran, mal que nos pese, como pelota en el aro del interés público.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación ha modificado su doctrina desde la última parte del siglo XX, haciéndola más elástica y tolerante con el humor. En los noventa, prosperó, sí, una demanda por caricaturas y humoradas referidas a María Julia Alsogaray y al juez de familia Omar Cancela. Votaron por la afirmativa los jueces de la llamada “mayoría automática”. Usted me entiende, ¿no?, por qué la llamaban de ese modo. Con todo, la Corte redujo en su sentencia el quantum de la condena estipulada en la instancia inferior y distribuyó las costas del juicio.
En una Corte entonces de nueve miembros votaron en disidencia los jueces Fayt, Petracchi, Bossert y Belluscio. Me detendré en el voto de Petracchi, que citó el fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos en el que esta dijo que “debía tratarse a los jueces –a los hombres públicos, en suma- como hombres con fortaleza de ánimo, capaces de sobrevivir a un clima hostil”.
Desde Aristófanes, y quizás antes, dijo Petracchi, la sátira social y política ha sido un elemento sustantivo del universo cultural al que se suele denominar Occidente. Y es cierto lo que observó Petracchi, pues se atribuye a Dionisio, el tirano de Siracusa, haber narrado que cuando preguntó a Platón por la democracia, este, que tenía reservas severas sobre sus mecanismos, debilidades y desvíos, le envió las obras del primer gran satírico, Aristófanes.
Hay humor negro. Humor abstracto. Humor absurdo, y hasta humor de los mil diablos y humor de perros, que andan por otro andarivel. El humor es siempre transgresor y suele satisfacer más a quienes están en el llano que a quienes disfrutan del poder. Ley sabia de las compensaciones.
El humor cuenta con licencia para lo que Amado Alonso, crítico y lingüista español nacionalizado como ciudadano argentino, calificaba de “prevaricato idiomático”. Lo decía en el sentido de tomar una cosa por otra para impugnar con crudeza o ironía una realidad que incomoda, y cómo. En “Hustler Magazine vs. Falwell”, la Corte norteamericana advirtió que el humor “es un arma de ataque, de mofa, de ridículo y sátira, y usualmente tan bienvenido como el aguijón de una abeja”.
En ese fallo, la Corte norteamericana advirtió que el debate político y público sería más pobre sin el humor caricaturesco como el de los tempranos dibujos satíricos que retrataban a Washington como un asno. La jurisprudencia francesa no le va en zaga: la caricatura, ha dicho, ofrece de la persona representada una imagen deforme, que en general no la favorece. Los puntos más agudos sobre las íes los ha puesto el Tribunal de Gran Instancia de París: “La caricatura es una manifestación de la libertad de crítica y autoriza a un autor a forzar los rasgos y alterar la personalidad que representa”.
Robert Escarpit fue por los años sesenta y setenta uno de mis periodistas favoritos. Escribía a diario en la primera plana de Le Monde una breve y formidable columna de extensión no mayor que nuestro popular Catalejo, con el que cierra desde hace tiempo su primer cuerpo durante la semana.
Era un placer leerlo y ha vuelto a serlo ahora en que descubrí una de las obras que desconocía: El Humor. Fue una sorpresa por partida doble: la traducción al español que publicó en 1960 la editorial asociada a la Universidad de Buenos Aires fue hecha por Leocadio Garasa, catedrático en letras, conferencista, colaborador asiduo de nuestro antiguo Suplemento Literario.
El humor estaba a flor de labios en Garasa. Lo imagino deleitándose en las páginas en que Escarpit desmiente, a propósito del humor inglés, que este fuera un tema que los ingleses estuvieran dispuestos a llevar a una discusión; en cambio, decía Escarpit, ese es el vicio favorito de los anglicistas franceses.
Con Garasa ya entramos en el terreno del humor de la más discreta ironía y en el punto en que será oportuno decir que no dudo, no quiero dudar, que el señor Etchebarne se halla en óptimo estado intelectual y emocional y que el tema de su cuestionamiento a dos grandes humoristas políticos del periodismo argentino seguramente no ha sido más que un paso en falso en un denodado denuedo por defender los altos intereses de la patria. Todos tenemos un mal día.
Coincidimos en muchos temas, señor Etchebarne.
Descuento que compartirá mi desazón de saber que una de las industrias más protegidas, y de lobby más tenaz, ha cortado su publicidad en por propender esta al reconocimiento de la propiedad intelectual de lo que otros producen en el extranjero a fuerza de inversiones ingentes en investigaciones científicas para la salud que las más de las veces terminan en callejones sin salida. O porque hayamos recibido críticas de productores agrícolas reticentes a que se instrumenten procedimientos más efectivos que aseguren a los obtentores de nuevas semillas la percepción de las contraprestaciones que en justicia merezcan. Fíjese usted, con todo el historial de este diario liberal de defensa del campo desde 1870. Qué paradoja: como verá, señor Etchebarne, defender principios liberales también tiene un costo.
Permítame, también, compartir una última sonrisa, la de la despedida. Será a propósito del humor inglés al que refería. Se trata de una manifestación clásica del célebre understatement que caracteriza a los ingleses en el imaginario general: es por decir lo menos, cuando en realidad están diciendo lo más que quieren.
Lo refleja un diálogo, reproducido en infinidad de colecciones sobre frases célebres, que se atribuye a William Gladstone, el gran líder del Partido Liberal en el siglo XIX, con Catherine, su mujer, al volver a casa después de haber atendido un oficio religioso.
Catherine pregunta a su esposo cuál había sido el tema del sermón. Lacónico, Gladstone responde que se había hablado del pecado.
-¿Y qué dijo el pastor? –inquirió Catherine
-Él estaba en contra.
José Claudio Escribano,Conforme a
POLITICA
Manuel Adorni sumó una nueva denuncia en la Justicia

Los diputados nacionales Mónica Frade y Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, denunciaron al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por la presunta comisión del delito de omisión maliciosa en sus declaraciones juradas patrimoniales de los años 2024 y 2025.
La presentación judicial sostiene que el funcionario habría incurrido en el delito de falsedad ideológica al ocultar deliberadamente activos e inmuebles durante su gestión, contraviniendo los principios de transparencia exigidos por la Ley de Ética Pública.
En el texto de la denuncia, los legisladores subrayan que Adorni, quien posee formación profesional como contador, atribuyó las omisiones a un “error involuntario” por desconocimiento de las obligaciones legales.
Sin embargo, la presentación desestima el argumento y sostiene que el ocultamiento de bienes —que incluyen criptomonedas, dinero en efectivo y propiedades— evidencia una “intención deliberada” de eludir tanto los controles de legalidad como las obligaciones tributarias correspondientes.
Todavía no se sorteó el juzgado que definirá si avanza con la nueva denuncia, pero es posible que finalmente quede en manos del juez Ariel Lijo, quien tiene en su poder las otras denuncias.
La denuncia también hace foco en el perjuicio institucional generado por las declaraciones públicas del funcionario, quien pasó de afirmar que su patrimonio estaba correctamente declarado a admitir ante la opinión pública que mantenía activos fuera del circuito formal.
Adorni reconoció el miércoles pasado que escondió ingresos en sus declaraciones juradas por unos US$500.000; según él, provenientes de una inversión previa a llegar al Gobierno. Aspira a que eso lo ayude en su causa por enriquecimiento ilícito, donde debe explicar el salto en su nivel de vida, pero quedó al límite de la confesión de otro delito: el de omisión maliciosa.
El artículo 268 (3) del Código Penal castiga a quien, por su cargo, “estuviere obligado por ley a presentar una declaración jurada patrimonial y omitiere maliciosamente hacerlo” y a quien «maliciosamente, falseare u omitiere insertar los datos que las referidas declaraciones juradas».
La pena de la “omisión maliciosa” es de quince días a dos años de prisión y de inhabilitación perpetua. Es un delito más leve que el de enriquecimiento ilícito, que Adorni aspira a eludir con esta admisión.
En la investigación que está en marcha en los tribunales de Comodoro Py ya estaba claro que los ingresos declarados por él no bastaban para explicar los más de 406.681 US$ en gastos -sin contar los corrientes- que se le detectaron desde que es funcionario. A eso se suman los 335.000 US$ en nuevas deudas. Tal como informó , a los investigadores los números no les cierran (sobre todo, los gastos) y el fiscal Gerardo Pollicita se preparaba para avanzar contra Adorni con un requerimiento para que justifique sus bienes.
reconoció el miércoles pasado,Manuel Adorni,Conforme a,Manuel Adorni,,Análisis. La “ocultación” como política de Estado,,Minuto a minuto. Santilli, ministro del Interior, se reunió con los gobernadores de Chaco y San Juan,,Repercusiones del caso Adorni. La publicación de Elisa Carrió sobre el Gobierno y la corrupción
POLITICA
La extitular de la UIF sostuvo que el accionar de Adorni podría configurar el delito de “lavado de activos”

Alicia López, extitular de la Unidad de Información Financiera (UIF), cuestionó las explicaciones del jefe de Gabinete Manuel Adorni sobre la incorporación de activos no declarados en sus declaraciones patrimoniales.
En diálogo con Infobae al Amanecer, advirtió sobre dificultades técnicas y legales en la causa por presunto enriquecimiento ilícito y señaló una posible derivación hacia lavado de activos.

La exposición pública de Adorni, quien admitió haber ahorrado en negro y justificó la existencia de fondos sin declarar a través de inversiones en Bitcoin entre 2013 y 2018, motivó la presentación de nuevas declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). La rectificación patrimonial incorpora USD 513.000 en criptomonedas y concentra el eje de la investigación judicial.
La extitular de la UIF sostuvo que la estrategia declarativa de Adorni implica riesgos penales más graves que los discutidos al inicio. Según López, “es grave porque Adorni en una de las declaraciones dijo: ‘Yo ahorré en negro, o sea, soy evasor, como todas las personas’. Entonces, está diciendo que todas las personas son evasores, que también es un delito. Es un delito tributario”.
La especialista explicó que, como las inversiones declaradas por Adorni corresponden a un período anterior a su desempeño como funcionario público, la figura de enriquecimiento ilícito pierde peso y la investigación podría encuadrarse en el delito de lavado de activos. “En la ley que se modificó del lavado de activos en 2012, el delito tributario pasó a ser un delito antecedente. Por ende, en el periodo que él está declarando, al no ser funcionario público, este origen espurio entra dentro de la configuración del delito de lavado de activos”, indicó.
También planteó que la situación procesal de Adorni y del fiscal a cargo se vuelve más compleja por la necesidad de demostrar el origen y la trazabilidad del dinero involucrado, en especial por la naturaleza de las inversiones en criptomonedas.
Las dudas sobre el relato patrimonial
Para la exfuncionaria, el argumento de Adorni resulta poco verosímil desde el punto de vista técnico y de la experiencia del mercado. “Me da la impresión que Adorni se metió en un tema que está mal asesorado. Primero porque habla de colocaciones que hizo en un periodo, 2013-2018, yo soy contadora y en el 2013 poco y nada podía saber de las inversiones en criptomonedas, bitcoin fundamentalmente, y tampoco me hubiera atrevido a utilizar mis ahorros en algo que desconocía. La conclusión es poco creíble, esa es la realidad”, sentenció.
López consideró que las inconsistencias en los relatos de Adorni se suman a otras declaraciones previas cuestionadas y que la rectificación patrimonial no despeja las sospechas. “Es poco creíble todo lo que dijo antes. O sea que esto es algo que viene a acompañar todas las cosas que dijo antes con dos jubiladas, con mutuos, exactamente”.
López advirtió que la operatoria con criptomonedas dificulta la posibilidad de probar el origen de los fondos y su titularidad real. “Cuando vos iniciaste el ahorro en cripto, tuviste que tener cash. No hay forma de iniciar ninguna inversión si no es a través de cash. Hay que encontrar a dónde lo depositó”, explicó.

La extitular de la UIF detalló que, para acreditar la legitimidad de la inversión, Adorni debería presentar comprobantes financieros de una entidad reconocida que respalden el movimiento inicial de fondos. “Lo que sirve es el comprobante financiero de una entidad en la cual él puso el dinero cash y que le otorgó ese algoritmo”, señaló.
López agregó que las criptomonedas adquiridas en negro y la ausencia de regulación en 2013 dificultan la reconstrucción documental. “El primer problema es encontrar en dónde se puso el dinero. Si es que se transforma en lavado de activos, como yo pienso, porque no era funcionario público, ya ahora queda en manos de la Justicia empezar a demostrar toda esta trazabilidad”, afirmó.
Además, mencionó la posibilidad de simular titularidad mediante la compra de billeteras virtuales ajenas. “Una persona que tenía una billetera en 2013, son algoritmos y tienen una clave secreta, o sea, no dice que es Adorni. Él perfectamente le pueden dar una de aquella época y decir: ‘Es esta’”.
En su intervención, López también repasó el uso de instrumentos como los mutuos y las operaciones back to back en maniobras de lavado de dinero. “Los mutuos son muy utilizados por los lavadores. Porque es un instrumento válido para el back to back. Yo te doy la plata y vos me prestás algo. Y se registra todo en un mutuo”, comentó.
La exfuncionaria expresó su escepticismo sobre la transparencia y el control de los nuevos instrumentos financieros no regulados, y sostuvo que las explicaciones de Adorni resultan insuficientes para sostener su versión. “Me parece que realmente cada vez la va empeorando más”, cerró.
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POLITICA
La reforma laboral de Milei encuentra aliados en el peronismo

La denominada ley de modernización laboral no tenía ni siquiera cinco días hábiles de vigencia cuando se concretó esta semana el primer apretón de manos entre una empresa y un sindicato para modificar la jornada laboral de 190 empleados que se desempeñan en una autopartista de Baradero. El mecanismo establece “un banco de 200 horas” para suspender tareas ante la falta de insumos o caída de la demanda, y recuperarlas cuando la actividad se recupere. Es apenas un fragmento del acuerdo que sellaron la compañía Ontec, del Grupo Mirgor, propiedad de Nicolás Caputo, y el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata), cuyo jefe, Ricardo Pignanelli, es vicepresidente 5° del PJ, la fuerza que lidera Cristina Kirchner.
No son nuevos este tipo de acuerdos para el Smata. Sirvió como un atajo durante la crisis de 2001 y también en 2008, cuando pactó con Toyota un trato similar por la caída en la producción de camionetas como coletazo del enfrentamiento del kirchnerismo con los productores agrícolas. Con la automotriz japonesa también ensayó un convenio por productividad en 2018, durante la gestión de Cambiemos. “El banco de horas es una herramienta en caso de emergencia y si la coyuntura lo amerita. No es un acuerdo a la baja ni es a cambio de horas extras”, expuso su veta pragmática un directivo del Smata. La situación del gremio de los mecánicos no es ajena a la del resto de otras actividades industriales: caída de empleo (en el caso del Smata calcularon 8000 bajas en dos años), retroceso salarial e incertidumbre a futuro ante el avance a ritmo de machete de los productos importados.
Pignanelli supo ser uno de los interlocutores sindicales de Cristina Kirchner. También lo fue su ladero Mario Manrique, otro directivo del Smata que es hoy diputado nacional de Unión por la Patria. Tal vez con ellos la expresidenta mantuvo intercambios cuando en febrero de 2024 publicó una carta abierta de 33 páginas con una enumeración de reformas que consideraba necesarias y que en la gestión del Frente de Todos, como número dos de Alberto Fernández, jamás se atrevió a poner en marcha. En su mensaje, la expresidenta pidió aquella vez discutir “un plan de actualización laboral” y señaló que “las formas de contratación laboral deben ser revisadas mediante la actualización de los convenios colectivos de trabajo”. Más de dos años después de ese pronunciamiento, la gestión de Milei intenta forzar este debate en cientos de actividades tras la aprobación de la reforma laboral en el Congreso.
Durante la semana se dio otro acuerdo novedoso que también involucró a un empresario cercano al Gobierno. La aerolínea low-cost Flybondi pactó con la Asociación de Trabajadores Aeronáuticos de Flybondi (Ataf) para implementar suspensiones rotativas de personal hasta que logre recomponer su flota de aeronaves. Se garantiza el pago del 70% de los ingresos para los empleados de la empresa, controlada hoy por COC Global Enterprise, cuyo CEO es Leonardo Scatturice, el empresario que oficia de nexo con la gestión estadounidense de Donald Trump y que sumó al menos 21 contratos con el Estado desde la llegada de Milei a la Casa Rosada, según publicó en agosto de 2025.
Los sindicatos por empresa representan el ideal para la gestión libertaria. Así lo reconoció Patricia Bullrich cuando expuso el 14 de abril pasado en la Cámara de Comercio de Estados Unidos. “Ahora ustedes, (los empresarios), tienen que convertir las leyes en realidad. La modernización laboral está en manos de las empresas. Hagan sindicatos por empresa, anímense. Anímense a contratar trabajadores que tienen un 70% de descuento”, los arengó la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza. En ese discurso, elogió también la ley de inocencia fiscal a la que pidió adherirse Manuel Adorni por su intríngulis patrimonial.
En el país habría registrados 109 sindicatos por empresa, según informaron en la Secretaría de Trabajo. Salvo algún caso aislado, no suelen jactarse por su rebeldía o su afán por confrontar. El de Flybondi sirve tal vez como botón de muestra. La Ataf surgió en 2018 y logró su inscripción gremial en tiempo récord gracias a la celeridad que le dio al trámite Dante Sica, por entonces a cargo de la cartera laboral de la gestión de Cambiemos. La primera conducción de la Ataf quedó en manos de Fernando Granelli, un piloto que antes de llegar a Flybondi era comandante de MacAir, una empresa que formaba parte de Socma, del Grupo Macri. Voces del sector aeronáutico aseguran que la Ataf nació financiada por la misma empresa. Granelli no respondió cuando se lo consultó por estas versiones.
En tren de avanzar contra los sindicatos más poderosos, la Secretaría de Trabajo, que está bajo la órbita del Ministerio de Capital Humano, activó ayer la convocatoria a empresarios y sindicalistas de diferentes actividades para renegociar convenios colectivos. La intención es fijar límites en el cobro de aportes extraordinarios para gremios y cámaras empresarias, pero también explorar posibilidades de ampliar la cantidad de sindicatos por empresas, según advirtieron fuentes de los tres sectores. La llave para abrir la discusión será la revisión de convenios colectivos que estarían vencidos. El atajo para dar este paso se habilitó en la nueva legislación laboral al retocar el concepto de ultraactividad, que implicaba que todos los convenios colectivos de trabajo tienen un tiempo de duración y, si no hay nuevos convenios, se mantiene el actual. Eso ahora cambió, y el Gobierno apuesta a revisar 446 convenios, según publicó en la red social X Capital Humano, el ministerio que encabeza Sandra Pettovello.
El secretario de Trabajo, Julio Cordero, que está bajo la órbita de Pettovello, se encontró con un inesperado obstáculo antes de lanzar la convocatoria. Su organismo no zafó de la poda de recursos, se redujeron cargos jerárquicos y hay áreas claves que desaparecieron. Una de ellas es la dirección de Asociaciones Sindicales, cuya misión era regular la vida interna de los sindicatos. Además, se cerraron delegaciones en las provincias y un área importante, como la Dirección de Relaciones y Regulaciones del Trabajo, se encuentra saturada y con menos personal, según fuentes del sector. Allí se apilan trámites que pueden tardar años de resolución y es donde se resuelven las negociaciones salariales, que están supeditadas a que el Ministerio de Economía, a cargo de Luis Caputo, dé el visto bueno final. “No tienen estructura para llamar a nadie”, desafió un dirigente gremial de trayectoria y perfil dialoguista. Un jerárquico de la Unión Industrial también advirtió sobre las demoras y la falta de interlocución oficial para “resolver conflictos o trámites”.
Otra ironía de la convocatoria a gremialistas y empresarios es que ni Corderno ni Pettovello firmaron los tres decretos que reglamentaron la denominada ley de “modernización laboral”. La normativa fue rubricada por Milei, Adorni, Sturzenegger y Caputo mediante los decretos 407, 408 y 409, publicados el 1° de junio en el Boletín Oficial.
Diferencias en la CGT
Frente a este nuevo desafío, la CGT está lejos todavía de articular una estrategia común. El triunvirato de mando que integran Jorge Sola, Octavio Argüello y Cristian Jerónimo se contradice cada vez que alguno de ellos se expresa públicamente. A Jerónimo le facturaron hace unos días que haya insinuado que se evaluaba convocar a un nuevo paro general cuando ni siquiera se había discutido en la mesa chica. Sucedió lo mismo cuando el 24 de marzo marchó junto con Máximo Kirchner y se interpretó como un acercamiento de la CGT a La Cámpora. Ese episodio reabrió la grieta entre el kirchnerismo duro y el sindicalismo clásico, hoy más dispuesto a trabajar por la candidatura presidencial de Axel Kicillof que por el reclamo de “Cristina libre”.
La CGT, en alianza con las dos vertientes de la CTA, llevó esta semana sus reclamos contra Milei a la conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que se desarrolló en Suiza. Denunciaron al Gobierno de “destruir el sistema de relaciones laborales y derechos sociales” y celebraron que el organismo internacional haya instado a la gestión libertaria a “garantizar instancias de diálogo social tripartito”. Los gremios levantaron la voz en Ginebra mientras que en Buenos Aires el Gobierno urde una estrategia para debilitar su poder de representación y recaudación.
“El Gobierno está jugando fuerte a disciplinar: la sanción a La Fraternidad y la UTA, la reforma laboral y la intervención de la UOM”, enumeró un dirigente del transporte. “Los muchachos [por el triunvirato] parecen a veces desorientados”, cuestionó otro referente del sector de los servicios. Es probable que, ante esta barahúnda, la CGT reúna a su consejo directivo en los próximos días. De todos modos, en ninguna de las diferentes tribus, se percibe por ahora ánimo de ir hacia un conflicto. Es decir, una huelga no es hoy una alternativa viable.
El encogimiento del poder sindical no solo encuentra hoy razones en la caída del empleo registrado (la torta de potenciales afiliados es cada vez más chica), sino que también en su dificultad para articular una estrategia común y en la admisión de sus dirigentes de que la herramienta del paro está oxidada. La huelga ya no es garantía de éxito ni de solución del conflicto.
La dispersión sindical quedó más en evidencia con la tibia reacción frente a la intervención judicial de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), un gremio histórico e influyente cuyas últimas elecciones estuvieron nubladas de sospechas, según el fallo del juez Víctor Arturo Pesino. Es cierto que Abel Furlán, surgido de la fábrica de Campana del Grupo Techint, había tomado distancia del nuevo triunvirato cegetista, pero apenas un tiempo atrás episodios como estos sirvieron para cohesionar al movimiento obrero. Eso no sucedió ahora.
En un intento por resistir a la intervención, Furlán asistió el martes último al Senado para presenciar la audiencia en la que expuso Pesino, impulsado por el Gobierno para continuar en la Cámara de Apelaciones del Trabajo a pesar de tener 75 años. Su pliego fue enviado por el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, el día después de que fallara a favor de la reforma laboral libertaria, lo que sembró sospechas y provocó críticas de la oposición.
La Justicia designó a Alberto Biglieri como interventor de la UOM por 180 días. Su nombramiento no habría sido casual: Biglieri llegó gracias a una gestión del operador judicial macrista Daniel Angelici, pero sobre todo con el aval del ministro Mahiques, según reconstruyó de fuentes confiables. Con ambos tiene un vínculo cercano por su paso por el Consejo de la Magistratura porteño. Pettovello tal vez desconozca sobre este hilo de relaciones, aunque ella también tiene un lazo que la une de alguna manera con la UOM: una publicación de la Revista Caras de 1996 la vinculó en un fugaz romance con Lionel Miguel, el hijo del Loro, el histórico jefe metalúrgico. Una ironía del destino que el usuario de X @julianelen encontró en el archivo y lo divulgó en redes.
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