POLITICA
El peronismo buscará introducir cambios a la Ley de Inocencia Fiscal y se anticipa un largo debate en el Congreso

Con proyectos presentados por el senador Fernando Salino y el diputado Eduardo Valdés, el peronismo en el Congreso busca introducir cambios a la Ley de Inocencia Fiscal. La discusión promete abrir un fuerte debate en las comisiones de ambas cámaras en agosto.
Desde el Senado, Fernando Salino, del bloque Justicia Social Federal e integrante del interbloque Justicialista que conduce José Mayans, adelantó que presentó dos iniciativas para limitar el alcance del régimen.
“Presenté dos proyectos de ley para impedir que las personas políticamente expuestas podamos entrar en la Inocencia Fiscal, o en cualquier tipo de blanqueo”, sostuvo Salino.
El senador por San Luis vinculó el impulso de estas propuestas con la situación del ex jefe de Gabinete Manuel Adorni, quien junto a su esposa, Bettina Angeletti, se adhirió al régimen simplificado de Ganancias contemplado en la Ley de Inocencia Fiscal, mientras enfrenta denuncias judiciales por presuntos hechos de corrupción.
El primero de los proyectos de Salino excluye a funcionarios y personas vinculadas a la actividad política del Régimen Simplificado de Ganancias y mantiene para ellos la obligación de presentar declaraciones juradas bajo el régimen general. La restricción también alcanza a cónyuges, convivientes y familiares directos, y se extendería hasta dos años después de haber dejado el cargo.
La segunda iniciativa propone impedir que funcionarios y exfuncionarios de los últimos diez años ingresen a cualquier régimen de blanqueo o exteriorización de activos. La medida abarca a los principales cargos de los tres poderes del Estado y de los organismos de control.
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Además, incluye a familiares directos de las personas alcanzadas y excluye a condenados por determinados delitos, contratistas del Estado y otros sujetos contemplados en la legislación vigente.
En paralelo, desde la Cámara de Diputados, el legislador de Unión por la Patria Eduardo Valdés también presentó una propuesta para reforzar los estándares de integridad pública y evitar que mecanismos excepcionales de regularización patrimonial beneficien a quienes ejercen funciones de alta responsabilidad institucional.
“Permitirlo contradice principios básicos de transparencia y abre la puerta a posibles maniobras de ocultamiento patrimonial. Quienes administran recursos del Estado deben estar sometidos a controles más estrictos y no beneficiarse con mecanismos de regularización que reducen las exigencias de rendición de cuentas”, argumentó Valdés.
Su iniciativa plantea excluir de estos beneficios a funcionarios de los tres poderes del Estado, personas políticamente expuestas y sus familiares directos. Según el diputado, la propuesta busca mantener la coherencia con las obligaciones establecidas por la Ley de Ética Pública y con los compromisos internacionales asumidos por la Argentina en materia de prevención de la corrupción y lavado de activos.
La postura del Gobierno

Este martes, durante su habitual conferencia de prensa, el vocero presidencial Adrián Ravier defendió los cambios impulsados por el Gobierno en la Ley de Inocencia Fiscal.
“Esto marca un antes y un después en la relación entre el Estado y el pagador de impuestos. Se trata de un hecho de justicia para todos los argentinos que fueron víctimas del sistema persecutorio que los trataba como delincuentes de manera preventiva y exigía que demuestren su inocencia”, afirmó.
El funcionario agregó: “Las personas no tienen por qué ser tratados como criminales por querer ahorrar el fruto de su trabajo. Frente a preocupaciones del área se van a incluir algunas modificaciones que van más allá en el sendero de la ley”.
Los cambios que impulsa el oficialismo
La iniciativa, elaborada por el ministro de Economía, Luis Caputo, busca fortalecer el régimen fiscal, ampliar su alcance y brindar mayor seguridad jurídica a los contribuyentes que quieran incorporar fondos al circuito formal de la economía.
Durante una conferencia de prensa, Caputo sostuvo que los argentinos mantienen alrededor de 170.000 millones de dólares fuera del sistema formal.
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Entre las modificaciones previstas figura la eliminación de los topes de ingresos y patrimonio para ampliar el universo de adherentes; cambios en el criterio de “discrepancia significativa”; nuevas instancias de rectificación antes de perder beneficios; límites al uso de presunciones por parte de ARCA; y reglas de bancarización para determinadas operaciones.
El objetivo técnico de la propuesta es reducir el temor de los contribuyentes a quedar expuestos a fiscalizaciones amplias sobre períodos anteriores por errores formales, diferencias de criterio o inconsistencias menores una vez que ingresen al régimen.
La reforma también contempla beneficios vinculados a sanciones y multas. Quienes adhieran y cumplan determinadas condiciones podrán acceder a condonaciones o mecanismos especiales de regularización.
A diferencia del esquema vigente, la nueva propuesta fija como plazo el 31 de diciembre de 2027 para exteriorizar fondos. Hasta esa fecha, se podrá declarar dinero no registrado sin costo por el pasado y sin que esa exteriorización pueda utilizarse como prueba en contra del contribuyente. De esta manera, el régimen dejaría de funcionar como un blanqueo permanente.
Proyecto de ley, Luis Caputo, PJ
POLITICA
Kicillof abrió su gira en EEUU: se juntó con fondos de inversión para dar una señal a Wall Street

El gobernador bonaerense Axel Kicillof abrió este martes su gira de proyección nacional en Nueva York con una reunión clave: un encuentro con representantes de fondos de inversión, que son tenedores de la deuda reestructurada de la provincia de Buenos Aires y con los que el gobierno provincial terminó llegando a un acuerdo en su totalidad en septiembre del año pasado.
Hubo representantes de diez fondos. Según pudo saber Infobae, entre ellos Eaton Vance, Vanguard, GoldenTree y Mesarete. Nombres de peso en el mundo financiero. Vanguard, por caso, es el mayor administrador de fondos de Wall Street. Mientras que Eaton Vance es una subsidiaria de Morgan Stanley, el banco de inversión más grande del mundo.
Otra de las firmas que, pese a no tener bonos de PBA, pidió participar del encuentro fue BlackRock, que históricamente es un tenedor de deuda soberana del país. El encuentro sirvió para conocer el posicionamiento de la gestión de Kicillof en una agenda clave y de mutuo interés en la antesala de la elección del año que viene, con Kicillof como uno de los posibles candidatos de la oposición al gobierno de Javier Milei.
El gobernador busca mostrar un perfil no rupturista. De hecho, semanas atrás, cuando el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, anunciaba el último pago por USD 420 millones de deuda, lanzaba una señal que este martes Kicillof intentó materializar: “Vamos a continuar cumpliendo las obligaciones que tiene la provincia de Buenos Aires, en muchos casos heredadas del gobierno de María Eugenia Vidal, que irresponsablemente había tomado una cuantiosa deuda en dólares, que ahora nosotros nos estamos ocupando, como siempre hizo el peronismo, de pagar en tiempo y forma”, dijo.
En la reunión con los representantes de los fondos de inversión también participó Javier Timerman, reconocido asesor financiero radicado en Nueva York. Tras esa reunión, Kicillof —junto con el ministro de Economía bonaerense, Pablo López; el subsecretario de Relaciones Internacionales e Interjurisdiccionales, Juan Manuel Padín; y la asesora en Asuntos Internacionales, Cecilia Nicolini— recibió a representantes de grandes empresas. Entre ellas compañías vinculadas a los sectores de la energía; minería; petróleo y gas; biotecnología; comercialización de granos; y servicios tecnológicos, entre otros. Según reconstruyó este medio, firmas como Microsoft, Mastercard, Google, MetLife y Dreyfus se sentaron en la mesa.

Kicillof lamentó que el gran momento para la Argentina, en este nuevo orden mundial, sea “desperdiciado por la política de Milei y las decisiones que toma el gobierno sin tener un plan concreto de desarrollo”. Además, habló sobre el RIGI y dijo que “necesitamos una política industrial que no pondere un sector sobre otro, sino que abarque grandes y pequeñas empresas que generen más empleo, de calidad y que contemple el cuidado del medio ambiente y nuestros recursos naturales”.
Antes de esta ronda de reuniones, el gobernador bonaerense participó en The New School de la jornada “América Latina en la encrucijada: el futuro de la democracia, la economía y la política progresista en un mundo fracturado”, organizada por el Observatorio de América Latina (OLA). Allí sostuvo que la Argentina y la región tienen oportunidades ante la reconfiguración del escenario internacional, aunque cuestionó el rumbo de la administración nacional.
“Estamos convencidos de que tanto la Argentina como América Latina en su conjunto tienen nuevas oportunidades en este orden mundial que se está configurando”, planteó. También afirmó que el país dispone de recursos naturales, capacidades productivas, tradición industrial y desarrollo científico, pero advirtió que las políticas de Milei están “en las antípodas” de las necesidades de desarrollo.
La presencia de Kicillof en la ciudad estadounidense coincide con la estadía del presidente, Javier Milei, quien participa de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Ambos mantienen actividades separadas.

Integración regional y ecos del acto en Avellaneda
En su disertación en The New School, el gobernador también propuso avanzar hacia “una verdadera integración regional” que permita a América Latina actuar como bloque en el nuevo orden global. El planteo buscó enlazarse con el discurso que pronunció el sábado en Avellaneda, durante el plenario federal del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
El último sábado, ante militantes y dirigentes de distintas provincias, Kicillof pidió construir una alternativa nacional frente al Gobierno y sostuvo: “No me interesa una construcción a control remoto”. También afirmó que esa propuesta debe surgir de la escucha territorial, la participación y la organización en todo el país. En el cierre de aquella actividad, el mandatario bonaerense expresó: “Cuenten conmigo para que el año que viene la Argentina tenga una alternativa que nos permita terminar con este modelo y, sobre todo, empezar una etapa distinta”. La frase fue leída dentro del peronismo como una señal de sus aspiraciones presidenciales, aunque no haya formalizado una candidatura. Su gira inmediata por Nueva York alimenta las especulaciones sobre su candidatura presidencial.
En tanto que antes de la charla en The New School, Kicillof se reunió con el vicerrector adjunto Christoph Cox y los codirectores de OLA, Michael Cohen y Margarita Gutman. La actividad congregó además al codirector del Centro de Investigación Económica y sobre Políticas (CEPR), Mark Weisbrot; la copresidenta del Foro Mundial para una Nueva Economía (GFNE), Adriana Abdenur; la presidenta y directora ejecutiva del Centro de Política Internacional (CIP), Nancy Okail; y al profesor y exdecano de The New School, William Milberg, junto con economistas, analistas internacionales, especialistas en políticas públicas, docentes e investigadores de distintos países.
La agenda también incluye un encuentro con el alcalde neoyorquino, Zohran Mamdani, y una conferencia en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Columbia. La actividad con Mamdani también contará con la presencia del presidente de España, Pedro Sánchez, en la residencia del alcalde. Además, estarán representantes de distintos países que participarán de la Asamblea General de la ONU.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, Kicillof sostuvo que la Argentina —en rigor, la política de Javier Milei— “está desaprovechando la oportunidad de insertarse en el nuevo orden mundial” con una estrategia que aproveche la capacidad productiva, los recursos estratégicos y el desarrollo científico y tecnológico.
POLITICA
Bullrich, una rebelde con causa

“Nunca fui lo que querían de mi”, tararea Patricia Bullrich en su último spot acompañando una canción que canta Lali Espósito. Nadie sabe si es mejor quedarse con esa frase o con el hecho de que la actual senadora haya rescatado a Lali Espósito, una cantante y compositora abiertamente crítica de la gestión de Javier Milei. Hubo un tiempo reciente en el que el Presidente le dedicó a la artista uno de sus habituales insultos, le faltó el respeto a una mujer y, encima, cambió su apellido ofensivamente: Lali Depósito, la llamó. “Sé que quisieran poder controlarme”, dice Espósito en ese canto, y Bullrich la sigue con los labios. Y concluye con una sonrisa irónica con otro párrafo de la canción: “No voy a vivir con miedo”.
Esas oraciones sintetizan de algún modo el instante político que está viviendo Patricia Bullrich, una mujer con casi cincuenta años de experiencia política y por eso, aunque no solo por eso, con un especial olfato político para establecer la ocasión exacta en la que la rosa de los tiempos marca un cambio en la dirección del viento. Tampoco quiere que la historia la encuentre sumisa ante el error de los otros, o que otros hayan aprovechado la oportunidad que ella tuvo.
“Están locos, recontra locos”, dijo después en declaraciones públicas aludiendo al Gobierno y a los cambios inconsultos en el presupuesto. Para decir eso, ya ni siquiera necesito a Lali Espósito. “Yo nunca hablo de los periodistas”, repite la senadora, que milita en el mismo partido que ha hecho de sus agravios al periodismo un método político. Su actual estabilidad política no depende, además, de la voluble voluntad del Presidente; ella tiene ahora por delante, como senadora nacional, un mandato por cinco años más, y solo ella puede decidir si completa ese mandato o si elige hacer otra apuesta en su larga carrera en la vida pública. Seguramente elegirá correr otro riesgo, sobre todo si tiene la posibilidad de volver a competir por la presidencia de la Nación. Nunca nadie la vio resignarse a la derrota de 2023. “Yo quería estar ahí”, solía lamentarse cuando se avecinaba el balotaje entre Milei y Sergio Massa.
Sin embargo, pasó rápidamente la página del lamento y se dedicó a la reconstrucción de su vida política. Lo está logrando. Tiene siete vidas. No acostumbra a coleccionar rencores, y hoy se acercó a radicales, a sus viejos compañeros de Pro y hasta a algunos peronistas no kirchneristas. Hay una sola valla que no cruzó y consiste en un acercamiento a la vicepresidenta, Victoria Villarruel, que nunca sucedió hasta ahora. Puede ser porque eso sería una ruptura terminal con Milei o simplemente porque la considera una futura competencia de ella misma.
Dicen los que merodean al lado del poder que Karina Milei fue la que impulsó la carrera de Bullrich hacia la senaduría nacional. No fue por generosidad, agregan, sino porque la quería sacar del gabinete de Milei, donde era una popular ministra de Seguridad. Pésima maniobra política de la hermana presidencial, si es que fue así: ahora tiene a una senadora que no depende de ella ni de su hermano. Y la tiene justo cuando se extiende el runrún de que el año próximo se necesitarán alternativas más amplias que la que puede significar un duelo solitario entre Milei y Axel Kicillof.
El establishment sensato de la política y el empresariado comienza a clamar por una solución que no signifique un regreso al pasado. Es lo mismo que pide una clara mayoría social. La idea electoral de crear más alternativas para el año próximo choca de frente con las ideas de Milei y su hermana, porque estos aspiran a un combate con Kicillof, solos entre ellos dos, a cara o ceca. Pero no pocos dirigentes políticos −y no menos líderes empresarios− optan por no correr ese riesgo porque suponen que puede terminar ganando Kicillof. Han mirado con atención la última encuesta de Poliarquía, que señala que el 52 por ciento de la sociedad preferiría como futuro presidente a Javier Milie o a Mauricio Macri, si se suman los dos resultados de la medición. Quiere decir que está intacto el núcleo social que los llevó al poder a Macri en 2015 y a Milei en 2023. Es una mayoría no peronista ni mucho menos kirchnerista.
El radicalismo no tiene candidato presidencial. En 2023, el radicalismo fue un aliado de la coalición Juntos por el Cambio que ayudó a Patricia Bullrich en su elección presidencial. La actual senadora por Santa Fe Carolina Losada suele destacar que Bullrich es una política que cumple con su palabra, sobre todo si se la compara con los funcionarios y legisladores del Gobierno, que nunca respetan nada porque siguen los humores que predominan en Olivos. Losada recuerda que cuando se trató la nueva ley de biocombustibles, el bloque libertario que lidera Bullrich tenía los votos suficientes como para aprobar un proyecto que no cumplía con los acuerdos entre la exministra de Seguridad y la senadora santafesina. Santa Fe es una de la provincias más interesadas en el biocombustible. Losada le recordó entonces el acuerdo entre ellas y Bullrich decidió en el acto cumplir con ese trato, le gustara o no al Gobierno. ¿Losada se encolumnará con Bullrich? Por qué no.
Dirigentes de Pro son menos concesivos en el reconocimiento a Bullrich como una política cumplidora de pactos. Pero, no obstante, estarían dispuestos a acompañar una eventual candidatura de Bullrich si las alternativas fueran Milei y Kicillof. “Es trabajadora y honesta”, reconoce Mauricio Macri en medio de los reproches que le hace por algunos actitudes de ella en los últimos dos años. No obstante, en esa dirigencia de Pro decidida a respaldar a la actual senadora libertaria se pueden inscribir al propio expresidente de la Nación, y también a Jorge Macri. El candidato de Pro es el economista Hernán Lacunza, un profesional eficiente y con experiencia en la administración pública. Fue gerente general del Banco Central y el último ministro de Economía de Mauricio Macri, el que tuvo que encargarse de imponer cierto orden al descalabro de la economía que la sociedad provocó cuando eligió en las primarias presidenciales al dueto Alberto Fernández-Cristina Kirchner.
El principal problema de Lacunza, o el único, es que la mayoría de los argentinos no lo conoce. Podría ser, sin embargo, una figura central en la construcción de una alternativa sensata a Milei. Bullrich lo sabe, y sabe también que deberá abrirse a la conformación de una alianza amplia si quiere ganarle una interna a Milei. Pro, partido político que Bullrich presidió hasta 2023, tampoco tiene hoy un postulante competitivo, salvo que Mauricio Macri decida jugar él mismo.
El expresidente calla; nunca en su vida política se lo vio apostar prematuramente. Siempre prefiere esperar hasta el último momento para establecer si la sociedad lo necesitará o no. Tampoco lo seduce, por ahora, la posibilidad de que un expresidente de la Nación sea derrotado. Macri y Bullrich han estado mucho tiempo muy cerca. Ella, además, se convirtió en la figura más popular de la política desde que fue ministra de Seguridad de Macri. Sigue siendo la persona pública con más simpatías sociales. Ni siquiera Milei la pudo bajar de esa cima, aunque hubo momentos en los últimos dos años en los que el Presidente la acompañó en el segundo lugar. Ya no es así. La popularidad de Bullrich, con un discurso duro sobre la necesidad de restablecer el orden en las calles, significó también un síntoma del hartazgo social por la inseguridad y por el caos piquetero en el espacio público. ¿Negociaría ella con Macri y con los radicales? Como persona de la política que es, sabe que la negociación es inherente a la política. Lo está haciendo en el Senado. “El Senado cambió desde que ella llegó. Antes no se sabía con quién hablar y si los oficialistas iban a cumplir sus promesas. Ese vacío ya no existe”, dice un senador del radicalismo.
Nadie, ni siquiera Bullrich, está pensando en una candidatura presidencial a espaldas de Milei. Sería la división de la franja sensata de la sociedad y el ofrecimiento del triunfo al peronismo. La alternativa que tiene Bullrich es presentarse a una primaria abierta, simultánea y obligatoria, rodeada de una importante coalición de partidos y profesionales, para competir con el propio Milei por la candidatura presidencial. “Preservar el espacio”, dice ella, sin aclarar quién será el encargado de preservarlo. “Blindar el cambio”, expresa Macri, pero tampoco aclara quién se hará cargo del blindaje. Esa elección interna será posible, y Milei no la podrá evitar, si, cómo todo lo indica, al Gobierno le es imposible eliminar las PASO, proyecto que no quieren votar ni los senadores amigos.
Solo el 34 por ciento del electorado de la Capital, el más sofisticado del país, estaría dispuesto a votar de nuevo a Milei, según encuestas que circulan entre funcionarios oficialistas y opositores. Casi el 70 por ciento de la sociedad nacional, de acuerdo con la unanimidad de las mediciones de opinión pública, se manifiesta insatisfecha por la situación de la economía. ¿Es casual que Bullrich haya dicho hace poco que le preocupa “muchísimo” la recuperación de la economía? ¿Fue accidental su pedido público al Gobierno para que los beneficios de los cambios económicos lleguen con más rapidez a la vida cotidiana de los argentinos? Nada es casual ni ingenuo en ella. Su profesión es la política.
Las encuestas registran también que Milei perdió todos los votos de Patricia Bullrich que lo acompañaron en el balotaje con Massa. Por eso, es improbable que pueda haber una fórmula Milei-Bullrich el año próximo. Ni ella parece dispuesta a cumplir un eventual rol vicepresidencial, ni los hermanos Milei la quieren ver ocupando la poltrona donde ahora se sienta la también rebelde Villarruel. Bullrich jugará por la presidencia si decide jugar el año próximo. Las dos minorías políticas intensas del país, los fanatismos del mileísmo y del kirchnerismo, suman juntos alrededor del 50 por ciento de la sociedad. La otra mitad de la argentinos decidió que por ahora su liderazgo político esté vacante. Ese es el lugar que, se lo mire por donde se lo mire, la senadora quiere ocupar. Sabe cómo hacer para que hablen de ella, sin que ella hable lo suficiente como para cruzar los naturales límites de la política.
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Kicillof empezó su gira en Nueva York con fuertes críticas a Milei: “Entrega nuestros recursos estratégicos”

En el comienzo de su visita oficial a Estados Unidos, el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó este martes una actividad académica en la universidad The New School, en Nueva York, donde aprovechó para contrastar su visión sobre el desarrollo de la región con las políticas del presidente Javier Milei.
La charla, organizada por el Observatorio de América Latina (OLA) bajo el lema “América Latina en la encrucijada: el futuro de la democracia, la economía y la política progresista en un mundo fracturado”, reunió a economistas, investigadores y especialistas en políticas públicas de distintos países.
Durante su exposición, Kicillof sostuvo que la Argentina y América Latina enfrentan una nueva etapa de oportunidades frente al reordenamiento del escenario internacional. “Estamos convencidos de que tanto la Argentina como América Latina en su conjunto tienen nuevas oportunidades en este orden mundial que se está configurando”, afirmó.
El gobernador destacó que el país cuenta con recursos naturales, un sistema científico y tecnológico desarrollado, capacidades productivas y una tradición industrial que, según planteó, hoy no están siendo aprovechados.
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