DEPORTE
El psicólogo de Colapinto reveló cómo se fortaleció para este año en la Fórmula 1: “No es el mismo Franco de 2025″

Un persona clave en la campaña de Franco Colapinto es su psicólogo deportivo, Gustavo Ruiz, quien trabaja con el piloto argentino de Fórmula 1 desde los doce años. Conoce como pocos al corredor del equipo Alpine. Sus charlas en los fines de semana y luego de una carrera son determinantes.
De bajo perfil y muy profesional, Ruiz trabaja con otros pilotos de diferentes disciplinas del deporte motor como los hermanos Kevin y Luciano Benavides, ambos ganadores en motos del Rally Dakar o Juan Manuel Grigera, una joven promesa que se encamina a llegar al Mundial de Rally.
En la presentación del equipo Alpha 54 Racing, el team argentino que este fin de semana debutará en la Fórmula 4 Italiana en Misano, Infobae conversó con Ruiz, que con su habitual amabilidad explicó cómo es el trabajo con chicos que crecen de golpe por el desarraigo, las complicaciones económicas al correr en el exterior y la contención ante un mal resultado.
“Es un trabajo de un proceso a largo plazo con objetivos a corto. Hacemos una evaluación del piloto como para saber cómo maneja la frustración, la ansiedad… Jóvenes que se van a vivir muy chicos a Europa. El desarraigo y otras variables y factores van influyendo”, explica.
“Lo principal es la contención, tratar de trabajar toda esta parte con la familia; la parte más personal, por un lado, y después la parte deportiva, en la que tiene que ver con rendimiento, que es la que más importa, porque es la que te da la durabilidad”, añade.
Se trata de un proceso que se va fortaleciendo a partir de la confianza y de tener un especialista al que le gusta el deporte motor, algo que lo ayuda en su trabajo con los competidores. “Lo primero que trabajamos con los chicos es la contención, que es fundamental para esas edades. Porque pasan durante toda su la adolescencia y su juventud por diferentes etapas que son necesarias abordar y se abordan de diferente manera. No es lo mismo a los 12, que a los 15, que a los 17, que a los 18 a nivel personal y a nivel profesional”, afirma.
Gustavo no puede estar presente en todas las carreras debido a la gran cantidad de pilotos con los que trabaja. “Más de diez seguro, pero no tengo la cuenta exacta, ¿sí? Hay seis que están en Europa», asevera. Los fines de semana no tiene horarios. Las llamadas, videollamadas y audios son herramientas vitales y más en momentos complicados por un mal resultado, una instancia compleja frente a una definición de carrera como pasa en el Rally o el Rally Raid, que se corre en distintos días.
“Ese acompañamiento a largo plazo es fundamental, basado en un proceso de trabajo serio que permita al piloto mantenerse emocionalmente equilibrado dentro de lo que se pueda y que vaya aprendiendo y creciendo y mejorando en todo lo que tenga que ver con rendimiento: desde lo físico hasta lo técnico y demás”, amplía.
“Todo pasa muy rápido y eso no es tan bueno para lo que es el desarrollo interno de un adolescente. Pero con trabajo psicológico podemos ir conteniéndolos de alguna manera”, subraya.
El objetivo es claro: “Buscamos que se mantengan concentrados, que puedan gestionar sus emociones y su cabeza como para poder tener la confianza bien alta y poder rendir bien”.
Respecto de Colapinto, hubo una maduración en el último año debido a las frustraciones que sufrió en 2025 con el peor auto de la F1 -el Alpine A525– y en medio de una ola de versiones sobre su futuro. Si embargo, el corredor bonaerense le sacó agua a las piedras y se ganó su lugar como titular para 2026. “Yo lo que veo siempre no es la parte negativa, la parte del sufrimiento, la parte más dura que tiene en este caso un deportista joven, pero yo le veo toda la parte más positiva. Todo eso lo hizo crecer, lo hizo madurar, lo fortaleció. No es el mismo Franco este año que el de hace un año: su manera de pensar, de ver las cosas, de verse a sí mismo, es distinta. Es decir, todo eso lo ha forjado, lo ha fortalecido y lo ha hecho crecer como para que pueda seguir afrontando la Fórmula 1, que es lo máximo, te exige en todo momento y no puedes dar ni un centímetro de ventaja en ningún área».
La humildad de Ruiz lo lleva a no sacarse fotos con los pilotos que trabaja porque no busca robar protagonismo. Aunque hubo excepciones y fue la que se tomó con Franco el día de su debut en la F1, el 1 de septiembre de 2024 a bordo de un Williams en Monza, Italia, donde resultó 12º.
Otro ejemplo es el de Luciano Benavides, quien antes y durante el último Rally Dakar hizo hincapié en el aspecto psicológico. El salteño de 30 años ganó en las dos ruedas en una definición épica por dos segundos luego de 40 horas de carrera y en los últimos cinco kilómetros de un total de 8.000. Largó segundo en la última etapa en Arabia Saudita y se llevó la gloria. “Con Luciano hace años venimos trabajando y hay cosas que van cambiando de poco. Es decir, que uno depende de cada piloto, de cada persona. Este es todo un proceso. En el caso específico de Luciano, en esa última etapa, yo le mandé un audio el día anterior en el que le dije que él salga a hacer su carrera. Todo podía pasar: Ricky Brabec largó adelante y era difícil alcanzarlo, recortarle tres minutos. Pero si él salía a hacer su trabajo, Ricky no salía tampoco tranquilo y convencido de que ya estaba ganado y que esa presión lo podía afectar, aunque el tramo era corto, rápido y supuestamente bastante fácil. Y se dio. Parte de eso fue que Luciano trabajó para este Dakar de de una manera muy determinada, con mucha convicción, con mucha decisión en lo que quería. Y cuanto más vos hacés eso es como que te va acercando cada vez más al resultado que vas a buscar y en este caso se dio».
“El psicólogo lo que hace es adaptarse. A mí me gusta el motorsport desde siempre y después te vas adaptando a la especialidad, la vas conociendo, vas tratando como de sacar toda la información posible con los propios pilotos. Vos también vas estudiando un poco todo lo que es la situación. A mí me gusta mucho toda la parte de análisis estratégico a nivel de los rivales, de lo que es elaborar un buen plan, buenos objetivos como para cumplirlos. También su crecimiento personal pues buscamos bienestar también, pero sobre todo un alto rendimiento”, concluye.
Gustavo Ruiz vive los fines de semana de forma muy especial y no tiene horarios. Su celular está siempre prendido porque debe intervenir en cualquier situación con sus pilotos. Acompaña a Franco Colapinto desde el karting, lo vio llegar a la F1 y hoy lo sigue acompañando.
DEPORTE
Mundial 2026: Salió el «Muchachos» versión española con mención a Iniesta y Yamal

España. Foto: EFE
El Mundial 2026 se vive en todo el mundo y así como las argentinos inventan canciones para alentar a su selección, en otros países hacen lo mismo. Esta vez fueron los hinchas españoles que inventaron una canción para seguir a su La Furia Roja con la particularidad que usaron una emblemática tema de la Selección Argentina.
Como se recuerda en el Mundial Qatar 2022, un tema que se quedó en la memoria de todos y que aún se sigue escuchando en Estados Unidos, fue el clásico muchachos, que se hizo muy conocido mundialmente sobre todo por la obtención de la copa del mundo para la Selección Argentina tras vencer a Francia por penales en la final.
Y esta vez los hinchas españoles no quisieron quedarse atrás y usaron la misma melodía del muchachos, para crearle una canción a la selección de España, obviamente cambiando la letra.
Esta nueva versión que empezó a circular las redes tras la victoria de España en los cuartos de final ante Portugal, se ha transformado en viral y apunta a sonar en el estadio en el partido entre España y Bélgica.
La canción hace mención a la obtención del título ganado en Sudáfrica 2010, recordando los goles de David Villa, además hace énfasis en que ganaron la última Eurocopa y que ahora van con todo por el Mundial resaltando que el primero fue gracias a Andrés Iniesta y que este será de la mano de Lamine Yamal.
Cuándo juega España en el Mundial
La Furia Roja disputará los cuartos de final de la copa del mundo edición 2026, este viernes 10 de julio desde las 16.00 horas (hora Argentina), frente a Bélgica.
Como se recuerda, España llega a esta instancia tras haber finaliza primero en el grupo que compartía con Uruguay, Cabo Verde y Arabia Saudita. Luego, en 16avos de final los europeos golearon 3-0 a Austria y ya en los 8avos, derrotó 1-0 a Portugal.
Mundial,España
DEPORTE
Delem, el técnico brasileño que pudo cambiar la historia de Messi para siempre

junto a Varacka, Onega y Artime
La historia de River Plate y de la selección argentina no puede contarse sin mencionar a Vladem Lázaro Ruiz Quevedo, más conocido como Delem, el brasileño que dejó una huella imborrable en el club como jugador, entrenador y formador de nuevas generaciones de futbolistas exitosos. Fue uno de los moldeadores de un estilo de juego vistoso y elegante que al día de hoy identifica fuertemente el gusto del hincha del club de Nuñez. “Trajo a River el inconfundible estilo de futbol de su Brasil natal. Amante de la pelota, socio del toque, especialista en pegada – para él entrarle mal al balón era un pecado- asiduo visitante del área rival, leal amigo del gol. Delem hizo un culto irrenunciable del buen futbol. Y lo hizo en dos etapas: la del futbolista criterioso, lujoso, destacado; y la del técnico, especialmente de las inferiores”, lo describe así el club en el libro “River. El Campeón del Siglo”, publicado en 2000.

pelota
Ese año de la publicación, Delem fue protagonista de un hecho que pudo cambiar la historia y el destino de Lionel Messi cuando estuvo a punto de fichar con River. La Pulga, con algo más de 12 años, y su amigo Leandro Giménez deslumbraron en una práctica al entrenador Eduardo Abrahamian. Su equipo ganó 15 a 0. Según publicó años después el diario catalán Sport, el niño rosarino había concretado goles que dejaron a Abrahamian maravillado y por eso fue de inmediato a buscar a Delem, el hombre que supervisaba todo lo que pasaba en las inferiores de River. El brasileño vio el potencial de ese chico zurdo y pequeño, conversó con los familiares, lo quiso retener, hizo gestiones para ficharlo y que se quedara en el club. Pero, finalmente, la negación de Newell´s al no darle el pase frustraron lo que pudo haber sido una de las incorporaciones más trascendentes del club y del futbol local. El propio Messi lo reconoció en una entrevista realizada por el periodista Sebastián Pollo Vignolo: “Fui a probarme a River por un técnico que había en ese momento en Newell’s, estaba la escuela de Rosario de River. Me dijeron si quería ir a River y dije vamos… Me trajeron a Buenos Aires y me acuerdo que eran chicos más grandes, jugué con la categoría 85, yo era así de chiquito. Jugué 15 o 20 minutos porque me tenían ahí y no me ponían, no me ponían, era un partido que estaba lleno de pibes. Me dijeron ‘volvé dentro de 10 días con tu categoría’. Y volví e hicieron otro partido con gente de mi edad. Me acuerdo que hice como 3 o 4 goles. Entonces me dicen ‘te tenés que quedar, quedate, quedate. Trae el pase y hacemos todo’. Estaba el tema de mi tratamiento también, y me dicen que nos iban a ayudar, que se iban a hacer cargo del tratamiento, cosa que Newell’s nunca me lo pagó. Mi vieja renegaba para que nos puedan ayudar con mi tratamiento, era complicado en esa época. Nosotros no podíamos. Mi viejo hacía un esfuerzo grandísimo para poder pagarlo, la obra social y el trabajo lo ayudaron para que pueda ir pagando algunas cuotas. Y cuando fui a buscar el pase a Newell’s, me sacaron cagando…. ‘¿Cómo te vamos a dar el pase?’ Me acuerdo que peleamos, peleamos y el pase nunca me lo dieron, y después salió lo de Barcelona».

Jorge de los Ríos
Delem quedó esperando ese pase que nunca llegó. “Un día un señor de Mar del Plata le dice que tenía que ver a un jugador muy joven que estaba en Jujuy y que era un fenómeno. Era Ariel Ortega, lo trajo a Buenos Aires junto a sus padres y hermanos, y los ubicó en un departamento que estaba en Roosevelt y Cabildo para que pudiera empezar en River. Así era él”, dice su viuda Ana María Tuti Pintos. El resultado de su más de una década dirigiendo las inferiores de River en los 90 fue de 5 campeonatos de la AFA, 6 campeonatos y 4 subcampeonatos internacionales. Desarrolló una generación tras otra de jugadores con gran capacidad técnica, pensantes, habilidosos y protagonistas. De su cantera surgieron jugadores que marcaron a River y a los distintos seleccionados argentinos. Empezando por Pablo Aimar mano derecha del actual técnico Lionel Scaloni y quien jugara los mundiales Corea-Japón 2002 y Alemania 2006. Pero también vale recordar a otros jugadores que formó, además del Burrito Ortega (Mundiales Estados Unidos 1994, Francia 1998 y Corea-Japón 2002); como a Hernán Crespo (Mundiales Francia 1998, Corea-Japón 2002 y Alemania 2006); Javier Saviola (Mundial Alemania 2006, campeón mundial Sub-20-2001 y Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos Atenas 2004); Javier Mascherano (Mundiales Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018 y 2 Medallas de Oro en las Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y Beijín 2008); Martín Demichelis (Mundiales Sudáfrica 2010 y Brasil 2014); Juan Pablo Sorín (Mundial Alemania 2006); Matías Almeyda (Mundiales Francia 1998 y Corea-Japón 2002); Andrés D’Alessandro (Campeón Mundial Sub 20 en 2001, Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos Atenas 2004); Gonzalo Higuain (Mundiales Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018); y Marcelo Gallardo (Mundial Francia 1998), entre otros.

Como Director General del Futbol Amateur de River durante esos años, Delem se transformó en el gran cazatalentos del club. Dirigió un equipo de profesionales, entre técnicos, preparadores físicos y de atención médica, psicológica y nutricional, que tenía la responsabilidad de conducir a las divisiones inferiores del club y promocionar jugadores para nutrir a la Primera. Las instrucciones por escrito que bajó a su gente de confianza, y que su familia aún guarda, eran claras en cuanto a la visión que tenía del futbol y a cómo formar a los jóvenes jugadores. Escribió Delem para su cuerpo técnico:
El chico debe sentir verdadero placer por el juego.
Hacemos hincapié en su momento en el rendimiento del equipo, si jugamos bien o mal. No si ganamos o perdemos.
Aprender solo a ganar, es una forma de perder.
Aquí se gana también, aunque se haya perdido en el juego.
El futbol es “La alegría de jugar y aprender”.
Buscamos al jugador con esas condiciones, que no se las dio nadie pues nacieron con ellas.
El objetivo no es ganar campeonatos sino desarrollar jugadores.

Y con relación a los jugadores definía lo siguiente:
Tienen condiciones innatas y los ayudamos a que produzcan más en el futuro.
Debemos plantearle una adecuada preparación.
Nuestra función es corregirles sus falencias.
Pulirle sus condiciones.
Inculcarle el esfuerzo personal por “intentar” superarse.
Debemos reconocer al jugador talentoso, a los que poseen una técnica diferente, a los que se ubican en los espacios libres para recibir jugando de a 2 toques y movilidad. A los que se divierten con una gambeta u otra habilidad en el lugar y en el momento oportuno, pero con alegría.

En un artículo publicado por Clarín en diciembre de 2005, Delem escribió: “El objetivo principal del cuerpo técnico de las divisiones inferiores es preparar a un chico para que llegue en óptimas condiciones a Primera División. El DT, junto a los médicos, al preparador físico y psicólogos deben trabajar en conjunto. Es vital realizar un seguimiento individual sobre cada deportista. Algunos llegan al club bien alimentados y otros no tanto. Entonces nosotros debemos darle el apoyo necesario. El cuerpo técnico también tiene que estar sobre los padres. Es común que quieran saber si su hijo va a llegar y, sin querer, les trasmiten esa presión. Siempre rescato el caso de Javier Saviola. Su padre era una persona muy ubicada que jamás se metió en nuestro programa de trabajo para consultarnos acerca del Conejito. Y eso que tenía condiciones de sobra. Lo mismo sucedió con los familiares de Crespo, Gallardo y Aimar, entre otros. Así debe ser el trato, pero también hay que tener en cuenta que hoy en día hay mucha necesidad y eso impulsa a la gente a actuar de ese modo”.

Con esa forma de trabajar, Delem mantenía un meticuloso archivo con el desempeño de cada uno de sus jugadores, becas otorgadas, situación contractual y cumplimiento de los estudios. Por ejemplo, en 2000 la recomendación a la Comisión Directiva del club en el informe técnico del arquero Juan Pablo Carrizo: “Buenas condiciones para el puesto, ágil, seguro de manos, bien en el juego aéreo, buen físico, jugador de selección Sub 17. Se sugiere su incorporación”. Y en un informe sobre los convenios con representantes aún no aprobados donde para el caso de Demichelis describía la propuesta en tiempos de un peso argentino por un dólar: “$ 50 mil a convenir y $ 100 mil a los 15 partidos jugados en primera división, un 30% de una futura transferencia. Alojamiento y alimentación a cargo de River”.

Nacido en 1935 en São Paulo, Delem inició su carrera en Gremio de Porto Alegre y luego brilló en Vasco da Gama de Río de Janeiro, donde conquistó el Campeonato Carioca y el Torneo Río-São Paulo en 1958. En 1961 llegó a River y jugó hasta 1969 convirtiendo 35 goles en 98 partidos. Protagonizó una línea de ataque única: en 1961 el equipo millonario presentó su primera delantera compuesta íntegramente por jugadores extranjeros: el uruguayo Domingo Pérez; el español Pelillo y los brasileños Moacir, Roberto Frojuelo y Delem. Fue empate en un tanto ante Atlanta como visitante en la cancha de Villa Crespo. Tras su destacada etapa en Núñez, el delantero brasileño se incorporó en 1969 a América de Río de Janeiro para finalizar su carrera jugando en la Universidad Católica de Chile.

Su nombre quedó grabado en la memoria de los superclásicos, y en la historia del futbol argentino, por aquel famoso penal que Antonio Roma le atajó en 1962 adelantándose de la línea del gol (hoy no pasaría la prueba del VAR), hecho que definió el campeonato a favor de Boca. Pero Delem fue mucho más que ese disparo polémico, logró con el tiempo construir una sincera amistad compartida con Roma que hizo olvidar aquel momento. Incluso jugaron juntos en el llamado “Equipo de las estrellas” compuesto por ex jugadores de River y Boca que hicieron una gira por todo el país llegando, incluso, a Sudáfrica como parte de las acciones para terminar con el apartheid. El día que jugaron allí fue el mismo de cuando se produjo el golpe de Estado en 1976. “Me llamó por teléfono temprano y me dijo no salgas a la calle, hay una revolución”, comenta Tuti.

Fue protagonista directo del proceso que llevó en aquella década del 60 a definir un estilo de juego que identifica hasta hoy al público de River: un juego vistoso, cuidadoso de la pelota, basado en habilidad en lugar de la fuerza bruta. Y en ese estilo de juego tuvo que ver la dupla conformada con Didí como técnico y Delem como asistente directo. Didí era Waldir Pereira uno de los mediocampistas más grandes de la historia y una figura central del fútbol brasileño y mundial. Integró los dos seleccionados brasileños que ganaron la copa del Mundo 1958 (fue elegido el mejor jugador del torneo) y la de Chile en 1962. Didí fue el cerebro del Brasil bicampeón del mundo, líder junto a Pelé, Garrincha y Djalma Santos. Tras retirarse, tuvo una amplia carrera como técnico. Primero con la selección de Perú, país al que clasificó para su primer Mundial, el de México 1970. Luego llegó a River, equipo que dirigió entre 1970 y 1972 y donde impuso el jogo bonito. Delem fue su asistente técnico, lo había conocido en la selección brasileña del 60 donde jugó también con Pelé integrando esa famosa delantera, pero con funciones de media punta. Si bien Delem no fue al Mundial porque ya estaba jugando en River, en la etapa preparatoria disputó siete partidos internacionales convirtiendo cinco goles. Hubo uno emblemático, el de la Copa del Atlántico jugado en el Maracaná el 12 de julio de 1960 con el triunfo de Brasil por 5 a 1 contra Argentina. Los goles de Brasil fueron de Chinesinho, Pelé, Pepe (2) y Delem que integraba la línea ofensiva no como un 9 clásico sino como organizador ofensivo con gol, algo típico del esquema brasileño de la época. Aportaba pausa, pase final y definición, complementando a los jugadores más veloces o desbordantes. “Cada vez que Pelé venía a Buenos Aires, lo llamaba para juntarse y tener largas charlas”, agrega Tuti.

Su regreso a River fue como técnico y figura central como formador de las inferiores del club, en la detección de talentos que pasaron por las pruebas en Núñez. Esa capacidad de ver más allá de la edad y del físico, de reconocer la inteligencia y la técnica fue su sello distintivo siempre desde un bajo perfil y su calidez humana. La escuela “Didí–Delem” en River no fue una institución formal sino una corriente futbolística muy clara. Compartieron una misma mirada sobre el fútbol: la técnica antes que el físico, el talento como punto de partida, el mediocampo como cerebro del equipo, y la libertad creativa de los jugadores. Después de los tres años de trabajar con Didí y de recibirse en la Escuela de Directores Técnicos de la AFA en 1972, la dirigencia de River le confió a Delem el primer equipo para darle continuidad al proyecto. Eran los tiempos en que el elenco millonario atravesaba una etapa sin títulos desde 1958 y la Comisión Directiva de entonces optó por alguien de la casa, con fuerte ascendencia en el plantel y el club. Asumió como técnico en 1973 y permaneció en el cargo hasta que lo reemplazó Pipo Rossi. En ese período promovió a uno de los mediocampos más famosos de la historia del club integrado por Norberto Alonso, J.J. López y Reinaldo Merlo que condujeron al equipo al campeonato de 1975.

Precisamente, en ese año pasó a dirigir Huracán, equipo que estaba lejos del campeón de 1973 de César Luis Menotti, transitaba una etapa de reconstrucción. Buscó sostener la identidad ofensiva del “Globo” y fiel a su sello brasileño, apostó por el juego técnico y ofensivo dirigiendo a Miguel Ángel Brindisi, René Houseman y Osvaldo Ardiles. Después vino Vélez (1976–1977), donde el objetivo principal fue ordenar el equipo y sostener la categoría, algo que logró. En 1978, se fue a Arabia Saudita para hacerse cargo junto a Didí del club Al-Ahli; y en 1979 regresó al país para tomar la dirección de Argentinos Juniors donde dirigió a un Diego Armando Maradona todavía golpeado por haber quedado fuera de la convocatoria para el Mundial del 78. Fue el único brasileño que condujo al Diez. “Diego lo llamaba então que en portugués quiere decir ‘entonces’ porque Delem usaba mucho então como muletilla. Y Claudia le decía ‘maestro’. Tuvieron una linda relación de afecto y respeto. Fuimos al bautismo de Giannina y cuando Diego se casó e hizo esa fiesta multitudinaria en el Luna Park nos invitó con una mesa para toda nuestra familia”, recuerda Tuti.
Más tarde, en 1980, Delem llegó a San Lorenzo, un ciclo de solo siete partidos. Intentó mantener su sello ofensivo, pero la falta de tiempo y un contexto adverso limitaron su trabajo. El presidente del club, Moisés Annán, con gran influencia en la AFA, lo echó y por un juicio que le inició Delem a raíz del incumplimiento de contrato estuvo, en los hechos, censurado por la asociación presidida por Julio Grondona, situación que le impidió durante varios años encontrar trabajo en otro club. Finalmente, en 1985 pudo tomar la conducción del equipo de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, y al año siguiente el de Gimnasia y Esgrima de Mendoza.
Su trabajo silencioso consolidó a River como una de las canteras más prestigiosas de América. Después de trabajar más de una década en la detección de talentos en el semillero que, por otra parte, llevó a River a ganar campeonatos y millones de dólares, en 2001 José María Aguilar, y su mano derecha Mario Israel, lo desafectaron al asumir la presidencia del club de Núñez. “Nunca me dieron una explicación”, se lamentó siempre Delem. Ese modelo basado en las inferiores trasformó a River en uno de los más importantes exportadores de jugadores del mundo, hasta que el dinero se acabó y la institución ingresó al túnel de una crisis financiera y de operaciones poco transparentes cuyo final previsible fue el descenso de categoría en 2011.
En sus últimos años incursionó en televisión. Fue en 2002 cuando formó parte del programa “Camino a la Gloria”, emitido por Canal 13 y conducido por Mario Pergolini, donde se buscaba descubrir a un joven talento futbolístico con la promesa de tener una prueba en el Real Madrid. Se presentaron 12 mil chicos en el Campo de Polo de Palermo para las pruebas iniciales. El jurado estaba compuesto por Roberto Perfumo, Carlos Mc Allister, José Basualdo y Javier Castrili. Delem era el evaluador técnico de los participantes. Su frase “toque y movilidad” era lo que repetía constantemente a los jóvenes ilusionados con jugar en España.

La idea del fútbol que enseñó Delem tiene total vigencia en el gusto de miles de hinchas de River y de muchos otros clubes que aman y aprecian el buen juego. Fue un puente entre Brasil y Argentina, y un hombre que supo dejar huella en dos generaciones distintas, primero como jugador y luego como maestro de futuros cracks. Y también en aquella historia con Messi, que pudo haber sido uno de sus cracks, aparece su figura como protagonista privilegiado. Delem fue el arquitecto silencioso de un alma futbolística de River, el hombre que convirtió la cantera millonaria en un semillero de estrellas que influenciaron con sus estilos en las distintas selecciones nacionales donde fueron convocados. Vivió siempre en la sencilla casa de sus suegros en Arribeños y Monroe, a unas 10 cuadras de su amado River. El corazón le dijo basta tempranamente a los 71 años en Buenos Aires en 2007, dejando un profundo vacío en esa Argentina que amó tanto como a su Brasil natal, en su esposa Tuti y en sus hijos Christian y Marilia. Su mejor herencia es el legado dejado a varias generaciones de grandes futbolistas que fueron y son protagonistas de esa pasión mundial como es el fútbol, o mejor dicho de esa sensación inexplicable de jugar a la pelota y ser feliz.
DEPORTE
Atento Scaloni: Suiza podría perder figura para enfrentar a la Selección Argentina

Suiza. Foto: EFE
Este sábado 11 de julio, la Selección Argentina se enfrentará a Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026 y los europeos podrían tener importante baja, puesto que una de las figuras del equipo se perdería el encuentro ante la Albiceleste por lesión.
La selección suiza sigue pendiente de Johan Manzambi, la joven estrella del equipo, que aún no se ha entrenado con el resto del conjunto y tiene complicada su participación de inicio en el partido de cuartos de final del Mundial contra la Selección Argentina.
A dos días del choque contra los dirigidos por Lionel Scaloni en el Arrowhead de Kansas City, Manzambi sigue sin reincorporarse a la dinámica del conjunto, lo que puede dificultar su regreso. El delantero del Friburgo alemán, que está muy cerca de llegar al Newcastle inglés, se lesionó en un entrenamiento previo al partido contra Colombia, de octavos de final, y desde entonces hace trabajo diferenciado.
Así fue también en la primera práctica del conjunto helvético en Kansas City, donde se vio al atacante, de 20 años, una de las revelaciones del Mundial, autor de tres goles y dos asistencias, salir al campo con una molestia rodilla y andar por el lateral del campo de entrenamiento con una ligera cojera.
Si, como es probable, Manzambi no figura en el once inicial de Murat Yakin, el posible sustituto sería el jugador de Sevilla Djibrill Sow, para dar más consistencia al centro del campo helvético. De todas maneras esperarán al delantero hasta el último.
Probable formación de Suiza vs. Selección Argentina, por el Mundial 2026
Gregor Kobel; Deni Zakaria, Manuel Akanji, Nico Elvedi, Ricardo Rodríguez; Remo Freuler, Granit Xhaka; Dan Ddoye, Fabian Rieder o Djibril Sow, Rubén Vargas; y Breel Embolo.
Datos del partido entre Argentina vs. Suiza, por el Mundial 2026
- Hora: 22 (hora Argentina)
- TV: TyC Sports
- Árbitro: João Pinheiro
- VAR: Michael Barwegen
- Estadio: Arrowhead Stadium (Kansas City)
Suiza,Selección Argentina
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