SOCIEDAD
El caso del depredador serial de Quilmes: así actuaba el hombre que raptaba, violaba y robaba a adolescentes

En 2016, Sebastián Abel Figueroa, marplatense de 40 años y vecino de Ezpeleta Oeste, fue condenado a 3 años de prisión en suspenso por abuso simple en concurso con privación ilegítima de la libertad, tras un hecho ocurrido un año antes. Pasó el tiempo y en noviembre de 2023 fue detenido por otra causa. Una coincidencia en el Banco de Datos Genéticos de la Suprema Corte de Justicia bonaerense reveló que aquel episodio de 2015 no había sido un caso aislado: detrás de su nombre, las autoridades hallaron un patrón de delitos sexuales y robos cometidos durante años en el partido de Quilmes.
Con pruebas irrefutables, ese expediente avanzó y desembocó en una segunda condena: el pasado 7 de julio, el Tribunal en lo Criminal N°1 de Quilmes le impuso 30 años de prisión, en un debate que contó con intervención de la fiscal María de los Ángeles Attarian Mena.
Los jueces Fernando Ernesto Celesia, María Cecilia Maffei y Analía Verónica Reyes consideraron probada una secuencia de cuatro ataques sexuales y robos, perpetrados entre 2010 y 2013, que afectaron a adolescentes y jóvenes adultas. Cada hecho fue reconstruido a partir de los relatos de las víctimas, informes médicos y muestras genéticas.
Cuatro ataques, un mismo modus operandi

El primer hecho ocurrió una mañana de julio de 2010, cuando una joven de 18 años se dirigía a su trabajo en Quilmes. Eran cerca de las ocho de un domingo y la adolescente caminaba por la calle cuando advirtió que un hombre la seguía. Al alcanzarla, la sorprendió pidiéndole la mochila. La víctima se la entregó, pero entonces el abusador la abrazó y le colocó un cuchillo en el cuello: “Acá no”. Así la obligó a caminar bajo amenaza durante ocho cuadras hasta una escuela, donde abusó de ella.
El calvario se extendió por más de dos horas. Durante ese tiempo, el agresor la intimidó con el arma y le habló sobre aspectos personales, demostrándole que conocía detalles de su vida. Antes de dejarla ir, la amenazó: “Me dijo que todo había sido mi culpa y que si contaba algo iba a matar a mi hermano”.
La víctima relató luego que, tras ese episodio, atravesó un largo proceso de aislamiento, insomnio y miedo a salir de su casa. “Estuve dos años sin poder salir”, resumió sobre las consecuencias que dejó el ataque.
El segundo caso tuvo lugar la noche del 31 de enero de 2012. La víctima, una adolescente de 15 años con retraso mental moderado, había pasado la tarde en la casa de una amiga. Figueroa, conocido por ser vecino del barrio, pasó por el lugar y la convenció de salir a dar una vuelta en moto. Era una trampa. La llevó hasta un descampado cercano, donde la sometió a una agresión sexual brutal, utilizando además un palo.
La menor regresó a su casa cerca de las dos de la madrugada. Su madre recordó la escena: “Tenía todo el cuerpo golpeado, los brazos, golpeada la cara, las piernas, toda raspada, tenía pasto y tierra. Lloraba mucho”. Desde entonces, la adolescente evitó hablar sobre lo que había pasado, por miedo a represalias.
Figueroa volvió a atacar en la mañana del 23 de abril de 2013, esta vez a una nena de 13 años que iba a la escuela. Se le acercó con la excusa de que lo buscaba la policía por un robo y le pidió ayuda para ubicarse en una parada de colectivo, siempre apuntándola con un arma oxidada. La llevó abrazada, como si la conociera, con la pistola escondida en la campera. “Me crucé con varios compañeros, pero no podía decir nada porque me estaba apuntando”, recordó la nena.
Así la condujo hasta un descampado, levantó un alambrado y allí la obligó a desvestirse. Abusó de ella y le robó el celular. Antes de irse, la amenazó para que no contara lo ocurrido y le dijo que si quería recuperar el teléfono, debía esperarlo en una panadería de la zona.
La adolescente sufrió lesiones físicas y un impacto psicológico que le impidió salir de su casa durante meses y la llevó a perder el año escolar. Con el tiempo, relató: “Yo lo único que puedo decir es que se haga justicia, porque hay muchas víctimas y somos pocas las que nos animamos a denunciar”.

El cuarto hecho sucedió el 29 de diciembre de 2013, pasada la una del mediodía. Una joven de 18 años había salido a comprar a un almacén cuando fue sorprendida por detrás, agarrada de un brazo y amenazada con un cuchillo en la espalda. El agresor le preguntó por una calle y le ordenó que lo acompañara. La llevó hasta un baldío, donde abusó de ella bajo amenazas.
Tras la agresión, la hizo caminar un par de cuadras y le dio una última instrucción: “Me dijo quédate quieta acá, contá hasta diez hasta que yo desaparezca”.
La joven, al igual que las otras víctimas, sufrió pesadillas, dificultades para conciliar el sueño y problemas para relacionarse con los hombres. “Estuve como cuatro o seis meses sin dormir de noche. Ahora a veces me pasa”, relató sobre las secuelas que arrastra desde entonces.
El juicio, la prueba genética y la condena inédita

El recorrido de la causa judicial finalizó en los primeros días de julio. Durante el debate, Figueroa intentó explicar su conducta con referencias al consumo de drogas desde la adolescencia, pero los informes periciales descartaron cualquier evidencia clínica de intoxicación o abstinencia al momento de los hechos. En sus palabras finales, pidió perdón a las víctimas y sus familias.
Los jueces destacaron la coherencia de los relatos, el impacto duradero en las víctimas y, sobre todo, la coincidencia genética que permitió vincularlo con cada ataque.
Se trata del primer caso en la justicia provincial en el que la individualización y la condena de un abusador serial se sostienen a partir de la comparación de perfiles genéticos almacenados en el Banco de Datos Genéticos de la Suprema Corte bonaerense.

La muestra de Figueroa, tomada en 2019, estableció el vínculo con las evidencias recolectadas en los casos mencionados. Fue la clave para ponerle nombre y apellido al autor de los hechos.
Pero eso no es todo, ya que el historial criminal del detenido puede ser todavía mayor: “Del mismo modo también se pudo establecer que hay otras causas en trámite por abuso de esta misma persona”, revelaron fuentes judiciales a Infobae.
Actualmente, Figueroa permanece alojado en la Unidad Penal N°28 de Magdalena.
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SOCIEDAD
Un tiktoker fue condenado a 16 años de prisión por atropellar y matar a una madre y a su hija en Rosario

El tiktoker Agustín López Gagliasso fue condenado a 16 años de prisión por el doble crimen vial ocurrido en enero de 2025 en la costanera de Rosario, donde murieron Tania Gandolfi, de 41 años, y su hija Agustina García, de 17. Las víctimas se encontraban de vacaciones cuando fueron embestidas por el vehículo conducido por el joven.
La sentencia, dictada por un tribunal integrado por tres jueces del Centro de Justicia Penal de Rosario, encontró culpable al joven de 22 años. Según resolvieron, Gagliasso pudo anticipar claramente el riesgo de provocar muertes al conducir a más de 120 kilómetros por hora por un sector céntrico y con circulación peatonal, mientras perseguía a un motociclista tras un incidente ocurrido en el túnel Arturo Illia.
En ese sentido, aunque la a defensa sostuvo que el caso debía encuadrarse como homicidio culposo y afirmó que su cliente perdió el control del auto y no tenía intención de causar una muerte, el tribunal determinó que cometió un homicidio simple con dolo eventual.
El Ministerio Público de la Acusación (MPA) constató que el tiktoker nunca utilizó el freno antes de perder el control del coche y atropellar a Gandolfi y su hija García. Asimismo, la alcoholemia determinó que el conductor tenía 0,2 de alcohol por litro de sangre.

El juicio oral, que se desarrolló desde el 7 de septiembre, estuvo atravesado por testimonios clave, según consignó Rosario 3. Uno de los más importantes fue el de Giovanna R., de 20 años, quien viajaba como acompañante en el Peugeot 206 gris que conducía López Gagliasso.
La joven relató ante el tribunal que le pidió al muchacho de 22 años en reiteradas oportunidades que disminuyera la velocidad. “Pará porque nos vamos a matar”, recordó haberle dicho al conductor. “Él estaba enceguecido siguiendo a la moto, no le importó nada”, remarcó.

Durante el juicio, López Gagliasso también tomó la palabras. Durante la audiencia del jueves pasado, pidió perdón a los familiares de las víctimas y reconoció errores en su conducción.
“Manejé mal, fui a una velocidad que no tenía que ir”, expresó el acusado. En su exposición sostuvo además que, una vez que perdió la estabilidad del rodado, no pudo evitar la colisión.
Anunciada la sentencia, la fiscal Valeria Piazza aclaró que los fundamentos se darán a conocer dentro de los próximos 10 días. El joven de 22 años, por su parte, cumplirá la pena en la Unidad Penitenciaria Nº11 de Piñero.
SOCIEDAD
"Es una parte vital del ADN de la plataforma". El director de Fable explica cómo el juego sobrevivió a 6.000 y tres terremotos distintos en XBOX

Playground Games lleva casi diez años trabajando en el nuevo Fable. El desarrollo del título arrancó a principios de 2017, cuando la compañía ni siquiera tenía formado un equipo que pudiera sacar el juego adelante. Por suerte, pese a las idas y venidas, la luz ya se ve al final del túnel y está previsto que el RPG se estrene el 23 de febrero de 2027. Así, se pondrá fin a un proceso larguísimo que hasta sorprende ver terminado. Y es que en este tiempo Microsoft ha cambiado varias veces de estrategia y perdido la paciencia otras tantas, cancelando varios títulos igual de avanzados o más y despidiendo a más de 6.000 trabajadores de XBOX.
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Una cuestión de identidad
En una entrevista con Ralph Fulton, el medio británico The Guardian le preguntó por qué creía que Fable había podido sobrevivir a la tormenta que se había vivido dentro de Microsoft. Una cuestión que el director del juego no quiso esquivar. “Creo que este es un título importante. Lo que nos ha protegido durante un ciclo de desarrollo tan largo es que mucha gente dentro de XBOX ve Fable como una parte vital del ADN de la plataforma. Yo voy a ir un paso más lejos y te diré que es una parte importante de los videojuegos. Ofrece una combinación de elementos que simplemente no existen en ningún otro sitio”, explicaba el desarrollador.
Fulton defiende que este es el juego que más profundamente le ha hecho pensar acerca de los propios videojuegos y espera que tenga un efecto similar en los jugadores que se animen a darle una oportunidad. En este sentido, el detalle de diseño en el que más se ha detenido el director es en la idea de crear una historia lo suficientemente poco importante como para que los jugadores puedan sentirse cómodos ‘perdiendo el tiempo’ por el mundo de Albion. Solo en el último tramo de la aventura las cosas se pondrán verdaderamente serias y habrá momentos en los que la narrativa principal del juego realmente quiera atraparnos por completo.

"Nunca debimos hacer un juego como servicio". El director de uno de los mayores fracasos de Microsoft ha dicho al fin lo que todos los jugadores piensan
«Es fácil mirar las métricas, ver que solo un 25% de los jugadores termina los juegos y decidir que no merece la pena invertir fuerte en el final. Sin embargo, nosotros hemos querido apostarlo todo por la calidad. Como es habitual en Fable, el juego termina con una decisión que te hace pensar sobre quién eres, proponiendo un sacrificio personal que debes sopesar», terminaba diciendo el director de Fable y cofundador de Playground Games sobre las ideas principales de desarrollo del videojuego.
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«Es una parte vital del ADN de la plataforma». El director de Fable explica cómo el juego sobrevivió a 6.000 y tres terremotos distintos en XBOX
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Bruno Ouviña
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Juicio a Lotocki: peritos analizaron la atención al paciente que murió tras una cirugía y mañana declararán inspectores

Este miércoles se realizará la sexta audiencia del juicio que tiene como principal acusado a Aníbal Lotocki. El mediático cirujano está imputado por homicidio simple con dolo eventual por la muerte de Christian Zárate, un paciente de 50 años al operó en abril de 2021 y que falleció un día después de esa intervención.
Desde el Ministerio Público Fiscal comunicaron que mañana declararán cuatro inspectores del Ministerio de Salud de la Nación que participaron de la clausura del Centro Médico Conde, más conocido como CEMECO, el lugar donde se realizó aquella cirugía estética.
En la última audiencia, el miércoles pasado prestaron testimonio ocho peritos. Ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°17, los especialistas cuestionaron los controles y la atención que recibió la víctima. Describieron una secuencia de deterioro clínico que, según expusieron ante el tribunal, no recibió la respuesta que requería el cuadro.

Zárate fue operado el 15 de abril de 2021 en CEMECO. Había acordado una lipoescultura y una dermolipectomía. La cirugía incluyó la extracción de tejidos en distintas zonas del cuerpo y una liposucción. Según se ventiló en el juicio, el paciente tenía antecedentes de COVID-19 y diabetes tipo II.
Durante la declaración de los peritos, la fiscal María Luz Castany consultó por el drenaje de unos 400 centímetros cúbicos de sangre durante la hora y media posterior a la primera intervención. Los médicos señalaron que, frente a esa situación, resultaba necesario determinar si existían signos clínicos de descompensación y realizar estudios para identificar el origen del problema.
Los expertos también indicaron que un paciente sometido a una dermolipectomía junto con una liposucción de dos litros y medio de grasa suele requerir una internación de, al menos, un día. Según explicaron, el control posterior debía contemplar la posibilidad de una atención de mayor complejidad.
De acuerdo con el comunicado difundido por el sitio fiscales.gob.ar, los testigos señalaron que en abril de 2021 existía una alta ocupación de camas por un nuevo brote de coronavirus. En ese contexto, sostuvieron que una cirugía mayor en un paciente con esos antecedentes exigía prever una eventual derivación a un nivel de internación superior.
También se refirieron al consentimiento informado que firmó Zárate antes de la operación. Ante las preguntas de la acusación, indicaron que los riesgos de una intervención de esas características no estaban detallados en ese documento.

La situación de Zárate se complicó después de la primera cirugía. Una enfermera detectó una anomalía en el drenaje y alertó a Lotocki, quien ordenó que el paciente regresara al quirófano. Durante la madrugada, la víctima permaneció con dolor y no pudo dormir, tal cual consta en la reconstrucción del caso.
A la mañana siguiente, el paciente sufrió una descompensación, fue intubado y el personal de la clínica pidió una ambulancia. Los médicos que llegaron al lugar advirtieron la complejidad de la situación y solicitaron un segundo móvil. Zárate sufrió un paro cardíaco y murió pese a las maniobras de reanimación.
El anestesiólogo Martín Meiriño explicó que el desenlace debía analizarse como una sucesión de hechos. “El deterioro transcurrió con el transcurso del tiempo y no se estuvo, al menos por las actuaciones que a nosotros nos acercan, a la altura de seguir ese deterioro”, declaró ante el tribunal.
Los peritos coincidieron en que la muerte no respondió a un episodio aislado. “El óbito empieza mucho antes, en una secuencia de deterioros que no fueron asistidos”, señalaron. También remarcaron que los controles tendrían que haber sido más estrictos y que pacientes con ese cuadro suelen ser derivados a terapia intensiva.

Además de Lotocki, están acusados el médico especialista en cirugía plástica Daniel Enrique Zambrano García, el anestesiólogo Santiago Luis Olguín, el médico y cirujano plástico Polansky Peláez Hoyos y la contadora y directora de CEMECO, Andrea Isabel Torelli.
En tanto, la instrumentadora quirúrgica Florencia Marina Krzeczek enfrenta una acusación por encubrimiento agravado, bajo la sospecha de que ocultó el teléfono de Lotocki para impedir que lo encontraran los investigadores.
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