POLITICA
El reencuentro entre Mauricio Macri y Patricia Bullrich durante la cena de la Fundación Libertad

Referentes de la política y empresarios se encontraron durante la noche del lunes en la cena de la Fundación Libertad. La velada tuvo como invitados especiales al presidente Javier Milei y al titular del PRO, Mauricio Macri. Pese a que entre ellos no existió interacción, el ex presidente se reencontró con Patricia Bullrich.
La relación entre la senadora nacional por La Libertad Avanza (LLA) y el jefe del PRO estaba rota desde hace rato. La distancia comenzó cuando Bullrich se alineó con Milei e impulsó una fusión partidaria mientras ella era ministra de Seguridad nacional. Desde entonces, comenzó un ida y vuelta de acercamientos, críticas y guiños.
Finalmente, ambos se reencontraron en la cena de la Fundación Libertad. La ex funcionaria del Ejecutivo se acercó a la mesa de Macri para saludarlo. El titular del partido amarillo se levantó de su silla y la recibió con una sonrisa. Los dos se abrazaron e intercarmbiaron breves comentarios, para luego continuar con la cena.
El saludo que faltó fue el de Milei con Macri. De hecho, el mandatario lanzó algunas críticas a la gestión de Juntos por el Cambio durante su discurso.
De igual forma, el principal objetivo del Presidente fueron los sectores de izquierda. “Mi más enérgico repudio al nuevo intento de asesinato sufrido por el presidente Donald Trump. Estamos frente a un nuevo auge de la violencia política, muy en particular de la izquierda, en todo el mundo libre que debe ser detenido en sus inicios. Estamos ante un nuevo auge de la violencia política. No aceptan perder en la batalla por las ideas y en las urnas. No son compatibles con la democracia y deben ser castigados con todo el peso de la ley”, dijo al principio de su alocución.
Luego, continuó: “Los avances que hemos estado haciendo han sido tan grandes que no sólo hemos empezado a ganarles los debates porque también tuvimos que aprender a debatir con ellos, sino que comenzamos a ganarles en las urnas y eso los tiene profundamente violentos. No tienen problemas en recurrir a la violencia”.

“Para ellos lo importante es su idea de colectivo. Para ellos los humanos son meras piezas en un tablero de ajedrez y no tienen problema en matarnos si lo ven necesario. Tenemos que dejarlos en evidencia. El objetivo de la charla de hoy es mostrar las ideas de la libertad funcionan”, completó al respecto.
En esa misma línea, habló Macri durante su conversación pública con Álvaro Vargas Llosa. “Siento que el populismo se está acabando acá y en la región”, expresó.
Ante la consulta sobre el impacto de los recientes movimientos políticos en Venezuela, el ex mandatario subrayó que el proceso abierto “no es un punto de llegada, sino de partida”. Sugirió la importancia de sostener la presión internacional y de establecer un calendario electoral que permita restituir la normalidad institucional. En su perspectiva, “no está imperando un sistema democrático” en Venezuela y la solución exige pasos concretos.

De esta manera, se proyectó un video de María Corina Machado, dirigente de la oposición venezolana. “Es un gran ejemplo para muchos de los dirigentes que hoy están acá”, sostuvo el ex presidente, quien remarcó la importancia de priorizar objetivos de largo plazo. En esa línea, recordó que Machado enfrentó una persecución sostenida por parte del gobierno venezolano y que, aun así, sostuvo su rol opositor.
“Corina tuvo todo un Gobierno persiguiéndola, batallando como una gladiadora y de golpe ver este movimiento de los venezolanos, es muy positivo”, expresó Macri, atribuyendo al pueblo venezolano el mérito de haber recuperado la esperanza tras largos años de crisis. “Los venezolanos dijeron: ‘al menos salimos del punto del no retorno y tenemos esperanza’”.
POLITICA
Marcos Novaro: “La tentación del peronismo es convertir el funeral del Indio Solari en otro episodio de regeneración política”

El sociólogo y analista político Marcos Novaro observa el histórico velatorio de Carlos “El Indio” Solari desde una perspectiva distinta de la que dominó gran parte de la conversación pública durante los últimos días. Mientras la atención se concentra en las largas filas para despedir al líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, en la proyección de cientos de miles de asistentes y en la conmoción que produjo su muerte, Novaro pone el foco en otro aspecto del fenómeno: la lectura política que distintos actores intentarán construir a partir de esa multitud.
“La tentación del peronismo es convertir el funeral del Indio Solari en otro episodio de regeneración política”, afirmó en diálogo con Infobae.
La frase remite a una tradición particular de la historia argentina. Desde Eva Perón hasta Néstor Kirchner, determinados funerales se transformaron para el peronismo en momentos de reunificación, reconstrucción de liderazgo y relanzamiento político. Para Novaro, la imagen de Axel Kicillof y Máximo Kirchner impulsando juntos la despedida popular del músico invita a pensar en esos antecedentes. También advirtió que el fenómeno ricotero tiene características propias que vuelven más incierto cualquier intento de apropiación partidaria.

Antes de hablar de política, Novaro sostuvo que es necesario comprender la naturaleza del fenómeno que se expresó durante el velatorio.
A su juicio, Solari construyó algo mucho más complejo que una banda de rock exitosa. “El Indio no es solamente un músico, es una persona que creó un culto alrededor de su música y de su imagen”, explicó.
La descripción, según Novaro, no es metafórica. El universo ricotero reúne muchos de los elementos que tradicionalmente se asocian con las religiones: rituales, símbolos compartidos, interpretaciones múltiples de un mismo mensaje, relatos fundacionales, ceremonias colectivas y una comunidad que se reconoce como parte de algo más grande que ella misma.
“Ese culto tenía una serie de claves de interpretación, tenía una biblia, tenía rezos, salmos y toda una serie de imágenes muy fuertes”, sostuvo.
Según su análisis, parte del éxito de Solari radicó en haber construido una experiencia cultural que trascendía ampliamente la música.
“Fue parte de una estrategia muy inteligente del Indio. No solamente era creativo en términos musicales, sino un gran ídolo, que construyó un misterio alrededor suyo”, señaló.
Ese misterio se alimentó durante décadas a través de múltiples canales: las letras enigmáticas, las interpretaciones divergentes, las bandas homenaje, las comunidades de seguidores y la propia lógica de las llamadas “misas ricoteras”.
Para Novaro, incluso los viajes a los recitales formaban parte de una liturgia.
“La movilización misma es parte del fenómeno musical, cultural y religioso. Tenías que movilizarte en una procesión hasta Olavarría para ver a la banda. Tenías que convivir con otros desconocidos que son del pueblo ricotero”, explicó.
Durante años, miles de seguidores recorrieron cientos de kilómetros para asistir a recitales que se transformaban en experiencias colectivas de varios días. Familias enteras viajaban juntas. Padres e hijos compartían campamentos. Amigos que se conocían desde hacía décadas repetían rituales similares.
“Los jóvenes aprenden de sus padres y los padres participan y se reencuentran con su propia juventud”, resumió. Es que, a diferencia de otras expresiones culturales, el fenómeno logró atravesar generaciones sin perder intensidad.
Por eso Novaro considera insuficientes las explicaciones que reducen el fenómeno a una cuestión musical o política.
“En una procesión a Luján no iba tanta gente como a Olavarría. No tenían el mismo entusiasmo ni se pasaban cuatro días ahí”, afirmó.
La comparación con las peregrinaciones religiosas aparece una y otra vez en su análisis porque, a su juicio, permite comprender mejor la potencia emocional y simbólica que adquirió el universo construido alrededor del Indio.
Y también ayuda a entender por qué la muerte de Solari generó una movilización tan extraordinaria.
“Hoy decían muchos que pasaban ahí hablando: ‘Esta no es la última misa’”, relató. “Hay una pertenencia y una fuerza viva”.
Para Novaro, ese mundo seguirá existiendo mucho después de la desaparición física del músico. “Las bandas van a seguir existiendo, las cientos de bandas que repiten su música y hacen todo el rito de la misa ricotera”, sostuvo.
Es precisamente esa potencia simbólica la que explica, según el sociólogo, el interés que el fenómeno despertó en algunos sectores de la política.
Y allí aparece el eje central de su análisis.
“Después está la pretensión del gobierno de la provincia de Buenos Aires y de esta entente entre Kicillof y Máximo, que se han puesto de acuerdo en tratar de convertir esto en una especie de secuela de la serie de entierros peronistas donde el pueblo peronista se regenera”, afirmó.
Funerales como instancia de cohesión en el peronismo

La referencia remite a una tradición histórica que Novaro consideró fundamental para entender ciertos movimientos del justicialismo.
“Tenemos una historia de muertos que reviven en el pueblo”, explicó. Es una secuencia que, para Novaro, comienza con Eva Perón.
La muerte de Evita en 1952 ocurrió en un contexto complejo para el gobierno de Juan Domingo Perón, atravesado por dificultades económicas y tensiones políticas crecientes. Sin embargo, el duelo colectivo terminó funcionando como un factor de cohesión. “Ahí aparece un momento de reencuentro”, señaló.
Según su interpretación, el mismo mecanismo volvió a repetirse en distintos momentos de crisis. Ocurrió tras la muerte de Perón en 1974. Y volvió a manifestarse, con consecuencias electorales mucho más visibles, después del fallecimiento de Néstor Kirchner en 2010.
“Hay una historia. Si es tan fuerte, tan recurrente y tan supuestamente aleccionadora, ¿cómo no tratar de aprovecharla? Es difícil resistirse a esa tentación”, sostuvo.
Por eso cree que el acercamiento entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner alrededor del funeral del Indio no puede leerse únicamente como una cuestión organizativa.
“La fuerza de la costumbre pesa. Y además pesa porque estás debilitado, con pocas ideas, poco entusiasmo y todos peleados entre ellos. Entonces cae esto y dicen: ‘Ahora nos unimos’”, explicó.
La observación adquiere una dimensión especial en el contexto actual.
El peronismo atraviesa una discusión abierta sobre su liderazgo futuro. Cristina Kirchner ya no puede competir electoralmente. Kicillof intenta consolidarse como una referencia nacional. Kirchner busca preservar la centralidad política de La Cámpora. Y distintos gobernadores e intendentes intentan redefinir el equilibrio interno de un espacio que perdió el poder nacional y atraviesa dificultades para construir una propuesta capaz de disputar el centro de la escena que hoy ocupa Javier Milei.
En ese contexto, la aparición de una multitud tan numerosa, movilizada alrededor de una figura que durante los últimos años se identificó públicamente con Cristina Kirchner y con distintas causas progresistas, constituye una tentación evidente.
Pero Novaro se muestra escéptico respecto de las posibilidades de éxito de esa operación. “No es que no hay mucho peronismo ahí. Pero hay mucho peronismo mezclado con un montón de otras cosas”, explicó.
Y agregó una observación especialmente relevante: “Es un peronismo bastante distante de los dirigentes que quieren representarlo”. Ese punto resulta central en su análisis.
Porque la multitud que participa del velatorio comparte experiencias, símbolos y pertenencias comunes. Pero eso no significa que responda automáticamente a una identidad partidaria.
“La multitud que despide al Indio Solari está amalgamada por una cantidad de experiencias. No solamente por la música, sino por las experiencias asociadas con la música”, sostuvo.
Según Novaro, la fuerza de esa comunidad radica precisamente en su ambigüedad y en su capacidad de contener sensibilidades distintas. “Cada quien pudo haber entendido lo que quiso”, explicó al referirse a las letras de Solari. “Es lo mismo que pasa cuando se lee la Biblia”.
Por eso considera que cualquier intento de apropiación política corre el riesgo de simplificar un fenómeno mucho más complejo.
“Si Kicillof quiere ser heredero del culto ricotero, no le va a ir igual de bien que le fue a Cristina en 2011”, afirmó. Y agregó una advertencia: “Repetir esas cosas no suele salir bien”.
Aun así, no descarta que el episodio tenga consecuencias políticas.
Puede contribuir a reducir tensiones internas.
Puede facilitar acuerdos circunstanciales.
Puede incluso ayudar a que algunos sectores del peronismo encuentren una narrativa común.
Pero difícilmente resuelva los problemas estructurales que enfrenta el espacio.
“Si se dejan de pelear, obviamente va a tener algún efecto. Pero el peronismo tiene problemas mucho más serios y estructurales que solo ponerse de acuerdo Axel Kicillof y Máximo Kirchner”, sostuvo.
La conclusión de Novaro vuelve entonces al punto de partida.
La multitud que despide al Indio expresa una experiencia colectiva real, profunda y duradera. Pero no necesariamente una identidad política organizada.
“Hoy lo insultan a Milei, pero muchos pueden haber votado a Milei y pueden volver a votarlo”, señaló.
La observación resume buena parte de la complejidad del fenómeno.
La comunidad construida alrededor del Indio Solari parece demasiado grande, demasiado heterogénea y demasiado cargada de significados como para ser contenida por una sola fuerza política.
Y allí aparece la paradoja final que, según Novaro, atraviesa toda esta historia.
“La gente se aferra más a este tipo de ídolos porque ya no tiene la Iglesia Católica, ya no le ofrece nada el peronismo. Tanto el peronismo político como el sindical o el territorial tampoco. Pero está el Indio”.
Quizás por eso resulte tan atractiva para algunos dirigentes la posibilidad de apropiarse de esa energía colectiva. Y quizás por eso mismo la operación sea mucho más difícil de lo que imaginan. Porque el fenómeno que intentan representar existe, precisamente, en el vacío que dejaron las instituciones y las identidades políticas que alguna vez cumplieron esa función.
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POLITICA
Javier Milei y sus medidas, en vivo: la declaración jurada de Adorni y la interna kirchnerista por el velatorio del Indio Solari

Las amplias sonrisas del canciller Pablo Quirno y el ministro de Comercio neocelandés, Todd Mc Clay, lo decían todo. El responsable de la diplomacia nacional entregaba ese miércoles al funcionario de Nueva Zelanda, en los márgenes de la reunión de la Ocde en París, la carta de intención con el pedido de incorporación argentina al Tratado Transpacífico, un acuerdo de libre comercio que incluye a 12 países y abarca nada menos que al el 13 por ciento del comercio mundial. El objetivo del pedido, escribió el canciller, fue claro: “integrarnos a uno de los acuerdos comerciales más amplios, modernos y dinámicos del mundo”.
La euforia del Gobierno, que incluyó al presidente Javier Milei y se manifestó en múltiples posteos del ejército digital que responde al asesor presidencial Santiago Caputo, contrastó con la sorpresa con que la noticia se recibió en Brasilia, Montevideo y Asunción. Sin información previa sobre la iniciativa argentina, desde Brasil, principal socio en el Mercosur, apenas disimularon su malestar, y manifestaron fuera de micrófono su resquemor en relación a los efectos de la eventual incorporación argentina a un bloque que, entre sus doce países miembro, integra el Reino Unido, contendiente en el diferendo diplomático por la soberanía de las Islas Malvinas.
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Senado: Adorni demora su informe y Bullrich aprovecha otra puja para presionar al Gobierno

Después de la crisis que generó por los pliegos judiciales y la conducción -y capital- que dilapidó en la caótica sesión del jueves pasado, la jefa libertaria en el Senado, Patricia Bullrich, ya tiene a tiro otro tema para exponer aún más a Javier Milei y a su hermana y secretaria de Presidencia, Karina Milei: la marcada demora del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para asistir a la Cámara alta y ofrecer un informe de gestión.
Las visitas del funcionario están reguladas por la propia Constitución, en el artículo 101: “El jefe de Gabinete de ministros debe concurrir al Congreso al menos una vez por mes, alternativamente a cada una de sus Cámaras, para informar de la marcha del gobierno”. Nade cumplió desde la reforma de la Carta Magna de 1994. Recién en abril lo hizo en Diputados.
Hoy se cumple un mes de la solicitud consumada por el líder del kirchnerismo en el Senado, José Mayans. En aquella ocasión, el formoseño envió -8 de mayo- una misiva a la vicepresidenta, Victoria Villarruel, para que “fije la fecha” y Adorni “concurra” a dar “cumplimiento a lo dispuesto por el artículo 101 de la Constitución Nacional”.
Además, en la carta requirió que se notifique “el plazo para la presentación de los requerimientos al Sr. Jefe de Gabinete por parte de los/as señores/as senadores/as”. Es decir, centenares de preguntas para el documento que luego se entrega -con respuestas- a los legisladores y por escrito antes de la exposición en el recinto. Nada de esto ocurrió aún.
El jueves último, Mayans no perdió la chance -frente a Bullrich- y señaló, según consta en la versión taquigráfica: “El jefe de Gabinete de Ministros, que tenía que haber estado acá, en el Parlamento, en mayo, no apareció. No sean cómplices de eso. El jefe de Gabinete de Ministros, en la próxima sesión, tiene que estar acá. Lo que pasa es como Milei dijo que iba a hacer desaparecer el Banco Central e iba a luchar contra la corrupción, imagínense ustedes que su jefe de Gabinete no puede luchar contra la corrupción”.
Al inicio del convite, el cristinista Carlos Linares (Chubut) reclamó, al igual que Bullrich tiempo atrás, por los papeles de Adorni. En ese sentido, aseveró: “Queremos que pase rápido, queremos hablar del mundial -en referencia, al de fútbol-, pero todavía estamos esperando que encuentre su declaración y que la presente, que sea pública, para ver cómo hizo para crecer económicamente este hombre que en sus declaraciones a la prensa de todos los días hablaba de su honestidad“.
La porteña abrió el recinto para esto y ni siquiera pudo aprobar la ley de propiedad privada -los dialoguistas se la desplumaron en comisiones-, que fue aplazada. En principio, la ex candidata a presidenta por el macrismo se juntaría mañana con los jefes aliados para intentar reacomodar el complejo panorama que desataron sus picardías. Esta semana cumple 70 años.
Diferenciación por discapacidad
Mientras la Casa Rosada continúa con la no aplicación de una ley vetada por Milei, pese a haber sido insistida por dos tercios de ambas Cámaras del Congreso, Villarruel firmó un decreto para crear un “Taller de Símbolos Patrios” destinado a “personal con discapacidad que preste servicios” en el Senado, cuya “participación será de carácter voluntario”.
El taller tendrá “por objeto fomentar la elaboración, utilización y difusión de símbolos patrios, elementos ornamentales y recuerdos institucionales en festividades patrias, visitas guiadas, viajes oficiales, actividades institucionales, actos protocolares, culturales, y su exhibición y comercialización en la tienda de presentes institucionales del Organismo”.
La Cámara alta cumple, desde hace muchos años y con diversas administraciones, con la ley que impone un 4% de personal con discapacidad en entes públicos. Según su propia web, hasta agosto de 2025 marcó un 6,07% de empleados.
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