POLITICA
El Senado define si sesiona la semana que viene y hay dudas por el número para bajar al recinto

En medio de una semana con casi nula actividad y varios legisladores que ya abrazan el receso invernal -difieren las semanas de “vacaciones”, según el distrito-, los jefes de bloque del Senado definirán este mediodía, en una reunión de Labor Parlamentaria, si sesionan el jueves 16 o si, como ya sugieren algunos aliados, se espera hasta agosto.
La posibilidad de ir al recinto ya tuvo dos frenos, situación que frustró a la titular de la bancada de La Libertad Avanza en la Cámara alta, Patricia Bullrich. La porteña, que en las últimas semanas cedió el monopolio que tenía sobre el Senado -como contó Infobae-, hace números entre dialoguistas que ya avisaron que no estarán presentes y un potencial regreso que ayudaría al oficialismo a descomprimir una mochila pesada de leyes que pide el Ejecutivo y que, por diversos motivos, no logra votarse.
El escenario suma otra complicación, tras la advertencia que espacios friendly le hicieron a la propia Bullrich en marzo: el período para sacar leyes era el semestre actual. En ese entonces estimaron que, tras el receso invernal, las pre campañas provinciales y el aterrizaje del Presupuesto 2027 en septiembre implicarían menos chances de debatir el resto de los proyectos que estuviesen en bandeja. El mensaje no sólo no fue oído, sino que se perdieron valiosas ventanas. Y, como quedó claro en días recientes, el tapón que significó el ex jefe de Gabinete Manuel Adorni no fue lo único que trabó el día a día en la Cámara alta.
“La última vez que quisimos sesionar, Bullrich y los kirchneristas no dieron quorum. Los demás casi que estábamos completos para tratar iniciativas. ¿Ahora están apurados?“, manifestó un senador de peso a este medio. Aún más ofuscado, agregó: “El problema de los libertarios es que inflan temas de manera muy artificial. En propiedad privada ya hay 13 borradores, pese a que existe un despacho y una orden del día ya publicada. Es una verguenza. Hasta me dan ganas de no estar cuando se vote”.

El texto, cuyo principal difusor es el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, fue desplumado por los dialoguistas. Bullrich apuró un despacho -varias modificaciones sin resistencia- y, desde allí, al menos una docena de borradores fueron intercambiados entre bancadas para llegar a un articulado final. De hecho, hay quienes aún ponen en duda, incluso, la decimotercera versión.
Antes que se dictaminara, la ley de propiedad privada recibió un mazazo con la eliminación del capítulo entero relacionado con barrios populares. No obstante, en las recientes semanas estalló un inconveniente más delicado: la venta de tierras a extranjeros. En el último borrador visto por este medio aparece la “prohibición para la adquisición” de tierras rurales “por parte de los Estados Extranjeros”.
También regiría una inhabilitación “para la adquisición de tierras rurales por parte de las empresas con participación estatal extranjera, cualquiera sea la forma jurídica que adopten, salvo autorización de la provincia” donde se halle “ubicado el inmueble y del Poder Ejecutivo Nacional”.
Una eventual cita tendría el tratamiento de un lote de pliegos judiciales ya rubricados -el verdadero interés de la sesión, donde todos ganarían- y, ya en caso de un milagro, la aprobación de ascensos diplomáticos en fila desde el inicio de la gestión libertaria, una cuestión que se convirtió en una bola de nieve en Cancillería, que lidera Pablo Quirno.
Una ley que podría quedar a tiro de ser sancionada es la denominada “Hojarasca”, que elimina una serie normas vetustas y ya tiene el visto bueno de Diputados. Los aliados avisaron a Bullrich que, de los proyectos que pretenda el Ejecutivo, irían con uno por sesión. Se piensa en una excepción como gesto hacia Balcarce 50 -gobernadores también aguardan que se cumpla con la palabra empeñada-, tras meses sin una ley importante en la Cámara alta. Algo impensado meses atrás.
celeste salguero/ comunicación
POLITICA
El embate opositor por la Ley de Tierras complica a un Gobierno fragmentado y con los Milei fuera del país

El Gobierno enfrenta, fragmentado y con las cabezas del Ejecutivo fuera del país, el ataque de la oposición al DNU 70/2023, desatado a partir del fallo de la Corte Suprema que dejó sin vigencia la Ley de Tierras.
A priori, la estrategia de control de daños quedó en manos de los primos Menem, que coordinan con Karina Milei durante su estadía en Francia. Pero los movimientos todavía están en vilo y no se ejecutan, a la espera del regreso de “el Jefe” y en un contexto de constante fuego cruzado con Patricia Bullrich y diferencias con el sector que comanda Santiago Caputo.
Ayer, mientras los opositores duros de Unión por la Patria, la Coalición Cívica, el Frente de Izquierda y sectores de Provincias Unidas buscaban los votos para convocar a una sesión especial contra el decreto más importante del Gobierno, en el bloque de Diputados que controlan los Menem dejaban trascender que evaluaban reintroducir en la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada (que se aprobó en el Senado con cambios y resta que se debata en Diputados) algún tipo de restricción (“mínima”, aclararon) a la compra de tierras. El objetivo, decían, es “desactivar” el tratamiento (y eventual caída) del DNU de desregulación.
En principio, festejaban haberse adelantado a Bullrich en la reacción. “Debe ser la primera vez”, decían. No habían visto que la senadora ya había cruzado -nuevamente- a Federico Sturzenegger por haber incluido el capítulo de tierras en el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada (aquel que tuvieron que dar de baja para evitar que se cayera entera la batería de medidas). “Tendríamos que haber esperado que la Justicia hable como habló ahora del decreto 70 en el capítulo de tierras y recién después enviar esa ley, porque si no vamos contra nuestros propios actos”, la citó La Nación durante un evento por el 30° aniversario de la Constitución porteña.
La contraoferta oficialista se daba sin mayor consenso interno entre las otras patas políticas del oficialismo.
Aunque acallado, está latente el enfrentamiento entre los Menem y los Caputo. Y el oficialismo viene de la disputa de la semana pasada entre los encargados de la política y Economía por el recorte en el área de Discapacidad del Presupuesto.
Santiago Caputo busca evitar reeditar los conflictos, se enfoca en el tema Malvinas, que en su entorno destacan como propio, y evita meterse en otros temas que provoquen escozor. Pero hay matices.

En el sector de Karina la esperanza está puesta en que los aliados se sientan incentivados a oficializar un límite del 15% a la venta de tierras en lugar de ir por la derogación total del DNU. Pero la presión es fuerte, señalan otros: las dos CTA convocaron a movilizarse el martes 6 de octubre, a las 15, frente a la Corte Suprema. La CGT repudió el fallo y exigió a Diputados rechazar el decreto. Y es sólo el principio. En la Casa Rosada auguran un nueva oleada de descontento social.
Más allá de los planteos legislativos, el gran mea culpa interno del Gobierno con la Ley de Tierras hace pocas semanas fue por el aspecto narrativo con el que se encaró. Y en todos los despachos terminaron admitiendo que el oficialismo perdió la discusión en la opinión pública: hasta Tini Stoessel se le volvió en contra.
A esto se suma la preocupación por la crispación social, asociada a los últimos indicadores económicos, y a una oposición que, frente a un Gobierno debilitado por la baja de la actividad y la suba de la pobreza, se pone más hostil en el Congreso.
Ante un contexto cada vez más complicado, siguen determinados a evitar que el poder de Bullrich crezca internamente en LLA: no le van a dar el lugar que pide por encima de mesa política, donde deciden Karina y los Menem. Fue suficiente con que la sumen a los encuentros de los martes, señalan en Balcarce 50. Lo electoral y otras decisiones clave se tomarán independientemente de lo que piense y se le comunicarán cuando estén resuelta.
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POLITICA
Javier Milei y sus medidas, EN VIVO: “La Argentina va a estar en el cuarto lugar de los países que más crecen en el mundo”, dijo el Presidente en Francia

Una de las grandes mutaciones de la política internacional bajo el impulso de Donald Trump es el intento de reordenar el mundo a partir de zonas de influencia. De nuevo América sería para los americanos. O para los norteamericanos. El sueño del presidente James Monroe. La recreación de esta hegemonía es conocida ahora como “Doctrina Donroe”. En esta nueva guerra fría, el continente debe ser reconocido como un dominio de Washington. O como un área de exclusión para China. La propuesta tiene un defecto. Sin un alineamiento de Canadá, México y Brasil con los Estados Unidos, el experimento es una mueca de lo que pretende ser. Esta es la razón por la cual las elecciones a las que concurrirán el próximo domingo los brasileños para elegir a su presidente tienen una dimensión global.
POLITICA
Tensión con Chile: el gobernador de Magallanes defendió la apertura de la ruta marítima para comerciar con las Islas Malvinas

El gobernador de la región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Jorge Flies, defendió este miércoles la apertura de una ruta marítima entre la localidad trasandina de Punta Arenas y las Islas Malvinas, pese a los reiterados reclamos de la Argentina de frenar toda actividad inconsulta en la zona.
“Chile es un país soberano, que tiene tratados de libre comercio con prácticamente todo el mundo y, en el ámbito de las relaciones comerciales del aparataje productivocon otros aparatajes productivos, como puede ser con ‘Islas Malvinas o Falkland’, tenemos todo el derecho internacional para realizarlo”, remarcó Flies en diálogo con CNN Chile.
En ese sentido, el gobernador trasandino ratificó que “hay una ruta comercial marítima que se está evaluando” entre Punta Arenas y Puerto Argentino -aunque utilizó la denominación inglesa de Puerto Stanley- y estimó que “en un mes vamos a tener el primer buque zarpando”. Según explicó, la idea es hacer un viaje por mes para abastecer de alimentos e insumos de uso cotidiano a los casi 3.000 habitantes de las islas.
En ese contexto, Flies aseguró que Chile respalda el reclamo argentino por la soberanía sobre Malvinas, pero sostuvo que no existen impedimentos para entablar vínculos con los comerciantes en el archipiélago.
“Chile no ha cambiado ni un ápice, ni una coma, su compromiso internacional. Históricamente, reconoce la pretensión soberana de Argentina sobre Malvinas, pero eso no tiene ningún compromiso adicional y las relaciones de libre comercio que tiene Chile en aguas y en pasos que tiene que dar autorizaciones para el libre tránsito comercial”, señaló.
A su vez, desestimó que esta vía marítima tenga alguna vinculación con la explotación de hidrocarburos en el Atlántico Sur y aclaró que se trata de una discusión distinta, ajena al comercio entre Punta Arenas y los isleños. “Es muy similar a la logística que se está haciendo con Isla de Pascua”, sostuvo.

















