INTERNACIONAL
Elecciones en Colombia 2026: cuándo es el balotaje entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda

El excéntrico abogado Abelardo de la Espriella emergió en las elecciones presidenciales de Colombia como un duro rival para el senador progresista Iván Cepeda, con quien se disputará el balotaje en junio en medio de acusaciones mutuas y cuestionamientos al sistema electoral.
Cepeda, aliado del actual presidente Gustavo Petro, había liderado en los últimos meses gran parte de las encuestas y parecía confiado en que podría ganar en primera vuelta, un hito que nadie ha conseguido en casi dos décadas.
Pero los resultados del domingo, que corresponden a un conteo preliminar, le dieron la ventaja a De la Espriella con 43,74% de los votos frente a 40,90% de Cepeda, lo que los llevará al balotaje el 21 de junio.
Petro no aceptó los resultados y dijo que esperará a que los jueces electorales realicen el escrutinio, resuelvan eventuales reclamos sobre irregularidades y declaren formalmente la elección. En la misma línea se pronunció Cepeda.
La primera vuelta presidencial era para los analistas un medidor de la aceptación o rechazo a la agenda política de Petro, quien no se puede reelegir.
Mientras Cepeda promete profundizar los programas sociales para los más vulnerables y continuar los diálogos de paz con los grupos armados, De la Espriella ha dicho que dará un vuelco total y reducirá el tamaño del Estado, beneficiará a empresarios y presionará con operaciones militares a los grupos ilegales.
“Hay una polarización enorme en el país, lo que los votantes en su gran mayoría sugirieron es que no quieren una continuidad al gobierno Petro”, aseguró a The Associated Press el analista político Sergio Guzmán. “De la Espriella ganó la primera vuelta, eso es un golpe de opinión muy difícil de derrotar”, explicó.
De la Espriella calificó a su contrincante de “bandido aliado de narcoterroristas”, mientras Cepeda lo tildó de buscar regresar al país a un pasado “mafioso y corrupto”.
Con una diferencia de más de 673.000 votos, De la Espriella y Cepeda lucharán por mantener a su electorado y conquistar a los votantes que en primera vuelta apoyaron a los otros nueve aspirantes. Cepeda retó el lunes a De la Espriella a un primer debate público para medir propuestas.
De la Espriella se autodefine independiente y se postuló sin el apoyo explícito de partidos tradicionales. Sin embargo, tras los resultados del domingo comenzaron a tejerse alianzas políticas. La candidata Paloma Valencia —quien se ubicó en tercer lugar con 6,9% de los votos— y su padrino político, el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), anunciaron su apoyo al conservador, así como el exmandatario Iván Duque (2018-2022) y el partido Cambio Radical.
Por su parte, el expresidente Ernesto Samper (1994-1998) renovó su respaldo a Cepeda y se sumó el exembajador en el Reino Unido y candidato en primera vuelta Roy Barreras, quien no obtuvo ni 1% de los votos.
De la Espriella es un abogado conocido en Colombia por sus clientes de alto perfil como Uribe, así como de figuras controvertidas como Alex Saab, un estrecho aliado del derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro que enfrenta cargos en Estados Unidos.
Se hace llamar “El Tigre” y dice que con la ferocidad de ese felino enfrentará a los grupos armados. Es vocal en su simpatía por el presidente salvadoreño Nayib Bukele y el argentino Javier Milei, de quienes dice que tomaría algunas de sus políticas como referencia.
“Me gusta mucho el tema de las cárceles y la seguridad del presidente Bukele, haciendo la salvedad de que son dos países muy distintos, con conflictos y situaciones muy diferentes”, explicó De la Espriella a AP antes de la primera vuelta. “Me gustan del presidente Milei algunos de sus manejos económicos; ha reducido sustancialmente la inflación”, agregó.
De la Espriella se une a un número creciente de líderes regionales, desde Chile hasta Honduras, que buscan adoptar el “modelo Bukele” a medida que los votantes latinoamericanos abandonan a los políticos con ideas progresistas destinadas a abordar las causas del conflicto como la falta de oportunidades, la pobreza y la corrupción.
“Es una marca política que, por así decirlo, llegó a Colombia. No creo que De la Espriella inventara nada”, aseguró Guzmán.
El candidato también es seguidor del presidente Donald Trump y miembro del Partido Republicano. Ha prometido que, de llegar al poder, estrechará la relación con Estados Unidos y dará resultados en la disminución de cultivos de hoja de coca, la materia prima de la cocaína.
INTERNACIONAL
US military conducts strike on another vessel carrying alleged narco-traffickers, killing 2

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The U.S. military on Sunday announced a lethal strike on another vessel in the Caribbean carrying alleged narco-traffickers, killing two people.
The U.S. Southern Command said it conducted a «lethal kinetic strike on a vessel operated by Designated Terrorist Organizations» at the direction of the leader of the Southern Command, Gen. Francis L. Donovan of the Marine Corps.
The military claimed, citing intelligence, that the vessel «was transiting along known narco-trafficking routes in the Caribbean and was engaged in narco-trafficking operations.»
ALLEGED NARCO-TERRORISTS KILLED AS US FORCES STRIKE SUSPECTED DRUG-TRAFFICKING VESSEL IN CARIBBEAN
A U.S. military strike on a vessel in the Caribbean on June 21, 2026. (U.S. Southern Command)
There were six male survivors in addition to the two men killed in the strike.
«Following the engagement, USSOUTHCOM immediately notified U.S. Coast Guard to activate the Search and Rescue system for the survivors,» the military said.
This is the latest attack that the Trump administration has said was launched in an attempt to eliminate alleged narco-terrorists, with the death toll in these strikes carried out since September sitting at more than 200.

The military claimed, citing intelligence, that the vessel «was transiting along known narco-trafficking routes in the Caribbean and was engaged in narco-trafficking operations.» (U.S. Southern Command)
The Pentagon has refused to release the identities of those killed in the strikes since last fall or provide evidence of drugs on board.
The administration has been scrutinized in recent months over the strikes by Democrats and even some Republicans, including Sen. Rand Paul, R-Ky., who has raised concerns about killing people without due process and the possibility of killing innocent people.
RAND PAUL SAYS GOP COLLEAGUES ‘DON’T GIVE A S‑‑T ABOUT THESE PEOPLE IN THE BOATS’: THEY ‘SAY THEY’RE PRO-LIFE’

The Pentagon has refused to release the identities of those killed in the strikes since last fall or provide evidence of drugs on board. (Jacquelyn Martin/AP)
«I look at my colleagues who say they’re pro-life, and they value God’s inspiration in life, but they don’t give a s‑‑- about these people in the boats,» Paul said in January. «Are they terrible people in the boats? I don’t know. They’re probably poor people in Venezuela and Colombia.»
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The senator previously cited Coast Guard statistics that show a significant percentage of boats boarded on suspicion of drug trafficking are innocent.
The attacks have also been denounced by human rights groups as «extrajudicial killings.»
marines, coast guard, drugs, counter terrorism
INTERNACIONAL
El absurdo del “Nuevo” Nuevo León

Hay ideas que nacen para resolver problemas. Y hay ideas que nacen para distraernos de ellos. La ocurrencia del “Nuevo Nuevo León” de Samuel García pertenece claramente a la segunda categoría. Porque antes de preguntarnos si necesitamos un “Nuevo” Nuevo León, conviene responder una pregunta sencilla: ¿qué tenía de malo el original?
¿Acaso el Nuevo León que construyó algunas de las empresas más importantes de México estaba equivocado? ¿El que levantó universidades de clase mundial? ¿El que convirtió la palabra empeñada en un activo económico? ¿El que hizo del trabajo duro una forma de identidad colectiva? La respuesta es evidente: nada.
Por eso la idea misma de un “Nuevo Nuevo León” resulta tan extraña. No responde a una necesidad social real. Responde a una obsesión contemporánea por la novedad. El filósofo francés Gilles Lipovetsky describió cómo la novedad dejó de ser un medio para mejorar las cosas y se convirtió en un fin en sí mismo. Lo importante ya no es que algo funcione mejor; lo importante es que parezca nuevo: vanidad y frivolidad pura.
Y pocas cosas son más peligrosas para la política que confundir novedad con progreso. Las sociedades no avanzan cambiándose de nombre. Avanzan resolviendo problemas. Ninguna familia se preocupa porque su estado tenga una identidad insuficientemente moderna. La gente se preocupa por el tráfico, el agua, la seguridad, la contaminación y las oportunidades para sus hijos.
La antropología también tiene algo que decir. Clifford Geertz sostenía que las comunidades necesitan referencias compartidas para entender quiénes son y hacia dónde van. Las identidades fuertes no se reinventan cada seis años. Se construyen durante generaciones. Y Nuevo León es precisamente una de esas identidades fuertes.
No es una marca. No es un logotipo. No es un eslogan. Es una cultura. Es una manera de trabajar. Es una relación particular con el esfuerzo, la responsabilidad y la construcción de patrimonio. Por eso el problema de Nuevo León nunca ha sido su identidad. El problema aparece cuando dejamos de estar a la altura de ella para vivir en Samuelandia y la extorsión como forma de gobierno.
Durante décadas, el prestigio de Nuevo León se construyó sobre valores muy concretos. La palabra valía. Las obras se terminaban. El dinero se cuidaba. La capacidad importaba. La seriedad era una virtud pública. Nadie necesitaba inventar un Nuevo Nuevo León porque el verdadero funcionaba.
De hecho, la idea del “Nuevo Nuevo León” termina pareciéndose a esas versiones pirata que cualquiera reconoce de inmediato. Se parecen al original. Intentan copiar su apariencia. Dan el gatazo. Pero no están hechas de la misma tela. No duran igual. No resisten igual. No aguantan la friega. Y ahí es donde la discusión deja de ser semántica para convertirse en una discusión política de fondo.
Porque defender la Transformación en Nuevo León significa defender lo mejor del Nuevo León original: la cultura del trabajo, la palabra cumplida, la capacidad para gobernar, la honestidad como base de la confianza y la convicción de que la riqueza importa, pero también la forma en que se construye y llega a las familias.
La verdadera discusión que viene para nuestro estado no es entre pasado y futuro. Tampoco entre izquierda y derecha. Mucho menos entre novedad y tradición. La discusión real es entre frivolidad y seriedad. Entre apariencia y resultados. Entre quienes creen que gobernar consiste en administrar percepciones y quienes creemos que gobernar consiste en resolver problemas y materializar una verdadera Transformación.
La Presidenta de México, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, ha planteado para el país una visión de Crecimiento con Justicia. Una visión donde la economía crece, pero donde ese crecimiento también se traduce en bienestar para las familias. Y esa idea dialoga mucho mejor con la tradición histórica de Nuevo León que cualquier intento artificial de reinventarlo.
Porque el Nuevo León que admiramos nunca estuvo peleado con el progreso, la innovación o la inversión. Lo que entendía era algo más profundo: que la prosperidad solo vale cuando se construye con trabajo, responsabilidad y comunidad. Por eso llega un momento en que hay que definirse. Sin medias tintas. Sin ambigüedades. Porque la pregunta ya no es si queremos un “Nuevo” Nuevo León hechizo y hueco.
La pregunta es si queremos recuperar lo mejor del verdadero Nuevo León y llevarlo al siguiente nivel. El de Mariano Escobedo. El de la cultura de la tenacidad. El de Eugenio Garza Sada y el Capitalismo Social. El de las familias que construyeron patrimonio trabajando. El de las universidades que formaron talento de clase mundial. El de las empresas que generaron comunidad además de utilidades. Ese es el proyecto que representa la 4T Norteña.
Y por eso defender la Transformación en Nuevo León es mucho más que una definición partidista. Es una definición sobre qué tipo de estado queremos ser. Porque si se trata de Nuevo León, con el original nos quedamos. Y ahora nos toca demostrar que sigue vivo y lleno de futuro: esa es la tarea.
*El autor es Alcalde, con licencia, del Municipio de General Escobedo, Nuevo León, México.
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Quién es Abelardo De la Espriella, el libertario admirador de Javier Milei que asumirá la presidencia de Colombia

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