POLITICA
Fuerte presencia política en el homenaje al papa Francisco en Luján: irán Villarruel, el Gabinete en pleno y Axel Kicillof

La conmemoración por el primer aniversario de la muerte del papa Francisco tendrá este martes su acto central en la Basílica de Luján, con una marcada impronta política que amplifica el alcance de una ceremonia que, en su origen, es estrictamente religiosa. La misa comenzará a las 17 y concentrará a buena parte del oficialismo, con la confirmación de la vicepresidenta Victoria Villarruel, la presencia de ministros del Gabinete nacional y la asistencia prevista del gobernador bonaerense Axel Kicillof.
La escena que se proyecta en Luján no es menor: en un mismo ámbito convivirán figuras centrales del gobierno de Javier Milei con dirigentes de la oposición, en un contexto donde la figura de Francisco continúa operando como un punto de referencia transversal en la política argentina. Según pudo saber Infobae, la participación oficial fue coordinada a través de la Subsecretaría de Culto, a cargo de Agustín Caulo, quien confirmó la asistencia de varios ministros.
Entre los funcionarios nacionales que estarán presentes figuran el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger; el ministro del Interior, Diego Santilli; el ministro de Defensa, Carlos Presti; el ministro de Salud, Mario Lugones; y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello. La nómina revela una decisión política de alto nivel: el Gobierno resolvió dar una señal institucional fuerte en un acto que, por su carga simbólica, trasciende la agenda cotidiana.
La confirmación de Victoria Villarruel terminó de consolidar ese esquema. La vicepresidenta, que en este momento estará a cargo del Poder Ejecutivo por el viaje de Javier Milei a Israel, se convertirá en la figura institucional de mayor jerarquía presente en la ceremonia. Su asistencia no solo refuerza el peso político del evento, sino que también se inscribe en la construcción de un perfil propio, con presencia en ámbitos de fuerte contenido simbólico y religioso.

En paralelo, también estará el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, lo que suma un componente adicional a la escena. La coincidencia entre representantes del oficialismo nacional y del principal distrito gobernado por la oposición configura una postal de convivencia política poco frecuente, en un contexto de alta tensión entre la Casa Rosada y las provincias.
La misa en Luján será el acto central de una serie de homenajes que se desarrollarán en distintos puntos del país, pero adquiere una relevancia particular por el peso histórico y religioso del santuario. La Basílica de Luján es uno de los principales centros de peregrinación de la Argentina y ha sido, a lo largo de las décadas, un espacio donde la Iglesia y la política se entrelazan en momentos clave.

El dato político más significativo es la ausencia del presidente Javier Milei, quien no participará de la ceremonia porque estará regresando de Israel. Su viaje internacional, sin embargo, no impidió que el Gobierno definiera una presencia institucional amplia, con ministros de distintas áreas y la vicepresidenta al frente de la delegación oficial. En términos políticos, la decisión busca evitar cualquier señal de distanciamiento respecto de la figura de Francisco, cuya relación con el actual oficialismo ha sido compleja.
El homenaje se inscribe, además, en una dinámica más amplia de resignificación del legado del pontífice. A un año de su muerte, la Iglesia argentina impulsa una serie de actividades que combinan el plano pastoral con una dimensión social y, de manera indirecta, política. En ese marco, la presencia de dirigentes de distintos espacios refuerza la idea de que Francisco continúa siendo un actor de referencia, incluso en ausencia.

En el entorno eclesiástico reconocen que la convocatoria en Luján tendrá una visibilidad especial, no solo por la cantidad de asistentes sino también por el perfil de los invitados. La combinación de funcionarios nacionales, autoridades provinciales y referentes políticos configura un escenario donde la liturgia religiosa convive con gestos de carácter institucional.
La participación de Kicillof, en particular, introduce un matiz relevante. El gobernador bonaerense mantiene una relación política tensa con el gobierno nacional, pero su presencia en el homenaje responde a una lógica distinta, vinculada al reconocimiento de la figura de Francisco y a su propio posicionamiento dentro del peronismo, donde el legado del Papa ocupa un lugar central.
La misa comenzará a las 17 y se espera una alta concurrencia de fieles, dirigentes y representantes de distintos sectores. En ese marco, la Basílica de Luján volverá a ser escenario de una escena que combina fe, memoria y política, en torno a una figura que, incluso después de su muerte, sigue ordenando parte del debate público argentino.
POLITICA
Facundo Moyano fue imputado por desobediencia por haber tenido un presunto encuentro con Candela Arizaga

Facundo Moyano fue imputado por desobediencia porque se habría reunido con su pareja Candela Arizaga. El dirigente es investigado por presuntas lesiones leves y privación ilegítima de la libertad, en un contexto de violencia de género contra la influencer.
El episodio habría ocurrido entre el 31 de agosto y el 11 de septiembre, en un hotel ubicado sobre la avenida Belgrano al 500. De acuerdo con la resolución de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N° 3 de la Ciudad de Buenos Aires, Moyano habría mantenido un encuentro con Arizaga en una de las habitaciones del establecimiento.
La causa se inició el 4 de agosto cuando se difundieron las imágenes de la modelo corriendo semidesnuda por la Avenida del Libertador al 5400, en Belgrano, y el dirigente sindicalista fue detrás de ella. La Policía de la Ciudad los interceptó.
A partir de ese operativo se abrió una investigación y el exdiputado quedó imputado por presuntas lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género.
Como parte de las medidas cautelares, la Fiscalía dispuso que Moyano se mantuviera a 300 metros de Arizaga y evitara todo contacto mientras avanzara el expediente. La defensa pidió levantar esa restricción y fue rechazada de nuevo este viernes.
Luego de la resolución de la Justicia, los abogados Alfredo Gascón y Miguel Ángel Molina informaron que no iban a seguir como defensores legales del exdiputado por “desavenencias insalvables” en torno a las estrategias a seguir.
En paralelo, continúan vigentes la prohibición de acercamiento y de mantener cualquier tipo de contacto con Arizaga. Ahora, Facundo Moyano deberá responder por el presunto incumplimiento de esas medidas restrictivas.
La declaración de Candela Arizaga y los argumentos de la defensa
El 24 de agosto, Candela Arizaga se presentó junto a su abogado para ampliar su declaración ante la fiscalía. En esa instancia, la joven aseguró que era “falso” que le hubiera manifestado a la policía haber sido víctima de violencia.
Al reconstruir lo que pasó, la influencer explicó que el fin de semana habían compartido distintas actividades junto a Moyano, con quien está de novia desde enero de este año.
También contó que estuvieron con la familia del exdiputado, luego fueron a la cancha de River y volvieron al departamento, donde vieron una película. “Como no tenía sueño, empecé a consumir cocaína”, sostuvo Candela.
La influencer afirmó además que tiene muy pocos recuerdos de aquella madrugada del 4 de agosto. “No recuerdo ni haber estado mal, todo me lo olvidé”, expresó y vinculó esa pérdida de memoria con el brote que, según dijo, sufrió después del consumo de drogas.
En otro tramo de la declaración, negó haber sido víctima de violencia física o verbal durante la relación con Moyano. Además, aseguró que no recuerda haber dicho que fue golpeada o privada de la libertad, aunque admitió que pudo haber manifestado que la perseguían debido al estado de confusión que atravesaba.
Facundo Moyano, Candela Arizaga
POLITICA
Reapareció Roberto Lavagna con críticas a la política industrial del Gobierno y una definición clave sobre la macroeconomía

El exministro de Economía y excandidato presidencial Roberto Lavagna reapareció públicamente con definiciones sobre la situación económica argentina, cuestionamientos a la política industrial del Gobierno de Javier Milei y una advertencia sobre las inversiones que están eligiendo a Brasil como destino. Durante un encuentro del Instituto Consenso Federal, el economista coincidió con la diputada nacional Natalia de la Sota en que la macroeconomía y la microeconomía forman parte de una misma realidad y atraviesan dificultades.
La reaparición de Lavagna ocurrió durante una jornada del ciclo de Formación y Capacitación 2026 del Instituto Consenso Federal, que dirige el exdiputado nacional Alejandro “Topo” Rodríguez, histórico aliado político del exministro y actual colaborador de la diputada cordobesa.
El encuentro fue grabado el jueves en un estudio de streaming de la Ciudad de Buenos Aires y difundido el viernes a través del canal de YouTube del instituto. La actividad tuvo como eje “Un lugar en el mundo para Argentina” y contó con la participación de Francisco Zanichelli y Gonzalo Fiore Viani, dos jóvenes profesionales especializados en relaciones internacionales.
La convocatoria estuvo vinculada con la publicación del libro Un lugar en el mundo para Argentina: el legado delasotista, que recupera el pensamiento y las propuestas de política exterior del exgobernador cordobés José Manuel de la Sota. La obra cuenta con un prólogo escrito por Lavagna.
El exministro, que mantiene un perfil público bajo desde hace varios años, aceptó participar de la conversación para exponer sus reflexiones sobre las posibilidades de desarrollo de la Argentina, su inserción internacional y la importancia estratégica del vínculo con Brasil.
Aunque el encuentro estuvo dedicado principalmente a las relaciones internacionales, Lavagna introdujo definiciones sobre la orientación de la política económica y sus consecuencias sobre la producción y el empleo.
Una de las declaraciones más relevantes surgió cuando se abordó la situación de la industria automotriz y la competencia entre Argentina y Brasil para captar inversiones vinculadas con las nuevas tecnologías.
“Hoy la industria automotriz está en riesgo, en grave riesgo, más en Argentina que en Brasil, que ha sido más cuidadoso y que, de hecho, hoy está atrayendo fábricas para autos eléctricos en Brasil”, sostuvo Lavagna.
El economista desarrolló su planteo a partir de la pérdida de oportunidades de complementación industrial entre ambos países y advirtió sobre las consecuencias del debilitamiento de los mecanismos de integración regional.
“Sin el acuerdo, por habérselo dejado de lado, las inversiones van a Brasil sin ningún lugar a duda, porque es un mercado tres veces más grande que el de Argentina y porque tiene políticas proproducción y no exclusivamente políticas que miran el tema de las finanzas”, afirmó.
La definición marcó uno de los principales contrastes de su intervención. Lavagna destacó que Brasil mantiene políticas orientadas a promover la producción y atraer inversiones industriales, mientras cuestionó una orientación concentrada en las variables financieras.
En su exposición, vinculó la situación de la industria automotriz con las oportunidades que ofrece la transición tecnológica internacional, en especial la producción de vehículos eléctricos y el desarrollo de cadenas de valor compartidas entre Argentina y Brasil.
El planteo surgió después de una intervención de Zanichelli, quien señaló que Brasil utiliza herramientas comerciales y productivas para incentivar la fabricación de automóviles eléctricos en su territorio, mientras la Argentina cuenta con recursos estratégicos como el litio.
El autor del libro mencionó la importancia del sector automotor para el empleo industrial de Córdoba y la posibilidad de que ambos países se complementen en la producción de nuevas tecnologías.
Lavagna coincidió con esa mirada y sostuvo que el debilitamiento de la integración económica regional reduce las posibilidades argentinas de participar de esas inversiones.
“Por haber dejado de lado el Mercosur, algunas de estas nuevas industrias podrían estar en ese proceso de complementación que se había negociado con Brasil, de ustedes hacen esto, nosotros hacemos esto otro y se produce la integración”, explicó.
La referencia al Mercosur ocupó una parte sustantiva de la conversación. El exministro recordó su participación en los primeros acuerdos de integración con Brasil durante el gobierno de Raúl Alfonsín y reivindicó el carácter estratégico de aquella decisión.
En ese contexto, formuló otra de las definiciones económicas más relevantes del encuentro: “En estos años a Brasil le ha ido mejor porque hizo las cosas mejor. Brasil ha crecido cuando Argentina, desde 2011 en adelante, está totalmente estancada”.
La referencia al estancamiento argentino desde 2011 extendió su diagnóstico más allá de la actual administración. Lavagna ubicó las dificultades de crecimiento en una trayectoria de largo plazo y utilizó la comparación con Brasil para explicar las diferencias entre las estrategias de desarrollo de ambos países.
A su entender, las decisiones de política económica e integración internacional tienen consecuencias directas sobre las posibilidades de crecimiento, la generación de empleo y la captación de inversiones.
La definición sobre la macroeconomía
Hacia el final del encuentro se produjo otro de los momentos políticamente más relevantes de la conversación.
Natalia de la Sota retomó una idea que atribuyó al propio Lavagna y planteó una crítica al diagnóstico económico que diferencia el ordenamiento de las variables macroeconómicas de las dificultades que persisten en la economía cotidiana.
La diputada sostuvo que la situación económica debe analizarse de manera integral y formuló una afirmación que recibió el asentimiento expreso del exministro.
El intercambio fue el siguiente:
Natalia de la Sota: —Hay una cosa que dice Roberto que a mí me encanta. Yo la voy a decir y vos, si querés, la explicás. No hay macro y microeconomía, ¿no? Yo te he escuchado decirlo y es bueno que entendamos esto. No es que la macro está bien y qué bueno. No, la macro está mal y la micro está mal. Es una sola cosa, ¿no?
Roberto Lavagna: —Así es.
Natalia de la Sota: —¿Está muy bien?
Roberto Lavagna: —Así es. Son una misma cosa.
La secuencia resulta significativa porque Lavagna asintió cuando De la Sota afirmó que “la macro está mal y la micro está mal” y luego ratificó que ambas dimensiones de la economía deben considerarse una misma realidad.
El exministro avaló así el diagnóstico crítico formulado por la diputada, aunque la afirmación inicial sobre el estado de la macroeconomía fue pronunciada por ella.
La definición introduce una diferencia conceptual con el discurso económico del Gobierno, que destaca el ordenamiento de las cuentas públicas y la estabilización de las principales variables macroeconómicas.
Lavagna y De la Sota plantearon la necesidad de evaluar los resultados económicos a partir de su impacto sobre la producción, la actividad industrial, el empleo y las condiciones de vida de la población.
Durante la conversación, el exministro también vinculó la fortaleza económica con la organización institucional del país y sostuvo que ambas dimensiones resultan necesarias para construir una posición internacional consistente.
“Hay que pensar en dos grandes patas sobre las cuales sostener ese papel en el mundo. Por un lado, un país organizado institucionalmente en todos sus estratos, ordenado, con capacidad de consensos, con capacidad de cambios cuando los cambios son requeridos por la realidad”, explicó.
Y completó su planteo con la necesidad de que esa organización institucional permita sostener “un proyecto económico social de progreso, de movilidad social”.
Lavagna destacó que el crecimiento debe traducirse en desarrollo y alcanzar también a los sectores menos favorecidos de la sociedad.
Brasil, el Mercosur y las diferencias en política exterior

La relación con Brasil constituyó el eje principal de la exposición del exministro, quien recuperó su experiencia durante los primeros acuerdos de integración económica impulsados por Alfonsín y el entonces presidente brasileño José Sarney.
Lavagna recordó que durante aquel proceso se estableció un mecanismo de encuentros periódicos entre los presidentes para garantizar el avance de la integración y señaló que el acercamiento entre los dos países despertó interés internacional.
En su reconstrucción, mencionó los antecedentes de cooperación promovidos por dirigentes argentinos de distintas tradiciones políticas, entre ellos Julio Argentino Roca, Juan Domingo Perón y Arturo Frondizi.
Para Lavagna, la relación bilateral representa una decisión estratégica que trasciende las diferencias ideológicas entre los gobiernos.
“La geografía siempre estuvo ahí. Nunca se había modificado. No era la geografía, era una decisión política, era una visión de lo que ambos países podían hacer”, señaló.
También consideró que el proyecto de integración sufrió modificaciones durante los años noventa, cuando se adoptó un criterio de apertura más automática y se redujo el papel del Estado en la orientación del proceso.
A esa trayectoria agregó las dificultades recientes en el vínculo político entre los dos países.
Lavagna habló de “relaciones personales tan complejas” impulsadas desde Argentina, en una referencia al deterioro del vínculo entre los gobiernos de Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva.
Pese a esas diferencias, sostuvo que la integración conserva una importancia central para el desarrollo argentino y que debería recuperar protagonismo dentro de la política exterior.
“La relación con Brasil debe tener prioridad”, planteó, y extendió esa consideración a Uruguay, Paraguay y Chile.
En ese marco, también defendió la necesidad de que Argentina participe de espacios internacionales más amplios que permitan ampliar su capacidad de negociación.
Entre ellos mencionó a los BRICS, el agrupamiento que reúne a Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica y otros países incorporados posteriormente.
“Esto no es contra nadie ni implica que uno tenga que elegir Estados Unidos. De ninguna manera. Esto es un instrumento de negociación que lo que hace es generar una mayor capacidad de acción en un mundo que hoy no es unipolar”, sostuvo.
Lavagna describió el escenario internacional como un mundo “multipolar, asimétrico” y consideró que los agrupamientos regionales y multilaterales permiten mejorar la posición negociadora de países como Argentina.
De la Sota recordó entonces que Argentina había sido invitada a incorporarse a los BRICS y que Milei decidió desistir de ese ingreso. Lavagna confirmó el antecedente y asintió ante la observación de la diputada.
El exministro también se pronunció sobre el papel de los organismos multilaterales y cuestionó el debilitamiento de las instituciones internacionales.
“Hoy creo que hay que defender los organismos internacionales que han sido de alguna manera atacados en los últimos dos años, desde la Organización Mundial de la Salud hasta obviamente la Organización Mundial de Comercio y hasta Naciones Unidas, que ha sido puesta de alguna manera en tela de juicio”, expresó.
Su planteo incluyó una definición sobre la autonomía que debería preservar Argentina en sus relaciones con las principales potencias.
Lavagna sostuvo que el país debe encontrar un equilibrio que le permita defender sus intereses sin asumir una posición de confrontación permanente ni aceptar una inserción internacional subordinada.
“No se hace con prepotencias de autarquía, de país como si fuéramos potencia, pero tampoco se hace por la vía de bajar la cabeza y transformarse en un elemento absolutamente subsidiario”, afirmó.
Y sintetizó esa posición con una frase: “Ni subordinación ni populismo barato”.
La participación en el encuentro del Instituto Consenso Federal representó una nueva intervención pública de Lavagna, quien desde hace tiempo mantiene una presencia limitada en el debate político nacional.
Su anterior reaparición había sido el 28 de marzo de este año, cuando difundió un mensaje sobre el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York que favoreció a la Argentina en el litigio por la expropiación de YPF.
POLITICA
“La guerra y la tregua son unilaterales, no participamos de ninguna”, afirmó Carlos Bianco sobre la interna peronista

El ministro de Gobierno bonaerense y dirigente de Derecho al Futuro, Carlos Bianco, afirmó que por orden del gobernador Axel Kicillof, ese espacio no participa de la disputa pública con el kirchnerismo y mantendrá esa decisión mientras organiza su proyección nacional. “No hay una guerra, es una guerra unilateral y es una tregua unilateral porque nosotros no participamos ni de la guerra ni de la tregua”, aseguró.
En una entrevista con Futurock, el funcionario sostuvo que el gobernador les pidió evitar las discusiones públicas dentro del peronismo. “Si tenemos que discutir algo con algún compañero, acá todos tenemos el teléfono de todos”, planteó Bianco, al fijar una estrategia de silencio frente a las críticas de otros sectores.
La definición del funcionario se produjo horas antes del plenario federal del movimiento que lidera Kicillof, en Avellaneda, donde el mandatario bonaerense será el único orador después de una jornada con diez espacios de debate temático. Bianco anticipó que asistirán dirigentes de todas las provincias y estimó que podría haber entre 50 y 100 intendentes.
El ministro descartó que el encuentro incluya el lanzamiento de una candidatura presidencial. Recordó que Kicillof había establecido el 26 de diciembre de 2025 que el año en curso debía estar dedicado a la construcción política y que las postulaciones se discutirían el año próximo.
Una candidatura unificada

Bianco sostuvo que el Movimiento Derecho al Futuro busca ampliar su presencia territorial antes de resolver quién encabezará el peronismo. “Hemos sumado cientos y miles de compañeros en todo el país que antes no tenían una pertenencia política o tenían alguna pertenencia política que ya los había dejado de representar”, aseguró.
El dirigente afirmó que la organización no se concibe como un espacio de dirigentes de primera línea, sino como una estructura con representación de bases. También consideró que el armado oficialista bonaerense es “el movimiento político que más ha crecido en los últimos dos años”.
La discusión por una eventual candidatura de Kicillof quedó separada del objetivo inmediato de consolidar el movimiento. Bianco sostuvo que cada sector del peronismo y del campo popular debe recorrer su propio camino hasta llegar a una fórmula común frente a la derecha.
“Cada uno haga su camino, cada sector del peronismo, del campo popular, haga su camino en el sentido de al final de ese camino lograr una candidatura unificada del campo popular”, expresó. Para el ministro, la definición del método dependerá de las reglas electorales vigentes y de la continuidad o eliminación de las PASO.
La unidad electoral aparece como límite para la disputa interna
Bianco dijo que el espacio no modificará su estrategia ante posibles candidaturas de otros dirigentes, incluida una eventual postulación de Cristina Fernández de Kirchner. “Nosotros tenemos un camino, una estrategia, la hemos definido, la hemos hablado muchísimo y la vamos a seguir implementando”, afirmó.
El ministro ubicó a la expresidenta como “una referencia importantísima del campo popular del peronismo”, aunque evitó anticipar cómo será la convivencia entre los distintos sectores. Su principal advertencia fue que una fragmentación electoral tendría costos para todo el espacio.
“Estamos muy convencidos de que no puede el campo popular ir dividido. Si va dividido, pierde probablemente”, señaló Bianco. Luego cuestionó el funcionamiento reciente del peronismo: “El que gana conduce y el que pierde acompaña. Hace mucho que no sucede. Últimamente, el que gana no conduce y el que pierde no acompaña”.
La que termina es una semana de cuestionamientos contra Kicillof, en especial por parte de la diputada provincial Mayra Mendoza, quien lo acusó de desleal y de dividir al Partido Justicialista. Como publicó Infobae, la dirigente de La Cámpora también vinculó esas diferencias con reclamos de municipios que no integran el armado del gobernador.
El Gobierno bonaerense apuesta a la gestión para llegar a los votantes desencantados

Bianco negó que el oficialismo provincial esté en campaña y afirmó que la prioridad es la administración bonaerense en un escenario de recortes nacionales. Describió un contexto de caída de la producción industrial, cierres de comercios, crisis del turismo y dificultades para la construcción, además de finanzas provinciales afectadas por decisiones del gobierno de Javier Milei.
El funcionario planteó que la gestión funciona como canal para dirigirse a los sectores sin identificación partidaria definida. “Hay un público que está desencantado, naturalmente”, afirmó al mencionar a quienes no se reconocen como peronistas, libertarios o radicales.
Bianco atribuyó ese desencanto al gobierno de Mauricio Macri, a la administración peronista de Alberto Fernández que no cumplió las expectativas que había generado y a la actual gestión nacional. “Va a haber que empezar a afinar un poco la mira para ese público para volver a darle una esperanza”, sostuvo.
carlos bianco
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